nicoaller
Usuario (Argentina)
La pregunta de si hay un argumento concluyente para la existencia de Dios, ha sido debatida a través de la historia por gente extraordinariamente inteligente que se ha colocado a ambos lados de la disputa. En tiempos recientes, los argumentos contra de la posibilidad de la existencia de Dios han asumido un espíritu militante, que acusa a cualquiera que se atreva a creer en Dios, como alguien delirante e irracional. Karl Marx aseguraba que cualquiera que creyera en Dios debía tener un desorden mental que causaba la invalidación del intelecto. El psiquiatra Sigmund Freud escribió que una persona que creyera en un Dios Creador, era una persona delirante, y que sólo sostenía esas creencias debido a un factor de “cumplimiento de un deseo” lo que causó que Freud lo considerara como una posición injustificable. El filósofo Frederick Nietzsche dijo abiertamente que la fe equivalía a negarse a conocer lo que es verdadero. Las voces de estas tres figuras de la historia (junto con otras), ahora son simplemente repetidas por una nueva generación de ateos quienes claman que la creencia en Dios está intelectualmente injustificada. ¿Realmente es éste el caso? ¿El creer en Dios es mantener una posición racionalmente inaceptable? Fuera de lo referente a la Biblia, ¿puede establecerse un caso de la existencia de Dios que refute la posición tanto de los viejos como de los nuevos ateos, y ofrecer suficiente garantía para creer en un Creador? La respuesta es sí, se puede. Por otra parte, al demostrar la validez de un argumento a favor de la existencia de Dios, el caso del ateísmo resulta ser intelectualmente débil. Para formar un argumento para la existencia de Dios, debemos comenzar por hacer las preguntas correctas. Comenzamos con la pregunta metafísicamente más básica: “¿Por qué tenemos algo, en vez de nada en absoluto?” Esta es la pregunta básica de la existencia - ¿Por qué estamos aquí; por qué está la Tierra aquí; por qué está aquí el universo en vez de la nada? Comentando sobre este punto, un teólogo ha dicho, “En un sentido, el hombre no hace las preguntas acerca de Dios; su existencia misma levanta la pregunta acerca de Dios.” Al considerar esta pregunta, hay cuatro posibles respuestas del por qué tenemos algo en vez de nada en absoluto: 1. La realidad es una ilusión. 2. La realidad es/fue auto-creada. 3. La realidad es auto-existente (eterna) 4. La realidad fue creada por algo que es auto-existente. Así que, ¿cuál es la solución más plausible? Comencemos con la realidad siendo simplemente una ilusión, lo cual es la creencia de un número de religiones orientales. Esta opción fue excluida hace siglos por el filósofo Rene Descartes quien es famoso por su declaración, “Pienso, luego existo.” Descartes, un matemático, argumentó que si él estaba pensando, entonces él debía “existir.” En otras palabras, “Pienso, por lo tanto, no soy una ilusión.” Las ilusiones requieren de algo que experimente la ilusión, y por otra parte, tú no puedes dudar de la existencia de ti mismo sin probar tu existencia; es un argumento auto-excluyente. Así que la posibilidad de que la realidad sea una ilusión queda eliminada. La siguiente es la opción de que la realidad sea auto-creada. Cuando estudiamos filosofía, aprendemos sobre las declaraciones “analíticamente falsas”, lo que significa que son falsas por definición. La posibilidad de que la realidad sea auto-creada es una de esos tipos de declaraciones por la simple razón de que algo no puede ser anterior a sí mismo. Si tú te creaste a ti mismo, entonces tú debes haber existido antes para que te crearas a ti mismo, pero eso simplemente no puede ser. En la evolución a veces se refieren a esto como la “generación espontánea” – algo que procede de la nada – una posición que pocos, si no es que ninguna persona razonable sostiene, simplemente porque no puedes obtener algo de la nada. Aún el ateo David Hume dijo, “Yo nunca juzgué tan absurda una proposición como la de que cualquier cosa puede surgir sin una causa.” Puesto que algo no puede proceder de nada, la alternativa de la realidad como algo auto-creado es excluida. Ahora, nos hemos quedado con solo dos elecciones – una realidad eterna, o la realidad siendo creada por algo que es eterno; un universo eterno o un Creador eterno. El teólogo del siglo XVIII Jonathan Edwards resumió esta encrucijada: • Algo existe. • La nada no puede crear algo. • Por tanto, existe un “algo” necesario y eterno. Notemos que tenemos que regresar a un “algo” eterno. El ateo que se burla del creyente en Dios por creer en un Creador eterno, debe recapacitar y aceptar la existencia de un universo eterno; es la única otra puerta que puede elegir. Pero ahora la pregunta es, ¿a dónde conduce la evidencia? ¿Acaso la evidencia