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maury_perez89

Usuario (Argentina)

Primer post: 3 jul 2012Último post: 5 ago 2012
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Hac trick de futbolistas Xeneizes en un partido. (1° PARTE)
Hac trick de futbolistas Xeneizes en un partido. (1° PARTE)
InfoporAnónimo8/5/2012

Lo que dare a conocer en este post son los casos en los que un futbolista xeneize metió tres goles en un partido, llamados "hat trick" en inglés, "tripleta" en castellano, o vulgarmente, "tricota", a traves de mucha notas y info q eh buscado desde paginas oficiales. 151 veces ocurrió que un jugador de Boca metiera 3 tantos en un cotejo, en certámenes oficiales. El primer caso, al menos de los que se tienen registros, se dio el 13/09/1908, en un Boca 4-CASI 0 por el Torneo de Segunda División de esa temporada, que fue la inicial del equipo de La Ribera en los certámenes de la Asociación Argentina de Fútbol. El honor fue para Rafael Pratt, quien además había marcado el primer tanto en el debut oficial del club cuatro meses atrás. Pratt había nacido en Gibraltar y en el campeonato fue el goleador del conjunto auriazul. En Primera División, quien por primera vez hizo un "hat trick" fue Arnulfo Horacio Leal. Los metió nada más y nada menos que en la primera fecha del Campeonato de 1913, por lo que el récord es doble: debut oficial propio y del equipo. Leal metió los goles a los 24, 47 y 73 minutos. Sería corta la trayectoria de este centrodelantero ya que no siguió en Boca tras ese año. Después jugó en Sportivo Lanús y ya retirado estuvo detenido en el penal de Ushuaia, compartiendo la celda con el asesino de Enzo Bordavere, Valdez Cora. No fue el único ex-futbolista boquense en pasar por la cárcel de Tierra del Fuego, ya que Benjamín Delgado en 1940 también fue apresado allí. Arnulfo Leal, primer boquense en meter tres goles en un partido de Primera División El primero en meter un triplete en el profesionalismo fue Roberto Cherro, el 9/8/1931 en la goleada 6-0 a Lanús. Metió los tres últimos tantos del encuentro. No era la primera vez que Cherro hacía una tripleta (de hecho metió 5 el día que el Xeneize goleó 9-0 a Porteño en 1926). Si hablamos exactamente de sólo tres tantos, "Cabecita de Oro" le hizo esa cantidad a Argentino del Sud el 9 de septiembre del '28 (6-0), repitió ante El Porvenir en 1929 y en la era profesional volvería a marcar en 1934, ante la fusiones Atlanta-Argentinos y Talleres-Lanús y frente a Vélez. En 1937 convertiría sus últimas dos tripletas: a Quilmes y a Tigre. Quien más "hat tricks" marcó en Boca fue Domingo Alberto Tarasconi con 14 (una de ellas en la Copa Competencia). Como jugó muy pocos partidos en la era profesional, para muchos libros esta marca parece no existir. Además, "Tarasca" tuvo otro hito: concretó 4 hat tricks en 1923 y repitió en 1927, hazañas no igualadas por ningún otro. Con 13 tripletas, quedó segundo Francisco Varallo, aunque todas convertidas en cotejos de Primera División durante el profesionalismo. Domingo Tarasconi, el hombre récord con 14 hat tricks Tanto Tigre como Estudiantes de La Plata fueron los equipos que más sufrieron "tricotas" de parte de un jugador boquense, aunque los enfrentamientos que se dieron contra los de Victoria fueron muchísimo menos que los que se efectuaron contra los Pinchas. Varallo en dos ocasiones le metió tres goles a los albirrojos (en 1933 y 1935). Entre