nanonauta1978
Usuario (Argentina)
Mientras el dólar sigue su astronómica suba, la inflación aparece imparable, se sigue profundizando la recesión y se echó al presidente del Banco Central en medio de cruzadas acusaciones mafiosas con el ministro de Economía, la respuesta de la presidente es lanzar acusaciones de “complots”. ¿Hay algo de cierto? 1• “Nos quieren hacer devaluar” Cristina y Kicillof insisten que son los buitres, los pulpos sojeros, las multinacionales automotrices, los bancos o Clarín (cada semana cambian) quienes estarían intentando provocar una devaluación, mientras ellos serían los que “resistirían”. Falso. Quien tuvo la iniciativa de la gran devaluación de enero (en un día subió un 30% el tipo de cambio) fue el propio gobierno, para cumplir con la “agenda” que le reclamaban los organismos internacionales. Luego siguieron con los pagos al Ciadi, al Club de París y a Repsol. Allí ganaron millonadas todos los “acusados” ahora por Cristina (los grandes exportadores), mientras perdían los trabajadores, los jubilados y los que cobran planes sociales, que vieron cómo la inflación se comía sus ingresos. Desde entonces, el gobierno ha ido “silenciosamente” devaluando lentamente el dólar oficial todos los meses, atacando los bolsillos populares. 2• “Hay un golpe especulativo” Cristina denuncia que por eso sube el dólar “blue” -un mercado pequeño e hiperespeculativo, dice- y se separa cada vez más del oficial (la brecha supera el 70%). Pero resulta que la mayor parte de las operaciones cambiarias no se realizan con los “arbolitos” del blue, sino por el ultralegal “contado con liqui”, autorizado y promovido hasta la semana pasada por el propio gobierno. Una operación 100% especulativa donde desde el propio ministerio de Economía se mandaba a las empresas a comprar acciones truchamente -“vendiéndolas” automáticamente en la bolsa yanqui-, haciéndose así de los dólares que “teóricamente”, el gobierno les negaba al tipo de cambio oficial. Gran negocio para banqueros, casas de cambio y pulpos financieros en general. ¡Acusándose mutuamente de aprovecharse personalmente de este negocio se pelearon Kicillof y Fábrega! ¿Quién promueve la especulación entonces? Claramente el gobierno. 3• “Soy la barrera infranqueable para volvernos a endeudar” Es increíble que el gobierno siga insistiendo con el verso del desendeudamiento, después de reconocer que asumió con una deuda de 173.000 millones de dólares, pagó en todos estos años 190.000 y ahora debe, según sus propios números, 230.000 millones. Que según la realidad son más de 300.000 y, de acuerdo a lo que reconocen en sus propias solicitadas, la crisis con los buitres puede llevar la deuda a más de 500.000 millones. Lo peor es que ahora, en la desesperación al quedarse sin dólares en el Banco Central, busca de dónde tomar nuevo crédito, venga de los chinos, de la Banca de Basilea o de donde sea. 4• “La culpa es de los grupos concentrados” Una media verdad se transforma en una mentira completa. Sí, por supuesto, los “grupos concentrados” nos chupan la sangre. Pero resulta que los gobiernos kirchneristas les promovieron y promueven los negocios. ¿O acaso el gobierno no acaba de reunirse con Soros para buscar que “compre” la deuda de los fondos buitre? ¿O el gobierno no trae al “grupo concentrado” Chevrón para el saqueo de Vaca Muerta? ¡Y qué decir de las empresas de la megaminería! ¿O acaso no sigue vigente la exención de impuestos para toda la renta financiera, haciendo que los grandes pulpos bancarios sigan con ganancias récords? Estos son los verdaderos “buitres de Cristina”, que están haciendo que los niveles de concentración y extranjerización de la economía argentina esté superando a la de la década menemista. 5• “Nosotros defendemos la soberanía nacional” Es la máxima expresión del cinismo del doble discurso tener que escuchar esto en el mismo momento en que el kirchnerismo promueve una nueva ley de hidrocarburos, más entreguista aún -lo que ya parecía imposible- que la actualmente vigente, de origen menemista. Se otorgan concesiones a 35 años y se le garantiza a aquél a quien se le entregó una fracción de subsuelo, que “es suyo” todo lo que haya por debajo, dándole vía libre para que avance con el fracking. Esto se suma al pacto secreto entre YPF y Chevron a más de un año de firmado, que se votó en los parlamentos sin que los legisladores puedan acceder a los contratos. Y mientras se despotrica contra el juez Griesa y la justicia norteamericana, se someten todos estos acuerdos a los mismos tribunales extranjeros. Propuestas para enfrentar la crisis AUMENTO DE SALARIOS Y JUBILACIONES Es necesario una suba de emergencia que permita a todo trabajador alcanzar el valor de la canasta familiar, ajustable mensualmente de acuerdo a la inflación real. Por el 82% móvil a los jubilados. A la vez, hay que combatir realmente la carestía imponiendo precios máximos a todos los artículos de dicha canasta, eliminando el IVA que paga el pueblo y penalizando verdaderamente a quien los viole y elimine. PROHIBICIÓN DE DESPIDOS Y SUSPENSIONES Las patronales, que ganaron millonadas en todos estos años, deben ser quienes paguen la crisis, no los trabajadores. Tal como lo plantearon los diputados del Frente de Izquierda, toda empresa que viole esta disposición, debe ser estatizada y puesta a funcionar bajo gestión de sus propios trabajadores. También es necesario repartir las horas de trabajo con igual salario para terminar con la desocupación. NO AL PAGO DE LA DEUDA EXTERNA Quedó demostrado que cuanto más pagamos, más debemos. Y encima somos “sancionados” por fallos como el de Griesa. Se impone que esos miles de millones de dólares que hoy se tiran al barril sin fondo de la deuda sean direccionados para resolver las graves y urgentes necesidades populares de salario, jubilaciones, trabajo, salud, educación y vivienda. NACIONALIZAR LA BANCA Y EL COMERCIO EXTERIOR Los bancos se apropian de los ahorros de los trabajadores y los usan para hacer superganancias, mientras el crédito es carísimo o inexistente. Hay que cortar de raíz con esta bicicleta, expropiándolos y reemplazarlos por una banca única estatal, que cuide verdaderamente de los depósitos del pueblo, y genere, como contrapartida, préstamos para el consumo popular y vivienda. Al mismo tiempo, hay que terminar con el monopolio de las divisas extranjeras en manos de los pulpos exportadores como los monopolios de la soja o las transnacionales del automóvil, que a la vez alimenta el negocio especulativo bancario y cambiario. Debemos crear un organismo estatal, que sea el único autorizado para exportar, y así pueda utilizar las divisas para importar los productos que realmente son esenciales para las necesidades populares y que aún Argentina no produce. Sólo así recuperaremos el control sobre algo tan importante como son las reservas del Banco Central. YPF 100% ESTATAL Y NACIONALIZACIÓN DEL PETRÓLEO Y EL GAS Frente a la crisis energética que obliga a gastar 14 mil millones de dólares anuales en importar energía, se impone rescindir todos los contratos de concesión existentes, tanto los nuevos negociados por YPF (que es sociedad anónima), como los de las demás compañías (el 83 por ciento del negocio petrolero lo controlan multinacionales y capitales privados). Creando, a partir de allí, una nueva YPF cien por ciento estatal gestionada por sus trabajadores y técnicos. Que unifique todo el negocio gasífero-petrolero desde la exploración, pasando por la extracción y el refinamiento, hasta la comercialización, en aras de crear una nueva matriz energética al servicio del desarrollo nacional.