apunta a la existencia de la materia antes que la mente, o a la mente antes que la materia? Hasta ahora, todos los puntos clave de la evidencia científica y filosófica apuntan lejos de un universo eterno y hacia un Creador eterno. Desde el punto de vista científico, los científicos honestos admiten que el universo tuvo un principio, y todo lo que tiene un principio no es eterno. En otras palabras, todo lo que tiene un principio tiene una causa, y si el universo tuvo un principio, tuvo una causa. El hecho de que el universo tuvo un principio, es subrayado por evidencias tales como la segunda ley de la termodinámica, el eco de radiación del big bang descubierto a principios del siglo XX, el hecho de que el universo se esté expandiendo y pueda ser rastreado hasta un singular inicio, y la teoría de la relatividad de Einstein. Todas ellas prueban que el universo no es eterno. Más aún, las leyes que rodean la causalidad hablan en contra de que el universo sea la causa última de todo lo que conocemos por este simple hecho: un efecto debe asemejarse a su causa. Siendo esto así, ningún ateo puede explicar cómo un universo impersonal, sin propósito, sin significado y amoral, accidentalmente creo seres (nosotros) que están llenos de personalidad y obsesionados con el propósito, el significado y las leyes morales. Tal cosa, desde el punto de vista causal, refuta por completo la idea de un universo natural dando origen a todo lo que existe. Así que al final, el concepto de un universo eterno es eliminado. El filósofo J. S. Mill (no un cristiano) resumió a lo que ahora hemos llegado: “Es evidente en sí, que solo la Mente puede crear mente.” La única conclusión racional y razonable es que un Creador eterno es el responsable por la realidad tal como la conocemos. O poniéndolo en un conjunto de declaraciones lógicas: • Existe algo. • Tú no obtienes algo de nada. • Por tanto necesariamente existe “algo” eterno. • Las únicas dos opciones son un universo eterno y un Creador eterno. • La ciencia y la filosofía han descartado el concepto de un universo eterno. • Por tanto, existe un Creador eterno. El alguna vez ateo Lee Strobel, quien llegó a este resultado final hace muchos años, ha comentado, “Esencialmente, me di cuenta de que siendo ateo, tendría que creer que la nada produce todo; que la no-vida produce vida; la aleatoriedad produce sincronización; que el caos produce información; que la inconsciencia produce consciencia; y la no-razón produce razón. Estos saltos de fe simplemente fueron demasiado grandes para que los aceptara, especialmente a la luz del caso afirmativo para la existencia de Dios… En otras palabras, en mi evaluación, la cosmovisión cristiana justificó la totalidad de la evidencia mucho mejor que la cosmovisión atea.” Pero la próxima pregunta que debemos abordar es la siguiente: si existe un Creador eterno (y ya hemos demostrado que así es), ¿qué clase de Creador es Él? ¿Podemos inferir opiniones acerca de Él en base a las cosas que ha creado? En otras palabras ¿podremos entender la causa por sus efectos? La respuesta a esto es sí, podemos hacerlo, deduciendo las siguientes características: • Él debe ser de naturaleza sobrenatural (puesto que Él creó el tiempo y el espacio). • Él debe ser omnipotente (excesivamente poderoso). • Él debe ser eterno (auto-existente). • Él debe ser omnipresente (Él creó el espacio y no está limitado por él). • Él debe ser eterno e inmutable (Él creó el tiempo). • Él debe ser inmaterial porque trasciende el espacio y lo físico. • Él debe ser personal (lo impersonal no puede crear la personalidad). • Él debe ser infinito y único puesto que no puedes tener dos infinitos. • Él debe ser plural y sin embargo tener unidad puesto que la unidad y la diversidad existen en la naturaleza. • Él debe ser omnisciente (supremamente inteligente). Solo un ser cognoscitivo puede producir seres cognoscitivos. • Él debe tener propósito puesto que creó todo deliberadamente. • Él debe ser moral (ninguna ley moral puede obtenerse sin un dador). • Él debe ser protector (o no habrían sido dadas leyes morales). Siendo ciertas estas cosas, ahora preguntamos si alguna religión en el mundo describe a tal Creador. La respuesta a esto es sí: el Dios de la Biblia se ajusta perfectamente a este perfil. Él es sobrenatural (Génesis 1:1), poderoso (Jeremías 32:17), eterno (Salmo 90:2), omnipresente (Salmo 139:7), eterno/inmutable (Malaquías 3:6), inmaterial (Juan 5:24), personal (Génesis 3:9), necesario (Colosenses 1:17), infinito/único (Jeremías 23:24, Deuteronomio 6:4), plural pero con unidad (Mateo 28:19), inteligente (Salmo 147:4-5), con propósito (Jeremías 29:11), moral (Daniel 9:14), y protector (1 Pedro 5:6-7). Un último punto por abordar sobre el tema de la existencia de Dios, es el asunto de