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martina_jonas

Usuario (Argentina)

Primer post: 25 jun 2016Último post: 2 jul 2016
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Mamíferos ovíparos! si, ovíparos!
Mamíferos ovíparos! si, ovíparos!
InfoporAnónimo7/2/2016

Así es, ellos son del orden monotremata, son 2 especies, el Equidna (Tachyglossus aculeatus) y el ornitorrinco (Ornithorhynchus anatinus). A continuación vamos a interiorizar más en el tema!!! Los taquiglósidos o equidnas (Tachyglossidae) son la única familia conocida del suborden Tachyglossa, donde se clasifican a los equidnas actuales y sus ancestros extintos. Estos mamíferos, similares en apariencia a los erizos, habitan en las islas de Nueva Guinea, Salawati, Australia, Tasmania y otras islas menores próximas a las costas de estas. Además de ser muy difíciles de encontrar, su rareza reside en que son los únicos mamíferos, junto con los ornitorrincos, que ponen huevos. Los equidnas deben su nombre a la ninfa mitológica madre de todos los legendarios monstruos de la Grecia Clásica. Tienen el cuerpo cubierto de espinas, lo que unido a la dieta que llevan, mayoritariamente insectívora, y en algunos casos con predilección por las hormigas y termitas (mirmecofagia), les ha valido el nombre de «hormigueros espinosos». En la actualidad se reconocen dos géneros vivientes, con solo cuatro especies: Género Tachyglossus - Equidnas de hocico corto o australianos. Tachyglossus aculeatus - Equidna de hocico corto o común. Género Zaglossus - Equidnas de hocico largo o de Nueva Guinea. Zaglossus attenboroughi - Zagloso de Attenborough. Zaglossus bartoni - Zagloso de Barton. Zaglossus bruijni - Zagloso común o de Bruijn. Son animales de cuerpo compacto, y cubierto de un denso pelaje del que sobresalen largas púas empleadas como método de defensa. Normalmente mide entre 35 y 45 centímetros de largo, con una cola de 10 centímetros, y un peso promedio de 2 a 7 kilogramos. Los machos son por regla general de mayor tamaño que las hembras. El cráneo es largo y redondeado, la cara larga con la mandíbula inferior poco desarrollada, constituida por dos delgados y largos huesos. Su dieta, constituida por insectos y lombrices, determina un aparato bucal tubular de estrecha abertura, provisto de una larga lengua pegajosa que puede alcanzar los 20 centímetros de longitud, con la que atrapan el alimento, que, al carecer de dientes, será triturado con unas espinas córneas situadas en el paladar al final de la boca. Para localizar los alimentos, además de un agudizado sentido del olfato, están dotados de electrorreceptores táctiles en el rostro con los que les resulta fácil hallar las colonias de hormigas y termitas. Son poderosos excavadores que emplean pies y manos para construir galerías y oquedades o escarbar en la tierra en busca de alimento. Para ello las extremidades poseen manos y pies cavadores dotados de poderosas uñas. El segundo dedo de las extremidades posteriores es más largo y lo emplean para rascarse y limpiarse el pelo y la piel. Los machos y algunas hembras, poseen espolones tras la articulación de la rodilla, pero a diferencia del Ornithorhynchus, este animal no sintetiza ninguna sustancia tóxica, por lo que se desconoce la función real de los mismos. Las hembras desarrollan un marsupio temporal mientras dura la incubación y la lactancia. El pene de los machos tiene cuatro cabezas, algo común entre reptiles pero raro en mamíferos. A pesar de ser mamífero, la cría del equidna nace a partir de huevos ya que es uno de los dos mamíferos ovíparos, junto al ornitorrinco (Ornithorhynchus anatinus), que existen en la Tierra. En contra de lo que se mantiene, los equidnas no hibernan como respuesta al frío. El estado de torpor al que se ven sometidos algunos ejemplares aislados, parece estar relacionado más bien con un proceso digestivo anómalo. La hembra pone un solo huevo de cáscara blanda y coriácea. La incubación tarda diez días; el equidna joven succiona la leche de los poros de las dos glándulas mamarias (los monotremas no tienen pezones) y permanecen en la bolsa durante cuarenta y cinco a cincuenta días, en dicho tiempo comienzan a desarrollar las espinas. La madre cava una madriguera y deposita al pequeño, retornando cada cinco días para amamantarlo hasta el destete, que es a los siete meses. Los