nicolasloco
Usuario (Argentina)
Hola!! Taringueros! Hoy Les Mostrare curiosidades Y Trucos Para Taringa... Bueno Empecemos!! Trucos ¿Como bloquear mis datos personales?:Si no sabes donde bloquear tus datos personales para que nadie del exterior o incluso de Taringa! los vea y tener el perfil completo lo unico que debe hacer es ir a Mi cuenta en la barra de usuario, luego haces clic en el candado que se encuentra al otro lado de las pestañas y bloqueas lo que quieras y tu eliges quienes pueden verlo y quienes no. ¿Como hago que los demás usuarios no puedan ver mi estado en T!?: Si no quieres que los usuarios de Taringa! sepan que estas conectado solamente debes ir a Mi cuenta y hacer clic en la pestaña Opciones, luego desactivas la opción Mostrar mi estado cuando navego el sitio y listo, aparecerás como desconectado. ¿Como pongo mas de 5 sticys en mi comunidad? 1- Ponen 4 temas con stikys 2- Abren las ventanas de edición de los futuros stickys 5, 6... etc Sin guardar cambios 3- Sin guardar cambios en firefox van a trabajar sin conexión 4- Van a los temas y ponen sticky y guardan los cambios... les saldrá esta ventana 5- Luego quitan el trabajar sin conexión y recargan todas las pestañas 6- Si les sale una ventana de reenviar informacion le dan varios clics rápidos! Y... listo.!! Taringa!se ve mejor en Firefox: Si colocas una ventana a una lado que sea de Firefox y del otro lado una de IE o Chrome se notara que Firefox le da mas detalles a la pagina, compruébenlo ustedes mismos. Curiosidades ¿Sabías que Taringa ya existía en el 2003?La web, ya existía. Aunque su diseño era mucho más primitivo en comparación con el actua ¿Sabías que existe un nick prohibido en Taringa?el nick es E.s.t.e.b.a.n. M.a.n.c.u.s.o. pueden probarlo ustedes mismos en los comentarios, sacándole los puntos. ¿Sabías que el protocolo no siempre fue el mismo? Los protocolos de Taringa fueron cambiando con el transcurso de los años. Por ejemplo, al principio el crap no estaba penado. Esto se refleja en algunos de los primeros posts. ¿Sabías de donde proviene la palabra Taringa?Antes de leer esto, aviso que fue sacado de un blog, y no hay 100% de comprobar si esto es verdad o mentira. Pero, según dicen el origen del nombre Taringa nace en un zoológico, un simio hizo un ruido similar a Tah-inga, al sonar gracioso y llamativo se decidió poner dicho nombre. También, existe un suburbio en Queensland, Australia llamado Taringa. Y además, el idioma aborigen del lugar Taringa significa: tarau (piedras) y nga (formado por), lo cual significa formado por piedras, obviamente. Abajo la parte que ves en blanco pasa tu cursor oprimiendo click izquierdo
Trabajo en un centro de tránsito y zona de aparcamiento que fue construido recientemente, y cuando se hace tarde es mi trabajo cerrar todo hasta la mañana siguiente, y patrullar la oscura instalación con sólo el apoyo de una radio conectada al departamento de policía local. Es un procedimiento bastante sencillo, tomándome alrededor de diez minutos cerrar todo y de quince a veinte minutos la ronda de patrullaje, que hago cada hora. A eso de las tres de la madrugada, estoy exhausto por mi jornada de ocho horas, pero aún me quedan otras cuatro horas para terminar mi turno. Me dirigí al centro de operaciones (una manera sofisticada de llamar a una habitación con una silla y varios monitores) y comencé mi asenso por las rampas. Escuchaba el eco de mis pisadas, y me di cuenta de que el ambiente estaba más tranquilo de lo normal. Podía oler el típico hedor de las heces en los basureros, que los vagabundos del área utilizan como sanitarios. Tuvimos que clausurar los baños públicos para prevenir daños, robos, vandalismo y, principalmente, las muertes por sobredosis a la mitad de la noche. Finalmente llegué al último piso y llamé al elevador. Pegué mi frente contra la puerta, sintiendo el aire helado que manaba del hueco del ascensor mientras éste subía hasta mi piso. Cuando llegó, entré y fui a la planta baja, y de ahí