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Usuario (Argentina)
Creyeron que era un ladrón en el techo, pero su mujer lo había puesto en penitencia Menuda sorpresa se llevaron los uniformados de la Policía de la Provincia, cuando acudieron al llamado de un vecino que los alertó de movimientos sospechosos de un sujeto sobre los techos de una vivienda. Cuando llegaron al lugar, la dueña de casa salió y les explicó que se trataba de su esposo que estaba de penitencia porque había salido a "emborracharse con sus amigos por dos días seguidos" y lo puso a dormir en el techo. Recién empezaba el fin de semana, alrededor de las 6.00 de anteayer cuando se recibió el aviso de un sujeto sobre los techos en actitud sospechosa, en una vivienda del barrio Municipal. En forma inmediata se constituyeron los uniformados de la Comisaría Cuarta y cuando llegaron, la propietaria de la vivienda en cuestión salió les pasó a explicar la situación. El marido había salido con sus amigos y, al parecer se emborrachó por dos días seguidos, por lo que decidió ponerlo de penitencia y que duerma arriba del techo.
En estos momentos, de fuerte presión laboral, social, económica, de incertidumbre por el futuro y por el presente, es muy frecuente que las parejas sientan que su deseo sexual ha disminuido tanto que ya no lo encuentran, y absorbidos por las preocupaciones, ni siquiera intentan reencontrarse con él. La disminución del deseo sexual o deseo sexual inhibido, como se lo denomina técnicamente, es una de las consultas más frecuentes en la actualidad en el consultorio de psicologos y sexologos, y si consideramos que una gran proporción de personas ni siquiera lo consultan, porque no hay tiempo ni ganas…ni ganas de tener ganas…, nos encontraríamos con que este número asciende aún más. Antes se pensaba que eran las mujeres las que más padecían esta disfunción sexual (“me duele la cabeza”), pero ahora se ve que a los hombres también les ocurre (“vengo cansado, estoy muy presionado”). Si bien son innumerables las causas que pueden provocar esto (físicas, psíquicas, sociales, de la pareja en sí, etc.), el incremento de estos tiempos se debe fundamentalmente a factores ambientales ( stress, desesperanza, preocupaciones laborales, incertidumbre). No dejemos que las tensiones diarias nos quiten las ganas de vivir, o de tener sexo, que es una forma de sentirnos vivos. ¿ Cómo recuperar el deseo, las ganas?. No es fácil, pero hay muchas cosas que podemos hacer. No son recetas mágicas, ni consejos rápidos. ¿Hay comidas o bebidas afrodisíacas? Mucho se ha hablado de ellas, pero en realidad no se ha comprobado que exista una influencia sobre el deseo sexual de ningún alimento en especial. Es fundamental comprometerse realmente, poner el cuerpo, porque la solución no viene de afuera. La solución, como el deseo, vienen de muy adentro nuestro. ¿De dónde? ………DE NUESTRO CEREBRO. Sí, el centro del deseo sexual esta en el cerebro y es por lo tanto a él a quien debemos recurrir. ¿Cómo llegar al cerebro? ¿Cómo estimular esa zona del deseo? A través de nuestros sentidos se llega al cerebro, y estos sentidos ( vista, oído, olfato, tacto, gusto) son los que van a conducir los estímulos a él. Películas eróticas, música, palabras, caricias, aromas deliciosos y excitantes, sabores, todo puede ayudarnos, no debemos desechar nada por más simple que nos parezca. Pero, además, nosotros mismos podemos producir imágenes eróticas (fantasías) y éstas juegan un rol muy importante en la aparición del deseo. Podemos recurrir a ellas cuantas veces sea necesario. Bien, todo esto es sumamente importante, pero no debemos olvidar, en todo este juego de técnicas, que hay un afrodisíaco, que es el máximo afrodisíaco conocido hasta el momento: EL AMOR. fuente: http://riojavirtual.com.ar/suplementos/sexo/hoy_no_tengo_ganas_de_nada_y_manana_tampoco