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En este breve documental producido por la BBC de Escocia en agosto del 2000, conoceremos cómo, junto al mítico monstruo del Lago Ness, habitaba, en su Boleskine House a orillas del lago, otro monstruo de rostro humano: el famoso ocultista Aleister Crowley. Y es que no muchos saben que fue allí, a orillas de esas enigmáticas aguas, donde Crowley realizó múltiples prácticas esotéricas y conjuró a oscuras y terribles fuerzas que, según se cuenta, aún siguen ejerciendo su siniestro influyo…

Hola a Comunidad T! , Hoy les traigo las mejores recetas para la noche mas terrorifica de todas, Halloween Salchichas Momia Deliciosas salchichas con forma de momia, una divertida cena que encantará a niños y mayores y que es un sustituto perfecto para los típicos perritos calientes. Su elaboración es más fácil de lo que parece y se prepara en minutos.... Ingredientes: 1.- Hojaldre. 2.- Salchichas. 3.- Ketchup. 4.- Pimienta o mostaza. Elaboración: - Cortar hojaldre en tiras. - Enrollar las tiras de hojaldre en las salchicas y llevar al horno. - Poner granos de pimienta o dos gotias de mostaza como si fueran ojos, y decorar con ketchup si se desea. Mini Pizzas Momia La pizza es probablemente uno de las comidas favoritas de niños y mayores, adornar una para la fiesta de halloween es muy fácil. Esta es una de las posibles recetas con la cara de una momia. Ingredientes: 1. Base para pizza pequeña o tostadas de pan 2. Salsa de tomate 3. Queso de barra en lonchas, cortado en tiras 4. Aceitunas negras Elaboración: - Ponemos la salsa de tomate sobre la base de la pizza. - Adornamos su superficie con las tiras de queso (previamente cortadas), el queso simulará las vendas de la momia. - Cortamos una aceituna en rodajas para formar los ojos. Sandwich con Forma de Ataúd Probablemente la receta más fácil y rápida. Pero también una de las más originales y que mejor decorará vuestra mesa en Halloween. Se pueden crear bocadillos dulces usando nutella o mermelada o salados con la crema que queráis e incluso simplemente con queso de untar o embutidos. Vuestra imaginación y gustos hará el resto. Ingredientes: - Pan de Molde sin corteza, la podéis quitar vosotros mismos. - Embutidos, crema, mermelada, embutido, queso de untar o cualquier otro relleno que os guste. - Ketchup, chocolate o la salsa que quieras para escribir en la tapa del ataúd. También se pueden usar tiras de salmón para una cruz. Elaboración: - Cortaremos los trozos de pan con forma de ataúd como los de la imagen usando un cuchillo. - Adornamos la tapa del "ataúd" pintando las letras R.I.P. en el pan o colocando una cruz como la de la foto. Pastelitos Fantasmas Aquí traemos hoy un postrecito que será muy admirado por los mayores y causará sensación entre el público menudo. Están deliciosos y son muy facilitos, así que manos a la obra con nuestra vena respotera. Ingredientes: • 3 clara de huevo • 3/4 taza de azúcar • 1/2 cucharadita de crema tártara • 1/2 cucharadita de vainilla • Chocolate líquido • Virutillas de chocolate Elaboración: Vamos a separar las claras de las yemas de manera muy concienzuda, ya que restos de la parte amarilla del huevo puede evitar que las claras suban. Dejamos reposar un pelín las claras, para que tomen la temperatura ambiente. Ponemos en la batidora con la porción de crema tártara y batimos a potencia alta, cuando la mezcla espese añadiremos el azúcar, a cucharadas regulares y sin dejar de batir. Cuando comiencen a aparecer los primeros picos de merengue es el momento de poner la vainilla. Seguimos batiendo hasta que los picos sean grandes y lo suficientemente espesos como para que no se bajen. Preparamos un par de hojas para hornear sobre las bandejas del horno, con un poco de harina para que los pastelitos no se peguen. Ponemos el merengue en manga pastelera (nos vale una bolsa a la que cortaremos un pico) y vamos haciendo las formitas en las bandejas. Colocamos al horno a temperatura muy baja, sobre 100ºC y por espacio de una hora y media o hasta que queden bien firmes. Apaga el horno, sin abrir (muy importante) y déjales reposar una hora más. Una vez retirados y fríos, los adornaremos con el chocolate líquido. Podemos ayudarnos de una pequeña jeringuilla. Poned los ojos y la boca y rociad unas virutillas de chocolate sobre la bandeja que vayáis a usar para servirlos. Cupcakes de Brujas[ Preparar un postre original para Halloween no siempre es fácil, por eso aprovechamos una receta original de Martha Stewart para ofreceros una idea muy divertida para crear cupcakes con forma de bruja para decorar vuestra mesa. Ingredientes: Un bolsa de M&Ms mini o normales Cupcakes de Chocolate Cobertura para Cupcakes 12 conos de helados bañados en chocolate 1 bolsita de regaliz negros, cortar en pedacitos pequeños y finitos chuches pequeñas para la nariz Elaboración: 1. Con una cuchara para hacer bolitas sacar el centro de los cupcakes y puedes rellenarlo con M&Ms, con nata o crema. 2. Cubrir los cupcakes con una capa generosa de cobertura. Para hacerla verde utilizar colorante hasta obtener el color exacto que quieres, el color lo eliges tú, pero el verde es el más indicado. 3. Decorar los cupcakes como se ve en la foto. Para hacer el pelo usar regaliz negro, los ojos con M&Ms y la nariz con un caramelo. Pizza para Halloween Ingredientes: Una base de pizza (puede ser comprada). Un poco de aceite de oliva. Salsa marinara o tomate triturado. Queso mozzarella. Aceitunas negras cortadas. Aceitunas verdes. Preparación: Calienta previamente el horno a una temperatura de unos 400º centígrados, mientras vierte un poco de aceite de oliva sobre la base de la pizza para darle mejor sabor. Esparce la salsa marinara o el tomate triturado sobre la pizza. Corta láminas de queso mozzarella tratando de darle la forma de los fantasmitas, al derretirse mejorará su aspecto. Para los ojos utilza pequeños trozos de aceituna negra. Para crear las arañas puedes usar los "rabitos" de las aceitunas a modo de patas o cualquier otro condimento que te ayude a simular sus extremidades. Para darle más sabor puedes agregarle otros ingredientes como atún, pepperoni, etc. Eso fue todo por ahora, espero que les alla gustado mi post
