mati_de_neuquen
Usuario (Argentina)

Un británico se transformó en un travesti enloquecido por el sexo y se endeudó en la compra de coches y juerga, después de sufrir efectos de un medicamento. Pete Shepherd empezó a tomar el medicamento después de ser diagnosticado con la enfermedad de Parkinson. Las pastillas le ayudaban a aliviar los síntomas de la enfermedad, pero también lo convirtió en un violento y jugador con delirios de grandeza. Shepherd llegó a tener 15 tarjetas de crédito para pagar su juerga, superando lo que podía gastar, perdió a su esposa, su casa y trabajo. Pete, dijo que empezó a desarrollar una serie de extrañas obsesiones, compulsiones e intereses. “Me obsesioné con el juego, el gasto, y diversos fetiches sexuales en exceso. Sufría de delirios de grandeza, de exhibicionismo, paranoia y alucinaciones y me puse violento y suicida” señaló. “Yo estaba día y noche en pistas de carreras, apuestas, casinos y burdeles” agregó. Además, aseguró que "he desarrollado una tendencia travesti y gastaba decenas de miles de libras en ropa de mujer para mí”. Está bajo libertad condicional desde hace un año cuando un juez aceptó que la nueva droga lo llevó a cometer un fraude por 45.000 libras en eBay. Su tendencia travesti que dice es efecto secundario, lo hizo vestirse con tacones de aguja y medias y frecuentar los aparcamientos en busca de sexo. Así también, como la compra de coches con placas personalizadas para adaptarse a su estilo de vida, además de alquilar coches de lujo como Bentley, Ferrari, Porsche, Jaguar y TVR. Pete fue diagnosticado con la enfermedad de Parkinson en 2001. También se hizo pasar por un millonario en un crucero por el Caribe y se hospedaba en hoteles de lujo en Nueva York, Florida, Tenerife, Túnez, Marruecos y la República Dominicana. Finalmente, descubrió un vínculo entre su conducta y la droga utilizada para curar su enfermedad, al realizar búsquedas en el Internet en el 2008. Luego de dejar de tomar la pastilla su vida volvió a la normalidad. En octubre del año pasado admitió seis cargos de fraude y un cargo de lavado de dinero después de estafar a 172 personas por 45.718 libras, al vender entradas para un concierto que nunca existió. fuente: cronica
busque posts del guille coppola y no encontre ninguno! por lo que dejo algunas entrevistas que no tienen desperdicio! algunas fotos, y puse los mejores videos que encontre, algunos cortos y otros mas largos (una entrevista de una hora). entrevista revista noticias: Guillermo Coppola (57) " "Tomo Viagra y con mi pareja, todo bien" Asesora en inversiones con jugadores, reconoció a una hija y una productora quiere filmar su vida. Maradona, pizzas, picardías y excesos. No para. Basta con estar diez minutos con Guillermo Coppola para entender el ritmo de vida que tuvo en los últimos 15 años junto a Diego Maradona. "Hola, hola. ¿Te desperté?, son las ocho y media de la mañana. Paso por Las Delicias, compro unas facturas y te levanto en el hotel. Hacemos las fotos. Mirá que a las once y media tengo turno con la pedicura, eh". Llega manejando una Cherokee de un amigo. Hace chistes sobre sí mismo. Se autoapoda "Capabianca", en honor a su cabellera blanca. "¡Capabianca return!", grita a cada rato. "Tengo 57 años, mirá como estoy", se toca la panza, se baja los pantalones, se saca la remera blanca Hugo Boss y se pone otra ropa para las fotos. "Ayer jugué al fútbol. Lo puse a Nico Repetto de arquero. Le metieron nueve". A las diez de la mañana no hay nadie en la playa de Punta del Este y Coppola grita y agita las manos para todos lados: "¡Capabianca return! ¿Sabés cómo era estar al lado de Diego? Me pedía: "¡Ranas! ¡Mejillones! ¡Provenzal!"