maximartin2007
Usuario (Argentina)
Muchas veces se hace complicado explicarle política a los niños. Mucho menos explicarle algunos regímenes como el nazismo, el fascismo, etc. Explicarlo con manzanas suele ser un poco tonto, así que lo explicaremos con vacas. Socialismo:Tú tienes 2 vacas. El estado te obliga a darle 1 a tu vecino. Comunismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te da leche. Fascismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te VENDE la leche. Nazismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te dispara en la cabeza. Burocratismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te pierde una, ordeña la otra y luego tira la leche al suelo. Capitalismo tradicional: Tú tienes 2 vacas. Vendes una y te compras un toro. Haces más vacas. Vendes las vacas y ganas dinero. Capitalismo moderno: Tú tienes 2 vacas. Vendes 3 de tus vacas a tu empresa que cotiza en bolsa mediante letras de crédito abiertas por tu cuñado en el banco. Luego ejecutas un intercambio de participación de deuda con una oferta general asociada con lo que ya tienes las 4 vacas de vuelta, con exención de impuestos por 5 vacas. La leche que hacen tus 6 vacas es transferida mediante intermediario a una empresa con sede en las Islas Cayman que vuelve a vender los derechos de las 7 vacas a tu compañía. El informe anual afirma que tu tienes 8 vacas con opción a una más. Coges tus 9 vacas y las cortas en trocitos. Luego vendes a la gente tus 10 vacas troceadas. Curiosamente durante todo el proceso nadie parece darse cuenta que, en realidad, tú sólo tienes 2 vacas. Economía japonesa: Tú tienes 2 vacas. Las rediseñas a escala 1:10 y que te produzcan el doble de leche. Pero no te haces rico. Luego ruedas todo el proceso en dibujos animados. Los llamas ‘Vakimon’ e incomprensiblemente, te haces millonario. Economía china: Tú tienes 2 vacas. Tienes a 300 tíos ordeñándolas. Explicas al mundo tu increíble ratio de productividad lechera. Disparas a un periodista que se dispone a contar la verdad. Economía iraquí: Tú no tienes vacas. Nadie cree que no tengas vacas, te bombardean y te invaden el país. Tú sigues sin tener vacas. Economía suiza: Hay 5.000.000.000 de vacas Es obvio que tienen dueño pero nadie parece saber quién es. Economía chilena: tienes buenas vacas, pero no sabes aprovecharlas. Contratas un tambero argentino y tu producción aumenta. Te haces millonario, despides al tambero argentino y tu producción vuelve a bajar. Economía argentina: Tienes una vaca. Tu vecino también. Al día siguiente tu no tienes ninguna vaca y tu vecino tiene dos.

Durante el examen: Si estudias las bolillas pares, te evaluarán en las impares. Si estudias las bolillas impares, te evaluarán en las pares. Si estudias ambas, te evaluarán en la que seguramente olvidaste. Si no olvidaste ninguna, seguramente serán muchos y lo postergarán para otro día. Las mujeres no quieren saber la verdad, quieren respuestas agradables. Cuando quieren saber la verdad, quieren que las suavices para que sea agradable. Cuando te pregunten ¿estoy gorda? no digas la verdad, eso solo sirve para demostrar que lo que ellas sospechaban era verdad. Los inodoros atraen revistas. Las revistas atraen pajas. las pajas atraen cansancio. El cansancio atrae hambre. El hambre atrae comida. La comida atrae digestión. La digestión atrae inodoro. (LEY DE ATRACCIÓN CIRCULAR) "Inocencia" se asocia con "boludez". Todos tenemos una compañerita "inocente". Todos tenemos una compañera trola. Todos tenemos una compañera trola que se hace la inocente. Cuanto más inocente, más trola. (puede fallar, en algunos casos aislados, la inocencia es verdadera). Adán no sintió vergüenza hasta que vió que el señor la tenía mas grande. Adán pensó que Eva tenía terrible culo. Eva prefería la serpiente a la hojita. Si una mujer tiene buena delantera, no tiene culo. Si una mujer tiene buen culo, no tiene delantera. Si tiene ambas, seguramente no estará contigo. Viajar sentado genera erecciones. Viajar parado genera apoyadas. Generar apoyadas genera erecciones. Resumiendo, viajar parado también. Dijo una vez un célebre filósofo taringuero: "el secundario es como una jungla, se cruza a machetazos". Cuanta verdad ahí. (bueno..no precisamente ese..) Las peores visitas siempre caen a la hora de la cena. Si hay un reality que tu ves, y esperas con ansias la final, habrá alguien que no lo verá, e irá a visitarte en ese momento. La final del reality será a la hora de la cena, por lo que tendrás otra visita también. No se irán hasta el horario en que termina el programa. Si no tienes visitas, justo se te cortará el cable. LEY DE RAZONAMIENTO FEMENINO: No=Si Si= Dale No sé = Dale vení Me duele la cabeza= recién se va el anterior y estoy cansada. No estoy de ánimo= la calentás menos que el agua fría. Dale Vení = hoy estoy con ganas! Hoy estoy con ganas= de ir de compras, de ir al cine, de ir a cenar.. LEY DE RAZONAMIENTO MASCULINO: Si= no sé. No= no sé. No sé= no sé. La mujer sostiene que el hombre solo piensa en sexo,fútbol,comidas & alcohol. El hombre sospecha que la mujer está en lo cierto. Todo esto lo escribí yo, espero que nadie se sienta ofendido y espero haberles sacado una sonrisa..
