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INTRODUCCIÓN William S. BURROUGHS es una de las figuras más transgresoras e inclasificables de la literatura universal, hasta el punto de resultar dudosa su condición de narrador, en el sentido estricto del término (contador de historias). No cabe duda de que se trata de un escritor, puesto que su medio de expresión es el lenguaje escrito plasmado sobre papel, pero ahí acaban las certezas. El lenguaje que utiliza está tan alejado de la norma académica como de las distintas jergas y dialectos marginales norteamericanos. Con frecuencia sazona su prosa con términos de invención propia, construcciones gramaticales imposibles o palabras desprovistas de significado pero cargadas de sonoridad. Por todo ello, puede considerarse la mayor parte de su obra como poesía en prosa, ya que su intención no está tanto en la narración como en la evocación de determinadas atmósferas y ambientes, así como estados psicológicos extremos (casi nunca sentimientos). Para este fin utiliza el lenguaje, destruyéndolo y recomponiéndolo a su gusto, siempre consciente de que se trata de un código rígido y obtuso que debe ser dinamitado y reprogramado, intentando utilizarlo como fin más que como medio de expresión, ya que esto último supondría dejarlo en el lugar que siempre ha ocupado y que le ha servido para llegar a un estado de momificación absoluta. En este sentido, BURROUGHS, como Joyce , decide replantearse la base misma de la creación literaria, que no es otra que el propio código de comunicación. Es consciente de que un nuevo código transmite siempre nuevas ideas, y lo que es más importante: nuevas sensaciones. Para él, escribir es un acto físico de coordinación motora. Su meta es escribir más rápido de lo que se piensa, tal y como lo pretendieron los surrealistas por medio de la escritura automática. Este fin, aunque imposible, se vuelve deseable y útil como método de creación, o incluso de meditación. De la misma forma que la repetición de los “mantras” en el budismo zen es una forma de desproveer al lenguaje de su significado y limpiar la mente de todo pensamiento, ayudada por el ritmo respiratorio que dichos “mantras” imprimen al cuerpo; la escritura automática es una forma de liberarse de esa corriente de parloteo interno, encerrando los pensamientos en una hoja de papel en blanco y dejándolos fluír sin reflexionar sobre ellos. Es el monólogo interior de John Dos Passos llevado a su última consecuencia. William Burroughs, Lucien Carr y Allen Ginsberg (1953) Esta forma de trabajo fue una de las principales aportaciones que BURROUGHS transmitió a los escritores de la generación BEAT , de la que fue maestro y antecesor directo. No resulta casual que muchos de sus integrantes mostraran interés por la meditación y las tradiciones místicas orientales (zen, taoísmo, vedanta, sufismo...)y desarrollaran un estilo hipnótico y sincopado muy influenciado por estas filosofías, así como por movimientos musicales como el jazz y el be-bop. Tanto Allen Ginsberg como Gregory Corso y, sobretodo Jack Kerouac , reflejan en sus páginas esta clase de flujo obsesivo y automático de palabras, que guarda mucha relación con el beat (golpe) que les sirvió de seña de identidad generacional. Golpes a las teclas de la máquina de escribir, golpes a la batería de jazz que confieren un ritmo diabólico y espiral a las improvisaciones, golpes de las máquinas que trabajan en lugar del hombre a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial y sobretodo, golpes que les da la vida y la sociedad a todos aquellos que pretenden guiarse por su conciencia individual más que por la luz que irradia la locomotora del stablishment. Como hemos dicho, BURROUGHS será una influencia decisiva sobre la generación beat, hasta el punto de ser considerado en ocasiones como parte integrante de la misma (algo no del todo cierto). El peculiar tratamiento que BURROUGHS hace del lenguaje lo llevará a la invención del método CUT-UP (cortar y pegar) aplicado a la narrativa, consistente en recortar un texto en múltiples fragmentos, agitarlos hasta mezclarlos aleatoriamente y, finalmente recombinarlos tal y como vayan surgiendo de los inexorables designios del azar. Dicho método ha dado lugar a novelas enteras de William Burroughs, quien lo ha llegado a utilizar durante entrevistas periodísticas por medio de la combinación de tres o más cintas magnetofónicas grabadas con distintos discursos mezlados de forma inconexa. Este tipo de investigaciones y experimentos formales han cobrado gran importancia en la evolución de la música electrónica y las artes audiovisuales desde los sesenta hasta nuestros días (desde Stockhausen hasta el sampler digital tan utilizado en la actualidad, pasando por los videojockeys), pero no han seguido utilizándose apenas en la literatura. Esto explica por qué Burroughs ha ejercido tanta influencia sobre músicos y cineastas, tal como lo atestiguan los diversos discos-homenaje publicados por el sello belga de electrónica experimental Sub Rosa, o las múltiples colaboraciones de Burroughs con músicos ( Kurt Cobain , Ministry , U2, Laurie Anderson ...) o cineastas como Gus Van Sant y David Cronemberg . SUS COMIENZOS: EL ESCRITOR COMPULSIVO William Seward Burroughs había nacido en el año 1914 en St. Louis (estado de Missouri) y desde muy joven se había ido formando gracias a su condición de rata de biblioteca y su esmerada educación burguesa (pertenece a una familia acomodada, su abuelo fue el fundador de una famosa marca de calculadoras, posteriormente absorbida por IBM). Estas circunstancias biográficas lo llevan a un rechazo tajante de las convenciones sociales y la moral imperante, que tan bien pudo conocer gracias a su entorno familiar conservador. Fue criado en el “american way of life” propio de la Norteamérica de entreguerras. Como suele suceder, las disidencias se gestan en el centro mismo del problema. En este sentido, BURROUGHS pertenece a una larga estirpe de burgueses automarginados y transgresores, donde se encuentran también el Marqués de Sade , Cocteau o Tomas De Quincey . Cuando uno no necesita preocuparse por subsistir puede dedicar su tiempo a replantearse conceptos morales. Durante su juventud, estudia en distintas universidades, licenciándose en literatura inglesa en Harvard (donde conoce a T.S. Eliot ) en 1936 y cursando varios años de antropología, medicina, psicología... en diversos países (Alemania, Panamá, México...). Se casa con una judía alemana para librarla de los nazis y emprende un viaje por toda Europa. Trabaja de redactor de un periódico