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GIF Elizabeth Nietzsche conoció a Bernhardt Förster en el entorno antisemita de Richard y Cosima Wagner. Por aquel entonces, Bernhardt era más conocido que su futuro cuñado, el filósofo Friedrich Nietzsche, a quien apenas leían unos pocos. Förster era uno de los llamados Siete Alemanes, exaltados nacionalistas que en 1879 habían decidido cambiar radicalmente el país. Así, en 1881, habían conseguido reunir 267.000 firmas al pie de una carta en la que se realizaba a Bismarck una doble petición. Por una parte, que limitara la entrada de judíos. Por otro lado, solicitaba que los judíos que ya habían llegado fueran censados y sometidos a diversas restricciones. A partir de este suceso, Förster gano una fama que fue acrecentando su popularidad entre las clases más defensoras del sentimiento alemán. La gran pasión alemana desde mediados del siglo XIX, por encima de cualquier otra, fue el antisemitismo. No era algo nuevo, sino que se remontaba a Lutero y formaba parte de los fundamentos nacionales del Volkgeist germánico. El Romanticismo, conocido por potenciar el nacionalismo alemán, alentó desde ciertas radicalizaciones de sí mismo lo peor del pensamiento luterano, momento que aprovecharon Förster y sus compañeros para iniciar su carrera de agitadores y recorrer el país con su mensaje de odio y discriminación. Förster ansiaba impacientemente una Alemania libre de judíos, y como aún no existían ni Hitler ni el partido nazi, soñaba con una refundación de la nación alemana en alguna parte del mundo a la que los judíos no hubiesen llegado. En 1883, Förster abandonó su empleo como profesor y viajó por varios países de América buscando su Edén. Finalmente, recaló en Paraguay, convencido de que allí era donde debían cumplirse sus sueños. Convaleciente de la Guerra de la Triple Alianza, el país necesitaba pobladores, por lo que a tal efecto vendía tierras a un módico precio. Ilusionado por las facilidades que se le ofrecían, regresó a Alemania para preparar el tránsito en marzo de 1885 y se casó con Elizabeth el 22 de mayo. Inmediatamente, la pareja se dedicó a ir de pueblo en pueblo haciendo propaganda, evitando las grandes ciudades, y concentrándose sobre todo en las zonas más deprimidas, como Sajonia. Ella repartía panfletos, él daba discursos. Como parte de su campaña, Förster escribió y publicó en Hamburgo, en 1886 “Colonización alemana en la zona del alto La Plata, con especial referencia al Paraguay”. El libro no era únicamente un engañoso relato de viaje, sino también un programa de vida y una exaltación de la raza, el antisemitismo, el vegetarianismo, el luteranismo y la música de Wagner. El vapor Uruguay zarpó de Hamburgo a principios de febrero de 1886, rumbo a Montevideo con el matrimonio Förster-Nietzsche y otras catorce familias alemanas a bordo. Ya en su destino, Förster se ocupó de arreglar el traslado a Asunción, que se hizo en un vapor bastante más pequeño que el que les había llevado desde Hamburgo. Cinco días después, el 15 de marzo, el grupo llegó a Asunción. Förster y su esposa pasaron su primera noche en una habitación de hotel, mientras su rebaño improvisaba unas chabolas en las inmediaciones del edificio de la aduana. Todavía faltaban 250 kilómetros. para llegar a un triángulo de unos seiscientos kilómetros cuadrados en el que habría que crear la Nueva Germania, en el margen del río Araguaya. Dicha travesía se estimaba en unos siete u ocho días de navegación por el río Paraguay y otras tres o cuatro jornadas más a caballo y en carreta de bueyes. La etapa de construcción de viviendas resaltó aún más las diferencias entre la pareja dirigente y sus seguidores: mientras para los Förster se levantó una mansión, con el trabajo y dinero de los colonos, éstos tuvieron que malvivir en modestas casuchas, La mansión se inauguró en marzo de 1888, y durante mucho tiempo