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Primer post: 26 ago 2010Último post: 26 ago 2010
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Carta del embajador Hussein Triki al presidente James Carter
InfoporAnónimo8/26/2010

Carta del embajador Hussein Triki al presidente Jimmy Carter Esta carta la dirigió el Sr. Hussein Triki, ex-embajador de la loga de los estados árabes en argentina, al que era el presidente los Estados Unidos en ese momento, el Sr. James Carter. Hussein Triki es un prócer en los países de África del norte, la "África islámica", habiendo luchado en la liberación de Argelia, Marruecos, y su país de origen, Túnez. Desde los 19 años, Triki se embarcó en una lucha tenaz contra la Francia imperial que sometía a los países africanos a una feroz dictadura, en la cual la libertad de expresión y de culto estaban prohibidas; y los recursos de los países eran saqueados por los franceses, que aprovechaban las ventajas estratégicas que les daban sus colonias para desenvolverse en la segunda guerra mundial, principalmente contra los alemanes. Triki participó en encarnizadas luchas, se refugió en búnkers, y se escapó de prisión con condena de muerte más de una vez, hasta que finalmente, luego de terminada la guerra, consiguió, junto con otros compañeros de lucha, la libertad de dichos países árabes. Una vez conquistados estos objetivos, Triki se embarcó a sudamérica, donde ocupó el cargo de embajador la liga de los estados árabes(en aquel entonces no había una embajada por cada país árabe) donde trabajó a la par del General Perón. El nuevo marco geopolítico que dejó el fin de la guerra, supuso nuevas divisiones para el mundo, y nuevos grupos de poder. Entre ellos, un país hermano fue duramente perjudicado, como todos sabemos. La ocupación de Palestina supuso el inicio de un plan estratégico del sionismo internacional. Éste, como veremos, si bien fue el primer paso del sionismo internacional en acción, estaba planeado desde fines del siglo anterior, cuando se produjo en Basilea en agosto de 1897 el primer congreso sionista mundial, donde se creó la "Organización Sionista Mundial", autoridad suprema del movimiento Sionista y órgano central obligatorio de conducción, para todas las formaciones y colectividades judías del mundo. El objetivo de este post, claramente no es el conflicto. Es, simplemente, exponer información sobre los conflictos políticos que nos rodean, los cuales SIEMPRE estan estratégicamente organizados por unas pocas personas adictas al poder, y SIEMPRE los perjudicados somos las personas comunes, de cualquier raza, nacionalidad o religión... Se puede estar de acuerdo o no. Por último, comento que el gran Hussein Triki todavía está en actividad(nació en 1916...) Tengo entendido que el hombre está como una luz, y muy saludable, tal vez producto de años de buena voluntad... está a punto de re-editar la obra que le dio fama a nivel mundial, "He aquí Palestina... El sionismo al desnudo", la cual desenmascara las atrocidades que viene comentiendo el sionismo, que lejos está de seguir los principios y valores de su religión(el judaísmo) que enriquecieron la cultura de la humanidad desde los inicios de la civilización, y que mancha el nombre de todos los hermanos judíos habitantes del mundo, ya sea bombardeando poblaciones totalmente indefensas e inofensivas en Palestina, o ejerciendo presiones y negociados secretos en los más altos órganos del congreso estadounidense, o el organismo de naciones unidas, como bien demuestra Triki en su obra. Cuando tenga novedades sobre la publicación de la obra, lo subo. 15/2/1977 Excelentísimo Señor James Carter Presidente de los Estados Unidos de América Casa Blanca Washington Excelentísimo Señor Presidente: Enhorabuena dirigió Usted un mensaje “a todos los pueblos del mundo” en ocasión de asumir sus altas y trascendentales responsabilidades en la Casa Blanca, para presidir los asuntos internos y externos de los Estados Unidos de América, en esta etapa crucial de la historia de la humanidad. Esta feliz innovación que honra al Presidente James Carter, llena nuestros corazones de esperanza porque traduce-así lo entendemos- el noble sentir de la gran responsabilidad moral e histórica que asumirá Usted, no sólo ante sus conciudadanos y la historia de su país, sino también ante los pueblos del mundo y por sobre todo ante Dios, al tomar toda decisión que pueda “afectar” directa o indirectamente el porvenir de una parte o de todos los pueblos. Agradeciéndole, Señor Presidente, la oportunidad que se me brinda, me siento sumamente honrado de poder someter a su alta consideración y análisis de las inquietudes de millones de seres humanos que, - al igual que el pueblo norteamericano tienen derecho a vivir con libertad y dignidad en sus respectivas patrias- desde hace varias décadas esta sufriendo las desastrosas consecuencias del comportamiento político, económico y militar de los Estados Unidos de America, cuyos destinos tan