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HISTORIA GENERAL ROCA (Extraído de la revista “Centenario de General Roca” 1879 – 1979) EL ARRIBO DEL EJERCITO EXPEDICIONARIO A FISQUE MENUCO El ocho de junio de 1879 - arribó al paraje denominado Fisque Menuco el estado mayor del Ejército Expedicionario del Desierto. Así se confirmaba el paulatino progreso de la ocupación militar de las márgenes de los ríos Negro y Neuquén, el afianzamiento de la frontera sur y eran ratificadas las visionarias palabras del general Julio Argentino Roca, aún vigentes, que expresan: “El territorio argentino no acaba en el río Negro: al sur de nuestra línea de ocupación actual la Patagonia nos brinda todavía territorios fértiles. Es preciso para ello suprimirlo o dominarlo hasta el último confín, pero si la tarea es grande, los resultados que reportará a la Patria son inmensos. Estamos preparando la cuna de una gigantesca nación. (con muchos muertos de por medio) EN FISQUE MENUCO La primera División del Ejercito Expedicionario, que había partido de Azul el 18 de abril de 1879 al mando del miembro de Guerra en campaña, general Julio Argentino Roca, arribó el ocho de junio de 1879 al Paraje Fisque Menuco. Allí el general Lorenzo Vintter fundó el 1 de septiembre de 1879, es decir tres meses después, el Fuerte General Roca, que el 12 de Octubre de 1881 se convirtiera en pueblo por disposición de su fundador debido a que “fuerte o fortaleza son sinónimos de conquista y no hemos venido a conquistar militarmente, sino a civilizar”, para ser luego arrasado por las grandes inundaciones de 1899”. El secretario y redactor del Diario de la Expedición, entonces teniente coronel Manuel Olascoaga, describe así la llegada al paraje donde se fundaría la ciudad de General Roca: “ Junio 8. Diana a las 6 a.m. Tiempo claro. Trasladamos el campamento 3 ½ leguas más adelante, hallando pastos fuertes y abundantes vertientes de rica agua, lo que nos excusa alojar cerca del río. Los indios llaman a este lugar “Tisque Menuco”, cuya traducción es una advertencia que no se puede menos que agradecer; esto es: “agua donde el que entra se hunde”. En ese lugar se levantó el Fuerte Roca, acantonamiento de los regimientos 7º de Caballería y 2º de Infantería, y en la Plaza de armas se construyó una columna que se conserva en la Plaza Villegas, del barrio Stefenelli, testimonio de los orígenes, heroicos de esta ciudad. Tres jornadas después, el 11 de Junio de 1879, el general Julio Argentino Roca y los oficiales y efectivos que lo acompañaban – es decir su estado mayor y una escolta de cien hombres del Batallón 6º de Línea - arribaron a la confluencia de los ríos Limay y Neuquén, resultando la campaña del río Negro el prólogo victorioso de otras a realizar, que complementarían definitivamente la conquista del desierto. Un documento casi desconocido referido a la fundación de General Roca fue dado a luz hace justamente tres años. Se trata de los preparativos que tuvieron lugar en Fisque Menuco hace 100 años, según un testigo presencial, el capitán José Zabala, que sirvió en el Ejercito Expedicionario durante las campañas del Río Negro y de Los Andes, entre 1877 y 1884. Sobre los hechos, el autor manifiesta: “No encontrará el lector rasgos literarios, pero eso sí, la pura verdad de todos los sucesos, con toda la sencillez de su vestido transparente” y los sucesos son los siguientes: PREPARATIVOS PARA LA FUNDACIÓN DE GENERAL ROCA “En la primera quincena de noviembre de 1879 llegó el Regimiento II de Caballería de Línea a las órdenes del coronel, Marcial Nadal, con un efectivo de más de 400 hombres, bien organizados y provistos de víveres, caballos y armamentos, que venía a relevar al regimiento 7mo de Caballería de Línea, para que éste pasara a Río Negro a formar la Segunda División, al mando de su jefe, coronel Lorenzo Vintter y con la idea de fundar el pueblo “General Roca”, en el punto