mendietaperro
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¿Por qué cuando pateamos una pelota de fútbol alcanza muchas más velocidad si esta nos viene en sentido contrario, que si ésta está quieta? Respuesta: En efecto,es un efecto que supongo bien conocido entre amantes de deportes de pelota varios, entre los que también está el tenis: la respuesta a un mandoble del oponente suele salir de nuestra raqueta mucho más “fuerte” (a más velocidad) que un golpe dado con la pelota quieta con respecto a nosotros. Responderé esta pregunta con otra pregunta: ¿Por qué un balón que rebota contra una pared llega más lejos cuando viene contra ella muy rápido, si lo comparamos con otro balón que llega “llorando”? La pared no es sospechosa de participar dando efecto al balón o nada parecido, ni siquiera una humilde patadita. La respuesta está en tres palabras: energía potencial elástica. Antes de meternos en harina, hay que demostrar un postulado básico para nuestra tesis. Llamemos a un invitado que nunca nos ha fallado en esta página y al que pocos esperaban ver en una entrada como ésta. Invoquemos a Albert Einstein. Einstein, en su Relatividad Especial o restringida (la primera, la de 1905, la de E=mc2), afirmó que nada puede viajar más rápido que la velocidad de la luz en el vacío. Una de las consecuencias de esta afirmación es que no existen los cuerpos incompresibles. En efecto, todo cuerpo que choque con otro sufrirá algún grado de deformación, ya sea temporal (cuerpos elásticos) o permanente (cuerpos inelásticos o plásticos). Veamos por qué: Imaginemos una pelota que choca contra una pared. Imaginemos que la pelota está hecha del material más duro del Universo, un material cuyos átomos están tan fuertemente ligados entre ellos que no hay fuerza humana que consiga separarlos. Lancemos esa pelota contra una pared. La velocidad da igual. La parte delantera de la pelota, cuando entra en contacto con la pared, sufre una fuerza que la frena. Es posible que la pared se rompa, es posible que no, pero lo que nos importa es que la pared contra la que choca la pelota la está frenando. Los primeros en notar el frenazo son los átomos “de delante” de la pelota. Esos átomos notan la fuerza de la pared, se desaceleran e interaccionan con los átomos de la pelota que vienen detrás, frenándolos a su vez… El caso es que la velocidad a la que se van desplazando estas interacciones entre los átomos de la pelota nunca podrán superar la velocidad de la luz (si pudieran superarla, podríamos fabricarnos un telégrafo morse que transmitiera impulsos vibratorios a velocidad superlumínica, cosa imposible según las leyes conocidas de la física), por lo que los átomos del final de la pelota seguirán moviéndose hasta que la onda de compresión les alcance. ¿Y qué pasa cuando a un sólido se le van frenando los átomos de delante mientras los de detrás siguen moviéndose a la velocidad inicial? Que se deforma, por compresión. Vámonos al bar, que en una servilleta queda todo más pulcro: Servilleta 1: La pelota siempre se deforma. La pared, por dura que sea, también se deforma (efecto no mostrado aquí). Así pues, hemos empezado demostrando que al pegarle un neque a un cuerpo, éste se deforma. Ahora nos acercamos al proceso de pegarle una patada a un balón: 1.- En un primer momento, el pie, que suele tener una velocidad de entre 15 y 20 m/s, entra en contacto con la pelota. Se produce la primera deformación a medida que el pie sigue avanzando y la pelota no se mueve muy rápido todavía. 2.- En una segunda parte, la deformación alcanza su máximo, la pelota va cada vez más rápido y alcanza la velocidad del pie. 3.