25 de julio de 1867 Aparece la primera edición de “El Capital” Karl Marx, el fundador del socialismo científico, da a la luz su obra cumbre. Traducida a todas las lenguas, se trata de un texto genial donde se desmenuza tanto la explotación del obrero por el capitalista como las tendencias de un sistema, el capitalista, que sólo puede engendrar más crisis y miserias. Carlos Marx “¡Por fin!”, habrá suspirado su amigo Federico Engels, su amada esposa Jenny y sus amigos de desventuras en el exilio londinense. Marx había finalmente enviado a imprenta “su” obra. Ese texto, misterioso, le había consumido años de trabajo en la Biblioteca del Museo Británico. Recién arribado a esa Inglaterra victoriana que sería su última morada, le había escrito a su inseparable Engels: “ya he llegado a tal punto que en cinco semanas más habré terminado con esa mierda de la economía. Et cela fait (“es un hecho”, original en francés) elaboraré en casa la Economía y me lanzaré sobre alguna otra ciencia del museo”. ¡Vanas esperanzas! Marx tardaría casi 18 años en dar a luz su obra: la miseria terrible que, azotando a su familia lo obligaba a distraerse en tareas periodísticas para obtener algún sustento, y sus enfermedades tuvieron su parte en la demora. Pero hubo dos motivos centrales, que dibujan al “Moro”, como le decían sus amigos, de pies a cabeza. Marx era un militante de la causa de la clase obrera. Ya sus textos anteriores, en especial el Manifiesto Comunista, habían sido una obra al servicio de su partido de entonces, la Liga Comunista, disuelta luego de la derrota de la revolución de 1848. Por eso cuando en 1864 se crea en Londres la Asociación Internacional de los Trabajadores (I Internacional), Marx asistirá entusiasta a su fundación y se involucrará con todo. Mucho tiempo le dedicará a escribir programas y documentos, a polemizar con los anarquistas, y a dictar conferencias para los obreros que se acercaban. El segundo motivo del “retraso” en la aparición del texto puede resumirse en dos palabras: obsesividad científica. Marx sabía que el socialismo sólo podía reposar sobre los robustos hombros de la ciencia. Se dio a la tarea de “criticar” toda la economía política anterior. Leyó del primero al último texto. Escribió, borró, reformó y volvió a redactar infinidad de veces cada párrafo del Capital. Pero aún publicado, seguía sometiendo el texto a la crítica de sus compañeros, y a la suya propia, seguramente más implacable. Cuando en 1873 sale la segunda edición, ya había prácticamente rehecho nuevamente el primer capítulo. Lo sabía un libro difícil, pero no e s c r i b í a para los “int e l e c t u a - les”. Se ent u s i a s m a cuando se entera de que en Francia un periódico lo publicará por entregas, para hacerlo más accesible a los trabajadores, y se involucra en tratar de mejorar la traducción al francés. Marx sigue trabajando, infinitamente, incansablemente en su obra. Nunca terminó de redactarla y corregirla. Murió en 1883. Federico Engels se puso a la cabeza entonces de una tarea titánica: ordenar y publicar “la obra”. En parte lo logró: el Tomo II vio la luz en 1885 y el III en 1894. Pero Engels se encontrará además con numerosas correcciones de Marx al propio tomo I, que tratará de incorporar en las ediciones tercera (1883) y cuarta (1890). Y quedarán todavía una serie de capítulos escritos, difíciles de ubicar en el conjunto de la obra, que Karl Kautsky reunirá en 1905 bajo el título de “Historia Crítica de la Teoría de la Plusvalía”. “Un golpe demoledor a la burguesía, del que nunca se repondrá” Optimista empedernido, así definía Marx a su obra. Pero El Capital no es un libro fácil. Frente a ese hecho el viejo Karl nos advertía: “en la ciencia no hay caminos reales, y sólo tendrán esperanzas de acceder a sus cumbres luminosas aquellos que no teman fatigarse al escalar por senderos escarpados”. Los primeros tres capítulos son sin duda los más difíciles. Pero el lector que se anime a transitarlos encontrará en ellos el secreto de la producción mercantil, de los “mercados con vida propia”: el trabajo humano y las relaciones sociales entre los seres humanos, encubiertas tras el “fetichismo” de la mercancía. En los capítulos siguientes, Marx nos presenta al capital, “que llega al mundo chorreando barro y sangre”, y su secreto: no es otra cosa que el fruto de la explotación del trabajo obrero, la plusvalía, parte de la jornada de trabajo que el capitalista le roba al trabajador. Pero no se queda solamente en la formulación teórica: Marx respalda sus afirmaciones con cientos de páginas donde describe, para nuestro horror, las consecuencias de la explotación en la Inglaterra de su época. Es imposible sintetizar en pocas líneas la riqueza de la obra, el entramado entre demostraciones teóricas, párrafos conceptuales, y luego la increíble suma de ejemplos, sacados de sus larguísimas jornadas en el Museo. De todo eso no podemos dejar de mencionar su espectacular capítulo XXIV, “de la llamada acumulación originaria”, donde expone con crudeza sin igual el origen violento, político, de la diferenciación entre capitalista y clase obrera. Nos recuerda allí las expropiaciones y expulsiones de los campesinos, la apropiación de sus tierras, las “leyes de vagos” que obligaban a entrar a las fábricas, y también el oro y la plata que, afluyendo de América, iba generando esa inmensa riqueza apropiada por la entonces nueva clase capitalista. Marx quizás no pensaba que el capitalismo sobreviviría tanto. La clase obrera se levantó muchas veces. Ganó y perdió. El viejo Moro nos enseñó que el capital no es un dios, que es posible vencerlo. Pero sí es verdad que aprendimos que el capitalismo no se cae sólo. Como decía Nahuel Moreno: “…lo indispensable es luchar, luchar con rabia para triunfar. Porque podemos triunfar. No hay ningún dios que haya fijado que no podamos hacerlo”. ¿Una obra superada? Con El Capital se quiso hacer de todo. “Refutarlo” fue la pretención de economistas y sociólogos burgueses. “Enmendarlo”, “cambiarle algunas cosas”, no casualmente las más urticantes y revolucionarias, fue el intento de los socialdemócratas desde fines del siglo XIX (con Edward Bernstein a la cabeza). Prohibirlo, convertir su tenencia en un delito, hacerlo desaparecer de la faz de la tierra, la pretensión de nazis, franquistas y militares sudamericanos. Pero el viejo y difícil texto vuelve una y otra vez. Se lo leía en el destierro siberiano y en los grupos clandestinos de la resistencia antizarista, donde lo conocieron Lenin Trotsky. En todas las cárceles del mundo, en los regímenes más atroces, los presos políticos se organizaban para aprenderlo. El Che Guevara se hizo tiempo para armar un grupo de estudio en los primeros años de la revolución cubana. Nahuel Moreno, el fundador de nuestra corriente, a la vez que se obsesionaba porque los trotskistas fueran a insertarse en la clase obrera, se dedicaba él mismo a enseñar economía en base al texto de Marx, esforzándose en que cada trabajador descubriera, detrás de las aparentemente abstractas categorías, su carácter de clase. ¿Cuál es el secreto? El Capital posee dos afirmaciones centrales: que existe un antagonismo a muerte entre el patrón y el obrero, el burgués y el proletario, irreconciliable, porque el primero vive a costa del segundo, su riqueza y opulencia dependen directamente de cuánto lo pueda explotar, de cuánto sudor de su cuerpo se transforme finalmente en “capital” para el patrón. Y que el capitalismo, como sistema económico (modo de producción, en la expresión de Marx) no puede garantizar el progreso de la humanidad, sólo tiene para ofrecer crisis y miseria a los pueblos. Hoy aumenta la pobreza, la desocupación, el hambre y la miseria. El imperialismo, expresión superior y descarnada del poder político del capitalismo, sigue masacrando pueblos como en Medio Oriente. La propia existencia del planeta está en riesgo, por la destrucción alocada de recursos no renovables por parte de las grandes multinacionales. Por todo eso, más que nunca, El Capital es una obra vigente.