denominado “Fisco-Menoco” donde llegamos a mediados de diciembre del mismo año. Ahí encontramos –continúa el relato- al Regimiento 5to de Caballería de Línea trabajando afanosamente en la construcción de la rancheada apropiada para los jefes y oficiales y se preparaban para la construcción de los galpones para alojamiento de las tropas”. “Recuerdo que un sargento 1ro del regimiento, de apellido Werney, con un cordel de 25 metros, medía y colocaba los hitos para la formación de las plazas y calles, como asimismo el trazado y delineación para la construcción de las casas, dando a las manzanas una extensión de 100 por 100. Este ingeniero de caballería no contaba con los elementos necesarios para esos trabajos, sino con su buena voluntad y la correcta disposición de los que lo secundaban en su tarea, pues carecía de anteojos, cinta métrica, teodolito y demás instrumento. Sin embargo, los cuarteles, las casas y además comodidades se hicieron con prontitud y con una perfección que demostraba el conocimiento en la materia del que tales trabajos dirigía”. DIFICULTADES Y CONSTRUCCIONES Más adelante, la crónica del capitán Zabala dice: “Hubo alguna dificultad y asiduo trabajo para desmontar los montículos de los molestos chañares, piquillín, alpatacos, y otras yerbas espinosas que cubrían el terreno donde debían formarse las calles y plazas del pueblo. Los ranchos y los cuarteles se hicieron de adobe sobre armazón de troncos y varillas (de esa clase de adobe que se llama chorizo), porque se hace 1 una mezcla de barro y paja que una vez seco adquiere consistencia sólida y fuerte, para resistir las más recias intemperies. El “detall” y todas las casas de la oficialidad y la casa para el coronel Vintter, también fueron construidas con esos elementos, siendo techadas todas con la paja llamada coirón. Se construyó una casa especial para correos y otra para escuela, y dos casas para comercio que ocuparon para la venta, de mercaderías en general, los comerciantes Fermín Viera y Miguel Carro. Se demostraron unos terrenos a unas diez cuadras al Oeste donde se trazó el plano para la formación de un cementerio. Estos trabajos, que habían sido comenzados por los soldados del Regimiento 5to. de caballería de Línea, fueron secundados por los del Regimiento 7mo de la misma arma que formábamos la Segunda División. Todo se hacía a la perfección porque, en la tropa había buenos albañiles, carpinteros, herreros, etc. Por espacio de unos meses no se hicieron ejercicios de tiro al blanco, ni instrucción militar ni marchas. Todos los soldados trabajaban en levantar las casas y los trabajos anexos. Además se ocupaban 25 soldados de cada cuerpo para pasar a nado maderas de las islas, paja, etc. El resto en la plantación de legumbres, maíz, alfalfa, etc.; en las peluquerías en las cocinas, y en el cuidado de las haciendas”. JULIO ARGENTINO ROCA - UN PRODUCTO DE SU EPOCA Especular acerca del pasado con hipótesis que no fueron aplicadas es absurdo y no conduce a ninguna conclusión legitima porque, en forma definitiva, los hechos se dieron de la manera en que se dieron y son irreversibles. Y si todo proceso histórico tiene causas que se enraízan en acontecimientos anteriores y consecuencia que se proyectan hacia el futuro, es en el plano de las consecuencias, y a simple título de reflexión, que se piensa que a casi un siglo, de distancia, la realidad podría ser diferente. Se señala que sí la ideología, la estrategia, etc. …., no hubieran sido las empleadas por Julio A. Roca para concretar su campaña al Desierto, en estos momentos el sur del país podría tener una población más nutrida, igualmente emprendedora y laboriosa, pero con el agregado de un aporte indígena equilibrado con el resto del país y sin el fantasma de la ocupación por parte de países vecinos. Pero sucede que, en lugar de realizar un “contacto cultural” se recurrió al “choque de culturas”, inclusive no a la “transculturación forzosa” – eso fue una etapa posterior – sino al exterminio. Es cierto también que hay que ubicarse en la época, en los objetivos de la campaña y, fundamentalmente, en su protagonista principal: el general Julio A. Roca, fruto de su época, de su formación y de su clase social. JULIO A ROCA Las fechas en que se desarrolla la vida de Julio A. Roca, son reveladoras: 1843-1914; un período histórico de honda significación en la vida de la Nación: el segundo gobierno de Rosas, Caseros, Urquiza, la Constitución del 53, los conflictos entre Buenos Aires y la Confederación y, precisamente con la presidencia de Roca, la iniciación de una nueva etapa en la organización del país. Roca pertenecía a una clase privilegiada, ya que su padre era un coronel de la Nación y su madre pertenecía a una tradicional familia tucumana. Se educó en un colegio avanzado, el de Concepción del Uruguay, cuya enseñanza era muy superior a la de las demás instituciones educativas del país. Allí recibió una sólida formación liberal que condicionará en gran parte su actuación posterior, especialmente la política. Al finalizar ese período, clave para su personalidad, las alternativas profesionales, en lo que aún constituía la “era criolla” – como llama José Luis Romero al período 1810- 1880 - eran escasas: el Derecho o el Ejército y siguiendo la tradición familiar, Roca se inclinó hacia la segunda posibilidad. Otro hecho importante es que antes de los veinte años había participado en dos batallas fundamentales para la institucionalización del país: Cepeda y Pavón, y actuó también en la guerra del Paraguay. Es decir que no fue un teórico de la vida militar sino un soldado destacado, habituado a los esfuerzos de la campaña y que, merecidamente, recibió a los 31 años el grado de general durante la presidencia de Avellaneda, otro ilustre tucumano. ROCA MINISTRO DE GUERRA Como ministro de Guerra de Avellaneda, el general Roca propició la lucha de largo alcance contra el Indio, con la finalidad de conquistar sus tierras e incorporarlas al patrimonio nacional. Si bien inicialmente criticamos los métodos usados por Roca para llevar a cabo sus objetivos, también dijimos que él mismo era un producto de su época e, indudablemente, no era el único que pensaba de esa forma, sino que constituía el concepto corriente entre la gente culta y de posición socioeconómica elevada. Para ellos esas tierras debían ser colonizadas por los inmigrantes europeos. Es, pues, la puesta en práctica de una concepción liberal, enunciada además en la Constitución del 53, de acuerdo a la inspiración de Juan Bautista Alberdi. PAZ Y ADMINISTRACION Por otra parte, ¿cuál era la situación del país en las décadas previas? La inestabilidad era lo permanente. Los dos grandes partidos, el Autonomista y el Nacionalista se disputaban el poder; el contexto social netamente dividido en dos clases; los transportes y vías de comunicación muy escasos; El ferrocarril comenzaba a extenderse dificultosamente; las “grandes ciudades” eran “grandes aldeas” y a ello se sumaban la falta de población, el desierto, los grandes enemigos. 2 Luego de la Campaña al Desierto, rodeada de inmenso prestigio, el General Roca fue el candidato casi obligado para la presidencia. Hubo resistencias, por supuesto, pero Carlos Tejedor no era un oponente a su altura. El 12 de octubre de 1880, al asumir el gobierno por primera vez, Roca lanzó su consigna “Paz y Administración”, y a partir de ese momento comenzó según José Luis Romero, la etapa de la “República Liberal”, de la que surgió la imagen moderna del país y se extendió hasta 1916, con el acceso de las clases medias al gobierno. VINTTER: EL FUNDADOR Acerca de la figura intachable del fundador de General Roca, general Lorenzo Vintter, nacido en Buenos Aires el 11 de octubre de 1842, puede decirse que su vida estuvo consagrada a servir a la patria, primero en las luchas por la unidad