miguelangelgc
Usuario (México)
El ateísmo es una religión; ser ateo es igual a ser amoral o una mala persona. Estas frases se resaltan mucho entre los círculos de los creyentes o de los profesos de alguna religión y entre los estudiantes de las religiones pero poco a poco he caído en la cuenta de que esas ideas están erradas. Cuando se estudia a las religiones establecidas y en general al fenómeno o hecho religioso de la humanidad y por ende del hombre se suele indagar en el ateísmo que es catalogado como una forma religiosa derivada así como el chamanismo, manismo, totemismo, animismo, fetichismo e incluso a la magia (entre estas curiosas maneras de religiosidad o seudo religiosidad se suele encontrar al ateísmo en libros de historia de las religiones); antes comulgaba con tal concepto [el ateísmo es una forma de religiosidad] pero con forme he indagado en el mundo religioso y en particular en el ateísmo he descubierto que esto no se apega en nada a la realidad. Aunque antes he dado mi opinión –precaria– sobre el ateísmo quiero profundizar más en ello. Primero, un intento de definición o acercamiento: El ateísmo –nos dice el texto Historia de las Religiones de Manuel Guerra Gómez– acentúa la radical actitud de desconocimiento desinteresado de un o unos dioses y de lo religioso, de indiferencia e ignorancia, aunque también se refiere a su causa: el rechazo personalizado de las divinidades sobre todo pacíficamente heredado de los progenitores y del entorno social paganizado. La designación de ateísmo –menciona la misma bibliografía– no/sin Dios se aplica a una realidad compleja, que admite varias parcelaciones: ateísmo práctico, pseudoateísmo, teórico o absoluto, neopositivismo, escepticismo, relativismo, agnosticismo, negativo, positivo y militante. Cada una de estas ramas clasificatorias las abordaremos en otros post con la etiqueta: ateísmo. El sacerdote y doctor en Filología Clásica y en Teología Patrística Manuel Guerra finaliza su sección de ateísmo con lo siguiente: “El ateísmo es un fenómeno no originario, derivado, e incluso una forma religiosa alternativa, sustitutoria, o lo que es lo mismo, no existe el ateísmo puro ni los ateos propiamente tales; se niega la existencia de la divinidad e incluso cuando se lucha contra ella y contra cualquier manifestación religiosa (antiteísmo), se talla la imagen de un ídolo.” Para dicha afirmación toma las palabras del novelista ruso Fedor Dostoievski: “El hombre no puede vivir sin arrodillarse […] Si rechaza a Dios, se arrodilla ante un ídolo de madera, de oro o simplemente imaginario. Todos esos son ¡idólatras, no ateos!; idólatra es el nombre que les cuadra.” Esta definición tan agresiva del ateísmo se obtiene cuando uno toma bibliografía de la BAC –biblioteca de autores cristianos– y es más que obvio que si el lector se limita a ella satanice cualquier idea de ateísmo al ser una “religión idólatra” más pero lo importante es tomar la lectura como un trampolín para ir a otras fuentes. Por mensaje a la página de página de Facebook del bLog de miguE me hicieron llegar este mensaje: Ateísmo es, en un sentido amplio, la no creencia en deidades u otros seres sobrenaturales. En un sentido más estricto el ateísmo es la posición que sostiene la inexistencia de deidades. Algunos la definen como una doctrina o posición que rechaza el teísmo, que en su forma más general es la creencia en la existencia de, al menos, una deidad. El término ateísmo incluye a aquellas personas que declaran no creer en ningún dios ni fuerza ni espíritu divino. Según el historiador Francisco Díez de Velasco, ser ateo o negar la existencia de un dios o dioses no implica necesariamente no pertenecer a ninguna religión; existen religiones, como el budismo que niegan la existencia de dios o no mencionan la existencia de dios alguno y que, por consiguiente, son ateas o más correctamente no teístas. Los postulados del ateísmo son contrarios a los que sostienen las creencias religiosas e implican una crítica a la religión. Lamentablemente tal definición no me llegó con su consiguiente bibliografía ya que entendí que no era una opinión de su emisor. Primero abordemos la definición que da el texto que menciono y después la que me llegó por Facebook. ¿Qué opina un estudiante de religiones, como yo, del ateísmo?