Los súcubos son demonios que, con un atractivo aspecto femenino, se presentan a los hombres. Algunas teorías dicen que pueden cambiar de forma, acoplándose así al gusto de cada hombre y hasta haciéndose pasar por mujeres conocidas que un hombre desea. En todo caso, mediante el sexo con su víctima el súcubo drena energía e implanta pervertidas inclinaciones que conducen a la perdición. Qué son los súcubos Los súcubos son demonios que se presentan con un atractivo aspecto femenino para seducir a los hombres y, a través de la interacción sexual (principalmente mediante el coito) con éstos, absorber su energía vital y ejercer un influjo moral y espiritualmente nocivo. Etimológicamente súcubo proviene de una alteración de succuba, término latino que significa “prostituta”. Así mismo, la palabra súcubo deriva del prefijo sub (“debajo de”) y del verbo cubo (que se traduciría como “yo quedo”), comportando así la idea de alguien que queda por debajo de otra persona. El aspecto de un súcubo La mayoría de testimonios sobre la apariencia de los súcubos provienen de la Edad Media, época en la que estos demonios tuvieron su apogeo en el imaginario social y en el ámbito teológico. De aquellos testimonios se colige que en gran medida la apariencia del súcubo varía dependiendo del gusto sexual de la supuesta víctima masculina, hecho aquel que sugiere la posibilidad del fenómeno como algo posiblemente originado total o parcialmente a partir de la psique del individuo. Pese a lo anterior, los especialistas medievales concuerdan entre sí cuando dicen que los súcubos suelen aparecer como mujeres de irresistible, voluptuosa y sobrenatural belleza; aunque, junto a esos agradables rasgos, siempre aparecen detalles que delatan su filiación demoníaca: colmillos muy filudos, orejas puntudas, pies embarrados, etc. Según las representaciones más generalizadas, las súcubos tienen características como alas de murciélago en la espalda, cuernos, garras, ojos de serpiente, cola terminada en triángulo o hasta una vagina dentada (esto último es más un rasgo simbólico)… Por último y aunque no se puede hablar de una imagen específica, un dato curioso es que en la Edad Media solían emplear imágenes de súcubos en muchos prostíbulos y burdeles. Los súcubos y la Demonología El famoso teólogo San Agustín de Hípona había postulado que el pasaje de Génesis 6:4 refería el hecho de que los ángeles caídos tuvieron hijos con mujeres mortales. Del mismo pasaje el papa Benedicto XIV (1740-1758) declaró: “Este pasaje hace referencia a los demonios conocidos como íncubos y súcubos”. Así mismo y dado que entre San Agustín y él (Benedicto XIV) muchos teólogos se habían pronunciado sobre el tema, el papá resumió —teniendo la humildad de no usar su autoridad doctrinal para zanjar el asunto—sencillamente el panorama con estas palabras: “Algunos autores niegan que no puede haber descendencia…otros, sin embargo, afirman que el coito es posible, por lo que puede haber lugar para la procreación”. Fue sin embargo mucho antes de Benedicto XIV cuando, a partir del siglo XIII, el asunto de los íncubos y súcubos empezó a tener una gran relevancia en gran parte gracias al poder dominante y represivo de la Santa Inquisición, institución ésta que jugó un rol clave en el fuerte reforzamiento que en el Medioevo se dio entre el mal, el sexo y los demonios. Es en este marco de fanatismo y superstición donde surge el siniestro Malleus Maleficarum (publicado en 1489) de las plumas de Kramer y Sprenger. En él, entre tantas otras cosas dichas sobre los demonios, se afirma que los súcubos y los íncubos no tienen sexo fijo, siendo que un mismo demonio actúa como súcubo ante un hombre y como íncubo ante una mujer, tomando el semen del primero (puesto que él no puede producir semen) para embarazar a la mujer que victimice cuando asuma su estado de íncubo. Ahora, y esto no es del todo aclarado por Kramer y Sprenger, de esas terribles uniones nacerían seres deformes, monstruosos, débiles, enfermizos, propensos al mal o, en ciertos casos, dotados con poderes especiales como Merlín, mago legendario que supuestamente habría nacido de la unión de una mujer con un íncubo. Tal propuesta teológica no fue para nada inocua en el plano social, ya que contribuyó a reforzar la tendencia popular a creer que las criaturas que nacían con deformidades o discapacidades severas eran obra del Diablo en el sentido de que algún demonio (íncubo/súcubo) había participado en su creación. Más tarde, en 1595, el magistrado y cazador de brujas Nicalás Remy publica su Daemonolatriae libris tres (1595), donde afirma que los demonios (y por tanto los súcubos) son incapaces de amar, mas pueden tener sexo y hasta viven en estado de lujuria permanente, siendo para ellos el sexo un instrumento de humillación y sometimiento completamente desligado del amor y la ternura. Contrario a cierto aspecto de estas propuestas fue el eminente teólogo Tomás de Aquino (s. XIII), quien creía que los demonios eran incapaces de sentir deseo sexual y por tanto lujuria mas, pese a eso, no negaban su sexualidad y la empleaban como un medio para infringir dolor y sufrimiento. En todo caso es patente que tanto Tomás como Remy planteaban que los demonios empleaban el sexo para hacer daño e incluso, según se ve en un supuesto caso real referido por Remy, el trato carnal con los demonios no era nada placentero, tal y como le sucedió a un hombre con la súcubo Abrahel: ‹‹Todos los que hablaban de haber tenido trato carnal con un demonio, afirmaron que no podían imaginarse nada más repulsivo. En Dalheim, Petronio de Armantiere afirmó que tan pronto como abrazaba a Abrahel, los miembros se le volvían rígidos.›› Ciertas versiones no tan aceptadas afirmaron que, en medio del furor sexual, el súcubo realizaba pequeñas y leves incisiones rasguñando el pecho de los hombres, gracias a lo cual podía alimentarse de la sangre que brotaba. Una idea bastante aguda —aunque aparentemente incompatible con la imagen que el Libro de Tobías da del demonio Asmodeo como sexualmente aficionado por Sara— era la de Henry Boguet (1550-1619), quien propuso que los demonios no experimentaban deseo sexual porque eran inmortales y no necesitaban descendencia para perpetuar su especie, de modo que no necesitaban tener órganos sexuales y, en realidad, lo que ocurría era que éstos, en su voluntad de inducir al pecado, le hacían imaginar y sentir a un hombre que estaba teniendo sexo con una súcubo, o a una mujer le hacían imaginar y sentir que estaba teniendo sexo con un íncubo. Por su parte, Pierre de Rostegny (1553-1631) postuló que los demonios, sean súcubos o íncubos, preferían tener sexo con hombres casados o mujeres casadas, ya que de ese modo añadían al pecado de la lujuria el pecado del adulterio. Además, Pierre sostuvo algo que también muchos otros sostuvieron: a saber, que los demonios gozaban con manifestaciones sexuales prohibidas o mal vistas por la Iglesia incluso dentro del matrimonio, manifestaciones como, en el caso de los íncubos, el sexo anal (considerado “antinatural” en ese entonces). Ya en el siglo XVII, el exorcista y demonólogo católico Ludovico María Sinistrari planteó lo siguiente: en su opinión y tal como afirmaron los autores del Malleus Maleficarum, los demonios no tienen sexo definido. A eso, Sinistrari agrega el que, antes de transformarse en súcubo o íncubo, un demonio requiere de ciertos materiales físicos para asumir una materialización sexuada en forma de súcubo o íncubo. En cuanto a la forma en que un demonio consigue dichos materiales, otros autores han complementado la teoría de Sinistrari diciendo que, para volverse un súcubo (o un íncubo), un demonio se valía de cadáveres que animaba y metamorfoseaba o de carne humana con la cual formaba un cuerpo que luego animaba metiéndose en él. En cuanto a su comportamiento, algo que siempre se ha creído (aún hoy en día) de los súcubos es que éstos atacan principalmente de noche, después de que la víctima se ha dormido. No obstante también ha habido informes que muestran ataques en las siestas de la tarde u otras, evidenciando así que el mero hecho de estar dormido vuelve al hombre más susceptible a sufrir el ataque de un súcubo. Otra cosa