nacional, luego en la Campaña al Paraguay, mas tarde en la guerra contra el indio, en la grandiosa marcha hacia el sur para ampliar la frontera interior y, finalmente, como gobernador de esos mismos territorios, propiciando las bases de una incipiente organización institucional. EL SOLDADO Luego de cubrirse de gloria en las batallas de Cepeda y de Pavón y en la Guerra del Paraguay, a partir de 1879 participó de toda la Campaña al Desierto, identificado con los proyectos del general Julio A. Roca de expulsar a los aborígenes al sur del río Negro, con el propósito de entregar a la colonización las tierras marcadas por las rastrilladas araucanas. En septiembre de 1879, en el paraje denominado Fisque Menuco, estableció un fuerte que con el tiempo habría de convertirse en el núcleo inicial del futuro pueblo de General Roca. Años mas tarde , siendo por ese entonces comandante de la Segunda División del Ejército con asiento en la Patagonia, y luego de la correspondiente autorización del gobierno nacional dispuso la modificación de fuerte a pueblo “porque no hemos venido a conquistar militarmente, sino a civilizar” como señaló al que fuera escritor e historiador, Juan José Viedma, en ocasión de una memoria redactada en 1881. VISION DE FUTURO Nada puede explicitar más su capacidad de proyectarse a través del tiempo y reconocer el futuro como el parte dirigido al ministro de Guerra y Marina, en el que expresa: “Este acontecimiento, por su ventajosísima situación sobre el río Negro y próximo a la confluencia de los ríos Limay y Neuquén, por la naturaleza del suelo feraz que lo rodea; por la facilidad que tiene para comunicarse con todos y cada uno de los demás centros de población de este valle, no sólo por las diversas vías terrestres que corren paralelas al curso del río Negro, sino por esta misma vía fluvial, por su delineación y construcción, así como también por la facilidad que hay de hacer de este acantonamiento un centro rico, agrícola y ganadero, por todas estas razones tengo el honor de dirigirme a V.E. solicitando autorización para erigirlo en “pueblo”, colocar con las formalidades requeridas la piedra fundamental de él, y designarlo en adelante con el nombre del pueblo General Roca, tributo pobre pero elocuente de gratitud nacional hacia el general que comandó en jefe la expedición al río Negro y dispuso el asiento de la Segunda Brigada en el punto en que hoy se halla establecida”. Ese fue el comienzo, el punto de partida; el futuro, la dimensión social y económica que alcanzaría la región. Vintter la había entrevisto en lo más profundo de sí mismo. ACCIONES CONTRA LOS INDIOS (ojala se pudieran haber evitado) En Mayo de 1881, en las proximidades del antiguo pueblo General Roca, y siendo jefe de la Segunda Brigada de la Segunda División del Ejército, por entonces al mando del general Conrado Villegas, que había sucedido en el mando de la División Expedicionaria al desierto al general Julio Argentino Roca, Vintter rechaza un importante ataque coaligado de los caciques Sayhueque, Namuncurá y Reuquecurá. También participa de la Campaña de Río Negro y Neuquén, planeada con el propósito de concluir con las incursiones indígenas por el Neuquén. Luego de salir de Fuerte General Roca, remonta el curso del Limay, sostiene repetidos combates con los indios hasta llegar finalmente al lago Nahuel Huapi el 9 de abril del mismo año. Allí a campaña alcanza su objetivo, el encontrarse las tres obligadas que la componían a orillas del majestuoso lago cordillerano. EL GOBERNADOR Permaneció Vintter en el ejército en campaña hasta junio de 1882, fecha en que fue designado gobernador de la Patagonia. Posteriormente, al ser dividida ésta en varias gobernaciones, fue nombrado gobernador de Río Negro. Durante sé gestión, la primera al frente del ejecutivo provincial, se fundó la primera biblioteca pública de la provincia y se imprimieron el libro y el primer