¡Y estábamos en el medio del desierto del Sahara! Le conseguía todo". Le dice al fotógrafo: "Ojo con la papada. Tengo que levantar el mentón para arriba para que no se me note. Sé todo. Soy un profesional. Estuve quince años al lado del hombre más fotografiado del planeta ¡Capabianca return!". Se hace tarde. Coppola pierde el turno con la pedicura. El show continúa en su camioneta. Coppola maneja despacio y habla rápido, ahora por su celular. "Hola, hola. Te habla Guillermo. Buen día. ¿Cómo te llamás? Sabés una cosa Anabella, cuando yo estaba en Nápoles con Diego, ¿sabés como se llamaba la fábrica de pieles más importante de Italia? Ana-bella. Ibamos con Diego y arrasábamos con todas las pieles. Tengo un tapado de visón que me llega hasta al piso. Nunca lo usé". Corta. Maneja hasta lo de Mary, su pedicura. "Hola Mary, vengo con gente de una revista. ¿Te molesta si hacen unas fotos y charlamos mientras trabajás?". Se sienta en un sillón y levanta los pies descalzos. "Tocá Mary, tocá como tengo de suavecitas las plantas de los pies". Mary ríe y lo acaricia con cariño. Noticias: Estaba pensando que es un muy difícil definirte. Guillermo Coppola: Soy un ex empleado de banco que entró de cadete y se fue de gerente. Soy licenciado en Administración de empresas con buen promedio y soy un ex representante de jugadores. Es una profesión en la que fui el número uno. Porque no había otro. Manejé 15 años a Maradona. Si me preguntás si tuve algún logro, te digo: todos. Logros demostrables. Hasta hace poco figuraba en un cuadro de honor de los estudiantes de la Universidad Católica. Noticias: ¿Creés en Dios? Coppola: Sí. Soy de hacer una oración matinal, agradeciéndole al Señor. Al superior. Al único. Ahora dicen "La noche de Dios". A mí me criticaban el sídieguismo, el endiosamiento, y después terminó siendo una promoción televisiva. Noticias: ¿Este año a qué te vas a dedicar? Coppola: Te decía en broma que es el retorno de Capabianca. "El retorno de Capabianca" por ahí es el título de un film sobre mi vida. Hay una productora internacional interesada, lo conversé con Adrián Suar, con los hijos de Naya, con Nicolás Repetto. Noticias: ¿Y actuarías de vos mismo? Coppola: Me animo a todo. Nada me asusta. Mentalmente no me entrego. Antes vivía en la pavada y después los años te enseñan: vivía una carrera para tener la mejor mina, por ejemplo. Ahora te digo que tengo la mejor para mí, no para los demás. Vivía una carrera para tener los mejores autos, también. Hace 30 años pasaba por Mar del Plata con la Yuyo (N.de R: Yuyito González) arriba de una Harley Davison. Fuimos con Diego a Japón y me hice mandar un scooter a la Argentina. Y la Pathfinder, el Rolls, el Mercedes. Hoy tengo todos los autos para mí. Bajo a la calle y al que está libre lo tomo. Noticias: ¿De qué vivís? Maradona te acusa de haberle robado plata. Coppola: Tiene el derecho a dudar. Pero estoy tranquilo con mi conciencia. Me puse lentes ahumados para las fotos porque me lo pidió el fotógrafo. Pero ando a cara descubierta. Este año Nico Repetto me dio una mano grande para trabajar en la tele. Fue muy importante la llegada de unos abogados amigos que confían en mí, hacen inversiones en jugadores. Vivo de eso. De asesorar. Este año quiero fundar una asociación de representantes de jugadores de fútbol. Noticias: Admitiste que fuiste muy mujeriego. ¿Te aburrías de estar mucho tiempo con una mujer, aunque fuera una sex symbol? Coppola: A lo mejor estás con la mejor mina para todo el mundo, pero no