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mrmartino

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Primer post: 14 dic 2012
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Macedonio Fernandez - Textos
Apuntes Y MonografiasporAnónimoFecha desconocida

Macedonio Fernandez (1874 - 1952), fue un escritor que abarcó varios géneros: cuentos, poesías, ensayos, artículos periodísticos y filosóficos y otros textos que son de naturaleza inclasificable. Su influencia posterior es indudable. Fue intimo amigo de Jorge Guillermo Borges ,padre de Jorge Luis, con quien eventualmente entabló una cercana amistad. Borges resultó el principal promotor de la obra de Macedonio, posteriormente recopilada en varios volúmenes póstumos. Creía yo No a todo alcanza Amor, pues que no puede romper el gajo con que Muerte toca. Más poco Muerte logra si en corazón de Amor su miedo muere. Mas poco Muerte logra, pues no puede entrar su miedo en pecho donde Amor. Que Muerte rige a Vida; Amor a Muerte. Hay un morir No me lleves a sombras de la muerte adonde se hará sombra mi vida, donde sólo se vive el haber sido. No quiero el vivir del recuerdo. Dame otros días como éstos de la vida. Oh no tan pronto hagas de mí un ausente y el ausente de mí. ¡Que no te lleves mí Hoy! Quisiera estarme todavía en mí. Hay un morir si de unos ojos se voltea la mirada de amor y queda sólo el mirar del vivir. Es el mirar de sombras de la Muerte. No es Muerte la libadora de mejillas, esto es Muerte: Olvido en ojos mirantes Súplica a la vida Luz de la vida engañadora voluble oleaje de la existencia con brisa amarga o embriagadora hinchiendo el seno de somnolencia de un siglo nuevo a la ribera cruel o sonriente ¿Quién lo supiera? el alma frágil nos has traído sobre la cresta de una quimera. Los otros vasos si quieres llévanos. De la celeste pasión la copa hasta los bordes tan solo déjanos, y en el engaño de los engaños mecidas siempre de un sueño único juntas, doquiera y hasta la playa del suspiro único estas dos almas llévanos. Sea. A manos temblorosas cayó el ahora de lo que tembló en el presentir Ya es este el día, el presentido día que temblaba en nosotros al pensado entre los por venir del amor nuestro. Día que habría de brillar sólo para uno de los dos y en que vería mis dedos infelices llegándose a sus ojos sin mirada, para correr los párpados. Que cubrieran de miradas a los que ya eran ojos sólo para ser vistos. ---------------------------------------------------- Un paciente en disminución El señor Ga había sido tan asiduo, tan dócil y prolongado paciente del doctor Terapéutica que ahora ya era sólo un pie. Extirpados sucesivamente los dientes, las amígdalas, el estómago, un riñón, un pulmón, el bazo, el colon, ahora llegaba el valet del señor Ga a llamar al doctor Terapéutica para que atendiera el pie del señor Ga, que lo mandaba llamar. El doctor Terapéutica examinó detenidamente el pie y “meneando con grave modo” la cabeza resolvió: -Hay demasiado pie, con razón se siente mal: le trazaré el corte necesario, a un cirujano. Artificios -Mujer, ¿cuánto te ha costado esta espumadera? -1,90. -¿Cómo, tanto? ¡Pero es una barbaridad! -Sí; es que los agujeros están carísimos. Con esto de la guerra se aprovechan de todo. -¡Pues la hubieras comprado sin ellos! -Pero entonces sería un cucharón y ya no serviría para espumar. -No importa; no hay que pagar de más. Son artificios del mercado de agujeros. Colaboración de las cosas Empieza una discusión cualquiera en una casa cualquiera pues llega un esposo cualquiera y busca la sartén ya que él es quien sabe hacer las comidas de sartén y ésta no aparece. Crece la discusión; llegan parientes. Se oye un ruido. Sigue la discusión. Se busca una segunda sartén que acaso existió alguna vez. El ruido aumenta. Tac, tac, tac. No se concluye de esclarecer qué ha pasado con la sartén, que además no era vieja; se escuchan imputaciones recíprocas, se intercambian hipótesis; se examinan rincones de la cocina por donde no suele andar la escoba. Tac, tac, tac. Al fin, se aclara el misterio: lo que venía cayendo escalón por escalón era la sartén. Ahora sólo falta