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Curiosidades De Toy Story 3 Cuando Woody sube a un escritorio se alcanza a ver una carta con los nombres de Carl y Ellie Fredricksen, aquellos viejitos de la pelícua UP: también una Cuenta de Pizza Planet: en una vista panorámica se distingue perfecta parte de la recámara en donde podemos ver un banderín con las iniciales PU (Pixar University) PIXAR tiene la costumbre de esconder personajes de películas futuras y en el cuarto de Andy se encuentra uno nuevo de Cars2, ¿cuál será?: Andy aún conserva a Luxo Jr en color rojo como en la primera Toy Story y se le ve usando iTunes: ¿Recuerdas a Sid? El niño hiperactivo y destroza juguetes de la primera película. Pues lo vemos un par de veces en la cinta, es nada más y nada menos que: ¿Se les hace conocido este coche rojo con un rayo amarillo? ¿O este símbolo de 95? ¿Qué tal estos 2? Si pensabas que el debut de Lots-o era ésta película pues déjame decirte que estás en un error porque apareció en UP, cuando Carl eleva su casa pasa por la recámara de una niña que tiene a Lots-o, Cuando Woody escapa y cae en un árbol, lo hace similar a Tom Cruise en Misión Imposible Para salir del Salón Oruga Buzz pasa rápidamente por una cuerda y al fondo hay dibujos relacionados con Finding Nemo Los juguetes del Salón Mariposas apuestan baterías Re Volting, patrocinadoras de un coche en Cars: Buzz Lightyear utiliza baterías de la macro corporación destructora del planeta en WALL E Bonnie tiene iMac y usa Safari: Para algunos fans clavados una niña que aparece jugando con dos muñecos podría ser Boo más grande, recordando que falta poco para ver Monsters Inc 2. Comenten si les agrado.
Tips para proteger la pintura de tu auto El color es uno de los factores más importantes a la hora de comprar un coche; se dice que refleja tu personalidad y proyecta tu estilo, pero, qué debes hacer para que ese flamante azul marino no se convierta en un púrpura opaco lleno de manchas o ese "rojo pasión" no termine siendo un rosa mexicano con escala de grises. Los autos están expuestos a una enorme cantidad de contaminantes ambientales y factores como los rayos ultravioleta del sol que deterioran la pintura, reducen su brillo y en ocasiones generan manchas permanentes. A continuación te presentamos algunos consejos para que la pintura de tu auto se mantenga viva durante mucho tiempo. Lávalo frecuentemente.- Aunque se recomiendo lavarlo una vez al mes, es mejor hacerlo semanalmente. Utiliza jabón especial para autos; otro tipo de químicos pueden dañar la pintura. No olvides lavar todos los recovecos de tu auto, en especial, las partes donde se almacena la suciedad como las salpicaderas y debajo de las defensas. Encéralo por lo menos cuatro veces al año.- Una buena encerada cada tres meses, le brindará a tu auto una capa protectora contra los contaminantes ambientales además de que lo hará lucir más brillante. Asegúrate de utilizar productos de calidad y evitar las ceras de colores. Es muy importante no confundir la cera con el polish (abrillantador) ya que el segundo sólo acondiciona la pintura, restaura los aceites y elimina los rayones. La cera es una capa protectora y debe aplicarse después del polish. Repara los rayones.- Si la pintura se despostilla por las piedritas en el asfalto y no se repara a tiempo, puede provocar la corrosión de la misma. Utiliza pintura en spray del mismo color que el de la carrocería (de preferencia cómprala con el fabricante de tu auto), rocíala dentro de la tapa y toma un poco con un palillo de dientes. Aplícala suavemente sobre el área despostillada y de esta forma sellarás la imperfección. Si es un rayón muy profundo, llévalo con un hojalatero o pintor profesional. Quita las manchas antes de que penetren.- Si alguien le embarra un chicle o un pájaro hace de las suyas sobre la carrocería de tu auto, retira la mancha en cuanto la detectes ya que si dejas pasar el tiempo, la pintura lo absorbe y será imposible repararlo. No utilices productos de dudosa procedencia.- Consulta a un experto o a la agencia donde compraste tu auto para saber qué tipo de producto comprar. Existen muchos factores que influyen en el tipo de cera y tratamientos que necesita tu auto: su antigüedad, el color, el tipo de pintura, las condiciones climáticas de la región en la que vives etc. Existen ceras con carnauba y ceras sintéticas; ambas son recomendables pero la sintética tiene mayor duración. Déjalo en la sombra.- Los rayos del sol son un factor determinante para el deterioro de la pintura. De ser posible, estaciona tu coche en un área de sombra y procura que no sea debajo de un árbol, recuerda que los desechos de los pájaros también dañan la pintura. Cúbrelo.- Si no lo puedes dejar en la sombra, ponle a tu auto una cubierta protectora de lona.
WTF en Taringa Bueno es muy simple pero me acaba de pasar,estaba respondiendo le a un usuario su mensaje de que lo siguiera por que me dejo 10 puntos en un post y apareció esto: Es Crap,pero a mi me pareció algo Raro no?