cuán justificable es en realidad la posición del ateísmo. Puesto que el ateo afirma que la posición del creyente no es convincente, sólo es razonable voltear la pregunta y dirigirla de regreso a él. La primer cosa por entender es la afirmación que hace el ateo – “sin dios,” que es lo que significa “ateo” – es una posición insostenible de adoptar desde el punto de vista filosófico. Como dice el jurista y filósofo Mortimer Adler, “Una proposición existencial afirmativa puede ser probada, pero una proposición existencial negativa – una que niega la existencia de algo – no puede ser probada.” Por ejemplo, alguien puede asegurar que las águilas rojas existen y alguien más puede asegurar que las águilas rojas no existen. El primero sólo necesita encontrar una sola águila para probar su afirmación. Pero el segundo debe peinar el universo entero y literalmente estar en todo lugar al mismo tiempo para asegurarse que él no ha pasado inadvertida ninguna águila roja en alguna parte y en algún momento, lo cual es imposible de hacer. Esto es por lo que los ateos intelectualmente honestos, admitirán que ellos no pueden probar que Dios no existe. En seguida, es importante entender el problema que rodea la seriedad de las afirmaciones de la verdad que se han hecho, y la cantidad de evidencia requerida para respaldar ciertas conclusiones. Por ejemplo, si alguien pone dos vasos de limonada frente a ti, y te dice que una puede ser más ácida que la otra; puesto que las consecuencias de elegir la bebida más ácida no son serias, no necesitarías una gran cantidad de evidencia para tomar tu decisión. Sin embargo, si el anfitrión le añadiera azúcar a un vaso pero en el otro pusiera veneno para ratas, entonces querrías tener la suficiente evidencia antes de tomar tu decisión. Aquí es donde una persona sopesa las evidencias, al tratar de decidir entre el ateísmo y el creer en Dios. Puesto que el optar por el ateísmo podría resultar en irreparables consecuencias eternas, parecería que debiera demandarse del ateo presentar pruebas fundamentales y de peso para apoyar su postura, pero no puede. El ateísmo simplemente no puede presentar la prueba para la evidencia por la gravedad de los cargos que hace. En vez de ello, el ateo y aquellos a quien él convence de su posición, se deslizan a la eternidad con sus dedos cruzados, esperando no encontrar la desagradable verdad de que la eternidad realmente existe. Como dice Mortimer Adler, “Más consecuencias para la vida y la acción se derivan de la afirmación o negación de Dios, que de ninguna otra pregunta básica.” Así que ¿el creer en Dios tiene una garantía intelectual? ¿Existe un argumento racional, lógico y razonable para la existencia de Dios? Absolutamente. Mientras que los ateos tales como Freud aseguran que aquellos que creen en Dios simplemente quieren el cumplimiento de un deseo, tal vez es Freud y sus seguidores quienes realmente sufren del cumplimiento de un deseo: la esperanza y el deseo de que no haya un Dios, ni a quién entregar cuentas, y por lo tanto tampoco un juicio. Pero refutando a Freud está el Dios de la Biblia, quien afirma Su existencia y el hecho de que verdaderamente vendrá un juicio para aquellos que sabían dentro de ellos mismos la verdad de que Él existe, pero que suprimieron esa verdad ( Romanos 1:20). Pero para aquellos que responden a la evidencia de que realmente existe un Creador, Él ofrece el camino de salvación que ha sido logrado a través de Su Hijo, Jesucristo: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (Juan 1:12-13) Fuente
Un conferencista ateo recorría ciertos lugares y sembraba la duda entre la gente. Él trataba de demostrar que no razonable creer en Dios y considerar a la Biblia como palabra de Dios.Una noche, creyéndose dueño de la situación ante cierto número de personas, lanzó un desafío al Dios Todopoderoso, exclamando:–¡Si hay un Dios, que se revele a sí mismo y me quite la vida en este instante!Como esto no sucedió, se dirigió a sus oyentes, diciendo:–¿Lo ven? ¡No existe Dios!Entonces, una diminuta mujer se levantó y, dirigiéndose directamente al orador, le dijo:–Señor, yo no sé replicar sus argumentos; su saber es muchísimo mayor que el mío. Usted es un hombre instruido, mientras que yo soy sólo una simple campesina. Como usted tiene una inteligencia muy grande, le ruego que responda a lo que le preguntaré. Yo creo en Cristo desde hace muchos años. Me regocijo en la salvación que él me dio y hallo gran gozo en la lectura de la Biblia. Si cuando llegue la hora de mi muerte, me entero de que no hay Dios, que Cristo no es el Hijo de Dios, que la Biblia no es la verdad y que no existe la salvación ni el cielo; dígame, ¿qué habré perdido al creer en Cristo durante mi vida?La concurrencia esperaba ansiosamente la respuesta. El incrédulo pensó durante unos segundos y finalmente respondió:–Pues, señora, usted no habrá perdido absolutamente nada.