la explicación del misterio: el niño, de cinco años, la había llevado hasta la azotea, sin pensar que correspondiera restituiría a la cocina; al alejarse por ser llamado de pronto por la madre, después de haber estado sentado en el primer escalón de la escalera, la sartén quedó allí. Cuando trascendió el clima agrio de la discusión conyugal, la sartén para hacer quedar bien al niño, culpable de todo el ingrato episodio, se desliza escalones abajo y su insólita presencia a la entrada de la cocina calma la discordia. Nadie supo que no fue la casualidad, sino la sartén. Y si es verdad que puede haberle costado poco por haber sido dejada muy al borde del escalón, no debe menospreciarse su mérito. Cuento de literatura no literaria . En aquel bar, restaurante y confitería vastísimos, abundantes de lo más variado y caprichoso, servía desde veinte años a multitud de clientes renovándose, con una solicitud y presteza incansables, Tomás, una santidad de lo servicial y de cordialidad y simpatía a todo cliente y sus gustos y antojos, que le alegraban siempre y no le irritaban nunca por exigentes y laboriosos de satisfacer y combinar. El gusto de cada uno, de infinita variedad, todos tan legítimos y con los que somos poco tolerantes a menudo, era su Pasión. . ¡Podrá creerse que hubo quien a sabiendas marchitó por un momento, hirió y desmayó esta actitud humana tan hermosa, esta real y constante caridad, esta magnífica postura de ser genuinamente hombre! Ser un humano cual Tomás es ser hoy un inmenso revolucionario, un invitante máximo a la recuperación humana, ya quizá desesperada en medio de tantos discursos, cataduras y aposturas de benevolencia y ciencia, cuando sólo se practica servir bombas, mentiras y despojos, en guerra y en paz igualmente. . Hacer, preparar niños que sean como Tomás es el único camino de recuperación, si todavía es posible; el único recurso casi artificioso que, entre tantos planes ostentosos, insinceros, afiebrados, más o menos ignorantes, puede conducir a esa obra sin la cual no habrá salvación, es forzar las cosas y situaciones a maneras y arreglos que a su vez fuercen a la cordialidad en la convivencia. . El cliente que viene entrando con amigos al Bar es tipo de la desmoralización de la época, no un malvado, pero sí tocado de algún vicio de maldad. Es viejo cliente como sus amigos, clientela afectuosa con Tomás. Pero quiérese creer que ha llegado para la psicología o muy sólida o clara de Agustín Llanos un momento de serle irritante la felicidad de cumplir pedidos en Tomás, y se ha propuesto turbarla, sin consultar a sus amigos, quienes han solido elogiar la constante amabilidad de Tomás. -¿Y usted qué pide, don Agustín? -Pues me traes una tajada bien tostada de hielo rodeada de garbanzos del puchero de ayer. -Pero esto –balbuceó Tomás- no lo sabemos preparar aquí; yo voy a ver, a preguntar, pero no habrá quizá… . Tomás temblaba, palidecía; se apoyó en una silla; se sentó de golpe y cayó sin vida. . Sirviendo complacido a todos, gustoso de verlos llegar directamente a las mesas suyas, aunque cansado, asediado de atenciones al fin de la tarde, su sonrisa de bueno, su semblante dirigido a Agustín, recibió la muerte, de éste. . ¿Tiene perdón una torpeza tal, cuando nos asedian los simuladores del Servir en todas las profesiones y actividades, un porciento terrible de simuladores del hacer y del dar, del traer verdad, del intentar el bien? . ¿No es policial el dolor y muerte de ese hombre tan bueno? Hay sucesos que por su intensidad sentida son policiales, mas les falta la exterioridad violenta. . Yo quisiera que su publicación en Crónica de Policía hiciera sentir más netamente lo que vale el dolor moral y lo que puede dañar y torturar la torpeza, el descuidar los sentimientos ajenos. . Como yo debo también consideración a los sentimientos de los otros, aliviaré los del lector declarándole que lo relatado no ocurrió. Pero afirmo que me dolería mucho menos que Tomás hubiera muerto de un tiro o un accidente; lo que me subleva es esa muerte por desquiciamiento interior, vacío instantáneo de la Ilusión de Servir que daba calor a su vida entera.