Plan ciudadano para actuar en caso de accidente nuclear Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM) Cátedra de Biología Evolutiva (Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Córdoba) Autor: Prof. Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo Colaboraron: Nayla Azzinnari (Revisión) Alejandro Noriega (Apoyo Gráfico) Índice Capítulo I Introducción 1. ¿Cuanta instalaciones nucleares peligrosas existen en argentina? 2. Cualquier instalación nuclear que tenga residuos altamente radiactivos puede sufrir accidente grave. 3. El uso de la escala INES para clasificar los accidentes nucleares. 4. ¿Cuáles son las posibles causas externas de accidente nuclear? 5 ¿Cuáles son las posibles causas internas de accidente nuclear? 6. ¿Hasta dónde pueden llegar los efectos en caso de accidente? 7. Todos debemos estar preparados. 8. No hay ningún valor inofensivo de radiación ionizante. 9. Los ciudadanos somos quienes debemos decidir. 10. Referencias Capítulo II Plan Ciudadano para actuar en caso de accidente nuclear Capítulo III ¿Aprenderemos las lecciones de Fukushima? 1. El accidente serial de Fukushima. 2. Fukushima está a la vuelta de la esquina. 3. Necesitamos un Plan Ciudadano para que la población pueda enfrentar eventuales accidentes nucleares. Capítulo I Introducción Autor: Prof. Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo Colaboraron: Nayla Azzinnari (Revisión) Alejandro Noriega (Apoyo Gráfico) 1. ¿Cuántas instalaciones nucleares peligrosas existen en argentina? En Argentina existen varias instalaciones nucleares que tienen materiales y residuos radiactivos¿Cuántas instalaciones nucleares peligrosas existen en Argentina? de alta actividad cuya liberación al ambiente por accidente interno, impacto de avión comercial de gran porte, acto terrorista u otra razón podrían afectar en forma negativa a las personas, otros seres vivos y el ambiente . De acuerdo a la cantidad de material radiactivo de alta actividad que contienen las hemos agrupado en tres categorías: Categoría 1 (riesgo alto), Categoría 2 (riesgo medio) y Categoría 3 (riesgo menor). Categoría 1 (riesgo alto). Reactores nucleares de potencia. Cada central tiene grandes cantidades de materiales altamente radiactivos en su reactor y además en el depósito de combustible nuclear agotado (ubicado fuera del reactor). En Argentina operan dos centrales nucleares, Embalse en la provincia de Córdoba y Atucha I en Lima, provincia de Buenos Aires. Luego se agregarán en Lima los reactores Atucha II y Carem 25 (ambos en construcción) . Categoría 2 (riesgo medio). Depósitos de residuos radiactivos de distinto nivel. Tienen almacenadas cantidades significativas de residuos radiactivos aunque en una cantidad inferior a la suma de residuos radiactivos presentes en los reactores de potencia. Estos depósitos se encuentran en el Área de Gestión Ezeiza (AGE) ubicada en el Centro Atómico de Ezeiza (CAE). El AGE tiene una planta de tratamiento y acondicionamiento de residuos sólidos de baja actividad, un sistema de disposición final para residuos radiactivos sólidos, un sistema de disposición final de residuos líquidos, un sistema de disposición final de residuos sólidos estructurales, un depósito interno para fuentes y residuos sólidos de media actividad y un depósito húmedo de almacenamiento, también interino, de combustibles gastados de reactores de investigación. Categoría 3 (riesgo menor). Reactores nucleares de investigación. Comparados con las centrales nucleares de potencia tienen cantidades significativamente menores de materiales altamente radiactivos en el corazón del reactor. También suelen tener un depósito de combustible nuclear agotado (generalmente dentro del edificio que aloja al reactor). En Argentina operan seis reactores de investigación: el RA-0 ubicado en Córdoba (Ciudad Universitaria); el RA-1 situado en el Centro Atómico Constituyentes (CAC), en San Martín, provincia de Buenos Aires; el RA-3 ubicado en el Centro Atómico Ezeiza (CAE), en Ezeiza, Buenos Aires; el RA-4 localizado en la Universidad Nacional de Rosario, provincia de Santa Fe; el RA-6 situado en el Centro Atómico Bariloche (CAB), en la provincia de Río Negro, y el RA-8 ubicado en el Centro Tecnológico de Pilcaniyeu en la provincia de Río Negro . Si los reactores nucleares Atucha I y Embalse sufrieran accidentes nivel 7 en la escala del INES –el peor posible, ver abajo- sus efectos negativos podrían extenderse sobre varias provincias de Argentina pero también afectar a Uruguay (más cercano a Atucha I) y Chile (más cercano a Embalse). 2. Cualquier instalación nuclear que tenga residuos altamente radiactivos puede sufrir accidente grave. Todas estas instalaciones pueden sufrir un accidente nuclear grave con liberación masiva de materiales altamente radiactivos aunque tengan sistemas de seguridad. Ninguna tecnología está exenta de sufrir el peor accidente posible. Cuando ocurre un accidente mayor se liberan al ambiente cócteles de radioisótopos (cientos de distintos radioisótopos). Entre los más peligrosos se encuentran Estroncio-90, Cesio-137, Iodo-131 y Plutonio-239. En Argentina ya se han registrado accidentes nucleares graves en reactores e instalaciones y la mayor parte se mantuvo en secreto. 3. El uso de la escala INES para clasificar los accidentes nucleares. Por más seguras que sean las centrales nucleares de potencia, como Atucha I y Embalse, cualquier reactor puede sufrir incidentes y accidentes. Desde 1990 la Escala Internacional de Eventos Nucleares (INES), del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), los clasifica de 0 a 7: Nivel 7: "Accidente evento mayor" Nivel 6: "Accidente o evento serio" Nivel 5: "Accidente o evento de consecuencias amplias" Nivel 4: "Accidente o evento de consecuencias locales" Nivel 3: "Incidente serio" Nivel 2: "Incidente" Nivel 1: "Anomalía" Nivel 0: "Desvío (sin significado de seguridad)" "Accidente nuclear" alude al resultado de fallas humanas y tecnológicas registradas en el interior de los reactores, depósitos e instalaciones asociadas. "Evento nuclear" es más amplio. Comprende tanto los accidentes nucleares (ya mencionados) como las consecuencias generadas por terremoto, ataque terrorista y otras causas externas. Por razones prácticas, cada vez que utilicemos la palabra "accidentes" también nos estaremos refiriendo a eventos. Se debe tener presente que tanto en Atucha I como Embalse existen tres posibilidades de accidente: Posibilidad 1: accidente nivel "4", "5", "6" o "7" en el reactor nuclear, su sistema de refrigeración y demás instalaciones asociadas. Posibilidad 2: accidente nivel "4", "5", "6" o "7" en el depósito de combustible nuclear agotado que se encuentra próximo al reactor y sus instalaciones, donde se acumulan las barras de combustible que produjo hasta ese momento el funcionamiento del reactor. Posibilidad 3: accidente nivel "4", "5", "6" o "7", simultáneo, en el reactor y sus instalaciones asociadas y en el depósito de combustible nuclear agotado. El Plan Ciudadano asume que el gobierno de Argentina dirá la verdad sobre el accidente, sin minimizarlo y sin ocultar información. Por eso es tan importante tener un organismo regulador independiente de CNEA y NASA, algo que no ocurre en la actualidad con la Autoridad Regulatoria Nuclear de Argentina (ARN). Ningún cálculo de probabilidades de accidente nuclear impide que tales accidentes ocurran. Cualquier tipo de reactor puede sufrir el peor evento posible. Aunque sus responsables lo nieguen. 4. ¿Cuáles son las posibles causas externas de accidente nuclear? 1) Inundaciones. 2) Vientos extremadamente fuertes (por ejemplo tornados, huracanes). 3) Condiciones climáticas extremas que pudieran afectar el normal funcionamiento de las plantas y sus instalaciones, incluidos los motores de las bombas de refrigeración de emergencia (por ejemplo temperaturas extremadamente altas o bajas). 4) Condiciones climáticas extremas que afecten la disponibilidad de agua de refrigeración (descenso del nivel de agua del lago, caso Embalse; disminución del caudal del río Paraná, caso Atucha I). 5) Impacto de avión. 6) Condiciones electromagnéticas adversas en el ambiente (por ejemplo interferencia electromagnética, pulsos electromagnéticos). 7) Bombardeo (durante conflictos bélicos). 8) Terremoto (cuando las barreras de protección y la totalidad de las instalaciones de la central nuclear sufren un terremoto y réplicas para los cuales no están preparadas). 9) Accidentes en instalaciones próximas, no nucleares. 10) Actos terroristas. 11) Tsunami por causa no sísmica (océano Atlántico en el caso de Atucha I). 12) Colapso en la provisión de combustible, energía eléctrica y otros insumos críticos. 13) Actividad volcánica (Córdoba y Buenos Aires quedarían exentas de este riesgo). 14) Combinación de dos o más causas que ocurran al mismo tiempo o en forma secuenciada . 5. ¿Cuáles son las posibles causas internas de accidente nuclear? 1) Fallas humanas en las decisiones (por acción, por omisión). 2) Fallas humanas en el comportamiento de los operadores (que puede resultar de fallas en la periódica evaluación psicofísica del personal que opera las plantas). 3) Fallas de diseño del reactor y sus instalaciones. 4) Fallas de diseño en los depósitos de combustible agotado. 5) Problemas de construcción y de manufactura de elementos. 6) Defectos en los materiales. 7) Fallas en los equipos, componentes y sistemas. 8) Crisis en la disponibilidad de personal especializado. 9) Sabotaje interno deliberado o realizado por personas con trastornos psicológicos. 10) Combinación de dos o más causas que actúen al mismo tiempo o en forma sucesiva . Puede ocurrir que el accidente nuclear sea el resultado de causas internas y externas que ocurran al mismo tiempo o en forma secuenciada. 