que desde el Medioevo se ha acentuado mucho es que los súcubos (y lógicamente también los íncubos en relación a las mujeres) por lo común prefieren atacar, o bien a gente espiritual y contemplativa como artistas, místicos, sacerdotes y religiosos en general, o bien a gente bien carnal o que participa de prácticas paganas o satánicas. Algo no muy sabido es que muchos teólogos medievales plantearon que el número de súcubos era mucho menor al de íncubos, estando en una proporción de 1/9. Poco conocido es igualmente el planteamiento de que los súcubos (y los íncubos) se alimentan no solo de la energía de su víctima sino también de su miedo. Por último, ciertos demonólogos han afirmado que los súcubos pueden aparecerse como personas conocidas, poder éste que utilizarían para causar mucho mayor daño moral que el que podrían hacer si simplemente viniesen en la forma de la voluptuosa dama diabólica que corta el sueño del caballero para fornicar con él. Así, en teoría este poder del súcubo explicaría casos extraños en que un hombre está tranquilo y, contrariamente a la conducta que por años ha mostrado, aparece su cuñada para seducirlo o, peor aún, su prima o su hermana…Evidentemente y sobre todo si tenemos en cuenta que esta creencia demonológica tuvo bastante aceptación popular en el contexto del fanatismo y la superstición medieval, saltará a nuestro sentido común el que, en una época en que la Iglesia inspiraba miedo y tenía el poder de torturar y matar, muchas parejas inmorales (cuñado-cuñada, nuero-suegra, hermano-hermana, etc…) debieron valerse del “fue el súcubo” para salvarse de la mano severa del poder religioso. Aunque de no mucha utilidad, para distinguir a una seductora humana de una seductora súcubo, los especialistas dieron la clave de que el súcubo siempre hacía dormir a todos alrededor, de modo que nadie se daba cuenta y, además, ese sueño era tan profundo que no despertaban mientras tenía lugar el acto impuro; pero… ¿y si hacían silencio y la tentadora humana aparecía en medio de la madrugada?… . Cómo invocar a un súcubo En el libro Secrets of Western Sex Magic, Frater U. D. nos dice lo siguiente sobre la invocación de súcubos e íncubos: ‹‹La manera más fácil de invocar a los íncubos o súcubos es la magia sigílica; por ejemplo, con la sentencia de deseo, “Es mi deseo encontrar a un súcubo en mis sueños esta semana”. Si todavía experimentas dificultades para recordar los sueños, incluye una sugestión relevante en la sentencia. También puedes trabajar ritualmente hacia el coito deseado, por ejemplo, cargando un talismán o fetiche y llevándolo sobre tu cuerpo. Los “sacrificios” en la forma de secreción sexual son los preferidos. Las muñecas cargadas o los fetiches suministran la base material de la aparición, pero estos sólo deberían ser usados si uno quiere atar la energía del íncubo o súcubo materialmente por ciertas razones. Por supuesto, la cópula con demonios sexuales no está limitada al estado de sueño. Puedes invocarlo en un ritual cuando estés en un trance sexual (esto es algunas veces incluso más intenso que una experiencia de sueño).›› Con respecto a lo citado algunos podrían preguntarse qué es eso de los fetiches cargados, duda que se respondería de manera sencilla si entendemos que ese fetiche cargado es un objeto sobre el cual, a través de procesos rituales, prácticas de visualización y masturbación, se ha vertido nuestra energía de deseo en relación al propósito mágico que deseamos conseguir. Así, ese fetiche podría ser una estatuilla que represente a una súcubo, estatuilla con la cual habremos hecho rituales y tenido fantasías, siempre teniéndola en una mano (si es una, es preferible que sea la derecha, pues en Reiki esta es la mano que transmite energía, mientras que la izquierda recepta) o en ambas. Además de las técnicas sugeridas por Frater U. D., también existen complejos rituales en la escuela tántrica Kaula. No obstante, un procedimiento con altas probabilidades de éxito es el del sueño lúcido, tipo de sueño que, según señalan los ocultistas, es “la antesala del viaje astral”. Ocurre así que, aprendiendo a estar conscientes de que soñamos, a programar determinados sueños deseados y a moldear lo que estamos soñando mientras soñamos de forma lúcida, podemos ir aproximándonos al desarrollo de sueños lúcidos en los que tengamos contacto con los súcubos, sueños lúcidos que tarde o temprano nos llevarán a un verdadero contacto con los súcubos en el mundo astral, puesto que los súcubos habitan en los niveles más bajos del astral y el acceso a esos niveles es mucho más fácil que el acceso a niveles elevados en el que habitan entidades de luz. Otra técnica bastante poderosa es la de la acumulación de energía sexual, ya que esto, según muchas escuelas de pensamiento esotérico, abre la puerta a la transmutación o transformación de esa energía en energía psíquica. Normalmente esa transformación sería complicada, pero, si el fin que perseguimos es un fin sexual como el contacto con súcubos, entonces el asunto se vuelve realmente sencillo ya que fácilmente esa energía represada se puede transformar en deseo, no ya entendido como mero deseo del cuerpo sino más que nada como deseo a nivel emocional y mental. Para acumular dicha energía los especialistas en magia sexual recomiendan estimularse con pornografía, masturbación sin eyaculación y, sobre todo, visualizaciones en que se cumple aquello que deseamos. Así, se recomienda primeramente imaginar a una sombra, sombra que luego habremos de ir moldeando mentalmente según el aspecto que deseemos que tenga nuestro súcubo (recordemos que, según la mayoría de teorías, los súcubos pueden cambiar su aspecto en vistas a encender nuestra concupiscencia). Finalmente, cuando tengamos una visualización clara imaginaremos que cobra vida y que empieza a interactuar sexualmente con nosotros; pero, y es de suma importancia, llegados a este punto no solo debemos visualizar en términos de imágenes sino de sensaciones, procurando oír los sonidos en nuestra mente y sentir al súcubo en nuestra piel. Todo esto podría parecer una futilidad pero no lo es, evidencia de lo cual es que una escuela de control mental tan seria como el Método Silva recomienda siempre visualizar también en términos de sensaciones táctiles y auditivas para así aumentar el poder psíquico de la visión en tanto elemento que, mediante ciertos mecanismos operados primordialmente a nivel de planos sutiles, es capaz de producir los hechos correspondientes y deseados en el mundo concreto. Explicaciones sobre los súcubos Dos explicaciones en el ámbito de las realidades post-mortem En el marco de aquellas concepciones de la reencarnación dentro de las cuales está excluida la posibilidad de reencarnarse en un animal, existe cierta teoría según la cual los súcubos (y los íncubos) no son demonios sino lujuriosas almas desencarnadas que, no habiendo todavía entrado al proceso de volver a nacer en otro cuerpo, vagan por el mundo en los bajos planos del mundo astral, planos donde yacen los deseos más terrenales como, por ejemplo, la voluptuosidad desenfrenada que las habita y les causa gran angustia y ansiedad ya que tienen deseo sexual (la sexualidad va más allá de lo