Rob Halford, el inventor de la imagen metalera Rob Halford jugó un papel determinante en el cambio de vestir de su grupo "Judas Priest" y de la mayoría de los seguidores de la música heavy metal. Convencido de que los pantalones de bota ancha y las camisas de seda con los cuales se vestían no iban con la música cada vez más pesada que hacían, decidió cambiar su imagen por una más acorde y ruda. Para conseguirlo acudió a un sex-shop en Londres llamado "Sr. S", tienda especializada sadomasoquismo, y comenzó a comprar ropa de cuero y accesorios de metal utilizados en la sub-cultura gay de los años 70 llamada BDSM. Luego animó a K.K. Downing a comprar en el mismo lugar, y así motivó a todos los integrantes de "Judas Priest" en hacerse con dicha imagen. La indumentaria, lejos de hacerlos ver como afeminados, encajaba con la dureza de la banda tanto en sus temas como sobre el escenario. En poco tiempo los propios fanáticos comenzaron a utilizar dicha indumentaria convirtiéndose en la imagen más popular de todo buen metalero. El rock como método de tortura Una revista americana publicó una lista con las canciones que al parecer usan los militares estadounidenses para torturar a los prisioneros irakíes de Guantánamo. Las usan para privar de sueño, prolongar el shock que sienten al ser capturados, desorientarles o para que el volumen disimule los gritos. Y entre los tema preferidos para estos fines hay canciones de Eminem, "AC/DC" y "Metallica", pero también de Christina Aguilera, los "Bee Gees" o Bruce Springsteen. La lista se hizo en base a registros de interrogaciones y confesiones hechas por soldados y prisioneros. Los militares usaban para torturar incluso música de maullidos de gatos de un anuncio. Puede parecer cómico, pero cuando estos sonidos o incluso canciones pop como el "Dirty" de Christina Aguilera o el "American Pie" de Don McLean se repiten constantemente y a un volumen muy alto pueden ser un gran arma de debilitamiento psicológico. Cuando supieron para qué usaban su música los militares, algunos artistas decidieron protestar. "Rage Against The Machine", por ejemplo, escribió formalmente al Pentágono pidiendo que no volvieran a utilizar sus canciones para "estos menesteres". En cambio cuando se enteraron los componentes de "Metallica", se mostraron entusiasmados porque su música sirviera para dar miedo y ayudar en la guerra contra el terrorismo. Dave Mustaine VS Kerry King Dave Mustaine, líder del grupo "Megadeth", siempre ha tenido muchas peleas y rivalidades con otros músicos. Con los años algunos de estos conflictos se han resuelto, pero otros siguen existiendo, como el que mantiene con Kerry King, guitarrista del grupo "Slayer". Kerry King fue un miembro temporal de "Megadeth" en 1984 cuando se ofreció voluntario para colaborar con ellos, compaginando su actividad con su grupo "Slayer". Sin embargo, King sólo duró en "Megadeth" cinco conciertos, ya que dijo que la banda le quitaba demasiado tiempo y quería centrarse en "Slayer". Esto no sentó muy bien a Mustaine, quien insultó a los miembros de "Slayer" llamándoles engreídos. Todo esto se agravó durante la gira "Clash of Titans" de 1991, cuando Mustaine le dijo literalmente a Tom Araya, vocalista de "Slayer", que le "chupase la pija". Araya contestó llamándole homosexual en escena. A partir de entonces Kerry King ha mantenido en todas las entrevistas que se le ha realizado que Mustaine es un "chupapijas", un dictador, que todo el mundo le odia y aunque lo admira como guitarrista lo considera un hipócrita como persona. La nota del diablo & el metal El sonido del Diablo se ha vuelto un elemento característico del heavy metal. ¿Pero qué hace que el heavy metal suene diabólico?. La respuesta es la Nota del Diablo: el Tritón o el Si Bemol. En la Edad Media se identificaba al Tritón como la Nota del Diablo porque aparentemente era el sonido que se usaba para invocar a la bestia. La gente se asustaba cuando oían algo así, sentían una reacción en sus cuerpos y pensaban: "¡Viene el Diablo!". En la música antigua, la Iglesia sostenía la idea de que el Diablo se colaba en la música a través de un intervalo musical llamado de cuarta aumentada o de quinta disminuida, Tritono o "Diabolus in Musica". Para evitar esto, a la hora de componer, se prescindía del uso del Si Bemol pues era un sonido que incitaba a la formación del Tritono o la cuarta aumentada. El Tritono fue prohibido por la Iglesia Católica durante la Edad Media porque supuestamente era utilizado con fines "demoniacos". Pero, a pesar de la prohibición de su uso, no faltaron compositores que sucumbieron a lo enigmático de su sonoridad y lo acogieron musicalmente a pesar del peligro de ser considerado fuera de la ley, e incluso los compositores de aquella época corrían el riesgo de acabar en la hoguera si los inquisidores sospechaban que habían utilizado el "Diabolus in Musica". Años más tarde el grupo "Black Sabbath" retomó el Tritono como parte esencial en la construcción de los acordes que componen sus canciones. Pero la unión entre el heavy metal y la invocación del Demonio por medio de la música durante la Edad Media es algo que el guitarrista de la banda Tony Iommi considera sorpresivo. "Cuando comenzé a escribir el material de "Black Sabbath" simplemete buscaba algo que sonara bien. Nunca pensé que iba a hacer música demoniaca". Él dice que buscaba algo que "sonara realmente malvado y oscuro" pero admite que quizás inconcientemente fue influenciado por otras músicas, y que nunca buscó invocar al Demonio. "Antes habíamos estado tocando un blues con influencias de jazz. No sabría definirlo correctamente, ya que no sé leer música. No conozco la terminología para nada de eso. Escucho todo tipo de cosas, diferentes estilos, jazz, blues, música clásica, todo eso ha influido en mi composición". Hoy en día gran cantidad de bandas utilizan conscientemente el Tritono, entre ellos el grupo "Slayer", quienes le rindieron tributo con un álbum llamado simplemente "Diabolus in Musica". El regalo de Ronnie Wood El día de su 60 cumpleaños Ronnie Wood, guitarrista de los incombustibles "Rolling Stones", se despertó para encontrarse con un sorprendente regalo, de parte de su mujer Jo e hijos, aparcado en el jardín de su mansión en el sur de Inglaterra. Una bonita y tradicional caravana de