periódico. Durante la revolución de 1880 realizó una marcha de 120 leguas, desde Fuerte Roca hasta Patagones, al frente de su brigada, pero se detuvo en ese lugar cumpliendo órdenes del gobierno nacional. En la de 1890 no tomó parte alguna, ya que estando de parte del movimiento popular, su función le impedía actuar como militar. En 1884 viajó a Europa y a su regreso recibió una medalla en reconocimiento por los servicios militares presentados en el sur. Hasta 1888 residió como gobernador de Viedma, en 1891 es designado gobernador 3 de Formosa y vocal del Consejo Supremo de Guerra y Marina. En 1893 interviene al frente de las tropas de Buenos Aires contra la revolución radical, habiendo sido designado Inspector General de Caballería precisamente el año anterior LOS ULTIMOS AÑOS En 1905, el general Lorenzo Vintter se retiró de la vida militar con 48 años de servicios, pero no obstante continuó prestando servicios en la vocaliza del Consejo Supremo de Guerra y Marina hasta 1910, fecha en que se traslada a Europa de donde regresó en 1912, falleciendo tres años después en Buenos Aires. GENERAL ROCA EN 1883 Corría el año 1883. Habían transcurrido cuatro años desde la fundación de General Roca, cuando el coronel Enrique Godoy elevó una memoria al comandante en jefe de la Segunda División del Ejército, en la que hace una descripción del incipiente pueblo. “Esta población – dice el militar que tomó parte en la marcha contra Jordán, intervino en la revolución del `74, participó en hechos de armas contra los indios, sirvió en el 2º de caballería a las ordenes de Villegas, con asiento en Fuerte Roca; ascendió a general en el ´90 y llegó a diputado por San Juan y ministro de Guerra del presidente Quintana- de anchas y bien delineadas calles, números y uniformes edificios, con dos plazas espaciosas donde los cuerpos hacen Instrucción práctica y en una de las cuales se ostenta la columna “General Roca”. Actualmente tiene 24 manzanas que, divididas en solares, están casi todas edificadas y cercadas, con espaciosas y buenas veredas en sus calles principales”. “Su posición geográfica es bellísima – agrega el coronel Godoy en su memoria- hacia el sur y a la distancia de 1.500 metros sobre el majestuoso río Negro, con sus cristalinas aguas y riberas pintorescas por su verde y abundante vegetación; hacia el norte una línea de altas colinas que se extienden de Este a Oeste como una muralla poderosa, teniendo (el valle) en su totalidad una superficie semiplana y tierra muy apropiada para el cultivo en general y especialmente para vid”. Mas adelante, el jefe militar agrega que “la población cuenta actualmente con setenta ciudadanos trabajadores domiciliados en ella, cada uno tiene su solar, vivienda y ocupación. Los S.S. Jefes, oficiales y tropa en su mayor parte, tienen también sus terrenos y casas completamente edificadas. Es pues, en conclusión, el pueblo General Roca, una colonia de porvenir no lejano, favorecida por su topografía y por la vía fluvial del río Negro que ofrece fácil y barata salida a los productos”. El entonces coronel Godoy, destaca también la existencia de “un grande, sólido y cómodo edificio destinado para escuelas públicas, otro destinado para hospital y botica, habitación para el cirujano, farmacéutico y además personal de san8idad y dos piezas para oficina y vivienda del telegrafista”. Solo seis años después de escribirse el mencionado informe las aguas sublevadas arrasaron “las anchas y bien delineadas calles y los numerosos y uniformes edificios”. Quedaron en pié, únicamente el edificio construido por los salpicados y la comuna conmemorativa, testimonios que aún persisten para recordar la diáfana percepción del futuro que poseían aquellos pioneros. LA INUNDACIÓN DE 1899 Y EL NUEVO PUEBLO “Río Negro, julio 23.Al comandante en jefe de la brigada de los Andes, general Rudencindo Roca. Oficial. Urgente. Tengo el sentimiento de comunicarle