físico) pero no tienen un cuerpo para satisfacer plenamente ese deseo. Este pues sería el supuesto origen de súcubos e íncubos, ya que estos espíritus desencarnados se verían atraídos por personas que emitan vibraciones astrales propias de deseos sexuales intensos y frecuentes. Así, en las horas de sueño estos “súcubos” e “íncubos” irían donde ciertos hombres y mujeres y concretarían el contacto en el plano etérico, dejando a la persona impregnada con fluidos energéticos de deseo carnal, fluidos que la incitarían a desarrollar perversiones y que siempre aumentarían la lujuria, tendiendo así a sumir a la persona en un círculo vicioso en el que la parte astral de su energía libidinal atraería súcubos o íncubos, quienes luego incrementarían esa energía libidinal y con ello la persona tendería a atraer más súcubos o íncubos, y así indefinidamente si no sucede algo que, venido del exterior o del interior de la persona, detenga el proceso. Ya en lo que es el catolicismo actual, vemos que la superstición y la actitud de ver en todo a los demonios se ha disipado enormemente, dando lugar a una actitud más racional en la cual, dentro del margen de libertad intelectual que la Iglesia da a sus clérigos, hay opiniones sobre los súcubos e íncubos como la del Dr. Ramón Murray, quien escribió lo siguiente: ‹‹Como teólogo yo creo que los muertos antes de tiempo por accidentes, suicidio, ahorcamiento, que no completaron su edad cronológica en la tierra, que han sido hombres y mujeres rebeldes a Dios y a las autoridades delegadas por Dios como son padre y madre Satanás los usa para hacer fechorías lujuriosas en la tierra a través de demonios que toman apariencia de esas personas muertas, que no son ellas sino demonios, hasta que esos muertos cumplen su edad cronológica determinada por Dios en la tierra y luego ya no aparecerán mas demonios en su figura corporal.›› Lo que dicen los escépticos En la mentalidad científica los encuentros con súcubos e íncubos en realidad serían episodios de alucinaciones hipnagógicas (visuales, auditivas, táctiles y hasta en algunos casos olfativo gustativas…) surgidas sobre todo durante las parálisis de sueño y en menor medida durante intensos episodios oníricos. En cuanto a la causa, dichos episodios alucinatorios estarían principalmente motivados por el deseo sexual, el cual en muchos casos sería un deseo sexual reprimido (como sucede en religiosos y religiosas por sus votos de castidad) o bien un deseo sexual frustrado (pongamos el caso de un hombre que es muy ineficaz para seducir mujeres) que encuentra su plataforma de satisfacción imaginaria en los supuestos encuentros con el súcubo o el íncubo; pero esos son solo los casos principales, ya que también podría darse, por ejemplo, el caso de individuos adictos al sexo que creen mucho en demonios y esas cuestiones. Lo anterior permitiría entender racionalmente el fenómeno en una perspectiva que deja de lado su dimensión histórica. Ahora, y si lo que queremos es comprender su origen en tanto fenómeno socio-cultural que fue evolucionando a lo largo de la historia, lo que los escépticos dicen es que los encuentros con súcubos e íncubos surgieron básicamente como explicación a los sueños eróticos y, en el caso particular de los súcubos, a los sueños eróticos manifestados como sueños húmedos. Tal explicación habría surgido como expresión de una época en que, debido al escaso desarrollo del conocimiento científico y a la dominancia del pensamiento mágico emanado de las supersticiones y el fanatismo religioso, el hombre tendía a explicar en términos sobrenaturales todo aquello que desconocía y, puesto que en el Medioevo la sexualidad estaba muy asociada al pecado y al Diablo, no resultaba tan descabellado afirmar que el “virtuoso” caballero se había levantado con ciertas secreciones debido a la influencia perversa de alguna súcubo… Por último y para que se vea lo útil que resulta la explicación científica (la de las alucinaciones hipnagógicas), recuérdese nada más que, en la Edad Media, la mayoría de casos conocidos de súcubos e íncubos tuvo como presas a sacerdotes, monjes y monjas, hecho que nos lleva a preguntarnos lo siguiente: ¿los atacaron las lujuriosas huestes del Diablo porque eran “puros” y “puras” y querían alejarlos de Dios, o vivían sexualmente tan reprimidos y reprimidas que, para no experimentar la culpa que implicaría violar voluntariamente el voto de castidad, sus mentes les crearon diablesas y diablos que sin preguntar irrumpían y daban rienda suelta a los actos carnales? Los súcubos y la asociación entre el mal, el sexo y el Diablo El planteamiento básico, desarrollado por estudiosos de pensamiento progresista, afirma que, en términos generales, vemos que en la cultura occidental (sobre todo en países subdesarrollados) existe una tendencia, por parte de los individuos, a ver la sexualidad como algo sucio y a experimentarla muchas veces como algo que produce culpabilidad, vergüenza y angustia, sobre todo cuando se da fuera de las expresiones socialmente bien vistas. Según la teoría que aquí se expone, aquello se debería a que la herencia judeocristiana ha hecho que los individuos tengan introyectada (interiorizada, arraigada en sus esquemas psicológicos y mentales) la asociación sexo-mal-Demonio, relación que a lo largo de los siglos de vigencia del cristianismo ha ido acompañada de una misoginia que ha visto en la mujer un ser más proclive al mal que el hombre, expresión de lo cual es el hecho de que el primer demonio sexual haya sido una súcubo: Lilit. Ella solo se menciona en un pasaje de la Biblia pero fue la primera compañera de Adán según interpretaciones rabínicas del Génesis, interpretaciones a partir de las cuales surgió una historia aceptada dentro del judaísmo en la cual Adam, cuando por primera vez quiso tener relaciones sexuales con Lilit, le pidió que se acostara debajo de él: ‹‹Adam y Lilit comenzaron a argumentar. Ella dijo “yo no me acostaré debajo”, y él dijo: “Yo no me acostaré al lado tuyo, solo encima de ti. Pues eres hecha solo para estar debajo, mientras que yo fui hecho para estar encima”›› (Alfabeto de Ben Sirá). No obstante a Lilit le pareció una posición humillante pues se consideraba igual a Adam y no se creía en el deber de obedecerle, siendo así que finalmente terminó abandonando el Edén después de que Adán intentase obligarla. Posteriormente se dice que Lilit fornicó con el demonio Asmodeo y que de esa unión surgieron los primeros íncubos y también nuevos súcubos; finalmente, en la antigua tradición mística del judaísmo se creía que Lilit empleaba el semen de los sueños húmedos para crear nuevos demonios… Todo esto de Lilit deja entrever el machismo de la tradición judía, tradición que en sus inicios con Moisés forjó aquella visión moral de la sexualidad que luego adoptó el cristianismo y que, a lo largo de los siglos de la historia occidental, fue arraigándose en la cultura al punto de que hoy en día está en gran parte naturalizada en tanto que muchos de sus aspectos son vistos por la gente como imperativos morales que no tienen raíz religiosa cuando en realidad sí la tienen. Dicho todo lo anterior surge naturalmente la siguiente pregunta: ¿cómo y por qué sucedió