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Para comenzar veamos que es criptozoologia CRIPTOZOOLOGIA La criptozoología es "El estudio de los animales ocultos" es la disciplina que realiza el estudio y búsqueda de hipotéticos animales actuales denominados "críptidos"; que según sus partidarios, postulan que estarían quedando fuera de los catálogos de zoología contemporánea. Su objetivo es la búsqueda de supuestos animales considerados extintos o desconocidos para la ciencia, pero presentes en la mitología y el folclore. La criptozoología ha recibido muy poca atención por la comunidad científica y los escépticos, quienes la consideran como una pseudociencia. 1.- KRAKEN El profesor de biología de la Universidad de Yale, Addison Verrill acudió de inmediato al lugar y lo identificó como un pulpo o calamar gigantesco, cuyos tentáculos median hasta 60 mts,las muestras de tejido que extrajeron del cuerpo del Kraken estan guardadas en el Instituto Smithsoniano de Boston, Massachussets, en USA. Como punto de comparación, la especie de pulpo con los tentáculos mas grandes reconocidos oficialmente hasta hoy, miden aprox. 7 mts. El Kraken es tal vez quien inspiró al escritor y visionario francés Julio Verne, para escribir el ataque del calamar gigante que aparece en su novela "20,000 Leguas de viaje Submarino" Aunque la leyenda cuenta que EL KRAKEN NO ERA UN CALAMAR GIGANTE... Las redes estaban a punto de reventar. Algo hacía hervir el agua rebosante de peces. Los hombres trabajaban denodadamente, sabedores de que el monstruo oculto que aterrorizaba a la pesca podía emerger en cualquier momento del mar y dar cuenta en un instante de la embarcación. O tal vez preferiría devorar uno a uno a los pescadores sobre cubierta. Todos sabían que se trataba de kraken, el mayor de los gigantes marinos. Un sinfín de relatos semejantes abundan en la literatura noruega, pues la leyenda asegura que los pescadores, a lo largo de los tiempos, enmudecen de pavor cuando aparece el leviatán. El dorso de un «kraken» adulto tenía una longitud de dos kilómetros y medio. Debido a la joroba de su espina dorsal y de los tentáculos que flotaban como flecos de algas, se le confundía con una isla de regular tamaño. Era un templo viviente, y así lo dijeron varios antiguos escritores nórdicos cuando se refieren al kraken. En 1755, el obispo Pontoppidan de Bergen (Noruega) escribía que las islas flotantes que en los mares del norte aparecían y desaparecían súbitamente eran sin duda krakens. El obispo de Midaros levantó un altar sobre la roca de una playa y celebró la Santa Misa. No sabía que se hallaba sobre el lomo de un kraken. El monstruo esperó respetuosamente a que el obispo terminase y luego, tranquilamente, se deslizó hasta el agua y desapareció. Pero el escepticismo moderno no se aviene a la existencia de los «krakens» y afirma que son calamares gigantes que confunden a visionarios. Pero ¿quién conoce del todo la profundidad de los mares? Tal vez, como escribió Tennyson: “Bajo las agitadas aguas superficiales; lejos, muy lejos en el mar abisal, su antiguo y no turbado sueño duerme el KRAKEN. 2.- EL DIABLO DE JERSEY Hace cientos de años que se vienen haciendo reportes de avistamientos de ésta entidad por los residentes de la ciudad de New Jersey, de ahí su nombre. Las descripciones de la béstia varían; algunos lo asemejan a un dragón y otros lo describen parecido a un Piegrande con alas. Algunos atestiguan que es el causante de la muerte de sus animales domésticos, además de aterrorizar a niños y también de haber dejado huellas en la nieve en sus tejados con sus grandes patas. Se cree que la béstia es inmortal. Otra béstia con semejante descripción es el Mothman, la que a mediados de año 1960 fué vista por el sur de los Estados Unidos y detallada en el libro "The Mothman Propecy" de John Keel. Los sucesos comenzaron en enero de 1909, cuando por lo menos en 30 pueblos se informó de la presencia del diablo de Jersey. Una de las primeras observaciones ocurrió el domingo 17 de enero en Bristol (Pennsylvania). Cerca de la frontera con Nueva Jersey. A las dos de la madrugada John McOwen oyó unos ruidos extraños y saltó de la cama. Relató lo siguiente: "Miré por la ventana y me sorprendió ver una gran criatura en los diques del canal. Se parecía a un águila... y fue dando saltos por el sendero de remolque."El guardián James Sackville también lo vio en Bristol aquella noche. Dijo que tenía alas y que saltaba como un pájaro, pero que presentaba extrañas características y emitía un horrible chillido. Sackville corrió hacia él, disparándole con el revólver, cuando emprendió el vuelo. El jefe de correos, E. W. Minster, fue la tercera persona de Bristol que vio al diablo de Jersey aquella mañana, volando sobre el río Delaware. El gran pájaro, semejante a una grulla, parecía resplandecer, y se aproximó lo suficiente como para permitir que Minster apreciase varios detalles: Su cabeza parecía la de un macho cabrío, con cuernos retorcidos, y su largo y grueso cuello se proyectaba amenazadoramente hacia adelante. Tenía alas delgadas y largas; las piernas eran cortas, siendo más cortas las anteriores que las posteriores. De nuevo lanzó su espantoso grito, mezcla de lamentación y silbido. A la mañana siguiente los residentes de Bristol encontraron las huellas del diablo de Jersey en la nieve: parecían las de una pezuña. Durante la semana siguiente, el diablo de Jersey parecía estar en todas partes, y cundió el pánico en el estado. Los granjeros instalaron trampas de acero y los cazadores siguieron las huellas. La escena debió parecerse mucho a las que se producen hoy en día cuando se publica que en cierta zona se han visto las huellas de un "yeti", con el consiguiente caos de fotógrafos y cazadores. Pero el diablo de Jersey parecía indiferente a todo ese despliegue. El martes 19 de enero, a primera hora de la mañana, el señor y la señora Nelson Evans, de Gloucester City (New Jersey), vieron al monstruo bailar en el tejado se su casa durante 10 minutos. He aquí el relato del señor Evans: Medía aproximadamente un metro de altura; tenía la cabeza de un perro collie y la cara de caballo. El cuello era largo; las alas median unos 60 centímetros, y las patas posteriores eran como las de una grulla. Tenía pezuñas de caballo. Caminaba sobre sus extremidades