fue la única vivienda realmente acabada de Nueva Germania. Mientras se construía la casa, Elizabeth escribía cartas personales y artículos para periódicos nacionalistas como el Bayreuther Bl"tter, mintiendo sobre los progresos que se hacían en el Paraguay, incluyendo fantasías como la botadura de un barco y la construcción de un ferrocarril. En el transcurso de los dos años que se invirtieron en construir la mansión, cuarenta familias alemanas más llegaron a Nueva Germania. Los colonos que construyeron la casa de la pareja Foster-Nietzsche. Un tal Julius Klingbeil, llegado a la colonia en 1888 en compañía de su esposa, comprobó que todo era un engaño y que los emigrados vivían allí peor de lo que lo hacían en Alemania. No sólo trabajaban en exceso y habitaban viviendas precarias, sino que también estaban pobremente alimentados. Mientras que los Förster-Nietzsche comían carne, a pesar de todas sus declaraciones de principios vegetarianos, los demás se alimentaban de arroz y legumbres, ya que la miel y la leche se vendían para poder comprar, a precios sobredimensionados, artículos de primera necesidad que se vendían en la única tienda de la zona, propiedad de la pareja. Klingbeil publicó en Leipzig un libro titulado “Revelaciones acerca de la Colonia Nueva Germania de Bernhard Förster”, y así pronto se desató el escándalo. Elizabeth respondió en las páginas del Bayreuthe Bl"tter, desmintiéndolo sin demasiado éxito y contando nuevas falsedades sobre el progreso de los emigrados. Förster se pronunció al respecto, y su cuñado Friedrich escribió a un amigo diciendo que en Paraguay las cosas iban todo lo mal que podían ir. Poco a poco la pareja se fue distanciando. Con el pretexto de recaudar dinero, Förster empezó a pasar cada vez más tiempo en Asunción, alojándose en el Hotel del Lago de San Bernardino, donde había una importante número de alemanes prósperos. Förster se emborracha a diario, y llega a escribir cartas a su mujer en un tono patético. En la noche del 2 al 3 de junio, sólo en su habitación del Hotel del Lago, Förster se envenenó con una mezcla de morfina y estricnina. Avisada, Elizabeth acudió a San Bernardino sin perder tiempo, consiguiendo que un médico alemán firmara un certificado de defunción atribuyéndola a un ataque de nervios (el exceso de trabajo, la esforzada dedicación a la honorable causa del antisemitismo, la extensión del imperio por nuevos territorios, y la defensa de la raza alemana). En Alemania se consiguió ocultar la verdad por completo, pero allí, en Paraguay, todo el mundo supo que se trató de un suicidio. Muerto Förster, Elizabeth regresó a Alemania para mercadear con la obra de su hermano. Sin embargo, quizás por pura insensatez, retornó a Nueva Germania en 1892 sin tener en cuenta que allí ya nadie creería una sola palabra. De nada le valieron sus nuevas mentiras, y en breve fue obligada a marcharse. La casa de los Förster-Nietzsche fue adquirida por un barón alemán, para luego pasar por varias manos antes de ser abandonada. A finales del XX no quedaba de ella más que la estructura. A tres décadas de la llegada de los primeros colonos al lugar, sobre 1920, se había cumplido aproximadamente el objetivo inicial de reunir allí unas cien familias alemanas. Al acabar el siglo XX, el número de pobladores se mantenía invariable. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, el enclave sufrió un proceso de nazificación parcial, o de regermanización si se prefiere, y varias leyendas aventuran a pensar que algunos nazis perseguidos hayan pasado un tiempo en Nueva Germania. En las últimas generaciones, un puñado de varones rubios se ha emparejado con mujeres paraguayas, pero son mal vistos por los demás. Los paraguayos, cuando hablan de los pobladores de Nueva Germania, los llaman “los rubios” o “la gente perdida”. GIF