gitanos, valorada en más 40.000 libras esterlinas, provocó en el guitarrista una explosión de risa y júbilo. Parece ser que a Ronnie el regalo le encantó ya que desde pequeño siempre quiso tener una caravana de estas características. El viejo rockero, que tiene raices gitanas romanis y pasó parte de su infancia en remolques, incluso bromeó diciendo que se iría de gira con ella. Las cenizas de Kurt Según informó el periódico "News Of The World" en el año 2008, las cenizas y un mechón de cabello del fallecido cantante de "Nirvana", Kurt Cobain, cuya localización había sido mantenida en secreto hasta ese momento, fueron sustraídos de la mansión en Los Ángeles de su viuda, Courtney Love. Las cenizas y el mechón, que se encontraban dentro de un osito de peluche de color rosa, fueron robadas junto con algunas joyas, dinero y ropa. Parte de las cenizas de Kurt Cobain habían sido esparcidas en las proximidades de su casa en Washington, y otras en un templo budista de Nueva York, mientras el resto había sido guardado por su viuda. "No puedo creer que alguien pudo llevarse las cenizas de Kurt lejos de mí. Era todo lo que tengo de mi marido. Solía llevármelas a todos lados para así poder sentir que Kurt seguía conmigo. Ahora tengo la sensación de haber vuelto a perderle. Me quiero matar ahora mismo. Si no las encuentro pronto no se que haré", declaró Courtney Love. A día de hoy, nadie ha devuelto las cenizas a su dueña y más de uno se aventura a predecir que no tardarán mucho en aparecer a la venta en eBay. Wafah Cuando dice su nombre, a Wafah la miran con cara de extrañeza, pues suena indiscutidamente a origen árabe. Pero cuando nombra su apellido, la sorpresa se hace general. Y es que Wafah Bin Laden no hace ningún esfuerzo por ocultar que es sobrina de Osama, el terrorista más buscado del mundo, especialmente por Estados Unidos. Es más, vive en Nueva York, se codea con famosos y sueña con convertirse en estrella del pop rock en la misma ciudad donde su pariente atentó contra las torres gemelas en septiembre del 2001. Según informó el diario "The New York Post", la joven y bella Wafah, hija de uno de los 53 hermanos de Osama Bin Laden, abandonó la Gran Manzana meses antes de los ataques, y tiempo después regresó para triunfar con su carrera musical. Y la chica ya tiene un modelo a imitar: Jennifer López, porque "es una gran artista y la mujer más guapa del mundo", dice. Aunque también le gustan las películas y la música estadounidense, como Destinys Child y Mariah Carey. "Me encanta Madonna, así como Michael y Janet Jackson". Cuando vivió en Londres, también llevó una vida social activa, codeándose con músicos de la talla de Phil Collins, Rod Stewart, Natalie Imbruglia, Jade Jagger y Jerry Hall. También colaboró con el productor Nellee Hooper. Por eso, luego de mucho explorar, ha terminado definiendo su música como "una mezcla entre oriente y occidente, con algo de funky". Los viajes de Young Neil Young siempre evitó el consumo de drogas psicodélicas. El motivo fue que no las necesitaba porque "viajaba" sin necesidad de ellas: "Las drogas me daban mucho miedo, porque mis pensamientos ya estaban ahí. La gente hablaba de lo que les pasaba cuando estaban drogados y yo pensaba: ¡Eso es lo que me pasa a mí todo el tiempo!. Un neurólogo me había advertido: "No consumas drogas, no vas a poder regresar". Yo ya tenía demasiados problemas". Cuando era joven, tenía ataques leves que fueron haciéndose más intensos con el paso de los años. Cuando tocaba con "Buffalo Springfield", a menudo tenía un ataque que comenzaba durante la última canción de la noche y le daba el tiempo justo para escapar del escenario antes de que se hiciera pronunciado. En la cumbre de esos ataques, Young veía otra gente, como si estuviera en otro mundo. Esas personas le preguntaban cómo estaba y lo llamaban por un nombre diferente. Su identidad regresaba lentamente, era como si tuviera que volver a reconstruirse a sí mismo, pieza por pieza. Los pantalones de Slash Parece ser que los pantalones ajustados que usa el guitarrista Slash son un apreciado trofeo para sus fans más fetichistas y en más de una ocasión ha sufrido el robo de estas prendas por parte de sus admiradoras. Así lo comentó en una entrevista en el año 1987: "Todo lo que poseo cabe en dos bolsos, uno esta lleno de camisetas y el otro lleno de pantalones. En una ocasión alguien me robo el bolso con los pantalones, ¡todos los pares de jeans que tenía! Y mi agenda telefónica que es algo mucho más complejo. Es como una especie de organizador diario, tiene todo el álbum, todos los temas, cuando fueron grabados, cada cosa que hice durante el año pasado y cientos y cientos de números de teléfonos. Si necesitas un número, aunque sea el de "Acme Radio Knobs Inc.", yo tengo ese número en mi agenda. Me la robaron y también mis itinerarios. En otra ocasión, una noche tuve una chica en mi habitación y a la mañana siguiente se había llevado mis pantalones y mi cartera estaba en ellos. Tuve que ponerme una toalla para hacer una entrevista en la radio porque no tenía nada más. A partir de entonces ya no confío más en las chicas. Si quieren estar conmigo en el lugar del show, bien. Terminé con eso de llevarlas a mi casa". A pesar de estas medidas Slash no pudo evitar que en el año 2004 otra de sus maletas fuera robada cuando aterrizó en UK. "Tenía un montón de joyas caras y todos mis pantalones de cuero dentro. Ví una maleta que parecía la mía. Pero podría haberla cogido y acabar andando por Londres vistiendo con la ropa de cualquiera". Slash en esta ocasión comentó que tuvo que vestirse 3 días con la misma ropa. El último gran amor de Freddie Mercury En 1983 Freddie Mercury conoció al último gran amor de su vida, un barbero irlandés llamado Jim Hutton. Se vieron por primera vez en un bar gay londinense: "Cuando ocurrió, supongo que iba por mi cuarta cerveza. John Alexander, mi amante por aquel entonces, fue al cuarto de baño y aquel tipo se me acercó. Yo tenía treinta y cuatro años y él un poco más. Estaba vestido informalmente con jeans y un chaleco blanco y, como yo, llevaba bigote. Era delgado y no el tipo de hombre que yo encontraba atractivo. Prefería los hombres más grandes y toscos. "Te invito a tomar una copa", me dijo. Yo tenía una lata casi llena y contesté: "No, gracias". Después me preguntó