en St. Louis y a partir de 1938 se traslada a Chicago, donde ejercerá de exterminador de cucarachas y asistirá a un seminario de semántica impartido por Alfred Korzibsky . Se forma en profundidad en teoría psicoanalítica, parapsicología, telepatía... leyendo compulsivamente a autores contemporáneos como Wilhelm Reich , C.G. Jung , Spengler o L. Ron Hubbard y a clásicos como Zoroastro , Giordano Bruno , Paracelso ... Junto a su interés por el mundo de la ciencia y el ocultismo, desarrolla una gran pasión por las armas, adquirida en la adolescencia durante su estancia en el Ranch School, un internado aristocrático situado en Los Álamos (Nuevo Méjico), donde poco tiempo después se realizarían las primeras pruebas atómicas y donde el joven BURROUGHS se iniciaría en las prácticas homosexuales, a la edad de 15 años. Durante su estancia en Chicago desde 1938 hasta 1943 se introduce en el mundo del hampa y la delincuencia, condicionado por su incipiente adicción a la morfina. En 1943 se instala en Nueva York, conoce a Herbert Huncke , uno de los “héroes” suburbanos retratados por los escritores de la generación beat y heroinómano prototípico (así como genial escritor). También en esa época conoce a Allen Ginsberg y Jack Kerouac, quienes quedan fascinados por la amplia cultura y erudición de BURROUGHS, tomándolo como maestro y fuente de inspiración para sus respectivas obras literarias (en el caso concreto de Kerouac, en casi todas sus novelas aparece algún personaje basado en BURROUGHS, como el Bull Lee de “On the road”). El rol que desempeña BURROUGHS en ese momento fundacional de la “beat generation” será el de “hermano mayor” (aunque sea poco mayor que el resto), sobretodo gracias a haber vivido en diversos países y poseer una vasta cultura de los más variados temas. De este modo, BURROUGHS supera la sensación de aislamiento y malditismo que le había perseguido desde la infancia. Gracias a su influencia, Ginsberg y Kerouac leerán a autores como Hart Crane , William Butler Yeats , W.H. Auden , Blake , Kafka , Denton Welch ... y comenzarán a interesarse por la cultura oriental, por medio de obras clásicas como el Bhagavad- Gita , El Libro tibetano de los muertos , Upanisad o el Tao Te King . A principios de los cincuenta, Kerouac le insta a retomar su afición infantil a escribir novelas. Incluso escribirán juntos una novela inédita titulada “Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques”, que trataba de las experiencias homosexuales de un amigo común fallecido prematuramente. Hay que decir que BURROUGHS había escrito algunas novelas en su infancia, como “La autobiografía de un lobo”, con tan sólo ocho años o “Carl Cranbury en Egipto”. En ambas se vislumbra su afición a los países exóticos como medio de alejarse del aislamiento social al que su familia lo somete tras la caída de la bolsa en 1929, hecho que provocó la ruina económica de su padre y la consiguiente vergüenza y sensación de fracaso que lleva a su familia a trasladarse a una pequeña propiedad en las afueras de St. Louis. En 1929 publica en la revista del colegio una historia titulada “Magnetismo personal” en la que aborda precozmente varias de sus obsesiones posteriores: control mental, telepatía... En torno a los diez años escribe compulsivamente historias de piratas, vaqueros, gángsters... sazonadas con abundantes duelos de pistola (un motivo repetido en varias de sus novelas adultas). En estas primeras novelas se deja sentir la influencia de un libro titulado “No puedes ganar”, autobiografía de un ladrón llamado Jack Black publicada en 1924, obra que ejercerá un enorme poder de fascinación sobre el joven BURROUGHS y que lo acercará a un mundo marginal y furtivo que años después conocería de primera mano. PRECEDIENDO AL “BEAT”: SU PRIMERA NOVELA Hal Chase, Jack Kerouac, Allen Ginsberg, William Burroughs en las proximidades de la Universidad de Columbia (1944-1945) En el año 1945, a pesar de su homosexualidad, se casa con una mujer llamada Joan y compra una granja en Texas. Dos años después se traslada a Nueva Orleáns, donde comienza a tener problemas con la policía, ya que la situación legal es cada vez más difícil para los morfinómanos, por lo que huye a Méjico en 1949, donde asiste a un curso sobre historia azteca y escribe sus dos primeras novelas: “Yonqui” y “Marica”. La primera de ellas saldrá publicada en EEUU en 1953, gracias a las incansables gestiones y correcciones de Allen Ginsberg. No olvidemos que este fue un libro muy incómodo para el mundo editorial estadounidense de principios de los cincuenta, tanto por su temática como por su estilo. Por esta razón sale en un formato “pulp” y firmado con el pseudónimo William Lee , dentro de la editorial Ace Books de Carl Solomon , quien obliga a BURROUGHS a escribir una nota introductoria con tono moralista para cubrirse las espaldas ante la moral bienpensante de la época. En su debut como escritor, BURROUGHS utiliza un estilo mucho más conciso y aséptico que en la mayor parte de sus obras posteriores. Otorga prioridad a la historia más que a la forma literaria, construyendo una narración desprovista de todo elemento accesorio, casi minimal. Este estilo, propio de las novelas “pulp”, busca impactar por medio de la inmediatez del lenguaje y la contundencia de lo que se cuenta. El lector asiste a una narración en primera persona, de aspecto improvisado, lo cual otorga un aura de autenticidad a la novela, que sirve como gancho para el lector (el morbo es un elemento central en la intencionalidad de las “pulp novels”, a menudo deudoras del periodismo sensacionalista). La novela se convierte rápidamente en un hito dentro del subgénero de la autobiografía toxicómana, destacando por su tono anti-poético y marginal, distanciándose del romanticismo de De Quincey y del lirismo de “Cain's book”, escrito por Trochi algunos años después. A diferencia de dichas obras, el relato de BURROUGHS sólo se centra en el proceso adictivo mismo, obviando cualquier narración adyacente con entidad propia y tono evocador. Cuando se publica esta primera novela, la sociedad estadounidense vive un fervor prohibicionista en torno a diversas drogas, gracias en parte a la política impulsada por Henry Anslinger desde la DEA ("drug and food administration". El estereotipo del adicto a narcóticos cambia al tiempo que lo hacen las leyes sobre la venta de drogas, pasando del modelo integrado social y económicamente propio del s.XIX y principios del XX (representado por Coleridge o De Quincey en la literatura) al marginal perseguido, residente de los barrios pobres de las grandes