M

matra120

Usuario (Argentina)

Primer post: 28 jul 2014Último post: 31 mar 2017
10
Posts
217
Puntos totales
2
Comentarios
E
El discurso del método - René Descartes
InfoporAnónimo7/31/2014

El discurso de Metodo - Rene Descartes Primera parte El buen sentido es lo que mejor repartido está entre todo el mundo, pues cada cual piensa que posee tan buena provisión de él, que aun los más descontentadizos respecto a cualquier otra cosa, no suelen apetecer más del que ya tienen. En lo cual no es verosímil que todos se engañen, sino que más bien esto demuestra que la facultad de juzgar y distinguir lo verdadero de lo falso, que es propiamente lo que llamamos buen sentido o razón, es naturalmente igual en todos los hombres; y, por lo tanto, que la diversidad de nuestras opiniones no proviene de que unos sean más razonables que otros, sino tan sólo de que dirigimos nuestros pensamientos por derroteros diferentes y no consideramos las mismas cosas. No basta, en efecto, tener el ingenio bueno; lo principal es aplicarlo bien. Las almas más grandes son capaces de los mayores vicios, como de las mayores virtudes; y los que andan muy despacio pueden llegar mucho más lejos, si van siempre por el camino recto, que los que corren, pero se apartan de él. Por mi parte, nunca he presumido de poseer un ingenio más perfecto que los ingenios comunes; hasta he deseado muchas veces tener el pensamiento tan rápido, o la imaginación tan clara y distinta, o la memoria tan amplia y presente como algunos otros. Y no sé de otras cualidades sino ésas, que contribuyan a la perfección del ingenio; pues en lo que toca a la razón o al sentido, siendo, como es, la única cosa que nos hace hombres y nos distingue de los animales, quiero creer que está entera en cada uno de nosotros y seguir en esto la común opinión de los filósofos, que dicen que el más o el menos es sólo de los accidentes, mas no de las formas o naturalezas de los individuos de una misma especie. Pero, sin temor, puedo decir, que creo que fue una gran ventura para mí el haberme metido desde joven por ciertos caminos, que me han llevado a ciertas consideraciones y máximas, con las que he formado un método, en el cual paréceme que tengo un medio para aumentar gradualmente mi conocimiento y elevarlo poco a poco hasta el punto más alto a que la mediocridad de mi ingenio y la brevedad de mi vida puedan permitirle llegar. Pues tales frutos he recogido ya de ese método, que, aun cuando, en el juicio que sobre mí mismo hago, procuro siempre inclinarme del lado de la desconfianza mejor que del de la presunción, y aunque, al mirar con ánimo filosófico las distintas acciones y empresas de los hombres, no hallo casi ninguna que no me parezca vana e inútil, sin embargo no deja de producir en mí una extremada satisfacción el progreso que pienso haber realizado ya en la investigación de la verdad, y concibo tales esperanzas para el porvenir, que si entre las ocupaciones que embargan a los hombres, puramente hombres, hay alguna que sea sólidamente buena e importante, me atrevo a creer que es la que yo he elegido por mía. Puede ser, no obstante, que me engañe; y acaso lo que me parece oro puro y diamante fino, no sea sino un poco de cobre y de vidrio. Sé cuán expuestos estamos a equivocar nos, cuando de nosotros mismos se trata, y cuán sospechosos deben sernos también los juicios de los amigos, que se pronuncian en nuestro favor. Pero me gustaría dar a conocer, en el presente discurso, el camino que he seguido y representar en él mi vida, como en un cuadro, para que cada cual pueda formar su juicio, y así, tomando luego conocimiento, por el rumor público, de las opiniones emitidas, sea este un nuevo medio de instruirme, que añadiré a los que acostumbro emplear. Mi propósito, pues, no es el de enseñar aquí el método que cada cual ha de seguir para dirigir bien su razón, sino sólo exponer el modo como yo he procurado conducir la mía. Los que se meten a dar preceptos deben de estimarse más hábiles que aquellos a quienes los dan, y son muy censurables, si faltan en la cosa más mínima. Pero como yo no propongo este escrito, sino a modo de historia o, si preferís, de fábula, en la que, entre ejemplos que podrán imitarse, irán acaso otros también que con razón no serán seguidos, espero que tendrá utilidad para algunos, sin ser nocivo para nadie, y que todo el mundo agradecerá mi franqueza. Desde la niñez, fui criado en el estudio de las letras y, como me aseguraban que por medio de ellas se podía adquirir un conocimiento claro y seguro de todo cuanto es útil para la vida, sentía yo un vivísimo deseo de aprenderlas. Pero tan pronto como hube terminado el curso de los estudios, cuyo remate suele dar ingreso en el número de los hombres doctos, cambié por completo de opinión, Pues me embargaban tantas dudas y errores, que me parecía que, procurando instruirme, no había conseguido más provecho que el de descubrir cada vez mejor mi ignorancia. Y, sin embargo, estaba en una de las más famosas escuelas de Europa, en donde pensaba yo que debía haber hombres sabios, si los hay en algún lugar de la tierra. Allí había aprendido todo lo que los demás aprendían; y no contento aún con las