qué estaba haciendo esa noche. "Fuera", le dije. "Sería mejor que se lo preguntaras a mi novio". El extraño se dio cuenta de que no estaba llegando a ninguna parte conmigo y dejó el asunto de lado, regresando con sus amigos del rincón. "Alguien acaba de intentar seducirme conversando", le dije a John cuando regresó. "¿Quién fue?". "Aquél", dije, señalándolo. "¡Ese es Freddie Mercury", dijo él, aunque para mí no significaba nada, ni lo más mínimo. Si se hubiera tratado del jefe de personal del "Savoy Hotel" donde yo trabajaba, habría sido distinto. Pero nunca estuve al día con la música popular. Aunque la tenía en la radio todo el tiempo, no podía distinguir un grupo de otro. Nunca había oído hablar de "Queen". John no estaba irritado porque Freddie lo hubiera intentado: por el contrario, se sentía halagado de que un cantante famoso se interesara en su compañero". Tiempo después, otra noche, Freddie intentó seducirlo de nuevo. En esta ocasión Jim aceptó la copa y pasaron la noche juntos. Desde ese instante nada fue igual, todo cambió. Jim sería la persona que lo acompañaría el resto de su vida y cuidaría de él en sus últimos días. "Una vez le pregunte por qué, de todas las personas del mundo que podía haber tenido me había elegido a mí. Me miro y me dijo: "Luchaste por mí, me ganaste". Las últimas líneas de la canción "These are the days of our lives" tienen un sentido especial para mí: "Aquellos fueron los días de nuestras vidas, las cosas malas en la vida fueron pocas. Aquellos días se fueron ahora, pero algo sigue siendo cierto cuando miro y descubro que aún te amo". Freddie fue el mayor amor de mi vida; se que nunca volveré a amar así", escribiría Jim Hutton en su libro de 1994 llamado "Mercury and me". Freddie le dejó en herencia a Jim, al cual llamaba cariñosamente "mi marido", 500.000 libras y un terrero en Irlanda para que construyera una casa. En la actualidad Jim es portador del virus del SIDA y es muy consciente de que puede desarrollar la enfermad en cualquier momento y morir, o vivir durante 50 años más. "No tengo miedo. He de seguir adelante con la ayuda de la fuerza de Freddie. Él fue realmente muy, muy fuerte en la forma en que llevó su enfermedad. Él diría: "Por favor, sigue adelante con tu vida. La vida es para vivirla". La casa de Janis Joplin Treinta y un años después de que la cantante Janis Joplin tomara el último ácido allí, su vieja casa en "Haight Ashbury", San Francisco, se convirtió en un centro de rehabilitación y acojida para drogadictos. La casa tiene 103 años de antiguedad, es de estilo victoriano, tiene 4 pisos, cuenta con 20 camas y es propiedad de la organización "Golden Gate Community Inc." Según Randy Newcomb, director de esta organización sin ánimo de lucro, la restauración de la casa costó 350.000 dólares y en la actualidad es muy distinta a cómo era en los días en que estaba pintada negro, cuando abundaban las botellas de licor y las paredes estaban empapeladas con carteles de un pecho desnudo de la misma Janis Joplin. Considerando que "Haight Ashbury" fue una vez que el epicentro del mundo del sexo, las drogas y de rock 'n' roll, ¿qué mejor uso se podría dar a uno de sus santuarios históricos del rock que convertirlo en un tranquilo refugio de curación para madres adictas?. "Creo que Janis Jopin estaría realmente complacida y feliz si supuera que algo bueno se está haciendo con la casa, ella era una persona sencilla a la que le gustaban los placeres simples y la vida familiar", dijo Joe McDonald, novio de Janis Joplin por aquel entonces. También comentó que aunque vivió con ella en los años 60, durante tres meses, no recordaba muy bien si en realidad ésta era la casa de Janis. "Yo no sé, me dio un montón de drogas y mis recuerdos son muy difusos", dijo. Fuente:anecdotariodelrock.blogspot.com

Los sonidos finales (yunmu, 韵母) son 39 rimas (vocales y consonantes con las que termina la sílaba).

El autor Gabriel José de la Concordia García Márquez es un novelista, cuentista, guionista y periodista colombiano. En 1982 recibió el Premio Nobel de Literatura. Gabriel García Márquez ha sido inextricablemente relacionado con el género literario del realismo mágico. Su obra más conocida, la novela Cien años de soledad, es considerada una de las más representativas de este género. En 2007, la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española lanzaron una edición popular conmemorativa de esta novela, por considerarla parte de los grandes clásicos hispánicos de todos los tiempos. El texto fue revisado por el propio Gabriel García Márquez. Lo que hace que Gabriel García Márquez sea tan famoso no es solamente su genio como escritor, sino su habilidad de usar este talento para compartir sus ideologías políticas. Un ejemplo de su participación política es su amistad con el líder cubano Fidel Castro, una relación que ha causado mucha controversia en el mundo literario y político. El corto Si sos de los que no leen por paja, mirá el video. La obra Entonces me miró. Yo creía que me miraba por primera vez. Pero luego, cuando dio la vuelta por detrás del velador y yo seguía sintiendo sobre el hombro, a mis espaldas, su resbaladiza y oleosa mirada, comprendí que era yo quien la miraba por primera vez. Encendí un cigarrillo. Tragué el humo áspero y fuerte, antes de hacer girar el asiento, equilibrándolo sobre una de las patas posteriores. Después de eso la vi ahí, como había estado todas las noches, parada junto al velador, mirándome. Durante breves minutos estuvimos haciendo nada más que eso: mirarnos. Yo mirándola desde el asiento, haciendo equilibrio en una de sus patas posteriores. Ella de pie, con una mano larga y quieta sobre el velador, mirándome. Le veía los párpados iluminados como todas las noches. Fue entonces cuando recordé lo de siempre, cuando le dije: «Ojos de perro azul». Ella me dijo, sin retirar la mano del velador: «Eso. Ya no lo olvidaremos nunca». Salió de la órbita suspirando: «Ojos de perro azul. He escrito eso por todas partes». La vi caminar hacia el tocador. La vi aparecer en la luna circular del espejo mirándome ahora al final de una ida y vuelta de luz matemática. La vi seguir mirándome con sus grandes ojos de ceniza encendida: mirándome mientras abría la cajita enchapada de nácar rosado. La vi empolvarse la nariz. Cuando acabó de