6. ¿Hasta dónde pueden llegar los efectos en caso de accidente? En caso de accidente nuclear grave, el radio alrededor del reactor o depósito de residuos ¿Hasta dónde pueden llegar los efectos en caso de accidente?altamente radiactivos variará de acuerdo a la gravedad de la descarga de material radiactivo al ambiente. Dado que no pueden preverse las condiciones meteorológicas ni antes ni durante el potencial accidente nuclear, se considera que ese impacto alrededor de la central es circular. Los accidentes con explosiones químicas e incendios favorecen la migración vertical de los radioisótopos pues el aire caliente eleva los contaminantes (fenómeno convectivo). Los vientos en tanto favorecen su dispersión horizontal . La existencia de inversiones térmicas de superficie, frecuentes en Córdoba durante el otoño y el invierno crea "tapones de aire caliente" que impiden la migración en altura de contaminantes y aumenta su concentración a menor altura . Esto puede aumentar las consecuencias locales de un accidente nuclear grave. Frente al peor accidente posible (7 en la escala del INES) el área circular expuesta a niveles de radiación por encima del fondo natural, incluso a valores muy altos, queda definida por un radio de hasta 500-700 kilómetros . En el Mapa adjunto se han representado los eventuales impactos circulares para radios de 500 y 700 kilómetros alrededor de Embalse y Atucha I. Para los reactores de investigación y el depósito de residuos radiactivos de Ezeiza (AEG-CAE) no se marcaron las áreas de impacto. Solo se indica el lugar donde están instalados. En caso de accidente nuclear, la Autoridad Regulatoria Nuclear de Argentina (ARN) y otros organismos del Estado establecerán su nivel de gravedad (escala INES) y el área geográfica afectada para que sus pobladores apliquen las consignas. Donde sea posible, las autoridades deberán instalar sirenas de aviso a la población pero difundiendo previamente el significado de sus sonidos. 7. Todos debemos estar preparados. Cualquier instalación nuclear que contenga residuos altamente radiactivos puede sufrir un accidente grave. No importa su tecnología, quienes la operen ni donde se encuentre ubicada. Por eso lo mejor es estar preparados. Para colaborar con esa preparación elaboramos un Plan Ciudadano con consignas prácticas . Decidimos distribuir este Plan Ciudadano en Argentina porque el gobierno de Argentina y las distintas provincias –en particular Córdoba y Buenos Aires- no instruyeron a la población para que actúe ante un accidente o evento nuclear en reactores y depósitos de materiales altamente radiactivos. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) y Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA) solo realizan simulacros de accidente nuclear, menor, en un radio de 10 kilómetros alrededor de Atucha I y Embalse. Instruyen a las poblaciones residentes cerca de las centrales pero dejan sin preparar a los millones de personas que viven afuera de ese radio . Cuando las personas desconocen cómo actuar ante un accidente nuclear, quedan más expuestas a la radiación ionizante y a los materiales radiactivos, lo que puede afectar gravemente su salud. Aunque esperamos que en Argentina no se registre un grave accidente nuclear, esa posibilidad existe. De allí que necesitemos estar preparados. Los gobiernos de las provincias de Buenos Aires y Córdoba –donde están localizadas ambas centrales nucleares- tampoco prepararon a sus ciudadanos. Algo similar ha ocurrido con provincias vecinas a Córdoba y Buenos Aires . En Uruguay la Dirección Nacional de Energía y las áreas de salud deberían preparar a los ciudadanos para que se protejan ante un accidente nuclear en Atucha I . Sería recomendable que también lo hicieran las autoridades nucleares y de salud en Chile por su relativa proximidad con la central nuclear de Embalse en Córdoba. Ante un accidente nuclear grave con descarga de materiales radiactivos en altura, la cordillera de los Andes no es una barrera inexpugnable. Además se podrían contaminar los glaciares andinos que proveen de agua potable a ambos países. En caso de accidente ¿cómo se trataría a las personas enfermas por radiación? En Argentina la Nación y los gobiernos provinciales –en especial los de Córdoba y Buenos Aires- no han desarrollado una infraestructura hospitalaria específica y capacidad médica de emergencia para actuar ante un accidente nuclear mayor que produjera gran cantidad de víctimas por contaminación radiactiva . Esta situación debe revertirse lo antes posible. Para que el Plan Ciudadano sea efectivo, los individuos, las familias y las instituciones deben leerlo periódicamente y familiarizarse con su contenido y muy especialmente con las consignas. Es deseable que en cada familia o institución se hagan encuentros para discutir este tema y hacer simulacros. Copias de este documento deben estar disponibles en distintos lugares de los hogares e instituciones. La parte del documento con consignas puede reproducirse separadamente y ser colocada, protegida del agua, del Sol y del roce mecánico, en lugares fácilmente visibles. Nuestro trabajo tiene una limitación: para que funcione es necesario que el gobierno avise públicamente cuándo ocurre un accidente, cuál es su gravedad de acuerdo a la escala INES y hasta dónde llegan sus efectos. Este documento y sus consignas quedan abiertos a revisión permanente para mejorarlos como herramienta preventiva. Pueden enviarse mensajes a las siguientes direcciones de correo electrónico: [email protected] [email protected] [email protected] 8. No hay ningún valor inocuo de radiación ionizante. La radiación no se ve, no se huele ni se palpa. Cuando decimos "radiación" producida por un accidente se trata en realidad de materiales radiactivos, y de la radiación ionizante que estos producen (partículas Alfa, partículas Beta, radiación Gamma). Entre ellos hay materiales radiactivos que se "descomponen" más rápidamente y materiales radiactivos que siguen siendo peligrosos durante más de 240.000 años (como el Plutonio 239). Todos los seres vivos están expuestos a la radiación natural de fondo producida por los radioisótopos naturales contenidos dentro del organismo, por la radiación procedente de los materiales radiactivos que están en las rocas, el suelo, el aire y los materiales de construcción, y por la radiación cósmica. La operación de las centrales nucleares, con sus descargas rutinarias, y los accidentes nucleares (como Chernobyl o Fukushima), "agregan" más materiales radiactivos (radioisótopos artificiales, distintos a los naturales) y más radiación (esos radioisótopos artificiales suelen ser más radiactivos que los naturales). Debe quedar claro que para las células, los tejidos, los órganos y los organismos completos no hay ningún valor de radiación ionizante que sea inofensivo. Cualquier valor de radiación representa un riesgo. La mayor parte de los efectos no son inmediatos, sino que tardan años en manifestarse. Incluso la radiación natural de fondo plantea riesgos, pero son comparativamente menores y además no podemos evitarla. Los reactores y las instalaciones nucleares, en cambio, nos "imponen" más radioisótopos y radiación, y se "suman", con características mucho más peligrosas, a la radiación natural de fondo. Como no hay ningún valor seguro de radiación ionizante se creó la llamada "dosis aceptable" y por lo tanto "límites aceptables" de radiación. Cuando la radiación medida está "por debajo de la dosis aceptable" no quiere decir que sea inocua, sino que las enfermedades y muertes que ella provoca –porque toda dosis de radiación es potencialmente dañina- se consideran "aceptables". Los organismos que establecieron estos límites, indispensables para que se desarrolle la actividad nuclear, son BEIR, UNSCEAR e ICRP. Debe recordarse que los radioisótopos artificiales descargados rutinariamente por cualquier reactor nuclear de potencia, incluidas Atucha I y Embalse, también pueden dañar al ser humano y otros organismos vivos. Cada día las centrales descargan pequeñas dosis de decenas de radioisótopos diferentes al aire, el agua y el suelo. Un estudio reciente realizado en Alemania sobre niños de hasta 5 años que habitan a distintas distancias de 16 centrales nucleares demostró que quienes vivían dentro de un radio de 5 kilómetros tenían 1,6 veces más cánceres sólidos y 2,2 veces más leucemias (1980-2003). La investigación fue originalmente encargada por el gobierno de Alemania y publicada en 2008 . Sugestivamente, en Argentina no se han realizado estudios epídemiológicos independientes ni en las zona de Embalse ni en la zona de Atucha. Cuando un accidente o evento nuclear libera materiales radiactivos al ambiente, las partículas radiactivas (micropartículas, nanopartículas) pueden desplazarse por aire cientos y miles de kilómetros. Por eso la contaminación del aire producida por Fukushima I en Japón llegó a lugares tan distantes como Gran Bretaña o Estados Unidos. Para que esa radiación dañina deje de serlo es preciso esperar a que los materiales radiactivos "decaigan" (se transformen en otros materiales radiactivos o en un material estable no radiactivo). Esto depende de los radioisótopos (cada uno tiene su propia vida media) y de la cantidad de material radiactivo que se encuentre en un lugar determinado. La mejor forma de conocer el impacto que se está produciendo en un lugar cualquiera por causa de un accidente nuclear es medir la radiación en aire, suelo y agua y determinar si las lecturas están o no por encima de los valores naturales de fondo. Cualquier aumento, por pequeño que sea, implica un aumento en el riesgo (aunque las cifras sean inferiores a las "dosis aceptadas". Lamentablemente los radioisótopos liberados en los ambientes naturales de la Tierra, cultivos y océanos pueden ser concentrados por los organismos vivos. Esto quiere decir que aunque la concentración de Estroncio-90 en agua sea baja, por ejemplo, los organismos vivos (la llamada "cadena alimentaria" pueden aumentar su concentración 1.900 veces o más . En Argentina no se realizan monitoreos independientes y continuos para conocer el impacto ambiental que están produciendo Atucha I y Embalse. Además los gobiernos provinciales de Córdoba y Buenos Aires no controlan y el único organismo nacional de fiscalización, la ARN, está comprometido con el programa nuclear. 