LO OBTUVE HUSMEANDO EN LA WEB. Es un comentario de Horacio Bruera (Socio del estudio Carranza Torres & Asociados) para La Voz de la opinión. ¿Qué opinan? En estos días, una de las noticias que más atrajeron la atención del mundo virtual fue el procesamiento de los dueños de Taringa!, el sitio en Internet más visitado de la Argentina. Los titulares de la famosa plataforma fueron procesados como “partícipes necesarios” de la comisión del delito de edición, venta o reproducción por cualquier medio de una obra intelectual protegida en los términos de la Ley de Propiedad Intelectual. En nuestro país, el régimen de derechos de autor tiene plena vigencia y aplicación en el ámbito de Internet. Y hay que decirlo bien claro, porque existe una creencia muy difundida de que en Internet “todo” es libre. Y ese “todo” se interpreta en términos de “todo lo que circula por la Red”. Pero eso no es así. En Internet rige el principio de la libre circulación de la información, en forma de datos y paquetes, claro, pero información, al fin y al cabo. Eso quiere decir que toda persona que tenga acceso a Internet puede acceder, transmitir y compartir la información de manera libre, así como expresarse con total libertad. Eso sí, siempre y cuando esa información sea de libre disposición. Si es una obra que tiene un propietario, el hecho de que esté en Internet y pueda ser fácilmente compartida no implica que el propietario deje de tener el derecho que tiene. La defensa del sitio. Una de las defensas esgrimidas por Taringa! es que el sitio tiene una pestaña para recibir denuncias de los titulares de derechos de propiedad intelectual ante supuestas infracciones por parte de los usuarios. Es lo que se conoce como “la doctrina (estadounidense) del safe harbor y las takedown notices” . Ahora bien, el punto es que eso no está regulado en la Argentina, aun cuando sí lo está en otros países. Nuestra Ley de Propiedad Intelectual no reconoce expresamente esos mecanismos. Ergo, en principio se aplican las normas de responsabilidad civil comunes y las penales de esa ley. La noticia del caso genera un intenso debate en torno de la vigencia de los derechos de propiedad intelectual en Internet y los supuestos límites artificiales que suponen respecto de la libertad de acceso, circulación, transmisión y distribución de la información. Incluso, algunos vociferan ampulosamente que estamos ante un verdadero cambio de paradigma, en términos de Thomas Kuhn, aunque quizá más como estrategia efectista para hacer ruido en la prensa y subirse al tren. Es bueno recordar que Taringa! es una comunidad virtual, con la estructura de red social, a través de la cual los usuarios postean comentarios e hipervínculos a otros sitios. En la actualidad, tiene 20 mil posts diarios, 250 mil usuarios on-line y más de ocho millones de miembros. Sin dudas, es un tema para pensar, pero para pensarlo desde un lugar de reflexión seria y desinteresada, no desde la trinchera de los intereses mediáticos. En ese sentido, entendemos que es una cuestión en la que entran en juego dos factores: 1) el reconocimiento de derechos y 2) el logro de un balance entre éstos. En ese preciso orden, dado que no se trata de apelar al argumento fácil de que hablar de un balance entre los derechos de autor y la libertad de Internet y de acceso a la información y a la cultura es un planteo mal hecho, porque los derechos de autor serían algo así como un artificio legal que traba, limita y socava la libertad. Si los derechos de los autores son verdaderos derechos, deben ser reconocidos y garantizados como tales, y la libertad sólo será tal en la medida en que se asiente sobre ese reconocimiento.