GIF Mientras en la infancia creíamos que servía para borrar tinta, esto no es así: es sólo útil para diseñadores; ¡se cayó el mito! Todos en la primaria llegamos a tener las famosas gomas Pelikan bicolor BR 40, las cuales nos ilusionaban con la promesa de borrar tinta con la parte azul. Esta creencia se arraigó con el paso de los años a pesar de que esa parte jamás eliminó rastro alguno de tinta sino que los intentos terminaban generalmente con la hoja rota. Realmente la parte azul tenía como función borrar lápiz pero en papeles gruesos, rugosos y de mayor gramaje. Esta goma está diseñada principalmente para aquellos que hacen proyectos artísticos, no para las tareas comunes. El dibujito sobre la parte azul se trata de un estilógrafo, no de una lapicera. GIF
El japonés escrito se compone de dos sistemas de escritura, los kanas y el kanji. El kanji procede de los ideogramas chinos. La escritura china tiene, como otras muchas lenguas, un origen legendario. Se cuenta que tres emperadores crearon la escritura, especialmente uno, Huang-Che (siglo XXVI a.C.). Huang-Che descubrió la escritura tras haber estudiado los cuerpos celestes, las cosas naturales y las huellas de animales. Los trazos más antiguos de la escritura china fueron encontrados en 1898-1899 y consistían en marcas sobre conchas de tortugas y omoplatos de ciervo. Ideogramas: Aparece tanto el ideograma original (el de la izquierda) como el ideograma actual. De arriba hacia abajo y de izquierda a derecha significan: Mitad, Árbol, Montaña, Sol, Puerta, Frontera y Campo. La escritura de gran numero de civilizaciones ha comenzado por los ideogramas (o pictogramas). Un ideograma es un dibujo que representa toscamente a un objeto o concepto. Estos ideogramas con el paso del tiempo se convertían en diversos tipos de escritura que poco o nada tenían que ver con su origen. Este no es el caso de la escritura china que no ha cambiado en siglos o sus cambios han sido insignificantes. Enlazando con los ideogramas chinos, están los caracteres kanji. Los caracteres kanji son, como ya se dijo antes, ideogramas chinos importados por Japón a través de sabios coreanos. El significado de la palabra kanji es el de carácter chino, aunque otro significado más literal es el que dan sus dos ideogramas componentes: JI significa letra y KAN hace referencia a la dinastía china que estaba en el poder cuando los caracteres chinos fueron importados a Japón, con lo cual el significado quedaría como Letra de Kan. Kanji Japonés: Significa amor y se lee Ai. El número total de caracteres kanji es superior a 7.000. Estos 7.000 se usaron hasta después de la II Guerra Mundial. De los 7.000 solamente unos 2.500 solían emplearse en la escritura corriente. El Ministerio de Educación con la intención de simplificar y unificar la lengua japonesa propuso una lista relativamente reducida de caracteres. De esta lista 1.134, denominados comunes, serían aquellos que todo japonés debe saber y escribir; 1.320 medio-comunes, aquellos que todos deben saber leer, aunque no necesariamente escribir; y 74 especiales, referentes a la Casa Imperial. Esta «recomendación» llegó un poco más lejos cuando en 1946 se seleccionó oficialmente una serie de kanjis. Desde este momento se reducía a 1.850 el número de kanjis que legalmente podían aparecer en publicaciones japonesas y que consecuentemente se debían enseñar en las escuelas. Esta lista no ha sido estática, y ha cambiado para adaptarse a algunas imperfecciones de las listas (como es el caso de personas cuyos nombres tenían kanjis que no estaban en esa lista con lo cual no tenían manera legal de escribir sus nombres). Los casi 2.000 kanjis que estaban autorizados a usarse se conocen con el nombre de Töyö-kanji que significa «Kanji de uso actual». De entre estos 1.850 kanjis se seleccionaron 881 como especialmente importantes y se llaman kyöiku-kanji («Kanji de enseñanza»). Actualmente el número de estos kanjis ha pasado de 881 a 996. La lista