hacerlo, cerró la cajita y volvió a ponerse en pie y caminó de nuevo hacia el velador, diciendo: «Temo que alguien sueñe con esta habitación y me revuelva mis cosas»; y tendió sobre la llama la misma mano larga y trémula que había estado calentado antes de sentarse al espejo. Y dijo: «No sientes el frío». Y yo le dije: «A veces». Y ella me dijo: «Debes sentirlo ahora». Y entonces comprendí por qué no había podido estar solo en el asiento. Era el frío lo que me daba la certeza de mi soledad. «Ahora lo siento ―dije―. Y es raro, porque la noche está quieta. Tal vez se me ha rodado la sábana». Ella no respondió. Empezó otra vez a moverse hacia el espejo y volví a girar sobre el asiento para quedar de espaldas a ella. Sin verla sabía lo que estaba haciendo. Sabía que estaba otra vez sentada frente al espejo, viendo mis espaldas, que habían tenido tiempo para llegar hasta el fondo del espejo, viendo mis espaldas, que habían tenido tiempo para llegar hasta el fondo del espejo y ser encontradas por la mirada de ella, que también había tenido el tiempo justo para llegar hasta el fondo y regresar ―antes que la mano tuviera tiempo de iniciar la segunda vuelta― hasta los labios que estaban ahora untados de carmín, desde la primera vuelta de la mano frente al espejo. Yo veía, frente a mí, la pared lisa, que era como otro espejo ciego, donde yo no la veía a ella ―sentada a mis espaldas―, pero imaginándola dónde estaría si en lugar de la pared hubiera sido puesto un espejo. «Te veo», le dije. Y vi en la pared como si ella hubiera levantado los ojos y me hubiera visto de espaldas en el asiento, al fondo del espejo, con la cara vuelta hacia la pared. Después la vi bajar los párpados, otra vez, y quedarse con los ojos quietos en su corpiño, sin hablar. Y yo volví a decirle: «Te veo». Y ella volvió a levantar los ojos desde su corpiño. «Es imposible», dijo. Yo pregunté por qué. Y ella, con los ojos otra vez quietos en el corpiño: «Porque tienes la cara vuelta hacia la pared». Entonces yo hice girar el asiento. Tenía el cigarrillo apretado en la boca. Cuando quedé frente al espejo ella estaba otra vez junto al velador. Ahora tenía las manos abiertas sobre la llama, como dos abiertas alas de gallina, asándose, y con el rostro sombreado por sus propios dedos. «Creo que me voy a enfriar ―dijo―. Esta debe ser una ciudad helada». Volvió el rostro de perfil y su piel de cobre al rojo se volvió repentinamente triste. «Haz algo contra eso», dije. Y ella empezó a desvestirse, pieza por pieza, empezando por arriba; por el corpiño. Le dije: «Voy a voltearme contra la pared». Ella dijo: «No. De todos modos me verás, como me viste cuando estabas de espaldas». Y no había acabado de decirlo cuando ya estaba desvestida casi por completo, con la llama lamiéndole la larga piel de cobre. «Siempre había querido verte así, con el cuero de la barriga lleno de hondos agujeros, como si te hubieran hecho a palos». Y antes que yo cayera en la cuenta de que mis palabras se habían vuelto torpes frente a su desnudez, ella se quedó inmóvil, calentándose en la órbita del velador, y dijo: «A veces creo que soy metálica». Guardó silencio un instante. La posición de las manos sobre la llama varió levemente. Yo dije: «A veces, en otros sueños, he creído que no eres sino una estatuilla de bronce en el rincón de algún museo. Tal vez por eso sientes frío». Y ella dijo: «A veces, cuando me duermo sobre el corazón, siento que el cuerpo se me vuelve huevo y la piel como una lámina. Entonces, cuando la sangre me golpea por dentro, es como si alguien me estuviera llamando con los nudillos en el vientre y siento mi propio sonido de cobre en la cama. Es como si fuera así como tú dices: de metal laminado». Se acercó más al velador. «Me habría gustado oírte», dije. Y ella dijo: «Si alguna vez nos encontramos pon el oído en mis costillas, cuando me duerma sobre el lado izquierdo, y me oirás resonar. Siempre he deseado que lo hagas alguna vez». La oí respirar hondo mientras hablaba. Y dijo que durante años no había hecho nada distinto de eso. Su vida estaba dedicada a encontrarme en la realidad, al través de esa frase identificadora. «Ojos de perro azul». Y en la calle iba diciendo en voz alta, que era una manera de decirle a la única persona que habría podido entenderla: «Yo soy la que llega a tus sueños todas las noches y te dice esto: ojos de perro azul». Y dijo que iba a los restaurantes y les decía a los mozos, antes de ordenar el pedido: «Ojos de perro azul». Pero los mozos le hacían una respetuosa reverencia, sin que hubieran recordado nunca haber dicho eso en sus sueños. Después escribía en las servilletas y rayaba con el cuchillo el barniz de las mesas: «Ojos de perro azul». Y en los cristales empañados de los hoteles, de las estaciones, de todos los edificios públicos, escribía con el índice: «Ojos de perro azul». Dijo que una vez llegó a una droguería y advirtió el mismo olor que había sentido en su habitación una noche, después de haber soñado conmigo. «Debe estar cerca», pensó, viendo el embaldosado limpio y nuevo de la droguería. Entonces se acercó al dependiente y le dijo «Siempre sueño con un hombre que me dice: “Ojos de perro azul”». Y dijo que el vendedor la había mirado a los ojos y le dijo: «En realidad, señorita, usted tiene los ojos así». Y ella le dijo: «Necesito encontrar al hombre que me dijo en sueños eso mismo». Y el vendedor se echó a reír y se movió hacia el otro lado del mostrador. Ella siguió viendo el embaldosado limpio y sintiendo el olor. Y abrió la cartera y se arrodilló y escribió sobre el embaldosado, a grandes letras rojas, con la barrita de carmín para labios: «Ojos de perro azul». El vendedor regresó de donde estaba. Le dijo: «Señorita, usted ha manchado el embaldosado». Le entregó un trapo húmedo, diciendo: «Límpielo». Y ella dijo, todavía junto al velador, que pasó toda la tarde a gatas, lavando el embaldosado y diciendo: «Ojos de perro azul», hasta cuando la gentes se congregó en la puerta y dijo que estaba loca. Ahora, cuando acabó de hablar, yo seguía en el rincón, sentado, haciendo equilibrio en la silla. «Yo trato de acordarme todos los días la frase con que debo encontrarte ―dije― . Ahora creo que mañana no lo olvidaré. Sin embargo, siempre he olvidado al despertar cuáles son las palabras con que puedo encontrarte». Y