marluca
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Registrate y eliminá la publicidad! Como descargar juegos flash sin instalar nada! Para quien no lo conozca... Si quieres bajar a tu Pc los juegos flash o cualquier otro objeto flash que quieras usarlos luego sin estar conectado, puedes hacerlo, sin necesidad de instalar ningun programa adicional, solamente debes seguir los siguientes pasos: Primero: Estando en la página donde se halla el objeto flash (el juego por ejemplo), ingresa al menu Herramientas y luego selecciona Información de la página Segundo: En la ventana "Información de la página", seleccione la pestaña "Medios" y en ella selecciona el objeto flash que deseas guardar en tu Pc, debes buscar el archivo que tenga la extensión "swf". Tercero y último: Ubicado el objeto flash, presiona el botón "Guardar Como", selecciona una carpeta en tu Pc y listo. Ya puedes compartir el juego con otro amigo que no tenga conexión a la Web! RECUERDA...(Parece una ironia, pero si deberás tener instalado previamente un plugin) Si quieres visualizar el objeto que acabas de bajar, deberas tener instalado el plugins Flash Player, que lo puedes conseguir aquí: http://fpdownload.macromedia.com/get/flashplayer/current/install_flash_player.exe Si este método no te convence, proba este plugin, muy útil https://addons.mozilla.org/es-ES/firefox/downloads/file/29952/downthemall!-1.0.3-fx+tb+sm.xpi. En otro post, les enseñaré como bajar el plugins sin instalar, para poder transportarlo y llevarlo a otra PC por ejemplo. <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>
Registrate y eliminá la publicidad! ¿Buena suerte o mala suerte? Había una vez un hombre que vivía con su hijo en una casita del campo. Se dedicaba a trabajar la tierra y tenía un caballo para la labranza y para cargar los productos de la cosecha, era su bien más preciado. Un día el caballo se escapó saltando por encima de las bardas que hacían de cuadra. El vecino que se percató de este hecho corrió a la puerta de nuestro hombre diciéndole: -Tu caballo se escapó, ¿que harás ahora para trabajar el campo sin él? Se te avecina un invierno muy duro, ¡qué mala suerte has tenido! El hombre lo miró y le dijo: -¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Dios lo sabe. Pasó algún tiempo y el caballo volvió a su redil con diez caballos salvajes con los que se había unido. El vecino al observar esto, otra vez llamó al hombre y le dijo: -No solo recuperaste tu caballo, sino que ahora tienes diez caballos más, podrás vender y criar. ¡Qué buena suerte has tenido! El hombre lo miró y le dijo: -¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Dios lo sabe. Más adelante el hijo de nuestro hombre montaba uno de los caballos salvajes para domarlo y calló al suelo partiéndose una pierna. Otra vez el vecino fue a decirle: -¡Qué mala suerte has tenido! Tu hijo se accidentó y no podrá ayudarte, tu eres ya viejo y sin su ayuda tendrás muchos problemas para realizar todos los trabajos. El hombre, otra vez lo miró y dijo: -¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Dios lo sabe. Pasó el tiempo y en ese país estalló la guerra con el país vecino de manera que el ejército iba por los campos reclutando a los jóvenes para llevarlos al campo de batalla. Al hijo del vecino se lo llevaron por estar sano y al de nuestro hombre se le declaró no apto por estar imposibilitado. Nuevamente el vecino corrió diciendo: -Se llevaron a mi hijo por estar sano y al tuyo lo rechazaron por su pierna rota. ¡Qué buena suerte has tenido! Otra vez el hombre lo miró diciendo: -¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Dios lo sabe. Anónimo <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>
Registrate y eliminá la publicidad! El amor y la pasión Había una princesa que estaba locamente enamorada de un capitán de su guardia y, aunque sólo tenía 17 años, no tenía ningún otro deseo que casarse con él, aún a costa de lo que pudiera perder. Su padre que tenía fama de sabio no cesaba de decirle: -No estás preparada para recorrer el camino del amor. El amor es renuncia y así como regala, crucifica. Todavía eres muy joven y a veces caprichosa, si buscas en el amor sólo la paz y el placer, no es este el momento de casarte. -Pero, padre, ¡sería tan feliz junto a él!, que no me separaría ni un solo instante de su lado. Compartiríamos hasta el más profundo de nuestros sueños. Entonces el rey reflexionó y se dijo: -Las prohibiciones hacen crecer el deseo y si le prohíbo que se encuentre con su amado, su deseo por él crecerá desesperado. Además los sabios dicen: "Cuando el amor os llegue, seguidlo, aunque sus senderos son arduos y penosos". De modo que al fin le dijo a su hija: -Hija mía, voy a someter a prueba tu amor por ese joven. Vas a ser encerrada con él cuarenta días y cuarenta noches. Si al final siguen queriéndose casar es que estás preparada y entonces tendrás mi consentimiento. La princesa, loca de alegría, aceptó la prueba y abrazó a su padre. Todo marchó perfectamente los primeros días, pero tras la excitación y la euforia no tardó en presentarse la rutina y el aburrimiento. Lo que al principio era música celestial para la princesa se fue tornando ruido y así comenzó a vivir un extraño vaivén entre el dolor y el placer, la alegría y la tristeza. Así, antes de que pasaran dos semanas ya estaba suspirando por otro tipo de compañía, llegando a repudiar todo lo dijera o hiciese su amante. A las tres semanas estaba tan harta de aquel hombre que chillaba y aporreaba la puerta de su recinto. Cuando al fin pudo salir de allí, se echó en brazos de su padre agradecida de haberle librado de aquel a quién había llegado a aborrecer. Al tiempo, cuando la princesa recobró la serenidad perdida, le dijo a su padre: -Padre, háblame del matrimonio. Y su padre, el rey, le dijo: -Escucha lo que dicen los poetas de nuestro reino: "Dejad que en vuestra unión crezcan los espacios. Amaos el uno al otro, más no hagáis del amor una prisión. Llenaos mutuamente las copas, pero no bebáis de la misma. Compartid vuestro pan, más no comáis del mismo trozo. Y permaneced juntos, más no demasiados juntos, pues ni el roble ni el ciprés, crecen uno a la sombra del otro". Espero sea de su agrado... <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>