ciencias que nos enseñaban, recorrí cuántos libros pudieron caer en mis manos, referentes a las ciencias que se consideran como las más curiosas y raras. Conocía, además, los juicios que se hacían de mi persona, y no veía que se me estimase en menos que a mis condiscípulos, entre los cuales algunos había ya destinados a ocupar los puestos que dejaran vacantes nuestros maestros. Por último, parecíame nuestro siglo tan floreciente y fértil en buenos ingenios, como haya sido cualquiera de los precedentes. Por todo lo cual, me tomaba la libertad de juzgar a los demás por mí mismo y de pensar que no había en el mundo doctrina alguna como la que se me había prometido anteriormente. No dejaba por eso de estimar en mucho los ejercicios que se hacen en las escuelas. Sabía que las lenguas que en ellas se aprenden son necesarias para la inteligencia de los libros antiguos; que la gentileza de las fábulas despierta el ingenio; que las acciones memorables, que cuentan las historias, lo elevan y que, leídas con discreción, ayudan a formar el juicio; que la lectura de todos los buenos libros es como una conversación con los mejores ingenios de los pasados siglos, que los han compuesto, y hasta una conversación estudiada, en la que no nos descubren sino lo más selecto de sus pensamientos; que la elocuencia posee fuerzas y bellezas incomparables; que la poesía tiene delicadezas y suavidades que arrebatan; que en las matemáticas hay sutilísimas invenciones que pueden ser de mucho servicio, tanto para satisfacer a los curiosos, como para facilitar las artes todas y disminuir el trabajo de los hombres; que los escritos, que tratan de las costumbres, encierran varias enseñanzas y exhortaciones a la virtud, todas muy útiles; que la teología enseña a ganar el cielo; que la filosofía proporciona medios para hablar con verosimilitud de todas las cosas y recomendarse a la admiración de los menos sabios; que la jurisprudencia, la medicina y demás ciencias honran y enriquecen a quienes las cultivan; y, por último, que es bien haberlas recorrido todas, aun las más supersticiosas y las más falsas, para conocer su justo valor y no dejarse engañar por ellas. Pero creía también que ya había dedicado bastante tiempo a las lenguas e incluso a la lectura de los libros antiguos y a sus historias y a sus fábulas. Pues es casi lo mismo conversar con gentes de otros siglos, que viajar por extrañas tierras. Bueno es saber algo de las costumbres de otros pueblos, para juzgar las del propio con mejor acierto, y no creer que todo lo que sea contrario a nuestras modas es ridículo y opuesto a la razón, como suelen hacer los que no han visto nada. Pero el que emplea demasiado tiempo en viajar, acaba por tornarse extranjero en su propio país; y al que estudia con demasiada curiosidad lo que se hacía en los siglos pretéritos, ocúrrele de ordinario que permanece ignorante de lo que se practica en el presente. Además, las fábulas son causa de que imaginemos como posibles acontecimientos que no lo son; y aun las más fieles historias, supuesto que no cambien ni aumenten el valor de las cosas, para hacerlas más dignas de ser leídas, omiten por lo menos, casi siempre, las circunstancias más bajas y menos ilustres, por lo cual sucede que lo restante no aparece tal como es y que los que ajustan sus costumbres a los ejemplos que sacan de las historias, se exponen a caer en las extravagancias de los paladines de nuestras novelas y a concebir designios, a que no alcanzan sus fuerzas. Estimaba en mucho la elocuencia y era un enamorado de la poesía; pero pensaba que una y otra son dotes del ingenio más que frutos del estudio. Los que tienen más robusto razonar y digieren mejor sus pensamientos, para hacerlos claros e inteligibles, son los más capaces de llevar a los ánimos la persuasión, sobre lo que proponen, aunque hablen una pésima lengua y no hayan aprendido nunca retórica; y los que imaginan las más agradables invenciones, sabiéndolas expresar con mayor ornato y suavidad, serán siempre los mejores poetas, aun cuando desconozcan el arte poética. Gustaba sobre todo de las matemáticas, por la certeza y evidencia que poseen sus razones; pero aun no advertía cuál era su verdadero uso y, pensando que sólo para las artes mecánicas servían, extrañábame que, siendo sus cimientos tan firmes y sólidos, no se hubiese construido sobre ellos nada más levantado. Y en cambio los escritos de los antiguos paganos, referentes a las costumbres, comparábalos con palacios muy soberbios y magníficos, pero construidos sobre arena y barro: levantan muy en alto las virtudes y las presentan como las cosas más estimables que hay en el mundo; pero no nos enseñan bastante a conocerlas y, muchas veces, dan ese hermoso nombre a lo que no es sino insensibilidad, orgullo, desesperación o parricidio. Profesaba una gran reverencia por nuestra teología y, como cualquier otro, pretendía yo ganar el cielo. Pero habiendo aprendido, como cosa muy cierta, que el camino de la salvación está tan abierto para los ignorantes como para los doctos y que las verdades reveladas, que allá conducen, están muy por encima de nuestra inteligencia, nunca me hubiera atrevido a someterlas a la flaqueza