urbes. El recrudecimiento de las leyes contra la venta de drogas provocará la aparición de la figura del “camello” o traficante clandestino, que a menudo vende sustancias adulteradas. Este momento de cambio en los hábitos y en la sociología de las drogas, se ve reflejado en la novela de BURROUGHS, quien empieza su adicción durante la 2ª Guerra Mundial a base de morfina y opiáceos de farmacia y progresivamente comienza a recurrir a heroína adulterada del mercado callejero, con un precio considerablemente mayor. La novela retrata la cotidianidad del adicto y la lucha constante contra las resistencias de los médicos y farmacéuticos a dispensar narcóticos (algo impensable tan sólo veinte años antes, cuando estos mismos profesionales eran el principal grupo social de adictos y/o difusores de la adicción yatrogénica). Diversos historiadores de las sustancias psicoactivas ( Antonio Escohotado , Richard Rudgley, Sadie Plant ...) han destacado la influencia determinante de esta novela de Burroughs en la aparición del concepto de yonqui como estereotipo sociológico, muy diferenciado del adicto a opiáceos de siglos anteriores (tanto del morfinómano sanitario como del fumador de opio), cuyo ocaso queda reflejado en la novela autobiográfica “Diary of a drug fiend” (1922) de Aleister Crowley . Cuando en la década de los setenta los sueños de los “hijos de las flores” se desvanecieron, la figura del yonqui marginal comenzó a tomar impulso en forma de las llamadas “epidemias de heroína” (en España no llegará hasta principios de los ochenta) y se reflejó notoriamente en varios fenómenos de la cultura popular norteamericana. Desde las primeras canciones de la Velvet Underground ( Heroin a la cabeza) hasta el desencanto punk, pasando por la progresiva marginalización y despolitización del movimiento underground o los filmes de Warhol , Morrisey , Anger ... todos ellos influidos de forma directa y confesa por BURROUGHS, una de las pocas figuras que resultó inmune a la iconografía del “flower power” y al movimiento hippie. Ya en esta primera novela, escrita en torno a 1950, deja claro su falta de confianza en las ideologías políticas y en los movimientos de masas, decantándose por la descripción de su universo personal más desgarrado y sincero y consolidándose como el gran “outsider” de la literatura norteamericana del siglo XX. Poco después de terminar “Yonqui”, BURROUGHS escribe “Marica”, utilizando el mismo estilo simple y conciso. Esta será su novela más sentimental, ya que trata de sus diversas relaciones amorosas y sexuales durante su estancia en Méjico y Panamá. En ella queda claro que su matrimonio con Joan, a pesar de los hijos en común, es más una cuestión de amistad que de amor, ya que su condición de homosexual lo lleva a acumular jóvenes amantes masculinos, a menudo interesados por el dinero que esperan sacarle al “gringo”. EL NACIMIENTO DEL MUTANTE Y SU ALMUERZO DESNUDO En Méjico, cuando cree haber encontrado por fin su asentamiento ideal (le fascina la extrema libertad y el mundo onírico que se vive allí, amén de la facilidad con que puede comprar morfina) sucede un accidente que marcará su destino como escritor: su mujer muere tras recibir un disparo del propio Burroughs mientras realizaban prácticas de tiro a lo Guillermo Tell en estado ebrio. Este trágico suceso lo llevará a embarcarse en una expedición antropológica a Panamá, que después continuará en solitario por Colombia, Ecuador y Perú, en busca de la ayahuasca o yagé , un poderoso enteógeno vegetal utilizado por diversas tribus latinoamericanas (en especial por los jíbaros o shuar ). El interés de Burroughs en esta sustancia procede de las alusiones que muchos antropólogos habían hecho a sus supuestas propiedades telepáticas (de hecho, uno de sus principios activos fue bautizado como telepatina). Durante estos viajes mantiene una relación epistolar con Allen Ginsberg. Las cartas de ambos se recopilarán y saldrán publicadas con el título de “Las cartas del yagé” en 1963. En ellas se observa la profunda depresión que atraviesa BURROUGHS tras el desgraciado accidente con su esposa. Regresa a Nueva York en 1953 para asistir como padrino al nacimiento incipiente de la “Beat generation”. Conoce a Gregory Corso , John Clellon Holmes y el resto de escritores beat. En 1954 se marcha a vivir a Tánger a causa de sus problemas con la justicia estadounidense, allí residirá hasta 1958. Estos años serán los más duros y dramáticos de su vida, a causa de su adicción cada vez mayor a la heroína. Sus vecinos se refieren a él como “el hombre invisible” a causa de su aspecto extremadamente degradado. Durante este período no es capaz de escribir más que pequeños fragmentos inconexos , algunos de ellos incorporados después a su novela “El almuerzo desnudo”, que describe su vida en esta época. Tras numerosos intentos de desintoxicación, en 1956 se somete al revolucionario tratamiento de apomorfina del doctor John Dent (1888-1962) en una clínica de Londres, con resultados positivos que le permitirán retomar enérgicamente su labor literaria. De hecho, a principios de 1957 ya casi ha finalizado la novela, que será mecanografiada por Kerouac durante una visita que le hacen él y Ginsberg a Tánger. En 1958 se traslada a París, donde reside en el “hotel beat”, llamado así por albergar a gran cantidad de escritores y pintores de vanguardia a finales de los cincuenta, y comienza a experimentar con métodos como el “cut-up” (cortado), el “fold-in” (montaje) o el “splice-in” (inserción), aplicados a la literatura y surgidos de la influencia decisiva del pintor Brion Gysin . “El almuerzo desnudo” es considerada por muchos como la obra maestra de BURROUGHS y como una novela paradigmática en la historia de la literatura norteamericana y mundial. Publicada tras muchos problemas legales en 1959, generó un auténtico escándalo en el mundo editorial estadounidense y tuvo que afrontar diversos procesos legales por obscenidad en Los Ángeles y Boston en 1965. La novela comienza con un prólogo-ensayo en el que BURROUGHS reflexiona sobre la adicción a los opiáceos como enfermedad metabólica, los distintos métodos de desintoxicación y las abismales diferencias que existen entre las diversas sustancias ilegales, cada una de ellas con unas características históricas y farmacológicas distintas, aunque metidas en el mismo saco de represión y ausencia de libertades por el gigante estadounidense, quien exportó su criterio moralizante y prohibicionista a países con larga tradición de consumo de sustancias ajenas al país del tío Sam, por medio de coacciones y presiones