¿Y si todos fueramos vegetarianos? Saludos, hece poco leí este artículo de la revista NewScientist y me pareció muy interesante. En el se habla del impacto ambiental que tiene la ganadería, de qué pasaría si todo el mundo fuera vegetariano y cuales serían los efectos que esto tendría, también se mencionan dos posibles soluciones al problema que plantea la -cada vez mayor- demanda de carne en el mundo. Quiero dejar en claro que no estoy a favor con todo lo que se dice en el artículo, y me parece que el autor, en ocasiones, hace análisis un poco superficiales; pero creo que podría servir para hacer un poco de reflexión, intercambiar ideas e incluso iniciar un debate. La traducción es mía, de antemano agradezco cualquier corrección o sugerencia para hacerla más entendible. Mundo vegetariano: Por qué comer verduras no salvará al planeta. MUNDO VEGETARIANO: Alrededor del 20% de la población mundial es vegetariana. Si usted es un típico occidental, usted comió casi 100 kilogramos de carne el año pasado. Esto fue, casi con total seguridad, la parte más costosa de su dieta, especialmente en términos ambientales. El clamor para incitar a la gente a comer menos carne para salvar al planeta, es cada vez más fuerte. "Menos carne = menos calor”, proclamó Paul McCartney, previo a la conferencia sobre el calentamiento global, celebrada el pasado mes de diciembre en Copenhague. Y esta revista recientemente recomendó comer menos carne como una manera de reducir nuestra huella ambiental. Si consumir menos carne es bueno, ¿no consumirla sería aún mejor? Se podría pensar eso. "En el mundo desarrollado, la forma más eficaz para reducir el impacto ambiental de la dieta, a título personal, es volverse vegetariano o vegano", dice Annette Pinner, directora en jefe de la Sociedad Vegetariana del Reino Unido. Parece muy obvio, pero ¿realmente es así de simple? Para averiguarlo, imaginemos qué pasaría si el mundo entero decidiera eliminar la carne, la leche y los huevos de su dieta, a continuación indaguemos cómo se propagarían los efectos a través de las actividades agropecuarias, el medio ambiente y la sociedad. El resultado podría sorprenderle. En 2008 el mundo consumió cerca de 280 millones de toneladas de carne, 700 millones de toneladas de leche y 1,2 mil millones de huevos, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Ambientalmente hablando, esto tuvo un costo enorme. SED DE LECHE: La producción de leche casi se ha duplicado desde 1970 PRODUCCIÓN MUNDIAL DE HUEVOS: El número de huevos que se producen en la actualidad es más del triple que en 1970. AUMENTO EN LA PRODUCCIÓN MUNDIAL DE CARNE: El pollo ha visto el mayor aumento en su producción, produciéndose en 2008 seis veces más que en 1970. Todas las actividades agropecuarias dañan al medio ambiente –piense en todos los bosques talados y las praderas barbechadas, el agua de riego, el estiércol, el combustible para los tractores, los pesticidas y los fertilizantes. Las actividades agropecuarias producen más gases de efecto invernadero que todos los medios de transporte juntos, y contribuyen a muchos otros problemas, desde la contaminación por nitrógeno a la erosión del suelo. La ganadería es la actividad agropecuaria que más daños ambientales provoca. En parte, esto se debe a que la mayoría del ganado come granos que podrían utilizarse para alimentar personas. Tan poco como un 10 por ciento de esos granos se transforman en carne, leche o huevos, por lo que el ganado amplifica el impacto ambiental de la agricultura al obligarnos a producir más granos de los que de otra manera necesitaríamos. Como una medida aproximada de cuánto más, considere que el ganado consume alrededor de un tercio de la cosecha de granos del mundo. Así que en una primera aproximación, un mundo vegano necesitará sólo dos tercios de las tierras de cultivo utilizadas en la actualidad. Por supuesto, esto es sólo parte de la historia: la carne y la leche representan alrededor del 15 por ciento de las calorías ingeridas por los seres humanos, por lo que tendríamos que comer más granos para compensar su pérdida. En total, el cambio a una dieta vegana reduciría la cantidad de tierras dedicadas a cultivos en un 21 por ciento -alrededor de 3,4 millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente el tamaño de la India. CENSO DE GANADO: El número de reses y cerdos criados para la obtención de alimento se ha incrementado rápidamente desde 1970. Esta reducción tendría un efecto enorme sobre el impacto ambiental de la agricultura. Tomemos la contaminación por nitrógeno, que puede conducir a la eutrofización de lagos. Como un ejemplo en pequeña escala, la científico ambiental Allison Leach, de la Universidad de Virginia en Charlottesville calculó que si todos en su universidad eliminaran la carne de su dieta, se reduciría la huella de nitrógeno de la universidad -la cantidad de nitrógeno liberado al medio ambiente por todas las actividades- en un 27 por ciento. Esto se debe principalmente a la reducción del uso de fertilizantes y de la cantidad de nitrógeno procedente del estiércol. Leach descubrió que si todos dieran un paso más y también eliminaran los productos lácteos y los huevos, la huella de nitrógeno de la universidad caería en un 60 por ciento. La ganadería no sólo afecta al medio ambiente en términos de nitrógeno. Las estadísticas mundiales son difíciles de conseguir, pero al menos en los EE.UU., la ganadería provoca el 55 por ciento de la erosión del suelo y el 37 por ciento del uso de plaguicidas. Además, la mitad de todos los antibióticos que se fabrican son suministrados al ganado, a menudo como parte normal de su dieta, una práctica que está dando lugar a bacterias resistentes a los antibióticos. Eso no es todo. El ganado también es una fuente importante de gases de efecto invernadero. Gran parte en forma de metano -un gas de efecto invernadero, especialmente potente- producido por microbios en los intestinos de animales de pastoreo, como bovinos y ovinos, y que eventualmente, es arrojado a la atmósfera. La ganadería también es responsable de una gran cantidad de dióxido de carbono, en su mayor parte resultado de la tala de bosques para el pastoreo, o de cuando el sobrepastoreo y la erosión del suelo resultante, provoca una pérdida neta de carbono de los suelos. Considerando todo esto, el ganado es responsable de la friolera del 18 por ciento de todas las emisiones de gases de efecto invernadero, medidos en equivalentes de CO2, de acuerdo con Livestock's Long Shadow, un informe de la FAO del 2006. La eliminación del ganado sin duda haría una gran diferencia en los esfuerzos para controlar el calentamiento global. ¿Qué tan grande sería esa diferencia? Depende de lo que sustituyera al ganado y a la tierra que éste pasta. Ciertamente, donde las tierras de pastoreo