–Caballero –continuó la campesina–, usted ha sido muy amable al responder mi pregunta. Pero, permítame formular otra. Cuando llegue la hora de su muerte, si usted descubre que la Biblia dice la verdad; que hay un Dios; que Jesús es el Hijo de Dios; que existe el cielo y también el infierno; dígame, señor, ¿qué habrá perdido usted?Inmediatamente la concurrencia, de un salto, se puso en pie y aclamó a la campesina. El conferencista no halló respuesta.Dijo Jesús: “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas” (Juan 12.46).Dios nos invita a ser salvos por medio de Jesucristo, queda en cada uno aceptar su invitación o negarse.Recuerden el tiempo se acorta, CRISTO PUEDE REGRESAR TAL VEZ HOY, MAÑANA, MESES U AÑOS..PERO VENDRÁ, y no habrá tiempo de arrepentirse a último momento.El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 2 PEDRO 3:9
Cristo fue ofrecido una sola vez para llevarlos pecados de muchos (Hebreos 9:28) Somos responsables de obedecer y amar a nuestro Creador. Pero, desde el principio nos hemos rebelado contra El, y, a causa de nuestros pecados, nos hallamos culpables y en peligro del Infierno. Hay una sola manera de escapar, como la Biblia dice, "sin derramamiento de sangre no se hace remisión" (Hebreos 9:22). En el Antiguo Testamento Dios mando a Su pueblo que ofrecieran sacrificios sobre el altar. Esto fue para enseñarles dos verdades básicas: 1. El pecado debe ser castigado; 2. El pecador puede ser librado si alguien mas es castigado en su lugar. Esto, por supuesto, era símbolo de lo que Jesús, "el Cordero de Dios," haría en el Calvario. "Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios" (1 Pedro 3:18). Cristo, perfecto y sin pecado, tomó sobre sí mismo los pecados de Su pueblo y sufrió y murió en la cruz para pagar la pena demandada por la Ley de Dios. Librados de su pecado, Sus discípulos ahora pueden venir a Dios sin temor. Cristo salvo Su pueblo de sus pecados por Su sacrificio en la cruz. En el día antes de Su sufrimiento, Jesús instituyo la "Cena del Señor" para que Sus discípulos continuarán recordándole a El y a Su sacrificio hasta Su regreso. Tristemente, la tradición ha cambiado su significado. La iglesia Católica enseña que el pan y el vino son transformados en el cuerpo y sangre reales de Cristo. Es verdad que Jesús dijo "esto es Mi cuerpo… esto es Mi sangre." Pero cada vez El añadió "hacer esto en memoria de Mí." El pan y el vino son un recordatorio de Su sacrificio en la cruz del Calvario. Un error mucho más serio enseñado por la iglesia Católica es que la misa es un sacrificio por el pecado. De hecho se proclama que la misa es el mismo sacrificio de Cristo porque esta "perpetua" y "hace presente" el sacrificio de la cruz. Esta enseñanza contradice la clara enseñanza de la Biblia: "Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan." (Hebreos 9:24-28). El sacrificio diario de la misa implica que todavía queda pecado y culpa. En la Cristiandad Bíblica ya no hay más sacrificios por el pecado porque los Cristianos son asegurados que todos sus pecados han sido perdonados para siempre. El Señor proclama "nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones… Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado." (Hebreos 10:17,18). Nuestra oración es que usted no continúe en confiar en un sacrificio hecho por el hombre, sino que se acerque a Dios en los méritos del único sacrificio de Cristo en la cruz. ¡¡Agradezco al Señor que me mostró la verdad!! ¿Quién es la cabeza de la Iglesia? "Cristo es cabeza de la iglesia" (Efesios 5:23). ¿Cuál es el fundamento de la Iglesia? "Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo." (1 Corintios 3:11) ¿Hay alguna otra Roca aparte del Señor? "Porque ¿quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?" (Salmo 18:31) Fuente: http://www.justforcatholics.org/s2.htm

Mateo 5:13-16La sal de la tierra 13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.La luz del mundo 14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.Jesús le dijo esto a sus seguidores. A los creyentes verdaderos. No los que lo seguian sólo por conveniencia de ser sanados o para recibir del alimento. Les dió esta enseñanza de que sus seguidores deben demostrar lo que Jesús hacía en sus vidas.La sal es un ingrediente que se usa para sazonar la comida; Si la sal se mezcla con otras sustancias la conserva de la descomposición; Es útil mientras conserva su sabor.La luz es completamente distinta a la oscuridad. La luz es lo primero que Dios creó. Es la más útil. Sin la luzel mundo sería un caos.REFLEXION:Las personas que han tenido un sincero arrepentimiento de pecado y han confesado a Cristo como Señor y Salvador, se ha efesectuado en ellos un cambio en sus vidas. Dios los ha hecho sus hijos:¨ Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dió potestad de ser hechos hijos de Dios.