equidnas machos tienen un pene tetracapitado, pero sólo dos de las cabezas se usan durante el apareamiento. Las otras dos cabezas "se cierran" y no crecen en tamaño. Las cabezas usadas se intercambian cada vez que el mamífero copula. El ornitorrinco (Ornithorhynchus anatinus) es una especie de mamífero semiacuático endémico del este de Australia y de la isla de Tasmania. Es una de las cinco especies –junto con las cuatro de equidna– que perviven en la actualidad del orden de los monotremas, grupo que reúne a los únicos mamíferos actuales que ponen huevos en lugar de dar a luz crías vivas. Es el único representante vivo de la familia Ornithorhynchidae y del género Ornithorhynchus. La inusual apariencia de este mamífero –ponedor de huevos, venenoso, con hocico en forma de pico de pato, cola de castor y patas de nutria– desconcertó a los naturalistas europeos cuando se lo encontraron por primera vez, llegando incluso a ser considerado por algunos como una elaborada falsificación. Es uno de los pocos mamíferos venenosos existentes; los machos tienen un espolón en las patas posteriores que libera un veneno capaz de producir un dolor intenso a los humanos. Sus características únicas lo convierten en un importante sujeto de estudio en el campo de la biología evolutiva, así como en un símbolo reconocible e icónico de Australia; ha aparecido como mascota en acontecimientos nacionales y aparece al dorso de la moneda australiana de 20 céntimos. El ornitorrinco es el emblema animal del estado de Nueva Gales del Sur. Hasta principios del siglo XX se lo cazaba por su piel, pero actualmente está protegido en todo su ámbito de distribución. No se considera que se encuentre bajo amenaza inmediata, a pesar de que los programas de reproducción en cautividad han tenido un éxito bastante limitado, y de que es una especie vulnerable a los efectos de la contaminación. Por lo general es de un color marrón intenso en la espalda y los lados de la cabeza, cuerpo y parte superior de las patas; la región ventral es de un color rubio o gris sedoso. El cuerpo y la ancha cola plana están cubiertos con un pelaje espeso que retiene una capa de aire aislante que mantiene al animal caliente. La cola es similar a la del castor, pero a diferencia de éste, que la emplea para propulsarse, el ornitorrinco solo la utiliza para maniobrar en el agua; asimismo utiliza la cola como almacén de reservas de grasa, una adaptación que también presentan animales como el diablo de Tasmania (Sarcophilus harrisii). Tiene patas palmeadas y un gran hocico ancho y plano, cubierto de una piel suave y de aspecto similar a goma húmeda; estos rasgos son más parecidos a los encontrados en un pato que a los encontrados en cualquier mamífero conocido. La membrana que posee entre los dedos de las patas delanteras es mayor que la de las posteriores y sobrepasa el extremo de los dedos para conseguir mayor superficie de empuje, ya que es con las extremidades anteriores con las que se desplaza durante el buceo. Cuando se desplaza por tierra pliega dicha membrana hacia atrás, dejando expuestas sus fuertes uñas. A diferencia del pico de las aves, en el que las partes superior e inferior se separan para revelar la boca, su hocico es un órgano sensorial con la boca en la parte inferior. Los orificios nasales están situados en la superficie dorsal del hocico, mientras que los ojos y las orejas se encuentran en un surco situado justo detrás del hocico; este surco se cierra cuando el animal nada. Tiene aproximadamente la mitad de receptores olfativos que la mayoría de los mamíferos, sin embargo cuenta con la habilidad de oler bajo el agua, adaptación valiosa durante su búsqueda subacuática de alimento. Los investigadores piensan que esta habilidad puede haberse ganado cuando el linaje de los ornitorrincos experimentó una expansión en los genes que codifican para cierto receptor de olor llamado receptor vomeronasal. Se ha escuchado a ornitorrincos emitir un gruñido grave cuando se los molesta, y en ejemplares en cautividad se han registrado varios tipos de vocalizaciones. El peso varía considerablemente, entre 700 y 2400 g, y los machos son más grandes que las hembras: los machos miden, en promedio, unos 50 cm mientras que las hembras miden unos 43 cm. Hay diferencias significativas en el tamaño medio de una región a otra. Estas diferencias