volvieran a ser bosques –particularmente en áreas como la cuenca del Amazonas, donde el 70 por ciento de las tierras deforestadas son ahora tierras de pastoreo– el bosque renaciente secuestraría cantidades enormes de carbono. Las llanuras de América, también acumularían carbono en sus suelos si el pastoreo se detuviera. Pero en el África subsahariana, cualquier reducción del metano proveniente de los herbívoros domésticos probablemente sería -por lo menos parcialmente- compensada por un aumento de las emisiones provenientes de los herbívoros silvestres y de las termitas, que compiten con el ganado por el alimento. "Ciertamente, valdría la pena que alguien se tomara un poco de tiempo para observar esto", dice Philip Thornton, científico de sistemas agrícolas del International Livestock Research Institute. Costos ocultos Entonces, un mundo libre de carne, sería más verde en muchos aspectos: menos tierras de cultivo, más bosques y –presumiblemente- mayor biodiversidad, menos emisiones de gases de efecto invernadero, menos contaminación agrícola, menor demanda de agua potable -y la lista sigue. Es evidente que si los huevos, la carne, y la leche fueran a juicio por delitos contra el medio ambiente, la fiscalía la tendría muy fácil. Y eso sin hablar de cuestiones de bienestar animal. Pero espere. Si todo el mundo optara por renunciar a la carne, también habría costos importantes. Es cierto que en la actualidad la mayoría del ganado es alimentado con granos que de otra forma la gente podría comer, pero esto no tiene por qué ser así. Durante la mayor parte de la historia humana, vacas, ovejas y cabras pastaban en terrenos que no eran aptos para la labranza, y al hacerlo convertían hierba no comestible en carne y leche comestibles. Incluso hoy en día, un rebaño de ovejas o cabras, puede ser la forma más eficiente para conseguir alimento de las tierras marginales. En un mundo donde más de mil millones de personas no tienen lo suficiente para comer, retirar estas tierras de la producción sólo contribuiría a la inseguridad alimentaria. Por otra parte, en las tierras semiáridas o montañosas, unos niveles moderados de pastoreo podrían causar mucho menos daño ecológico que la agricultura. Incluso los cerdos y pollos, que carecen de la maquinaria digestiva para comer pastura, no necesitan de granos. En su lugar, pueden subsistir con las sobras y con cualquier cosa que puedan forrajear. “Su cerdo doméstico sería su útil basurero", dice Tara Garnett, quien dirige la Food Climate Research Network de la Universidad de Surrey en Guildford, Reino Unido. "Usted da sus sobras a los cerdos, ellos se ocupan de su basura, y usted obtiene carne." Alimentado de esta forma, el ganado representaría una ganancia neta de calorías y proteínas en la dieta humana, mientras se encargaría de un estimado del 30 al 50 por ciento de los alimentos que van a la basura -un beneficio que un mundo libre de carne no tendría. La mayoría de las granjas porcinas y avícolas se están perdiendo esto, ya que los animales comen alimentos comerciales basados en granos. Otra desventaja sería la desaparición de los subproductos animales. Un mundo libre de carne tendría que sustituir los 11 millones de toneladas de cuero y los 2 millones de toneladas de lana provenientes de la ganadería cada año. No sólo eso, muchos agricultores perderían el estiércol, aunque el uso de fertilizantes animales es menos importante de lo que alguna vez fue. "El estiércol se ha convertido en una fuente menor de nitrógeno en todos los principales países agrícolas. No carece de importancia, pero representa probablemente menos del 15 por ciento del nitrógeno total", dice Vaclav Smil, científico ambiental en la Universidad de Manitoba en Winnipeg, Canadá. Incluso los vegetarianos fervientes reconocen que los productos lácteos e incluso la carne pueden ser algo bueno en los países más pobres. "Si bien no hay duda de que una reducción considerable del consumo de carne tendría un beneficio ambiental, debemos ser cuidadosos a la hora de decir que la mejor solución sería que todo el mundo se hiciera vegetariano", dice Pinner. Porque para mil millones de los residentes rurales más pobres del mundo, un animal o dos pueden representar su única esperanza realista para obtener un pequeño ingreso adicional, y un poco de proteína animal puede hacer una gran diferencia en una dieta marginal. ¿Y si nos decidiéramos por una dieta vegetariana en lugar de una vegana? Después de todo, la leche y los huevos son formas muy eficientes para producir calorías animales, sólo son superados por los pollos de engorda criados en granjas industriales. Por desgracia, un sistema ganadero que sólo produjera leche y huevos, simplemente no funcionaría bien en la práctica. "Es difícil cambiar a una dieta libre de carne pero que incluya a la leche, porque no se puede producir leche sin carne", dice Helmut Haberl, un ecólogo social del Instituto de Ecología Social en Viena, Austria. Las vacas lecheras deben parir cada año para seguir produciendo leche, y sólo la mitad de sus crías serán hembras. Mientras muchos vegetarianos ven razones morales para no matar y comer a los machos –o a las vacas lecheras retiradas- seguramente no existen razones prácticas para desperdiciar tanta carne. Argumentos similares se aplican a las gallinas ponedoras. Así que, aunque un mundo libre de carne suena bien en el papel, es probable que en un futuro utópico aún existan algunos productos de origen animal. Y estamos hablando de carne, no sólo de leche y huevos. Entonces, las verdaderas preguntas son, ¿qué tanta carne queremos?, y, ¿cómo la produciremos? Las respuestas dependen del enfoque que se le dé a la cuestión. Lo más sencillo es asumir que el mundo continuará demandando cada vez más carne. Así es cómo van las cosas por el momento (ver "Riqueza =Carne". Bajo este escenario, el objetivo será producir el máximo de carne al menor costo ambiental. Eso significa menos ovinos y bovinos paciendo libres en pasturas bucólicas y más animales, especialmente pollos, atiborrados en corrales de engorda o en galpones con alta densidad de animales. "Si usted va a mantener algunos sistemas ganaderos, creo que los únicos que usted querrá mantener son los intensivos", dice Walter Falcon, un economista agrícola de la Universidad de Stanford en California. Pasto indigerible Esto se debe a que pastar es inherentemente ineficiente. Los animales queman grandes cantidades de energía recorriendo el terreno alimentándose de pastos relativamente indigeribles. Crecen más lentamente que los animales de engorda y, en consecuencia, emiten más metano durante su vida. Por ejemplo, una vaca en una pastura de los EE.UU., emite 50 kilogramos de metano al año, en comparación con los apenas 26 kilogramos en un corral de engorda, de acuerdo con Livestock's Long Shadow. Pero incluso una vaca de engorda es un productor de carne mucho menos eficiente que un cerdo o un pollo industrial. Si bien estos consumen una dieta principalmente basada en granos, compitiendo así directamente con los humanos por el alimento, son relativamente buenos convirtiendo el alimento en carne, mientras que producen poco o nada de metano. Esto mantiene bajo su costo ambiental: un kilogramo de carne de pollo industrial representa emisiones de gases de efecto invernadero equivalentes a sólo 3,6 kilogramos de CO2, un kilogramo de carne de cerdo, 11,2 kilogramos, y un kilogramo de carne de res, 28,1 kilogramos, según un análisis realizado por Bo Weidema de la consultoría en desarrollo sostenible 2.