matraker
Usuario (Argentina)

La denuncia fué formulada por un joven de 19 años, domiciliado en el Bº 8 de Abril. Afirmó que "Tatiana"le robó $80, un anillo de oro y lentes de contacto de color. Valiéndose de una punta de hierro, un travesti secuestró ayer a un joven en la denominada “zona roja” de la ciudad, a quien mantuvocautivo en una casa, le robó $ 80, le practicó sexo oral y recién accedió a liberarlo luego de que obligara a la víctima a que lo penetrara analmente. Allí se sustenta una historia sazonada con ribetes insólitos, cuyos entretelones son investigados por la Seccional Tercera. Trascendió que los protagonistas son un joven de 19 años, domiciliado en Francisco Viano al 800 del barrio 8 de Abril, y un travesti apodado “Tatiana”. El primer capítulo sobrevino en Belgrano y Ayohuma del barrio Juramento, una de las zonas animada por travestis que monopolizan el sexo pago, desde Juncal hasta Solís. De acuerdo con la denuncia, alrededor de las cuatro de la madrugada, un motociclista fue interceptado por el travesti, quien saltó y se sentó en la parte trasera de la unidad. “Ni chilles; vamos ya hacia la Aguirre”, amenazó el desconocido, ataviado en un atractivo vaquero pegado al cuerpo, mucho rouge, perfume penetrante y no menos decisión. Amenazante y seguro, el travesti colocó en el cuello del motociclista una filosa punta. En menos de cinco minutos, la “pareja” arribó a una casa ubicada a 100 metros de una bailanta que funciona en Aguirre casi Solís. Mientras afuera retumbaba la voz de la bailantera Karina, dentro de la casa –a la que se accede a través de un largo pasillo- el travesti animaba su propio show, apoderándose de los lentes de contacto de color, un anillo de oro y $ 80 del motociclista. El joven denunció que, ya despojado de sus bienes, respiró aliviado, pero la pesadilla recién empezaba. Al contemplar paralizada a su presa, “Tatiana” le habría bajado el cierre del vaquero y le practicó sexo oral. Tanto subió la temperatura que “Tatiana” avanzó más aún y obligó almotociclista a que terminara su faena, penetrándolo analmente. Y suorden debió ser acatada por la postura amenazante del travesti quien empuñaba un arma blanca. Cumplido el objetivo, recién entonces“Tatiana” liberó al rehén, quien subió a su vehículo y alertó a la Policía frente a un baile de Aguirre y Japón, sobre la increíble experiencia. El denunciante y los uniformados se trasladaron hasta el lugar donde se habría producido el hecho, pero no encontraron al travesti y la casa se encontraba cerrada. Ante la denuncia policial, se pidieron exámenes médicos y psicológicos para la víctima, a quien le secuestraron las prendas que vestía para ser sometidas apericias. Fte: Diario El Liberal - Santiago del estero Link:http://200.61.210.154/ampliada.php?ID=509

Si aparece "esto "multiplicado por 200 mejor andate. La cumbia villera, ¿es inofensiva o no? ¿Fue la expresión de un momento o se arraigó? ¿Insita la delincuencia? ¿Degrada a la mujer? ¿Hace apología de la droga? ¿Es algo sano? ¿Hay que respetarla como expresión cultural? Todas estas preguntas tienen respuestas. Este tipo de música no debe ser tolerada o respetada por el simple hecho de que toda persona tiene el derecho a expresarse. Aquello que promueve el delito y la drogadicción no merece ser tratado como arte o si no como una práctica vandálica. La cumbia villera es una pseudomúsica, netamente comercial y con contenido hueco y vacío, destinada a los delincuentes. Este género musical constituye una gran apología al delito, drogas, vagancia, denigración de la mujer, falta de respeto, mal gusto y falta de educación. Indudablemente el ser humano es muy influenciable, y si uno admira la música de una persona que delinque y presume de hacerlo, hay muchas más posibilidades de caer en las garras del delito, como afirma George Friedrich Bell, decano de la cátedra de sociocultura de la universidad de Harvard:”El individuo común siempre posee un ídolo a quien toma como un modelo a seguir, alguien a quien ,él cree, todos deberían imitar, y por ende, si la persona adorada no es digna de ser tomada como tal, debido, por ejemplo, a sus malos hábitos, esto repercute directamente en el otro individuo, y luego en el resto de la población”. En segundo término, la cumbia villera promueve el consumo de sustancias psicoactivas, ya que generalmente los compositores de este tipo de música se refieren al consumo de estas (generalmente marihuana) como algo que les provoca una extrema sensación de placer y como su única finalidad, junto con el consumo en grandes cantidades de alcohol, al que ellos denominan “escabio”. Además, las letras de estas canciones hacen referencia al que no consume estas sustancias como “careta”, diciendo que no refleja lo que en verdad quiere, y al mismo tiempo marginándolo. En último termino, aunque no por ello menos importante, la cumbia villera denigra a la mujer constantemente. A las temáticas referidas al amor, el dinero, los celos, el baile y la alegría, de estilo discursivo costumbrista, con soportes grotescos, humorísticos y picarescos característicos de la cumbia romántica o tradicional, la cumbia villera incorporó temas que no eran habituales en este género. La figura de la mujer ocupa en estas líricas un papel fundamental. En estas canciones se muestra a la mujer solo como un cuerpo que adquiere representatividad solo para darle placer a un hombre, o a varios. En estas letras las mujeres se dejan enunciar por la voz de un hombre y son convocadas al discurso de estos para ubicarlas en un espacio de preponderante pasividad sexual. El goce no es para ellas, sino para ellos. La sexualidad está puesta en primer plano, pero no es la sexualidad femenina la que se representa, sino el deseo masculino. Es un discurso de pura masculinidad que no deja a la voz ni al deseo de las mujeres. En conclusión, si no se pone orden, nuestra sociedad terminará siendo un verdadero caos; ya que la gente honesta tiene que estar encerrada en su casa por miedo a los robos y asaltos, y dar gracias que no lo matan si lo asaltan, y los delincuentes andan sueltos como quieren y encima con una música que los apoya, y una sociedad hipócrita que apoya a esa música, que por lo tanto esta apoyando a la misma delincuencia de la que se queja. Hay que hacer algo para frenar la delincuencia, y escuchando esta música lo único que se hace es echarle nafta al fuego. Fuente