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Usuario (Argentina)
Creer o ReventarCuando se fue a hacer unos exámenes, el doctor le encontró un ritmo cardíaco parecido al de un bebé dentro de su cuerpo. Se oían los latidos, pero no se veía al bebé por ningún lado en la ecografía. Entonces, Giovanna no pudo aguantar más y se animó a contar su historia: desde hacía varias décadas estaba siendo abducida por extraterrestres y, finalmente, UN EXTRATERRESTRE LA HABÍA EMBARAZADO.Fue en ese momento en el que convenció al médico de realizar un aborto en su casa y encontró en su interior lo que todos temían: un híbrido entre un ser humano y otra raza desconocida. Cuando le preguntaron por el feto en una entrevista posterior, la madre aseguró que “era un monstruo”.Giovanna es una italiana de la región de Cerdeña y su historia empezó cuando ella tenía cuatro años. Recién cuando pasó los 40 decidió hablar por primera vez. (En total fue abducida 28 veces). Aseguró que una noche vio un platillo volador de color metálico flotando en el cielo, y al rato estaba adentro de la nave con cuatro seres a su alrededor. Por desgracia para la ciencia, nunca pudo contar cómo había llegado. Lo único que recuerda es que los extraterrestres le dijeron que no iba a pasar nada.Lo interesante es que EXISTEN PRUEBAS DE ESTAS ABDUCCIONES. Principalmente, el video y las fotos del aborto de este híbrido extraterrestre-humano. Pero además Giovanna tenía marcas en el cuerpo con una sustancia fosforescente -que sería para desinfectar el cuerpo- y ciertos elementos alojados en el interior de su cerebro. Tanto la sustancia como los objetos fueron considerados por los científicos como no identificados e inclasificables. Es decir, de otro lugar que no es este planeta. Las pruebas se ven reforzadas con que Giovanna no presenta en su cabeza ningún tipo de cicatriz que indique por dónde se le introdujeron los objetos.La mujer raptada logró captar también en fotos y videos los platos voladores que la abdujeron. Aseguró que los extraterrestres hacen estas pruebas con nosotros porque su raza está en extinción y la humana es la única raza biocompatible con la suya. Al parecer, lo que quieren es que los ayudemos a crear una raza híbrida: MITAD HUMANA, MITAD EXTRATERRESTRE. Otra historia inexplicable, con un testimonio increíble. NO PODEMOS SEGUIR NEGANDO QUE ALGO PASA AHÍ AFUERA.
¿Buscás una experiencia culinaria diferente? Estas son algunas de las propuestas gastronómicas más freaky del mundoAlgunos restaurantes se destacan por la originalidad de sus técnicas o por sus creaciones sofisticadas, como El Bulli o The Fat Duck.Otros, por sus exóticas especialidades. No tendrán estrellas Michelin, pero llaman la atención del mundo entero. Aquí, el top five de los platos más bizarros y los lugares donde podés pedirlos:1. Penes de animales en Guo-li-zhuangFunciona en China y su nombre significa “potencia en la olla”. Para tener una idea, el plato estrella son los genitales de oso marino canadiense, un miembro de tamaño considerable que cuesta unos US$292. Según la medicina china tradicional, estas comidas mejoran la potencia sexual.2. Serpientes en Le KhanhAnaconda, cascabel, cobra y pitón. Eso es lo que piden los comensales cuando llegan a este restaurante típico de Le Mat, un pueblo vietnamita conocido como “la villa de las serpientes”. La carne de víbora dorada en grasa, la piel crocante de reptil y la serpiente en salsa agridulce con limón, son los platos favoritos.3. Grasa de cerdo en SaloTrascendió las fronteras de Europa del Este por su plato emblemático, grasa de cerdo pura, y su particular presentación: con un meticuloso tallado, los chefs logran formas como la del pene del David de Miguel Angel o la de la oreja de Van Gogh.4. Carne de oso polar en LongyearbyenEn la ciudad noruega de Longyearbyen, cerca del Polo Norte, habita la población más grande de osos polares del planeta. Allí van a parar seguido al asador. En los restaurantes del lugar ofrecen la carne del peludo animalito asada, junto con otros productos locales como foca, ballena y reno.5. Murciélagos en l’HoustaletL’Houstalet es un pub situado en Francia, que desde afuera aparenta ser un bar más del montón, pero una vez dentro se descubre toda su originalidad: sirve “zorro volador de corona dorada”, un murciélago del tamaño de un gato, pero con alas, su especialidad desde 1972.YAPALa revancha de los mozos: 10 cosas que odian de los clientes¿Sos de quejarte de los mozos en el restaurante? Agarrate: esto es lo que ellos odian de vos.