de mis razonamientos, pensando que, para acometer la empresa de examinarlas y salir con bien de ella, era preciso alguna extraordinaria ayuda del cielo, y ser, por tanto, algo más que hombre. Nada diré de la filosofía sino que, al ver que ha sido cultivada por los más excelentes ingenios que han vivido desde hace siglos, y, sin embargo, nada hay en ella que no sea objeto de disputa y, por consiguiente, dudoso, no tenía yo la presunción de esperar acertar mejor que los demás; y considerando cuán diversas pueden ser las opiniones tocante a una misma materia, sostenidas todas por gentes doctas, aun cuando no puede ser verdadera más que una sola, reputaba casi por falso todo lo que no fuera más que verosímil. Y en cuanto a las demás ciencias, ya que toman sus principios de la filosofía, pensaba yo que sobre tan endebles cimientos no podía haberse edificado nada sólido; y ni el honor ni el provecho, que prometen, eran bastantes para invitarme a aprenderlas; pues no me veía, gracias a Dios, en tal condición que hubiese de hacer de la ciencia un oficio con que mejorar mi fortuna; y aunque no profesaba el desprecio de la gloria a lo cínico, sin embargo, no estimaba en mucho aquella fama, cuya adquisición sólo merced a falsos títulos puede lograrse. Y, por último, en lo que toca a las malas doctrinas, pensaba que ya conocía bastante bien su valor, para no dejarme burlar ni por las promesas de un alquimista, ni por las predicciones de un astrólogo, ni por los engaños de un mago, ni por los artificios o la presunción de los que profesan saber más de lo que saben. Así, pues, tan pronto como estuve en edad de salir de la sujeción en que me tenían mis preceptores, abandoné del todo el estudio de las letras; y, resuelto a no buscar otra ciencia que la que pudiera hallar en mí mismo o en el gran libro del mundo, empleé el resto de mi juventud en viajar, en ver cortes y ejércitos, en cultivar la sociedad de gentes de condiciones y humores diversos, en recoger varias experiencias, en ponerme a mí mismo a prueba en los casos que la fortuna me deparaba y en hacer siempre tales reflexiones sobre las cosas que se me presentaban, que pudiera sacar algún provecho de ellas. Pues parecíame que podía hallar mucha más verdad en los razonamientos que cada uno hace acerca de los asuntos que le atañen, expuesto a que el suceso venga luego a castigarle, si ha juzgado mal, que en los que discurre un hombre de letras, encerrado en su despacho, acerca de especulaciones que no producen efecto alguno y que no tienen para él otras consecuencias, sino que acaso sean tanto mayor motivo para envanecerle cuanto más se aparten del sentido común, puesto que habrá tenido que gastar más ingenio y artificio en procurar hacerlas verosímiles. Y siempre sentía un deseo extremado de aprender a distinguir lo verdadero de lo falso, para ver claro en mis actos y andar seguro por esta vida. Es cierto que, mientras me limitaba a considerar las costumbres de los otros hombres, apenas hallaba cosa segura y firme, y advertía casi tanta diversidad como antes en las opiniones de los filósofos. De suerte que el mayor provecho que obtenía, era que, viendo varias cosas que, a pesar de parecernos muy extravagantes y ridículas, no dejan de ser admitidas comúnmente y aprobadas por otros grandes pueblos, aprendía a no creer con demasiada firmeza en lo que sólo el ejemplo y la costumbre me habían persuadido; y así me libraba poco a poco de muchos errores, que pueden oscurecer nuestra luz natural y tornarnos menos aptos para escuchar la voz de la razón. Mas cuando hube pasado varios años estudiando en el libro del mundo y tratando de adquirir alguna experiencia, resolvíme un día a estudiar también en mí mismo y a emplear todas las fuerzas de mi ingenio en la elección de la senda que debía seguir; lo cual me salió mucho mejor, según creo, que si no me hubiese nunca alejado de mi tierra y de mis libros. Notas: Véase parte sexta de este Discurso. En una carta ha explicado Descartes, que si a este trabajo le ha puesto el título de Discurso y no de Tratado del método, es porque no se propone enseñar el método, sino sólo hablar de él; pues más que en teoría consiste éste en una práctica asidua. Creía, en efecto, que la labor científica no requiere extraordinarias capacidades geniales; exige sólo un riguroso y paciente ejercicio del intelecto común, ateniéndose a las reglas del método. Dice en una ocasión: «Mis descubrimientos no tienen más mérito que el hallazgo, que hiciere un aldeano, de un tesoro que ha estado buscando mucho tiempo sin poderlo encontrar.» Sobre este punto pensaba como Descartes nuestro filósofo español Sanz del Río. En el colegio de la Flèche, dirigido por los jesuitas. Tratase de la filosofía escolástica, que Descartes se propone arruinar y sustituir. Idea capital de la física moderna, fundada en las matemáticas. 11. Alude a los estoicos. La desesperación se refiere probablemente a Catón de Utica, y el parricidio a Bruto, matador de César. Descartes salió del colegio en 1612; pasó cuatro anos en París; viajó por Holanda y Alemania; entró en 1619 al servicio del duque de Baviera. En 1629 se retiró a Holanda y comenzó sus grandes obras.