de los Töyö-kanji estuvo vigente 34 años, hasta 1980 en que los 1.850 kanjis se ampliaron hasta 1.945 (ahora la lista se llama Jöyö-kanji , «Kanji de uso normal») y esta es la nueva lista en la actualidad *. Por si fueran pocas listas también existe otra lista complementaria de 166 kanjis para escribir los nombres propios. Como resumen decir que actualmente en Japón existen 2.111 caracteres kanji que pueden ser escritos «oficialmente». Un escolar japonés en sus primeros seis años de formación académica aprende 996 kanjis de estos 2.111 Además de una disminución del número de kanjis también se ha producido a lo largo de la historia una simplificación de los mismos. En 1923 el Ministerio publicó una lista de caracteres simplificados, cambiando kanjis de gran complejidad por otros más sencillos (generalmente recortando el número de trazos). Toda esta cantidad de información relativa al número de kanjis no debe hacer olvidar al lector que la única lista realmente importante para nosotros es la vigente en la actualidad : La lista de los 2.111 Jöyö-kanji. Aunque se suelen usar los kanjis de la lista oficial, podemos encontrar otros kanjis en textos japoneses que no forman parte de las listas oficiales. La escritura de un kanji. La caligrafía occidental se basa en el resultado final de la misma sin tener en cuenta el modo de escribir las letras que componen la caligrafía. Este método no tiene mucho éxito con caracteres como los kanjis dada su gran complejidad. La caligrafía oriental (china, japonesa y coreana) tiene unas reglas de escritura estrictas y requiere una disciplina muy superior a la que estamos acostumbrados en occidente. Un kanji debe escribirse en un cuadrado perfecto. Cada kanji se compone de una serie de radicales. Los radicales se forman por la unión de varios trazos. Un trazo es una línea que se hace sin levantar el pincel del papel. Los radicales son pequeñas subunidades (subsignificados) de cuya unión surge el kanji y su significado. Aprender a escribir kanjis depende en gran medida de la atención que se preste al correcto orden de dibujo de los trazos de un kanji. Cientos de años de experiencia han dado lugar a una serie de reglas básicas sobre como debe escribirse un kanji, pero aun así, existen kanjis que no siguen estas reglas. Pueden ocurrir conflictos entre dos o más reglas y entonces la única manera de conocer las excepciones es sabiendo de antemano como se escriben los kanjis. Con las reglas que se dan a continuación la mayoría de los kanjis se escriben sin ningún problema. Regla primera: Arriba antes que abajo. Regla segunda: Izquierda antes que derecha. Regla tercera: Líneas horizontales antes que una línea que las cruza. Regla cuarta: Líneas inclinadas hacia la derecha antes que líneas inclinadas hacia la izquierda cruzando las anteriores. Regla quinta: Parte central antes que elementos simétricos a ella. Regla sexta: Exterior antes que interior. Con la excepción que la «caja» que contiene a otros trazos no se cierra hasta haber acabado la parte interior. Se usan más de treinta diferentes tipos de trazos para representar los kanjis japoneses, pero hay seis que son generalmente reconocidos como básicos: Punto Horizontal Vertical Izquierdo Derecho Arriba Los trazos compuestos se forman a partir de combinaciones de trazos básicos, y a menudo están unidos mediante un pequeño arco (el arco está marcado con una flecha). El alumno no iniciado en la escritura de caracteres kanjis no debe intentar darle la forma más gruesa que tienen los trazos en su terminación. Entre otras cosas porque intentar esto con un bolígrafo es poco menos que imposible. Se sugiere el uso de un buen pincel o un rotulador. Durante miles de años la escritura japonesa se ha considerado más como un arte que como una mera habilidad. Tiempo, paciencia y dedicación es todo lo que se necesita para escribir. Los trazos de un kanji. De