es la mejor para vos. Hoy tengo la mejor para mí. Soy un tipo dador en la vida. Noticias: Hablás como si fueras San Coppola. Coppola: No soy San Coppola. Aquél que te diga que yo le hice daño, lo desafío: que salga a la luz. Noticias: Lo dice Maradona. Coppola: ¿Que soy el peor? Nunca lo escuché decir eso. Lo escuché, sí, decir que soy el mejor. Muchas veces. Lo único que le escuché decir es que tenía diferencias económicas conmigo. Dijo que le faltaron un par de relojes, que después le aparecieron, gracias a Dios. Noticias: ¿Cómo fue la última conversación con Maradona? Coppola: Buena. Fue en China. Ya habíamos tomado la decisión de separarnos. El 6 de noviembre del 2003 se produjo la desvinculación. Le mandé los poderes a su casa. Me puse a disposición. Separarnos era una necesidad de ambos. Por mi cansancio, por mi necesidad de vivir cerca de mis nietos. Después de algunos meses él dijo que le faltaban cosas. Hicimos trece audiencias de conciliación. Fui a once, él fue a una y Claudita a ocho o nueve. Noticias: Hablás de él como si fuera un ex. Coppola: Es parecido. Fue un gran amor a nivel amigo. Mientras Coppola habla, Mary, su pedicura, le retoca con rigor de cirujana las uñas de sus pies y de sus manos. Noticias: Sos un metrosexual. Coppola: ¡Esto lo hago hace 30 años! Estaba desesperado, porque no encontraba a Mary. Me encantan las cremas. Te meten lo de metrosexual pero yo le doy al escabio, como grasa. La vida pasa, eh. Es un flash. Los gustos hay que dárselos. Noticias: ¿Maradona volvió a la droga? Coppola: Cero. Cero. La que dice eso es gente que no puede creer que él es capaz de dejarla. Noticias: En Punta del Este estás parando en la casa de Pablo Cosentino, la misma donde Maradona tuvo su ataque al corazón. ¿Es cierto que ese día se había comido dos kilos de ubre? Coppola: Compró 3,750 kilos de ubre. Hace poco encontré la factura. Es de una carnicería de Maldonado. Un amigo asó las ubres en una parrilla y Diego se comió dos kilos. Grasa pura. Fútbol, salida, alcohol. Noticias: Cocaína. Coppola: Lo que quieras. No me vas a escuchar decirlo a mí. No soy policía. Fue un desarreglo. Todo el mundo decía: sobredosis. Sí, de morfi, de escabio, de deporte. Noticias: Decías que Maradona te pedía ranas en medio del Sahara. ¿Qué otros pedidos te hacía? Coppola: Pizza. Desde Cuba. Yo estaba en Buenos Aires y él me llamaba para que le pida la pizza. Noticias: ¿Y qué hacías? Coppola: Le encargaba la pizza. ¿De qué gustos querés? "De cebolla, de anchoas". Éramos eso. Diego se despertaba y decía "Guille". Íbamos de viaje y yo salía a comprar la ropa y cuando volvía él estaba enojado. Me escribía las paredes: "Acá se viene a trabajar". Era un matrimonio. Así como se te enoja tu mujer, se enojaba Diego. Noticias: ¿Tenían sexo entre ustedes? Coppola: Nooo. Noticias: ¿Que fue lo más loco que hiciste con Maradona? Coppola: Bueno, normal creo que hicimos muy pocas cosas. Éramos Starsky & Hutch. Noticias: ¿Una anécdota? Coppola: En un viaje a Londres yo me quería comprar una Range Rover. Acá no habían salido. Ante cada una que pasaba decía "mirá, esa quiero". En un momento, estábamos con Diego sentados en el umbral de la puerta del Dorchester, un cinco estrellas, con Hyde Park enfrente. Y de repente unos árabes lo ven a Maradona. Se bajan de una Range Rover y empiezan: "Un autógrafo, un autógrafo". Les digo "sí, sí, vayan a buscar papel y lapiz al lobby del hotel". Cuando entraron al hotel, sin que nos vieran, nos subimos a la Range de los tipos y nos fuimos al Sport Café, que era nuevo en ese momento. Volvimos como a las tres