a mi oficina, usando mi tarjeta de empleado para abrir la puerta. Generalmente la puerta se queda a medio cerrar, así que le di una patadita para que reaccionara y me dirigí a mi escritorio. La computadora que conecta a las cámaras es digna de ser llamada prehistórica… estoy bastante seguro de que ni siquiera las siguen fabricando; esto sin mencionar que el internet es tan lento que la transmisión toma una eternidad en actualizarse. Así que me siento ahí a hacer mi nuevo pasatiempo: verme caminar con un retraso enorme en la imagen. Me senté a verme ser agredido por el ridículamente cálido clima. Me reí de mí mismo al verme descansar la cabeza en el frío metal de la puerta del elevador. Cuando la puerta se abrió y el área a mi alrededor se iluminó, se me congeló la sangre. Había un hombre parado a no más de dos metros de distancia, observándome. Mientras entraba al elevador, él corrió hacia las escaleras, de inmediato subiendo los escalones. Mi corazón se aceleró al ver que llegaba al siguiente piso a la misma velocidad que yo lo hacía… al cuarto… al tercero… sin la mayor dificultad estaba llevando el mismo ritmo que el elevador. Mis orejas empezaron a arder cuando sentí que toda la sangre se me iba a la cabeza, me empezaba a costar respirar… Vi la puerta del elevador cerrarse y él me seguía el paso de nuevo, acercándose más y más tras cada esquina. Vi cómo me alcanzó al abrir la puerta, queriendo entrar después de mí. Estaba DENTRO del edificio… Seguí viendo, sabiendo que debía dejar de hacerlo. No lo podía encontrar… luego entendí por qué: había cerrado la puerta en su cara, lo que significada que… Mientras revisaba la habitación, eventualmente comprendí que estaba solo. Me puse en contacto con algunos oficiales para que vinieran. Ellos revisaron todo el edificio, me sermonearon por «no prestar atención», y se fueron. El resto de la noche lo pasé en esa habitación. Revisé cada video meticulosamente, pero nunca lo volví a ver. Ahora cada vez que voy a trabajar, sigo teniendo la sensación de que estoy siendo observado… + Creepypasta en español | Los mejores creepypastas de Internet http://creepypastas.com/#ixzz2cMLLXbZZ
LAS LUCES Esta historia me la contó una chica de unos 16 años, y no le sucedió a ella, sino a su madre, una española que emigró a Alemania para buscarse la vida, teniendo que alquilarse una casa con su joven esposo que apenas tenía comodidades. Eso sí, tenía visitantes misteriosos. Al principio sólo eran sonidos, rasguños en la almohada que mantenía abrazada mientras trataba de descansar después de tantas horas de trabajo. Le asustó, cierto, pero mantuvo la calma y pensó que era su propio agotamiento el que la hacía tener alucinaciones auditivas. Los rasguños en la cama no son tan inhabituales ¿no?. Muchos los hemos oído. Son visitantes que quieren comunicarnos que "están ahí también, que no estamos solos". La joven vivió con esa extraña experiencia unos días y terminó por acostumbrarse, pero una noche ocurrió algo terrible. Estaba tumbada en la cama, descansando, su marido estaba afeitándose en el cuarto de baño, y de pronto unas lucecitas de un tamaño algo mayor que el de las canicas, blancas azuladas y brillantes, comenzaron a salir de debajo de la cama. Subieron, ascendieron hasta ponerse encima de ella, y bailaron. La chica las miró estupefacta, tragó saliva y respiró profundamente. ¿Qué era aquello? ¿De dónde salían? ¿Qué las producía? Y entonces las luces comenzaron a bailar con movimientos más bruscos, y una poderosa fuerza salió de ellas. La chica notó esa fuerza en puñetazos y patadas invisibles que la golpeaban y estampaban contra las paredes... Gritó, y su marido se cortó con la gillette. Cuando él iba a salir la puerta del cuarto de baño se cerró de golpe. La joven española emigrante sufrió una paliza que la dejó destrozada, y no pudo hacer una denuncia, porque en qué comisaría de policía iban a escuchar semejante historia sin echarse a reir. No volvió a ocurrirle porque volvió a