ella dijo: «Tú mismo las inventaste desde el primer día». Y yo le dije: «Las inventé porque te vi los ojos de ceniza. Pero nunca las recuerdo a la mañana siguiente . Y ella, con los puños cerrados junto al velador, respiró hondo: «Si por lo menos pudiera recordar ahora en qué ciudad lo he estado escribiendo». Sus dientes apretados relumbraron sobre la llama. «Me gustaría tocarte ahora», dije. Ella levantó el rostro que había estado mirando la lumbre: levantó la mirada ardiendo, asándose también como ella, como sus manos: y yo sentí que me vio, en el rincón, donde seguía sentado, meciéndome en el asiento. «Nunca me habías dicho eso», dijo. «Ahora lo digo y es verdad», dije. Al otro lado del velador ella pidió un cigarrillo. La colilla había desaparecido de entre mis dedos. Había olvidado que estaba fumando. Dijo: «No sé por qué no puedo recordar dónde lo he escrito». Y yo le dije: «Por lo mismo que yo no podré recordar mañana las palabras». Y ella dijo, triste: «No. Es que a veces creo que eso también lo he soñado». Me puse en pie y caminé hacia el velador. Ella estaba un poco más allá, y yo seguía caminando, con los cigarrillos y los fósforos en la mano, que no pasaría el velador. Le tendí el cigarrillo. Ella lo apretó entre los labios y se inclinó para alcanzar la llama, antes que yo tuviera tiempo de encender el fósforo. «En alguna ciudad del mundo, en todas las paredes, tienen que estar escritas esas palabras: “Ojos de perro azul” dije―. Si mañana las recordara iría a buscarte». Ella levantó otra vez la cabeza y tenía ya la brasa encendida en los labios. «Ojos de perro azul», suspiró, recordando, con el cigarrillo caído sobre la barba y un ojo a medio cerrar. Aspiró después el humo, con el cigarrillo entre los dedos, y exclamó: «Ya esto es otra cosa. Estoy entrando en calor». Y lo dijo con la voz un poco tibia y huidiza, como si no lo hubiera dicho realmente sino como si lo hubiera acercado el papel a la llama mientras yo leía: «Estoy entrando ―y ella hubiera seguido con el papelito entre el pulgar y el índice, dándole vueltas, mientras se iba consumiendo y yo acababa de leer ― ...en calor», antes que el papelito se consumiera por completo y cayera al suelo arrugado, disminuido, convertido en un liviano polvo de ceniza. «Así es mejor ―dije―. A veces me da miedo verte así. Temblando junto al velador». Nos veíamos desde hacía varios años. A veces, cuando ya estábamos juntos, alguien dejaba caer afuera una cucharita y despertábamos. Poco a poco habíamos ido comprendiendo que nuestra amistad estaba subordinada a las cosas, a los acontecimientos más simples. Nuestros encuentros terminaban siempre así, con el caer de una cucharita en la madrugada. Ahora, junto al velador, me estaba mirando. Yo recordaba que antes también me había mirado así, desde aquel remoto sueño en que hice girar el asiento sobre sus patas posteriores y quedé frente a una desconocida de ojos cenicientos. Fue en ese sueño en el que le pregunté por primera vez: «¿Quién es usted?». Y ella me dijo: «No lo recuerdo». Yo le dije: «Pero creo que nos hemos visto antes». Y ella dijo, indiferente: «Creo que alguna vez soñé con usted, con este mismo cuarto». Y yo le dije: «Eso es. Ya empiezo a recordarlo». Y ella dijo: «Qué curioso. Es cierto que nos hemos encontrado en otros sueños». Dio dos chupadas al cigarrillo. Yo estaba todavía parado frente al velador cuando me quedé mirándola de pronto. La miré de arriba abajo y todavía era de cobre; pero no ya de metal duro y frío, sino de cobre amarillo, blando, maleable. «Me gustaría tocarte», volvía a decir. Y ella dijo: «Lo echarías todo a perder ―volvió a decir, antes que yo pudiera tocarla―. Tal vez, si das la vuelta por detrás del velador, despertaríamos sobresaltados quién sabe en qué parte del mundo». Pero yo insistí: «No importa». Y ella dijo: «Si diéramos vuelta a la almohada, volveríamos a encontrarnos. Pero tú, cuando despiertes, lo habrás olvidado». Empecé a moverme hacia el rincón. Ella quedó atrás, calentándose las manos sobre la llama. Y todavía no estaba yo junto al asiento cuando le oí decir a mis espaldas: «Cuando despierto a medianoche, me quedo dando vueltas en la cama, con los hilos de la almohada ardiéndome en la rodilla y repitiendo hasta el amanecer: “Ojos de perro azul”». Entonces yo me quedé con la cara contra la pared. «Ya está amaneciendo ―dije sin mirarla―. Cuando dieron las dos estaba despierto y de eso hace mucho rato». Yo me dirigí hacia la puerta. Cuando tenía agarrada la manivela, oí otra vez su voz igual, invariable: «No abras esa puerta ―dijo―. El corredor está lleno de sueños difíciles». Y yo le dije: «Cómo lo sabes?». Y ella me dijo: «Porque hace un momento estuve allí y tuve que regresar cuando descubrí que estaba dormida sobre el corazón». Yo tenía la puerta entreabierta. Moví un poco la hoja y un airecillo frío y tenue me trajo un fresco olor a tierra vegetal, a campo húmedo. Ella habló otra vez. Yo di la vuelta, moviendo todavía la hoja montada en goznes silenciosos, y le dije: «Creo que no hay ningún corredor aquí afuera. Siento el olor del campo». Y ella, un poco lejana ya, me dijo: «Conozco esto más que tú. Lo que pasa es que allá afuera está una mujer soñando con el campo». Se cruzó de brazos sobre la llama. Siguió hablando: «Es esa mujer que siempre ha deseado tener una casa en el campo y nunca ha podido salir de la ciudad». Yo recordaba haber visto la mujer en algún sueño anterior, pero sabía, ya con la puerta entreabierta, que dentro de media hora debía bajar al desayuno. Y dije: «De todos modos, tengo que salir de aquí para despertar». Afuera el viento aleteó un instante, se quedó quieto después y se oyó la respiración de un durmiente que acababa de darse vuelta en la cama. El viento del campo se suspendió. Ya no hubo más olores. «Mañana te reconoceré por eso ―dije―. Te reconoceré cuando vea en la calle una mujer que escriba en las paredes: “Ojos de perro azul”». Y ella, con una sonrisa triste ―que era ya una sonrisa de entrega a lo imposible, a lo inalcanzable―, dijo: «Sin embargo no recordarás nada durante el día». Y volvió a poner las manos sobre el velador, con el semblante oscurecido por una niebla amarga: «Eres el único hombre que, al despertar, no recuerda nada de lo que ha soñado». Gabriel García Márquez te acompaña hasta la puerta.