todo? Veamos Todo comenzó en el periodo histórico en que el pueblo hebreo estaba forjando su identidad religiosa y moral: los tiempos de Moisés. Fue pues en ese entonces cuando, con mano de hierro, Moisés implantó el monoteísmo, los diez mandamientos y supuestamente (algunos investigadores dicen que no la escribió Moisés y que se hizo siglos después) toda la famosa Ley Mosaica, la cual contiene 613 preceptos. Sea como fuere el punto es que, con el castigo de la muerte para faltas (infidelidad sexual, blasfemia, desobediencia de los hijos a los padres, etc) que hoy no recibirían ni una pedrada en la cabeza y con otros castigos severos (destierro, por ejemplo), Moisés y una pequeña élite que le seguía configuraron un culto religioso en que las manifestaciones de la sexualidad no reproductiva eran vistas como “inmundas” y “abominables”; y, si bien en ese entonces el Diablo aún no era un elemento del discurso religioso, posteriormente el judaísmo habría de hacer que esa asociación entre la sexualidad no reproductiva y el mal se transforme en una asociación entre la sexualidad no reproductiva y la personificación del mal: Satán. En cuanto a las razones de por qué Moisés instauró aquella visión, fueron básicamente las siguientes: 1) Ya que la sexualidad solo era permitida entre el esposo y la esposa, se solidificaba a la familia como célula social y se lograba así una sociedad más controlable y más propensa a un crecimiento organizado debido a que los hijos solo nacían en el matrimonio. 2) Se lograba fortalecer la identidad del pueblo judío al diferenciarlo de los paganos, quienes veían la sexualidad como un regalo de los dioses y hasta tenían orgías masivas y prostitución sagrada, por esto, la lucha contra la idolatría pasó a ser en parte la lucha contra la libre sexualidad 3) En una sociedad patriarcal (la mujer no tenía poder, el padre era el gran jefe de familia, los hombres gobernaban y las esposas debían ser dóciles con sus esposos), militarizada y abocada a consolidar su poder frente a otros pueblos, el deseo individual de la sexualidad no reproductiva era contraproducente pues lo que importaba era el todo social y a causa de eso, reprimiendo en lo posible ese deseo, se aumentaba el carácter del sujeto como engranaje social y se disminuía así su individualidad. Comprendido esto tenemos que, luego de Moisés, toda esta represión de la sexualidad no reproductiva se fue fortaleciendo al punto de que “derramar el semen fuera de la vagina” fue, en el contexto doctrinal de las escrituras, considerado como algo reprensible ante los ojos de Dios. Luego, ya en lo que fue el cristianismo, vemos que Cristo promovió una actitud algo tolerante y bastante compasiva (recuérdese cuando salvó a la mujer adultera de ser apedreada) y que, en su doctrina, tenía mucha más importancia el amor al prójimo y la bondad que el ser unos santurrones sexualmente hablando, cosa que se ve cuando les dijo a los fariseos que los publicanos y las prostitutas estaban mucho más adelantados que ellos en “El Reino de los Cielos” Entonces y finalmente: ¿por qué el cristianismo adoptó una actitud más parecida a la de los judíos que a la de Cristo en el sentido de manifestar machismo, sacralización de la obediencia y satanización del sexo? Según los autores progresistas y lo que dirían filósofos como Nietzche o Focault: deseo de poder. Eso al menos a un nivel general, ya que lo que históricamente ocurrió fue que las otras voces (los apóstoles) del Nuevo Testamento pertenecían a individuos que anteriormente eran judíos y que por ende, a pesar de creer en Cristo, tenían una gran dificultad para dejar de lado la mentalidad machista, patriarcal y satanizadora del sexo que se pregonaba en la religión en que se criaron. Así se dio que, una vez que la Iglesia empezó a surgir como institución, se recurrió a doctrinas como lo de la sagrada inspiración de las Escrituras para dar a las palabras de los apóstoles una importancia casi tan grande como la que tenían las palabras (heterodoxas en su tiempo) de Jesús. ¿Por qué? Sencillamente porque el discurso judío, por las mismas razones que a Moisés le sirvió su doctrina rigurosa, les servía a los primeros hombres (y a tantos otros que luego llegaron) de la Iglesia para consolidar el poder institucional de la Iglesia e incluso para tener cierto poder político y social pues, evidentemente, un discurso como el que manejaban le servía a cualquier Estado para mantener a su sociedad domesticada. Fue pues en ese proceder que se llegó a la cúspide de toda esa oscuridad doctrinal durante la Edad Media: allí se fortaleció más que nunca la idea de la sexualidad como algo ligado a Satanás, allí se solidificó la imagen de la mujer como más pecaminosa que el hombre y, entre otras cosas, se habló de demonios que asumían (o tenían) aspecto de mujer y tentaban a los hombres mientras dormían, demonios que se llamaban súcubos y, pese a la etimología de su nombre, al igual que su madre primigenia Lilit, tampoco gustaban de yacer debajo de los hombres.
Dioses de la muerte (Parte 2) Hola amigos Taringeros! , este post es una continuación de Dioses de la muerte (Parte1). Aquí veremos a las diosas escandinavas de la muerte, conoceremos al severo y poderoso Yama del hinduismo y la mitología china y budista, al orgulloso y corrupto dios mongol Erlik y a otras divinidades del oscuro inframundo. Mitología nórdica (noruega) Hela Hela la giganta es la diosa encargada del inframundo (Hel o Helheim, localizado dentro del Nifheim) en la mitología nórdica. Ella es hija de Loki, un dios timador conocido como “el origen de todo fraude”, y de Angrboda, una giganta hechicera proveniente de Jötunheim, el mundo de los gigantes. El aspecto de Hela es muy representativo de su naturaleza. Así, la mitad superior de su cuerpo se corresponde con la imagen de una mujer hermosa, mientras que la mitad inferior está podrida, en estado de cadáver repleto de olores nauseabundos. Hela tiene el gobierno del Niflheim, el “Hogar de la niebla”, un reino de oscuridad donde la presencia de la niebla es perpetua y manifiesta en cada rincón. Es allí donde habita el dragón Níohöggr, ser que se encargará de atormentar a todas las almas humanas que hayan quedado en el Niflheim luego del Ragnarök (la batalla del fin del mundo). El trono de Hela está bajo una de las raíces del Yggdrasil, fresno perenne que unifica los nueve mundos de la mitología nórdica y que tiene el rol de “árbol de la vida”. Según el mito, cuando un hombre llega al Hel, la angustia se apodera de él, se lo encadena con lazos irrompibles, las sirvientas de Hela lo invitan a seguir y ante él se despliega una siniestra y brumosa región donde el sol es un pálido fantasma que aparece y reaparece. Posteriormente se abre la gran puerta del Hel y entonces se ven los altos palacios del reino de Hela, reino donde iría todo aquel que muera de enfermedad o de vejez sin tener el suficiente grado de virtud, ya que para los virtuosos estaba reservado el Vingólf si es que no morían en batalla, o el Valhalla si morían en batalla. Aunque, si alguien moría en batalla (muerte considerada heroica) pero había vivido en la maldad y la bajeza durante casi toda su vida, iba de todas formas al