no parecen seguir ninguna regla climática concreta y podría deberse a otros factores ambientales como los predadores o la presencia de humanos. Mantiene una temperatura corporal de 31-32 °C, que contrasta con los 38 °C típicos de los mamíferos placentarios. Las investigaciones sugieren que se trata de una adaptación gradual a condiciones ambientales duras por parte del reducido número de especies supervivientes de monotremas, y no de una característica histórica de los mismos. Las crías tienen molares tricúspides que pierden antes o justo después de dejar la madriguera donde han nacido; los adultos, en cambio, tienen en su lugar fuertes placas queratinosas. Su mandíbula está configurada de manera diferente a la de otros mamíferos y el músculo que la abre es diferente. Como en todos los mamíferos verdaderos, los pequeños huesos que conducen el sonido al oído medio están plenamente incorporados al cráneo, en lugar de estar en la mandíbula, como en los cinodontes y otros sinápsidos premamíferos. Sin embargo, la abertura externa del oído todavía permanece en la base de la mandíbula. El ornitorrinco tiene siete vértebras cervicales, el número habitual en los mamíferos, sin embargo cuenta con huesos adicionales en la cintura escapular, incluida una interclavícula, que no se encuentra en otros mamíferos, y muestra algunos rasgos reptilianos en su esqueleto. También tiene un andar semejante a los reptiles, con las patas situadas en los lados del cuerpo, no debajo, y, para evitar posibles daños en la gran membrana interdigital de sus patas delanteras, se desplaza apoyándose sobre los nudillos. Aunque tanto los machos como las hembras nacen con espolones en el tobillo, solo los del macho liberan veneno, compuesto principalmente por proteínas similares a defensinas (DLP), tres de las cuales son únicas en el ornitorrinco. Las defensinas son producidas por su sistema inmunitario. A pesar de que el veneno es lo suficientemente potente como para matar animales pequeños, o incluso perros, no es letal para los humanos, aunque tras una picadura pronto aparece un edema alrededor de la herida que se extiende gradualmente por el miembro afectado y causa un dolor tan intenso que ni siquiera puede ser calmado con morfina. La información obtenida de los estudios de caso y pruebas anecdóticas indica que el dolor se transforma en una hiperalgesia de larga duración que persiste durante días o incluso meses. El veneno se produce en las glándulas crurales del macho, unas glándulas alveolares en forma de riñón conectadas al espolón calcáneo de ambas patas posteriores a través de un conducto con paredes delgadas. Las hembras, al igual que en los equidnas, nacen con púas rudimentarias que no se desarrollan y caen antes de que lleguen a alcanzar un año de edad y carecen de glándulas crurales funcionales. El veneno parece tener una función diferente a la del producido por especies no mamíferas; sus efectos no suelen ser letales, pero son lo bastante potentes como para debilitar seriamente a la víctima. Puesto que solo los machos producen veneno y la producción aumenta durante la época de apareamiento, se teoriza que es utilizado como arma ofensiva para hacer valer su dominio durante este período. Cuando los europeos descubrieron al ornitorrinco, los científicos estaban divididos sobre la cuestión de si la hembra ponía huevos. Este hecho no fue confirmado hasta 1884, cuando W. H. Caldwell fue enviado a Australia, donde, después de una intensa investigación ayudado por un equipo de 150 aborígenes, consiguió encontrar algunos huevos. Consciente del elevado precio de enviar un telegrama al Reino Unido basado en el coste por palabra, Caldwell envió un célebre y lacónico mensaje a Londres: «Monotremes oviparous, ovum meroblastic» (Monotremas ovíparos, huevo meroblástico). Es decir, los monotremas ponen huevos, y los huevos se asemejan a los de los reptiles en el hecho que solo una parte del huevo se divide durante el desarrollo. La especie solo tiene un período de apareamiento; después de un complicado cortejo que termina con la pareja nadando unida describiendo círculos lentamente, mientras el macho sujeta con el pico la cola de la hembra, la copulación se produce entre junio y octubre, con una cierta variación local a lo largo de su área de distribución. La observación histórica, los estudios