“Al mediodía hay una mesa de oficinistas de la zona que, cuando les traigo la comida, se dedican a tirarme miguitas de pan para que me caigan justo entre las lolas. Una vez me quejé con el dueño, pero me contestó una guarangada que ni te puedo decir. ¿Qué tengo que hacer?”.La anécdota es un poco extrema, pero ilustra lo que le sucede a la joven camarera de un bar llamado Manolos -en el barrio de Villa Ortúzar-, cuyos pechos, hay que decirlo, ejercen una fascinación lúdica. Hay que tenerlo bien claro: así como de tanto en tanto uno quisiera ahorcar a los mozos porque son lentos, bobos, atolondrados o demasiado cancheritos, ellos también piensan que nosotros, los clientes, solemos ser unos perfectos imbéciles. Así es que se descargaron por única vez y contaron cuáles son las diez cosas que más odian de los comensales. Señores lectores: agárrense fuerte -les avisamos desde ahora- porque hay mucha bronca contenida.De igual manera, a cada punto le agregué mi opinión, si es que tiene razón el mozo o no la tiene.Este es el decálogo:1. QUE LES MIREN EL CULO Y/O EL BULTOVarios testimonios de camareros y camareras de Palermo Hollywood coinciden en el mismo punto. Ellas odian que los clientes les escaneen la delantera y se den vuelta para mirarles la retaguardia, simulando que se les cayó un cacho de pan; ellos, por su parte, detestan a las solteronas de más de 45 que les examinan el paquete como quien contempla la Torre Eiffel. “Yo no soy de vestirme muy perra; de hecho tengo siempre la remerita que me da el restaurante, pero me parece que es justamente eso, el uniforme, lo que los pone libidinosos”, cuenta la moza de una conocida parrilla sobre la calle Fitz Roy. Y sí… los hombres sabemos lo que provocan ciertos uniformes.Decreto: El mozo no tiene razón (mirar es humano) 2. SER TESTIGOS DE CONVERSACIONES INCOMODASMario, camarero de uno de los bodegones de la zona de Venezuela y San José, sintetiza otro mal común para estos humildes servidores. Y es que a veces los mozos son testigos involuntarios de conversaciones incómodas, porque no les queda otra que quedarse parados como faroles frente a la mesa hasta que los comensales se deciden. En el ínterín, escuchan toda clase de improperios. “Lo que me pone más nervioso son las mesas de amigas, porque se escuchan cosas muy íntimas. Una vez, una chica se quejaba porque tuvo sexo con un tipo que se dejó puestas unas medias pom-pom verdes, que le dieron un asco terrible”, recuerda Mario, quien dice haber aprendido bastante de todo eso. “En principio, cuando me pongo en pelotas frente a una mina, lo primero que hago es sacarme las medias”, jura.Decreto: El mozo no tiene razón (hablar es humano) 3. QUE NO LOS SALUDEN / QUE LOS LLAMEN COMO A LOS PERROSAunque para algunos, los mozos formen parte de una sub-especie que no merece ser saludada, hay que tener cuidado porque no hacerlo despierta en ellos una bronca asesina. Estamos hablando de un gremio especialmente sensible, que se siente muy dolido cuando se lo ignora. “Que los saludes y no te den bola es algo que me pone mal”, admite Diego, mozo de Paru, el restaurante peruano-japonés de Palermo. Dicho esto, también se da por hecho que llamar la atención del camarero con palabras como “che”, “pss”, “ey” y otros sonidos onomatopéyicos es algo que los irrita sobremanera. Por eso, la próxima vez que usted, señor cliente, ingrese a un salón de comidas, piense que esos monigotes que traen y llevan nuestros platos también tienen sentimientos y merecen una pizca de nuestra deferencia. Haga feliz a un mozo: salúdelo.Decreto: El mozo tiene razón (ser maleducado no tiene excusa). 4. QUE LES HAGAN LIO CON LAS MESASLa premisa es sencilla: un restaurante no es un rompecabezas para andar desarmando a voluntad. Cada mesa tiene un número y, en principio, esa organización debe respetarse porque sino se arma lío. Que un cliente corra la mesa, la achique, la agrande, la dé vuelta y juegue con ella como si fuese un caniche es algo inadmisible para los camareros. Maribel, moza del peruano Astrid & Gastón, cuenta su historia: “Nosotros trabajamos con reserva y muchas veces sucede que un grupo de gente entra al restaurante, pasa por un salón y se quiere quedar ahí. Entonces cambian de mesa y se nos complica todo”.Decreto: El mozo tiene razón (¿para qué complicarles la vida aún más?) 5. QUE LES RECOMIENDES UN PLATO Y NO TE DEN BOLAEs muy común que, en una entusiasta fase inicial, un comensal se sienta interesado por la recomendación de un mozo y que, en la instancia siguiente, se genere un desaire. Vean esta situación: - Mozo, ¿qué me recomienda? - El lomo a la pimienta está delicioso. Marinado en finas hierbas, cocinado en su propia salsa y enmantecado en una sartén suiza que retiene los sabores desde 1814, año en que fue obtenida como botín de guerra por Napoleón, cuando invadió Rusia sólo con 500.000 hombres y los derrotó en Borodino. - Mejor traeme una ensaladita.