-0 LCA con sede en Aalborg, Dinamarca. Por supuesto, este tipo de operaciones intensivas también ocasionan otros problemas, en particular la eliminación de grandes cantidades de estiércol. En teoría -y cada vez más en la práctica- la mayor parte de este estiércol podría utilizarse para generar biogás y, posteriormente, electricidad. Si todo el estiércol que produce el ganado en los EE.UU. fuera procesado de esta manera, se podrían reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en alrededor de 100 millones de toneladas anuales, lo que equivale al 4 por ciento de las emisiones producidas por la generación de electricidad (Environmental Research Letters, vol 3, p 034002). Con los incentivos adecuados, las granjas de ganado intensivas podrían ocasionar menos daño ambiental de lo que hacen hoy en día. Sin embargo, existe otra alternativa: tratar al ganado como parte del ecosistema. Garnett visualiza devolver a los animales a su rol original como unidades de eliminación de residuos, comiendo restos de comida y pastando en tierras no aptas para cultivos. "En ese contexto," dice ella, "las emisiones de metano por animal serían mayores, pero las emisiones totales se reducirían ya que habría menos animales." Por supuesto, menos animales significan menos carne. Cuánto menos, nadie lo sabe realmente. En una primera aproximación, Garnett advierte que aproximadamente la mitad de la producción mundial de carne proviene de granjas intensivas, y ninguna de ellas sería permitida bajo el enfoque ecológico. Lo que quedaría serían aquellos ranchos donde los animales pastan en tierras marginales y no son alimentados con granos -alrededor del 10 por ciento del total de hoy- y un mayor número de explotaciones mixtas, donde el ganado se alimenta de residuos de las cosechas y de las moliendas, y de otros desechos. Dicho futuro requeriría un ajuste mayor en las preferencias alimenticias. La gente tendría que comer menos carne, especialmente en el occidente hambriento de carne. No sólo eso, sino que también tendría que cambiar el tipo de carne que comemos. "Usted no va a obtener pollos gordos y pechugones alimentándolos con desechos domésticos y dejándolos picotear en busca de gusanos. Usted obtendrá un animal mucho más flaco", dice Garnett. ¿La gente realmente aceptaría consumir carne de res costosa y pollos de corral escuálidos, tal vez una o dos veces por semana? En la actualidad, ciertamente, la mayoría no lo haría, optando por el precio y la abundancia sobre el impacto ambiental. Pero el cambio ocurre. Dada la deforestación, la erosión del suelo, la contaminación del agua y las emisiones de gases de efecto invernadero que se producirán si la producción de carne en todo el mundo sigue aumentando, algunas personas ya están optando por comer menos carne. Y el mensaje es, definitivamente menos, pero no nada. AFICIÓN POR LA CARNE: Conforme la gente se hace más rica, tiende a comer más carne. Persuadir al mundo para que coma menos carne parece una tarea complicada. País tras país, conforme la gente se vuelve más rica come más carne. Entre 1980 y 2002, el consumo de carne per cápita en los países en vías de desarrollo se duplicó a 28 kilogramos por año, y se prevé que para el 2030 aumente a 37 kilogramos por año. Eso es aún menos de la mitad de lo que come actualmente una persona promedio en el mundo desarrollado, y la demanda sigue creciendo. En occidente, en el año 2002 el consumo de carne per cápita fue casi 8 por ciento mayor que en 1992. Cuando se agrega esto a la creciente población, la mejor estimación de las Naciones Unidas es que para el año 2050 el mundo tendrá que producir más del doble de carne que en la actualidad -un aumento que sería desastroso para el medio ambiente. Fuente: Veggieworld: Why eating greens won't save the planet (NewScientist) El artículo completo lo pueden leer aquí (en inglés): http://tanjoolee.posterous.com/veggieworld-why-eating-greens-wont-save-the-p Saludos.
Remeras,Playeras Graciosas Que tal amigos,les traigo algunos diseños de varias remeras o playeras algo graciosas

Hoy cumple 40 años el Chavo del 8 La serie El Chavo del 8, creada por el comediante mexicano Roberto Gómez Bolaños, cumple este lunes 40 años de su primera transmisión por televisión. El programa que ha captado la atención de niños, jóvenes y adultos ha llegado a países tan lejanos como Grecia, Japón, Corea, Tailandia y hasta Marruecos. El 20 de junio de 1971, la reconocida serie de Gómez Bolaños se estrenó en las pantallas dentro de su programa Chespirito. Asimismo, en 1973 la secuencia sale del mencionado espacio televisivo para tener su propio horario. A medida del tiempo y de la aceptación del público, el autor se disponía a agregar nuevos personajes a la historia que transcurría en una vecindad. La Chilindrina, interpretado por María Antonieta de las Nieves; El Profesor Jirafales por Rubén Aguirre; Don Ramón, encarnado por Ramón Valdez; Doña Florinda (Florinda Meza), Quico (Carlos Villagrán) y el Señor Barriga (Edgar Vivar). La bruja del 71, Godines, Ñoño, La Popys, Patty y Jaimito eran otros de los personajes que dieron vida a la serie, considerada la más vista en la historia de la televisión latinoamericana. El Chavo, el niño pobre y protagonista de la historia, portaba zapatos viejos, pantalones cortos y gorro. Esta figura surgió de manera accidental, como "solución" a un problema que se le presentó al autor, explicó Roberto Gómez Fernández, hijo de Chespirito. De acuerdo con las agencias de noticias, durante su auge, el programa fue visto, en promedio, por 350 millones de personas a la semana. Desde su debut, hace 40 años, la famosa secuencia continúa cosechando éxito, tras haber sido traducida en varios idiomas y contar con una serie animada, lanzada en el 2006. Además de contar con capítulos como "El Chavo en Acapulco" o ""No te vayas Chavo. El autor de El Chavo del 8, Roberto Gómez Bolaños, cuenta actualmente con 82 años de edad y vive en Cancún, México. Recientemente creo una cuenta en Twitter (@chespiritoRGB) que en solo un día ya era seguida por 100 mil personas.