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Instrucciones para abrir el paquete de jabón Sunlight
ArteporAnónimo12/14/2012

Cuento de Alejandro Dolina , publicado en su libro " El libro del fantasma" (1996) (Trabajo realizado por Manuel Mandeb por encargo de la agencia de publicidad Vivencia) 1) Busque la flecha indicadora. 2) Presione con el dedo pulgar hasta que el cartón del envase ceda. 3) Disimule. Soy un joven escritor que no tiene otra ocasión que ésta de conectarse con las muchedumbres. Usted finja que sigue abriendo este estúpido paquete y yo le diré algunas verdades. 4) Los vendedores de elixir nos convidan todos los días a olvidar las penas y mantener jubiloso el ánimo. El Pensamiento Oficial del Mundo ha decidido que una persona alegre es preferible a una triste. 5) La medicina aconseja cosmovisiones optimistas por creerlas más saludables. Al parecer, la verdad perjudica la función hepática. 6) Viene gente. Siga la línea de puntos en la dirección indicada por la flecha. 7) Escuche bien porque tenemos poco tiempo: la tristeza es la única actitud posible que los compradores de este jabón pueden adoptar ante un universo que no se les acomoda. Toda alegría no es más que un olvido momentáneo de la tragedia esencial de la vida. Puede uno reírse del cuento de los supositorios, pero éste es apenas un descanso en el camino. Uno juega, retoza y refiere historias picarescas, solamente para no recordar que ha de morirse. Ese es el sentido original de la palabra diversión: apartar, desviar, llamar la atención hacia una cosa que no es la principal. 8) Conversar acerca de estos asuntos es considerado de la peor educación. Los comerciantes se escandalizan, las personas optimistas huyen despavoridas , los maximalistas declaran que la angustia ante la muerte es un entretenimiento burgués y los escritores comprometidos gritan que la preocupación metafísica es literatura de evasión. Al respecto, mientras le recomiendo que no deje el paquete de jabón al alcance de los niños, le juro que todo lo que se escribe es de evasión, menos la metafísica: las noticias políticas, los libros de sociología, los horarios del ferrocarril, los estudios sobre las reservas de petróleo, no hacen más que apartarnos del tema central, que es la muerte. 9) Calcule 100 gr. de jabón por cada kilo de ropa sucia. 10) Cuánto más inteligente, profunda y sensible es una persona, más probabilidades tiene de cruzarse con la tristeza. Por eso, las exhortaciones a la alegría suelen proponer la interrupción del pensamiento: "es mejor no pensar...". Casi todos los aparatos y artificios que el hombre ha inventado para producir alegría suspenden toda reflexión: la pirotecnia, la música bailable, las cantinas de la Boca, el metegol, los concursos de la televisión, las kermeses. 11) Separe la ropa blanca de la ropa de color. Y entienda que la tristeza tiene más fuerza que la alegría: un hombre recibe dos noticias, una buena y una mala. Supongamos que ha acertado en la quiniela y que ha muerto su hermana. Si el hombre no es un canalla, prevalecerá la tristeza. El premio no lo consolará de la desgracia. Byron decía que el recuerdo de una dicha pasada es triste, mientras que el recuerdo de un pesar sigue siendo pesaroso. 