posteriores, levantando dos patas delanteras cortas, con garras. No utilizó las patas delanteras en ningún momento mientras nosotros observábamos. Confieso que mi mujer y yo estábamos aterrorizados, pero tuve el coraje de abrir la ventana y gritarle, con lo que el animal giró sobre sí mismo, me miró fijamente y se marchó volando. Otros testigos mencionaron que tenía la piel de un caimán, y algunos creían que media más o menos 1,8 metros de altura. La última vez que fue visto fue el viernes 22 de enero, después de lo cual el diablo de Jersey desapareció tan de repente como había llegado. Se propusieron varias explicaciones jocosas, por ejemplo, que se trataba de un "eslabón perdido"; también se explicó como un caso de histeria colectiva. Otras personas, que tomaron más en serio a los testigos, especularon con la posibilidad de que en realidad hubiesen visto pájaros: sugirieron una "invasión" de un tipo especial de patos. También sugirieron la posibilidad de que se tratase de una grulla de las colinas: este pájaro, con una envergadura de 2 metros, una longitud de 1,2 metros y "un estridente chillido" por voz, fue antiguamente muy común en Nueva Jersey, pero en la actualidad se la supone confinada en zonas remotas del sur. Otros sugirieron que los testigos habían visto un "superviviente de los tiempos prehistóricos". Las señales de pezuñas fueron consideradas una falsificación, o bien huellas humanas deformadas y borradas (esto podría explicar algunas huellas, pero no las detectadas en sitios inaccesibles). La explicación que se elija para los increíbles sucesos acaecidos entre el 17 y 22 de enero de 1909 depende de la confianza que uno tenga en los testigos oculares. A medida que nos acercamos a nuestros días, las personas que han visto pájaros gigantes comienzan a "identificarlos" como pterodáctilos, tendencia que podría reflejar un mayor conocimiento del público sobre animales prehistóricos. En mayo de 1961, un ejecutivo que volaba en avioneta sobre el valle del río Hudson vio a su lado a un pájaro enorme que apenas si movía las alas. Dijo que era un "enorme pájaro, mayor que un águila... se parecía a un pterodáctilo de los tiempos prehistóricos". A comienzos de los años sesenta, una pareja que circulaba de noche en automóvil por el bosque de Trinity, en California, vio algo que identificaron primero como una avioneta en apuros, pero luego se dieron cuenta que debía tratarse de un pájaro. Volaba a la altura de las copas de los árboles y parecía tener una envergadura de unos 4 metros. La pareja no pudo distinguir ningún detalle, puesto que sólo vieron la silueta del "pájaro" cuando cruzó la carretera por delante suyo, hacia una cueva situada en un estrecho desfiladero. Decidieron que se parecía a un pterodáctilo. A principios de 1976 comenzaron a registrarse informaciones procedentes de Texas acerca de criaturas parecidas a pájaros misteriosos o a reptiles voladores prehistóricos. La primera observación se produjo el 1ro. de enero, en Harlingen, siendo sus protagonistas Jackie Davis (14 años) y Tracey Lawson (11 años). Vieron un "pájaro" de 1,5 metros de alto, con unas "espaldas" de 90 centímetros de anchura. Era de color negro, con grandes ojos de color rojo oscuro; la cabeza era calva, y la cara semejaba la de un gorila, con un pico de 15 centímetros de longitud. Al día siguiente sus padres fueron a investigar y encontraron cinco huellas (cada una con tres dedos) de 20 centímetros de anchura y 4 de profundidad. Ni un hombre de 77 kg de peso hubiera podido dejar huellas tan profundas en aquel duro terreno. Una semana después, el 7 de enero, Alvérico Guajardo vio probablemente al mismo pájaro. Había salido al exterior de su "roulotte" para investigar, puesto que algo había chocado con su remolque. Esto sucedía en la ciudad de Brownsville. Encendió las luces de su caravana, que iluminaron "algo procedente de otro planeta". La criatura, de 1,2 metros de largo, miró fijamente con sus ojos llameantes y colorados al aterrorizado hombre. Guajardo pudo distinguir plumas negras, un pico de unos 60 u 80 centímetros de largo y las alas como de murciélago. Se alejó de las luces al tiempo que emitía un horrible chillido. Guajardo se refugió finalmente en casa de un vecino. La experiencia de Armando Grimaldo fue la más terrorífica de todas las que se vivieron en el estado en relación con esta criatura. Fue atacado por el "pájaro" la tarde del 14 de enero, cuando se encontraba en el huerto de su suegra, en Raymondville. Mientras miraba a su alrededor en busca de algo que emitía un ruido parecido al batido de las alas de un murciélago, y un "silbido muy curioso", fue atacado desde arriba por "un ser con grandes garras". Mientras escapaba miró hacia atrás, y vio un "pájaro" del tamaño de un hombre, con una envergadura de 3 a 3,5 metros. Tenía cara de murciélago o de asno, grandes ojos rojos, piel oscura sin plumaje, y no tenía pico. Libby y Deany Ford dijeron que el gran pájaro negro con cara de murciélago que vieron cerca de Brownsville era un pteranodon (un tipo de pterodáctilo). El 24 de febrero, tres profesores de bachillerato que viajaban en coche por las cercanías de San Antonio también vieron un pájaro que identificaron como un pteranodon. Cuando planeó sobre sus coches, su sombra cubrió la carretera. Estimaron que tendría una envergadura de 4,5 a 6 metros. La señora Patricia Bryant dijo que era tan grande como una avioneta Piper Cub y que "podía ver el esqueleto de este pájaro a través de su piel, plumas o lo que fuese". David Rendon comentó que el "pájaro", más que volar, planeaba y que tenía unas enormes y robustas alas parecidas a las de un murciélago. La explicación más prosaica a todos estos hechos es simplemente que los testigos quedaron sobrecogidos ante la visión de un pájaro poco común. Sin embargo, ¿hay que tomar en serio la identificación con un pteranodon? Se supone que estos reptiles voladores quedaron extinguidos hace unos 64 millones de años. Algunos fósiles de pterosaurios atestiguan su presencia en aquella zona. Pero, ¿pudo sobrevivir alguno? O bien (y ésta es la sugerencia más fantástica), ¿se distorsionó la estructura del tiempo? ¿se materializaron de repente en nuestros días animales que vivieron en eras pasadas? 3.