¿Y si todos fueramos vegetarianos? Saludos, hece poco leí este artículo de la revista NewScientist y me pareció muy interesante. En el se habla del impacto ambiental que tiene la ganadería, de qué pasaría si todo el mundo fuera vegetariano y cuales serían los efectos que esto tendría, también se mencionan dos posibles soluciones al problema que plantea la -cada vez mayor- demanda de carne en el mundo. Quiero dejar en claro que no estoy a favor con todo lo que se dice en el artículo, y me parece que el autor, en ocasiones, hace análisis un poco superficiales; pero creo que podría servir para hacer un poco de reflexión, intercambiar ideas e incluso iniciar un debate. La traducción es mía, de antemano agradezco cualquier corrección o sugerencia para hacerla más entendible. Mundo vegetariano: Por qué comer verduras no salvará al planeta. MUNDO VEGETARIANO: Alrededor del 20% de la población mundial es vegetariana. Si usted es un típico occidental, usted comió casi 100 kilogramos de carne el año pasado. Esto fue, casi con total seguridad, la parte más costosa de su dieta, especialmente en términos ambientales. El clamor para incitar a la gente a comer menos carne para salvar al planeta, es cada vez más fuerte. "Menos carne = menos calor”, proclamó Paul McCartney, previo a la conferencia sobre el calentamiento global, celebrada el pasado mes de diciembre en Copenhague. Y esta revista recientemente recomendó comer menos carne como una manera de reducir nuestra huella ambiental. Si consumir menos carne es bueno, ¿no consumirla sería aún mejor? Se podría pensar eso. "En el mundo desarrollado, la forma más eficaz para reducir el impacto ambiental de la dieta, a título personal, es volverse vegetariano o vegano", dice Annette Pinner, directora en jefe de la Sociedad Vegetariana del Reino Unido. Parece muy obvio, pero ¿realmente es así de simple? Para averiguarlo, imaginemos qué pasaría si el mundo entero decidiera eliminar la carne, la leche y los huevos de su dieta, a continuación indaguemos cómo se propagarían los efectos a través de las actividades agropecuarias, el medio ambiente y la sociedad. El resultado podría sorprenderle. En 2008 el mundo consumió cerca de 280 millones de toneladas de carne, 700 millones de toneladas de leche y 1,2 mil millones de huevos, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Ambientalmente hablando, esto tuvo un costo enorme. SED DE LECHE: La producción de leche casi se ha duplicado desde 1970 PRODUCCIÓN MUNDIAL DE HUEVOS: El número de huevos que se producen en la actualidad es más del triple que en 1970. AUMENTO EN LA PRODUCCIÓN MUNDIAL DE CARNE: El pollo ha visto el mayor aumento en su producción, produciéndose en 2008 seis veces más que en 1970. Todas las actividades agropecuarias dañan al medio ambiente –piense en todos los bosques talados y las praderas barbechadas, el agua de riego, el estiércol, el combustible para los tractores, los pesticidas y los fertilizantes. Las actividades agropecuarias producen más gases de efecto invernadero que todos los medios de transporte juntos, y contribuyen a muchos otros problemas, desde la contaminación por nitrógeno a la erosión del suelo. La ganadería es la actividad agropecuaria que más daños ambientales provoca. En parte, esto se debe a que la mayoría del ganado come granos que podrían utilizarse para alimentar personas. Tan poco como un 10 por ciento de esos granos se transforman en carne, leche o huevos, por lo que el ganado amplifica el impacto ambiental de la agricultura al obligarnos a producir más granos de los que de otra manera necesitaríamos. Como una medida aproximada de cuánto más, considere que el ganado consume alrededor de un tercio de la cosecha de granos del mundo. Así que en una primera aproximación, un mundo vegano necesitará sólo dos tercios de las tierras de cultivo utilizadas en la actualidad. Por supuesto, esto es sólo parte de la historia: la carne y la leche representan alrededor del 15 por ciento de las calorías ingeridas por los seres humanos, por lo que tendríamos que comer más granos para compensar su pérdida. En total, el cambio a una dieta vegana reduciría la cantidad de tierras dedicadas a cultivos en un 21 por ciento -alrededor de 3,4 millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente el tamaño de la India. CENSO DE GANADO: El número de reses y cerdos criados para la obtención de alimento se ha incrementado rápidamente desde 1970. Esta reducción tendría un efecto enorme sobre el impacto ambiental de la agricultura. Tomemos la contaminación por nitrógeno, que puede conducir a la eutrofización de lagos. Como un ejemplo en pequeña escala, la científico ambiental Allison Leach, de la Universidad de Virginia en Charlottesville calculó que si todos en su universidad eliminaran la carne de su dieta, se reduciría la huella de nitrógeno de la universidad -la cantidad de nitrógeno liberado al medio ambiente por todas las actividades- en un 27 por ciento. Esto se debe principalmente a la reducción del uso de fertilizantes y de la cantidad de nitrógeno procedente del estiércol. Leach descubrió que si todos dieran un paso más y también eliminaran los productos lácteos y los huevos, la huella de nitrógeno de la universidad caería en un 60 por ciento. La ganadería no sólo afecta al medio ambiente en términos de nitrógeno. Las estadísticas mundiales son difíciles de conseguir, pero al menos en los EE.UU., la ganadería provoca el 55 por ciento de la erosión del suelo y el 37 por ciento del uso de plaguicidas. Además, la mitad de todos los antibióticos que se fabrican son suministrados al ganado, a menudo como parte normal de su dieta, una práctica que está dando lugar a bacterias resistentes a los antibióticos. Eso no es todo. El ganado también es una fuente importante de gases de efecto invernadero. Gran parte en forma de metano -un gas de efecto invernadero, especialmente potente- producido por microbios en los intestinos de animales de pastoreo, como bovinos y ovinos, y que eventualmente, es arrojado a la atmósfera. La ganadería también es responsable de una gran cantidad de dióxido de carbono, en su mayor parte resultado de la tala de bosques para el pastoreo, o de cuando el sobrepastoreo y la erosión del suelo resultante, provoca una pérdida neta de carbono de los suelos. Considerando todo esto, el ganado es responsable de la friolera del 18 por ciento de todas las emisiones de gases de efecto invernadero, medidos en equivalentes de CO2, de acuerdo con Livestock's Long Shadow, un informe de la FAO del 2006. La eliminación del ganado sin duda haría una