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Cementerio San Pedro (1855) Managua, Nicaragua. Primer cementerio de la Ciudad. Construcción Para 1855, durante el Segundo período presidencial del representante del Partido Conservador, General Tomás Martínez, se llevó a efecto un Convenio con la Iglesia Católica, en el cual se regulaba la construcción y funcionamiento de los cementerios de Managua. Este Concordato, suscrito el 25 de agosto de 1855, surgió ante la necesidad de la comunidad por preservar los restos de los difuntos en una determinada área de la ciudad, ya que anteriormente se inhumaban los cadáveres de las personas piadosas en los templos y el resto de ciudadanos se enterraban en los patios de sus casas. En ese sentido, en 1865, siendo alcalde de la Comuna el señor Carlos Aragón, se autorizó la construcción del primer cementerio de Managua, conocido con el nombre de "Cementerio San Pedro". A la par de la construcción del cementerio, la Junta de Caridad de Managua, desde 1860, impulsaba la construcción de una ermita contiguo a la entrada del campo santo, denominada Ermita San Pedro, y en la cual se realizaban misas en memoria de los fallecidos. Los planos de la ermita, así como su construcción fue diseñada por el albañil Sr. José Pérez, bajo la supervision de los ingenieros Manuel Espinoza y Faustino Martínez, miembros de la Junta de Caridad que sufragió los gastos. Así, el proyectado cementerio terminó de construirse el 6 de enero de 1866, en tanto, la ermita fue concluida en julio de 1887, y en su fachada fue grabado el nombre de Don Faustino Martínez, por ser uno de los principales propulsores. Localización: El cementerio para esa época se extendía hacia el extremo Sur de la ciudad, hasta llegar a una li nea que corría paralela a una calle llamada Calle del Pinol, después Calle del Barón, conocida así porque un barón alemán poseía una propiedad en ese lugar y que más tarde fué el Barrio La Perla. Al Este limitaba con los terrenos de un ciudadano francés llamado Don Luis Lairac. El cementerio estaba prácticamente encerrado solamente con el portón de acceso en el extremo o nesquina Nor-Este contiguo a la ermita. Funcionamiento y costumbre Después que el cementerio quedó construido, la Iglesia Católica se constituyó en la instancia que elgía a los ciudadanos que se enterrarían en dicho cementerio. Por ello, cuando el ciudadano Don Enrique Gottel, de origen alemán, falleció, no se permitió que fuese sepultado en el cementerio porque pertenecía a la masonería, la cual era considerada diabólica. Este derecho fue interrumpido por el Gobierno liberal del General José Santos Zelaya, quien el 4 de julio de 1894, publicó la nueva Constitución en la que estableció la Secularización de los Cementerios, entre otras disposiciones. Mientras tanto el cementerio empezó a brindar servicios a la comunidad de Managua, acogiendo en su seno a los ciudadanos fallecidos de la época. Además, quedó establecido que en la misma Bóveda se podían enterrar todos los miembros de una misma familia; práticamente que se mantiene hasta nuestros días. Por su parte los pobladores del municipio impusieron en los primeros años de funcionamiento del cementerio, la costumbre de llevar los cadáveres de los niños a enterrarse al son de alegre música de valses, polkas y mazurcas, poruqe existía la creencia de que un niño que moría era un angelito que subía a la gloria limpio de pecado del mundo, y que su muerte significaba un premio de Dios que tenía que tomarse como una bendición. Es por ello que una cuadra antes de llegar al cementerio. Salvador Ocampo, conocido como Chaschás, replicaba alegremente las campanas de la ermita anunciando la entrada de un angelito al cielo, esta costumbre deapareció sin que nadie la prohibiera. Asimismo existía la tradición de llevar litros de aguardiente al cementerio, para repartirlo entre los acompañantes de los sepelios. Ello originaba que frecuentemente se quedaran algunos ciuddanos dormidos sobre las lápidas en completo estado de embriaguez, hasta la medianoche en que se despertaban dentro del camposanto (1) Esta costumbre fue prohibida por las autoridades a principios del siglo XX, por ser considerado inmoral y extravagante, ya que daba lugar a escenas tragicómicas. El arte sacro Una vez construido el camposanto, el ambiente cultural y la urbanización de Managua expresan cierto signo de progreso, que van modificando y embelleciendo a la ciudad. Es así que en 1879, bajo la administración municipal de Don Marcial Solis Guerra, se muestran los primeros embozos de desarrollo urbano . Se crean nuevos barrios y las calles de Managua, así como las casas, reciben nombre y números (2), Asimismo se construyeron los primeros edificios públicos de importancia, como el Palacio Nacional edificio predominante en el aspecto arquitectónico que lo definieron como espacio urbano. También se construyeron el edificio de la Policia de Hacienda, el Cabildo Municipal, la Escuela de Bellas Artes y Oficios, y algunas otras. En estas obras municipales,es notable la influencia del arte neoclásico (3), proveniente de Europa, específicamente de España. el neoclásico le imprimió su sello a la arquitectura urbanística de Managua. En el Cementerio San Pedro, al igual que en el Municipio de Managua, las primeras obras de arte sagrado que se construyeron, manifiestan el predominio del neoclásico, así como también los vances culturales de las épocas posteriores, que influyeron en la arquitectura del arte sacro. Entre las construcciones más representativas deben de mencionarse las bóvedas, cruces, ángeles, bustos, monumentos, capillas y lápidas, las cuales eran elaboradas en mármol. algunas familias pudientes de Managua edificaron a sus difuntos lujosos mausoleos y monumentos que contribuyeron al ornato del cementerio. Entre los elementos arquitectónicos que predominaron tenemos la cruz, en la mayoría de los casos sin representación figurada. En otros la representación figuraba al crucifijo. En la escultura monumental las representaciones eran principalmente de figuración cristiana con insistencia en temas de resurrección. al mismo tiempo abundaban las creencias alusivas a las personas fallecidas, tales como bustos y monumentos; también los de carácter puramente ornamental como jarrones, palomas, entre otros. Asimismo, formando parte de arte sagrado, en las lápidas quedaron grabados expresivos epitafios que los familiares de los ciudadanos fallecidos las dedicaban como muestra de sus sentimientos. Veamos un ejemplo de estas expresiones: Ïnolvidable esposo, aunque duermas el sueño eterno, tuyo es siempre, mi pensamiento y mi corazon. Tu esposa, Julia Vda de Z. Localizacion: Entre la 2da y 3ra Ave SO y la s 5ta y 6ta Calle SO. Osea, entre La Ave Bolivar y el INSS. fuentes: www.manfut.org, www.skyscrapercity.com