- EL DEMONIO DE DOVER Era 21 de Abril de 1977, alrededor de las 10:30 PM, Bill Barlett un chico de 17 años conducía su vehículo acompañado por dos amigos, a través de Dover, Masachusetts. Repentinamente los focos delanteros del auto iluminaron a una peculiar entidad que se encontraba cerca de una pared de piedras al costado del camino. La criatura tenía una cabeza desproporcionada con respecto al resto de su cuerpo, parecía un melón de agua, poseía un par de grandes ojos que se tornaban de color naranja, aparentemente carecía de boca, oídos y nariz. Su cuerpo era pequeño, el cuello y extremidades largos y delgados, los dedos de las manos y pies eran delgados y de apariencia suave, carecía totalmente de cabello o bellos en su cuerpo, pero la piel daba la sensación de ser áspera, medía alrededor de 1mt. de altura y sólo fue observado por Bill , sus dos amigos no miraron en la misma dirección que él. Este extraño avistamiento sería confirmado por otro testigo dos horas más tarde, Jhon Baxter de 15 años caminaba rumbo a su casa a un poco más de una milla del lugar donde Bill observó a la extraña figura. De pronto vio a este ser que caminaba hacia él, como no obtuvo respuesta al llamado que hizo, Jhon se detuvo y pudo ver cómo la figura corrió hacia abajo por un barranco. Jhon comenzó la cacería y llegó a estar como a 9 mts . de distancia de la criatura, en ese instante pudo verle claramente, estaba de pié y apoyado en el tronco de un árbol. Jhon comenzó a espiarlo, los ojos brillantes le miraron fijamente y el joven decidió ser más cauteloso que curioso y volvió rápidamente al camino. Cuando llegó a casa realizó un dibujo, al igual que Bill, coincidiendo casi en forma exacta en su descripción, ambos muchachos no tenían ninguna relación , ni siquiera se conocían al momento de relatar sus encuentros. El 22 de abril , el Demonio de Dover (llamado así por la escritora Loren Coleman), fué visto otra vez por un muchacho de 15 años, Abby Brabham, quien era llevado a casa por Will Taintor de 18 años, quien observó brevemente a la criatura. La descripción entregada por Abby nuevamente casi coincidía con las anteriores, sólo había un detalle que las diferenciaba: Abby aseguró que los ojos del extraño eran de color verde y no de color naranjo. Con este curioso avistamiento terminó el caso del Demonio de Dover, ya que nunca más se ha reportado algún tipo de encuentro y tampoco pudo identificarse claramente si se trataba de algún extraño animal o un ser proveniente de otro mundo. Al Este de Canadá se rumorea la existencia de una misteriosa raza de pigmeos llamada Mannegishi, que disfruta haciendo bromas a los viajeros en los desolados caminos y carreteras de ese país, según la creencia, los Mannegishi tienen cabezas redondas, largas y delgadas piernas, seis dedos en cada mano y viven entre las rocas de los rápidos en los ríos. ¿A qué raza hace referencia la creencia existente en Canadá? ¿Serán los Mannegishi una raza de extraterrestres? 4.- MOKELE-MBEMBE Los habitantes de Camerún, en la curva occidental de África, continúan hablando de una enorme criatura cuadrúpeda que se parece mucho al brontosaurio en realidad, cuando se les muestra un dibujo de un dinosaurio parecido al brontosaurio y se les pide que lo nombren, dicen indefectiblemente que es un Mokele-Mbembe o MokeleMbembé. Se le conoce por varios nombres: mbokalemuembe y mbulu-embembe en Camerún, nyamala y amali en Gabón, mokele-mbembe (el que detiene los ríos) en el Congo... En la República Centroafricana recibe diversos nombres: los banziris le llaman songo, los bandas, badigui (diablo acuático); en el distrito de Birao recibe el nombre de guanerú; en Baya se le llama diba. También el jago-nini del Congo puede ser el mismo animal, aunque, según los nativos, se alimenta de manatíes. En el Zambeze medio, entre Chobe y Kafue, en el suroeste de Zambia, un animal similar recibe el nombre de isiququmadevu: Es más alto que un hombre, tiene cabeza de serpiente, cuello largo y patas de lagarto, y deja un rastro de 1,5 metros de anchura. Incluso en Madagascar se han recogido testimonios semejantes. Es un animal de 5 a 10 metros de longitud total, con el cuello largo y flexible, de hasta 3 metros de largo. La cabeza es pequeña y serpentina, en algunos casos adornada con una cresta. La cola, larga y musculosa, recuerda a la del cocodrilo. Su piel es lisa, de color marrón grisáceo. El tamaño de su cuerpo es intermedio entre el del hipopótamo y el del elefante. Posee un sólo diente, o cuerno, bastante largo, en el extremo de la cabeza. Sus huellas se parecen a las del hipopótamo, aunque son mayores y palmeadas; según algunos exploradores, son circulares, del tamaño de una sartén, con tres dedos. Se cuenta que en una ocasión un grupo de pigmeos consiguió matar un mokele-mbembe y que todos los que comieron su carne murieron. En 1980, la expedición al río Likouala-aux-Herbes, en la República del Congo, de los zoólogos James Powell y Roy P. Mackal fotografió una pista abierta en la vegetación por un animal acuático (comenzaba y terminaba en el río) de unos dos metros de alto, que aparentemente arrastraba una pesada cola. En 1993, Rory Nugent fotografió un objeto acuático en el lago Télé, también en la República del Congo. Se conocen algunas pesas de los asantes (Ghana), usadas para pesar el oro, que tienen forma de dinosaurio saurópodo. Finalmente, en la puerta de Istar en Babilonia se encuentra lo que puede ser la representación más antigua del mokele-mbembe. La puerta está decorada con tres tipos de animales: uros, leones (ambos animales reales, conocidos por los babilonios) y sirrush, unos cuadrúpedos escamosos de cuello largo, cabeza de serpiente con un cuerno y una melena corta, lengua bífida, patas delanteras de león y traseras de águila. Y se sabe que los babilonios estuvieron en África Central, o tuvieron contacto indirecto con ella: Existe un bajorrelieve babilonio que representa a unos pigmeos con un okapi. Para conocer si hay algo de verdad en los relatos de nativos y exploradores, se han realizado multitud de expediciones a las zonas donde se han producido la mayoría de los testimonios. En 1982, el doctor Roy Mackal, de la Universidad de Chicago, organizó una exploración de la zona norte del lago Likusia, en la República Popular del Congo. Desde esta región pantanosa habían llegado multitud de noticias sobre este animal desconocido por la