horas. Los tipos estaban chochos. Al otro día nos llevaron al aeropuerto, nos regalaron zapatos, ropa. Noticias: Hace poco tiempo reconociste a una hija. ¿Cómo fue? Coppola: Normal. La reconocí por un agujerito que tenía en la pera, igual que yo. Ni bien la vi, era igual, tenía meses. ¡Camila Coppola! Yo me considero un hombre. Si te gusta la fiesta, viejo, tenés responsabilidad. Noticias: ¿Te acordabas de la madre? Coppola: No. Se lo dije, qué le voy a hacer. ¿Sabés cuántas no se acuerdan de mí también? No nos agrandemos. Fui con mi abogado, vi la nena, hablé con la mamá. Le pregunté qué les faltaba. A partir de ese momento le iba a dar una cuota mínima, hasta que se confirmara que era hija mía. Me hice análisis y dio 99,9 y ya está: es Camila Coppola. Noticias: ¿Y ahora cómo sigue la relación con ella? Coppola: Cuesta, como todo. Mi hija más chica lo aceptó de movida. La más grande fue un poco más reacia. Mi vieja fue un fenómeno, desde el primer momento se sintió la abuela. Y así estamos, caminando. Noticias: A los 57 años y con tantos años de andanzas, ¿tomás Viagra? Coppola: ¿Cómo? ¡Fundamental! Yo lo hablo con mi pareja y todo perfecto. Ella por ahí me dice "Guille: ¡pastillita, pastillita!". Noticias: Te hiciste fama de playboy y hoy tomás Viagra. Coppola: Qué querés. Estás cansado. Jugás al fútbol. Yo me creo que tengo 20 años. Viste, hacer un gol de parado hoy te cuesta un montón. Es así. Digo que a la vida hay que vivirla honestamente, con optimismo y sin hacerle daño a nadie. No tengo que rendir exámen. Ya estoy en el débito. l Fuente: noticias (aunque es obvio, lo pongo por las dudas) Anecdota con maradona y un jeque arabe link: http://www.youtube.com/watch?v=0PlBln-gNxQ&feature=related anticipo de la entrevista (de seis minutos) con casella y aunque no me gusta casella la entrevista esta buenisima link: http://www.youtube.com/watch?v=QiKnnZIJPHM&feature=related la entrevista (1hr.) link: http://www.youtube.com/watch?v=wbTdfixES1Y&feature=fvw Dos Anecdotas cortas link: http://www.youtube.com/watch?v=o_K8rVffQEA&NR=1 La vida de Guillermo Coopola contada por él mismo El que fuma bajo el agua Guillote es la historia de un buscavidas exitoso, redactada por mano propia. Y de más está aclarar que buena parte de ella Guillermo Coppola se la debe a Maradona, de quien siempre se consideró un “amigo full time”. No por nada fue precisamente Diego quien así describió a su manager: “Es vivísimo, fuma bajo el agua”. Esto, en referencia no sólo a los negocios deportivos, sino también a sus gustos y aficiones. De la pobreza a la celebridad saltó este porteño amante de la noche y las mujeres, sorteando escándalos, rupturas, excesos, cárcel y recomienzos. Aquí, una jugosa síntesis. Por Guillermo Coppola: Aquel verano fue como una bisagra, porque también empecé a juntar buena plata con el cepillo y con unos campeonatos de “cabeza” que organizaba en la playa, en Mar del Plata. La guita que juntaba se la daba a mi vieja y ella la guardaba en el banco, en la Caja Nacional de Ahorro Postal. No le daba todo, pero sí la mayor parte. El gran cambio de aquella época es que a los 14 años ya me había acostumbrado a tener dinero en el bolsillo, y cuando uno se acostumbra a tener sus propios recursos no hay vuelta atrás. Los primeros pesitos. En San Telmo vivía un amigo de mi papá, el viejo Colón, que vendía diarios en la esquina de Cochabamba y Piedras. Los fines de semana, Colón también vendía fruta en un carro con caballo. Yo ya trabajaba de cadete en la farmacia Repetto: iba al colegio a la mañana y de 17 a 20 hacía el delivery de remedios