dignamente acaba Usted de asumir. Señor Presidente: Los Estados Unidos de América, quienes desde los albores de este siglo, principalmente desde el fin de la primera guerra mundial (1914-1918) y, de una manera especial desde el fin de la contienda de 1939-1945, ejercen una influencia casi decisiva en el desarrollo político, económico y social de la mayoría de los pueblos del mundo, y por lo tanto conformaron el inquietante período –hecho de angustias- que viven millones de seres humanos, tienen el imprescindible deber moral de hacer su autocrítica y revisar con toda sinceridad y con toda objetividad sus posiciones. Serían tantos los problemas, inquietudes y sufrimientos que se podrían someter a su alta atención, sin embargo me limitaré a someter ante su consideración la “problemática sionista” que, a mi modesto juicio, pone en peligro la integridad nacional de todos los pueblos, compromete el presente y el provenir de todos los ciudadanos de religión judía en sus respectivas patrias, y puede encender la chispa de una tercera guerra mundial. Cuánta razón tenía el extinto presidente Harry Truman cuando dijo, en perfecto conocimiento de causa: “Quien no comprenda la problemática sionista no podrá comprender el mundo de nuestros días”. En efecto, Señor Presidente, desde el día en que, en 1897, el extinto Doctor Teodoro Herzl puso en vigencia la insólita y peligrosísima norma de la permanente interacción e interdependencia entre el “negotiorum gestor”, ayer la dirección del Movimiento sionista, y desde 1948 el Estado de Israel, y el “Dominus negotiorum” o sea, los millones de ciudadanos de religión judía que viven en todas las naciones del mundo en donde gozan, al igual que los demás ciudadanos de otras religiones, de los mismos derechos de ciudadanía que confieren la Constitución y las leyes de la patria común… desde aquel día, y más precisamente desde la creación del Estado de Israel la “problemática sionista” constituye un gravísimo problema latente no sólo para los gobernantes y pueblos de éstas naciones, sino – a corto o largo plazo – para todos los ciudadanos de religión judía que viven en las mismas. Es un ineludible deber nacional para Usted, señor presidente, medir con toda objetividad y rectitud de conciencia, la gravedad de la problemática sionista y las peligrosísimas consecuencias que derivan de la misma y que pesan sobre la integridad, la estabilidad y la paz de todas las naciones del mundo, principalmente los Estados Unidos de América, donde viven millones de ciudadanos de religión judía. “El sionismo – dice D. Ben Gurión – no es una simple noción conceptual de orden general, ni un concepto filosófico o religioso independiente del tiempo, lugar y circunstancias. El sionismo es, en realidad, una filosofía judía cuya substancia esencial es la lucha contra la asimilación”; y para materializar los fines del sionismo, el mismo líder sionista exige de todos los ciudadanos judíos de todas las naciones un comportamiento antinacional cuando dice: “El establecimiento del Estado judío introdujo una modificación a la interpretación del sionismo. Hasta la fundación del Estado de Israel, todo Judío comprador de Shekels, o todo Judío dispuesto a ayudar a conseguir los fines del sionismo se consideraba sionista, mientras que ahora el “estatus” sionista está determinado por la obligación colectiva de todas las organizaciones sionistas nacionales de apoyar al Estado Judío bajo todas las circunstancias, aún cuando tal actitud vaya en contra de las opiniones de las respectivas autoridades nacionales”. Por otra parte, el Dr. Nahum Goldmann, que, siendo ciudadano estadounidense, es al mismo tiempo ciudadano israelí y ciudadano suizo, en ocasión de celebrarse el penúltimo Congreso Judío Mundial en la ciudad de Jerusalén ocupada (5-10 de febrero de 1975), en donde se congregaron 600 ciudadanos de religión judía llegados de 65 naciones en donde gozan de los plenos derechos de ciudadanía… en su discurso inaugural de aquel evento, el Dr. Nahum Goldmann, recalcando la consigna sionista dijo: “El verdadero “test” de nuestra solidaridad para con Israel se concretará por la manera de que emplearemos para apoyar dicho Estado aunque adoptando posiciones contrarias a la política de los países en donde vivimos (sic). Debemos prepararnos a lo peor y comprometernos a apoyar a Israel sean los que fueren los sacrificios políticos que ello nos exija”. Comentando el comportamiento de los ciudadanos de religión judía de los Estados Unidos, en pro del Estado de Israel, el comentarista del periódico francés “Le Monde” (25-26 de enero de 1970), Alain Clement dice: “Para un Judío americano el problema de la doble nacionalidad ni siquiera existe; el apoyo al Estado de Israel es prácticamente unánime e incondicional; los Judíos americanos se sienten personalmente responsables de la vida y de la prosperidad del Estado de Israel. La mayoría de ellos se identifican con este Estado hasta el punto de adoptar sin reservas alguna, sin