ciencia. Durante varias semanas, el grupo de científicos recorrió esta extensa zona apenas hollada por el hombre blanco recogiendo decenas de testimonios de los nativos. Finalmente los científicos encontraron las huellas de un animal desconocido pero de tamaño superior, sin duda, al de un elefante. Otra expedición, en esta ocasión de científicos de la universidad de Brazzaville: repitió pocos meses después el intento de encontrar esa bestia misteriosa que se dice habita en las apartadas marismas. En esta ocasión, los científicos tuvieron más suerte. El biólogo Marcellín Agnagna y su equipo se encontraron frente a frente con ese animal. Se trataba de una especie con aspecto distinto a cualquier otra conocida hoy día, y con una morfología muy similar a la de un gran dinosaurio saurópodo, que, como si proviniese de una máquina del tiempo, parecía surgido del Mesozoico, período del secundario en que los grandes saurios dominaban la Tierra. Por desgracia, tampoco en esta ocasión fue posible obtener la prueba definitiva para demostrar al mundo entero la existencia de este fósil viviente, conseguir la captura de un ejemplar. La complicada orografía, el intrincado laberinto de pantanos y ríos que se entrecruzan, es sin duda uno de los principales garantes del anonimato de los que tal vez pueden ser los últimos dinosaurios sobre nuestro planeta. Otras expediciones que se han realizado a la zona, tampoco han sido jalonadas por el éxito. 5.-MOTHMAN Apareció en noviembre de 1996 en Point Pleasant, Virginia Ocidental. Según testigos, el ser tenía alas enormes como las de un murciélago, y que podía plegarlas contra su espalda; medía 6 pies de alto, carecía de cabeza, y los enormes ojos rojos parecían estar en su rostro. Sus manifestaciones, en esa área, duraron exactamente un año hasta noviembre de 1967. Su siguiente aparición ocurrió en el año 1974 cerca del poblado de Elma, New York. Su principal investigador, John Keel, publicó un libro llamado "The Mothman Prophecies", título también de la película que se extrena este año interpretado por los artistas Richard Gere y Laura Linney. En 1966 en Point Pleasant (Virginia Occidental), después de una oleada de avistamientos OVNIS, fue observado este extraño ser alado. El hombre-polilla fue visto por primera vez (aunque existe otra versión) el 12 de Noviembre de 1966 en las proximidades de Cleudenin. Una escuadrilla de hombres que realizaban reparaciones en el interior del cementerio afirmaron haber visto pasar por encima de ellos y volando a baja altura a "un ser humano de color gris", no un pájaro sino que un hombre con alas. En la noche del 14 al 15 de noviembre, un par de jóvenes matrimonios , los Scarberry y los Mallette paseaban alegremente en automóvil cerca del sector conocido como "área TNT", una zona de antiguos depósitos militares de explosivos usados durante la segunda guerra mundial. Recorrían el sector sin mayores preocupaciones cuando pudieron observar al margen del camino a una criatura de unos 2 mts. De altura , con dos alas plegadas a la espalda y que les miraba atentamente con un par brillantes ojos de color rojizo. Roger Scarberry viró en dirección del la carretera principal y aceleró el vehículo lo más que pudo, alcanzando rápidamente los 100 kms por hora, los ocupantes aterrorizados vieron como el extraño ser comenzaba a seguirles desde las alturas, pero sin batir sus alas, como si contara con un motor de propulsión, les siguió hasta la misma entrada del pueblo , los testigos afirmar haber oído un agudo grito proveniente de la criatura. Cuando relataron lo sucedido a la policía , se ordenó una exhaustiva búsqueda en el "área TNT", pero nada extraño fue encontrado. El día 16, también en las inmediaciones del antiguo depósito militar, Marcella Benett asegura haber visto al monstruo: "Lo vi entre las sombras, era como si se hubiese estado arrastrando en el piso y lentamente fue poniéndose de pié, de color gris y mucho más alto que un hombre, con dos terribles ojos rojos". Al igual que los matrimonios de las noches anteriores, Bennett atribuyó poderes hipnóticos a la mirada de ese par de ojos rojos. La noticia no tardó en difundirse y rápidamente Point Pleasant se convirtió en el foco de atención de muchos "caza-monstruos", que armados recorrieron una y otra vez los sitios señalados por los testigos sin encontrar absolutamente ningún indicio del hombre-pájaro. Pero éste no había desaparecido aún. El 25 de Noviembre, en un campo de cultivos, Thomas Ury pudo ver, a las 7,15 de la mañana cuando se dirigía a su trabajo, una figura humana de color grisáceo, elevándose verticalmente desde el suelo y abalanzándose contra el auto. Ury aterrorizado aceleró , pero la bestia lo estuvo siguiendo, circunvalando el vehículo, como si jugando, durante varios kilómetros. Pilotos pertenecientes a la base militar cercana de Galípolis, el día 4 de diciembre tuvieron "el placer" de observar al monstruo maniobrando y planeando sobre el río, pudieron calcular que iba a unos 100 mts. de altura y a casi 100kms. por hora, le siguieron con sus aviones con la intención de fotografiarle pero no pudieron ya que el ser desapareció en uno de sus movimientos cerca de un espeso bosque. Según los reportes y testimonios recopilados se puede deducir que el hombre-polilla es una criatura que mide entre 2 mts y 2,5 mts de estatura, de color gris o café oscuro, con forma humana pero carece de brazos y cabeza, posee un par de ojos de intenso brillo, de color rojo y con poderes hipnóticos, éstos estarían situados donde un hombre normal tendría los hombros . Las alas se recogen en su espalda cuando se usan y alcanzarían una longitud de 3mts. extendidas. Los avistamientos ocurrieron todos en Noviembre y Diciembre de 1966, después de esta fecha no se ha reportado ningún caso que tenga relación con este extraño ser. Nadie pudo entonces , ni ha podido después , tener la respuesta a este extraño suceso. ¿Que clase de animal, ser humano o máquina voladora pudo ser esta criatura? ¿Será acaso producto de la naturaleza o invención humana? ¿Que podría haber buscado en una abandonada bodega de explosivos? Talvez nunca lo sepamos. 6.-GOPOGO El nombre de Ogopogo se originó de una canción que fue adaptada para la criatura. La mayoría de los reportes hablan de un tronco flotante que de pronto cobra vida y comienza a nadar. The Okanagan.