económicas casi siempre motivadas por oscuros intereses de estado. Tras el prólogo, la novela profundiza en un universo onírico, obsesivo, donde la alucinación se entremezcla con la realidad (es probable que el frecuente consumo de mayún, una forma de hachís comestible, influyera notablemente en la construcción de la atmósfera del libro). Las calles de Tánger, Chicago o Nueva York se describen con intensidad psicoanalítica por medio de contundentes imágenes monstruosas asociadas casi siempre a los personajes “freaks” que pululan por ellas. La lucha entre el poder y los desarraigados se expresa de forma hiperbólica por medio de la sensación de constante paranoia que atraviesa la novela desde su contundente comienzo: “Siento que la pasma se me echa encima, los siento tomar posiciones ahí fuera, organizar a sus soplones del demonio, canturreando en torno a la cuchara y el cuentagotas que tiré en la estación de Washington Square”. El autor utiliza la escritura automática y el constante monólogo interior para lanzar imágenes vertiginosas sobre el papel, que impactan con la fuerza de sus connotaciones más que por su significado literal: “Así que vuelvo al centro por la estación de Sheridan Square por si el secreta acecha en un armario de escobas. Ya dije que no podía durar. Sabía que andaban por allí fuera en aquelarre, preparando su magia negra pasmosa, pinchando muñecos con mi cara en Leavenworth. ”A ese no sirve de nada clavarle agujas, Mike”. La novela carece de planteamiento, nudo o desenlace y se desarrolla en espiral a través de un torrente de sensaciones que impactan directamente en el subconsciente del lector y se graban a fuego. El propio autor lo explica de la siguiente manera: “No pretendo imponer relato, argumento, continuidad... En la medida en que consigo un registro DIRECTO de ciertas áreas del proceso psíquico, quizá desempeñe una función concreta... no pretendo entretener” En cuanto a la ambientación, también carece de escenario fijo. En un párrafo te encuentras en Méjico y en otro en Nueva York, sin que medie transición alguna. Este recurso permite al autor abordar una gran cantidad de ambientes y sensaciones distintas, cuyo único elemento común es el origen, la procedencia (la propia vida de BURROUGHS). De esta forma, la no-historia que cuenta la novela es la no-historia de la vida del autor en esos años, narrada con toda la intensidad de quién la ha sentido en carne propia y se niega a filtrarla a través de ningún género o convención literaria. Por ello, muchos párrafos de la novela son pequeños ensayos microscópicos en los que no se describe ni se narra sino que se teoriza. Ensayo y novela se juntan para dar lugar a poesía en prosa, donde el lenguaje se subvierte y escapa a las convenciones. Leyendo “El almuerzo desnudo” se comprende la fascinación de BURROUGHS por el método “cut-up”, aunque no lo haya utilizado aun en esta novela. Resulta lógica su utilización por parte de un autor que siempre ha priorizado la sugestión por encima de la narración (lo único que rompe el “cut-up” es la narración, pero a menudo incrementa la sugestión). En ocasiones se ha considerado “El almuerzo desnudo” como una novela excesivamente densa e incoherente y es cierto que para el lector que desconozca por completo la biografía del autor o que no se haya iniciado con obras más accesibles como Yonqui o Marica, puede resultar insufrible (por incomprensible). La historia que subyace tras el marasmo onírico de la novela es la misma (o muy similar) que la narrada de forma más clara en las dos novelas antes mencionadas. Son distintas caras de la misma moneda. Las tres novelas se corresponden con el período 1945-1953, los años de más intensa adicción de BURROUGHS. El almuerzo desnudo expresa las sensaciones intangibles que acompañaron a los hechos concretos narrados en las otras dos obras, por lo que lo más adecuado puede ser leerla en último lugar, cuando ya se poseen unas coordenadas espacio-temporales, dadas en las obras precedentes. De todas formas, es necesario que el lector se abandone a la sugestión y aborde la novela como si de poesía se tratase, sin pretender encontrar un hilo argumental (lo mismo que ocurre con las películas de David Lynch o Philippe Garrel ). DE LOS SESENTA A LOS NOVENTA, O EL TRIUNFO DEL CUT-UP Tras su novela-hito, el profesor chiflado de la literatura abraza definitivamente las nuevas concepciones formales que surgieron del magnetismo creativo de Brion Gysin y posteriormente fueron elaboradas y regurgitadas por el escritor de St. Louis, quien las bautizó con los nombres ya mencionados ( cut-up , fold-in , splice-in y algunos más). En 1960 se traslada a Londres, aunque con esporádicas estancias en París y Tánger. Desde allí vive distanciado del enorme revuelo que su novela “El almuerzo desnudo” está provocando en EEUU. En Edimburgo asiste a una Conferencia Internacional de escritores, donde autores como Norman Mailer le expresan una enorme admiración por su novela. En 1965 reside en el mítico Hotel Chelsea de Nueva York, con diversos músicos y artistas de la nueva generación hippie, conoce a Andy Warhol , Larry Ryvers, Basquiat y otros muchos representantes de la pintura y poesía de la década de los sesenta. Poco después regresa a Londres, donde residirá hasta 1974, fecha de su definitivo regreso a EEUU. Desde la publicación de “El almuerzo desnudo”, BURROUGHS comienza un proceso rápido de radicalización estilística, más acorde con su filosofía vital que el estilo pulp de sus primeras novelas. Comienza a aplicar trucos y prestidigitaciones lingüísticas con el objetivo de romper aun más la forma de sus novelas (una de sus sentencias más famosas es la contundente: “language is a virus”). Paralelamente, se vislumbra en sus nuevas obras un leve rastro ideológico, antes completamente inexistente. Comienzan a aparecer continuas referencias al PODER y a la anulación del hombre a través del CONTROL . El universo INTERZONA ha resultado fatalmente profético, un mundo globalizado donde “hablar es mentir y vivir es colaborar”, un mundo acelerado donde no queda tiempo para vivir y mucho menos para pensar. El planeta Nova, presente de forma recurrente en su trilogía “La máquina blanda” (1961), ”El tiquet que explotó” (1962) y “Expreso Nova” (1964), es una inmensa metáfora de la paranoia cibernética (recordemos la pleitesía que rindieron a BURROUGHS los exponentes de la corriente cyberpunk , léase William Gibson , Bruce Stirling y Clive Barker ). Un universo que en ocasiones posee reminiscencias de “El Proceso” de Kafka , pero desde una perspectiva más extrema y