- En una última etapa, la pelota llega a moverse más rápido que el pie y sale disparada ayudada por la energía elástica que ha almacenado al deformarse, que la propulsa, apoyándose en el pie, para abandonar el contacto con éste a una velocidad mayor que la del propio pie (hasta 38 m/s, unos 140 km/h, si uno es Roberto Carlos). Una pelota de fútbol que llega a nosotros a gran velocidad posee, si despreciamos su rotación, una cierta cantidad de energía cinética, que depende tanto de la masa como de la velocidad de la pelota. Cuando esa pelota choca contra un obstáculo, o sea, nuestro pie, que avanza hacia ella, la energía cinética que poseía el balón se convierte en energía potencial elástica, sumándose a la energía que le proporciona nuestro pie y provocando una compresión mayor del balón. Al liberar mayor energía en la compresión, el balón es equivalente a un muelle más comprimido, que saltará más lejos cuando lo liberemos que un muelle poco comprimido. ¡Ojo! ¡Nuestro pie también se comprime! Los tejidos y huesos de nuestro pie que entran en contacto con el balón sufren una compresión también. El grado de compresión depende de las masas relativas y la velocidad del choque. La energía potencial elástica también ayuda a explicar por qué se suele llegar más lejos al patear dándole un puntazo a la pelota. La puntera del pie, al ser de menor superficie que el empeine, provoca mayor presión, lo cual deforma más el balón, que adquiere algo más de energía elástica que si le damos con todo el pie. Los buenos futbolistas le dan con el empeine para controlar la dirección y el efecto, pero con un puntazo se puede alcanzar mayor distancia. Y eso es todo. Resumiendo, cuando un balón llega a toda velocidad hacia ti ya trae una energía (cinética). Al patearlo, la pelota se comprime más que si estuviera quieta, por lo que almacena mayor cantidad de energía potencial elástica, que libera de nuevo al rebotar, alcanzando una mayor distancia. Fuente: http://curiosoperoinutil.com/2008/05/27/devolviendo-el-golpe/
El Calden Toda una aventura para quienes salían unas cuadras de la ciudad de Buenos Aires a mediados de 1800, dijeron “la pampa tiene el ombú” y muchos pensaron que ese era el árbol del centro del país. Sin embargo, aquí manda el Caldén, un árbol robusto, con arrugas en su corteza, espinas en sus ramas y unas chauchas dulces que los mapuches utilizaban para hacer “chicha”. Es único en su tipo y tan autóctono que en ningún lugar del mundo que no sea el centro de Argentina se encuentra. A principios del siglo XX, era el combustible para las panaderías y las calderas de las locomotoras cuando el carbón inglés escaseó durante la Primera Guerra Mundial. Según la revista “Caras y Caretas” de 1906, 140 vagones cargados de leña de caldén (1.400.000 kilogramos) partían todas las semanas desde Toay, Santa Rosa, Rancul y otras localidades de La Pampa. “Durante ese período, que se conoce como el de la “Primera Gran Hachada”, como el consumo era leña, se cortaba todo sin selección”, cuenta la ingeniera agrónoma Marta Scarone. Se reabastece el país nuevamente de carbón en el ‘30 y desmontar era menos rentable. Aunque fue una “primavera” que duró hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando el hacha entra nuevamente en escena y comienza la “Segunda Gran Hachada”. Para parquet y adoquines fundamentalmente, era una industria “próspera” en la década del ’40: “Se cortaban los que estaban bien conformados y sanos, y se dejaban los enfermos o mal formados”, dice Scarone. Primero para leña, después para pisos y muebles, y por último, desmontar para extender la frontera agrícola. Llega el ganado y el cultivo extensivo, y se limpian las tierras para dar paso a la “nueva” actividad productiva del momento. No está catalogado como “en vías de extinción”, sin embargo el caldenar retrocede todos los años. De acuerdo a distintos informes, los bosques nativos se han “corrido” hacia el oeste aproximadamente unos 150 kilómetros desde 1930 y actualmente el ecosistema del caldenar en su estado virgen ya casi no existe. Según informes, quedan unas 2.870.000 hectáreas en La Pampa, 500.000 en San Luis y 100.000 en Córdoba. Fuente: www.ecodigital.com.ar