los grandes, Racing recibió 4 tripletas boquenses (Tarasconi en 1928, Varallo en el '37, Batistuta en 1991 y Martínez en 1994), River 3 (Liztherman en 1939, Valentim en 1960 y Caniggia en 1996), Independiente dos veces (Severino Varela en el '43, Walter Pico en el '95) y San Lorenzo una vez (Martín Palermo en el 2006). Generalmente el privilegio de meter tres tantos en un encuentro corresponde a un delantero. Sólo una vez la hazaña estuvo a cargo de un defensor de Boca. Fue Miguel Alberto Nicolau el 15 de diciembre de 1968, quien encima los realizó entrando en el entretiempo. Boca goleó a un muy débil Huracán de Bahía Blanca por 8 a 0 y Nicolau convirtió a los 20, 31 y 44 de la segunda etapa. A continuación un repaso en video de varios partidos con tripletas boquenses, en este primer envío el repaso llega hasta 1980. El 6 de junio de 1943, Boca le ganó 3-1 a Independiente y todos los tantos los señaló el uruguayo de la famosa boina blanca: Severino Varela. Aquí vemos el primero. Talentoso y goleador, Osvaldo Potente metió 6 tripletas en su paso por Boca y si su nombre no aparece más arriba entre la galería de los grandes ídolos la razón hay que buscarla en la mala fortuna que tuvo al no lograr ningún título. Lo cierto es que la tarde del 12 de diciembre de 1971 "Patota" le metió tres a Vélez, el que vemos a continuación a los 16 minutos y dos más en el complemento, a los 14 y 34. Dos años más tarde marcó otra tripleta, ante Huracán, el equipo sensación de aquel Metro de 1973. Boca goleó 4 a 1 y el 10 boquense concretó a los 11, 61 y 82 minutos. Este fue el segundo: El "Tula" Curioni fue un delantero centro que se cansó de hacer goles a comienzos de los '70. Newell's sufrió dos "hat tricks" suyos y también Estudiantes y Chaco For Ever, a quien la noche del 24 de octubre le metió estos tres tantos en un solo tiempo, a los 19 (de penal), a los 40 y sobre el final del primer tiempo, a los 45. Aquí, el segundo gol del Hugo Curioni. Carlos María García Cambón formará parte de un futuro posteo sobre los jugadores que metieron 4 tantos en un encuentro, pero también metió tres en una ocasión, ante Gimnasia en el Metropolitano'75. Fue victoria 6 a 2. García Cambón marcó a los 17', 39' y 59'. Este último es el que apreciamos abajo. Con dos "tricotas" en un año, Darío Felman está también en la galería de los que lograron esa no tan común marca. En el Metro de 1976 batió 3 veces la valla de Banfield en la goleada 5-0 en La Bombonera. A los 12, de penal abrió el marcador. El segundo lo hizo a los cuatro minutos del segundo tiempo Y el último lo marcó faltando un cuarto de hora para el final El repaso de hoy finaliza con Ernesto Enrique Mastrángelo, el "Héber", que el 5 de octubre de 1977 le dio el triunfo a Boca por 3 a 1 sobre Ferro Carril Oeste. Este es uno de los goles de esa noche. DEJEN PUNTOS ESPERO QUE LES SIRVA ESTA INFORMACION, ACA CULMINAMOS CON LO QUE ES LA PRIMER PARTE DE ESTE GRAN REPASO EN NUESTROS GRANDES JUGADORES QUE DEJARON EN LA HISTORIA XENEIZES ESTOS FABULOSOS HACTRICK MAS ADELANTE VOLVERE CON LA 2 PARTE GRACIASS LOS COMENTARIOS CON INSULTOS O OFENSIVOS SERAN ELIMINADOS! Boca es un sentimiento,que se lleva bien adentro, Boca sos la droga de mi corazon, aunque ganes aunque pierdas, no me importa una mierda yo te llevo dentro de mi corazon. De chico te vengo a ver , Corriendo a River Plate Boca vos sos mi vida mi pasión, Por eso a todos lados voy con vos.