- Un equipo de filmación ha conseguido captar, al menos en parte, al Ogopogo, un primo canadiense del monstruo del lago Ness. Con esta, son ya tres las investigaciones llevadas a cabo en busca de pruebas que demuestren la existencia de este escurridizo animal. El Ogopogo apareció por sorpresa el pasado jueves 18 de abril cuando un equipo de filmación se disponía a grabar la reconstrucción de un avistamiento de hace 24 años. El equipo de Tripod Film and Video Productions de Kelowna comenzaba a grabar la escena cuando Bill Steciuk divisó a la criatura al oeste del puente del lago Okanagan: "Vimos dos o tres ondulaciones dentro y fuera del agua... El lago estaba en calma a pesar de la estela de cerca de 200 metros que iba dejando a su paso", declaró uno de los miembros del equipo, que tomó una serie de fotografías con su cámara de 35 milímetros. Esa misma noche, ya se pudo revisar la cinta, en la que la figura aparece nítidamente en pantalla durante un minuto y medio: "Mi socio, Len Melnyk, estaba absolutamente seguro de que no se trataba de una onda o estela de barco. Había algo debajo del agua", ha dicho uno de los responsables del proyecto. Hay también varias secuencias en la película que muestran anomalías en la superficie del agua. El equipo no quiere precipitarse: "Estamos intentando conservar tanta credibilidad como sea posible. Se trata de una búsqueda científica seria". Renee Boucher, una agente inmobiliaria que se encontraba en el lugar, también notó la ondulación en el lago: "Vi moverse algo de una manera muy lenta y tranquila, hacia arriba y hacia abajo. Parte del cuerpo emergía a la superficie, era enorme, negro y brillante. Era muy, muy largo". "Incluso una becaria que trabajaba en la película dijo haber visto como la cabeza salía a la superficie expulsando agua a través de su boca, y lo que posiblemente era una aleta o la cola", dijo Boucher. A fines de los años 40, el escritor canadiense Farley Mowat (que en esa época trabajaba como naturalista del gobierno) oyó hablar de un monstruo llamado Angeoa, que había sido visto en Tulemaliguak (lago Dubawnt). Su informante era un amigo esquimal cuyo padre, con un compañero, había visto a la criatura a fines del siglo pasado. Una vez se encontraron los huesos de un animal muy grande en la costa del lago; de ahí su nombre en esquimal, que significa "lago de los huesos amontonados". 7.- MEGALODON Algunas especies de tiburones tienen un tamaño bastante respetable. Afortunadamente, las dos especies mayores, el tiburón-ballena [Rhincodon typus] y el peregrino [Cetorhinus maximus], son peces filtradores, que sólo se alimentan de plancton, por lo cual son inofensivas para el hombre. El tiburón-ballena alcanza los veinte metros de longitud y veinte toneladas de peso; la longitud máxima confirmada del tiburón peregrino, que puede pesar hasta cuatro toneladas, se acerca a los diez metros, aunque se han señalado ejemplares de hasta quince metros de longitud. El mayor tiburón carnívoro viviente es el jaquetón [Carcharodon carcharias]. Aunque recibe también el nombre de tiburón blanco, en realidad es de color gris azulado; sólo la región ventral es blanca. El jaquetón puede sobrepasar los siete metros de longitud y pesar más de tres toneladas. Pero incluso este tiburón se quedaría pequeño al lado del Carcharocles megalodon, una especie fósil conocida sólamente por sus dientes, de hasta veinte centímetros de longitud, el triple que los dientes del jaquetón, y por algunas vértebras. Se ha calculado que este tiburón podía alcanzar entre quince y veinte metros de longitud total y un peso de treinta toneladas. Recordemos que el Gran Blanco tiene un tamaño medio entre 4 y 7 metros en los machos, aunque hay indicios de que podrían llegar a los 10 metros, algunos fosiles de Megalodon (únicamente dientes debido a su resistencia al paso del tiempo) indica que podrían haber existido ejemplares de Megalodon de 24 metros y cincuenta toneladas. ¿Existe aun el Megalodon? El aviador y pescador deportivo Pierre Clostermann, en su libro "Des poissons si grands" (1969), relata, sin citar sus fuentes, un suceso interesante, supuestamente acaecido en 1954: Durante una tormenta en aguas de Timor (Indonesia), el balandro australiano Rachel Cohen sufrió un violento choque. De vuelta en Adelaida, cuando se fueron a realizar reparaciones en el barco en dique seco, aparecieron incrustados en la quilla de madera, formando un semicírculo de casi dos metros de diámetro, diecisiete dientes de jaquetón de unos diez centímetros de longitud y ocho de base, a la altura del eje de la hélice, que estaba torcido. Es muy frecuente que los reflejos de las hélices de los barcos atraigan a los jaquetones; el que atacó al Rachel Cohen debía de medir, de acuerdo con los ictiólogos australianos que, según Clostermann, examinaron el barco, veinticuatro metros de longitud. La existencia actual del Carcharocles megalodon, o de otra especie de tiburón gigante, podría explicar las observaciones esporádicas, principalmente en aguas australianas y sudafricanas, de enormes tiburones blancos de más de veinte metros de longitud. Algunos de los testigos han sido marinos o pescadores experimentados, por lo que la confusión con otras especies conocidas de tiburones, como el tiburón-ballena o el peregrino, es poco probable. Por otra parte, parece poco verosímil que un predador costero (como se supone que fue el Carcharocles megalodon) tan grande haya pasado desapercibido durante tanto tiempo. Dado que los peces crecen durante toda su vida, esos enormes tiburones podrían ser simplemente ejemplares de jaquetón de avanzada edad; sin embargo, a diferencia de éstos, se les ha descrito como completamente blancos. Otros Tiburones casi desconocidos por la Ciencia Durante la Segunda Guerra Mundial, el arqueólogo estadounidense George Allen Agogino (1921-2000) pudo examinar el cuerpo de un tiburón de casi cuatro metros de longitud en el lago Sentani, en el norte de Nueva Guinea. Sólo se conocen dos especies de tiburones de agua dulce en esa isla, ambos pertenecientes a la familia de los carcarrínidos: el tiburón sarda [Carcharhinus leucas] y el tiburón lanza [Glyphis glyphis]. El primero puede alcanzar los 3,5 metros de largo; el segundo, muy poco conocido, sólo mide un metro, pero se supone que pueden existir ejemplares mayores. El tiburón del lago Sentani podría ser un individuo muy grande de una de estas dos especies, o pertenecer a una nueva emparentada con ellas. Otras especies desconocidas de cuya existencia se tienen indicios incluyen grandes tiburones en la fosa de Monterey (California); una manta del Pacífico con bandas blancas en las aletas, de la que existen fotografías y filmaciones; y dos tipos de tiburones avistados por naturalistas del Bodega Marine Laboratory de California: un carcarrínido de más de seis metros de longitud y un lámnido de cabeza cuadrada del Pacífico sur tropical. 