¨Juan 1:12, se ha efectuado en ellos el Nuevo Nacimiento que Jesús mismo describe a Nicodemo: Respondió Jesús y le dijo: De cierto de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.¨ Juan 3:3; el apóstol Pablo dice de ellos: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.¨ 2 Corintios 5:17.El verdadero cristiano es más que ser unsimple miembro de una iglesia; o de asistir regularmente al templo.Ser sal de la tierra y luz del mundo implica mucho más. Esto os trae responsabilidades:-- Ser reconocidos como cristianos por nuestro testimonio.-- Nuestra manera de pensar, hablar y hacer las cosas ser diferentes a las del mundo.-- El árbol por sus frutos se conoce.El creyente en Cristo debe ser reconocido por sus frutos. Las buenas obras.Ser ¨sal de la tierra¨ y ¨luz del mundo¨, implica que debemos fertilizar a un mundo estéril por el pecado; Implica que debemos guiar a la humanidad que está en tinieblas; Implica que debemos de dar ánimo a las personas que viven sin amor y sin esperanza , llevándoles el evangelio de Jesucristo. La luz de Cristo debe alumbrar en medio de la oscuridad que vive muchas personas por sus pecados.<< Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras , y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.>> Mateo 5: 16.ORACION: Señor, ayúdame para ser sal y luz en este mundo tan necesitado de tí. Amén.

Dios amó tanto al mundo que nos envió a su único hijo para morir y darnos el plan de salvación. Este hijo Jesús, llegó a ser la oveja cuya sangre duraría para siempre. Un corazón sincero y honesto, puede leer y entender con ciencia cierta, cuál es ese plan que Dios, con tanta simplicidad nos ofrece. En la mayoría de los casos bastaría señalar cuáles son esos pasajes bíblicos, pero para ahorrarte un poco de tu tiempo en la búsqueda de esos versos, he decidido copiar aquí mismo algunos de ellos. La predicación del evangelio de Jesucristo empezó con el gran poder del Espíritu Santo en el día de Pentecostés cuando el Señor envió el poder y sabiduría a los Apóstoles. Estos, con ese poder pudieron predicar en los idiomas de toda la multitud de personas que estaba presente. Se debe hacer constar que en el día de Pentecostés comenzó por primera vez la iglesia del Señor, ya que la predicación con el poder del Espíritu Santo, comenzó en ese día. Cristo mismo, antes de ascender al cielo, mandó a los Apóstoles que estuviesen presentes en ese lugar para así recibir el poder. ¿Cómo se salvaron los primeros cristianos? Cuando los Apóstoles predicaron el evangelio a ellos, supieron entonces que estaban en el pecado y que estaban perdidos. (Vea Hechos 2:37) "Y habiendo oído estas cosas, fueron compungidos de corazón, y dijeron a Pedro y los otros Apóstoles: ¡Varones Hermanos! ¿Qué haremos? Entonces Pedro les dijo: "Arrepentíos, y sed bautizados, cada uno de vosotros, en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados y recibiréis el don del Espíritu Santo". Amigo, lo que ves escrito en Hechos 2:37-38, es sumamente fácil para entender. Cerca de 3,000 personas fueron bautizadas y así añadidas a la iglesia ese día de Pentecostés. Es así que uno se salva. Es así que uno llega a ser cristiano. Si tienes tu corazón y tu entendimiento abierto deberás leer lo que Dios desea que comprendas. Según Dios, hay seis cosas que deben suceder para que puedas cualificar para ser salvo. Léelas tu mismo más abajo. Son las palabras de Dios y no de hombres. PRIMERO: "OIR LA PALABRA DE DIOS" Juan 20:30-31 "En fin, otras muchas señales hizo Jesús, en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro: éstas empero han sido escritas, para que creáis que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios; y para que, creyendo, tengas vida en su nombre". Romanos 10:17 "Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios". SEGUNDO: "CREER" Romanos 1:16 "Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego". Hechos 18:8 "Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados". Hebreos 11:6 "Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan". TERCERO: "ARREPENTIRSE" Lucas 13:3 "Os digo: No; antes si no arrepentís, todos pereceréis igualmente". (Lea también Lucas 13:5) Lucas 24:47 "y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén". Hechos 3:19 "Así que, arrepentios y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio". Hechos 17:30 "Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan". CUARTO: "CONFESAR A CRISTO DELANTE DE LOS HOMBRES" Mateo 10:32 " A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi padre que está en los cielos". Hechos 8:37 "Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios". Romanos 10:10 "Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación". QUINTO: "BAUTIZARSE" Mateo 28:19 "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo". Marcos 16:16 "El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado". Hechos 2:38 "Pedro les dijo; Arrepentios, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo". Hechos 10:47-48 "Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días". Hechos 22:16 "Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre". Romanos 6:1-6 "¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado". Gálatas 3:27 "Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos". Colosenses 2:12 "Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos." 1 Pedro 3:21 "El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo." SEXTO: "CONTINUAR FIELMENTE HASTA LA MUERTE" Mateo 25:21 "Y su señor le dijo; Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; en el gozo de tu señor." Mateo 25:34 "Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo." 2 Pedro 1:9-11 "Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y salvador Jesucristo." Apocalipsis 2:10 "No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de vida." 1 Juan 1:6 "Si decimos que tememos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad." FUENTE
El secreto del contentamiento En el fondo, podemos resumir en dos las actitudes de las personas ante las circunstancias: por un lado, los que viven siempre insatisfechos, siempre con la queja en la boca y que acaban «bañados» de amargura. El filósofo rumano francés Emil Cioran es un ejemplo notable de esta postura vital. En su libro «En las cimas de la desesperación» dice: «Todo me deja insatisfecho; si pudiera, me rompería a mí mismo en mil pedazos, me haría estallar». Por el contrario, en el otro polo encontramos la persona cuya reacción ante las circunstancias y los problemas es el contentamiento. Esta diferente forma de reaccionar constituye algo así como una radiografía rápida de nuestra madurez cristiana. Casi podríamos parafrasear el refrán español y afirmar: «dime cómo reaccionas ante una circunstancia difícil y te diré qué tipo de creyente eres». Así pues, estamos ante un excelente test para medir la «calidad» de nuestra fe. El pasaje que nos sirve de cabecera para esta reflexión es Fil. 4:10-13. 10 En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. 11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Observemos con detalle las palabras que el apóstol Pablo utiliza: no habla de creyentes «contentos», sino contentados. Lo opuesto a la amargura no es la alegría -estar contento- sino el contentamiento: «he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación» (Fil. 4:11). Enseguida nos surge la pregunta: ¿cuál es la clave para llegar a «aprender contentamiento» y reaccionar como el apóstol? Pablo escribió estas palabras, no lo olvidemos, desde la cárcel de Roma y en peligro franco de muerte; no escribe desde una posición de tranquila comodidad, sino desde la angustia de una situación profundamente turbadora. ¿Cómo podía el apóstol tener esta admirable actitud? El secreto del contentamiento de Pablo se encuentra en dos frases que describen sendas experiencias espirituales de gran calado y trascendencia. La primera, aprender a adaptarse a y aceptar cualquier situación: «Sé vivir humildemente y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado...» (Fil. 4:12). Y, luego, experimentar la realidad descrita de forma majestuosa en Fil. 4:13: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece». El creyente que llega a hacer suyas estas dos realidades pasará de la insatisfacción o la amargura al contentamiento. Consideremos estas dos experiencias. 1. La naturaleza del contentamiento ¿Qué quería decir Pablo al afirmar «he aprendido a contentarme»?. La palabra original -autarkeia- nos da mucha luz sobre su significado: implica no depender de, estar por encima de las circunstancias; su énfasis está en la autonomía, en no quedar ligado a los acontecimientos o problemas. Pablo nos dice que estar contentado significa estar por encima de los eventos que nos ocurren sin quedar atrapados por ellos. Porque como diría el médico suizo Paul Tournier, «lo que nos hace felices o desdichados no son las circunstancias, sino nuestra actitud ante ellas». El contentamiento bíblico no es estoicismo. Pablo está muy lejos de Séneca cuya filosofía ensalzaba la autosuficiencia del individuo, pero de un modo próximo al cinismo. Tampoco es el «nirvana» del budismo, estado supremo «por encima del bien y del mal», en el que desaparece el dolor y que se aprende por un entrenamiento sistemático. Tampoco se trata de «desconectar» para lograr una relajación psíquica cercana a la impasibilidad, en la