España entre lágrimas y terrores. Durante años jamás contó la historia, y cuando lo hizo, fue para contárselo a su hija -mi confidente-, quien me confesó que su madre no podía hablar del tema sin echarse a llorar y a temblar. No es para menos. Su hija también lloró al contármelo. LA MANO INVISIBLE Esta historia le ocurrió a una chica de unos dieciocho años que, según me confesó, apenas tuvo miedo. Y la admiro, pero yo sé que aquella no fue su única historia. Llamémosla Lorena. Alguna vez, en la familia de Lorena ya había ocurrido que a sus hermanas les habían acariciado el pelo, la espalda o incluso empujado... La noche en que le ocurrió a Lorena este breve episodio dormía sola. Compartía habitación con su hermana pequeña, pero ella no estaba. Se abrazó a la almohada, dejándose llevar por el sueño estirada y con el rostro hacia el techo. La almohada estaba agarrada por su brazo izquierdo, y allí permació todo el tiempo. Cuando ya estaba empezando a dormirse ocurrió: Un golpe seco debajo de su ombligo y encima de su pubis la despertó de golpe. Casi se levantó pero no lo hizo, tan solo permaneció quieta mirando a su alrededor y analizándolo todo: la almohada no había sido, seguía abrazada a su izquierda... estaba sola, nadie había tenido tiempo de entrar, pegarle y luego salir... Pensó y recordó otro episodio, cuando un fin de semana se había marchado con unos amigos a celebrar un weekend en una casa de Icona en mitad de una montaña de Ayora. Todos iban a ponerse hasta arriba de tripis, pero ella no lo hizo. Tenía el suyo, pero no lo tomó, simplemente lo guardó. La casa tenía apenas dos habitaciones: donde se dormía -un amplio cuarto donde había tirado en el suelo un colchón de matrimonio y una litera de madera-, y el salón, donde se pensaban correr la juerga. Menos una pareja que se marchó a la habitación, el resto permaneció en el salón tomando tripis, fumando porros y bebiendo alcohol. La fiesta no acabaría hasta el día siguiente. Lorena, por algún extraño motivo, no hizo nada de eso, y decidió irse a dormir. No era cómodo tumbarse allí con aquella pareja que -si bien no estaban haciendo nada- sí buscarían algo de intimidad, pero por algún motivo que ni ella sabía, Lorena decidió tumbarse en una esquina de la litera, con el cuerpo pegado a la madera, los brazos flexionados en dirección hacia su cabeza, sin apenas un sólo hueco por el que alguien pudiera hacer lo que hizo: tocarle el pecho. No recordaba si era el izquierdo o el derecho cuando me lo contó, pero sí recordaba la sensación de pánico que sintió. Algo había tocado su pecho como si lo amasara, y no había espacio entre sus brazos para conseguir tal hazaña. También en aquella ocasión, tras sentir un escalofrío en la espalda y notar cómo abría desmesuradamente los ojos por el miedo, analizó la situación. La pareja seguía tumbada en su rincón, y no había nadie más. Su determinación fue más que sorprendente. Se dijo: si tengo que sufrir alucinaciones, al menos que sea con un tripi en el cuerpo. Curiosamente, el resto de la noche no le ocurrió nada más. Se comió su tripi, bebió alcohol y se rió con el resto de su grupo. LA VISION Esta experiencia le ocurrió a un joven francés y a su grupo de amigos. Me lo contó un verano y recuerdo la sensación de elevarme (¡¡¡estaba teniendo miedo!!! cuánto disfruté!) Pero vamos a la historia: Se habían reunido para hacer espiritismo y habían adecuado la habitación para que todo fuera más lúgubre. Les quedó bien, iluminados tan sólo por las velas encendidas, los amigos se dispusieron a practicar la ouija y durante un rato se estuvieron divirtiendo. Alguien les contestaba, aquello estaba animado. Entonces uno de los chicos comenzó a hacer cosas raras y todos dirigieron sus miradas hacia él. El francés que me contó la historia alzó su rostro y vió algo más... algo que los demás no pudieron ver. Dos fuertes manos aprisionaban la garganta del chico y apretaban, apretaban. La víctima abría la boca y buscaba aire pero nadie