lúgubre Niflheim. Mitología finlandesa Tuoni y Tuonetar Tuoni, el “señor de la muerte”, es el dios del inframundo (Tuonela) en la mitología finlandesa. Él está casado con la “doncella de la muerte” y diosa del inframundo, Tuonetar. Juntos gobiernan el reino de los muertos, donde Tuoni recibe a los fallecidos con un cántaro lleno de ranas y gusanos en su mano derecha, acto éste que forma parte de la ceremonia de recibimiento para el muerto, en la cual participan las hijas y parientes de Tuoni y Tuonetar. A las hijas de Tuoni y Tuonetar se les llama las “divinidades del sufrimiento”, ya que encarnan fuerzas terribles como las enfermedades y las plagas (Loviatar), o las aflicciones y el sufrimiento (Vammatar). El reino de Tuoni y Tuonetar es un lugar del que pocos peregrinos pueden volver. Tal fue el caso del héroe y hechicero Väinämöinen, quien tras cruzar el río de la muerte se encontró con Tuonetar, dándole ésta al héroe enormes cantidades de cerveza para que se duerma. Ya cuando él héroe empezó a cabecear por la somnolencia, las hijas de Tuonetar comenzaron a emplazar una enorme malla férrea alrededor del anciano héroe, pero éste se convirtió en pájaro y escapo de la muerte, simbolizando así este pasaje mítico el triunfo de la libertad Yama, un dios de varias tradiciones En el hinduismo Yama (también llamado “Yamaraja”) es el “señor de la muerte” y el encargado de juzgar las almas. Cuando alguien fallece, en cuestión de 4 horas con 40 minutos —por eso el cadáver no puede incinerarse antes de ese tiempo— se presenta ante Yama y su escriba Chitragupta, quien lleva un registro de todas las acciones de cada persona. El aspecto de Yama es el de un hombre con dos o cuatro brazos (las representaciones varían), piel verde, ropas rojas, una maza en una mano y en otra (del otro lado) un lazo con el que recoge a los muertos. A veces se lo retrata montando un búfalo negro y la tradición afirma que su aspecto varía según la naturaleza moral y espiritual del difunto. Así, para el hombre bueno Yama se manifiesta con aspecto agradable y sonriente, pero para el malvado Yama asume un rostro aterrador, rodeado de largos cabellos y dotado de dos pequeños y siniestros ojos hundidos. El mito religioso afirma que Yama tiene el rol que tiene porque fue la primera persona en morir y encontrar el sendero al otro mundo, tras lo cual comenzó a guiar a los demás en el más allá, aunque después los dioses Brahma y Vishwakarma pensaron que era conveniente darle a Yama un lugar para que juzgue a las almas, por lo cual le construyeron su morada en el inframundo y le dieron dos perros de cuatro ojos para que vigilen el camino que lleva hasta él. Ya a nivel de la mitología budista, Yama fue tomado del hinduismo y asimilado, adquiriendo diversos matices y características propias. En principio se le concibió como un dharmapala (dios iracundo) que juzgaba a los muertos y presidía los Narakas (infiernos/purgatorios) en el ciclo de muerte y renacimiento. No obstante su papel es bastante vago en los textos canónicos, ya que Yama pertenece más a la mitología y a las creencias populares budistas que al budismo canónico de corte más filosófico y racional, siendo esto lo que explica el porqué de las incoherencias que pueden hallarse entre algunas creencias populares sobre Yama y la doctrina filosófica del budismo. En todo caso el canon Pali dice retrata a Yama como un dios de juicio que cuestiona al alma pecadora y envía al malvado a un infierno cuya duración es directamente proporcional al karma negativo acumulado por las diversas faltas. Ejemplo de eso es cuando se afirma que, todo aquel que haya tratado mal a sus padres, a ancianos, a ascetas o a santos, irá donde Yama al morir y Yama le preguntará si ha considerado el mal cometido a la luz de la retribución subyacente al ciclo de nacimiento y muerte, a lo cual supuestamente el sujeto malvado responderá que “no”, siendo después enviado a pagar el karma en un terrible pero temporal infierno. Por su parte el erudito Buddhaghosa postula que la naturaleza moral de Yama es tal que éste se encuentra en un estado mixto, oscilando entre periodos de estadía celestial y periodos de estadía en el infierno. Por último, en las creencias populares del budismo Theravada de muchos países se cree que Yama es quien envía muerte, enfermedad, vejez y otros suplicios, tanto a manera de advertencia como de castigo por el karma acumulado. También y aunque menos difundida, existe la creencia de que no hay uno sino dos o cuatro Yamas, presidiendo cada uno un infierno distinto. Pasando ahora a la mitología china, tenemos que Yama (llamado “Yan”) es el dios de la muerte, el juez de los muertos y el gobernador del Diyu, el infierno temporal chino donde se paga el karma. Yan (Yama) suele retratarse como un hombre grande, de rostro bravo y rojo, de ojos saltones, barba larga, ropas tradicionales y una corona o gorro de juez. A veces se lo pinta junto a secuaces, entre los cuales suele incluirse a un juez que tiene en las manos un cincel y un libro donde está numerada cada alma junto a su fecha de muerte. Como juez, Yan envía al alma a un lugar temporal de tormento o disfrute, en el cual el alma estará hasta su próxima encarnación. Diversas son sin embargo las teorías sobre Yan. Unas versiones dicen que el Diyu tiene muchas cortes, y que en cada una gobierna un Yan, otras dicen que no hay un Yan o varios Yan determinados, sino que Yan es un rango en la jerarquía celestial, un estado-función que un alma humana virtuosa ha alcanzado como premio a sus obras, siendo así algo temporal pues tras el gobierno de un Yan vendrá el de otro Yan. Mitología turco-mongólica Erlik Erlik es el dios turco-mongol de los muertos y del inframundo. A Erlik se le representa: como un monstruo, con cara y dientes de cerdo y con cuerpo humano; como un hombre viejo, de cuerpo bien formado, y ojos, cejas y bigote bien negros; como un oso totémico; con cabeza de toro o cabalgando sobre un toro; con cabeza de búfalo; con cabeza cornuda rodeada de llamas; o bien con dos cabezas y cuatro manos, un collar de cráneos, un cetro de calavera en la mano derecha y una espada en la izquierda. Pese a que se le sacrifican animales de color negro para aplacarlo (de no hacerlo, él tomará cadáveres humanos y esclavizará a las almas de esos cadáveres), a Erlik no se le tiene mucho respeto ya que está asociado al mal en tanto que, pese a haber sido el primer ser creado por el gran dios creador Tengri o Ulgan, Erlik se dejó llevar por el orgullo al punto de que su creador acabó por desterrarlo al infierno, tal y como hizo Dios con Lucifer en la tradición judeocristiana. Además Erlik mató al mensajero celestial Maidere y es un maestro del pecado. El mito expuesto es el de la mitología siberiana, pero fue aún mejor desarrollado en la mitología turca, donde Erlik aparece como el primer ser de la Humanidad, habiendo después deseado igualarse al supremo dios creador Ulgen, queriendo hacer su propia Tierra y, como castigo a esa altivez, terminando por ser recluido en la capa novena de la Tierra, la cual habría de convertirse en el inframundo que él gobierna. Según el mito, de la desgracia y la miseria traídas por Erlik surgieron espíritus