que «nada me afecta» como enseñan la meditación trascendental y otras religiones orientales. Todas estas técnicas (en el fondo son una técnica) están muy en boga hoy cuando la gente vive abrumada por el stress y necesita formas de relajación mental para vivir más «feliz». Igualmente debemos entender que el contentamiento no es resignación o fatalismo, el «qué le vamos a hacer» o «no hay otro remedio» de muchas personas. El fatalismo nace de la convicción de que no podemos hacer nada para luchar contra nuestro destino. En tercer lugar, también hemos de evitar una connotación masoquista, pretender alegrarse en/por situaciones difíciles o incluso de sufrimiento. Este es un error frecuente entre creyentes que confunden estar contento con estar contentado. El Señor no nos pide «estar contentos en toda situación». Esta no es la idea de Fil. 4:11. Pablo acaba de hablar del gozo (Fil. 4:4-7), pero estar gozoso no es lo mismo que sentir alegría o estar contento. Yo puedo estar llorando la muerte de un ser querido y tener, retener, el gozo del Señor; pero sería insensato ponerme a reír o a expresar alegría en momentos de tristeza. Dios quiere que sus hijos sean realistas, no masoquistas! El significado de la palabra contentamiento se acerca mucho al concepto moderno de aceptación que, como tal, no aparece en el Nuevo Testamento. Aceptar implica la confianza serena, profunda, de que nada ocurre en mi vida sin el conocimiento de Dios. Si él ve y conoce mi situación, entonces yo debo mirarla desde la óptica divina tanto como me sea posible. Ello me permite desligarme de la estrechez de mi visión y amplía mi horizonte. Este «paisaje» nuevo, desde la perspectiva de Dios, me libra de la amargura, del resentimiento y de la sensación de injusticia y esterilidad de muchas situaciones. Pero aun va más lejos; la aceptación implica creer que Dios puede sacar provecho de cualquier situación para transformarla en un bien para su gloria o incluso para mi propia vida. Esta amplia riqueza de matices del contentamiento queda resumida magistralmente en las palabras del patriarca José cuando exclama ante sus hermanos: « Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó para bien» (Gn. 50:20). El contentamiento es inseparable de la confianza en un Dios personal que dirige cada paso de mi vida con un sentido y un propósito. Y esto conlleva una serenidad profunda en toda situación; es la serenidad que le permitió pronunciar al Señor Jesús, en medio de «gran clamor y lágrimas» (Heb. 5:7), su célebre oración de aceptación: «Padre, si es posible que pase esa copa de mí, mas no se haga mi voluntad, sino la tuya». No hay ninguna duda que Pablo tardó en vivir el contentamiento. El mismo usa dos verbos referidos a la docencia: «he aprendido» (Fil. 4:11) y «estoy enseñado» (Fil. 4:12). Si el contentamiento es mirar la vida desde una perspectiva divina, ello va a requerir tiempo. Será un proceso de aprendizaje en el que pueden aparecer los altibajos y los fallos propios del aprendiz. No importa. Lo fundamental es avanzar en esta asignatura esencial para vivir de forma sosegada, aprendiendo a «no mirar las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas» (2 Co. 4:18). Poco a poco Dios nos irá dando unas «gafas nuevas». No suele haber cursos acelerados en la «universidad de Dios»! 2. La fuente del contentamiento Hasta aquí hemos explicado en qué consiste; veamos ahora dónde se origina esta actitud. Si no es una técnica psicológica en la que uno se puede ejercitar, ¿cómo conseguirla? Ahí está su meollo: es una experiencia espiritual sobrenatural. El contentamiento se origina en Cristo. Ello nos lleva a la segunda experiencia de Pablo: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece». Los versículos Fil. 4:11 y Fil. 4:13 forman un todo inseparable. No hay verdadero contentamiento sin Cristo. En realidad, esta es la clave no sólo de este pasaje, sino de toda la vida cristiana.Observemos la preposición que Pablo utiliza: «todo lo puedo en Cristo». No dice «con» o «por» Cristo. Esto es así porque se trata de un estado vital, una situación existencial. No es una experiencia esporádica, por intensa que sea, sino una relación permanente. No es un encuentro ocasional como el de un paciente con su psicólogo o consejero que le permite «salir animado de la consulta». Jesús nos da la misma idea en Jn. 15:1-17 con la metáfora de la vid: «Permaneced en mí y yo en vosotros... separados de mí nada podéis hacer». Estar en Cristo es imprescindible para el contentamiento porque la savia no puede llegar al pámpano si no permanece en la planta. La explicación a esta realidad espiritual la vemos en la frase siguiente: «... en Cristo que me fortalece». La palabra original, «dinamis», alude a una fuerza enorme. No es sólo la fuerza de un