supo cómo ayudarle, tenían mucho miedo. El chico que observaba miró hacia arriba y vió al dueño de esas manos. Tras la víctima, estaba su propio padre muerto años atrás. El fantasma del padre que asesinaba al hijo más allá de la realidad... en forma de espíritu estrangulaba un cuello que los otros chicos veían desnudo, sin esas manos apretando y apretando... Al final ocurrió lo impensable. La víctima se soltó de las manos y corrió en dirección a la ventana para lanzarse al vacío. Los amigos actuaron rápido esta vez y consiguieron cogerlo de las piernas salvándole la vida. No sé qué habrá sido de aquel joven. LA VENGANZA Un verano de 1998 un joven al que llamaremo Alejo me pidió que le contara historias de miedo. Yo le pregunté si él tenía algo que contar y me dijo que conocía una historia que le había ocurrido el verano anterior a los padres de su novia (ella estaba en ese momento con nosotros y le horrorizaba contarlo así que dejó el relato en boca de Alejo). Se habían reunido varios matrimonios en una terraza a pasar la noche charlando mientras las estrellas (y quizá alguien o algo más) les observaban. En un momento dado ciertas bombillas de la terraza se apagaron y encendieron como hacen las propias estrellas. Alguien bromeó echándole la culpa a los espíritus. Todo quedó ahí. A la noche siguiente fueron a la terraza de otra casa siguiendo con la rutina veraniega habitual, y en un momento dado olieron a quemado y vieron humo. Asustados comprobaron que las llamas venían de la casa donde habían estado la noche anterior. Corrieron hacia allí y descubrieron que tan sólo ardía aquella parte en la que ellos habían estado sentados. ¿Fallo eléctrico que llegó hasta los sillones en pleno aire libre? ¿Unos espíritus cabreados porque les habían echado la culpa de algo que probablemente no habían hecho (¿o sí?).? Aquellas parejas llegaron a pensar que aquel trozo de la casa estaba embrujado y todos miraron con respeto aquel incendio extraño que no se propagó. ALGUIEN OBSERVANDO A la chica protagonista de esta historia ya la conocéis, es aquella a la que hemos llamado Lorena. Lorena solía pasar muchas horas sentadas frente a un libro o una máquina de escribir o unos folios porque le gustaba leer y escribir. Se metía en su habitación y pasaba allí el tiempo tratando de hacer algo productivo por simple placer. En ocasiones notaba como si alguien le observase desde atrás. La sensación era tan fuerte que no podía evitar volverse, y allí solía estar su padre, en el umbral de la puerta, observándola en silencio con una sonrisa en el rostro, posiblemente orgulloso de ver a su hija tan entregada a algo. - ¿Cuánto hace que estás ahí? -Le preguntaba. - Un ratito. -Contestaba él. Y así sucedió en muchas ocasiones. Lorena se acostumbró a saber que cuando notaba esa mirada en la nuca, insistente, invisible, detrás estaría su padre mirándola con cariño. Era bonito vivir una sensación así. Un día escuchó su nombre. - ¿Qué? -preguntó al tiempo que giraba el rostro. Se asombró de ver que no había nadie, y entonces se preguntó si había escuchado una voz de hombre o de mujer y no supo contestarse. No le dio más importancia y siguió con sus quehaceres. Volvió a ocurrirle, y esta vez notó que la voz estaba "pegada" a su oído. Quien hubiera dicho "Lorena" lo tenía que haber dicho en un susurro firme justo en su oreja. Pero no había nadie, estaba completamente sola en la habitación. Tampoco esta vez hubiera sabido concretar si se trataba de una voz femenina o masculina pero lo que sí tenía claro era que lo había oído lo suficientemente fuerte como para arrancarla de sus pensamientos. Su padre murió. Alguien le dijo que aquella casa estaba llena de espíritus que desde hacía mucho tiempo esperaban la llegada de su padre, y más tarde tendría oportunidad para comprobar si aquello era cierto o no... pero esta es otra historia, no quiero desviarme. Lorena estaba una tarde en su habitación cuando notó a su padre en el umbral de la puerta. Se giró porque