35
2
P
Pensamiento Lateral.(Introducción).
InfoporAnónimo8/2/2014

. Pensamiento lateral El pensamiento lateral (del inglés lateral thinking) es un método de pensamiento que puede ser empleado como una técnica para la resolución de problemas de manera imaginativa. El término fue acuñado por Edward de Bono, en su libro New Think: The Use of Lateral Thinking y publicado en 1967, que se refiere a la técnica que permite la resolución de problemas de una manera indirecta y con un enfoque creativo. El pensamiento lateral es una forma específica de organizar los procesos de pensamiento, que busca una solución mediante estrategias o algoritmos no ortodoxos, que normalmente serían ignorados por el pensamiento lógico. Idealización de la realidad. El "pensamiento lateral" ha alcanzado difusión en el área de la psicología individual y social. Este se caracteriza por producir ideas que estén fuera del patrón de pensamiento habitual. La idea central es la siguiente: al evaluar un problema existiría la tendencia a seguir un patrón natural o habitual de pensamiento (las sillas son para sentarse, el suelo para caminar, un vaso para ser llenado con un líquido, etc.), lo cual limitaría las soluciones posibles. Con el pensamiento lateral sería posible romper con este patrón rígido, lo que permitiría obtener ideas mucho más creativas e innovadoras para representar todos esos caminos alternativos o desacostumbrados, que permiten la resolución de los problemas de forma indirecta y con un enfoque creativo. En particular, la técnica se basa en que, mediante provocaciones del pensamiento, se haría posible un desvío del camino o patrón habitual del pensamiento. Según esta teoría, la aplicación del pensamiento lateral a la vida cotidiana, así como la técnica de alumbrar los problemas desde distintos puntos de vista, permitiría encontrar diferentes, nuevas e ingeniosas respuestas para problemas ya conocidos . El pensamiento lateral puede ser un motor del cambio. Como técnica o habilidad personal puede ser utilizado en la resolución de problemas de la vida cotidiana, tanto laborales como domésticos ya sea individual o en grupo. Bono plantea que el pensamiento lateral puede ser desarrollado a través del entrenamiento de técnicas que permitan la apertura a más soluciones posibles, y a mirar un mismo objeto desde distintos puntos de vista.1 TEST de Pensamiento lateral: http://www.cibermitanios.com.ar/2011/04/test-de-pensamiento-lateral.html Elementos del pensamiento lateral Hay cuatro elementos clave en el proceso de pensamiento lateral para resolver problemas. Estos son: Comprobación de suposiciones Al enfocar un problema con un pensamiento vertical es posible que no se encuentre la solución. Usualmente, se deducen cosas que son factibles pero que seguramente no son la respuesta buscada. Con una "mente abierta" se enfrenta a cada nuevo problema que se presenta. Hacer las preguntas correctas Lo más importante en el pensamiento lateral es saber qué preguntas deben formularse. Cuando se utiliza este método para resolver problemas se debe comenzar haciendo preguntas generales para enmarcar adecuadamente el problema. Luego, examinar los datos conocidos con preguntas más específicas sometiendo a examen las hipótesis más obvias, hasta alcanzar una visión alternativa cercana a la solución. Creatividad La imaginación es otra herramienta clave del pensamiento lateral o creativo. La costumbre de ver los problemas siempre desde un mismo enfoque no siempre ayuda a resolverlos. Se trata entonces de enfocarlos creativamente desde otro ángulo. La perspectiva lateral será más efectiva a la hora de resolver cuestiones aparentemente no convencionales. Pensamiento lógico Para lograr un pensamiento lateral bien desarrollado es requisito refinar el análisis de modo lógico, la deducción y la disciplina del razonamiento, ya que sin estos elementos el pensamiento lateral sería un pensamiento anhelante, que sólo se limita a extraer ideas excéntricas. El pensamiento lógico es importante para el estudiante porque le permite poner orden en sus pensamientos, a expresar con claridad los mismos, a realizar interpretaciones o deducciones correctas, a descubrir falsedades y prejuicios, así como a asumir actitudes críticas ante determinadas situaciones. Además de lo anterior, el pensamiento lógico le permite en el campo de la investigación científica, suministrar el empleo correcto de los esquemas válidos de inferencia, a proporcionar legalidad a los procedimientos deductivo, inductivo y analógico, a establecer las bases para toda operación racional, y finalmente, a realizar de manera coherente, consistente y sistemáticamente todo el proceso de investigación. Técnicas (Métodos) Estas son algunas de las técnicas llevadas a cabo para la práctica del pensamiento lateral: Provocaciones Palabra aleatoria Se trata de introducir una palabra al azar (punto de entrada), luego generar una palabra que esté relacionada con la