basados en el marcaje y la recaptura, e investigaciones preliminares de genética de poblaciones indican la posibilidad de que haya miembros permanentes y temporales en las poblaciones, y sugieren un sistema de apareamiento poligínico. Se cree que las hembras se vuelven sexualmente activas durante su segundo año de vida, y se ha confirmado que animales de más de nueve años de edad todavía se aparean. Fuera de la temporada de apareamiento, el ornitorrinco vive en una sencilla madriguera de tierra, con la entrada unos 30 cm por encima del nivel del agua. Después del acoplamiento, la hembra construye una madriguera más profunda y elaborada de hasta 20 metros de longitud, y la tapona a intervalos, quizás como protección contra la subida del nivel del agua o contra predadores, o como método de regulación de la humedad y la temperatura. El macho no desarrolla ningún papel en la cría de la descendencia, y se retira a su madriguera. La hembra recubre y acolcha la tierra de la madriguera con hojas muertas y húmedas y llena el nido al final del túnel con hojas muertas y cañas para realizar la cama, donde incubará sus huevos. Arrastra este material al nido enroscándolo con su cola . Las hembras tienen un par de ovarios, pero solo el izquierdo es funcional. Ponen entre uno y tres (generalmente dos) huevos pequeños y coriáceos (parecidos a los de los reptiles), que miden unos 11 mm de diámetro y son un poco más redondeados que los de las aves. Los huevos se desarrollan en el útero durante unos 28 días, con solo unos 10 días de incubación externa (a diferencia de los huevos de gallina, que pasan un día en el tracto y tres semanas en el exterior). Tras la puesta de estos huevos pegajosos y de cáscara fina, la hembra se acurruca a su alrededor sosteniéndolos contra su vientre con la cola . El período de incubación se divide en tres partes. En la primera el embrión carece de órganos funcionales y se mantiene gracias al saco de vitelo. El vitelo es absorbido por la cría en desarrollo. Durante la segunda se desarrollan los dedos, y en la última aparece el «diente de huevo» Los recién nacidos son vulnerables, ciegos y sin pelo, y son alimentados con la leche de la madre. Aunque posee glándulas mamarias, carece de pezones; la leche se libera a través de los poros de la piel. La hembra tiene unos surcos en el abdomen que forman balsas de leche que permiten a las crías lamerla. Tras la eclosión, las crías son amamantadas durante tres o cuatro meses. Durante la incubación y el período de lactancia la madre inicialmente solo deja la madriguera por períodos cortos para buscar alimento. Cuando lo hace, crea una serie de delgados tapones de tierra a lo largo de la madriguera, posiblemente para proteger a las crías de los predadores; cuando empuja estos tapones durante el regreso, le absorben el agua del pelaje, lo que permite que la madriguera permanezca seca. Transcurridas unas cinco semanas, la madre empieza a pasar más tiempo separada de las crías y, cuando tienen unos cuatro meses, abandonan la madriguera. Los ornitorrincos nacen con dientes, pero se les caen a una edad muy temprana, dejando unas placas córneas con las que muelen la comida.

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La increíble vida de Lázaro Báez preso
InfoporAnónimo6/25/2016

El 13 de abril, cuando Cristina Kirchner, tras declarar ante el juez Claudio Bonadio, habló frente a una multitud en los Tribunales de Comodoro Py, Lázaro Báez la miraba por el televisor que le instalaron en la cárcel de Ezeiza. “Esta hija de puta los verduguea en la cara y yo me voy a quedar acá adentro de por vida”, decía Báez mientras señalaba la tele. Se quería morir. Hasta ese momento era uno de los pocos integrantes del clan K que habían caído presos. En base a fuentes del servicio penitenciario federal, abogados y otros presos ex compañeros de Báez, NOTICIAS pudo reconstruir cómo es la vida del empresario K en el pabellón para transexuales del Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza. La llegada de Báez obligó a reorganizar algunos pabellones. Los funcionarios carcelarios, conscientes de la sensibilidad del flamante reo, no querían tener problemas. El pabellón de transexuales, con lugar para 15 presos en celdas individuales, fue vaciado para Báez. De a poco, se fueron agregando otros detenidos con pocos