tecnológica. En el universo NOVA, las fuerzas policiales acechan en cada esquina y el individuo no está permitido. “Las armas más poderosas han sido siempre las nuevas formas de conciencia... la Inquisición y el poder de la Iglesia en la Edad Media no fueron derribadas por una acción revolucionaria directa. Su fuerza desapareció porque la conciencia humana se desarrolló más allá de ellos”. Los habitantes grises de Nova parecen vivir en un universo pregrabado donde la única salida está en provocar un fallo del sistema. En una sociedad binaria, dominada por el conflicto de opuestos, la unidad es revolucionaria: “Hay varias fórmulas básicas que han mantenido a este planeta en la ignorancia y la esclavitud. La primera es el concepto de nación o país. Se dibuja una línea alrededor de un territorio y se le llama país. Lo que significa que hay que poner policía, control de aduanas, fronteras, ejércitos, y también problemas con las otras tribus del otro lado de la línea” El chico subliminal , uno de los fantasmales habitantes de Nova, se desplaza por un mundo corrupto donde las fuerzas del orden son los criminales más peligrosos. Esta atmósfera inquietante se adelanta en más de una década a la paranoia post-hippie de los “speed-freaks” y los “hell-angels”, la caída del sueño psicodélico de retorno a la naturaleza, representado gráficamente por el dibujante de cómics Robert Crumb , quien describe la década de los sesenta como una gigantesca ola que acaba estrellándose contra las rocas del PODER y deja a su paso un rastro de destrucción (“he visto las mejores mentes de mi generación destruídas por la locura”, el impactante aullido de Allen Ginsberg resultó premonitorio para lo que ocurriría en los setenta). Uno de los méritos de William S. BURROUGHS ha sido su capacidad de sobrevolar todas las modas y tendencias sin influirse más que por su arrolladora personalidad. Un auténtico “lobo estepario” de la era cibernética que fue capaz de publicar decenas de libros en la década de los sesenta sin acercarse por un momento a las modas de la época. La obra de BURROUGHS sigue resultando igual de atípica y visionaria en el 2004 de lo que lo fue en 1959 (lo mismo que ocurre con personajes como Timoty Leary , John Lily o James Lovelock en ciencia y filosofía o John Cage , Nico o Laurie Anderson en música). La trilogía NOVA, leída hoy en día resulta absolutamente esclarecedora: “las técnicas esenciales de NOVA son muy simples, consisten en crear y agrabar conflictos”. Además de la referida trilogía, BURROUGHS aprovecha la década prodigiosa para publicar infinidad de artículos teóricos y relatos en las más variopintas publicaciones contraculturales, así como algún que otro montaje teatral o poemas sueltos, como su aportación a la compilación poética “Minutes to go”, junto a Gregory Corso y Sinclair Belles . Igualmente, ofrece numerosas conferencias donde aborda los más variados temas (política, drogas, literatura...) A principios de los setenta vive una crisis creativa en Londres, ya que lleva décadas escribiendo y sus obras casi nunca han pasado del malditismo más absoluto. Escribe el guión cinematográfico “Las últimas palabras de Dulch Schulz” (1970), las novelas “Los muchachos salvajes” (1971) y “Puerto de los santos” (1973), así como las compilaciones de relatos “Exterminador” y “Metro blanco” (ambas en 1971), todas ellas absolutos fracasos comerciales, como el resto de sus obras hasta su muerte. A mediados de los setenta y gracias, en parte a la ayuda de el bueno de Ginsberg, comienza a ofrecer seminarios en diversas universidades norteamericanas y europeas. Ya de vuelta en EEUU, publica de forma compulsiva infinidad de obras a finales de los setenta, entre ellas destacan “La tercera mente” (1978) junto a Brion Gysin o “Doctor Benway” (1979) una suerte de remix o variación de “El almuerzo desnudo”, protagonizada por uno de sus personajes más enigmáticos. En los ochenta publica una genial trilogía del espacio: “Ciudades de la noche roja” (1981), “El lugar de los caminos muertos” (1984) y “Las tierras de occidente” (1987). En ellas se dan citas los géneros más marcianos, desde el western surreal-cibernético a la ciencia ficción más reflexiva y ensayística. En estas obras el prolífico escritor norteamericano retoma lo mejor de su estilo aplicándolo a un nuevo tipo de historias, lo que le valió para trascender la compulsión del cut-up y retornar a un estilo más simple: “Creo que Finnegan`s Wake ejemplifica muy bien la trampa en que puede caer la literatura experimental cuando se convierte en puramente experimental. Yo he ido así de lejos en algunos experimentos concretos y luego he retrocedido; es decir, ahora vuelvo a escribir narrativa lineal puramente convencional, pero aplicando lo que he aprendido con el cut-up y con las otras técnicas a los problemas de la escritura convencional” Esa capacidad de reinventarse dice mucho a favor de la literatura de BURROUGHS en los años ochenta, aunque lo que él denomina “escritura convencional” no lo sea en absoluto, ni en la forma ni en el fondo. De hecho, muchos de los hallazgos expresivos alcanzados por BURROUGHS hace décadas aún no han sido asimilados ni incorporados apenas a la literatura (a diferencia de lo que ocurre con la música o las artes visuales, que llevan algún tiempo transitando por la senda burroughsiana). Desde finales de los ochenta hasta su muerte en 1997, Burroughs publicó una enorme cantidad de novelas pero, sobretodo dedicó sus esfuerzos a la pintura, la música y el cine, grabando infinidad de discos con gente como David Bowie , Frank Zappa , Tom Waits , New Order , The Jesús & Mary Chain , Henry Rollins , Blondie y un interminable etcétera. Sus cuadros han sido utilizados como portadas de discos de Sonic Youth y su presencia ha sido requerida hasta para el spot publicitario de una multinacional de zapatillas deportivas. Ha protagonizado diversos cortos y prestado sus guiones para otros tantos (muchos de ellos de la animación más innovadora que se ha hecho en los noventa), así como numerosas películas. En definitiva, al final de su vida, el escritor maldito se convirtió en una especie de icono mediático de referencia para los hijos del punk y la nueva escena electrónica experimental, convirtiéndose en uno de los personajes con más presencia en la red INTERNET (¿interzona?). Incluso diversas universidades y entidades lo condecoraron con dudosos galardones en un vano intento por domesticar y absorver su mensaje de transgresión. Afortunadamente, hoy en día, años después de su muerte, sigue ocupando el mismo lugar inclasificable que ocupó siempre, y el tiempo le seguirá dando la razón.

