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Usuario (Argentina)

Primer post: 17 jun 2017Último post: 8 jul 2017
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¿Por que los argentinos dicen "boludo"?
InfoporAnónimo6/17/2017

Pocas palabras se emplean con más frecuencia en Argentina que ‘boludo’, usada como adjetivo para referirse a un tonto, a un necio, o, dependiendo del contexto, utilizada también para llamar la atención de otra persona o para referirse a alguien con los testículos bien grandes. Pero, ¿cuál es el origen de la palabra boludo? Según algunas fuentes, la palabra boludo fue un invento realizado a partir de una afirmación del general José de San Martín. “Si queremos independizarnos de España, no basta con tener nuestro propio gobierno, debemos tener nuestro propio insulto”, dijo el libertador. Dicho y hecho: la palabra escogida fue ‘boludo’, atribuida a Manuel Belgrano, quien al intentar usar una boleadora -arma arrojadiza- que le regaló un indígena se golpeó a sí mismo y dijo “mierda, quedé boleado”. Hay otras versiones, como la de la semióloga María Mensi, para quien ‘boludo’ procede de ‘bolo’, que en griego significa ‘balón’; es decir, algo que rueda y es manipulado por quien le da impulso y lo hace rodar. En su opinión, el término fue evolucionando hasta su forma actual, empleada para calificar a alguien que se deja patear como si fuera una pelota. La palabras "pelotudo" y "boludo" son dos de los insultos más comunes en nuestro país, pero también cierto que en muchas ocasiones se las utiliza como una manera canchera de llamar a alguien, incuso a un amigo: "Che, boludo...". Ambas palabras están reconocidas por la Real Academia Española como términos referidos a una persona "Que tiene pocas luces o que obra como tal", entre sus significados. Ahora bien, ¿de donde provienen estas palabras, una de las cuales –"boludo"– fue señalada por el poeta Juan Gelman como la que más identifica a los argentinos? Hay varias teorías respecto de su origen y uso posterior. Una de ellas, bien criolla, las sitúa naciendo en las guerras de la Independencia argentina, cuando nuestros gauchos peleaban contra un ejército de lo que en aquella época era el Primer Mundo: el español. Frente semejante poderío, nuestros gauchos montoneros, de calzoncillo cribado y botas de potro con los dedos al aire, sólo tenían para oponerles pelotas (piedras grandes con un surco por donde ataban un tiento) y facones (a los que algunos amarraban una caña tacuara para improvisar una lanza precaria). Pocos tenían armas de fuego: algún trabuco naranjero o arma larga desactualizada. ¿Y entonces cuál era la técnica para oponerse a semejante maquinaria bélica como la que traían los realistas? Nuestros gauchos formaban en tres filas. La primera era la de los "Pelotudos", que portaban las pelotas de piedra grandes amarradas con tientos. La segunda, era la de los "Lanceros", con facones y tacuaras. Y la "Tercera" la integraban los "Boludos", con sus boleadoras y bolas. Cuando los españoles cargaban con su caballería, los "Pelotudos", haciendo gala de una admirable valentía, los esperaban a pie firme y les pegaban a los caballos en el pecho, que de esta manera rodaban y desmontaban al jinete, provocando la caída de los soldados que venían atrás. Los "Lanceros" aprovechaban esta circunstancia y pinchaban a los caídos. Finalmente, los "Boludos", los rematan en el piso a pura boleadora. Luego, allá por 1890, un Diputado de la Nación aludiendo a lo que hoy llamaríamos “perejiles”, dijo que no había que ser "tan pelotudos" en referencia a que no había que ir al frente y hacerse matar. Esta fue la doble acepción que se le dio al término: 1º, aguerrido: 2º, estúpido. Con el tiempo se sumó a esta última clasificación la palabra boludo y el imaginario popular lo fue incorporando como al que los genitales grandes le impedían moverse con facilidad. En las dos últimas décadas, reemplazando a otros modismos de nuestro dialecto cotidiano, las generaciones más jóvenes vienen intercalando cada dos o tres palabras un "boludo" o un "pelotudo", a veces por nada, a veces como respuesta, y a veces en lugar de decir “querido”. Vale decir, son términos de uso múltiple que todavía tienen algo del sentido original.