sabía que estaba ahí, como siempre, y la sonrisa desapareció de su rostro cuando recordó que su padre ya no estaba porque había muerto. Sintió un escalofrío porque sabía que aquella sensación había sido tan vívida y tan fuerte como cuando el hombre estaba vivo, y no supo qué pensar. De nuevo y durante un tiempo, siguió escuchando a alguien llamarle al oído y también la mirada clavada en la nuca, pero de nuevo y durante todo ese tiempo que duró, allí ya no había nadie. LOS PASOS En un complejo de apartamentos de El Saler, en las playas de la costa Valenciana, veraneaba una familia cuyos padres no pasaban casi parte del verano allí porque tenían trabajo en la ciudad. Generalmente la casa estaba a cargo de la hermana más mayor pero en aquella ocasión la madre SI estaba. Pero cansada, tanto que se marchó a dormir y lo hizo en el salón de la casa. Mientras tanto, dos de las hijas (hermanas de nuestra querida Lorena), concretamente la mayor y la menor, estaban pasando un rato divertido abajo junto a dos invitados de la casa, un amigo de la familia de su edad, y una prima a la que llamaremos Merche (y que seguramente seguirá apareciendo por estos lares). Se divirtieron haciendo experimentos de levitación que no resultaron y viajes astrales que sí que dieron algún que otro fruto. Ya entrada la noche la hermana pequeña se marchaba hacia casa mientras el resto quedaba abajo, ya más tranquilos, mirando las estrellas. Entonces pasó algo: escucharon el susurro de unas pisadas, y muchos ojos atónitos descubrieron que las pisadas eran reales pero invisibles... estaban pisando el césped y se mostraban las huellas. Chillaron y corrieron hacia la entrada del edificio y entonces pasó algo más: las luces del edificio entero se apagaron y sobre él aparecieron otras luces, enormes, naranjas, casi fosforescentes, que venían en dirección al complejo desde la playa. No soportaron el miedo y corrieron escaleras arriba hacia el hogar, donde justamente la hermana pequeña acababa de entrar. Se escondieron en la habitación agitados tratando de no despertar a la madre y hablaron de lo que habían visto. Al día siguiente la madre les preguntó qué había pasado. Ella había presenciado algo pero no quería contarlo, antes quería escuchar las versiones de los hijos y amigos. Cuando terminaron de contar su experiencia, la madre les confesó que aquella noche entreabrió los ojos y vio, a través de la persiana no del todo cerrada y de sus agujeritos, unas enormes luces que se movían con mucha agilidad. Este sería uno de tantos sucesos extraños que presenciarían los componentes de esa familia. En esta ocasión, Lorena tan sólo recuerda algún que otro grito. Su ventana estaba totalmente cerrada y ella no había visto nada. EL GATO No conozco a la persona que le ocurrió esto, ni siquiera de cerca, pero quien me lo contó fue una amiga de la víctima. Un amigo suyo fue a la casa familiar de otro amigo, y le invitaron a pasar allí la noche. Accedió gustoso y comprobó que le habían dejado para él solo una habitación alejada, pequeña y algo fría, pero donde tendría intimidad. La cama era algo dura y podía notar que el colchón estaba viejo y no era precisamente uno de esos modernos flex que tienen abajo un somier, pero no importaba, tan sólo iba a pasar una noche. Tampoco importaba aquel olor a viejo y a cerrado. Se recordó una vez más que tan sólo serían unas horas. Y la noche le reparó una desagradable sorpresa. Estaba ya dormido cuando le despertó una sensación de peso y ahogo. Abrió los ojos y sintió la presión en el esófago, una especie de peso muerto que le aprisionaba y le impedía respirar bien. De pronto ese peso cambió hacia otro lado de su cuerpo y hacia otro y hacia otro, y supo que alguien le estaba pisando... Ahogó un grito de terror y trató de relajarse. La experiencia terminó dejándole un miedo exacerbado en su interior que apenas le permitió conciliar el sueño de nuevo. A la mañana siguiente rememoró con escalofríos el suceso y supo que no lo