misma, y así sucesivamente, repitiendo este último paso. Cada vez que se cambie de palabra se intentará unir ésta al problema para el cual se está buscando una solución, generando posibles ideas. Escape En este caso se examina el o los objetos involucrados en el problema y se niega o cancela una característica del mismo. A partir de este nuevo entorno, esta nueva situación generada, se buscan ideas con las herramientas habituales. Piedra en el camino Aquí la idea es exagerar, distorsionar o modificar de cualquier forma una entidad del entorno del problema (generalmente es muy útil suponer que cierta entidad es tal cual como se desea que fuese, no como es en realidad). Analogías -Las analogías nos sirven para comparar sucesiones de ideas que están deslindadas de ideas que sean racionales o críticas. Con esto se incrementa la velocidad para crear ideas. -Alejarse de estereotipos marcados, no encasillarse solo en una idea, buscar diferentes opciones por más excéntricas que éstas parezcan. -Puede que un problema se represente con base en analogías, que resultarán confusas en un principio pero con su debido proceso de pensamiento se pueden desarrollar. El método de inversión En la inversión de problemas éstos se alteran en su sentido para ver cuál es su contrario y ver cómo se pueden solucionar, ver el problema y girarlo para llegar a un resultado favorable. En cuanto a este método no se planea solucionar el problema de lleno sino que el tomar la idea principal al invertirlo servirá para acercarse a su solución. El método de inversión también trata de evitar el encadenamiento de ideas y la cerrazón, buscar las soluciones más descabelladas en ocasiones puede funcionar. Ver al problema desde distintos puntos de vista, no fijarse sólo en uno, tener distintos ángulos de visión que nos permitan tener una visión más clara del problema, no verlo superficialmente. Fraccionamiento o división El objetivo del fraccionamiento es romper la sólida unidad de modelos de ideas, sin importar que sea confusa en algunos puntos, pero no se trata de encontrar las partes o de dividir los modelos en componentes, sino de crear nuevas partes y fraccionar los mismos componentes. Así, al dividir el modelo, se obtiene material para una reestructuración de los modelos, se intenta formar un nuevo orden. El objetivo del fraccionamiento es evitar los efectos de la inhibición implícita en los modelos fijos por medio de su descomposición. Fraccionando ideas. Respuestas idóneas Según De Bono, existen tres maneras en que el pensamiento puede ser obstruido: Puede faltar algo de información, puede existir un bloqueo mental o lo obvio obstruye la visión de una mejor opción. El tercer caso tendría una solución con la lógica lateral. Una vez estructurada la información es ya difícil transformarla en otra cosa. De este modo parece obvio que la única salida sea aquella que ofrece la información ya estructurada, de modo que si da respuesta al problema que se intenta resolver, pareciera que no hay necesidad de buscar otra. Bibliografía De Bono Edward. 2006. El Pensamiento Lateral. Editorial Paidós Ibérica S.A. ISBN 968-853-233-9 Paul Sloane. 1995. Test de Pensamiento Lateral. Juegos & Co. ISBN 84-88155-43-3 Michael Voldosina. 2008. Acertijos de Pensamiento Lateral. Ediciones De Mente. ISBN 978-950-765-233-2 Michael Voldosina. 2010. Nuevos Acertijos de Pensamiento Lateral. RBA Libros S.A. ISBN 978-84-9867-708-9 Paul Sloane y Des MacHale. 2009. 105 Desafíos de Pensamiento Lateral. Ediciones De Mente. ISBN 978-950-765-295-0 Michael Voldosina. 2008. Acertijos de Pensamiento Lateral. Ediciones De Mente. ISBN 978-950-765-233-2 Paul Sloane. 2009. Ejercicios de Pensamiento Lateral. Ediciones De Mente. ISBN 84-88155-59-X Paul Sloane y Des MacHale. 2009. Pensamiento Lateral en Acción. Ediciones De Mente. ISBN 978-950-765-111-3 Paul Sloane. 2009. Pensamiento Lateral Paso a Paso. Ediciones De Mente. ISBN 978-950-765-255-4 Paul Sloane y Des MacHale. 1995. Pensamiento Lateral en Todas Direcciones. Ediciones De Mente. ISBN 978-950-765-224-0 Lidia Marschoff. 2009. Pequeña Gran Enciclopedia del Nuevo Pensamiento Lateral. Ediciones De Mente. ISBN 978-950-765-266-0 Autores varios. 2005. Pequeña Gran Enciclopedia del Pensamiento Lateral. Ediciones De Mente. ISBN 978-950-765-193-9 Paul Sloane y Des MacHale. 1996. Potencie su Pensamiento Lateral. Ediciones De Mente. ISBN 978-950-765-214-1 Paul Sloane y Des MacHale. 2009. Práctica de Pensamiento Lateral. Ediciones De Mente. ISBN 84-88155-63-8 Paul Sloane y Des MacHale. 2009. Súper Ejercicios de Pensamiento Lateral. Ediciones De Mente. ISBN 978-987-20828-4-0 Paul Sloane y Des MacHale. 2009. Trampas del Pensamiento Lateral. Ediciones De Mente. ISBN 978-950-765-121-2 GRACIAS EDGAR GUSTAVO DAVILA VELARDE Referencias de Bono, Edward (2003). Seis sombreros para pensar (Six Thinking Hats: An Essential Approach to Business Management, 1985). Ediciones Granica. ISBN 950-641-061-5.