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Anciano argento-alemán dice ser Hitler
InfoporAnónimo7/8/2017

Anciano argentino de origen alemán asegura ser Adolf Hitler y tener 128 años La historia oficial cuenta que Adolfo Hitler y su esposa Eva Braun se suicidaron el 30 de abril de 1945 (él se disparó en la cabeza, mientras ella se envenenó con una pastilla de cianuro) en su búnker de Berlín, escapando así a la ultrajante posibilidad de ser capturados por los soldados soviéticos del Ejército Rojo, el cual por entonces era amo y señor de la capital alemana. Heinz Linge, uno de los edecanes de Hitler que se encontraba en el búnker en el momento de su muerte, relataría posteriormente que “cuando abrí la puerta de su habitación, me encontré con una escena que nunca olvidaré: a la izquierda del sofá estaba Hitler, sentado y muerto. A su lado, también muerta, Eva Braun. En la sien derecha de Hitler se podía observar una herida del tamaño de una pequeña moneda y sobre su mejilla corrían dos hilos de sangre. En la alfombra, junto al sofá, se había formado un charco de sangre del tamaño de un plato. Las paredes y el sofá también estaban salpicados con chorros de sangre. La mano derecha de Hitler descansaba sobre la rodilla, con la palma mirando hacia arriba. La mano izquierda colgaba inerte. Junto al pie derecho de Hitler, había una pistola del tipo Walther PPK calibre 7,65 mm. Al lado del pie izquierdo, otra del mismo modelo, pero de calibre 6,35 mm. Hitler vestía su uniforme militar gris y llevaba puestas la insignia de oro del Partido, la Cruz de Hierro de Primera Clase y la medalla de los heridos de la Primera Guerra Mundial; además, llevaba puesta una camisa blanca con corbata negra, un pantalón de color negro, calcetines y zapatos negros de cuero”. Sin embargo, la falta de información pública referente al paradero de los restos de Adolf Hitler y Eva Braun -los cuales habrían sido rociados con combustible y posteriormente incinerados- y los informes confusos al respecto alimentaron los rumores de que Hitler podía haber sobrevivido al fin de la Segunda Guerra Mundial, huyendo a América del Sur, lugar donde, según algunos, habría vivido hasta llegar a la ancianidad. A la luz de esta cuestionable hipótesis, la prensa argentina recientemente informó sobre el curioso caso de un anciano residente de la provincia argentina de Salta, quien aseguró ser… Adolf Hitler . Según informes periodísticos locales, se trata de un anciano de origen alemán llamado Herman Guntherberg, de supuestos ¡128 años! de edad, quien habría huido de Europa tras la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial y permanecería en la Argentina desde 1945. Según el anciano, la Gestapo se ocupó de falsificar los papeles que actualmente lo identifican. “Yo he sido culpado por una gran cantidad de crímenes que nunca cometí. Es por esta razón que me he estado escondiendo la mitad de mi vida de los judíos. Ese fue mi castigo. Todos creían que era malvado, solamente porque habíamos perdido la guerra”, declaró Guntherberg, quien habría decidido revelar su verdadera identidad porque ya no corre peligro. Ángela Martínez, la esposa del anciano desde hace 55 años, aseguró por su parte que las declaraciones de su marido no eran verídicas y obedecían a una enfermedad senil. “A veces no me reconoce, ni sabe dónde está. De repente entra como en trance y habla sobre los judíos, la guerra y los demonios. Pero luego de un rato, todo vuelve a la normalidad”, aseguró la mujer. Como sea que fuere, la versión de que Adolf Hitler escapó a Argentina no es nueva. Hace un par de años se propaló públicamente la versión de que el FBI tenía en su poder una fotografía de Hitler anciano, lo que habría revelado, presuntamente, que el suicidio y posterior hallazgo de su cadáver por parte de los soviéticos, fue un burdo montaje orquestado con la ayuda de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), el servicio de inteligencia de los Estados Unidos de América durante la Segunda Guerra Mundial y antecesora de la Agencia Central de Inteligencia, dirigida entonces por Allen Dulles. La misma noticia reveló que la agencia norteamericana estaba al tanto de que un submarino desconocido por ese entonces, el U-530, tras la rendición alemana, había partido rumbo a la costa argentina con el objetivo de dejar en tierra sudamericana a oficiales nazіs de alto nivel, entre los cuales se encontraba, supuestamente, el mismísimo Führer. El informe desclasificado demostraría que el FBI pasó por alto, quizás a propósito, las irrefutables pruebas del escape hacia Sudamérica del temerario dictador. Según la misma versión, en 1945 un Agregado Naval en Buenos Aires informó a Washington que había una alta probabilidad de que Hitler y Eva Braun habían llegado a la Argentina . Artículos de prensa de ese entonces detallaban la construcción de una oculta mansión de estilo bávaro en las estribaciones de la Cordillera de los Andes, financiada por inmigrantes alemanes ricos y cuyo morador habría sido Adolf Hitler , quien según algunos habría pasado en ese lugar sus últimos años de vida.

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