9. Los ciudadanos somos quienes debemos decidir. Lo que sucedió y sigue ocurriendo en Fukushima I debería servirnos de lección. Los 31 países que optaron por la tecnología nuclear de potencia pueden recapacitar (Alemania ya lo está haciendo) y las naciones que aún no la desarrollaron –más de 160- están a tiempo de privilegiar otras formas fuentes menos peligrosas además de incrementar la eficiencia energética y el ahorro. Desde FUNAM rechazamos la entrada en operación de las centrales nucleares de Atucha II y Carem 25 en la provincia de Buenos Aires (ambas en construcción), la extensión de la vida útil de la central nuclear de Embalse en Córdoba y los proyectos para construir un reactor Carem 150 en Formosa y Atucha III en Buenos Aires. Responsabilizamos a las autoridades nucleares de la nación y a los gobiernos provinciales involucrados por haber desarrollado y permitido un programa nuclear violatorio de normas vigentes, inconsulto, caro y extremadamente peligroso que provee menos del 7% de toda la energía eléctrica consumida en Argentina . Por eso reclamamos que -hasta tanto se desactiven las centrales nucleares de potencia- estemos protegidos por un Plan Ciudadano y sus consignas. Para ello los gobiernos de Argentina, Uruguay y Chile podrán tomar como propio este Plan. Hasta tanto lo adopten (o hagan planes propios) los ciudadanos tendremos el nuestro. 10. Referencias. Los radios han sido derivados de accidentes conocidos, principalmente Chernobyl y Fukushima. En Chernobyl el área contaminada, crítica, se extendió hasta un radio de 500 kilómetros que incluye un área de exclusión, interna y deshabitada, de hasta 30 kilómetros (IAEA. 2011. "Frequently asked Chernobyl questions". IAEA, Newscenter, 4 p. Ver: http://www.iaea.org/newscenter/features/chernobyl-15/cherno-faq.shtml). Puede considerarse arbitrariamente como área de impacto toda el área barrida por la pluma de contaminación donde los materiales radiactivos diseminados han generado valores que se encuentran por encima del fondo radiactivo natural correspondiente a cada punto de medición. Con este criterio el área de impacto se expande notablemente. La Scottish Environment Protection Agency (SEPA) encontró, en el Reino Unido, niveles bajos de Iodo-131 en aire que los investigadores atribuyeron al accidente de Fukushima. Las muestras procedían de la ciudad de Glasgow. Hallazgos similares en Oxfordshire fueron reportados por la Health Protection Agency (HPA). Fuentes: AP/Kyodo News, 29 March 2011, "Japan radioactivity found in UK"; The Telegraph, UK, 31 March 2011, "Japan nuclear crisis: radioactive particles in Britain. Low levels of radioactive iodine believed to be from the damaged Fukushima nuclear plant in Japan have been detected in Britain". En Japón valores muy altos de Iodo-131 se encontraron en la ciudad de Tokyo, a 250 kilómetros de distancia. En base al área de impacto reconocida para Chernobyl por la IAEA (500 kilómetros), a la existencia de impactos fuera de esta franja y a los impactos derivados del accidente de Fukushima consideramos dos radios de mayor impacto ante un accidente grave: un primer radio de hasta 500 kilómetros, con impacto crítico, y un área expandida de hasta 700 kilómetros con impacto subcrítico. Esto no quiere decir que fuera de dichos radios no existan impactos, pero es necesario definir una zona mínima donde la preparación ante accidente debe ser más rigurosa. La ARN y otros organismos públicos de la Nación y las provincias de Córdoba y Buenos Aires no han distribuido consignas porque no quieren alarmar a la población. Además, porque al implementar un Plan Ciudadano aplicable 500 a 700 kilómetros alrededor de cada central nuclear de potencia equivale a reconocer algo obvio, que ese grave accidente puede ocurrir. Con silencio y omisión, además de mensajes tranquilizadores pero sin asidero técnico, niegan la realidad para que no peligre el programa nuclear ni la construcción de nuevas centrales de potencia. Fukushima cambió por completo el escenario nuclear internacional y está empezando a ocurrir lo mismo en Argentina aunque las autoridades nucleares hayan privilegiado –por ahora- el silencio. FUNAM presentó al gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, una nota donde se le expuso la indefensión a que estaba sometida la población por falta de Plan Ciudadano, y se le adjuntó una copia del plan elaborado por FUNAM y la Cátedra de Biología Evolutiva Humana (Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Córdoba). La nota ingresó el 26 de noviembre de 2010 y nunca fue respondida. Ni siquiera cuando ocurrieron los accidentes de Fukushima. Es importante mencionar que Uruguay pretende tener su propio desarrollo nuclear pero no ha desarrollado planes ciudadanos para que sus ciudadanos estén preparados ante eventuales accidentes graves en Atucha I (Presidencia de la República. 2011. "Energía atómica en Uruguay". Comunicado de Prensa de la Presidencia de la República, Uruguay. Ver: http://www.presidencia.gob.uy). Squassoni, C. 2009. "Energía nuclear: renacimiento en América Latina". NPS, No Proliferación para la Seguridad Global, 2 p. Listados elaborados en base a enumeraciones menos extensas publicadas por M. Schneider; G. Kastchiev; S. Kurth; D. Lochbaum; E. Lyman & M. Sailer. 2007. "Residual risk. An account of events in nuclear power plants since the Chernobyl accident in 1996". The Greens, European Alliance, Germany, 111 p. En los fenómenos de dispersión es muy importante tener en cuenta que la concentración de contaminantes disminuye a medida que aumenta la distancia desde la fuente. En el caso de los materiales radiactivos actúa además la vida media correspondiente a cada radioisótopo, por lo cual -durante el proceso de desplazamiento- "n" radioisótopos se transforman en otros radioisótopos, y "n" radioisótopos pueden decaer hasta transformarse en isótopos no radiactivos. El "efecto Petkau" determina sin embargo que aún las bajas dosis registradas a considerable distancia del accidente nuclear agregan riesgo biológico. Cualquier incremento del fondo radiactivo natural implica un aumento de ese riesgo. Ocurren principalmente en días claros, sin nubes y fríos. Las inversiones térmicas de superficie empiezan durante el atardecer, se mantienen por la noche y se prolongan en la mañana. Las temperaturas más altas del mediodía suelen "romper" esas inversiones. Los "tapones de aire caliente" creados por las inversiones térmicas de superficie suelen concentrar los contaminantes del aire a menor altura, entre el nivel del suelo y el nivel donde finaliza la capa de inversión. Ello agrava los efectos de un accidente o evento nuclear en las zonas próximas a las centrales. Cuando estas inversiones no son "rotas" por la mayor insolación y temperatura del mediodía los "tapones de aire caliente" pueden mantenerse más tiempo. Estos son los efectos producidos en el ser humano como consecuencia, por ejemplo, de accidentes que liberen materiales radiactivos artificiales. No incluyen los efectos químicos de los radioisótopos: Exposición por encima del fondo radiactivo natural (>2,4 mSv/año). En general sin síntomas perceptibles a nivel externo. Efectos de largo plazo (como cáncer y mutaciones hereditarias). Algunos centenares de milisieverts (mSv). Posibles náuseas y fiebre (pasajeras). Efectos de largo plazo (como cáncer y mutaciones hereditarias). Entre 1.000 y 2.000 milisieverts. Síntomas notables. Vómitos, fiebre, cansancio. Efectos de plazo variable. Cáncer, malformaciones. Entre 2.000 y 4.000 milisieverts. Síntomas graves. Vómitos, fiebre, trastornos digestivos, hemorragias, caída del cabello. Efectos de plazo variable. Cáncer, malformaciones. Otras enfermedades. Entre 4.000 y 10.000 milisieverts. A los síntomas anteriores se agregan daños neurológicos que producen vértigo y desorientación. Aproximadamente el 50% de una población expuesta a esta dosis puede morir. Desarrollo de cáncer y malformaciones en los sobrevivientes. Otras enfermedades. Superior a 10.000 milisieverts. Muerte. El Sievert (Sv) es la unidad de "dosis equivalente" y de "dosis efectiva". Un Sv es igual a 1 Joule por Kilogramo. 1 Sv = 1.000 mSv. Estas consignas fueron elaboradas en base al Plan Ciudadano elaborado por FUNAM (varias versiones, la más reciente de 2010). Se agregaron elementos tomados de los siguientes documentos: Municipalidad de Zárate. Sin fecha. "Educación para la emergencia. Emergencia por contaminación del aire". Municipalidad de Zárate, Buenos Aires, 8 p. Este documento lleva la firma de Omar E. Agatiello, Coordinador de la Junta Municipal de Defensa Civil. Sus consignas tienen errores técnicos (dosis de ioduro de potasio por ejemplo). Omite indicar que el Iodo estable solo es efectivo para bloquear el Iodo-131 y que no protege de la radiación ionizante. Tampoco cita contraindicaciones para el uso de Ioduro de Potasio. Pacific Health Sciences. 2011. "Potasium iodide as a thyroid blocking agent in radiation emergencies". Pacific Health Sciences, Malibu, California, 4 p. Radnet. 2011. "Section 6: Radiation Protection Guidelines". The Davistown Mueum, Hulls Cove, USA, 25 p. Ver: htto://http://www.davistownmuseum.org/cbm/Rad3.html USAPHC. 