por las casas. Algunos me daban propina y otros no, pero con lo que juntaba invitaba a todos mis amigos a comer sándwiches, gaseosas, helados y lo que ellos quisieran, hasta que un día me vio una amiga de mi vieja y le contó que yo pagaba todo. Pero como yo me gastaba únicamente la propina y le daba el sueldo a ella, en realidad no podía decirme nada. Igual, me sentía mal porque internamente pensaba que la estaba traicionando: en mi casa tampoco éramos millonarios, todavía hacían falta muchas cosas, y yo me gastaba la plata en boludeces. ¿Qué hice, entonces? Dejé de aceptar propina y decidí hacerle una propuesta a Colón. A los clientes les decía: “Dejá, no me des nada, pero el sábado comprame dos kilos de peras, ¿qué te parece?”. La mayoría se reía y me decía que sí. Una vez que comprometí a unos cuantos hice mis cálculos: todavía no había salido a hacer el recorrido y ya había metido más o menos 40 kilos, porque eran como 20 clientes fijos. No estaba nada mal. Entonces lo encaré a Colón: “Tengo este negocio, ¿te convence?”. El viejo aceptó enseguida porque él me vendía al costo, pero cuanta más fruta vendía, más precio le hacían a él. Ganábamos los dos, todo beneficio. Yo le pagaba un poco más porque era su carro, su caballo y su quiosco. Pero nos servía a los dos y Colón estaba chocho. También vendíamos leche, hielo, metíamos de todo menos los diarios, que eran de él. Los sábados, además, le lavaba el auto a mi papá y él me tiraba un mango. Mis viejos no me decían nada porque yo iba al colegio y me portaba bien, tenía novia, era un chico normal. A esa edad ya había ido a probarme a Racing, así que a la tarde o entrenaba o tenía partido. Pero a mi vieja empezó a no gustarle lo del carro porque no quería que estuviera tanto en la calle ni que en mi vida hubiera tanto movimiento. Entonces lo mandó a mi hermano, que ya estaba en el banco, para que hablara con alguien, a ver si podían tomarme como cadete. En Europa con Elton. Volvamos a Europa. Habíamos quedado en que los Bianchi me habían dado una habitación bárbara en esa casa hermosa en la que vivían en París. Al final me quedé cuatro o cinco días y después nos seguimos viendo siempre. Carlos es una gran persona y nuestra amistad duró a través de los años, a pesar de que tuvimos algunos altibajos. Hoy nos juntamos a comer siempre, hace ya un tiempo le organicé el casamiento de su hijo. Margarita y su hijo vinieron al casamiento de Diego en el ’89. Son una familia encantadora y ya por esa época, cuando todavía eran jóvenes y no tenían hijos, se vislumbraba la clase de personas y de matrimonio que eran. Me recibieron casi sin conocerme y me hicieron sentir como en mi casa, me sacaron a pasear por la ciudad. París de día la descubrí con los Bianchi. París de noche, con el Negro Heredia. Pasamos por la Rue Saint-Denis, que era como la Isla Maciel de ellos, donde trabajaban cientos y cientos de “chicas de la vida”. En aquel viaje me enteré de la existencia de algo que con los años sería muy común, pero que en la Argentina todavía no se veía y en Francia sí: los travestis y los swinger. Los travestis trabajaban en la calle, y los swinger se reunían en una fuente, parecida a la del Monumento a los Españoles de Buenos Aires, donde iban las parejas con sus autos a buscar a otras. Año 1978. Ver ese ambiente me llamó mucho la atención, aunque en ese momento no tuve ninguna experiencia de ese tipo. De París volé a Alemania, donde Boca ganó la Copa. Fui como invitado, me pagaron todo y los jugadores me trataron como a un rey. Porque, más allá de que yo los ayudaba con sus números, había