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Generación 'ni-ni': ni estudia ni trabaja
Generación 'ni-ni': ni estudia ni trabaja
InfoporAnónimo7/3/2012

'ni-ni': ni estudia ni trabaja Los jóvenes se enfrentan hoy al riesgo de un nivel de vida peor que el de sus padres - El 54% no tiene proyectos ni ilusión Tan preparados y satisfechos con sus vidas, y tan vulnerables y perdidos, nuestros jóvenes se sienten presa fácil de la devastación laboral, pero no aciertan a vislumbrar una salida airosa, ni a combatir este estado de cosas. El dato asomaba hace poco, sin estrépito, entre los resultados de la última encuesta de Metroscopia: el 54% de los españoles situados entre los 18 y los 34 años dice no tener proyecto alguno por el que sentirse especialmente interesado o ilusionado. ¿Ha surgido una generación apática, desvitalizada, indolente, mecida en el confort familiar? Los sociólogos detectan la aparición de un modelo de actitud adolescente y juvenil: la de los ni-ni, caracterizada por el simultáneo rechazo a estudiar y a trabajar. "Ese comportamiento emergente es sintomático, ya que hasta ahora se sobrentendía que si no querías estudiar te ponías a trabajar. Me pregunto qué proyecto de futuro puede haber detrás de esta postura", señala Elena Rodríguez, socióloga del Instituto de la Juventud (INJUVE). Algunos sociólogos detectan una atmósfera juvenil muy inflamable Economizan sus esfuerzos por miedo a la frustración La incertidumbre se impone en el empleo y en la pareja Sólo el 40% de los universitarios tiene una actividad acorde con sus estudios Están predispuestos a aprovechar el momento, "aquí y ahora" "La gente no tiene prisa en hacerse mayor", dice una voluntaria de ONG La crisis ha venido a acentuar la incertidumbre en el seno de una generación que creció en un ámbito familiar de mejora continuada del nivel de vida y que ha sido confrontada al deterioro de las condiciones laborales: precariedad, infraempleo, mileurismo, no valoración de la formación. Las ventajas de ser joven en una sociedad más rica y tecnológica, más democrática y tolerante, contrastan con las dificultades crecientes para emanciparse y desarrollar un proyecto vital de futuro. Y es que nunca como hasta ahora, en siglos, se había hecho tan patente el riesgo de que la calidad de vida de los hijos de clase media sea inferior a la de los padres. Ese temor ha empezado a extenderse, precisamente, entre la generación que de forma más abrumadora, siempre por encima del 80%, declara sentirse satisfecha con su vida. El virus del desánimo está minando la naturaleza vitalista y combativa de la gente joven aunque encontremos pruebas fehacientes individuales y colectivas de su consustancial espíritu de superación. He aquí una muestra de resistencia a la adversidad extrema, junto a la prueba de cómo el discurso consumista ha resultado una trampa para tantos jóvenes audaces que creyeron en el maná crediticio y el crecimiento económico sin fin. "No podemos hacer frente a las hipotecas", resume Luis Doña, de 26 años, padre de una niña de 15 meses, presidente de la Asociación de Defensa de los Hipotecados, que pretende renegociar la deuda contraída con los bancos y recabar la ayuda de la Administración. Llevados por el entusiasmo de haber encontrado un empleo estable, como comercial de una multinacional, él y su compañera adquirieron hace cuatro años un crédito hipotecario de 180.000 euros a pagar en 30 años para comprar un piso. "Teníamos que abonar 800 euros al mes, pero es que ya estábamos pagando 600 de alquiler. Hace un año, de buenas a primeras, nos quedamos los dos sin trabajo y ya se nos ha agotado el paro. Hemos conseguido que el banco nos cobre únicamente los intereses de la deuda, pero es que son 560 euros al mes y no los tenemos, porque no nos sale nada. ¿Desmoralizados? Lo que estamos es desesperados y eso que nuestro caso no es tan dramático como el de otras familias que han sido desahuciadas, han tenido que refugiarse en casa de su madre o su suegra". Eduardo Bericat, catedrático de Sociología de la Universidad de Sevilla, cree que la falta de ilusión hay que interpretarla, no tanto por los efectos de la crisis, como por el cambio cultural producido con anterioridad. "El modelo de vocación profesional que implicaba un proyecto vital de futuro y