poco nos serviría tener una lista de los 7000 kanjis de que se compone la lengua japonesa si no estuvieran clasificarlos. Una buena clasificación es vital para un acceso rápido a los kanjis, algo fundamental para una traducción medianamente eficiente. El tiempo medio de búsqueda de un kanji depende en gran medida de la información que tengamos del mismo. Las fuentes que recopilan y clasifican los kanjis se conocen con el nombre de "diccionarios de kanjis". La mayoria suelen usar la clasificación por número de trazos. La gran ventaja de la clasificación por número de trazos es que en principio siempre podremos contar el número de trazos de un kanji. Un japonés no necesita consultar un diccionario de kanjis continuamente porque ha memorizado los kanjis. La clasificación por número de trazos se basan en que hay kanjis que tienen un mínimo de un trazo hasta un máximo de treinta trazos. Un trazo es una línea que se hace sin levantar el pincel del papel. Sólo existe una excepción que altera el número de trazos lógico de un kanji. Tal excepción consiste en que los dos trazos que formen la esquina superior-derecha se cuentan como uno sólo. 1 Trazo 2 Trazos 3 Trazos 1 Trazo 2 Trazos 3 Trazos 4 Trazos 5 Trazos 6 Trazos 7 Trazos 8 Trazos 9 Trazos El número de trazos de un kanji en principio es una información que siempre vamos a tener de un kanji. Saber cuantos trazos tiene un kanji es útil para poder eliminar una gran cantidad entre los que tenemos que buscar reduciendo el tiempo medio de localización de un carácter. Si sabemos que nuestro kanji por ejemplo tiene diez trazos entonces sólo tendremos que buscar entre unos doscientos kanjis, no entre más de dos mil. Sin embargo esta búsqueda es ineficaz por diversos motivos. Para empezar es muy difícil conocer el número exacto de trazos de un kanji debido a que las grafías son muy variadas y no siempre los trazos van a estar bien diferenciados. Otra razón es que aunque sepamos que un kanji tiene exactamente nueve trazos, todavía tenemos que encontrarlo entre ciento noventa kanjis, algo que puede llevar bastante tiempo. En la mayoría de los casos tendremos que usar aproximaciones dado que no podremos saber a ciencia cierta el número de trazos. Puede que no sepamos que un kanji tiene exactamente nueve trazos, entonces deberemos buscarlo entre ocho, nueve y diez trazos, con lo cual la probabilidad de encontrarlo vuelve a bajar. Las lecturas de un kanji. Como vimos en la evolución histórica del kanji, los caracteres chinos fueron importados con su correspondiente lectura japonesa. Pero aunque los japoneses tenían su propia pronunciación para leer los caracteres chinos, no olvidaron la lectura original china. La adaptación no podría haber sido idéntica porque el chino y el japonés tienen distintas fonéticas. Como cualquier caracter escrito occidental, los caracteres kanji se pueden leer. Un kanji japonés actual tiene generalmente dos lecturas, una china y otra japonesa. Ambas son necesarias porque, según sea la palabra de que forma parte el kanji, así será la lectura del kanji en ese contexto. La lectura china se conoce como ON-yomi y la japonesa como KUN-yomi . No todos los kanjis tienen las dos lecturas, aunque lo más normal es que tenga una sola lectura china y varias japonesas. Un kanji puede tener varias y muy diversas lecturas o pronunciaciones, tanto ON como KUN. El hecho de que existan distintas lecturas para cada kanji da lugar al problema de saber cuando se usa cada una. No existen reglas absolutas sobre que lectura tiene un kanji en cada contexto. Según el origen o el significado de la palabra de la que forme parte tendrá una lectura u otra. Para la traducción no plantea grandes dificultades dado que se busca en un diccionario japonés - español por el kanji directamente. El gran problema comienza cuando tenemos que leer un texto japonés (escrito en kanji por supuesto) y no