una amistad real, de hecho, con la mayoría sigo teniendo relación hasta el día de hoy. Y además en aquel plantel había muchos traviesos que me buscaban a mí para la diversión porque sabían que yo agarraba siempre. El día del partido entré en la cancha solo, me ubiqué entre los pocos hinchas de Boca que habían viajado, muchos de los cuales después terminaron en la Barra, como “el Abuelo”. Era la época de Quique, “el Carnicero”. Me acuerdo que llovía y que en el entretiempo decidí cambiar de lugar para irme del otro lado y estar detrás del arco donde atacaba Boca. Para qué.“¿Dónde va, Coppola?”, me grita Lorenzo. “Del otro lado, a ver a la delantera.” “Ninguna delantera. Usted se queda donde estaba, que estamos ganado 3 a 0. Mismo lugar, misma posición.” ¡Era muy cabulero! ¡Estaba en todos los detalles! Finalmente Boca salió campeón y el desahogo fue enorme, porque el equipo había viajado casi vencido después de haber empatado 2 a 2 en Buenos Aires, y la cosa pintaba negra. Por eso, cuando las cosas se definieron a favor nuestro fue una fiesta, festejamos en el vestuario, una cosa muy linda. Esta final, en realidad, debió haber sido frente al Liverpool. Pero el equipo inglés no quiso jugarla y entonces Boca enfrentó al Borussia, que era el subcampeón de Europa. Aquel festejo no fue el primero que viví desde adentro, porque ya había estado muy presente en el vestuario en la Copa América de 1977. Pero sí había sido mi primer viaje realmente importante en el fútbol, algo inolvidable porque, además, a partir de ese momento no paré de ir al exterior. Me sentí protagonista de la vida del plantel, ellos estaban tranquilos porque sabían que yo estaba atento a cualquier necesidad que pudiera surgir. Nunca, de todos modos, fui más allá del lugar que me fue asignado, jamás me metí en una charla técnica. El vestuario es del jugador, y eso es algo que ratifiqué más adelante, trabajando con Diego, que siempre me decía: “Yo en tu escritorio no me meto y lo respeto a full, así que vos respetame la cancha y el vestuario”. Sólo una vez, por pedido del técnico, di una charla de vestuario. Increíble, ¿no? El DT era Carmelo Faraone, que una noche avisa que estaba retrasado, que no iba a poder hablar antes del partido y que me ocupara yo de la charla. Independiente-Boca, en Avellaneda. Faraone estaba trabado en el puente con un problema de tránsito, y alguien se me acerca y me comenta: “Dice Carmelo que la charla la hagas vos”. “¿Yo? ¿Y el equipo?” “También lo tenés que hacer vos.” No podía creerlo pero no tenía opción, y lo más complicado era que muchos jugadores del plantel eran muy amigos, casi todos, y tenía que dejar a seis afuera. Entonces les dije: “Muchachos, Carmelo va a llegar en cualquier momento, vamos a hacer esto entre todos, ayúdenme, ya sabemos quiénes son los que juegan siempre…” ¡A lo que llegué en el fútbol! Apenas regresamos de Europa con Boca, tuve que viajar por el pase del Conejo Tarantini, que estaba libre. Fuimos primero a España y después a Inglaterra. Recién había terminado el Mundial y yo ya comenzaba figurar un poco más, me hacían algunas notas en los medios, ya se notaba que tanto mi personalidad como mi lugar en el plantel de Boca y en las vidas de los jugadores comenzaba a despertar algún interés. Una pregunta típica de aquella época era: “¿Cuál es exactamente su función, Coppola?” Yo decía: “Bueno, soy algo así como un ‘concertador’ profesional. El nexo entre los dirigentes y los jugadores, trato de ayudar en lo que puedo”. En realidad, ellos sabían que yo no les cobraba ni un peso a mis jugadores, a los que