Resumir en pocas palabras el universo lírico de Frank Zappa es imposible, pero al menos se pueden repasar algunas de sus obsesiones: El sexo (gays, heterosexuales, enfermedades venéreas, groupies, etc..), la política (con críticas furiosas a los gobiernos, en particular el de su país), y la religión (los riesgos del fanatismo)... Todas ellas tratadas con mordacidad crítica, y casi siempre con ironía y sarcasmo... Otras veces sí, las letras son delirios con personajes de lo más variados, o relatos escatológicos o sexuales... El humor cínico era uno de sus fuertes, y no siempre fué bien interpretado...El mismo Zappa fué un activista de los derechos de los músicos a la libre expresión. A principios de los '80 expuso en el senado de los EEUU para defender su posición frente a una liga de moralidad (la PMRC -Parents Music Resource Center o Centro de Recursos Musicales de Padres- donde militaba la esposa de Al Gore) que pretendía ejercer un control sobre las letras de los discos de rock, y que finalmente impuso el famoso sticker de "Parental Advisory"...Una de las mejores anécdotas es la del tema "Jewish Princess" (Princesa Judía) del disco "Sheik Yerbouti" de 1979, Aca la controvertida cancion: link: http://www.youtube.com/watch?v=zF4N-lvduG0que fué denunciada por un grupo judío-americano antidiscriminación... ("...Quiero una Princesita Judía que huela a sexo / Una afiladora, sacudidora, con el vertedero humedecido / Una Princesita Judía descarada / Con tetas titánicas, con pezones gastados / Puede ser hasta pobre / Mientras lo haga con cuatro en el suelo...". Como reparación no tuvo mejor idea que incluir en su siguiente disco "Joe's Garage" la canción "Catholic Girls" Esta es la otra controvertida, pero igual de genial cancion:link: http://www.youtube.com/watch?v=UyYuoPvjEDw(..."Hasta el final / así es como van cada día / y ninguna de sus mamás parece saberlo. / Hip, hip, hurra, por la clase que tienen / no hay nada como una chica católica / en la CYO -Organización Católica Juvenil- cuando aprenden a soplar...."No creo que los aludidos hayan quedado conformes... Pero al menos dejó claro que no tenía animosidad hacia ningún grupo religioso... ¡sino que podía reírse de todos por igual! De yapa otra cancion muy buena:link: http://www.youtube.com/watch?v=pECXxfQ-sw4&feature=related
Aca les dejo 5 cuentos cortos de este gran escritor, tan controvertido para algunos La Flor del Castaño Se supone, yo no lo afirmaría, pero algunos eruditos nos lo aseguran, que la flor del castaño posee efectivamente el mismo olor que ese prolífico semen que la naturaleza tuvo a bien colocar en los riñones del hombre para la reproducción de sus semejantes. Una tiema damisela, de unos quince años de edad, que jamás había salido de la casa paterna, se paseaba un día con su madre y con un presumido clérigo por la alameda de castaños que con la fragancia de las flores embalsamaban el aire con el sospechoso aroma que acabamos de tomarnos la libertad de mencionar. -¡Oh! Dios mío, mamá, ese extraño olor- dice la jovencita a su madre sin darse cuenta de dónde procedía-. ¿Lo oléis, mamá ... ? Es un olor que conozco. -Callaos, señorita, no digáis esas cosas, os lo ruego. -¿Y por qué no, mamá? No veo que haya nada de malo en deciros que ese olor no me resulta desconocido y de eso ya no me cabe la menor duda. -Pero, señorita… -Pero, mamá, os repito que lo conozco: padre, os ruego que me digáis qué mal hago al asegurarle a mamá que conozco ese olor. -Señorita -responde el eclesiástico, acariciándose la papada y aflautando la voz-, no es que haya hecho ningún mal exactamente; pero es que aquí nos hallamos bajo unos castaños y nosotros los naturalistas admitimos, en botánica, que la flor del castaño... -¿Que la flor del castaño ... ? -Pues bien, señorita, que huele como cuando se eyacula. Un Obispo en el Atolladero Resulta bastante curiosa la idea que algunas personas piadosas tienen de los juramentos. Creen que ciertas letras del alfabeto, ordenadas de una forma o de otra, pueden, en uno de esos sentidos, lo mismo agradar infinitamente al Eterno como, dispuestas en otro, ultrajarle de la forma más horrible, y sin lugar a dudas ese es uno de los más arraigados prejuicios que ofuscan a la gente devota. A la categoría de las personas escrupulosas en lo que respecta a las "b" y a las "f" pertenecía un anciano obispo de Mirepoix que a comienzos de este siglo pasaba por ser un santo; cuando un día iba a ver al obispo de Pamiers su carroza se atascó en los horribles caminos que separan esas dos ciudades: por más que lo intentaron los caballos no podían hacer más. -Monseñor exclamó al fin el cochero a punto de estallar-, mientras permanezcáis ahí mis caballos no podrán dar un paso. -¿Y por qué no? -contestó el obispo. -Porque es absolutamente necesario que yo suelte un juramento y Vuestra Ilustrísimo se opone a ello; así, pues, haremos noche aquí si Ella no me lo permite. -Bueno, bueno contesto el obispo, zalamero, santiguándose-, jurad, pues, hijo mío, pero lo menos posible. El cochero blasfema, los caballos arrancan, monseñor sube de nuevo... y llegan sin novedad. ¡Qué me engañen siempre así! Hay pocos seres en el mundo tan libertinos como el cardenal de..., cuyo nombre, teniendo en cuenta su todavía sana y vigorosa existencia, me permitiréis que calle. Su Eminencia tiene concertado un arreglo, en Roma, con una de esas mujeres cuya servicial profesión es la de proporcionar a los libertinos el material que necesitan como sustento de sus pasiones; todas las mañanas le lleva una muchachita de trece o catorce años, todo lo más, pero con la que monseñor no goza más que de esa incongruente manera que hace, por lo general, las delicias de los italianos, gracias a lo cual la vestal sale de las manos de Su Ilustrísimo poco más o menos tan virgen como llegó a ellas, y puede ser revendida otra vez como doncella a algún libertino más decente. A aquella matrona, que se conocía perfectamente las máximas del cardenal, no hallando un día a mano el material que se había comprometido a suministrar diariamente, se le ocurrió hacer vestir de niña a un guapísimo niño del coro de la iglesia del jefe de los apóstoles; le peinaron, le pusieron una cofia, unas enaguas y todos los atavíos necesarios para convencer al santo hombre de Dios. No le pudieron prestar, sin embargo, lo que le habría asegurado verdaderamente un parecido perfecto con el sexo al que tenía que suplantar, pero este detalle preocupaba poquísimo a la alcahueta... «En su vida ha puesto la mano en ese sitio comentaba