0
2
J
Jean Paul Sartre - "El ser y la Nada"
InfoporAnónimo8/1/2014

Pequeña aproximación a El ser y la Nada de Sartre EN BUSCA DEL SER La Metafísica occidental ha distinguido desde su comienzo entre un mundo esencial y verdadero y un mundo apariencial que velaba-descubría el primero. Casi podríamos decir que el comienzo de la filosofía se encuentra en esta escisión radical, física/ontológica en los jonios y lógica/epistemológica en Parménides. Platón establece un jorismós entre ambos conceptos, y este abismo será mantenido y amplificado por el pensamiento cristiano. Los griegos buscaban mas allá de las apariencias, un mundo esencial que sirviera de fundamento. Kant interpretó la apariencia como fenómeno, y con su enfoque trascendental se privilegia el momento de la apariencia del fenómeno, reduciendo la esencia a una cosa en sí incognoscible. En el Idealismo absoluto hegeliano, la esencia se da necesariamente a través de la apariencia y ésta agota sin residuo la esencia. Nietzsche rechaza la oposición entre mundo verdadero y mundo aparente, suprimiendo ambos y generando un único mundo en el que la apariencia y la realidad están unidas en una tensión fecunda más que opuestas en una escisión irremediable como en el platonismo . Mas tarde, Heidegger analizó las dos caras fundamentales de la esencia y la apariencia, centrándose en la relación indisoluble entre ambas Para llegar a la idea de fenómeno, Sartre parte de que las apariciones que manifiestan lo existente no son ni interiores ni exteriores: son equivalentes entre sí, y remiten todas a otras apariciones, sin que ninguna de ellas sea privilegiada. El ser de un existente es, precisamente, lo que parece. Considera que es necesario rechazar el dualismo de la apariencia y la esencia. La apariencia no oculta la esencia, sino que la revela: es la esencia. La esencia de un existente no es ya una virtud enraizada en la profundidad de ese existente: es la ley manifiesta que preside a la sucesión de sus apariciones, es la razón de la serie. Sartre convierte el dualismo esencia/apariencia en un dualismo nuevo: infinito/finito. Lo existente no puede reducirse a una serie finita de manifestaciones, puesto que cada una de ellas es una relación a un sujeto en perpetuo cambio. La serie de sus apariciones está vinculada por una razón que no depende de mi. Si el fenómeno ha de revelarse trascendente, es necesario que el sujeto mismo trascienda la aparición hacia la serie total de la cual ella es miembro. La primera consecuencia de la «teoría del fenómeno» es que la aparición no remite al ser como el fenómeno kantiano al noúmeno. Puesto que ella no tiene nada detrás y no es indicativa sino de sí misma (y de la serie total de las apariciones), no puede estar soportada por otro ser que el suyo propio. La aparición no está sostenida por ningún existente diferente de ella: tiene su ser propio. Por lo tanto el ser primero que encontramos en nuestras investigaciones ontológicas es el ser de la aparición; entonces el fenómeno de ser, ¿es idéntico al ser de los fenómenos? Husserl ha mostrado cómo siempre es posible una reducción eidética, es decir, cómo se puede siempre ir más allá del fenómeno concreto hacia su esencia; y para Heidegger la realidad humana es óntico-ontológica, es decir, puede siempre trascender al fenómeno de su ser. El fenómeno de ser exige pues la transfenomenalidad del ser. El ser del fenómeno, aunque coextensivo al fenómeno, debe escapar a la condición fenoménica -qué consiste en que algo no existe sino en cuanto se revela-; y en consecuencia, desborda y funda el conocimiento que de él se tiene. Puesto que hemos limitado la realidad al fenómeno, podemos decir del fenómeno que es tal como aparece. ¿Por qué no llevar la idea hasta su límite, diciendo que el ser de la aparición es su aparecer? Palabras nuevas para el viejo esse est percipi (ser es ser percibido), resumen del idealismo subjetivo o inmaterialismo de Berkeley en el que los seres humanos sólo pueden conocer directamente sensaciones e ideas de objetos, pero no abstracciones como la materia extensa y el ser. El mundo no es trascendente, no es separado, no es independiente y sólo hay dos maneras de existir verdaderamente: percipere o percipi y fuera de la percepción consciente no hay realidad ni existencia. Pero la célebre fórmula de Berkeley no satisface a Sartre por dos razones esenciales: la naturaleza del percipi y la del percipere. El primer paso de una filosofía ha de ser, expulsar las cosas de la conciencia y restablecer la verdadera relación entre ésta y el mundo, a saber, la conciencia como conciencia posicional del mundo. Toda conciencia es posicional en cuanto que se trasciende para alcanzar un objeto, y se agota en esa posición misma: todo cuanto hay de intención en mi conciencia actual está dirigido hacia el exterior, Según Descartes el punto de apoyo de toda investigación que pretenda considerarse válida es la certeza de sí, el cógito como evidencia absoluta e irrefutable. Dicho punto de partida será retomado y reelaborado más de una vez por la filosofía posterior. Leibniz, Spinoza y Kant serán algunos de los pensadores que seguirán esta premisa. Sartre también considera que toda investigación acerca del ser y de la verdad debe partir de la subjetividad humana. El sujeto cartesiano se funda por medio de la reflexión. El sí mismo, como conciencia de la conciencia, no se da de manera inmediata sino que, por el contrario, dicha certeza se establece como mediada por la investigación. Sartre criticará esta concepción del cógito como sujeto del conocimiento, la certeza de sí como producto de la reflexión, negará la primacía de la conciencia cognoscente sobre cualquier otra conciencia. En efecto, siguiendo la línea de pensamiento establecida por Husserl y por Heidegger, sostendrá que el cógito cartesiano se funda en una experiencia más originaria, que no es ella lo fundante sino lo fundado. Frente al cógito cartesiano, Sartre opone el cógito prerreflexivo. Como dijimos antes, Descartes llega a la certeza de sí por medio de la reflexión y al llegar a dicha certeza vio a su existencia como única evidencia, el “pienso, luego existo” como único juicio válido. La conciencia quedaba sola, aislada; afirmada en su