representaba, y era eso lo que les generaba tanta curiosidad. Los futbolistas me querían, me respetaban y me hacían regalos importantes, me han llegado a regalar un Mercedes Benz cero kilómetro. Cuando salió la posibilidad de viajar por el pase del Conejo tuve que volver a pedir vacaciones en el banco, porque acababa de llegar de Alemania y ya me estaba rajando de nuevo. Pero como mis viajes también eran viajes de negocios, entonces me dejaban hacer, porque con cada operación que yo cerraba el banco embolsaba su parte. Además, me llevaba al gerente general conmigo. Entonces, todos contentos. Así nos fuimos a Londres y después a Birmingham, donde comimos con Elton John… ¡Que terminó invitándome a un hotel suyo a pasar la noche! Estábamos Pata Villanueva, Conejo, Elton, un amigo suyo, el gerente del banco y yo. La noche empezó con una cena muy bien presentada y después, no recuerdo por qué, nos dijeron que teníamos que quedarnos a dormir en el hotel que habían comprado Elton y su amigo, que eran dos locos del fútbol. En realidad, el plan era pasar la noche en lo de Pata y Conejo, que ya estaban instalados, pero a mí me resultaba medio violento porque tenía que dormir en la misma habitación que el gerente general del banco. Era duro, teníamos confianza pero no nos tuteábamos, por ejemplo. Yo me lo había llevado porque a mí me servía que el tipo viera cómo me desempeñaba en mi trabajo cuando viajaba: con el visto bueno suyo nadie me iba a romper las pelotas, jamás. Francisco Bertero, se llamaba. Anecdota con Elton Después de la cena, Elton me encara y me propone ir al hotel, que estaba en el centro de Birmingham, pero yo lo gambeteo diciéndole que al día siguiente tenía que madrugar. Me encaró de manera muy natural, tal vez no tenía intenciones raras, pero como es gay uno también desconfía. Lo único que puedo afirmar es que me ofreció alojamiento de una forma muy amable. Años después me lo crucé en Londres, yo estaba con Diego y apareció Elton con un sombrero. Me miró y me dijo: “Tarantini’s house”. Un capo. Me sorprendió que fuese tan fanático del fútbol, incluso llegó a comprar un equipo. Los europeos son distintos, más desprejuiciados. Sigue Anecdota con Rod stewart En el baño con Rod. Otro cantante de rock fanático del fútbol es Rod Stewart. Un enfermo. Una noche, a mediados de los ochenta, estábamos en una fiesta de la farándula y en un momento voy al baño. Recuerdo que estaba Ivan Drago… ¡El que había peleado con Rambo! Cuando empiezo a mear miró para un costado y me encuentro un gigante rubio, con peinado de peluquería. Era Rod, y estaba parado sobre el inodoro, con la cabeza sobresaliendo, y por eso parecía que medía como tres metros. Pensé: “¿Y éste quién es? Yo lo conozco.” Cuando saqué quién era, me presenté: “Hello, are you Rod Stewart?” “Of course!”, me ladró, medio gritando, de muy mala manera. Pocas veces había visto a alguien más alterado que Rod aquella noche. Digamos que se estaba preparando para algo. Entonces le tiré la palabra clave: “I’m Maradona’s manager…” Se dio vuelta, me miró con esos ojos que lanzaban fuego y me dijo: “Maradona is here?!” Yo salí a buscarlo a Diego, Rod puso a uno de seguridad en la puerta, clausuramos el baño y nos pasamos toda la noche charlando. Por supuesto, Rod hizo llevar copas y bebidas. Y todo lo demás. Diego. En una época, antes de que fuera vendido al Barcelona y cada vez que volvía a la Argentina, a Diego lo veía más o menos seguido, de hecho varias veces vino a mi casa acompañando a Carly Randazzo. Me acuerdo que llegaba y la miraba a la Yuyo como si fuera un trofeo. “Es un