antencedentes, y en su mayoría, mayores de 50 años. Fueron seleccionados especialmente para acompañar a Báez. Al principio eran cinco o seis, includo el contador Daniel Pérez Gadín, con quien más interactuaba Báez, y luego se sumó más gente hasta completar la capacidad del pabellón. Tras la llegada de Báez, el servicio penitenciario decidió instalar un sistema de cámaras de seguridad para controlar a los internos de ese pabellón. El día que fueron los técnicos, encerraron a todos los presos en sus celdas y se realizó la instalación de las cámaras. Al ser uno de los presos más famosos del país, nadie quería correr riesgos sobre la seguridad de Báez. Muy pocos pabellones tienen cámaras de seguridad. Comodidades. El pabellón donde está alojado Báez tiene televisor, heladera y hasta un horno eléctrico. Este último fue provisto por la familia del empresario. Según las reglas del servicio penitenciario no está prohibido estar equipado dentro de la cárcel, siempre y cuando venga de la familia o de allegados y cumpla con las normas de seguridad de la cárcel. Báez, con una vasta experiencia como empleador, logró convencer a un par de compañeros para que sean sus empledos, le limpiaran la celda, lavaran su ropa y le cocinaran. A cambio, el empresario les pagaba, mediante un intermediario, a las familias de los presos, fuera del cárcel. Ante la alta población de reos con bajos recursos, este tipo de beneficios solo lo tienen personajes con poder adquisitivo. Pérez Gadín también contaba con su mayordomo “tumbero”. Otro que accedía a este tipo de lujos era el narco colombiano Alejandro “Gato Seco” Álvarez, también compañero de Báez, que cayó preso a mediados de abril. Desde el entorno de Báez dicen que tampoco es un bacán. “Le ha tocado limpiar los baños o lavar los platos”. Algunos testigo afirman que hasta enceró los pisos. Bon vivant. Gracias al dinero amasado durante la última década, Báez puede tener un pasar relativamente cómodo dentro del penal de Ezeiza. Su familia le envía todas las semanas unos $ 4.000 en comida. El servicio penitenciario tiene un sistema de buffet llamado “La Cantina” que sirve para que los familiares de los presos en vez de llevar comida se la compren ahí. Eso sí, no se pueden comprar bebidas de colores oscuro, por ejemplo sabor cola, porque pueden camuflar algún objeto no declarado. La mayoría de los compañeros de pabellón de Báez están contentos: comen asado, pastas, pizza y hasta tienen postre. Todo pagado por el empresario. “Yo comía mejor adentro que afuera”, bromea uno de los ex compañeros de Báez. La comida que tenían eran tanta que la heladera siempre estaba llena. Tal es así que, por ejemplo, la comida que provee la cárcel no se come en el pabellón de Báez. Los compañeros de Báez también tienen otros beneficios, las medialunas que le llevan al empresario. La cárcel tiene reglas. Por ejemplo, no se puede ingresar con facturas. Solo medialunas. Otro de los servicios carcelarios que consume el empresario K es el de peluquería. Tres compañeros cortan el pelo y ya debutó como cliente. ¿Cómo se paga? Con víveres. No todos están tan felices con tener a Báez de compañero. Algunos lo resisten y le fruncen el ceño cuando cruzan la mirada. “Éste se robó todo. No queremos su comida”, respondieron el día que les llevaron un plato enviado por Lázaro. Ante la tensa situación, se decidió hacer una reunión entre todos los presos, se pusieron en ronda y acordaron no generar problemas. “Muchachos, todos los que estamos acá estamos por buena conducta, no somos reincidentes y si cumplimos nuestra condena con buena conducta nos vamos tranquilos. Así que no hagamos lío”, alzó la voz uno de los compañeros de Báez. Detrás de ese discurso se evidenciaba una defensa a Lázaro, el benefactor del pabellón. El lugar tiene un patio interno propio, por lo que Báez no tiene contacto con otros presos más que sus compañeros. No interactua con nadie más. Sus tardes las pasa jugando al truco con sus compañeros. También juega al dominó, ve la tele y lee libros. Una vez jugó al fútbol, pero le recomendaron abandonar esa actividad, debido a la arritmia que tiene. Es por eso que desde entonces solo mira los partidos. Sus lecturas varían entre ensayos de historia y ciencia política, y también mechó novelas como “Doña Flor y sus dos maridos”, del escritor brasileño Jorge Amado. Pero la