8.- PANTERA NEBULOSA DE BORNEO Hasta ahora, se creía que este enigmático habitante de la selva ecuatorial pertenecía a la misma especie que se encuentra en el sureste asiático. El descubrimiento no hace sino reformar la teoría de que Borneo es un auténtico paraíso de animales por descubrir. El año pasado, la organización ecologista encontró en diversas selvas un total de 52 nuevas especies de animales y plantas, "lo que muestra hasta qué punto es importante la conservación de los ecosistemas y las especies de la tercera mayor isla del mundo". Los investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos confirmaron que las diferencias genéticas entre la pantera nebulosa del continente y la de Borneo resultan de un orden similar a las existentes entre otras especies de grandes felinos, como es el caso de leones, tigres, leopardos, jaguares y leopardos de las nieves. Creen también que las dos panteras nebulosas se separaron hace 1,4 millones de años. Según el doctor Stephen O’Brien, jefe del Laboratorio de Diversidad Genómica del Instituto Estadounidense del Cáncer, "los resultados de la investigación genética indican claramente que la pantera nebulosa de Borneo debe considerarse una especie distinta. Las pruebas de ADN indican unas 40 diferencias entre las dos especies". Los resultados de los estudios genéticos se ven apoyados por investigaciones independientes sobre la variabilidad geográfica de la pantera nebulosa, basadas fundamentalmente en las pautas y coloración de las pieles que se mantienen en museos y colecciones. Según Andrew Kitchener, del Departamento de Ciencias Naturales del Museo Nacional de Escocia, "en cuanto empezamos a comparar las pieles de las panteras nebulosas del continente con las de Borneo, resultó claro que estábamos contemplando dos especies diferentes. Parece increíble que nadie se hubiese dado cuenta de las diferencias". Comparativamente, la pantera nebulosa de Borneo tiene una pauta de pelaje con manchas grandes ("nubes" menores y muchos puntos bien definidos dentro de esas nubes, la coloración general es más grisácea y muestra una doble raya dorsal; en general, tiene una apariencia más oscura que la especie continental. La pantera nebulosa del continente tiene las "nubes" de mucho mayor tamaño con menos puntos, a menudo desvaídos, dentro de las nubes. Tienen un aspecto general mucho más claro, con tendencia hacia la coloración leonada y la doble raya dorsal no es completa. "Durante más de 100 años hemos estado viendo este animal sin que nadie se diera cuenta de que era único. El descubrimiento de que este superpredador es una especie distinta acentúa aún más la importancia de preservar el corazón de Borneo", señaló Stuart Chapman, coordinador internacional de WWF/Adena para el Corazón de Borneo. Las panteras nebulosas son los predadores de esta isla de mayor tamaño. Algunos ejemplares alcanzan el tamaño de los leopardos pequeños. Por otra parte, ostentan el récord de los felinos en cuanto a tamaño relativo de los caninos respecto al tamaño corporal. Teniendo en cuenta las condiciones de los bosques de la región, se calcula que existen entre 5.000 y 11.000 ejemplares de pantera nebulosa de Borneo. En Sumatra se cree que deben de habitar entre 3.000 y 7.000 individuos. Pero se precisan más estudios para obtener mejores datos poblacionales. La peor amenaza que pesa sobre la especie es la destrucción de su hábitat. La mayor extensión de bosques que alberga a la pantera nebulosa es el Corazón de Borneo, una región salvaje y agreste de 220.000 km2 cubierta de bosque húmedo ecuatorial, situada en el centro de la isla. 9.- EL GNOMO DE GIRONA Una extraña entidad capturada en un bosque cerca de Gerona, Cataluña, se conserva en un frasco con formaldehído en la casa del parapsicólogo y experto en vampiros catalán Ángel Gordon. Conocí la historia a través del ufólogo neoyorquino, de origen barcelonés, Manuel Fernández. El relato apareció en la revista “UFO Universe”, en un artículo del ufólogo chileno Antonio Huneeus. Fernández, durante sus vacaciones de Año Nuevo de 1990, se entrevistó con Gordon y éste le habló de la criatura. A insistencia de Fernández, Gordon le permitió ver y fotografiar al “gnomo”. Se trata de un ser de sólo 12 centímetros, de grandes ojos rojos, una piel suave de color amarillento, brazos cortos, orejas parecidas a las de un conejo y un prominente apéndice en la frente, y tres pelos bien diferenciados detrás del cogote. Gordon afirmó que el ser emitía sonidos como de risa humana, era dócil e inteligente. Vivió cuatro días en cautiverio, negándose a comer ningún alimento. Se supone que fue capturado vivo por dos matrimonios que hacían “picnic” en un bosque cercano a Gerona. Repentinamente apareció la criatura, (de gran parecido con los personajes de las caricaturas) que emitía sonidos como de risa “similar a la de un anciano”, según declararon sus captores. Los amigos escuchaban música en un reproductor de audio casete y se supone que el extraterrestre salió de los matorrales hipnotizado por las notas musicales. Luego se subió al aparato de música y comenzó a emitir unos alaridos. Uno de los testigos, Mario Añaños, dijo que mientras preparaba la barbacoa, oyó unos ruidos o gemidos. En ese momento vio al pequeño ser que le observaba detenidamente con ojos penetrantes. Junto con Mario se encontraban su esposa y un matrimonio de apellido Pujals. No se dieron los nombres completos de los testigos. Los sucesos ocurrieron en septiembre de 1989. La criatura, al parecer, era inteligente y dócil. Los hombres trataron de atraparla, lo que lograron con el sencillo procedimiento de echarle encima una manta. Al tocarlo sintieron que su piel tenía una textura muy suave Luego se la encerró en una jaula de pájaros durante cuatro días. Como el duende se negó a comer cualquier clase de alimentos, al poco tiempo murió. Fue guardado en un frasco de café con formaldehído, como ya se ha dicho, y al poco tiempo fue vendido a Gordon. Al estar dentro del frasco de formol, su color se fue transformando a un amarillo verdoso. El parapsicólogo barcelonés cree que el parecido de su criatura con “papá pitufo” no es ninguna coincidencia pues, según él, el personaje de las caricaturas está basado en entidades reales del folklore germano que viven en la Selva Negra de Alemania. Y NO NOS PODRIA FALTAR 10.