que la creciente ha destruido por completo el fuerte Roca”, así da comienzo el telegrama con el cual el coronel Jorge J. Rohde, jefe accidental de la plaza, informará a su superior sobre los destrozos ocasionados por la creciente de l899. Los diarios de la época incluyeron en sus paginas las informaciones que llegaban a la capital federal desde la región asolada por la inundación. En su edición del 28 de julio el diario La Nación señalaba: “La ruina del pueblo se consumó en tres horas. La inundación dominó una lomita de 4 a 5 metros de altura, único pliegue del terreno que defiende a Roca por oeste, y venciendo este obstáculo, las aguas rodaron como una cascada sobre la población, arrollándolo todo.” En otro párrafo, del mismo articulo dice: ”En el primer momento hubo entre la población un pánico indescriptible, felizmente dominado por las enérgicas medidas del jefe de las fuerzas. Coronel Rodhe, que organizó inmediatamente el salvamento de las personas, ya que en el de los bienes nos era posible ni pensar”. LA NACION 1º DE AGOSTO DE 1899” “Por iniciativa del comando militar de la división, la población se ocupa de la construcción de sus viviendas en el nuevo fuerte Roca, que está situado sobre el mismo canal de riego, a corta distancia de la estación del ferrocarril y a 6 metros de elevación sobre la misma. Ya están levantándose ranchos en 125 solares – agrega – lo que representa por lo menos unos 600 pobladores civiles” 4 “Hasta la fecha – continúa el diario porteño- no se ha recibido el menor socorro y sin la iniciativa acertada del jefe de la división, coronel Rohde, bien podíamos haber perecido de hambre, pues ya escasean los víveres y muchas familias se alimentan exclusivamente de carne”. “La suerte de los militares no es mejor, y hay oficiales que no tienen mas que lo puesto. La comandancia en jefe de la división está en un vagón de carga. Sin embargo, se nota mucha actividad y un verdadero entusiasmo por el nuevo pueblo”. RECONSTRUCCION DEL PUEBLO La edición de La Nación del 15 de agosto de 1899 dice: “Es sorprendente el adelanto en que se halla la reconstrucción del Fuerte Roca, en una situación que se juzga por todos inmejorable”. Y el 25 del mismo mes agrega: “Roca (Río Negro). Acaban de visitar este campamento los ingenieros White Henderson, gerente del Ferrocarril del Sur, Malmen, Mills, Knos, Little y otros, quedando conformes con la elección del terreno para la nueva población y sorprendidos del adelanto en que se encuentra”. La Tribuna, en su edición del 12 de abril de 1900 informa: “El Nuevo pueblo de Roca. Progresos extraordinarios. El coronel Jorge Rohde, fundador del nuevo pueblo de General Roca, ha recibido ayer un cuadro estadístico de las construcciones realizadas durante cinco meses en aquella localidad. En ese mismo trabajo se consigna el número de habitantes que tiene el nuevo pueblo, según el último censo levantado a fines de marzo próximo pasado. He aquí los datos: habitantes adultos, 694; menores 320.Total 1.014. Casas de material, 83; casas de fierro, 37; casas de barro, 88. Total 208. RECONOCIMIENTO Las crónicas periodísticas de la época ponen de relieve la actuación del coronel Jorge J. Rohde en ocasión de la trágica creciente de 1899, como así también en todo lo referente al desarrollo de la población que se comenzaba a nuclear en el nuevo emplazamiento, pero más fehaciente que eso es una nota que los vecinos del campamento provisorio hicieron llegar al mencionado militar el 3 de octubre de 1899 y que expresa: “ La población civil de este campamento agradece debidamente a Ud. los auxilios prestados, como también la valiosa cooperación en los momentos difíciles porque hemos pasado. Agregamos a ello, el celo en la distribución de ropa y víveres, como el trabajo y desinterés en proporcionarnos toda clase de auxilio, lo que habla muy alto en honor de la subcomisión, por cuyo motivo quedamos eternamente