Computadoras reguladoras de pulverización La técnica de uso de los agroquímicos es la de producir una pulverización con gotas que sean lo suficientemente grandes para que no se pierdan por evaporación y por deriva, pero que sean lo suficientemente pequeñas para producir una buena cobertura del objetivo. Por otro lado, el funcionamento del producto depende de su contacto con el blanco y eso es aplicación. En la práctica, la densidad de cobertura está dada en gotas por centímetro cuadrado. Definidos el tamaño de gota y la densidad de cobertura, esto será conseguido a través de un determinado volumen de caldo aplicado por unidad de superficie, es decir, volumen , tasa de pulverización o tasa de aplicación, definidos en litros por hectárea (l/ha), toda vez que deberemos preparar la máquina para emitir tal cantidad de caldo. Por lo tanto, la tasa de pulverización o de aplicación es una consecuencia del tamaño de gota y del grado mínimo de cobertura del blanco que el producto necesita. El tamaño de gota y la densidad de cobertura requeridas para un trabajo determinado se logran a partir de la correcta elección de la pastilla o pico, del buen estado del mismo y la presión de pulverización. El equipo pulverizador debe entregar un volumen de caldo en litros por hectárea previamente determinado, y lo hará si regulamos correctamente la presión para una velocidad de avance que deberá mantenerse fija durante el trabajo, si no disponemos de una computadora reguladora de aplicación. Cualquier variación de velocidad de la maquina provocará un descenso o ascenso de presión de pulverización que provoca una diferencia en el volumen aplicado, sub-aplicando o sobre-aplicando productos químicos y aquí es donde entra en juego la necesidad de una computadora para hacer mas eficiente el trabajo: la misma ajustará la presión de pulverización automáticamente y en forma continua toda vez que se varíe la velocidad, manteniendo constante la tasa de aplicación. En la actualidad las computadoras son muy sencillas de utilizar y de muy bajo mantenimiento: existen modelos básicos que solo regulan la aplicación y también están los que otorgan mayor cantidad de prestaciones, como mapeos de lotes, aplicación variable, etc., de acuerdo a las necesidades de cada usuario. Estos aparatos se pueden colocar en cualquier equipo de pulverización y su manufactura es apta para las condiciones a los que normalmente se utilizan. En resumen, una computadora de pulverización: • Aplica exactamente la tasa de aplicación requerida, con todos los beneficios que esto conlleva (ahorro de agroquímicos, mayor rendimiento de cosecha, etc.) • Evita tener que calibrar el equipo antes de comenzar una aplicación, ya que irá calibrando el pulverizador en forma automática y en todo momento, minimizando la posibilidad de errores humanos y pérdidas de tiempo. • Al regular la presión, se puede variar la velocidad de la máquina (dentro de cierto rango) durante el trabajo, y de esta forma cuidar mejor el equipo de los golpes debido a las irregularidades del suelo • Alivia el trabajo del maquinista, ayudando a controlar la aplicación y previniendo fallas en el equipo. Fuente: http://www.monitordesiembra.com.ar
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Con las Pimpstar Custom Wheel (sic, dejo la traducción para otro momento), preparense para impresionar a todo el mundo. Con un sencillo software y unas llantas equipadas con led, podes equipar tu vehiculo con unas ruedas-monitor. En cada una de las cuatro llantas se pueden mostrar imágenes distintas. El caso es que en reposo son llantas normales, pero con tres radios dibujados de leds. Al ponerse en movimiento el coche y girar las ruedas, los leds se iluminan de forma sincronizada para dibujar imágenes.
El algebrista Letra de Enzo R. Gentile Música del tango “Mano a mano” Algebrista te volviste refinado hasta la esencia oligarca de la ciencia matemático bacán. Hoy mirás a los que sudan en las otras disciplinas como dama a pobres minas que laburan por el pan. ¿Te acordás que en otros tiempos sin mayores pretensiones mendigabas soluciones a una mísera ecuación? Hoy la vas de riguroso revisás los postulados y junás por todos lados la más vil definición. Pero no engrupís a nadie y es inútil que te embales con anillos, con ideales y con Álgebras de Boole. Todos saben que hace poco resolviste hasta matrices y rastreabas las raíces con el método de Sturm. Pero puede que algún día con las vueltas de la vida tanta cáscara aburrida te llegue a cansar al fin. Y añores tal vez el día que sin álgebras abstractas y con dos cifras exactas te sentías tan feliz