¿Para qué molestar al pobre camarero si uno ya tenía claro lo que iba a pedir?Decreto: El mozo no tiene razón (el cliente la tiene siempre) 6. QUE LOS CLIENTES SEAN INCOHERENTESLos mozos consultados enumeraron una serie de incongruencias que los sacan de quicio. Este es un pequeño listado: que les pidan agua natural y hielo aparte, que les asignen una mesa para dos y se sienten en una de cuatro; que se morfen un lechón entero pero lo acompañen con Coca Light; que ordenen un vino de 200 pesos y les dejen una propina miserable; que pidan un sólo postre y dieciséis cucharas; que quieran un plato con picante y después se quejen de que estaba demasiado picante…Decreto: El mozo no tiene razón (el cliente también paga para que se soporten sus incoherencias…y su neura). 7. QUE LOS CLIENTES DEJEN QUE SUS HIJOS HAGAN CUALQUIER COSANo hay nada de tierno en ver a un nene corriendo entre las mesas de un restaurante. Tampoco es dulce observarlos cuando revolean la comida como salvajes, ni escucharlos chillar porque su madre se olvidó las figus de Ben 10 en el auto. En general, los que más sufren esta situación, además de los padres y el resto de los inocentes comensales, son los propios mozos. “Una vez un nene me meó la panera y cuando lo fui a retar me dijo que su papá, que ‘la tiene así de grande’, también lo hacía en casa; preferí no meterme”, afirma Osvaldo, camarero en un bodegón de San Telmo. Conclusión: el restaurante no es un playroom y los camareros no son baby sitters. Por eso, si el nene no sabe comer afuera, mejor dejarlo en casa.Decreto: El mozo tiene razón (los nenes indomables deberían quedarse en casa). 8. QUE NO DEJEN PROPINAEl momento de la cuenta es crucial en la vida de un mozo. En el gesto propinero quedan claras varias cosas: si el comensal ha sido bien servido y, también, si su satisfacción tendrá un correlato económico.En este ítem las anécdotas se multiplican. Quitando a los que dejan el riguroso 10% y quedan exentos de toda polémica, los camareros tienen una aversión especial por los miserables, que vienen a ser todos los que se mueven por debajo de ese porcentaje. “El otro día viene un tipo con su mujer y lo atendí de maravillas. Cada vez que miraba para mi lado yo iba corriendo a la mesa como un bombero para que no le faltara nada. Creí que me iba a dejar una propina espectacular porque encima parecían tener mucha plata. La cuenta era de 255 pesos y yo esperaba por lo menos 35 mangos para mí, pero el tipo pagó justito y me dejó dos caramelos Sugus y un palito de la selva”, rememora Daniel, mozo de un conocido restaurante de pastas en Puerto Madero.Decreto: El mozo tiene razón (ser miserable no tiene perdón) 9. QUE PIDAN DESCUENTO POR SER AMIGOS DEL DUEÑOAlegar ser amigo o habitué para ligar un descuento es una de las actitudes más soeces que se pueden encontrar en la fauna restorantil. Muchos los mozos denuncian esta clase de actos, que revelan la condición humana en su expresión más oscura. “Pasa seguido que algunos se sientan cerca de la caja y, mientras transcurre la cena, le hacen chistes al cajero, le sacan charla y se van amigando. Eso lo hacen varias veces hasta que, un día, te piden un ‘descuentito’ porque ‘son amigos del dueño’. Es patético”, cuenta un mozo de una parrilla cool de Palermo Hollywood.Decreto: El mozo tiene razón (el amiguismo, en estos casos, es vulgaridad). 10. QUE LOS CLIENTES LLEGUEN SOBRE LA HORA DEL CIERRELa pesadilla de todo mozo es que, justo a la hora del cierre, caiga una mesa numerosa que prolongue la jornada laboral. Para los camareros es como estar ganando un partido 1 a 0 y perder en el alargue, con gol de penal por una mano mal cobrada. En ese caso, se recomienda a los clientes elegir rápido y quedarse chitos la boca, para evitar ataques de nervios o que el plato salga definitivamente “especial” (los cocineros también son perjudicados por las llegadas tarde y con ellos sí que no se jode).Decreto: El mozo tiene razón (son laburantes, déjenlos irse en paz). Muchas gracias por visitar mi post!

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