un destino final conocido, con sus esfuerzos y contraprestaciones, ha desaparecido. Ahora, la incertidumbre se impone en el trabajo y en la pareja y no está claro que la dedicación, el compromiso, el estudio o el título, vayan a tener su correspondiente compensación laboral y social", afirma. Si la pregunta clásica de nuestros padres y abuelos: "¿Y tú, que vas a ser?" pierde fundamento, se entiende mejor que los esfuerzos juveniles respondan, más que a la ilusión por un proyecto propio, al riesgo de quedar descartado. "Si no estudio, si no hago ese master...". Según el informe Eurydice, de la Unión Europea, sólo el 40% de los universitarios españoles tiene un trabajo acorde con sus estudios. A los jóvenes no les resulta emocionalmente rentable comprometerse en un proyecto de vida definido porque piensan que estaría sometido a vaivenes continuos y que difícilmente llegaría a buen puerto. "Aplican la estrategia de flexibilizar los deseos y de restar compromisos; nada de esfuerzos exorbitantes cuando el beneficio no es seguro. Como el riesgo de frustración es grande, prefieren no descartar nada y definirse poco", explica Eduardo Bericat. A eso, hay que sumar un acusado pragmatismo -nuestros chicos son poco idealistas-, y lo que los expertos llaman el "presentismo", la reforzada predisposición a aprovechar el momento, "aquí y ahora", en cualquier ámbito de la vida cotidiana. De acuerdo con los estudiosos, esa actitud responde tanto a la sensación subjetiva de falta de perspectivas, como al hecho de que el alargamiento de la etapa juvenil invita a no desperdiciar "los mejores años de la vida" y a combinar el disfrute hedonista con la inversión en formación. A falta de datos sobre el alcance del "síndrome ni-ni", el catedrático de Sociología de Sevilla explica que el pacto implícito entre el Estado, la familia y los jóvenes, pacto que compromete al primero a sufragar la educación y a la segunda a cargar con la manutención, alojamiento y ocio, hace creer a algunos jóvenes que en las actuales circunstancias pueden retrasar la toma de la responsabilidad. "Desarrollan una actitud nihilista porque no se les exige estar motivados, ni asumir responsabilidades y hay redes y paraguas sociales. En las convocatorias para cubrir plazas de becarios, me encuentro con aspirantes de treinta y tantos y hasta de cuarenta años, y lo curioso es que esos becarios se comportan como becarios. Es la profecía autocumplida. Si les llamas becarios y les pagas como tales terminarán convirtiéndose en becarios. Lo que me preocupa es la infantilización de la juventud", subraya. "Los jóvenes de ahora no son capaces de arriesgar, son conservadores", constata Elena Rodríguez. ¿La tardía emancipación juvenil española (bastante por encima de los 30 años de media) es, sobre todo, fruto de la inestabilidad y precariedad del mercado laboral o consecuencia de ese supuesto conservadurismo? Aunque la diversidad y pluralidad de la juventud aconseja huir de las visiones unívocas, no se puede perder de vista que ellos no han tenido que vencer los obstáculos de las generaciones precedentes. "Miramos con descrédito la vida que nos ofrece la sociedad. Nuestros padres trabajaron mucho y se hipotecaron de por vida, pero tampoco les hemos visto muy felices. No es eso lo que queremos. La gente tiene pocas prisas para hacerse mayor", explica Letizia Tierra, voluntaria de una ONG. Por lo general, las personas que trabajan en asociaciones de ayuda juvenil tienden a repartir sus juicios con la medida de la botella medio llena, medio vacía. "En el CIMO (Centro de Iniciativas de la Juventud) vemos apatía y falta de ilusión generalizada. Muchos de los 200.000 nuevos titulados universitarios anuales afrontan con pesimismo la búsqueda de empleo. Saben que hay un elevado porcentaje de puestos de cajeros, reponedores, almacenistas, dependientes, etcétera ocupados por diplomados o licenciados", afirma Yolanda Rivero, directora de esa asociación que atiende a diario a más de 600 jóvenes. Con todo, descubre también a muchos jóvenes capaces de adaptarse y de asumir retos y riesgos. "La generación JASP (jóvenes sobradamente preparados) tiene la ventaja de su mayor formación. A la vista del panorama, continúan formándose, viajan, trabajan, de camarero, si es preciso, para pagarse un master y