2010. "Radiation exposure from nuclear power plant incidents". U.S. Army Public Health Command (USAPHC), USA, 2 p. WHO. 1999. "Guidelines for Iodine prophylaxis following nuclear accidents. Update 1999". Document WHO/SDE/PHE/99.6, World Health Organization, Geneva, 30 p. Zanzonico, P.B. & D.V. Becker. 2000. "Effects of time administration and dietary Iodine levels on potassium iodide (KI) blockade of thyroid irradiation by 131-I from radioactive fallout". Health Physics Journal, Vol. 78, n° 6, pp. 660-887. Sobre el desarrollo de infraestructura hospitalaria específica y capacidad médica de emergencia para actuar ante un accidente nuclear mayor que produjera gran cantidad de víctimas por contaminación radiactiva pueden consultarse los siguientes trabajos: Manin, J.-P. 1988. "L'hypothese de l'accident majeur: Plan ORSEC-RAD. Plan particulier d'intervention, cellules mobiles d'intervention radiologique". En: "Actes du Colloque nucleaire, santé, securité". Conseil Général de Tarn & Garonne, Montauban, 21-13 Janvier 1988, pp. 449- 465. Huguenard, P. 1988. "Médicine de catastrophe et risque nucleaire". En: "Actes du Colloque nucleaire, santé, securité". Conseil Général de Tarn & Garonne, Montauban, 21-13 Janvier 1988, pp. 467- 476. Virenque, C. 1988. "Organisation des secours et des soins d'urgence en cas d'accident radiologique ou nucleaire". En: "Actes du Colloque nucleaire, santé, securité". Conseil Général de Tarn & Garonne, Montauban, 21-13 Janvier 1988, pp. 477-482. Tassart, J. 1988. "Le risque nucleaire: communiquer pour une maitrise collective". En: "Actes du Colloque nucleaire, santé, securité". Conseil Général de Tarn & Garonne, Montauban, 21-13 Janvier 1988, pp. 483-491. Kaatsch, D.; C. Spix; I. Jung & M. Blettner. 2008. "Childhood leukemya in the vicinity of nuclear power plants in Germany". Deutsch. Arztebl. Int., Vol 105, n° 2, pp. 192-190. Según Fairlie este estudio (denominado KiKK): a) Tiene significado estadístico sólido (valor de p = 0,0034 para todos los cánceres y p = 0,0044 para leucemias); b) Es un meta análisis; c) Es un estudio de caso control (examinó 593 casos con menos de 5 años y 1.776 controles y d) El estudio se hizo en base a estudios muy rigurosos de las distancias. Ver: Fairlie, I. 2009. "Commentary: childhood cancer near nuclear power stations". Environmentl Health, 8, pp. 43. Odum, E. 1972. "Ecología". Ed. Interamericana, México, 639 p. En Argentina se encuentran en operación Atucha I en Lima, provincia de Buenos Aires (CNA, Potencia Bruta: 357 MWe, Potencia Neta: 335 MWe) y la central nuclear de Embalse en Embalse (Potencia Bruta: 648 MWe, Potencia Neta: 600 MWe). En forma ilegal el gobierno nacional decidió la extensión de la vida útil del reactor Candu 6 de Embalse por 25 años. Está en construcción desde julio de 1981 –en Lima- la central Atucha II (Potencia Bruta: 719 MWe, Potencia Neta: 692 MWe). En ese mismo lugar se construye un Carem 25 (25 MWe) y está proyectada Atucha III, de 1.500 MWe, equipada con tecnología Candu. Se ubicaría aguas abajo de Atucha II. También podría instalarse una cuarta central (Atucha IV). El proyecto del gobierno nacional es construir así el primer (o segundo) parque de centrales nucleares "concentradas" de América del Sur, que totalizaría unos 2.601 MWe (Atucha I, II y III, Carem 25). El parque de reactores de Brasil, en tanto, tendría 3.412 MWe (Angra 1, 2 y 3). La reciente crisis de Fukushima I, que mostró la peligrosidad de concentrar reactores nucleares en un área reducida, delata la inconveniencia de estos parques. En todos estos reactores (excepto el RA-6) los combustibles originales que tenían una concentración de Uranio-235 >20% se cambió a combustibles (barras cilíndricas en RA-0, RA-1 y RA-8; placa MTR en RA-3; discos en RA-4) con <20% de Uranio-235. En el RA-6 la concentración de Uranio-235 es >20%. El RA-6 tiene un combustible con una concentración de Uranio-235 del 90% (placa MTR). Consignas: Los medios anuncian que ha ocurrido un accidente nuclear. Actúe de inmediato. Si los medios indican que ha habido "un accidente nuclear" y que "hay liberación de material radiactivo al ambiente" actúe de inmediato. Se espera que la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) y otros organismos públicos informen lo ocurrido, cuál es la zona en la cual puede registrarse el mayor impacto radiológico (distancia desde la central) y cómo evoluciona la situación. No existen reglas fijas para estas distancias pero los accidentes nucleares ya registrados indican que el mayor impacto radiológico puede extenderse en un radio variable de hasta 500 y hasta 700 kilómetros alrededor de la central e incluso más lejos. De acuerdo al nivel de gravedad del accidente ocurrido ("4", "5", "6" o "7" en la escala del INES, siendo 7 el accidente mayor) variará la cantidad y forma de desplazamiento de los materiales radiactivos que se descargaron o siguen descargando. Esa contaminación puede desplazarse por aire (siendo de gran importancia los vientos), por agua superficial (lago, río, ambos), por agua subterránea, por partículas procedentes de suelo contaminado, por alimentos o por una combinación de todas estas vías. Dado que las condiciones meteorológicas pueden variar, con cambios en la dirección y fuerza del viento todo el año, y días calmos con "tapones de aire caliente" que atrapan los contaminantes a baja altura (sobre todo en otoño-invierno), se asume que el impacto radiológico del accidente será circular alrededor de la central nuclear, y que todas las personas ubicadas hasta cierta distancia deben poner en práctica este Plan Ciudadano. Usted puede haber estado expuesto a materiales radiactivos contenidos en el aire, el suelo, el agua o los alimentos, que una vez ingresados a su organismo siguen descargando radiación. También puede estar expuesto a la radiación que emite el suelo, los objetos o personas contaminadas con materiales radiactivos. Los materiales radiactivos se acumulan en el organismo. La radiación que ellos producen y la radiación ionizante en general, en cambio, no se acumulan. 1. Enciérrese de inmediato. Si se encuentra en su casa, en su trabajo o en un edificio público: quédese donde está y enciérrese en la habitación más aislada, baños por ejemplo, o si lo hubiera, en el sótano. No tome su auto porque correría riesgos y entorpecería la circulación de los vehículos de auxilio. Si se encuentra fuera o al aire libre: entre al edificio más próximo respirando a través de un pañuelo o trapo húmedo. No se quede afuera. Allí estaría más expuesto a los riesgos. Si aún actuando con rapidez hubiera estado expuesto a la contaminación, sáquese la ropa y el calzado y colóquelos en una bolsa de plástico, llevándola luego al sitio más alejado de las personas y del ambiente habitado. Tome una ducha de agua tibia (no hirviendo) y frótese con jabón. Si usa agua procedente de un depósito que no ha estado en contacto con aire o agua contaminados, recuerde que debe conservarla para utilizarla como agua de bebida principalmente. Si el accidente o evento ocurriera en verano, en vacaciones o durante su tiempo libre, y usted hubiese estado en malla, con la mayor parte de su cuerpo expuesto, proceda con el calzado y la ropa tal cual se indicó arriba y tome una ducha con agua tibia y frótese el cuerpo con jabón. Si se encuentra en su vehículo: estaciónese. Detenga el motor, déjelo con los vidrios levantados (por si fuera necesario usarlo al terminar la alerta) y entre al edificio más próximo respirando a través de un pañuelo, trapo húmedo o mascarilla. No permanezca en el auto. Allí no está seguro. Si usted vive en una zona rural: en tanto la emergencia recién comience y no haya riesgo inmediato, trate de proteger con lonas u otro material los vegetales y el forraje expuestos. Recoja el ganado que está pastando, lleve los animales a un granero o galpón cubierto y enciérrese. Si el riesgo es inmediato, omita lo anterior y manténgase a cubierto. No ingrese a su lugar de encierro ningún elemento u objeto que haya estado a la intemperie y que pudiera estar contaminado. Recuerde que los perros y gatos u otros animales domésticos que hubieran estado expuestos podrían contener materiales radiactivos en su pelaje. 2. Cierre todo. Un ambiente cerrado disminuye la eventual penetración de aire contaminado con materiales radiactivos. Cierre las puertas y las ventanas. Tape las aberturas, rendijas y caños que estuvieran en contacto con el exterior utilizando trapos mojados, papel de diario, cintas adhesivas u otros materiales. Apague todo sistema de refrigeración, calefacción, acondicionadores y extractores de aire. Tape los agujeros que tengan contacto con el exterior (ventilación de calefones por ejemplo). Cierre las cortinas. Si los vidrios de las ventanas estuvieran rotos refúgiese en habitaciones con las ventanas intactas o en baños sin ningún tipo de ventanas ni ventilación. Elija siempre el cuarto más aislado del aire exterior. 3. No vaya a buscar los chicos a la escuela. Sus hijos e hijas estarán más seguros en la guardería, escuela, colegio o universidad que en la calle. Las maestras y profesores conocen perfectamente las consignas de seguridad: se ocuparán de ellos y los cuidarán. Por otra parte, si usted se movilizara, se arriesgaría inútilmente y entorpecería las tareas de socorro. 