gran diferencia en los esfuerzos para controlar el calentamiento global. ¿Qué tan grande sería esa diferencia? Depende de lo que sustituyera al ganado y a la tierra que éste pasta. Ciertamente, donde las tierras de pastoreo volvieran a ser bosques –particularmente en áreas como la cuenca del Amazonas, donde el 70 por ciento de las tierras deforestadas son ahora tierras de pastoreo– el bosque renaciente secuestraría cantidades enormes de carbono. Las llanuras de América, también acumularían carbono en sus suelos si el pastoreo se detuviera. Pero en el África subsahariana, cualquier reducción del metano proveniente de los herbívoros domésticos probablemente sería -por lo menos parcialmente- compensada por un aumento de las emisiones provenientes de los herbívoros silvestres y de las termitas, que compiten con el ganado por el alimento. "Ciertamente, valdría la pena que alguien se tomara un poco de tiempo para observar esto", dice Philip Thornton, científico de sistemas agrícolas del International Livestock Research Institute. Costos ocultos Entonces, un mundo libre de carne, sería más verde en muchos aspectos: menos tierras de cultivo, más bosques y –presumiblemente- mayor biodiversidad, menos emisiones de gases de efecto invernadero, menos contaminación agrícola, menor demanda de agua potable -y la lista sigue. Es evidente que si los huevos, la carne, y la leche fueran a juicio por delitos contra el medio ambiente, la fiscalía la tendría muy fácil. Y eso sin hablar de cuestiones de bienestar animal. Pero espere. Si todo el mundo optara por renunciar a la carne, también habría costos importantes. Es cierto que en la actualidad la mayoría del ganado es alimentado con granos que de otra forma la gente podría comer, pero esto no tiene por qué ser así. Durante la mayor parte de la historia humana, vacas, ovejas y cabras pastaban en terrenos que no eran aptos para la labranza, y al hacerlo convertían hierba no comestible en carne y leche comestibles. Incluso hoy en día, un rebaño de ovejas o cabras, puede ser la forma más eficiente para conseguir alimento de las tierras marginales. En un mundo donde más de mil millones de personas no tienen lo suficiente para comer, retirar estas tierras de la producción sólo contribuiría a la inseguridad alimentaria. Por otra parte, en las tierras semiáridas o montañosas, unos niveles moderados de pastoreo podrían causar mucho menos daño ecológico que la agricultura. Incluso los cerdos y pollos, que carecen de la maquinaria digestiva para comer pastura, no necesitan de granos. En su lugar, pueden subsistir con las sobras y con cualquier cosa que puedan forrajear. “Su cerdo doméstico sería su útil basurero", dice Tara Garnett, quien dirige la Food Climate Research Network de la Universidad de Surrey en Guildford, Reino Unido. "Usted da sus sobras a los cerdos, ellos se ocupan de su basura, y usted obtiene carne." Alimentado de esta forma, el ganado representaría una ganancia neta de calorías y proteínas en la dieta humana, mientras se encargaría de un estimado del 30 al 50 por ciento de los alimentos que van a la basura -un beneficio que un mundo libre de carne no tendría. La mayoría de las granjas porcinas y avícolas se están perdiendo esto, ya que los animales comen alimentos comerciales basados en granos. Otra desventaja sería la desaparición de los subproductos animales. Un mundo libre de carne tendría que sustituir los 11 millones de toneladas de cuero y los 2 millones de toneladas de lana provenientes de la ganadería cada año. No sólo eso, muchos agricultores perderían el estiércol, aunque el uso de fertilizantes animales es menos importante de lo que alguna vez fue. "El estiércol se ha convertido en una fuente menor de nitrógeno en todos los principales países agrícolas. No carece de importancia, pero representa probablemente menos del 15 por ciento del nitrógeno total", dice Vaclav Smil, científico ambiental en la Universidad de Manitoba en Winnipeg, Canadá. Incluso los vegetarianos fervientes reconocen que los productos lácteos e incluso la carne pueden ser algo bueno en los países más pobres. "Si bien no hay duda de que una reducción considerable del consumo de carne tendría un beneficio ambiental, debemos ser cuidadosos a la hora de decir que la mejor solución sería que todo el mundo se hiciera vegetariano", dice Pinner. Porque para mil millones de los residentes rurales más pobres del mundo, un animal o dos pueden representar su única esperanza realista para obtener un pequeño ingreso adicional, y un poco de proteína animal puede hacer una gran diferencia en una dieta marginal. ¿Y si nos decidiéramos por una dieta vegetariana en lugar de una vegana? Después de todo, la leche y los huevos son formas muy eficientes para producir calorías animales, sólo son superados por los pollos de engorda criados en granjas industriales. Por desgracia, un sistema ganadero que sólo produjera leche y huevos, simplemente no funcionaría bien en la práctica. "Es difícil cambiar a una dieta libre de carne pero que incluya a la leche, porque no se puede producir leche sin carne", dice Helmut Haberl, un ecólogo social del Instituto de Ecología Social en Viena, Austria. Las vacas lecheras deben parir cada año para seguir produciendo leche, y sólo la mitad de sus crías serán hembras. Mientras muchos vegetarianos ven razones morales para no matar y comer a los machos –o a las vacas lecheras retiradas- seguramente no existen razones prácticas para desperdiciar tanta carne. Argumentos similares se aplican a las gallinas ponedoras. Así que, aunque un mundo libre de carne suena bien en el papel, es probable que en un futuro utópico aún existan algunos productos de origen animal. Y estamos hablando de carne, no sólo de leche y huevos. Entonces, las verdaderas preguntas son, ¿qué tanta carne queremos?, y, ¿cómo la produciremos? Las respuestas dependen del enfoque que se le dé a la cuestión. Lo más sencillo es asumir que el mundo continuará demandando cada vez más carne. Así es cómo van las cosas por el momento (ver "Riqueza =Carne". Bajo este escenario, el objetivo será producir el máximo de carne al menor costo ambiental. Eso significa menos ovinos y bovinos paciendo libres en pasturas bucólicas y más animales, especialmente pollos, atiborrados en corrales de engorda o en galpones con alta densidad de animales. "Si usted va a mantener algunos sistemas ganaderos, creo que los únicos que usted querrá mantener son los intensivos", dice Walter Falcon, un economista agrícola de la Universidad de Stanford en California. Pasto indigerible Esto se debe a que pastar