había soñado, que alguien o algo había estado caminando por su cuerpo. Preguntó a su amigo a quién perteneció la habitación y éste le contestó que a su abuela, pero que no se preocupara porque ya no estaba viva. Indagando más descubrió que su abuela había tenido un gato que la adoraba. Y el fantasma de aquel gato, seguramente avisando al intruso que había usurpado la cama de la abuela, le había echo una visita y declarado la guerra. No hubo más guerra, por supuesto, porque el chico jamás volvió a dormir allí. LAS RISAS DE LA BRUJA En el complejo de verano de la playa del Saler en el que hablo en el relato de "Los pasos", ocurrió algo más. La familia de Lorena se hizo amiga de otra familia numerosa, concretamente de dos hermanos: Belén y Miki. Belén era de la edad de la hermana mayor, y Miki salía aquel verano con Lorena. Aquel verano era el verano en que la prima Merche y el amigo de la familia estaban pasando un mes, y en esta ocasión no había padres que vigilaran los actos de sus hijos. Allí estaban Lorena y su hermana mayor (llamémosla Nieves), la prima Merche y el amigo de la familia (llamémosle Jorge), y los hermanos Belén y Miki (nombres también inventados). Decidieron jugar a la ouija y como no tenían tablero, Lorena se ofreció a hacer las letras recortando trozos de las tapas de sus libretas y escribiendo las letras con un rotulador gordo. Se pusieron alrededor de la mesa redonda rociando ésta con unas gotas de aceite para que el vaso se deslizara sin que apenas los dedos llegaran a tocarlo. Todo estaba previsto para poner las cosas fáciles al espíritu que viniera. Comenzaron riéndose y bromeando. Entonces Nieves se puso seria y dijo que ya estaba bien. - Concentrémonos de verdad. Todos le hicieron caso. Ya nadie se rió con aquello de "espíritu, si estás ahí, danos una muestra". A los pocos minutos Miki comenzó a golpear rítmicamente el vaso con su dedo. Estaba totalmente absorto con su mirada fija -aunque parecía perdida- sobre el vaso, y golpeteaba una y otra vez. Levantaba el dedo, lo dejaba caer sobre el vaso, y así repetidas veces. Lorena tenía a Miki al lado y le pasó la mano por los ojos. Miki respondió bajando los párpados para no abrirlos durante un buen rato. Pero lo que ocurrió fue más que espeluznante. En el mismo momento en que cerró los ojos, su dedó tocó por última vez el vaso, y acto seguido se desmayó sobre la mesa. Como pudieron trasladaron su pesado cuerpo al sofá y lo dejaron allí preguntándose qué le ocurría. Entonces se dieron cuenta de dos detalles: Por un lado, de sus ojos cerrados se deslizaban lágrimas, y por otro, de su boca entreabierta se empezaba a escuchar una risa... una malvada risa femenina que parecía propia de una bruja. Se asustaron sobremanera y Nieves le pidió ayuda a Merche: - Tú tienes poderes Merche, haz que despierte, haz algo por favor. Merche respiró hondo y salió al balcón para concentrarse en soledad. Era verdad, tenía ciertos poderes, no en vano decían que su propia madre era una bruja. Mientras tanto Belén miraba nerviosa a su hermano, Jorge y Nieves se miraban y se preguntaban qué era esa risa que salía de su boca, y Lorena, desde los pies de Miki, miraba hacia el balcón rezando para que Merche pudiera sacarlo del trance. Merche entró y se dirigió hacia Miki que seguía tendido en el sofá. Le cogió la mano, y con voz grave le dijo: - Miki, despiértate. Fue una orden. Y en un minuto los ojos de Miki estuvieron luchando por abrirse. Cuando al final lo hizo se sentía mareado y extraño. Antes de contarle lo sucedido, Lorena le preguntó qué había sentido: - Tenía frío y calor, todo se puso negro, y no recuerdo nada más. Mientras trataban de tranquilizar a Miki, Lorena se dedicó a desmantelar la mesa. Todas las letras se iban a ir a la basura, pero algo llamó su atención. Una letra había salído perjudicada con el aceite, estaba manchada. Lorena la levantó, era la letra "L". Con estupor comprobó que el aceite había formado lo que desde nuestra infancia consideramos