malignos. Estos espíritus son los hijos de Erlik y ayudan a su padre en sus funciones, atormentando a los vivos y a los muertos condenados, e incitando al mal en la medida de lo posible. Ejemplo de eso es la descendencia femenina de Erlik, pues se dice que sus hijas intentan cambiar las opiniones de los chamanes. Mitología semítica Mot Mot se originó en la ciudad semítica de Ugarit y los textos que hablan de él datan de los siglos XIII y XIV antes de Cristo. Él es el dios de la muerte, el inframundo y la esterilidad de la tierra. El padre de Mot fue Ilu o El, padre de la Humanidad y autor de la Creación. La mitológica clave en la identidad de Mot es como sigue: Baal deseaba el trono de los dioses y había vencido a Yam, el dios del mar. Ya solo le quedaba vencer a Mot, la Muerte. Ante eso, el arrogante Baal envío mensajeros para que le transmitan a Mot su victoria y le inviten al banquete familiar (Mot era hermano de Baal) de celebración. Entonces los mensajeros de Baal descendieron al inframundo, pero Mot se burló de la hipotética victoria de Baal y dijo que él ganaría y que el banquete de su celebración sería el mismísimo Baal... Atemorizado, el cobarde Baal no intentó siquiera pelear y mandó a sus mensajeros con estas palabras: “Palabra del más fuerte de los guerreros: saludos, divino Mot; soy tu siervo, soy tuyo por siempre”. Posteriormente Baal descendió al inframundo, donde fue simbólica y funcionalmente devorado por Baal. Así, el poder del trueno y de la lluvia (propios de Baal) estaban ahora al servicio de Mot: la Muerte. Al enterarse de las noticias los dioses sintieron gran pesar y el gran El se echó tierra en la cabeza en señal de duelo. Pero los efectos de esa muerte también se sintieron en la tierra, donde hubo una seguía de siete años. Y es que, como dicen los estudiosos, la muerte de Baal simboliza la muerte de la naturaleza, de las lluvias que le dan vida. Mas el fallecimiento simbólico de Baal viene seguido de una resurrección también simbólica. En efecto, la diosa Anat (hermana y pareja de Baal) estaba indignada y furiosa con Mot, de modo que descendió al inframundo y le exigió que reponga a Baal, pero Mot se negó y entonces fue atacado por Anat, despedazado, quemado, trillado y sembrado como trigo para que los pájaros lo devoren… Después el relato mítico señala que, con la ayuda de Shapsh el dios Sol, Baal vuelve a la vida al salir del inframundo y luego recupera su trono. Tras siete años de reinado de Baal, Mot (que había resucitado de algún modo) exige que le entreguen como comida a uno de sus hermanos, pues si no lo hacen él devorará a la Humanidad… Entonces se entabla la gran batalla entre Mot y Baal: una batalla feroz, reñida, que solo concluyó cuando Shapsh los convenció para que, en vez de pelear, cada uno reinase tranquilamente, él uno (Baal) por arriba de la Tierra y el otro (Mot) por debajo, en el inframundo. Culto Yoruba Ikú Antes de hablar de Ikú es necesario aclarar que en el culto Yuruba se creen las siguientes cosas: 1) Hay dos muertes, la física y la espiritual. 2) El ser humano tiene los siguientes aspectos: Ori (el alma), Ará (cuerpo físico) y Emí (“aliento” o energía vital). Aclarado eso, tenemos que Ikú es el encargado de la muerte de Ará, de la muerte física. Él se encarga de llevarse a una persona una vez que ha cumplido su tiempo designado de estancia en la Tierra, por lo que es conocido como el “Señor de la Muerte”. Ikú cumple pues con el equilibrio necesario en el nacimiento y muerte de los seres humanos, aunque no siempre fue así, ya que el mito dice que inicialmente Ikú podía matar a los hombres cuando le placiera, desequilibrando así el orden de las cosas que Olodumare (dios supremo) estableció. Eso era de aquel modo en tanto que Ikú tenía cómo llevarse a los hombres por sí mismo; pero, desde que el hombre conoció el “secreto para espantar a la Muerte”, Ikú no puede llevarse a ningún ser humano sin el auxilio de otra deidad. Dice al respecto el sacerdote yoruba Ifá Osamaro: ‹‹Desde entonces, la Muerte no pudo matar al hombre directamente porque él es de otro modo una divinidad medrosa. Se ha estado apoyando en sus hermanos más agresivos y vengadores como Ogún, la divinidad del hierro, quien mata mediante accidentes fatales; Sango, la divinidad del trueno, quien mata mediante el rayo; Sanpona, quien mata mediante epidemias tales como la viruela, la varicela y el sarampión; la divinidad de la Noche, quien mata mediante brujería, etc. Cuando estas divinidades mortales se muestran lentas en la búsqueda de comida para la Muerte, el Rey de la Muerte utiliza a Enfermedad, su esposa, para que busque comida para la familia.›› Finalmente, los yorubas creen que los hombres buenos son entregados a Ikú mediante una muerte apacible y libre de tormento, en tanto que los malvados sufren muertes terribles como ahogamientos, asesinatos, o accidentes. Culto maorí Hine-nui-te-po “Hine” significa “mujer joven”, por lo que muchas de las diosas cuyos nombres empiezan por “Hine” se consideran simplemente aspectos de la gran diosa de la muerte: Hine-nui.te-po. Esta diosa empezó siendo llamada como Hine-titama, la Doncella del Amanecer. Su historia es la siguiente: El dios creador Tane y sus hermanos formaban el Principio Divino (“Ira Atua”) y buscaban crear el mundo natural propicio para el surgimiento del Principio Humano (“Ira Tangata”). Para eso Tane creó árboles, pájaros, insectos, rocas, etc. Pero él y sus hermanos se dieron cuenta de que lo creado no bastaba para el surgimiento del Principio Humano. Entonces Tane creó a la doncella Hineahuone a partir de la tierra, fornicando después con ella y dando lugar al nacimiento de Hine-titama, Doncella del Amanecer. Sin embargo lo hecho no era aún suficiente para que surja el Principio Humano, ya que hacían falta nuevos elementos que solo podían surgir si Tane fornicaba con su propia hija, Hine-titama, quien hasta el momento no tenía la menor idea de quién era su padre… Resultó así que Tane e Hine-titama tuvieron hijos, pero un día Hine-titama le preguntó a Tane quién era su padre, y Tane empezó a dar evasivas de forma tal que Hine-titama pudo concluir que había tenido descendencia con su padre… Como era natural, al saber eso se sintió tan mal que quiso escapar a Rarohenga, el inframundo, no sin antes decirle lo siguiente a su padre a modo de despedida: “Tane, regresa con nuestra familia. He tenido una fuerte conexión con el mundo de la luz y ahora deseo yacer en el mundo de la noche”. Dicho eso, la Doncella del Amanecer descendió en las sombras y se convirtió en Hine-nui-te-po, diosa de la muerte. Tal y como sugeriría la intuición, los expertos han afirmado que aquel relato mítico tenía la función social de establecer el tabú del incesto entre los maoríes. Vudú haitiano Papá Guédé o Barón Samedi En el vudú los Loa son espíritus que sirven de intermediarios entre los hombres y Bondye, regente del mundo sobrenatural. Uno de esos Loas es el Barón Samedi (“sábado” en francés), quien es el principal de entre todos los Guedé, siendo estos la familia de Loas encargados de los poderes de la muerte y la fertilidad. Por ello también el Barón Samedi es conocido como “Papá Guédé”, ya que junto a su esposa Maman