ésta a la compañera que la ayudaba en la superchería-; sin ninguna duda explorará única y exclusivamente aquello que hace a este niño igual a todas las niñas del universo; así, pues, no tenemos nada que temer ... » Pero la comadre se equivocaba. Ignoraba sin duda que un cardenal italiano tiene un tacto demasiado delicado y un paladar demasiado exquisito como para equivocarse en cosas semejantes; comparece la víctima, el gran sacerdote la inmola, pero a la tercera sacudida: -¡Per Dio santo! -exclama el hombre de Dios-. ¡Sono ingannato, quésto bambino ragazzo, mai non fu putana! Y lo comprueba... No viendo nada, sin embargo, excesivamente enojoso en esta aventura para un habitante de la ciudad santa, Su Eminencia sigue su camino diciendo tal vez como aquel campesino al que le sirvieron trufas en lugar de patatas: «¡Qué me engañen siempre así!» Pero cuando la operación ha terminado: -Señora -dice a la dueña-, no os culpo por vuestro error. -Perdonad, monseñor. -No, no, os repito, no os culpo por ello, pero si esto os vuelve a suceder no dejéis de advertírmelo, porque... lo que no vea al principio lo descubriré más adelante. El Fingimiento Feliz (o La Ficcion Afortunada) Hay muchísimas mujeres que piensan que con tal no llegar hasta el fin con un amante, pueden al menos permitirse, sin ofender a su esposo, un cierto comercio de galantería, y a menudo esta forma de ver las cosas tiene consecuencias más peligrosas que si su caída hubiera sido completa. Lo que le ocurrió a la marquesa de Guissac, mujer de elevada posición de Nimes, en el Languedoc, es una prueba evidente de lo que aquí proponemos como máxima. Alocada, aturdida, alegre, rebosante de ingenio y de simpatía, la señora de Guissac creyó que ciertas cartas galantes, escritas y recibidas por ella y por el barón Aumelach, no tendrían consecuencia alguna, siempre que no fueran conocidas y que si, por desgracia, llegaban a ser descubiertas, pudiendo probar su inocencia a su marido, no perdería en modo alguno su favor. Se equivocó... El señor de Guissac, desmedidamente celoso, sospecha el intercambio, interroga a una doncella, se apodera de una carta, al principio no encuentra en ella nada que justifique sus temores, pero si mucho más de lo que necesita para alimentar sus sospechas, coge una pistola y un vaso de limonada le irrumpe como un poseso en la habitación de su mujer... - Señora, he sido traicionado - le ruge enfurecido -; leed este billete: él me lo aclara, ya no hay tiempo para juzgar, os concedo la elección de vuestra muerte. La marquesa se defiende, jura a su marido que está ,equivocado, que puede ser, es verdad, culpable de una imprudencia, pero que no lo es, sin lugar a duda, de crimen alguno. - ¡Ya no me convenceréis, pérfida! - le contesta el marido furibundo, ¡ya no me convenceréis! Elegid rápidamente o al instante esta arma os privará de la luz del día. La desdichada señora de Guissac, aterrorizada, se decide por el veneno; toma la copa y lo bebe. - ¡Deteneos! le dice su esposo cuando ya ha bebido parte, no pereceréis sola; odiado por vos, traicionado por vos, ¿qué querríais que hiciera yo en el mundo? -y tras decir esto bebe lo que queda en el cáliz. - ¡Oh, señor! -exclama la señora de Guissac. En terrible trance en que nos habéis colocado a ambos, no me neguéis un confesor ni tampoco el poder abrazar por última vez a mi padre y a mi madre. Envían a buscar enseguida a las personas que esta desdichada mujer reclama, se arroja a los brazos de los que le dieron la vida y de nuevo protesta que no es culpable de nada. Pero, ¿qué reproches se le pueden hacer a un marido que se cree traicionado y que castiga a su mujer de tal forma que él mismo se sacrifica? Sólo queda la desesperación y el llanto brota de todos por igual. Mientras tanto llega el confesor... - En este atroz instante de mi vida -dice la marquesa- deseo, para consuelo de mis padres y para el honor de mi memoria hacer una confesión pública y empieza a acusarse en voz alta de todo aquello que su conciencia le reprocha desde que nació. El marido, que está atento y que no oye citar al barón de Aumelach, convencido de que en semejante ocasión su mujer no se atrevería a fingir, se levanta rebosante de alegría. ¡Oh, mis queridos padres! -exclama abrazando al mismo tiempo a su suegro y a su suegra, consolaos y que vuestra hija me perdone el miedo que la he hecho pasar, tantas preocupaciones me produjo que es lícito que le devuelva unas cuantas. No hubo nunca ningún veneno en lo que hemos tomado, que esté tranquila; calmémonos todos y que por lo menos aprenda que una mujer verdaderamente honrada no sólo no debe cometer el mal, sino que tampoco debe levantar sospechas de que lo comete. La marquesa tuvo que hacer esfuerzos sobrehumanos para recobrarse de su estado; se había sentido envenenada hasta tal punto que el vuelo de su imaginación le había ya hecho padecer todas las angustias de muerte semejante. Se pone en pie temblorosa, abraza a su marido; la alegría reemplaza al dolor y la joven esposa bien escarmentada por esta terrible escena, promete que en el futuro sabrá evitar hasta la más pequeña apariencia de infidelidad. Mantuvo su palabra y vivió más de treinta años con su marido sin que éste tuviera nunca que hacerle el más mínimo reproche. La Serpiente Todo el mundo conoció a principios de este siglo a la señora presidente de C..., una de las mujeres más agradables y bonitas de Dijon, y todos la han visto acariciar y acoger públicamente en su lecho a la serpiente blanca que va a ser la protagonista de esta anécdota. -Este animal es el mejor amigo que tengo en el mundo -le comentaba un día a una dama extranjera que había ido a verla y que mostraba curiosidad por conocer la razón de las atenciones que la bella presidente prodigaba a su serpiente-. En otro tiempo amé apasionadamente -prosiguió ésta-, señora, a un joven encantador que se vio obligado a alejarse de mí para ir a cosechar laureles; al margen de nuestros encuentros convenidos, él me había pedido que, siguiendo su ejemplo, a unas horas determinadas nos retiráramos cada uno por nuestro lado a algún paraje solitario para no ocuparnos de nada en absoluto más que de nuestra ternura. Un día, a las cinco de la tarde, cuando iba a recogerme en un pequeño pabellón al extremo de mi jardín, para serle fiel en mi promesa, convencida de que ningún animal de esta clase hubiera nunca podido penetrar en el jardín, de pronto descubrí a mis pies a este encantador animalillo, al que, como bien podéis ver, idolatro. Quise huir; la serpiente se tendió delante de mí, parecía pedirme perdón, parecía asegurarme