mayor parte del tiempo hace lo que hacen la mayoría de los presos: lee su causa. Báez habla poco de sus situación judicial con el resto de los compañeros, solo repite que es un preso político y que podría pasar la investigación tranquilamente en libertad. “Siempre estuve a derecho”, relata. Con el que más habla es con Pérez Gadín, con quien a veces discute. Perez Gadín también aclara entre los compañeros de pabellón que nunca fue el contador de Báez, sino que era un profesor de la facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Solo le falta decir que no le gustan los habanos ni el whisky. De Cristina habla muy poco. Dice que no es su amiga y que lo dejaron solo. En cambio de Néstor habla maravillas. “Él sí era mi amigo”, contó una vez. Visita. El sábado 11 de junio, y a más de dos meses de su detención, Lázaro decidió recibir a su hijo Martín Báez. El mayor de los varones había intentado verlo el día que el empresario tuvo una audiencia con la Cámara Federal. Esa tarde, Martín esperó durante una hora y media, pero al final no lo dejaron encontrarse con su padre. Cinco días después, Martín se apersonó en Ezeiza durante el horario de visitas y dijo: “Vengo a ver a Lázaro Báez”. Pasó todos los controles penitenciarios y se dirigió al sector de visitas. Cuando Báez apareció, ambos se fundieron en un abrazo. Para ese momento, Lázaro ya tenía entre manos una nueva movida en su estrategia para recusar al juez Sebastián Casanello. Dos días antes lo había visitado Santiago Viola, el abogado de su otro hijo, Leandro. El más joven de los hijos varones había llamado a su letrado para que fuera a ver a su padre. Allí Lázaro le contó sobre la supuesta reunión en Olivos entre el juez y la ex presidenta de la que él habría sido testigo. El abogado de Leandro le pidió que lo escribiera y lo presentara en el expediente. Báez tomó un papel y una lapicera y comenzó a escribir: “A la Sala II de la Cámara Federal. Me dirijo a ustedes a los efectos de ponerlos en conocimiento, en el marco del incidente de recusación del doctor Casanello, que aproximadamente a mediados del 2015, con anterioridad a las elecciones generales, vi al mismo en la Quinta de Olivos, cuando estaba esperando para entrevistarse con la entonces presidente doctora Fernández. Ustedes tienen todos los medios para corroborar lo dicho, espero esto a los fines de ser tenido en cuenta al momento de resolver el incidente, lo manifestado es por el firme convencimiento de que la causa está direccionada hacia mi persona, mis hijos y mi familia. No he manifestado esto con anterioridad dado que no me fue preguntado en la audiencia mantenida con ustedes por el temor que siento, tal cual se lo expresara”. El contenido de la carta fue ratificado por los abogados de Báez, Rafael Sal Lari y Daniel Rubinovich, quienes se desmarcaron de la acción: “Fue autónoma e inconsulta”. Ya no se esconden los celos entre las distintas defensas de los Báez. Lázaro se queja de que sus defensores también cuidan los intereses de Cristina Kirchner. El manuscrito provocó que la Sala II de la Cámara Federal, integrada por los jueces Martín Irurzun, Horacio Cattani y Eduardo Farah, volviera llamar a Lázaro Báez el viernes 24 de junio para que diera detalles acerca de ese encuentro. El inconveniente que se le presenta a Báez en esta estrategia es que los demas actores niegan haberse encontrado en Olivos. Cristina, a través de su Facebook, escribió que nunca vio en su vida a Casanello y hasta aprovechó para tirarle la oreja por haber sobreseido al presidente Macri en una causa por escuchas ilegales. Por su lado, dos días después, Casanello también escribió un comunicado. “Nunca me he reunido con la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner en ninguna circunstancia. Nunca estuve en la Quinta Presidencial de Olivos”, afirmó. Mientras, desde Ezeiza, Lázaro habla con su ex eposa Norma Calismonte para preguntarle como están sus hijos y también por la salud de la madre de él, quien por la diabetes y el avance de la edad está senil en Río Gallegos. Calismonte, a pesar del divorcio, cuida de ella. Según la ley, el tiempo máximo para una prisión preventiva es de dos años, mientras avanza la investigación. Lázaro lleva casi tres meses. Quisiera estar libre, pero tampoco la pasa tan mal.

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