- EL MONSTRUO DEL LAGO NESS Aunque recomendó el uso de la fotografía para una investigación más activa del fenómeno, Gould se dio cuenta de que sería imposible lograr una identificación positiva únicamente por este método. El primer intento activo de lograr pruebas "sólidas" tuvo lugar en el mismo año 1933. Se contrató a un cazador de caza mayor y a un fotógrafo; los dos se dedicaron a explorar la costa y pronto se vieron recompensados por una "pista", fabricada con una pata de hipopótamo disecada. Esta espléndida broma se convirtió en precedente, tanto de los bromistas del lago Ness como de la comprensible tradición de prudencia científica con respecto al mismo. Desde entonces quedó acuñada la imagen tópica y un tanto ridícula del cazador "ortodoxo" del monstruo: paciente y optimista, aguarda bajo la lluvia, con cámara y prismáticos, esperando el caprichoso afloramiento de "Nessie". Las numerosas y repetidas observaciones realizadas en el lago Ness sugieren la existencia de una población de animales grandes en sus aguas. Esto, y algunos descubrimientos científicos inexplicables, particularmente los realizados gracias al sonar, son todo lo que tenemos en la actualidad. El comportamiento del "monstruo" en la superficie es tan poco característico que no se pueden establecer pautas. Se dan más observaciones en los meses de verano, y se localizan particularmente en la desembocadura de los ríos. Pero las condiciones climáticas y la mayor afluencia de turistas deben ser tomadas en consideración. Además de las observaciones de los testigos, están las fotos que registran las apariciones. Aunque la imagen fotográfica parezca irrefutable y se considere que presenta pruebas concretas que pueden evaluarse de forma independiente, las limitaciones de las lentes hacen muy difícil esa valoración. Las cámaras corrientes son más imprecisas que el ojo desnudo y, desgraciadamente, resulta muy fácil manipular los negativos. La imagen usual de un objeto en el lago consiste en una imagen oscura contra un fondo claro. Esto facilita muchísimo la falsificación del negativo, ya que basta con dibujar una silueta en el negativo o en la copia y después fotografiar el resultado, produciendo así un "negativo" original. Una de las maneras más fáciles y frecuentes de falsificar fotos consiste en fotografiar objetos corrientes fuera de contexto: esto abarca desde el simple truco de un par de neumáticos con una piedra arrojada al agua para alterar la superficie, hasta "monigotes" de gran complejidad. A veces aparecen fotografías que tienen un interés real. Las que fueron tomadas desde 1933 hasta hoy pueden dividirse en dos grupos: las "malas" que bien podrían ser genuinas y las "buenas" que probablemente no lo son. En 1962 se organizó el Buró de Investigación del lago Ness, destinado en primer término a centralizar la información, y en segundo lugar a promover la investigación activa. Alentado, quizá, por algunas de las fotos más populares del "monstruo", el Buró inició un programa de vigilancia fotográfica intenso, prolongado y sistemático. A lo largo de los 10 años siguientes se rodaron varias películas, interesantes pero no espectaculares. En 1968 el Buró ya había comprendido que aunque se rodara una película con éxito, difícilmente se conseguiría la identificación del animal. Sin embargo, al ser las películas más difíciles de falsificar que las fotografías, proporcionan datos más valiosos. Dos de las secuencias cinematográficas tienen un valor excepcional. Nessie Filmado y Fotografiado La primera fue filmada el 23 de abril de 1960 por Tim Dinsdale, desde la desembocadura del río Foyers a un tercio de la distancia según se sube desde Fort Augustus. Muestra una giba que se mueve lentamente alejándose del punto de filmación, después gana velocidad cuando cruza el campo visual, y se sumerge. La película fue presentada a la citada organización; en términos muy amplios, los analistas llegaron a la conclusión de que el objeto era "probablemente viviente", tenía más de 1,50 m de ancho, se movía por el agua a una velocidad de unos 16 km/h, y parecía sumergirse. La segunda película, filmada por Richard Raynor durante una expedición al lago Ness, en la mañana del 13 de junio de 1967, resulta excepcional por su calidad técnica. Tomada desde la orilla opuesta a Dores, en el extremo norte del lago, muestra una estela en cuyo extremo aparece de vez en cuando un objeto sólido, que se sumerge cuando una barca entra en el campo visual. Raynor está dispuesto admitir la posibilidad de que el animal fuera una nutria (el objeto era, sin duda, viviente); los investigadores estimaron que la parte que aparece en la superficie podría tener 2 m de longitud; una nutria de este tamaño sería excepcional. La fotografía submarina comenzó a utilizarse como sistema de investigación en 1970. Sus posibilidades son en teoría enormes, ya que debería permitir la obtención de un perfil completo; en la práctica, sin embargo, el agua turbia y las limitaciones de los equipos normales de submarinismo reducen drásticamente su alcance y dificultan su interpretación. Las más interesantes son dos fotos, intensificadas por computadora, de un objeto parecido a una aleta, tomadas en 1972 por el doctor Robert Rines de la Academia de Ciencias Aplicadas de Boston (Estados Unidos) con una cámara con disparador automático y dotada de flash estroboscópico. Sean las que sean las discusiones sobre esta foto, si el objeto es una aleta no se parece a la de ninguno de los animales que habitan en el lago. Rines tomó otras fotografías en 1975. Se ha sugerido que dos de ellas son de objetos animados. Algunos sostienen que uno de los objetos, al que se ha llamado la "cabeza", es suficientemente