El Principito El principito (en francés: Le Petit Prince), publicado el 6 de abril de 1943, es el relato corto más conocido del escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry. Lo escribió mientras se hospedaba en un hotel en Nueva York y fue publicado por primera vez en los Estados Unidos. Ha sido traducido a ciento ochenta lenguas y dialectos. Se considera un libro infantil por la forma en la que está escrito y por la historia en un principio simple, pero en realidad el libro es una metáfora en el que se tratan temas tan profundos como el sentido de la vida, la amistad y el amor. Resumen En esta serie, un aviador —Saint-Exupèry lo fue— se encuentra perdido en el desierto del Sahara, después de haber tenido una avería en su avión. Entonces aparece un pequeño príncipe. En sus conversaciones con él, el narrador revela su propia visión sobre la estupidez humana y la sencilla sabiduría de los niños que la mayoría de las personas pierden cuando crecen y se hacen adultos. El relato viene acompañado por ilustraciones dibujadas por el autor.1 El principito vive en un pequeño planeta, el asteroide B 612, en el que hay tres volcanes (dos de ellos activos y uno no) y una rosa. Pasa sus días cuidando de su planeta, y quitando los árboles baobab que constantemente intentan echar raíces allí. De permitirles crecer, los árboles partirían su planeta en pedazos. Un día decide abandonar su planeta, quizás cansado de los reproches y reclamos de la rosa, para explorar otros mundos. Aprovecha una migración de pájaros para emprender su viaje y recorrer el universo; es así como visita seis planetas, cada uno de ellos habitado por un personaje: un rey, un vanidoso, un borracho, un hombre de negocios, un farolero y un geógrafo, los cuales, a su manera, demuestran lo vacías que se vuelven las personas cuando se transforman en adultas. El último personaje que conoce, el geógrafo, le recomienda viajar a un planeta específico, la Tierra, donde entre otras experiencias acaba conociendo al aviador que, ya habíamos comentado, estaba perdido en el desierto. Metáforas Este libro es una metáfora que hay que entender, es más, está lleno de pequeñas metáforas que si no se develan hacen costoso entender el significado de la obra. De esta forma también podemos encontrar que una misma cosa es interpretada por distintas personas de formas diferentes. Cada opinión es una verdad, desde su punto de vista, no habiendo una única forma de ver e interpretar las "insinuaciones" que hace el autor, ni nadie que pueda decir qué es lo correcto o cómo se tiene que interpretar tal o cual cosa. La historia comienza con una crítica sarcástica a las cosas importantes de la vida y a los adultos, a cómo se condiciona a los niños y se los conduce por el camino "correcto". Una de las frases que ejemplifican esta crítica es: "La geografía, en efecto, me ha servido de mucho; al primer vistazo podía distinguir perfectamente la China de Arizona. Esto es muy útil, sobre todo si se pierde uno durante la noche". Estas críticas a las cosas "importantes" y al mundo de los adultos van salpicando el libro a lo largo de la narración. Personajes 1.El Principito: Personaje principal del libro, toda la historia está basada en él. Es un niño que viaja de planeta en planeta haciendo preguntas que se dan por hechas, y que no interesan a nadie. Vive en un pequeño planeta que podríamos identificar no como un planeta, sino como su propia vida, así el resto de planetas que visita son en realidad las vidas de otras personas que conoce. El hecho de que su planeta sea tan pequeño viene a decirnos que tiene mucho por vivir y aprender. 2.El narrador: Coprotagonista, es un adulto que intenta razonar y actuar como un niño, pero sabe que en realidad no lo es, que lo ha perdido pero intenta recuperarlo. Es nuestra propia imagen, nuestro reflejo en la historia, el personaje que nos identifica dentro de la novela y que nos hace ver cómo deberíamos ver las cosas y cómo en realidad las vemos, cuando nos critica con frases como: "Si les decimos a las personas mayores: "He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado", jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: "He visto una casa que vale cien mil francos". Entonces exclaman entusiasmados: "¡Oh, qué preciosa es!"" Por sus características, podemos identificar al narrador con el propio autor que nos va guiando a lo largo de la historia. 3.El cordero: Personaje aparentemente irrelevante pero de gran significado. Es un amigo que lo ayudará a librarse de los problemas que pueda tener o surgirle, pero como todos los amigos sin querer, algún día, pueden volverse en tu contra y hacernos daño. 4.La caja: En un achaque de ira por no saber dibujar el cordero, el autor dibuja una caja y dice: "Esta es la caja. El cordero que quieres está dentro". Imaginación es lo que se necesita para ver lo que hay dentro, la caja es una alusión a la imaginación que los adultos ya no suelen usar. 5.Los baobabs: Son los problemas, hay que solucionarlos antes que sean demasiado complicados, es la moraleja que nos deja el autor, cuando nos alerta: "¡Niños, atención a los baobabs!" Los niños somos nosotros. Hay que tener disciplina, cuidado, estar atento siempre para diferenciar lo bueno de lo malo y actuar en consecuencia. 6.Los volcanes: Tareas comunes del día a día, no son un problema como los baobabs, son simplemente cosas que hay que hacer para que todo vaya bien, y hay que hacerlo aunque no nos guste, aquí se vuelve a hacer hincapié en la disciplina. 7.La Rosa: Personaje que nos pone de manifiesto el amor del principito, la Rosa no es una flor cualquiera, es su amor, es espléndida, es magnífica entre otras muchas, es única en su "planeta". Ha habido otras, pero ésta es la que ha "florecido" y perdura, es la metáfora de la mujer que ama, que se ha quedado para siempre en su corazón. Bonita, huele bien, perfecta y, al mismo tiempo, llena de imperfecciones; es frágil, hay que cuidarla, mimarla, estar siempre atento; además es orgullosa, es vanidosa, egoísta y mentirosa. Aun así es su flor, única entre otras. Pone de manifiesto la inocencia del principito, su inexperiencia. Responsable de la huida del principito por crearle una gran confusión con su forma de hacer y/o decir las cosas. 8.El fanal o globo: La protección, los celos y/o los mimos y cuidados que hay que tener para que la "rosa" se sienta protegida y querida aunque realmente no los necesita . 