monumento”, me decía cagándose de risa. También me lo cruzaba en Dover o en Cristóbal Colón, que eran los boliches del ambiente del deporte. Los futbolistas tienen una característica muy especial: van juntos a todos lados, ya sea una disco o un restaurante, siempre en grupo. Esa tarde que me llama, estaba en Buenos Aires. Ponemos un día, nos reunimos y me hace la propuesta formal. Le alcanzó con un “quiero que me representes”. Lo primero que le dije fue que no me parecía lo más adecuado charlarlo en aquel momento, primero, porque él estaba trabajando con Cysterpiller, a quien yo conocía y respetaba… Me interrumpe: “Eso es problema mío, no tuyo”. Ah, muy bien. Su planteo me gustó enseguida, porque me di cuenta de que estaba frente a un pibe con personalidad, aplomado, con una seguridad en sí mismo avasallante. “Mirá, Diego, quiero agradecerte por pensar en mí, es un orgullo que alguien como vos maneje esta posibilidad. Pero antes de darte una respuesta tendría que conversarlo con el resto de mis jugadores, vos sabés cómo es esto…” “Me parece que no me entendiste”, volvió a interrumpirme. “Guillermo, si trabajás conmigo no lo hacés con nadie más. Exclusividad o nada. Yo sé cómo te manejás, sé quién sos y las cosas que hiciste. Si aceptás mi propuesta dejás al resto de los jugadores, renunciás al banco y te venís a Nápoles cuanto antes.” Cuando Diego me dijo “sé quién sos y cómo te manejás”, se refería claramente a las historias que había escuchado de boca de mis jugadores. Tipos que con la plata eran jodidos, peso pesados como Ruggeri, Berta, Gatti y Fillol, con quienes yo había sido siempre muy transparente en mis manejos con su dinero. El encuentro me había dejado aturdido y le pedí un tiempo para pensar una respuesta. ¿Debía aceptar? ¿O sería mejor seguir con mis cosas, mis jugadores, el banco y la fama incipiente? Estaba confundido, pero también me resultaba muy tentador. Sin embargo, la primera decisión que tomé fue la de renunciar al banco. Me costó un huevo. ¡Habían sido 21 años! Miraba para atrás y se me caían las lágrimas: ellos me habían dado una formación, me mandaron a estudiar, me contuvieron: en el banco había aprendido cosas que sabía que terminaría aplicando por el resto de mi vida. Pero debía partir. Al comunicarlo noté que, si bien entendían mis razones y me iban a extrañar, por otro lado se sentían aliviados, porque la situación con las tapas de las revistas y la fama ya estaba generando demasiados inconvenientes. Me fui. Finalmente y después de tantos años, abandoné el banco para lanzarme hacia lo desconocido. Me fui con Rubén Insúa y Quique Wolf a Las Palmas por la transferencia de Insúa al fútbol español. Llamé a Diego y le dije que sí. ¡Y volé a Nápoles! Comenzaba uno de los momentos más importantes de mi vida. Las zapatillas. Una noche, todavía en Buenos Aires, fuimos a visitar a Diego con un viejo amigo en común que había sido parte de los Cebollitas. Nos sentamos en un sillón, Diego lo mira y le dice: “Esas zapatillas que tenés puestas son mías”. Silencio. “Es verdad, Diego, me las regaló Claudia.” “No hay problema, podés quedártelas”, siguió Diego. Está terminando de decirlo y aparece Claudia desde la cocina: “Nene, tenés tres mil pares de zapatillas, ¿qué te pasa?”, y Claudia no decía “tres mil” por exagerar, de verdad tenía una cantidad impresionante de zapatillas. “No me pasa nada. Solamente quería que supieran que sé muy bien lo que tengo.” ¡Cómo no iba a triunfar este pibe si ya por entonces tenía ojos hasta en la espalda! Es diferente de todos. fuente:perfil Fin valoren el esfuerzo comentando!!!