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Primer post: 23 ago 2012Último post: 23 ago 2012
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Caminar Talampaya, la mejor opción
TurismoporAnónimo8/23/2012

Existe un mundo por descubrir el Parque Nacional de Talampaya. No se trata sólo de sus espectaculares cañones formados por lenguas de glaciares hace 17.000 años, no se trata sólo de sus fósiles que datan de 250 millones de años, no es sólo el fabuloso paisaje Triásico y su fauna exótica, ni los finos arroyos de agua cristalina que la recorren. Como dijimos, es universo por descubrir tramo por tramo, detalle a detalle. Si bien a algunos lugares puede llegarse en combi o en bicicleta, recomendamos prepararnos para una cómoda caminata, la mejor manera de recorrerla. Con buenas zapatillas de trekking o borceguíes, ropa liviana, agua, protector solar y un gorro estamos listos para emprender el viaje. Los tramos más largos son de 10 a 12 km, pero vale la pena transitarlos ya que su final será recompensado con las mejores vistas del cañón. El Parque Nacional se organiza en cuatro áreas: el más conocido cañón de Talampaya, Ciudad Perdida, Quebrada Arco Iris y Quebrada Don Eduardo. Esta última es la menos visitada por su lejanía pero sin embargo es la que mejores experiencias ofrece. Vale la pena intentarlo. La excursión arranca bien temprano en la mañana para evitar el sol, en una camioneta junto a la entrada del parque. En el lugar suele soplar fuertemente el viento cálido y seco del Zonda, sobretodo en invierno, por lo cual es importante mantenerse bien hidratado en todo momento del viaje. A los pocos minutos ya nos encontramos en el punto de partida: el lecho del río seco del canon de Talampaya. A la vera del río crecen algarrobos de tronco retorcido varias veces centenarios, algunos incluso cercanos a cumplir el milenio. Y tras uno de ellos se entra en la Quebrada Don Eduardo. A partir de este momento, las grandes rocas triásicas nos sorprenden con huellas de hace 250 millones de años. De hecho, fue en el vecino Valle de la Luna -que es parte de la misma cuenca con Talampaya- donde se encontraron los fósiles de aquellos ancestros nuestros y del Eoraptor lunensis, el dinosaurio más antiguo que se conoce, es decir el primero de la cadena evolutiva (70 cm de alzada). Estas distintas eras están impresas en las paredes del cañón y en las rocas en forma de estratos o capas de tierra de distinto color y dureza. La superficie de la Tierra es una sucesión de placas a 60 kilómetros de profundidad que flotan en el magma incandescente del núcleo terrestre. El Parque se encuentra sobre la placa Sudamericana, que choca desde hace millones de años con la placa de Nazca, la cual llega desde las profundidades del océano Pacífico. Por eso Chile se sacude cada tanto y surgió la cordillera de los Andes, como un plegamiento de la placa Sudamericana, resultado de la potencia descomunal del choque. Así se formaron los Andes, la cordillera más joven de la Tierra. Pero volviendo al parque y sus atractivos, Talampaya es un auténtico archivo geológico de los cambios climáticos ocurridos durante millones de años y están ahí para apreciarlos. Con la colaboración de un buen guía podremos sacar el mayor provecho de toda la información que ellos guardan en sus descomunales paredes de 180 m. En Talampaya el suelo que pisamos tiene 250 millones de años, y lo ocurrido hasta nuestra era puede verse en la ladera de los cañones formados por glaciares que fueron empujando la tierra acumulada Era tras Era. Un camino al pasado todavía habitado por reptiles y roedores únicos en su especie y en el mundo. Más información de La Rioja.

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Para fin de semana largo ..
Para fin de semana largo ..