es inherentemente ineficiente. Los animales queman grandes cantidades de energía recorriendo el terreno alimentándose de pastos relativamente indigeribles. Crecen más lentamente que los animales de engorda y, en consecuencia, emiten más metano durante su vida. Por ejemplo, una vaca en una pastura de los EE.UU., emite 50 kilogramos de metano al año, en comparación con los apenas 26 kilogramos en un corral de engorda, de acuerdo con Livestock's Long Shadow. Pero incluso una vaca de engorda es un productor de carne mucho menos eficiente que un cerdo o un pollo industrial. Si bien estos consumen una dieta principalmente basada en granos, compitiendo así directamente con los humanos por el alimento, son relativamente buenos convirtiendo el alimento en carne, mientras que producen poco o nada de metano. Esto mantiene bajo su costo ambiental: un kilogramo de carne de pollo industrial representa emisiones de gases de efecto invernadero equivalentes a sólo 3,6 kilogramos de CO2, un kilogramo de carne de cerdo, 11,2 kilogramos, y un kilogramo de carne de res, 28,1 kilogramos, según un análisis realizado por Bo Weidema de la consultoría en desarrollo sostenible 2.-0 LCA con sede en Aalborg, Dinamarca. Por supuesto, este tipo de operaciones intensivas también ocasionan otros problemas, en particular la eliminación de grandes cantidades de estiércol. En teoría -y cada vez más en la práctica- la mayor parte de este estiércol podría utilizarse para generar biogás y, posteriormente, electricidad. Si todo el estiércol que produce el ganado en los EE.UU. fuera procesado de esta manera, se podrían reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en alrededor de 100 millones de toneladas anuales, lo que equivale al 4 por ciento de las emisiones producidas por la generación de electricidad (Environmental Research Letters, vol 3, p 034002). Con los incentivos adecuados, las granjas de ganado intensivas podrían ocasionar menos daño ambiental de lo que hacen hoy en día. Sin embargo, existe otra alternativa: tratar al ganado como parte del ecosistema. Garnett visualiza devolver a los animales a su rol original como unidades de eliminación de residuos, comiendo restos de comida y pastando en tierras no aptas para cultivos. "En ese contexto," dice ella, "las emisiones de metano por animal serían mayores, pero las emisiones totales se reducirían ya que habría menos animales." Por supuesto, menos animales significan menos carne. Cuánto menos, nadie lo sabe realmente. En una primera aproximación, Garnett advierte que aproximadamente la mitad de la producción mundial de carne proviene de granjas intensivas, y ninguna de ellas sería permitida bajo el enfoque ecológico. Lo que quedaría serían aquellos ranchos donde los animales pastan en tierras marginales y no son alimentados con granos -alrededor del 10 por ciento del total de hoy- y un mayor número de explotaciones mixtas, donde el ganado se alimenta de residuos de las cosechas y de las moliendas, y de otros desechos. Dicho futuro requeriría un ajuste mayor en las preferencias alimenticias. La gente tendría que comer menos carne, especialmente en el occidente hambriento de carne. No sólo eso, sino que también tendría que cambiar el tipo de carne que comemos. "Usted no va a obtener pollos gordos y pechugones alimentándolos con desechos domésticos y dejándolos picotear en busca de gusanos. Usted obtendrá un animal mucho más flaco", dice Garnett. ¿La gente realmente aceptaría consumir carne de res costosa y pollos de corral escuálidos, tal vez una o dos veces por semana? En la actualidad, ciertamente, la mayoría no lo haría, optando por el precio y la abundancia sobre el impacto ambiental. Pero el cambio ocurre. Dada la deforestación, la erosión del suelo, la contaminación del agua y las emisiones de gases de efecto invernadero que se producirán si la producción de carne en todo el mundo sigue aumentando, algunas personas ya están optando por comer menos carne. Y el mensaje es, definitivamente menos, pero no nada. AFICIÓN POR LA CARNE: Conforme la gente se hace más rica, tiende a comer más carne. Persuadir al mundo para que coma menos carne parece una tarea complicada. País tras país, conforme la gente se vuelve más rica come más carne. Entre 1980 y 2002, el consumo de carne per cápita en los países en vías de desarrollo se duplicó a 28 kilogramos por año, y se prevé que para el 2030 aumente a 37 kilogramos por año. Eso es aún menos de la mitad de lo que come actualmente una persona promedio en el mundo desarrollado, y la demanda sigue creciendo. En occidente, en el año 2002 el consumo de carne per cápita fue casi 8 por ciento mayor que en 1992. Cuando se agrega esto a la creciente población, la mejor estimación de las Naciones Unidas es que para el año 2050 el mundo tendrá que producir más del doble de carne que en la actualidad -un aumento que sería desastroso para el medio ambiente. Fuente: Veggieworld: Why eating greens won't save the planet (NewScientist) El artículo completo lo pueden leer aquí (en inglés): http://tanjoolee.posterous.com/veggieworld-why-eating-greens-wont-save-the-p Saludos.
Botas tribales o Chuntaras Mexicanas En varios pasillos de los locales comerciales se puede ver varias tiendas tienen ya las botas “chúntaras” o “pinochas”, las cuales se caracterizan por tener el pico más largo de lo común en este tipo de calzado. Hay lugares, en específico San Luis Potosí, donde este calzado ha alcanzado longitudes superiores a un metro. Vendedores locales dijeron que pese a que este modelo es relativamente nuevo en la ciudad, ha tenido buena aceptación, especialmente por los “paisas” o mexicanos que radican en los Estados Unidos (EU), así como personas del sur del país que viven aquí. Este estilo nació en el municipio de Matehuala, perteneciente al estado de San Luis Potosí, sitio que se adjudica la moda “chúntara” o "tribal", que consiste en botas extremadamente picudas con insertos de plástico y manguera para alargarlas, sombreros con plumas y una toquilla que combine, así como pantalones entubados y en algunos casos depilación de ceja. Dichas personas hacen grupos de baile de música tribal, la cual consiste en una mezcla de electrónica con sonidos aztecas y de razas antiguas mexicanas, en donde el colectivo más vistoso y mejor coordinado se lleva el triunfo. El precio de los diseños exóticos varía desde los mil pesos hasta los 2 mil 400 las cuales son de panza de caimán con remaches y detalles en lentejuela. Entre otras curiosidades, otras de las botas más vendidas son las que tienen pedacería de charol, bisutería e inclusive un rosario incrustado en las mismas. link: http://www.youtube.com/watch?v=CEiMA3QtYWc&feature=player_embedded#at=527 Fuente:http://www.elpueblo.com/notas/20110428/llegaron_las_botas____ch__ntaras_______hay_modelos_hasta_con_rosarios__