9.El zorro: Personaje medular de la historia, quien le hace ver al principito la esencia, pero tambien las dificultades y costos de la amistad. Personajes que el principito conoce en su viaje 1.El Rey: es sinónimo de autoridad, pero lo que nos quiere decir, la experiencia del encuentro con este personaje, es que no tienes por qué hacer caso a nadie, no hay por qué cumplir lo que te ordenan, nadie tiene autoridad sobre ti por muy rey que sea, la última voluntad de hacer o no hacer algo es cosa de uno mismo. La autoridad de alguien dura lo que aguanta la sumisión de otros. También puede representar la "Ambición de Poder", pero de alguna manera es un Poder Racional, ya que ordena hacer cosas que obviamente se harían de cualquier modo. 2.El Vanidoso: Representa la vanidad y el egoísmo del hombre, encarna el deseo de reconocimiento y admiración social. Este personaje nos recuerda que la apariencia no es lo importante, no sirve para nada, no es realmente importante si estás solo, la vanidad es un defecto que todos tenemos, queremos ser más y sentir que somos mejores, y como dice el principito: ¿para qué te sirve?. Decididamente, las personas grandes son muy extrañas. 3.El Bebedor: Simboliza la falta de fuerza de voluntad y superación humana. El borracho bebe para olvidar que tiene vergüenza de beber... El círculo cerrado en el que se encuentra este personaje es una ventana a cómo un problema nos puede llevar a un callejón sin salida si no ponemos suficiente empeño en superarlo. 4.El Hombre de Negocios: Representa la avaricia y la ambición económica que poseemos, el personaje se encuentra siempre ocupado contando las estrellas que piensa poseer; planea utilizarlas para comprar más estrellas. Sin tiempo para sí ni para nadie, esclavo del trabajo que le hace rico y libre, no disfruta de las cosas de la vida, no vive. 5.El Farolero: Este personaje que hace lo que debe, encender un farol cuando empieza la noche y apagarlo cuando comienza el día, se gana el respeto y la amistad del principito precisamente por eso, pero la realidad es que su compromiso y lealtad lo llevan a una situación absurda en la que enciende y apaga el farol cada minuto, que es lo que dura un día en su planeta. Sin tiempo para nada más, su "mundo" es muy pequeño precisamente por esto. En realidad este adulto no difiere de los demás, y nos muestra como hacer lo que uno debe nos puede quitar la posibilidad de hacer lo que uno realmente quiere. También podría decirse que representa la lealtad y la responsabilidad, es el único personaje de alma positiva que conoce el principito en su viaje. 6.El Geógrafo: Personaje sabio, inteligente y estudioso, que pasa todo el tiempo encerrado en su gabinete, elaborando mapas, pero jamás deja su escritorio para explorar. Interesado en las cosas eternas invariables, no como las "flores". Su mundo es mayor que el de los otros, por una vida más plena dedicada al conocimiento, pero cometiendo el error de no experimentar por sí mismo lo que puede ofrecerle esto. Este personaje le aporta al Principito la idea de que puede que su "Rosa" ya no esté cuando él decida regresar. La idea de lo "efímero" trastoca a nuestro personaje. También representaría la pasión laboral que lo aísla del mundo. Puramente por interés profesional, el geógrafo solicita al principito que describa su asteroide. El principito describe los volcanes y la rosa. El geógrafo rehúsa incluir la rosa, argumentando que las flores son efímeras. El principito queda conmocionado y herido al saber que su rosa desaparecerá algún día. El geógrafo le recomienda visitar la Tierra porque tiene muy buena reputación. Particularmente considero a "el principito" como una de las mejores obras literarias. No sólo porque fue el primer libro que leí sino también porque contiene valores y enseñanzas en su historia. Si bien es un libro infantil, dice en un lenguaje simple, grandes verdades del mundo adulto.
Hace un rato estuve recorriendo un archivo de la web que me permitía ver cómo eran las páginas hace mucho tiempo. Tomé capturas para compartirlas con ustedes. La mayoría ronda los años 95-96. Salvo la página de Calamaro que es del 2000, taringa y poringa que son del 2005-2006, y la de youtube y wikipedia, tambien del 2005. La web de Calamaro: La web de Coca-Cola: Google: Hotmail: Poringa: Taringa: Club Atlético River Plate: Wikipedia: Yahoo: Youtube: La verdad es que algunas eran francamente horribles...

En pleno siglo XXI la droga “estrella” de la primera década, sin dudas, es el Rivotril (clonazepán). Es que, además de que su venta aumentó ostensiblemente (de hecho según el INDEC la cantidad de ansiolíticos vendidos se duplicó desde 2001), la gran mayoría de médicos actualmente lo toman como referente a la hora de evitar una serie de patologías muy específicas. El Rivotril es recetado como ansiolítico (principalmente), para personas que sufren de pánico, cualquier tipo de fobias o como anticonvulsionante. Entre otras cosas, el Rivotril es recetado como ansiolítico (principalmente), para personas que sufren de pánico, cualquier tipo de fobias o como anticonvulsionante. “El clonazepán es de los (medicamentos) más vendidos. Para el médico es una prescripción fácil, económica y cómoda porque tiene amplio espectro: además de ansiolítico, combinado con otras drogas es anticonvulsionante”, explicó al diario Perfil el farmacéutico Walter Aquino. “Hay en gotas para niños, se les recomienda a ancianos y sus consumidores son de todo tipo. Es casi imposible precisar edades, clases sociales o tipo de enfermedades”, agrega el especialista. Claro que el auge de esta droga se da después de años en los que diversos medicamentos ocuparon ese mismo lugar en el mercado farmacéutico. En la década del ´80 surgió otro clásico: el Lexotanil. En este caso esta droga servía como tranquilizante y relajante del músculo esquelético, además de ser un ansiolítico. Primero fue el conocido Valium (diazepam), que tuvo su auge a comienzos de la década del ´50, que produce una leve sedación hasta llegar a un punto de hipnosis y somnoliencia. Luego aparecieron resabios del Valium y alucinógenos con similares consecuencias, sumadas las alucinaciones y la consecuente pérdida de tiempo y espacio. En la década del ´80 surgió otro clásico: el Lexotanil. En este caso esta droga servía como tranquilizante y relajante del músculo esquelético, además de ser un ansiolítico. Ya en la década pasada el medicamento “fetiche” de los consumidores fue el Prozac que, a pesar de que hoy en día se descubre que tiene efectos colaterales en algunos pacientes, es utilizado como antidepresivo.