ejemplo histórico, sino la energía espiritual de un hombre vivo. Un personaje famoso me puede estimular por la vía del ejemplo. El poder de Cristo va mucho más allá de una mera inspiración; es una transformación que me dinamiza por dentro y me capacita para enfrentar cualquier situación. Cristo me fortalece porque está vivo hoy y me transmite su poder como el tronco de la vid da la savia al pámpano. Observemos, por último, cómo la consecuencia de la fuerza de Cristo en mí es el contentamiento: «todo lo puedo». Algunas versiones traducen muy acertadamente «puedo hacer frente a todo». Esta es la idea del texto: cuando estoy en Cristo, me fortalece de tal manera que puedo sobreponerme, ser más fuerte que cualquier situación. Es importante notar que no aparece el verbo «hacer»; Pablo no nos dice que en Cristo podemos hacer todo lo que nos propongamos. Estar en Cristo no nos convierte en un pequeño «superman». A veces los creyentes albergamos fantasías de omnipotencia y pensamos que no hay límites a nuestras capacidades. Así algunos interpretan este versículo a su manera, equivocadamente, convirtiéndolo en una especie de talismán. El apóstol afirma con claridad que en Cristo puedo afrontar y superar cualquier circunstancia por dura y difícil que sea. Es como un pulso, una lucha en la que yo soy más fuerte porque tengo el poder de Cristo. Ninguna circunstancia podrá derrotarme. El eco más cercano a esta idea es el pasaje excelso de Ro. 8:35-39: «... nada nos podrá separar del amor de Cristo», o lo que es lo mismo, ninguna cosa podrá derrotarnos, «porque en todas estas cosa somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó» (Ro. 8:37). Dos formas de reaccionar ante la vida y sus problemas: la amargura de Emil Cioran, «todo me deja insatisfecho» o la aceptación confiada del apóstol, «he aprendido a contentarme en toda situación... porque todo lo puedo en Cristo que me fortalece». ¿Hacia qué polo me dirijo yo? ¿Qué circunstancias estoy afrontando ahora mismo? ¿Lo hago en Cristo? Si es así, la fuerza para hacerles frente y la victoria están aseguradas. Fuente
Antes de comenzar con el post, quiero aclarar que todo deber de un cristiano es llevar la palabra a todos, Marcos 16:15 "Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura." Uno trata de hacerles ver que Dios quiere que se arrepientan a tiempo, antes de que sea demasiado tarde, y por más que uno trata no hay caso, muchos están enceguecidos por las patrañas que dice el hombre. QUIERO RECALCAR QUE ES UNA LLAMADA PARA TODAS LAS PERSONAS QUE AÚN NO ACEPTAN A CRISTO. Dios nos llama al arrepentimiento, Mateo 9:13 “Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.” ¿Pero qué ocurre cuando uno no acepta lo que Dios dice, no acepta a Jesucristo como salvador? Tú solo eliges como vivir la eternidad: CIELO O INFIERNO. Ahora... ¿Tú sabes como es el infierno? (Amigo, REALMENTE NO TE LO RECOMIENDO ) De acuerdo con la Biblia, ¡el infierno es definitivamente una realidad! El castigo de los malvados en el infierno es tan eterno como la bienaventuranza de los justos en el cielo. El castigo para los muertos impíos en el infierno es descrito a través de la Escritura como el “fuego eterno”, “el fuego que nunca se apaga” (Mateo 3:12), “vergüenza y confusión perpetua” (Daniel 12:2), un lugar donde “el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:44-49), un lugar de “tormentos” y “llamas” (Lucas 16:23,24), “eterna perdición” (2 Tesalonicenses 1:9), un lugar de tormento con “fuego y azufre” donde “el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 14:10,11), y un “lago de fuego y azufre” donde los impíos “serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 20:10). Jesús mismo indica que el castigo mismo en el infierno es eterno – no solamente el humo y las llamas (Mateo 25:46). Los impíos estarán eternamente sujetos a la furia y la ira de Dios en el infierno. Ellos sufrirán conscientemente vergüenza y desprecio, y los ataques de una conciencia acusadora – junto con la ira encendida de una deidad ofendida – por toda la eternidad. Aún aquellos que estén en el infierno reconocerán la perfecta justicia de Dios (Salmo 76:10). Aquellos que estén en el infierno real sabrán que su castigo es justo y que solo ellos son culpables (Deuteronomio 32:3-5). Alabemos a Dios, que a través de Jesucristo, podemos escapar de este destino eterno (Juan 3:16,18,36). 16 "Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna.17 Porque Dios no me envió al mundo para condenar a la gente, sino para salvar a todos. 18 "El que cree en mí, que soy el Hijo de Dios, no será condenado por Dios. Pero el que no cree ya ha sido condenado, precisamente por no haber creído en el Hijo único de Dios. Fuente: http://www.gotquestions.org/espanol/infierno-realmente-eterno.html