un fantasma, ese que hasta te puedes comer en helado o que aparecen en los dibujos infantiles. El fantasma tenía una especie de boca hacia abajo. Al darle la vuelta a la letra comprobó algo más: por detrás, la boca sonreía. Miki había llorado y había reído... aunque no lo recordara. Las letras mostraban ambos estados de ánimo. Curiosamente Lorena no se percató de la relación entre estos dos detalles hasta que alguien, una amiga, lo relacionó y se lo dijo. Lorena cayó en la cuenta y desde entonces la historia le da más terror. Pero hay una cosa más en esta historia: dicen que al terminar una sesión hay que romper el vaso para que el espíritu se marche de la habitación donde se ha hecho la ouija. Ellos tiraron el vaso desde un tercer piso... y no se rompió. EL VISITANTE En un apartamento de Gandía, Alicante, dos hermanas compartían habitación durante el verano. Por las noches salían hasta tarde y se acostaban antes de que amaneciera porque estaban de vacaciones y no tenían obligación de levantarse temprano. La hermana mayor se acostó y se quedó dormida en cuestión de segundos, tanto era el sueño que tenía. La otra hermana se entretuvo en el cuarto de baño unos minutos, y cuando apareció por la habitación se quedó boquiabierta durante el poco tiempo que duró el extraño suceso. Apenas quedaban unos minutos para que amaneciera, y un poquito de luz comenzaba a asomarse a través de la terraza, sin embargo la joven vio otra luz: una silueta brillante, blanquecina y alargada, que desde los pies de la cama alargaba unos brazos sin carne en dirección a su hermana dormida. Al entrar en la habitación lo que sin duda debía ser el rostro del ser se giró hacia el umbral de la puerta donde estaba ella y acto seguido la silueta se empequeñeció a pasos forzados como un fuego en movimiento y salió por la terraza. ¿Quién era aquel ser? ¿Les había pasado antes? Lo único que pude averiguar de aquella conversación que me pareció interesante era que la hermana dormida poseía en su paladar marcada en líneas la Cruz de Caravaca. LA FAMILIA DE NANI Nani tenía unos 16 años cuando me contó esto. Era una amiga de Lorena y por eso la conocí. Nani era una chica bajita con el pelo lleno de rizos y una melena semilarga. Era simpática y dicharachera, justo lo contrario de lo que se puede pensar en una persona que ha visto tantas cosas raras en su propio hogar. Una de las historias tenía que ver con su madre. Estaba enferma, muy enferma, pero ningún médico le decía qué tenía. Los análisis de sangre no revelaban nada y los médicos se extrañaban de su delgadez, su rostro demacrado y su poca fuerza vital. Un día el padre de Nani, aficionado a hacer viajes astrales, decidió que él la curaría. ¡Y lo hizo!. Sorprendeos cómo fue: mediante un viaje astral viajó hasta dentro del cuerpo de su esposa y allí reparó el mal. No contó detalles de lo que había hecho ni de lo que había "arreglado", pero lo cierto es que tras la puerta donde se encerraron se escucharon muchos gritos de dolor de la madre, y Nani puede constatar que después de aquella señal, la madre se recuperó. En aquella casa los cuadros no se mantenían nunca en la pared, solían caer constantemente, y la familia decidió descolgarlos todos porque estaban hartos de recogerlos del suelo. Nani, interesada por una novela de terror que había escrito Lorena, se la pidió para leerla. Era una novela sobre el demonio (entre otras cosas) y había asustado hasta la propia Lorena cuando lo escribía, tal era su intensidad. Pues bien, la novela se perdió en aquel extraño hogar. Pocos meses después la familia se trasladaba a Barcelona. Nani puso toda su atención para ver si encontraba aquella novela sin publicar que con tanta pasión había escrito Lorena. Jamás apareció. Unos meses más tarde Nani volvió a Valencia y Lorena volvió a preguntarle. ¿Por casualidad abriendo maletas y cajas tras la mudanza la habían encontrado? La respuesta volvió a ser NO. En aquella casa del terror, el terror había desaparecido.