propio ser, no podía salir de sí misma ni estar segura de la existencia de la realidad externa. Precisamente, Sartre hará notar que la facticidad de la conciencia se da siempre en un mundo, la conciencia implica, pues, que “hay” mundo, que “hay” un afuera. El cógito prerreflexivo es el cógito “real”, el que antecede a todo postulado teórico; en términos husserlianos podríamos decir que es el estrato originario de la experiencia y donde se funda toda reflexión de manera posterior. El cógito cartesiano, por tanto, no es para Sartre más que una construcción intelectual realizada sobre un cógito prerreflexivo. Hay, por lo tanto, una novedad fundamental en la idea sartriana del cogito respecto de la cartesiana: la subjetividad que se alcanza no es la subjetividad individual, es la intersubjetividad; en el cogito uno no se descubre solamente a sí mismo sino también a los otros. En el cogito nos captamos a nosotros mismos, pero nos captamos a nosotros mismos frente al otro; dicho de otro modo: para la filosofía cartesiana lo indudable era la propia subjetividad, lo dudable lo exterior a ella, incluidas las otras subjetividades; para Sartre lo indudable es tanto la propia subjetividad como la ajena: el otro es tan cierto para nosotros como nosotros mismos. Husserl define la conciencia justamente como una trascendencia. Que la conciencia es conciencia de algo significa que la trascendencia es estructura constitutiva de la conciencia; es decir, que la conciencia nace apuntando hacia un ser que no es ella misma. La conciencia es un ser cuya existencia pone la esencia, e, inversamente, es conciencia de un ser cuya esencia implica la existencia, es decir, cuya apariencia exige ser. La conciencia exige simplemente que el ser de lo que aparece no exista solamente en tanto que aparece. El ser transfenoménico de lo que es para la conciencia es él mismo en sí. Por lo tanto hay que distinguir dos regiones de ser absolutamente diversas y separadas: el ser del cogito prerreflexivo y el ser del fenómeno. El ser del fenómeno no puede en ningún caso obrar sobre la conciencia ni la conciencia puede salir de su subjetividad y actuar sobre el ser trascendente. Una creación ex-nihilo no puede explicar el surgimiento del ser, pues, si el ser es concebido en una subjetividad, así sea divina, seguirá siendo un modo de ser intrasubjetivo. La teoría de la creación lo hace desvanecerse en la subjetividad divina, aunque hubiese sido creado, el ser-en-sí sería inexplicable por la creación, pues asume de nuevo su ser más allá de ésta. Esto equivale a decir que el ser es increado. Pero no ha de concluirse que el ser se crea a sí mismo, lo que supondría que es anterior a sí. El ser no puede ser causa suya a la manera de la conciencia. Desde el momento que existen seres que han de ser lo que son, el hecho de ser lo que se es no es en modo alguno una característica puramente axiomática: es un principio contingente del ser en sí. El ser no puede ni ser derivado de lo posible ni reducido a lo necesario. Un existente fenoménico, en tanto que existente, no puede jamás ser derivado de otro existente. EL PROBLEMA DE LA NADA La fenomenología se formula la pregunta: ¿Como se sitúa el ser humano en relación con el mundo? A partir de lo dicho por Heidegger, Sartre asegura que esta pregunta contiene su propia respuesta; o sea, que la relación entre el ser humano y el mundo es una pregunta. En todos sus actos, la gente le plantea preguntas a la realidad y recibe como respuesta un “si” o “no”. Ante la interrogación de Sartre la realidad ha revelado una ausencia, un “no ser” una “nada”. Esta ausencia no es meramente un hecho gramatical o subjetivo. Es real Al aparecer un nuevo componente de lo real: el no-ser, nuestro problema se complica, pues ya no tenemos que tratar solamente las relaciones del ser humano con el ser en sí, sino también las relaciones del ser con el no-ser y las del no-ser humano con el no-ser trascendente. Lo que Sartre cree haber descubierto examinando la interrogación es que estamos rodeados de nada, y por tanto que ella condiciona tanto a las preguntas como a las respuestas, en las formas de no-ser. Es decir, la interrogación es posible por la presencia de la nada en formas distintas de no-ser, como el no-ser de la negación. Desde este punto de vista la interrogación es una variedad de la espera, espero una respuesta del ser interrogado. La respuesta será un sí o un no. La existencia de estas dos posibilidades igualmente objetivas y contradictorias distingue por principio a la interrogación de la afirmación o negación. El espacio que hay entre la pregunta y la respuesta es el vacío. A su vez,el que pregunta no sabe que rumbo tendrá el sentido de la respuesta, precisamente por la realidad del no ser a que alude la negación. Entre la pregunta y la respuesta se encuentra el mundo de lo posible lo que tal vez sea o tal vez no sea . Este mundo es fundamental para la existencia de la conciencia interrogante e incluso para la existencia de la misma conciencia. La posibilidad , lo posible puede ser contradictorio o no , es decir , la respuesta puede ser positiva como negativa y si es negativa ; nos encontramos nuevamente en el vacío (nunca ,nadie ,nada) que nos puede llevar a la angustia. La angustia va a producirse cuando la respuesta sea algo que no se conoce o la nada. Es el no-ser del saber. Resumiendo, el problema del ser nos ha remitido al de la interrogación como actitud humana, y el problema de la interrogación nos remite al del ser de la negación. Sería vano, pues, negar que la negación aparece sobre el fondo primitivo de una relación entre el hombre y el mundo. Sartre divide la realidad en dos regiones: el ser-en-sí y el ser-para sí. El ser-para-sí es el ser de las personas, es la persona en tanto que subjetividad, en tanto que dotada de conciencia y libertad. El ser-en-sí es el ser de las cosas, de los objetos, de las realidades no humanas. La negación es la relación entre el ser-en-sí y el ser-para-sí. La conciencia, el para-sí, niega el ser pleno del en-sí. “El hombre es el ser por el cual la nada viene al mundo”. La nada entra al mundo para negarlo, y dicha nada sólo es posible a partir del hombre. Sartre critica las concepciones de la nada