TurismoporAnónimo8/23/2012

que recomiendan ? Propuestas para encontrar aires nuevos en los lugares cercanos, abriendo rutas en pueblos rurales cercanos o descubriendo la observación de aves sin viajar demasiado. Como decía Mafalda, es hora de “tomarnos unas vacaciones de las vacaciones que nos tomamos”. Cuatro días no alcanzan para destinos exóticos ni periplos de exploración en tierras lejanas; por eso, son tal vez los únicos que realmente incitan al descanso. En estas minivacaciones no hay tiempo de adaptación: el desenchufe de la ciudad tiene que ser rápido, pero lo cierto es que ahí nomás hay todo un abanico de lugares que permiten lograrlo. A empaquetar lo mínimo (con el objetivo confeso de desempaquetar también lo mínimo al regreso), cargar el GPS y salir, en busca de un día de campo, de un almuerzo al aire libre o tal vez de un fotosafari “al vuelo” para los que gustan captar los colores de las aves. Rumbo al Oeste Dejando  Buenos Aires  hacia el oeste, un rosario de pueblitos rurales esperan al visitante con sus calles de ripio, sus esquinitas perdidas, los almacenes detenidos en el tiempo. Algunos de ellos fueron reunidos en el programa provincial de “pueblos turísticos”, que apunta al desarrollo de las pequeñas localidades y el arraigo de sus habitantes más jóvenes. Para quienes los eligen por un fin de semana, son un verdadero oasis en el que no es preciso programar nada: todo va fluyendo por sí solo, gracias a la cordialidad campestre de la gente que está más que dispuesta a dar la bienvenida a los recién llegados. Azcuénaga Se llega por la RN 7 hasta el kilómetro 72. Allí se toma el camino a Carlos Keen y hay que seguir la ruta pasando Villa Ruiz. En el partido de  San Andrés de Giles , unos 400 habitantes residen en esta localidad fundada en 1880 junto con la llegada del ferrocarril que unía Ramal-Pergamino. El tren partía, en  Buenos Aires , de una estación situada donde hoy se levanta el Teatro Colón. A pesar de su modestia mediática, la estación original fue uno de los centros de la llamada Revolución de 1880, que tuvo entre otras consecuencias el nacimiento de la Capital Federal. A pocos kilómetros se conserva –pero es propiedad privada, no un museo abierto al público– la Posta de Figueroa, una antigua hacienda de campo nacida en el siglo XVIII como posta en el Camino Real al Alto Perú, desde donde Juan Manuel de Rosas dirigió a Facundo Quiroga la “Carta de la Hacienda de Figueroa” (el sitio sirvió, además, como locación para el film de Nicolás Sarquis La sombra del tigre, sobre la vida del caudillo riojano). En el pueblo se visitan hoy la estación, el mural de adobe realizado por Carlos Moreyra y Cristina Terzaghi, la Casa Terrén –antiguo almacén de ramos generales, donde funcionó durante décadas el primer y único teléfono del pueblo–, la Capilla Nuestra Señora del Rosario y la ex panadería artesanal La Moderna, cuyo horno a leña sabe de deliciosas galletas de campo y tortitas negras. Carlos Keen Para llegar hay que tomar el Acceso Oeste hasta el kilómetro 72 y continuar 10 kilómetros por la llamada ruta de acceso a Carlos Keen. Se dio a conocer como “polo gastronómico” cercano a  Luján , la localidad que gracias a la atracción de la basílica es la gran estrella turística de la zona (recientemente hermanada con la francesa Chartres, con quien intercambia experiencias de “ turismo religioso”). También este pueblo nació en torno del ferrocarril, cuya estación sigue siendo uno de los iconos locales: de aquí salían los productos del campo hacia las ciudades, en los años del “granero del mundo”. Además de la estación y su granero (donde se organizan festivales musicales y ferias artesanales), hay que visitar la iglesia de San Carlos Borromeo, que tiene su fiesta patronal en noviembre, el Museo Rural, el emprendimiento Mirando al Sur, que produce miel y otros productos de granja, y la antigua estafeta postal, donde funciona una casa de té con minijardín botánico. Luego estará a gusto de cada uno elegir el lugar donde comer, ya que si algo no falta son las opciones caseras en el marco de casas históricas del lugar. Gouin Se accede por la RN 7 y luego por la RP 