4. No telefonee. Manténgase quieto. Definitivamente no use el teléfono para que no colapse el sistema de comunicación. Las líneas telefónicas deben quedar libres para las urgencias y los socorros. Toda la información le será comunicada por radio y televisión. Manténgase quieto y lo más calmado posible. 5. Escuche la radio y la televisión. Cuando esté en lugar seguro encienda su radio. Lo más conveniente es una radio portátil pues puede trasladarla a cualquier sitio. También puede encender su televisor si estuviera ubicado en el lugar más aislado de la vivienda o edificio. Escuche atentamente los mensajes que emiten las autoridades. La radio y la televisión le proporcionarán datos sobre la magnitud y características del accidente, evolución de la situación, sitios más afectados, dirección del viento y consignas que usted debe respetar. 6. Prepárese para resistir hasta la posible evacuación. Prepárese para resistir encerrado la mayor cantidad de tiempo posible. No fume. Mantenga su organismo lo menos alterado posible. Solo use los alimentos que no estuvieron en contacto con el aire exterior presuntamente contaminado. Recuerde que los alimentos enlatados, los guardados en recipientes y los rodeados con filmes de polietileno u otros plásticos no pueden contaminarse con materiales radiactivos. Lo mismo sucede con bebidas que estuvieran cerradas. Si algún alimento hubiera estado expuesto a la contaminación no lo ingrese a la vivienda o lugar de encierro. Si por razones de supervivencia debiera utilizar un alimento presuntamente contaminado, asegúrese de lavarlo con agua sin contaminar. Solo use el agua que no haya podido recibir materiales radiactivos. Por ejemplo agua de termotanque, agua de los depósitos de inodoro, agua de botellones, líquidos contenidos en heladeras, etc. El agua de los tanques domiciliarios es relativamente segura en tanto el tanque esté aislado y no le ingrese agua de red contaminada. De ser posible consuma alimentos ricos en antioxidantes (verduras, frutas, yogurt, pastillas antioxidantes) pues mejora dentro de su organismo el control interno de los oxidantes generados por la radiación. Previendo una eventual escasez de alimento y agua racione lo que consume mientras dura el encierro. Si hubiese estado expuesto a la contaminación exterior, y las indicaciones de la radio y la televisión lo sugieren, tome pastillas de Iodo (Ioduro de Potasio). Esto reduce la posibilidad de que su glándula tiroides acumule el Iodo-131 radiactivo contenido en el aire, agua o alimentos contaminados. Todas las personas –en especial mujeres embarazadas y niños- solo deben comenzar a tomar tabletas de Iodo cuando lo recomienden las autoridades. Estas son las dosis indicadas de Ioduro de Potasio. Adultos, adolescentes y mujeres embarazadas con más de 12 años de edad: un comprimido de 130 miligramos por día. Niños de 3 a 12 años de edad: medio comprimido por día (65 miligramos). Niños con 1 mes a 3 años de edad: un cuarto de comprimido por día (32,5 miligramos). Bebés, desde recién nacidos hasta el mes de edad: una octava parte de comprimido (16,25 miligramos). Las personas con trastornos de funcionamiento de la glándula tiroides deben tomar Iodo con precaución (por ejemplo hipertiroidismo). El uso de tabletas de Iodo estable está contraindicado en los siguientes casos: hipertiroidismo activo, hipersensibilidad al Iodo, dermatitis herpetiforme y vasculitis hipocomplementémica. A partir de su fecha de elaboración las tabletas que son mantenidas en lugares frescos y secos conservan sus propiedades por 5 años. Recuerde que el Iodo de las tabletas solamente ayuda a protegerlo del Iodo radiactivo (Iodo-131), y que no lo protege de otros materiales radiactivos ni de la radiación ionizante. No salga afuera aunque las condiciones le parezcan seguras. La radiación no se huele, no se ve ni puede tocarse. 7. Evacuación. Si llegase a disponerse una evacuación, diríjase con su familia al punto de reunión o destino que indiquen las autoridades. Utilice su vehículo particular. Si no lo tuviera solicite ayuda a los vecinos que sí poseen movilidad. Ayude a las personas que requieren su apoyo (niños, personas con movilidad reducida, enfermos, ancianos). Prepare un bolso con los elementos indispensables para un viaje corto (de unos pocos días), asegurándose que esos elementos no hayan estado expuesto al aire contaminado. Lleve toallas y jabones. Si se encuentra bajo tratamiento médico no olvide sus medicamentos. Asegúrese de tener sus documentos, tarjetas de crédito o débito si las tuviera y dinero para eventualidades. Lleve botellas con agua que no haya estado expuesta a la contaminación. Si tiene pastillas de Iodo llévelas con usted. Las familias que tengan lactantes deben llevar la leche en polvo que están utilizando mientras no haya estado expuesta al aire contaminado. Ante de abandonar su hogar o el edificio donde se encuentra asegúrese de dejar todo cerrado. No deje prendidos artefactos eléctricos, ni aire acondicionado ni calefactores. Siga las mismas precauciones que utilizó al ingresar. En la medida de lo posible desplácese sin tocar los objetos y superficies localizadas a la intemperie, y cúbrase boca y nariz con un pañuelo, con un trapo húmedo o con una mascarilla. Es recomendable llevar vestimenta que cubra todo el cuerpo y sombrero, gorra u otro elemento para cubrir parcialmente la cabeza. Si llueve es muy importante usar el paraguas pues la lluvia podría estar contaminada con materiales radiactivos. Al desplazarse con el vehículo asegúrese de tener cerrado el aire acondicionado, ventilador o calefactor del vehículo. Cierre todas las ventanillas del auto. Mantenga la calma y maneje con cuidado. Al llegar al sitio de evacuación las autoridades indicarán los procedimientos y podrán eventualmente medir la radiactividad en ropas, objetos y alimentos. En función de las lecturas de radiactividad le indicarán cuáles son los pasos a seguir. 8. Fin de la Alerta o Emergencia. Cuando el riesgo de contaminación haya disminuido lo suficiente las autoridades indicarán el cese del encierro. Se considera que esto ocurre cuando el reactor o depósito de residuos radiactivos ha dejado de emitir materiales radiactivos al ambiente. Sin embargo, recuerde que el ambiente situado fuera de su sitio de encierro puede tener contaminantes radiactivos, en especial el suelo, el agua y los alimentos expuestos, los objetos y las superficies de las construcciones. Si se desplaza muévase lentamente, no toque los objetos y superficies ni genere movimientos importantes del suelo. No se siente en el césped ni sobre el suelo, no utilice piletas de natación descubiertas ni consuma frutas y legumbres que hayan estado a la intemperie. Si llegase a necesitar movilizarse en su auto, haberlo dejado con los vidrios levantados redujo seguramente el ingreso de contaminantes radiactivos. Al ponerlo en marcha y desplazarse hágalo con los vidrios levantados y anulada la calefacción, ventilación o aire acondicionado. Circule lo más lentamente posible para reducir la dispersión de material contaminado. Prepárese para un eventual accidente o evento nuclear Asegúrese que haya copias de este documento en distintos lugares de la vivienda o institución. Pegue o coloque copias de las consignas en lugares fácilmente visibles ("Plan Ciudadano: consignas para actuar". Deben estar protegidos del agua, del Sol y del roce mecánico. Identifique en su casa o lugar de trabajo la habitación más aislada del aire exterior. Verifique que tenga suficiente espacio para usted y quienes pudieran acompañarlo. Asegúrese que todos conozcan la existencia de esta habitación de seguridad. Mantenga siempre en esa habitación trapos que puedan ser humedecidos y agua. También una linterna. Trate de tener siempre cerca un receptor de radio portátil. Verifique que tenga sus baterías en condiciones. Si es responsable de un negocio, escuela o edificio donde normalmente hay muchas personas, adapte estas consignas de seguridad para que todos se beneficien. Identifique las habitaciones o ambientes de seguridad. Logre un máximo aislamiento de su casa y oficina, o de la escuela y edificios públicos. Aplique burletes y otros dispositivos para frenar cualquier penetración de aire contaminado con materiales radiactivos. Mejore el cierre de puertas y ventanas. Aísle perfectamente del aire exterior su tanque de agua. Identifique los sitios donde existen alimentos y agua que no serían contaminados por una nube radiactiva que pasase sobre la vivienda. Tenga pastillas de Iodo (no radiactivo) para tomarlas en caso de contaminación con Iodo radiactivo. Vigile su fecha de vencimiento. Deje anotadas las dosis aconsejadas y las precauciones. Haga simulacros de accidente y ponga a prueba todas las consignas. Practique una eventual evacuación con su vehículo, si lo tiene, o bien coordine el ensayo con vecinos que sí lo tengan. Toda la familia debe participar de este simulacro. Detecte las fallas que cometen. Traten de enmendarlas en conjunto. En caso de accidente real, tome nota de lo sucedido cuando disminuyan los riesgos. Registre los efectos que pudiera haber provocado el accidente sobre usted y otras personas. Evalúe la actuación que tuvieron las autoridades. Obtenga información sobre las causas del accidente y porqué ocurrió. Haga oír su voz de protesta para que lo sucedido no vuelva a repetirse.
