marce157
Usuario (Argentina)
Está confirmada la visita de Estelares a Resistencia. Será el martes 8 de julio, en Mitre (Perón 251). Además, podrían venir también a la Bienal de Esculturas, el 23 de julio, aunque esta fecha no fue asegurada. Fuente: http://losestelares.com.ar/home/home.html Fuente: http://www.bienaldelchaco.com/spanish2008/actividades.html
Intoxicados en Resistencia Las recargables del Pity Eléctrico, poderoso e inagotable, el último héroe del rock nacional estremeció con su recital del sábado/domingo. Rolingas, nenitos y nenes de mamá, ramoneros y muuuuuuuchas minitas festejaron al genio y su gran banda. Campera esquimal y un jean de mujer bien ajustado. Ya no quedan dudas: es el Pity, que salta presuroso al escenario, provocando el delirio de miles de almas que se dejan explotar en todos los rincones del Hindú Club. Pasaron pocos minutos de las 0.30, Intoxicados comienza a lucirse y despeja la tensión y las dudas de cualquier, cualquier inesperado comunicado de suspensión del show. Tan presumible como inesperado, el tipo sale a hacer de las suyas ante una multitud que no hace otra cosa que mirarlo, atónito. Quién lo hubiera dicho, Intoxicados arranca con un pequeño set electrónico que sorprende al 99% de la audiencia, que en su mayoría del palo stone, parece entender poco de qué habla su héroe de barrio, devenido en el frontman argento más mimado de los últimos cinco años. La banda, a puro órgano, sintetizadores, un bajo muy preciso y las guitarras de Felipe Barroso y el propio Pity, deslumbra –ayudado sí por las luces azules y violetas que crean una atmósfera que envidiarían hasta los Prodigy- con su Hermano Tolueno recontraremix. La joda acaba de empezar y la pelota la tiene el chabón que va camino a convertirse en mártir del rock nacional. Ni bien pasan los 8-9 minutos de punk-electrónico, caen, tras cartón, dos de las canciones más viscerales y representativas de Viejas Locas, la banda stone que vio nacer a Pity y con la que se adueñó de miles de corazones. Inesperada salida del playlist, esperado resultado abajo: los rolingas saltan y bailotean recordando, seguramente, aquellos últimos años 90. El show va tornándose cada vez más amistoso. Ya casi todos han aterrizado y sólo quieren que la fiesta continúe, que lleguen los hits y que siga todo bien. Ni lerdos ni perezosos ni intoxicados (aunque habrá que esperar los resultados del antidoping), tiran sobre la mesa Pila Pila, el último éxito. Esta canción que le pone onda a cualquier bajón es –más que seguro- la que llevó a muchos padres y madres a llevar –valga la redundancia- a sus hijos sub-12 al recital del Hindú. El Pity se convirtió en ídolo y su contrariada relación con las drogas, peleada con su inquebrantable voluntad y ternura, hace que hasta las viejitas quieran abrazarlo y protegerlo. La performance intoxicada avanza. Despacio, con intromisiones –acertadas y de las otras- del líder de la banda en cada canción. Hay tiempo para los covers, para versionar propios y hasta para ironizar con un tema de Miguel Mateos. Pasan AC/DC (con la voz de Bon Scott y todo), The Beatles, Pink Floyd, los Rolling Stones claro y, el cierre, con Ramones, al palo. Dos clásicos de la legendaria banda punk: Blitzkrieg Bop y The KKK Took My Baby Away (que no es más que la madre de Una piba como vos, otro hit marca registrada de la banda del viejita carismático). La energía del Pity parece no acabarse. Baja y sube del escenario como si nada. Tira su guitarra cinco metros para arriba y la abaraja como si tuviese entre manos un almohadón y no una criolla que vale seguro más de 3 lucas. Baila, actúa, grita, canta, se divierte y ya van casi tres horas suyas (Y te pregunto a vos, a vos, a vos/¿cuánto dura una hora para vos, para vos, para vos?) pero como seis o siete de los de abajo. El último héroe del rock comienza a despedirse de Resistencia. Pregunta si ésta (por la del sábado/domingo) era la tercera vez que venía, interrogante para el que todos tuvieron una respuesta distinta. Luego dice que está harto de la vida en la ciudad y que quiere vivir en el Chaco. El tiempo deja de correr por algunos minutos y se detiene en la voz del Pity y en la viola del niño Felipe. El conejito de Duracell no habría llegado al final... El ratón a batería siguió... Hasta siempre Intoxicados. FUENTE: LA VOZ DEL CHACO http://lavozdelchacoaldia.com.ar/enlace.php?idn=1889