aprovechan sus oportunidades, aunque, eso sí, en casa de papá y mamá hasta los 35 años, por lo menos". El catedrático de Psicología Social Federico Javaloy, autor del estudio-encuesta de 2007, Bienestar y felicidad de la juventud española, cree probado que nuestros jóvenes no son apáticos y desilusionados, aunque lo estén, por contagio ambiental. "Lo que pasa es que rechazan el menú laboral que les ofrecemos. El fallo es nuestro, de nuestra educación y nuestros medios de comunicación", sostiene. Aunque las ONG encauzan en España las inquietudes que los partidos políticos son incapaces de acoger, tampoco puede decirse que la participación juvenil en ese campo sea extraordinaria. "Algo menos del 10% de los jóvenes participa en algún tipo de asociación, deportivas, en su mayoría, pero el porcentaje que lo hace en las ONG no llegará, seguramente, al 1%", indica el catedrático de Sociología de la UNED, José Félix Tezanos. Autor del estudio Juventud y exclusión social, Tezanos detecta entre los jóvenes una atmósfera depresiva, un proceso de disociación individualista, condensado en la expresión "sólo soy parte de mí mismo" y el debilitamiento de la familia. "Se está produciendo una gran quiebra cultural. Los componentes identitarios de los jóvenes no son ya las ideas, el trabajo, la clase social, la religión o la familia, sino los gustos y aficiones y la pertenencia a la misma generación y al mismo género; es decir: elementos microespaciales, laxos y efímeros", subraya. El sociólogo de la UNED se pregunta hasta cuándo aguantará el colchón familiar español y qué pasará cuando se jubilen los padres que tienen a sus hijos viviendo en casa. A su juicio, el previsible declive de la clase media, la falta de trabajos cualificados -"el bedel de mi facultad es ingeniero", indica-, el becarismo rampante, la baja natalidad y el desfase en gasto social respecto a Europa están creando una atmósfera inflamable que abre la posibilidad de estallidos similares a los de Grecia o Francia. "Podemos asistir al primer proceso masivo de descenso social desde los tiempos de la Revolución francesa", augura. Más apocalíptico se manifiesta Alain Touraine en el prólogo del libro de José Félix Tezanos. "Nuestra sociedad no tiene mucha confianza en el porvenir puesto que excluye a aquellos que representan el futuro" (...) "Se piensa que los jóvenes van a vivir peor que sus padres", escribe el intelectual francés. Y añade: "Avanzamos hacia una sociedad de extranjeros a nuestra propia sociedad" (...) "Si hay una tendencia fuerte, es que tendremos un mundo de esclavos libres, por un lado, y a un mundo de tecnócratas, por otro" (...) "Los jóvenes tienen que trabajar de manera tan competitiva, que se acaban rompiendo (...) No están sólo desorientados, es que, en realidad, no hay pistas, no hay camino, no hay derecha, izquierda, adelante, detrás". Nadie parece saber, en efecto, con qué se sustituirá la vieja ecuación de la formación-trabajo-estatus estable, si, como pregonan estos sociólogos, la educación en la cultura del esfuerzo toca a su fin y gran parte de los empleos apenas darán para malvivir. Aunque estamos ante una generación pragmática que no ha soñado con cambiar el mundo, muchos estudiosos creen que la juventud no permitirá, sin lucha, la desaparición de la clase media. "El mundo que alumbró la Ilustración, la Revolución francesa y la Revolución industrial está agotado. La superproducción y la superabundancia material en estructuras de gran desigualad social carecen de sentido, hay que repensar muchas cosas, construir otra sociedad", afirma Eduardo Bericat. Las dinámicas encaminadas a establecer nuevas formas de relaciones personales, la búsqueda de una mayor solidaridad y espiritualidad, más allá de los partidos y religiones convencionales, los intentos de combatir la crisis y de conciliar trabajo y familia, el ecologismo y hasta el nihilismo denotan, a su juicio, que algo se mueve en las entretelas de esa generación. "Son alternativas que, aisladamente, pueden resultar peregrinas, pero que, en conjunto, marcan la búsqueda de un nuevo modelo de sociedad", dice el profesor. ¿Será posible que esta juventud supuestamente acomodaticia y refractaria a la utopía sea la llamada a abrir nuevos caminos?

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