Día de la Independencia La lucha por sacarnos de encima el yugo español había comenzado antes, en 1810. Seis años después, en Tucumán, se dio un gran paso: se declaró definitivamente la independencia. Sin embargo, a 190 años, no podemos ignorar que el país volvió a caer bajo el dominio de las potencias imperialistas y tenemos por delante una nueva gesta por la segunda independencia. La independencia de América latina fue un proceso revolucionario imparable que comenzó en 1810, luego de que los franceses ocuparon España. Ese año, en cinco revoluciones se depusieron las autoridades emanadas del rey Fernando VII de España: Caracas (Venezuela), Buenos Aires, Bogotá (Colombia), Santiago (Chile) y Dolores (México). En lo que sería la Argentina, el choque entre distintos proyectos de país fue marcando el ritmo de los acontecimientos en medio de la lucha militar para derrotar a las tropas realistas. Las vísperas El proyecto de una nación independiente y dispuesta a progresar al ritmo de la época, desde 1810 estaba encabezado por Mariano Moreno, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, a los que luego se sumaron José de San Martín y muchos otros. Se inspiraban en los pensadores más avanzados de las revoluciones burguesas de Inglaterra en el siglo XVII y de Francia en el XVIII. Unían la lucha por la independencia política de España a un proyecto de igualdad y libertad para toda la población. La influencia de Rousseau se sumaba a la reivindicación de la insurrección derrotada de Tupac Amaru y a la integración y respeto de los pueblos originarios. Para ellos, una herramienta imprescindible para el desarrollo de la nueva nación era la educación pública para todos. Y tenían como gran objetivo la unidad latinoamericana. Otros sectores pretendían retrasar (o no llegar nunca) a la declaración de la independencia. Unos pocos buscaban mantener en otro contexto la relación de sumisión al trono español. Y otros pretendían el “protectorado” de otra potencia europea, por entonces en ascenso: la todopoderosa Inglaterra (aunque fuese a través de su amigo, el imperio portugués). Nacía una nación independiente de “toda dominación extranjera” Así fueron pasando los años, en medio de la lucha militar contra las tropas españolas y los choques políticos entre los distintos sectores criollos. Cuando comenzó a sesionar el Congreso de Tucumán en 1815 la situación no era nada fácil. En 1814 había vuelto al trono Fernando VII y los patriotas habían sido derrotados en casi toda América del Sur, salvo en el Río de la Plata. La cúpula de la Iglesia atacaba ferozmente a los revolucionarios (aunque muchos sacerdotes se sumaron a la lucha). Inglaterra profundizaba sus negocios en la región, pero no reconocía a la nueva nación. Serán decisivas las gestas libertadoras de San Martín hacia Chile y el norte por la costa del Pacífico hasta Guayaquil, y la de Güemes y sus fuerzas guerrilleras en Salta y Jujuy. La independencia política fue declarada finalmente el 9 de julio de 1816. Uno de los que presionaba con fuerza para adoptar esa decisión era, desde Cuyo, San Martín. Todos los diputados aprobaron por aclamación que seríamos “una nación independiente del Rey Fernando, sus sucesores y metrópoli”. Flotaban en el ambiente las pugnas con los sectores que entendían al futuro del país como el cambio de la dependencia de una potencia europea por otra. Diez días después, finalmente, se completó el Acta de la Independencia, con el agregado “y de toda dominación extranjera”. En pocos años se frustró la oportunidad de lograr una América latina unida, como lo pretendían San Martín y Bolívar. Fueron primando los intereses económicos de los sectores más ricos en cada una las regiones, que a través de importantes luchas intestinas se fueron adueñando del poder político. El Virreinato del Río de la Plata se fragmentó en cuatro (Argentina, Paraguay, Bolivia y Uruguay). En la Argentina, los grandes estancieros, fundamentalmente de la provincia de Buenos Aires, se entronizaron como los dueños del país. Frustraron un desarrollo del mercado interno que permitiera un progreso armónico utilizando las grandes riquezas naturales disponibles. Una oligarquía riquísima fue depositando cada vez más sus expectativas de poder en sus relaciones con el imperialismo inglés. Finalmente, en la década del 30, esa clase parasitaria transformó a la Argentina en una semicolonia directa. Ante la decadencia británica, fueron los intereses imperialistas yanquis los que nos dominaron desde los años cincuenta. Y desde entonces se han ido sumando otras potencias, hasta el regreso de la propia España como metrópoli imperialista. San Martín y los hombres de coraje ¡Hasta cuando esperamos declarar nuestra independencia! ¿No le parece a usted una cosa bien ridícula acuñar moneda, tener el pabellón y cucarda nacional y por último hacer la guerra al soberano de quién en el día se cree dependemos? ¿Qué nos falta más que decirlo? Por otra parte, ¿qué relaciones podremos emprender, cuando estamos a pupilo? […] Esté usted seguro que nadie nos auxiliará en tal situación. Animo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas… (Carta de San Martín al diputado Godoy Cruz, de Mendoza, presionando para que se declare la independencia. El genio político de San Martín, Ricardo Levene, 1950).
18 de mayo de 1917: de Nueva York a Petrogrado León Trotsky volvía a Rusia Hace 90 años, con su esposa Natalia Sedova y sus hijos varones, León y Sergio, León Trotsky regresaba a la Petrogrado revolucionaria. Se incorporó al Soviet y junto con Lenin y el Partido Bolchevique condujeron a las masas hacia la Revolución de Octubre. Trotsky arribando a Petrogrado. 1917 Después de 17 días de travesía en un barco de bandera española (neutral en la primera guerra mundial), Trotsky y su familia llegaron a Nueva York, el 13 de enero de 1917. El revolucionario internacionalista ruso había sido expulsado de una Europa desangrada por la guerra. En 1905 había encabezado el Soviet de Petrogrado (véase El Socialista Nº19). En diciembre toda la conducción soviética fue detenida. Trotsky y otros dirigentes fueron juzgados y condenados. En 1907 se fugó y comenzó su segundo exilio, esta vez de diez años, en Austria y Francia. La primera sorpresa en Estados Unidos fue que dispusieran, en un modesto cuarto de un barrio obrero, por solo 18 dólares al mes, de “luz eléctrica, cocina a gas, cuarto de baño, teléfono” y otras “comodidades inconcebibles para un europeo”*. En escasos dos meses todo eso quedaría atrás. La caída del Zar y el regreso En Estados Unidos Trotsky se incorporó de inmediato a la redacción de Novii Myr (El Nuevo Mundo), un periódico de los exiliados rusos. Estaban también en Nueva York Nicolás Bujarin y Alejandra Kollontai, entre otros. Rápidamente todo cambiaría. El 10 de marzo, luego de días de silencio, noticias caóticas y confusas daban cuenta de la caída del Zar. Había triunfado la revolución de “febrero”. El imperio zarista utilizaba el viejo calendario gregoriano, trece días atrasado respecto de Occidente. El 27 de marzo, la familia se embarcaba otra vez, en un barco noruego. En el puerto canadiense de Halifax obligaron a los cuatro a bajar y confinaron a Trotsky en un campamento de prisioneros alemanes. El jefe de la burguesía en el gobierno ruso, Miliukov, y el primer ministro inglés Lloyd George, conspiraban para retenerlo fuera de Rusia todo el tiempo que pudieran. El 16 de abril, Pravda, el periódico de los bolcheviques que ya dirigía Lenin en Petrogrado, denunciaba las calumnias de que Trotsky era parte de una intriga del gobierno alemán y exigían que continuara el viaje. En esos momentos, también los bolcheviques eran denunciados como “agentes alemanes” por los mencheviques y los social revolucionarios que formaban el gobierno provisional. Tuvo que intervenir directamente la conducción del Soviet para que finalmente el 29 de abril soltaran a Trotsky y la familia retomara la travesía. El 18 de mayo (5 en el viejo calendario), eran recibidos por una entusiasta delegación en la estación de Finlandia, en Petrogrado. Habló su amigo Uritsky, de su grupo de los “interdistritales”, y Fedorof, un obrero metalúrgico que poco después sería elegido presidente de la sección obrera del Soviet, que lo recibía por el Comité Central de los bolcheviques. No participó ningún menchevique. Al recibir las noticias frescas de los últimos días, relata Trotsky, “comprendí que no había más remedio que unirse a los bolcheviques para dar la batalla definitiva contra los mencheviques y los narodniki [social revolucionarios]”. Casi desde que se bajó del tren Trotsky se dirigió a la sesión del Comité Ejecutivo del Soviet. Los bolcheviques mocionaron que, como presidente del Soviet de 1905, se incorporara de inmediato al Comité Ejecutivo. Los mencheviques y social revolucionarios, que por entonces eran mayoría, se resignaron a admitirlo, pero solo con voz, sin voto. La fusión con Lenin y los bolcheviques Trotsky orientaba un sector del POSDR (Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia) que desde 1913 se había denominado los “interdistritales”, y que en 1917 tenían unos 4 o 5.000 militantes. Lo acompañaban Joffe, Manuilsky, Riazanov y Lunacharsky, entre otros antiguos revolucionarias. Lenin impulsó de inmediato la unidad con ellos y propuso a Trotsky como redactor jefe de Pravda. Desde su regreso, éste se había convertido en el principal orador que difundía la política de los bolcheviques entre los obreros y soldados revolucionarios. Cuando se realizó en julio el Sexto Congreso, la unificación se había consumado. Trotsky (que no asistió porque estaba preso) fue uno de los más votados al Comité Central. Juntos, Lenin y Trotsky orientaron firmemente al partido y a la mayoría de los delegados que fueron ganando en los Soviets hacia la insurrección y la toma del poder en octubre. * Véanse éste y demás datos en Mi Vida y La historia de la revolución rusa, de León Trotsky. Lenin, varios artículos de 1917 en Obras Completas, Progreso, Moscú, 1985, tomo 32 y El partido Bolchevique, de Pierre Broué. Las divergencias entre Lenin y Trotsky quedaron atrás Trotsky era dirigente del POSDR, pero no pertenecía a ninguna de sus dos fracciones, bolcheviques y mencheviques. Se había distanciado del ala reformista menchevique desde 1904 y actuó en común con los bolcheviques en el proceso de 1905-07. Había sido quien formuló por primera vez en 1905 la “teoría de la revolución permanente”, con la cual señalaba que sería el proletariado ruso el que, encabezando la revolución contra el Zar, avanzaría hacia la toma del poder por los obreros y campesinos en una revolución socialista. Lenin no había compartido esa concepción en la polémica teórica de 1905. Pero las divergencias importantes entre Trotsky y Lenin pasaban por otros temas: la actitud hacia los mencheviques (Trotsky tenía expectativas en que fuese posible la unidad con los reformistas, Lenin no) y la concepción del partido con centralismo democrático formulada en 1902 por Lenin, que Trotsky criticó entonces duramente. A partir de 1914 Trotsky se convenció de que era imposible la unidad con los mencheviques, cuando estos apoyaron la participación de Rusia en la guerra imperialista. En 1917 se superaron definitivamente las discrepancias entre Lenin y Trotsky. Ambos llamaron de inmediato a no dar ningún apoyo al nuevo gobierno cuando cayó el Zar. Desde las “cartas desde lejos” y las Tesis de Abril de Lenin (ver El Socialista Nº62), ambos formularon las mismas perspectivas y la misma estrategia hacia la toma del poder por los Soviets. Las críticas de Trotsky al partido leninista quedaron también en el pasado, cuando Trotsky y su grupos se unieron a los bolcheviques en 1917.