51 y 31. A pocos kilómetros de Carmen de Areco, este pueblito es un secreto bien guardado que salta de vez en cuando a las crónicas cuando organiza, a fin de año, su Fiesta del Pastel. Todo es más que tranquilo: una plaza de pueblo, una capilla dedicada a San Agustín, un espacio donde se venden los fines de semana algunas artesanías y productos de la región. Hay una pulpería, la de Don Tomás, con  asado  y picadas de campo, además de un restaurante rural ubicado en la antigua estación de tren. Con binoculares en mano El avistaje de aves es una actividad que crece y no hace falta recorrer grandes distancias para encontrar buenos lugares, con variedad de especies, donde organizar una salida tempranera antes de que se venga el frío. Costanera Sur Avenida Tristán Achával Rodríguez 1550. Abierto de 8 a 19; entrada libre y gratuita. Tel.: 4893-1640/1580 y            0800-444-5343      . La  Reserva Ecológica  es el sitio más a mano, pero cercanía no significa escasez, ya que aquí se han fichado cientos de especies de aves (sin contar las exóticas que escaparon y se refugiaron aquí por la cercanía con la gran ciudad). Todos los fines de semana se organizan visitas guiadas, de unas dos horas de duración y aproximadamente cuatro kilómetros de recorrido, que van desde el portón  Brasil  hasta la costa del Río de la Plata (Aves Argentinas también organiza salidas específicas de avistaje de aves). Además la Reserva fue incluida por la organización Birdlife International entre las áreas de importancia para la conservación de las aves. Punta Rasa Para llegar hay que hacer 1,5 kilómetro desde el centro de San Clemente, camino al Faro San Antonio y tomar el desvío a Punta Rasa. Prestar atención al cartel de tablas de mareas (el camino se interrumpe con mareas superiores a 1,5 metro) y continuar cinco kilómetros. Es el sitio donde se unen el Río de la Plata y el Océano Atlántico, entre la Bahía de Samborombón y el cabo San Antonio. Conocida como “aeropuerto internacional de aves migratorias”, su riqueza se debe a la unión de esos dos ecosistemas, formando un ambiente de marismas, cangrejales, médanos y playas. ¿Qué se puede ver? Un poco de todo: gaviotas, chorlos, becasas de mar, gaviotines (que se reúnen aquí en colonias de hasta 30.000 ejemplares), ostreros, todos ellos en la zona costera. Entretanto en la zona de pastizal aparecen espineros, gavilanes, verdones y otras especies. Cerca de la entrada de la reserva se puede recorrer un sendero de unos 600 metros que es en parte pastizal y en parte cangrejal, muy interesante para ver la convivencia de los ecosistemas. Para completar el fin de semana están las playas de  San Clemente  y el Partido de la Costa, además de las cercanas Termas Marinas y Mundo Marino. Más información:  www.puntarasa.com.ar Colón Se llega por Panamericana, Puente Zárate-Brazo, Autopista Mesopotámica y RN 14 hasta el acceso a  Colón . A orillas del río  Uruguay  está a punto de comenzar la temporada alta de  termas , pero toda la región de  Colón  y alrededores es buen destino todo el año para los fotosafaris, la observación de aves y el disfrute de los bellísimos bancos de arena. Algunos de los sitios favoritos son cerca de los arroyos de La Leche y Artalaz, donde suelen organizarse salidas para descubrir el hábitat natural de horneros, calandrias, jilgueros, benteveos, tordos, teros y tacuaritas. La zona también es apostadero de aves migratorias en período de reproducción, y se pueden descubrir ejemplares únicos como el “rayador”, que pesca “rayando” la superficie del agua con la parte inferior del pico. Siempre en  Entre Ríos , Ceibas,  Concepción del Uruguay  y otras localidades costeras de la región del predelta ofrecen plácidos paisajes y una naturaleza ideal para descubrir la belleza a veces inadvertida de la fauna y flora cercana. Lo mejor antes de emprender la excursión es contactarse con los conocedores de la zona, ya que la intensiva explotación agrícola no pudo menos que modificar los paisajes y, por lo tanto, es preciso saber dónde dirigirse para explorar los mejores lugares, por tierra o por agua.

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