simétrico como para sugerir una criatura viviente, dotada de cuernos que usaría para respirar sin crear ondas. Desgraciadamente, lo desmiente el hecho de que dos tercios de las imágenes fotografiadas en el mismo período de 24 horas y en las mismas condiciones son totalmente inanimadas. Dada la forma de la cámara y la luz estroboscópica que llevaba sujeta arriba, pudo haberse inclinado hacia arriba o hacia abajo, si tocó el fondo. Pero sin duda, los datos más importantes son los proporcionados por el explorador de ecos y por el sonar. Desarrollado durante la segunda guerra mundial para detectar la presencia de submarinos, el sonar es el único instrumento efectivo para "ver" debajo del agua, particularmente cuando el agua es turbia. En 1960 se había perfeccionado hasta tal punto que se usaba comercialmente para la pesca... y en la investigación del lago Ness. El sonar viene a ser el equivalente submarino del radar, con la diferencia de que transmite sonidos en vez de ondas de radio. Esos sonidos producen ecos cuando golpean cualquier objeto cuya densidad es mayor o menor que la del agua. Cuanto mayor sea la diferencia de densidad, más fuerte es el eco de modo que no sólo registra los objetos sólidos, como el fondo, sino también volúmenes de aire. Esto permite al sonar descubrir la presencia de peces y animales. Los tejidos vivientes tienen una densidad muy parecida a la del agua, de modo que casi no producen ecos, pero la mayor parte de los vertebrados acuáticos poseen cavidades de aire: los peces tienen vejigas natatorias y los mamíferos y reptiles, pulmones. Ya en 1964, una expedición combinada de Oxford y Cambridge logró obtener señales que consideró más fuertes que las producidas por los salmones. Tres barcos, equipados con sondas de sonido de 28 kilohertzios, se desplazaban simultáneamente por el lago, en un intento de detectar el paso de la criatura si se deslizaba por debajo de ellos, y de empujarla, llegado el caso, hacia una orilla. El intento fracasó, pues como señaló el grupo, no era posible obtener ecos de criaturas que estuvieran cerca de la superficie, en los lados o en el fondo. Estos problemas siguen planteándose. En 1968 un grupo llevó al lago un sonar digital de investigación sectorial (50 kHz). fue instalado en la orilla, con el haz proyectado hacia la bahía de Urquhart, y vigiló automáticamente la zona durante 150 horas. El 28 de agosto registró la presencia de un objeto que se elevaba desde el fondo a una velocidad de unos 12 km/h. También registró otro objeto que se desplazaba a 25 km/h. Estas velocidades sugerían seres vivientes, y es improbable que se tratara de bancos de peces. El primer trabajo con un sonar de exploración se llevó a cabo en 1969. Un Scanner Honeywell 11(100 kHz) fue montado en un barco que recorría el lago de forma sistemática. El contacto más interesante se realizó el 10 de octubre, a una profundidad de 70 a 160 metros, y fue seguido durante tres minutos. También en 1969 se probó en el lago el sumergible Pisces, de Vickers Oceanics, así como un pequeño submarino privado, el Viperfish, construido por el norteamericano Dan Taylor. Este último tenía la intención de disparar dardos para extraer muestras de los tejidos del monstruo, una vez localizado éste por radar. Desgraciadamente, este submarino no estaba equipado para navegar en aguas turbias. En el lago Morar se intentó acabar con este estancamiento: gracias a las observaciones efectuadas allí en 1970-72, se originó una leyenda de "monstruos" similar. La gran ventaja que presenta este lago es que sus aguas son muy claras. En 1974, las expediciones comenzaron a utilizar vehículos tripulados de observación submarina: los observadores ocupaban por turnos una cabina de observación sumergible (Machan) dotada de una cámara con gran angular, que descansaba pasivamente en el lecho del lago. Además de esta vigilancia se utilizó la televisión subacuática. Resultaría muy interesante poder filmar los movimientos: los peces y reptiles, por ejemplo, ondulan horizontalmente; los mamíferos, verticalmente. Las expediciones al lago morar nunca tuvieron la exclusiva finalidad de probar la existencia de un "monstruo"; querían identificarlo, de modo que las técnicas subacuáticas se consideraron valiosas sólo si podían proporcionar un perfil completo de la criatura. Para resolver las ambigüedades del sonar, el paso lógico era combinarlo con la fotografía submarina. La expedición de 1976 calibró las posibilidades de usar delfines amaestrados para acercarse a un contacto de sonar y fotografiarlo. Desgraciadamente surge el problema de que los delfines no se adaptan al agua dulce. Además, existían otros inconvenientes: el transporte de delfines era peligroso, alimentarles resultaba complicado, las bajas temperaturas del lago Ness, especialmente por debajo del termoclima, no eran adecuadas para los delfines.., y, finalmente, ¡los delfines son lo bastante inteligentes como para negarse a trabajar en circunstancias tan poco cómodas! De ahí que se abandonara este proyecto. En la actualidad, la búsqueda de restos orgánicos hasta los 300 metros de profundidad constituye uno de los principales objetivos de las expediciones llevadas a cabo por buceadores y trabajos de dragado. Las dificultades de estas operaciones, de momento, son considerables, pero este sistema, si se utiliza metódicamente, será decisivo, en uno u otro sentido. Si durante los últimos 6 000 años hubo animales grandes en el lago Ness, ahora tiene que haber animales muertos en él. Ahora que se dispone de medios adecuados, se ha sugerido que los investigadores deberían proseguir su tarea sin criticar al establishment científico por su supuesta inercia. Si tenemos fe en la naturaleza humana, el mero volumen de testimonios acerca del lago Ness justifica la búsqueda. Pero las pruebas "serias" sólo pueden ser confirmadas por medios que están disponibles desde hace poco tiempo. Los cazadores de monstruos deberán tener algo más de paciencia. Mientras tanto, estos cazadores deben facilitar sus conocimientos a otros hombres de ciencia que trabajan en campos menos controvertidos de la biología de agua dulce, para saber más sobre las profundidades desconocidas de los lagos escoceses como posible hábitat de "monstruos". La exploración plena de nuestro "mundo perdido". ESO ES TODO GRACIAS