12) No mezcle este jabón con otros productos y no haga caso de los sofistas risueños. Tarde o temprano alguien le dirá: "Si un problema tiene solución, no vale la pena preocuparse. Y si no la tiene, ¿qué se gana con la preocupación?". Confunde esta gente las arduas cuestiones de la vida con las palabras cruzadas. La soledad, la angustia, el desencuentro y la injusticia no son problemas sino tragedias, y no es que uno se preocupe sino que se desespera. Lloraba Solón la muerte de su hijo. Un amigo se acerca y le dice: -¿Por qué lloras, si sabes que es inútil? -Por eso- contestó Solón- porque sé que es inútil. 13) No está tan mal ser triste, señora. El que se entristece se humilla, se rebaja, abandona el orgullo. Quien está triste se ensimisma, piensa. La tristeza es hija y madre de la meditación. Participe del concurso "Vacaciones Sunlight" enviendo este cupón por correo. 14) Ahora que se fue el jabonero, aprovecharé para confesarle que suelo elegir a mis amigos entre la gente triste. Y no vaya a creer el ama de casa Sunlight que nuestras reuniones consisten en charlas lacrimógenas. Nada de eso: concurrimos a bailongos atorrantes, amanecemos en lugares desconocidos, cantamos canciones puercas, nos enamoramos de mujeres desvergonzadas que revolean el escote y hacemos sonar los timbres de las casas para luego darnos a la fuga. Los muchachos tristes nos reímos mucho, le aseguro. Pero eso sí: a veces, mientras corremos entre carcajadas, perseguidos por las víctimas de nuestras ingeniosas bromas, necesitamos ver un gesto sombrío y fraternal en el amigo que marcha a nuestro lado. Es el gesto noble que lo salva a uno para siempre. Es el gesto que significa "atención, muchachos, que no me he olvidado de nada". NOTA: Las instrucciones para abrir el paquete de jabón Sunlight fueron rechazadas.

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Oliverio Girondo - Poemas
Oliverio Girondo - Poemas
ArteporAnónimo5/13/2014

Oliverio Girondo fue un reconocido poeta nacido en Buenos Aires, Argentina, el 17 de agosto del año 1891 y fallecido en la misma ciudad el 24 de enero de 1967, luego de haber padecido durante unos años un estado de discapacidad física provocado por un accidente. Dada la acomodada situación económica de sus padres, tuvo la oportunidad de visitar el viejo continente desde muy pequeño, lo cual le abrió las puertas a una rica formación académica. No publicó muchos poemarios, pero su obra ciertamente ha llamado la atención de la crítica; algunos de sus libros son "Veinte poemas para leer en el tranvía", "Persuasión de los días" y "En la masmédula" A mí Los más oscuros estremecimientos a mí Entre las extremidades de la noche Los abandonos que crepitan cuanto vino a mí acompañado por los espejismos del deseo lo enteramente terso en la penumbra las crecidas menores ya con la luna aunque el ensueño ulule entre mandíbulas transitorias las teclas que nos tocan hasta el hueso del grito los caminos perdidos que se encuentran bajo el follaje del llanto de la tierra la esperanza que espera los trámites del trance por mucho que se apoye en las coyunturas de lo fortuito a mí a mí la plena íntegra bella a mí hórrida vida Responso en blanco vivo Blanca de blanca asfixia Y exangüe blanca vida A quien el blanco helado Nevó la blanca mano De blanca aparecida, Mientras el blanco espanto Blanqueaba su mejilla De blanca ausencia herida, Al ceñir su blancura De intacta blanca luna Y blanca despedida Escrúpulo Me parece que vivo, Que estoy entre los ruidos, Que miro las paredes, Que estas manos son mías, Pero quizás me engañe Y paredes y manos Sólo sean recuerdos De una vida pasada. He dicho “me parece”. Yo no aseguro nada. Nihilismo Nada de nada: Es todo. Así te quiero, nada. ¡del todo!... Para nada. Aparición urbana ¿Surgió de bajo tierra? ¿Se