El estudio de animación Potens Plastinimation, fundado en dos mil uno por el español Pablo Llorens, se especializa en moldear y animar plastilina [vía stop motion] destacando en sus obras la presencia de mundos imaginarios con elementos extraterrestres y/o de ciencia ficción.Entre las producciones más importantes del estudio destaca Los García [dos mil dos] el cual formó parte de la campaña introductoria del Euro en tierras ibéricas; además de éste peculiar anuncio quisiera destacar uno que considero tiene más valor, o al menos, invita a meditar y pensar sobre lo que el ser humano le hace al planeta. El ultimátum evolutivo es un documental animado presentado por el profesor Setemius [un marciano] en el cual expone el presente evolutivo de la raza humana contrastando con una supuesta nueva especie que pudiese, hipotéticamente, beneficiar a la Tierra.Algunos dicen y están a favor de que el ser humano destruirá al mundo, otros, sin embargo, comulgamos con la idea de que él nos destruirá... tal como lo hizo con los dinosaurios pero ¿por qué en lugar de esperar nuestro fin y seguir dañando no somos capaces de intentar mejorar la relación que tenemos con nuestro hogar?link: http://www.youtube.com/watch?v=o-ttoYYQZZs
Vivimos en un mundo consumista y en donde poco a poco nos hemos acostumbrando a usar y desechar; actualmente todo lo que nos venden u ofrecenes prescindible o bien porque funciona por un tiempo delimitado o bien porque cada equis tiempo surge una nueva versión que lo remplaza.Antes, por el contrario, para que un aparato o accesorio se actualizara le roncaba y si nos dejaba de funcionar lo más común era ir al taller a repararlo; hoy en día si no me sirve algo me compro uno nuevo y, por ende, mejor; o más bien nos hacen creer que tener lo más nuevo es lo mejor. Esta mentalidad o estilo de vida influye directa e indirectamente en la manera de pensar, de actuar y de afrontar todo lo que nos rodea. Explico.El hombre ha trasladado el consumo [de objetos] al trato con sus semejantes; ahora toda relación, amorosa o de amistad, tiene o fecha de caducidad o vence cuando no cumple o abarca las expectativas iniciales. Al degradar a la persona humana a un mero objeto que aniquila una saciedad se rebaja, de igual manera, todo lo que a éste le rodea y entre esas cosas están los valores: la percepción que tengo del otro y del cómo tratarle.Se cuestiona mucho el hecho de que se necesita ser creyente para ser una persona moral pero considero que si una persona actúa bien porque se lo impone una ley regulada por Alguien o si obra por temor a dicho Algo ése ser humano es todo menos un ser moral ya que su motor impulsor no es otro más que el respeto/fobia o incluso anhelo [de un premio celestial] y no la empatía por su semejante. Pero ¿qué entendemos, hoy en día, por moral?Considero que para el hombre de hoy es un saco pesado y lleno de prohibiciones. La moral es, pues, un conjunto de normas y preceptos que nos indican cómo comportarnos. Es verdad que dicho saco varea en constitución, peso y forma de comunidad en comunidad pero en general, para todos, es una serie de no sumamente complejos o complicados.De la misma forma es o debe de ser actualmente un algo moldeable o adaptable. Hoy en día no se quiere un compromiso y menos aún se está dispuesto a ser perseverante en algo. Por citar, un ejemplo fácil: un sujeto se adhiere a una religión, cual sea, pero pretende y busca que dicha institución se amolde a la forma de vida del individuo: asistir a voluntad al rito, orar cuando le plazca, predicar si se quiere… cero obligaciones.La conducta del no comprometerme es el punto mediático en la situación contractual de la vivencia de valores puesto que al no seguir una guía establecida de buenas conductas aunque tenga el principio [deseo natural de evitar el mal a alguien] que muchos argumentan tenemos naturalmente, lo acato cuando me place, cuando creo conveniente. Así pues un acto moral tomando esta postura se ejecuta por convicción y no por obligación pero eso es mediocre ya que limito mi buen actuar a un vano y simple medio de satisfacción personal: ayudé porque me dio la gana y no ayudé porque tenía que hacerlo; aunque hacer algo porque tenía que también está mal.Siempre he dicho que más que vernos como hijos de un mismo dios o como el prójimo tenemos que ver, en el otro, a un igual. Somos la misma especie e, indirectamente, lo que me pase a mí o a ti influirá en la larga cadena de la evolución. Si veo al otro como eso, como alguien igual a mí, actuaré siempre en pro de su bien y no por temor a una deidad o por obtener algo a cambio o por placer de hacer el bien sino por empatía y anhelo de evitar el mal ya que el dolor y el mal son algo que universalmente se suelen evitar. dijo:La moral es de esas cosas que da pena leer porque uno concluye que cada argumento nos lleva a un mundo ideal que no existe…