Cosas que no sabias del chavo del 8 0. Florinda Meza(La vieja chancluda) originalmente trabaja como intendente en televisa,tiempo después Carlos Villagran se la andaba comiendo,la metio a trabajar con Chespirito y al final este se la bajo al "kiko" y por esa razon Kiko se enojo y salio del programa? 1. La música de entrada del programa corresponde al artista Jean-Jacques Perrey y se llama “The Elephant never forgets” de su disco “Moog Indigo”. El tema está basado en la Marcha Turca de las Ruinas de Atenas de Beethoven. 2. Cuando el personaje “La Popis” (interpretado por Florinda Meza) ingresó a la vecindad, le pusieron una voz gangosa como característica. Pocos días después de salir al aire, un señor le dijo a Roberto Gómez Bolaños que jamás volvería a ver su programa porque su hijo tenía ese problema y ahora todos los niños se burlaban de él en la escuela. Por esta razón, Gómez Bolaños decidió desaparecer el personaje y un año después lo re incorporó con voz normal. 3. Cuando Ramón Valdés (Don Ramón) murió, Angelines Fernández (La bruja del 71) fue la única que estuvo dos horas de pie junto a su ataúd. Durante esos momentos, Angelines decía al lado del cuerpo de Valdés: “Mi rorro, mi rorro”, recordando la frase que utilizaban sus respectivos personajes en el programa. Angelines y Ramón fueron muy cercanos y se llevaban muy bien fuera de cámaras. 4. Durante su auge, el programa “El Chavo del Ocho” fue visto, en promedio, por 350 millones de personas a la semana. 5. La presentación del programa “Chespirito” en los años ochenta contó con la voz de Gabriel Fernández, esposo de María Antonieta de las Nieves “La Chilindrina”, como voz en off. 6. Un día Pelé, el popular jugador de fútbol brasileño, llamo a Roberto Gómez por teléfono para proponerle hacer la película de “El Chavo”. Roberto no quiso llevar este personaje al cine y le dijo que “no”. 7. En 1973, María Antonieta de las Nieves dejó el elenco del Chavo del Ocho para conducir un programa de variedades llamado “Pampa Pipitzin” en Canal 13. El programa no tuvo mucho éxito y María Antonieta regresó con Chespirito. 8. El programa se llama “Chavo del Ocho” porque en el año de 1971 este programa se transmitía por Canal 8 de México. Tras el éxito del programa paso a otro canal de más prestigio y Chespirito tuvo que buscar alguna excusa para el “8″ por lo que inventó que el Chavo vivía en el departamento número 8. 9. En 1976, Pepe Ludmir viajó a México para entrevistar al elenco del Chavo del 8 como anticipó de lo que sería el estreno de la serie en nuestro país. 10. Roberto Gómez Bolaños señaló en una visita a Perú en el año 2008, que había proyectado un trágico final para el Chavo del 8, quien iba a morir atropellado tratando de salvar a otro niño. Ante el consejo de su hija psicóloga, que le advirtió que no lo hiciera así, ya que los niños podrían responder con actitudes mucho más graves, incluso el suicidio, desistió de su idea. 11.Don Ramón había vivido más de 15 años en la vecindad; lo que quiere decir es que antes si pagaba puntualmente la renta 12.Cuando Carlos Villagran se alejó del elenco de Chespirito, en el capítulo en que los personajes asisten al cine para ver la Película “El Chanfle”, para dar la explicación de la salida de “Quico”, doña Florinda dice que se fuñe a vivir con su madrina ya que puede ser mejor para su educación. 13.Solamente grabaron un capítulo ene el que apareció el elenco completo, éste capítulo fué en Acapulco 14. A la Chilindrina la llaman así por que sus pecas la asemejan a una hogaza (pieza) de pan mexicano, que está espolvoreado con azúcar y que aparenta tener “pecas” 15.En el capítulo cuando la Chilindrina se enfermó de viruela, en cierta parte el Chavo le pregunta a don Ramón si le podía regalar ciruelas ,puesto que el Chavo confundió la palabra Viruela, y cuando don Ramón escucha esto no pudo contener la risa, pero tuvo que seguir actuando 16La mámá de la Chilindrina murió en el momento de dar a luz a su hija. 17.Asegura Rubén Aguirre que la idea del famoso “¡Ta ta ta ta!” del Profesor Jirafales, se la robó a un profesor de su niñez llamado Celayo Rodríguez; él era viejecito que cada vez que se enojoba, hacía “¡Ta ta ta tá!”. Rubén lo exageró un poco, pero mantenía el mismo tono. 18. la cancion de bethoven que mensionan tambien se le conoce como la sinfonia n°8

Hoy cumple 40 años el Chavo del 8 La serie El Chavo del 8, creada por el comediante mexicano Roberto Gómez Bolaños, cumple este lunes 40 años de su primera transmisión por televisión. El programa que ha captado la atención de niños, jóvenes y adultos ha llegado a países tan lejanos como Grecia, Japón, Corea, Tailandia y hasta Marruecos. El 20 de junio de 1971, la reconocida serie de Gómez Bolaños se estrenó en las pantallas dentro de su programa Chespirito. Asimismo, en 1973 la secuencia sale del mencionado espacio televisivo para tener su propio horario. A medida del tiempo y de la aceptación del público, el autor se disponía a agregar nuevos personajes a la historia que transcurría en una vecindad. La Chilindrina, interpretado por María Antonieta de las Nieves; El Profesor Jirafales por Rubén Aguirre; Don Ramón, encarnado por Ramón Valdez; Doña Florinda (Florinda Meza), Quico (Carlos Villagrán) y el Señor Barriga (Edgar Vivar). La bruja del 71, Godines, Ñoño, La Popys, Patty y Jaimito eran otros de los personajes que dieron vida a la serie, considerada la más vista en la historia de la televisión latinoamericana. El Chavo, el niño pobre y protagonista de la historia, portaba zapatos viejos, pantalones cortos y gorro. Esta figura surgió de manera accidental, como "solución" a un problema que se le presentó al autor, explicó Roberto Gómez Fernández, hijo de Chespirito. De acuerdo con las agencias de noticias, durante su auge, el programa fue visto, en promedio, por 350 millones de personas a la semana. Desde su debut, hace 40 años, la famosa secuencia continúa cosechando éxito, tras haber sido traducida en varios idiomas y contar con una serie animada, lanzada en el 2006. Además de contar con capítulos como "El Chavo en Acapulco" o ""No te vayas Chavo. El autor de El Chavo del 8, Roberto Gómez Bolaños, cuenta actualmente con 82 años de edad y vive en Cancún, México. Recientemente creo una cuenta en Twitter (@chespiritoRGB) que en solo un día ya era seguida por 100 mil personas.