que bien lejos estaba de querer hacerme ningún daño; me paro, la observo; al verme tranquila se acerca, hace cien cabriolas a mis pies, unas más de prisa que las otras; no puedo contenerme y le paso mi mano por encima, con su cabeza la acaricia delicadamente, la cojo y la pongo sobre mis rodillas, se arrebuja en ellas y parece que duerme. Una sensación de inquietud se apodera de mi... De mis ojos se escapan, a pesar mío, unas lágrimas que bañan a este animalillo encantador... Despertada por mi dolor, me mira..., gime..., alza su cabeza hasta mi seno..., lo acaricia y de nuevo se desploma anonadado... ¡Oh, cielos -grité-, todo se ha acabado; mi amante ha muerto! Abandoné aquel funesto lugar llevando conmigo a esta serpiente, a la que un misterioso sentimiento parece ligarme a pesar mío... Advertencias fatales de una voz desconocida cuyos ecos, señora, podéis interpretar como os guste, pero ocho días más tarde recibo la noticia de que mi amante había sido muerto en el preciso instante en que apareció la serpiente; nunca he querido separarme de este animal; sólo a mi muerte me abandonará; después de aquello me casé, pero con la explícita condición de que no la apartaría de mi lado. Y tras estas palabras la gentil presidente cogió la serpiente, la recostó contra su seno y le hizo dar, como si fuera un podenco, cien vueltas delante de la dama que la interrogaba. ¡Oh, Providencia!, si esta aventura es tan cierta como lo asegura toda la provincia de Borgoña, ¡qué inexcrutables son tus designios! PD: No pongo imagenes porque la mayoria de las que estan relacionadas con el Marques pueden ser consideradas como material que va mejor en P!

Bueno mi primer post, aca algunas de las, para mi, mejores frases de Zappa. Reflejan un poco su pensamiento y filosofia de vida que es muy interesante "Abandona la escuela antes de que se pudra tu mente por exponerla a nuestro mediocre sistema educativo.¡Olvídate del título y ve a una biblioteca y edúcate a ti mismo si tienes las pelotas bien puestas! Algunos de ustedes parecen robots plásticos a quienes le dicen que leer". "La religión es excelente para mantener callada a la gente común". "Lee el Kama Sutra ¿Cuánta gente murió por leer el Kama Sutra comparado con la Biblia? ¿Quien gana?" "La sociedad paga para tener un sistema educativo de mierda, porque mientras mas idiotas salgan, más fácil de venderles algo es, hacerlos dóciles consumidores, o empleaduchos. Graduados con sus títulos y nada en sus cabezas, que creen saber algo, pero no saben nada. ¿Qué música escuchan? Mis discos seguro que no". "Sin desviarse de la norma, el progreso es imposible". "Los niños son ingenuos, creen cualquier cosa. La escuela ya es suficiente, pero si encima lo acercas a una iglesia, lo estás metiendo en problemas". "¡Cobren impuestos a las malditas iglesias!" "El comunismo no funciona porque a la gente le encanta poseer porquerías". "Tengo un importante mensaje que dar a la gente "linda" de todo el mundo. Si crees que eres lindo, tal vez creas que eres hermoso. Sólo quiero decirles una cosa: hay más gente como nosotros, unos Feos Hijos de Puta, que ustedes, así que... ¡tengan cuidado!" "Cuanto más aburrido es un niño, es cuando más sus padres, al mostrar a su hijo, reciben adulaciones por ser buenos padres. Porque tienen un chico domesticado como un animalito en sus casas". "Si tienes una vida aburrida y mediocre es por haber escuchado a tu mami, a tu papi, a tus profesores, a los curas o a algún tipo en la televisión diciéndote cómo hacer las cosas ¡Así que te lo mereces!" "Cienciología... Pones unas monedas y un tipo te resuelve unas cuantas de tus preguntas, y si pagas suficiente dinero te convierte en un Maestro ¿Qué diferencia tiene con las otras religiones?" "Es tan absurdo que la gente se tome las cosas tan en serio... Seré honesto, a mis dieciocho años trabajé en mi actitud para no tener seriedades, ¿y qué? Estar vivo ya es demasiado extraño..." "Muchas cosas erróneas de la sociedad deben ser atribuidas a que la gente que hizo las leyes tenía un mal ajuste sexual". "El tabaco es mi vegetal favorito". "Adán y Eva estaban en el paraíso, y el cuento de hadas dice que la serpiente "mala" convenció al hombre de comer la manzana del Árbol del Conocimiento. Y el castigo fue que Eva debería sangrar y él tendría que trabajar ¿Pero qué tenía de malo querer tener conocimiento? Por ello, el cristianismo es una religión anti-intelectual. No quieren que seas inteligente. Así que sé un estúpido imbécil y tienes el cielo ganado. Eso es el cristianismo". "Después de todo, Dios escribió el libro, ¡y en él dice que nos hizo a su semejanza! Asi que si somos tontos, entonces Dios es tonto, y si tal vez un poco feo..." "La ilusión de libertad continuará mientras sea rentable dicha ilusión. Cuando sea muy cara de mantener, bajarán el escenario, cerraran las cortinas y sacarán las sillas, y podrás ver el agujero en la pared del teatro". "Mi consejo como padre es que, si quieres criar a un niño feliz y saludable mentalmente, aléjalo de la iglesia lo más que puedas." "La estupidez tiene un cierto encanto del que la ignorancia carece". "Nunca me ha importado que treinta millones de personas puedan pensar que estoy equivocado. El número de personas que pensaban que Hitler tenía razón no prueba que estuviese en lo cierto ¿Tengo acaso que estar necesariamente equivocado sólo porque unos pocos millones de personas piensen que no tengo la razón?" "Algunos científicos argumentan que, debido a su abundancia, el hidrógeno es el bloque básico con el que el universo está construido. Estoy en desacuerdo. Pienso que hay mucha más estupidez que hidrógeno, y que por lo tanto la estupidez es el bloque básico con el que el universo está construido". "El periodismo musical consiste en gente que no sabe escribir entrevistando a gente que no sabe hablar para gente que no sabe leer". "La política es el departamento "Espectáculos" de la industria". "El arte es hacer algo de la nada y venderlo". "Sin música para decorarlo, el tiempo es sólo un puñado de aburridos plazos límite de producción o fechas en las cuales deben pagarse las cuentas". "Escribir sobre música es como bailar sobre arquitectura". "El maquillaje no cuenta, más vale mejorar tu mente". "Mi música es como una película para su oído". "Todo el universo es una gran broma". "La música es físicamente la más inspiradora de todas las artes." (Moon Unit, Gail & Frank Zappa) "Si no lo captas, es que no tenías que captarlo." Entrevistadora: ¿Como quieres que te recuerden? FZ: "Yo no quiero que la gente me recuerde." Y un video para terminar