mantenidas tanto por Hegel como por Heidegger. Según Sartre, Hegel ha incurrido en la tentación de considerar el ser y el no-ser como dos componentes complementarios de la realidad, situados en un mismo plano, ya que para él ser se reduce a una significación de lo existente. Se trata de una concepción dialéctica de la nada al identificar el ser puro o abstracción pura con la pura nada o negación absoluta. Para Sartre el ser es y la nada no es y además el ser tiene sobre la nada precedencia lógica, ya que el no-ser no es el contrario del ser, es su contradictorio; el ser es primero puesto y negado despues. Mientras que Hegel introduce implícitamente la negación en la propia definición de ser, Sartre dice que entre ser y conocer media la nada.. Con respecto a Heidegger, si bien Sartre reconoce que este no parte de una concepción abstracta del ser, hace notar que tiene un fallo: concebir a la nada por fuera del ser. Según Sartre, Heidegger concibe a la nada como aquello que sostiene y delimita al ser pero que a la vez es expulsado por este. En este punto, Sartre es tajante: la nada no está fuera del ser sino dentro de él. “La nada no puede nihilizarse sino sobre fondo de ser; si puede darse una nada, ello no es ni antes ni después del ser ni, de modo general, fuera del ser, sino en el seno mismo del ser, en su meollo, como un gusano”. El análisis de la conducta humana, basado en cierto modo en la filosofía de Heidegger, le lleva a Sartre a descubrir en el ser humano la posibilidad que éste tiene, frente a los demás seres, de contestar con un no, es decir: le lleva a descubrir al ser humano como posibilidad de negar. La interrogación nos descubre un nuevo componente de lo real, la negatividad. Pero ¿dónde está el origen de esta nada? No puede originarse en el ser en-sí, puesto que la noción de ser en-sí no contiene en su estructura la nada: el ser en-.sí es pura positividad. La idea de la nada tiene que venir, en consecuencia, del otro único tipo de ser, del ser para-sí, única realidad que queda. Para ser el creador de la nada, el ser humano debe albergar en si mismo la nada: el ser del ser humano, en definitiva, es la nada. Lo específicamente humano es su no determinación, su libertad, su nada. Sartre nos dice, además, que el para-sí (el ser humano) se caracteriza por tres tendencias: a la nada, al otro y al ser. La tendencia del ser humano a la nada se descubre en la conciencia y en la libertad. Esta no es una propiedad del ser humano sino que es su propia esencia. Con ello nos quiere decir que no es cierto que exista primero el ser humano y luego se diga de él que es libre, sino que no hay, estrictamente hablando, diferencia alguna entre el ser del ser humano y el ser libre del ser humano: el ser humano es su propia libertad, de lo que se deducen dos consecuencias importantes para la concepción del ser humano en Sartr., En primer lugar, el ser humano, como tal, no posee naturaleza alguna predeterminada, no se identifica con una esencia determinada: su esencia es su libertad, es decir, la indeterminación, la ausencia de toda determinación trascendente. En segundo lugar, la existencia precede necesariamente a la esencia, hasta el punto de que la esencia del ser humano (del para-sí) es su propia existencia. ¿Cómo llegamos a la conciencia de la libertad? La libertad se revela en la angustia: “En la angustia adquiere el ser humano conciencia de su libertad o, si se prefiere, la angustia es el modo de ser de la libertad como conciencia del ser “. La angustia es la forma que tiene el ser humano de darse cuenta de lo que es, es decir, la forma de darse cuenta de que no es nada. El ser humano huye de la angustia y de este modo trata también de sustraerse de su libertad. Pero el ser humano no puede liberarse de la angustia, puesto que es su angustia, y por eso tampoco puede escapar de su libertad. El ser humano está, por ello, “condenado a ser libre”. No se puede dejar de elegir y por lo tanto, de estar expuesto al fracaso y al ser nada ante el mundo y el resto de los hombres. Esta libertad constitutiva se reconoce en la angustia, donde el hombre comprende su ser como libertad originaria. Todas las elecciones particulares son dirigidas por una proyección del yo ideal, que puede ser, por supuesto, diferente del que ella cree que es su yo ideal. Así, todas las acciones de un hombre son libres, porque están contenidas en aquella original elección libre a la que Sartre llama Proyecto. Pero el hombre puede disimular su libertad para enmascarar la angustia, para ello me identifico con ciertos roles o con ciertas respuestas tomadas de otros y pretendo entender mi libertad solo como una propiedad entre otras, digo que no puedo hacer esto o aquello cuando en verdad debería decir elijo no hacerlo. Esta es la estructura de lo que Sartre llama mala fe. Emerjo solo y, en la angustia frente al proyecto único y primero que constituye mi ser, todas las barreras, todas las barandillas se derrumban, nihilizadas por la conciencia de mi libertad: no tengo ni puedo tener valor a que recurrir contra el hecho de ser yo quien mantiene a los valores en el ser; nada puede tranquilizarme con respecto a mí mismo; escindido del mundo y de mi esencia por esa nada que soy, tengo que realizar el sentido del mundo y de mi esencia: yo decido sobre ello, yo solo, injustificable y sin excusa.

13
6
L
La vida según Quino.
HumorporAnónimo8/1/2014

link: https://www.youtube.com/watch?v=wzxVANbjGjQ

2
3
C
Como no debes tirarte del trampolín.
HumorporAnónimo8/7/2014

link: https://www.youtube.com/watch?v=VFKUKX9ToNI

0
0
D
Dios no lo comprende.
HumorporAnónimo7/31/2014

Sin descripción

32
0
J
Jesús, José y María.
HumorporAnónimo3/31/2017

https://www.facebook.com/Unpesoparalabirra/videos/622998991230189/

10
0
S
Sistema solar 3d. Espectacular
Ciencia EducacionporAnónimo8/8/2014

http://www.solarsystemscope.com/

125
6
E
El Croto Pedro desde debajo del puente para Alma Gaucha
OfftopicporAnónimo7/28/2014

https://www.youtube.com/watch?v=EIHIPe8Khds&feature=youtu.be

0
6
I
Impresionante caso de abducción del Sr Jose Halteh.
ParanormalporAnónimo7/31/2014

link: https://www.youtube.com/watch?v=E_iQyL_Np4M&feature=share

0
0
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.