vacilar, sin examen critico y en toda coyuntura, la posición del momento adoptada por el gobierno de Jerusalén”. Es así, Señor Presidente, como más de seis millones de ciudadanos estadounidenses de religión judía al igual que los de las demás naciones occidentales de Europa y América, obedeciendo a las consignas del “negotiorum gestor”, “se identifican –desde 1948- con este Estado (de Israel) hasta el punto de aceptar sin reserva alguna, sin vacilar, sin examen crítico y en toda coyuntura, la posición del momento adoptada por el Gobierno de Jerusalén”. Y es así, Señor Presidente, como los Árabes, en su permanente guerra defensiva, no se enfrentan, en la realidad de los hechos, solo al Estado de Israel sino a través del mismo, en virtud de la permanente interacción e interdependencia que rigen las relaciones del “negotiorum gestor” o el Estado de Israel y el “dominus negotiorum” o los doce millones de ciudadanos de Judíos ciudadanos de todas naciones del mundo… los Árabes se enfrentan en la realidad de los hechos a las potenciales políticas, económicas, científicas, informativas e incluso militares de todas las potencias más desarrolladas del mundo, principalmente los Estados Unidos de América y, en ciertos puntos, la URSS. Señor Presidente: Su conciudadano David Nes, ex encargado de Negocios de la embajada de USA en El Cairo durante la guerra de 1967, consciente del peligro que pesa sobre su patria: los Estados Unidos de América, publicó un artículo en el periódico londinense: “The Times” de fecha 5 de febrero de 1971, en el cual, hablando de las relaciones “muy especiales” entre Israel y USA, dice entre otras cosas: “Estas relaciones sobrepasan en importancia todos los dominios de la defensa, la cooperación, los intercambios de informaciones, la doble nacionalidad y el sostén diplomático mutuo… sobrepasan, por ejemplo, las relaciones que existen entre los Estados Unidos y Gran Bretaña (…) En el campo del intercambio de informaciones secretas, no existe cooperación semejante a la practicada entre USA e Israel. Esta cooperación sobrepasa sobremanera las disposiciones especiales de la cooperación con Gran Bretaña previstas por la ley de Mac Mahon. Es así que en el curso de los meses previos a junio de 1967, las necesidades de informaciones pedidas a nuestra embajada (En El Cairo) por intermedio de Washington, de la CIA y de los miembros de la Oficina de Informaciones Militares en el Medio Oriente, respondían mucho más a intereses israelíes que a intereses americanos (…) Israel basó, por lo menos parcialmente, la eficacia de sus ataques aéreos, el 5 de junio de 1967, mucho más en las informaciones de fuente americana relativas a la situación de los campos de aviación y a la distribución de los aviones egipcios y añade:”En cuanto a las informaciones políticas y económicas, el Ministro americano de Relaciones Exteriores ha adquirido, desde hace algún tiempo, la costumbre de suministrar a la Embajada israelí en Washington copias de todos nuestros informes provenientes de nuestra Embajada en el Medio Oriente que interesan a la Embajada de Israel”. Por otra parte, el escritor francés Pierre Rossi consigna en su obra “Les Clefs de la guerre”, la declaración que sin ambages conciudadanos suyos, Señor Presidente, han hecho a los diplomáticos franceses que acompañaban al Presidente Georges Popidou y su Señora esposa, en visita oficial a los Estados Unidos. Manifestando su hostilidad a los huéspedes oficiales del ex Presidente R. Nixon y del pueblo estadounidense, los ciudadanos norteamericanos de religión judía, obedeciendo a las consignas del sionismo dijeron: “Nosotros no somos gente como los demás, porque constituimos una nación que no se ha definitivamente fijado aún. Nosotros definimos nuestros derechos sólo con referencia a nosotros mismos importándonos poco el orden político y las fronteras trazadas por los demás”. Señor Presidente: Los Estados Unidos, victoriosos en la segunda guerra mundial, se presentaron a los pueblos árabes como el símbolo de la libertad y abanderado de las esperanzas de cooperación para el desarrollo y el bienestar en un marco de orgullo y dignidad nacionales. Los Estados árabes y sus pueblos acogieron con fervor la amistad de esta gran nación. Le abrieron sin reserva alguna sus países y sus corazones ya que USA que acababa de combatir victoriosamente “la opresión, el fascismo y la tiranía”, nunca había dado motivos, en sus relaciones con los Árabes, para ser tachada de la menor malevolencia. La amistad árabe-americana era, pues, susceptible de dar los mejores frutos, tanto para los pueblos árabes como para el pueblo americano. Pero los Estados Unidos de América prefirieron abdicar ante la “presión” de los sionistas norteamericanos, quienes obedeciendo a las consignas del sionismo, sacrificaron los verdaderos intereses de su patria para crear un Estado artificial que, en función de la permanente interacción e interdependencia entre el “negotiorum gestor” y el “Dominus negotiorum”, se transformó en el Súper-Estado Internacional por excelencia, capaz de hacer mover sus sionistas en donde quiera para lograr sus fines de hegemonía mundial. Comentando esta “presión” de los sionistas norteamericanos, el Senador Lawrence Smith dijo en su discurso ante la Cámara de los Representantes el 18 de diciembre de 1947, o sea pocos días después de que el entonces candidato a la presidencia Harry Truman pusiese todo el peso de la potencia norteamericana en la balanza de la superchería sionista para arrancar a la ONU la inicua resolución de partición de la Palestina árabe: “Las presiones ejercidas por nuestros conciudadanos americanos constituyen un comportamiento condenable cuyos efectos se revelarán con el tiempo. Este Congreso tiene el deber de dar su acuerdo para la apertura de una investigación total a fin de permitir al pueblo americano saber que las Naciones Unidas han sido utilizadas, en esta circunstancia, como un instrumento de tortura y de ningún modo como instrumento de justicia internacional”. Señor Presidente: El extinto Presidente Harry Truman, para acceder a la presidencia mediante el oro sionista, comprometió los verdaderos intereses de los Estados Unidos de América en todo el mundo árabe; creó un foco de enfrentamiento y de guerra permanentes en el Medio Oriente; causó la desgracia de millones de seres humanos; dio el auge más grande al movimiento más racistas del mundo poniendo en peligro a corto o largo plazo- la integridad nacional de todas las naciones del mundo en donde el sionismo logró anidar a sus quintas columnas; y dio, a través del conflicto palestino, la ocasión a la Unión Soviética de penetrar en el mundo árabe y realizar el viejo sueño ruso de tener su armada presente en el Mediterráneo. Harry Truman, mediante el oro sionista, ocupó la Casa Blanca de 1945 a 1953, legando a los Estados Unidos de América y al mundo entero el problema más grave y más complejo: el problema del sionismo internacional. Al dejar este mundo, Harry Truman sólo se llevó con él el peso de las consecuencias de sus acciones y decisiones sobre la vida de millones de seres humanos en todas las latitudes y especialmente en el Medio Oriente árabe, para recibir de la Justicia Divina las recompensas y los castigos correspondientes. “El día en que los humanos comparecerán en tropel (ante la Justicia divina); el que hace un átomo de bien lo verá y el que hace un átomo de mal lo verá”, reza el Corán. Señor Presidente: Uno de sus predecesores en la Casa Blanca, el ilustre desaparecido J.F. Kennedy, consciente del peligro sionista que amenazaba a los Estado Unidos, había encargado al Senador J.W. Fulbright investigar sobre el comportamiento antinacional de los sionistas norteamericanos. Abstracción hecha de los resultados confidenciales de esta investigación, los que fueron publicados el primero de agosto de 1963, muestran de qué manera las organizaciones sionistas controladas por el “negotiorum gestor” o Estado de Israel influyen en la conducción política de la gran nación americana en forma favorable a Israel, sin considerar los intereses de los Estados Unidos. Señor Presidente: Al igual que todos los presidentes que le precedieron a Usted en la Casa Blanca, al cabo de su mandato, la verdadera suma… la única suma que Usted recogerá será, más allá de los acomodos, más allá de las supercherías sionistas, más allá de los intereses creados, más allá de los complots y confabulaciones del sionismo racista… la verdadera suma de su cosecha, Señor Presidente, será la suma de “los átomos de bien y los átomos de mal”, será la incidencia que su actuación en la Casa Blanca habrá tenido sobre el presente y el porvenir de millones de seres humanos y el legado histórico que habrá dejado Usted al pueblo norteamericano. Señor Presidente: Es un altísimo honor para un militante de la lucha en pro de la libertad y la dignidad del hombre hacerle llegar un ejemplar de mi obra: “He Aquí Palestina…EL SIONISMO AL DESNUDO” que se propone colocar el problema palestino en su verdadero contexto internacional a través de la problemática sionista, que tiende a disgregar todas las comunidades nacionales por lo tanto, defender los derechos inalienables de los Árabes, de los Judíos y de todos los ciudadanos en sus respectivas patrias en el seno de la gran familia humana a la cual pertenecen todos los hombres, sin discriminación alguna de raza, color o credo. Esperando que usted, Señor Presidente, tenga dentro de sus altas responsabilidades históricas, algunos momentos para verificar, a través de mi obra, la gravedad de la problemática sionista que amenaza, no sólo a los árabes, sino a todos los pueblos del mundo, le ruego aceptar la expresión de mi más alta consideración. Hussein Triki Fuente: El texto íntegro está sacado de la obra "He aquí Palestina... El sionismo al desnudo",pág. 60-66 de la editorial Afrodisio Aguado S.A., ed 1977, España.

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