desprendió del cielo? Estaba entre los ruidos, herido, malherido, inmóvil, en silencio, hincado ante la tarde, ante lo inevitable, las venas adheridas al espanto, al asfalto, con sus crenchas caídas, con sus ojos de santo, todo, todo desnudo, casi azul, de tan blanco. Hablaban de un caballo. Yo creo que era un ángel. Que los ruidos te perforen los dientes... Que los ruidos te perforen los dientes, como una lima de dentista, y la memoria se te llene de herrumbre, de olores descompuestos y de palabras rotas. Que te crezca, en cada uno de los poros, una pata de araña; que sólo puedas alimentarte de barajas usadas y que el sueño te reduzca, como una aplanadora, al espesor de tu retrato. Que al salir a la calle, hasta los faroles te corran a patadas; que un fanatismo irresistible te obligue a posternarte ante los tachos de basura y que todos los habitantes de la ciudad te confundan con un madero. Que cuando quieras decir: "Mi amor", digas: "Pescado frito"; que tus manos intenten estrangularte a cada rato, y que en vez de tirar el cigarrillo, seas tú el que te arrojes en las salivaderas. Que tu mujer te engañe hasta con los buzones; que al acostarse junto a ti, se metamorfosee en sanguijuela, y que después de parir un cuervo, alumbre una llave inglesa. Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto, para que los espejos, al mirarte, se suiciden de repugnancia; que tu único entretenimiento consista en instalarte en la sala de espera de los dentistas, disfrazado de cocodrilo, y que te enamores, tan locamente, de una caja de hierro, que no puedas dejar, ni por un solo instante, de lamerle la cerradura. Apunte callejero En la terraza de un café hay una familia gris. Pasan unos senos bizcos buscando una sonrisa sobre las mesas. El ruido de los automóviles destiñe las hojas de los árboles. En un quinto piso, alguien se crucifica al abrir de par en par una ventana. Pienso en dónde guardaré los quioscos, los faroles, los transeúntes, que se me entran por las pupilas. Me siento tan lleno que tengo miedo de estallar... Necesitaría dejar algún lastre sobre la vereda... Al llegar a una esquina, mi sombra se separa de mí, y de pronto, se arroja entre las ruedas de un tranvía. Poema nº12 de “Espantapájaros” Se miran, se presienten, se desean, se acarician, se besan, se desnudan, se respiran, se acuestan, se olfatean, se penetran, se chupan, se demudan, se adormecen, despiertan, se iluminan, se codician, se palpan, se fascinan, se mastican, se gustan, se babean, se confunden, se acoplan, se disgregan, se aletargan, fallecen, se reintegran, se distienden, se enarcan, se menean, se retuercen, se estiran, se caldean, se estrangulan, se aprietan, se estremecen, se tantean, se juntan, desfallecen, se repelen, se enervan, se apetecen, se acometen, se enlazan, se entrechocan, se agazapan, se apresan, se dislocan, se perforan, se incrustan, se acribillan, se remachan, se injertan, se atornillan, se desmayan, reviven, resplandecen, se contemplan, se inflaman, se enloquecen, se derriten, se sueldan, se calcinan, se desgarran, se muerden, se asesinan, resucitan, se buscan, se refriegan, se rehúyen, se evaden y se entregan. Nocturno 5 La lluvia, con frecuencia, penetra por mis poros, ablanda mis tendones, traspasa mis arterias, me impregna, poco a poco, los huesos, la memoria. Entonces, me refugio en un rincón cualquiera y estirado en el suelo escucho, durante horas, el ritmo de las gotas que manan de mi carne, como de una gotera.

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