agradecidos. Sírvanse al señor presidente hacer extensivo este agradecimiento al señor Gobernador del Territorio, que ha tenido el acierto de confiar a Uds. Un misión tan importante como humanitaria. Saludamos al señor presidente y demás miembros con nuestra distinguida consideración”. Ciudad de General Roca Rio Negro: Asentada a la vera del Río Negro y de la ruta 22, en el alto valle de la provincia de Rio Negro, constituyendo un verdadero oasis en medio de la imponente estepa patagónica. Muy cerca de la ciudad, dibuja su caprichoso recorrido hacia el Atlantico, el río Negro, que posee el mayor caudal de la Patagonia. Esta ubicacion privilegiada, sumada a las condiciones de suelo y clima, convierten a la General Roca en la primera productora y exportadora de manzanas del país. Aqui, anualmente, en el mes de febrero, se homenajea al fruto de la produccion en la Fiesta Nacional de la Manzana La ciudad es un importante centro comercial de casi 100 mil personas, La actividad principal es la agricultura intensiva bajo riego, que hizo posible una intensa actividad agroindustrial. Las frutas cosechadas se encuentran entre las mejores del mundo. Algunos lugares dignos de visitar: El paseo del canalito (el canal de los milicos), un canal de riego rodeado de verde, que atravieza la ciudad. Museos: el Lorenzo Vintter y el Museo Municipal de Bellas Artes, El museo patagonico de ciencias naturales, el area protegida paso cordova, (si si con "v", la bodega canale, los valles de la luna, las chacras, los galpones de empaque, etc. General Roca Hoy: Fotos Propias: El Museo Patagonico de ciencias naturales Sede De la Fiesta Nacional de La manzana AXEL en la fiesta nacional de la manzana 2009 General Roca Rio Negro link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=iEpGUQ8058s&feature=PlayList&p=8114F8DF73A6AB2C&index=23 CHAYANNE en la fiesta nacional de la manzana 2008 General Roca Rio Negro link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=udPNfghU4mY&feature=related KUDAI En la fiesta nacional de la manzana 2009 KINKI En la fiesta nacional de la manzana 2007 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=lBfUQYHM7ec&feature=related link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=lBfUQYHM7ec CATUPECU MACHU En la fiesta nacional de la manzana link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=nbAtxga68s0&feature=related RATONES PARANOICOS En la fiesta nacional de la manzana 2007 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=jklsnjU2V1o&feature=related Y para Terminar una receta tradicional de la región: ARROLLADO DE MANZANAS: Ingredientes: Huevos 1 - Harina Leudante 3 tazas - Manteca 100 grs - Leche 250 cc - Manzanas verdes y rojas, 8 jugosas - Azucar 200 grs - Preparacion: Poner sobre la mesada la ahrina y mezclarla con la manteca, hasta que desaparezcan los grumos; ahuecar en el centro y agregar alli el huevo, e ir incorporando la leche, hata formar un bollo. Hacer descansar mientras se van pelando las manzanas y cortando en rodajas finas. Dividir el bollo en dos y estirarlo con un palote, hasta que la masa queda bien finita (casi transparente). Luego distribuir las manzanas espolvoreando con la mitad del azucar y trocitos de manteca; enrollar , cerrando los costados. Proceder de la misma manera con el otro bollo, formando asi dos arrollados que es lo que ocuparia la asadera del horno, previamente enmantecada. Llevar a horno moderado 180º; aproximadamente a los 15 min, abrir el horno y rociar los arrollados con el almibar que se formó con el jugo de manzanas y el azúcar. Repetir esta operación cada 10 min, hasta que esten cocidos. calculando el tiempo de coccion en 50 minutos. Servir frio o caliente. PROVECHO General Roca Hoy http://www.generalroca.gov.ar/multimedia/video/index.html http://www.generalroca.gov.ar/multimedia/foto/ciudad_general_roca/ciudad_general_roca.html Fuente: http://www.generalroca.gov.ar/