Brigitte engendró a todos los Guedé. El aspecto del Barón Samedi es el de un negro que usa sombrero de copa, tiene un traje con chaqueta negra (también se lo ha puesto con chaqueta blanca, pero pocas veces), cuencas vacías en vez de ojos o bien gafas negras, tapones de algodón en los orificios nasales, y cara pintada de blanco a modo de calavera. También se lo pinta como un negro de baja estatura, sombrero de copa, cigarro en la boca y una manzana en la mano izquierda. Como Loa de la muerte él se encarga de guiar a las almas en el más allá, cuidar cementerios y proteger a las almas de los muertos, siendo así que a él se le suele orar cuando un niño está muriendo o en riesgo de morir, ya que solo con su permiso alguien puede entrar al reino de los muertos y él tiene el poder de adelantar o atrasar la muerte de las personas. Dicen que su sentido del humor es grosero, y que en tanto dios sexual muestra un comportamiento obsceno, libertino, violento y sadomasoquista, prefiriendo a las mujeres con gran experiencia (adora las prostitutas y “mujeres fatales”) que a las vírgenes y chicas decentes; aunque, si la mujer es bella, él igual se siente atraído. También él es un dios que adora fumar y beber, al punto de que entre sus huesudas manos casi nunca falta un cigarro o una botella… Pero también Papá Guédé puede leer la mente, sabe siempre lo que está pasando en el mundo de los vivos y de los muertos y tiene a su servicio una legión de espíritus que se visten de forma parecida a la suya. Aunque parezca difícil de creer los haitianos creen de verdad en todo esto, y tal es su fe que el dictador Francois Duvalier (“Papá Doc”) se vestía como el Barón Samedi para así ser asociado a dicha divinidad y, de esa forma, tener más libertad para oprimir a la población sin riesgos de rebelión. Ir al post Dioses de la Muerte (Parte 1)

En la actualidad estamos sometidos en una gran crisis mundial, muchas personas están siendo víctimas de la escasez y la pobreza. Pero lo peor es que las previsiones socio-económicas son muchos peores de lo esperado. Todos estos datos dan como resultado un estado anímico y psicológico a nivel social muy depresivo, en resumen, un callejón sin salida. En esta desesperación, algunas personas ven como única salida “el pacto con el diablo”. Esta idea que puede parecer absurda o descabellada, pero ya se está realizando como práctica habitual en algunos países del mundo. Y tú, ¿serías capaz de pactar con el diablo si esto te permitiera asegurar tu bienestar y el de los tuyos en un mundo que no ofrece futuro? ¿Existe realmente el pacto con el diablo? Para empezar, un pacto es un acuerdo arreglado que se utiliza ya sea como negocio o para asegurar que los términos que se acuerden. Un pacto con el diablo es un acuerdo con “el Mal”, en forma del diablo, con la intención paradójica de lograr un bien superior que está contrariamente obstruido. La naturaleza de un acuerdo contiene ciertos riesgos, por lo que existen preguntas que tiene que hacer la persona ante el acuerdo negociado con el diablo: ¿la persona puede evitar ser atrapada o dañada; el acuerdo beneficia al diablo? Hay que tener en cuenta que un pacto con el diablo es algo muy peligroso, porque se dice que lo único que el diablo desea de la persona es el alma, y hará cualquier cosa para conseguirlo: desde mentir, engañar, hasta estafar. Muchas personas piensan que una vez has tratado con el diablo, te conviertes en corrupto y malvado, así como arruinar “todo lo bueno” que se propuso hacer una vez. Un pacto con el diablo es un ingrediente esencial en la leyenda de Fausto. No hay mayor apuesta o riesgo que el de la propia alma. La arrogancia de Fausto era que podía controlar el diablo, pero la naturaleza humana es tal que ningún hombre puede resistirse a ser corrompido por el diablo o por los poderes que se les otorga, e invariablemente sucumbir. Esta inevitabilidad se plantea a menudo en las discusiones acerca de la tecnología, y refleja una ansiedad social acerca de la tecnología. Incluso los expertos advierten, que si uno tiene éxito, el resultado puede ser la eterna condenación. Pactos con el diablo a lo largo de la historia. La idea de un pacto con el diablo es anterior a Fausto. Una de las primeras referencias históricas comunes la podemos encontrar en siglo VI por Teófilo el Penitente, un clérigo que firmó un pacto con el diablo con su propia sangre, y renunció a sus creencias cristianas para que el diablo le otorgase el “regalo” para que fuera nombrado obispo. Otro famoso pacto fue el del padre Urbain Grandier a principios del siglo XVII, cincuenta años después de la época de las primeras historias de Fausto (unas pocas décadas después de la obra de Marlowe), cuando la caza de brujas estaba en su máximo apogeo en Francia. Aunque muchos expertos creen que su pacto fue una manipulación hecha por sus acusadores, la Inquisición. Alrededor del siglo XVI, mucha gente tenía un miedo literal al diablo, basándose al menos en la incertidumbre, y hay que tener en cuenta que era natural para algunos imaginar que otra persona con una habilidad especial podría haber obtenido su habilidad de un pacto con el diablo. Pero habían ciertos caso que escapaban a toda lógica, ¿cómo explicar que Johannes Gutenberg en el siglo XV escribió un libro tras otro, cada página con las mismas letras, cada página exactamente igual que las demás, sin necesidad de contratar escribas? La respuesta es sencilla, había pactado con el diablo, quien hizo todo el trabajo en una noche. ¿Una persona puede hacer un pacto con el diablo? Cuando uno hace un pacto de este tipo, se espera que aparezca alguien, pero realmente es uno mismo quien tiene que escribir los términos. Todo esto es bastante desalentador para la persona que espera que suceda algo especial. Sin embargo, aun así, si se puede invocar al diablo, pero no es necesario. Los expertos afirman que el alma puede arrepentirse en cualquier momento con un simple acto de voluntad. Con el arrepentimiento, el resultado es el pacto nulo, independientemente de las condiciones del contrato. Pero hay que tener en cuenta, que otros muchos expertos afirman que el diablo no puede dar el éxito en los negocios o en nuestra profesión. Esto puede ser debido a que el éxito en un negocio o una profesión depende de una cadena de muchas causas y factores. Entonces, el diablo sólo podría tentar, por ejemplo, podría hacer que un jefe elegirá a un empleado en lugar de otro. Pero la tentación puede ser superada y, como resultado, ni siquiera una cosa tan simple como un pacto con el diablo es seguro. Se cree que el mundo de la fama también esta envuelta en pactos que van mucho más allá de cualquier lógica. Es cierto que la existencia del diablo no se ha podido demostrar, pero los historiadores tampoco han podido dar respuesta a la gran cantidad de casos que han tenido lugar a lo largo de la historia y que parecen indicar que han sido ayudados por una mano desconocida. Cualquier persona tiene que saber que es lo correcto para sus vidas, y como hemos empezado diciendo este artículo lo finalizamos: ¿serías capaz de pactar con el diablo si esto te permitiera asegurar tu bienestar y el de los tuyos en un mundo que no ofrece futuro?