sabemos la lectura concreta del kanji en esa palabra. Afortunadamente para nosotros existe una manera fácil de poder leer el japonés correctamente sin sabernos las lecturas del kanji. Esta maravillosa ayuda consiste en el uso de unos caracteres llamados furiganas . Los furiganas consisten simplemente en poner la lectura del kanji a su lado en kana. De esta manera es como empiezan los escolares nipones a aprender las lecturas de los kanjis. Dado que un japonés en edad escolar no domina todos los kanjis necesarios para leer su lengua se usan furiganas en todos los libros o publicaciones orientados al público infantil. Lamentablemente el tanto por ciento de publicaciones que usan furiganas no supera el 15%, por eso es necesario saberse los kanjis y sus pronunciaciones de memoria para un completo aprendizaje del japonés. Furiganas: En una página de manga japonés. Lo que sí es cierto es que existen una serie de generalidades respecto a la lectura de los kanjis que se podrían resumir en tres "reglas": - Kanjis en composición con otros kanjis para formar una palabra se leen ON (lectura china). - Las palabras compuestas no tienen dos lecturas diferentes, o todos los kanjis se leen KUN o todos se leen ON. Existen muy pocas excepciones a esta última regla, como por ejemplo la siguiente : Para leer correctamente la lengua japonesa se debe seguir el método japonés. La incorporación de los kanjis a la lectura es progresiva. En un principio sólo se leen textos en katakana e hiragana y poco a poco se empiezan a introducir en la lectura caracteres kanjis de dificultad escalonada acompañados de furiganas. Esto que puede parecer sencillo, lleva años de estudio. El japonés es una lengua compleja hasta para los propios japoneses. Fuente: http://www.japones.info/gunkan/gunkan30/i7.htm

Tal vez en sociedades occidentales la imagen de una mujer recibiendo sexo oral por un pulpo parecería muy lejos del gusto del público común y corriente y de una tradición artística seria. Sin embargo en Japón esta es una de las pinturas más famosas del artista Hokusai, quizás el artista clásico más reconocido de Japón en cualquier época. Existieron pintores como Rembrandt que pintaba escenas de sexo, o Picasso que exhibía mujeres desnudas, así como otros pintores como Degas, o Toulouse Lautrec que pintaban mujeres en posiciones eróticas. Sin embargo el arte erótico no fue popular en su época a diferencia de Japón. Incluso en la antigua Grecia, que era muy abierta de mente en cuanto a la sexualidad, no se pueden encontrar representaciones pictóricas así. Casi todos los grandes artistas japoneses de los siglos XVII y XVIII ilustraron escenas de sexo que incluían hombres, mujeres, zorros, asnos, fantasmas y hasta mantarrayas. Estas no eran obras menores que guardaban en secreto para el disfrute de algunos cuantos libertinos de mente abierta. Era un arte que tanto hombres y mujeres veían. Miles de libros se publicaban con imágenes eróticas, y aunque en ocasiones los oficiales de gobierno declaraban su oposición a las obras, estas se exhibían para públicos de diversas clases sociales. Conocidas como shunga (春画, “pintura primaveral”), estas pinturas eran tan numerosas y populares como otras pinturas con paisajes, mujeres bellas o animales. A diferencia del kabuki, el shunga no quedaba limitado a lo bello, sino a lo desaliñado de los distritos rojos: la escuela de Kanō ilustraba escenas eróticas y sexuales. Estos tabús tienen poco que ver con la preferencia sexual: mucas imágenes ilustran hombres teniendo sexo con hombres. Uno de los manuscritos eróticos más antiguos data del siglo XV, y muestra a un sacerdote budista que contempla a su joven aprendiz. De hecho entre algunos samuráis el amor hacia otro hombre se consideraba superior al de una mujer. Las mujeres necesariamente producían hijos, mientras que el amor hacia otro hombre se consideraba más puro y más refinado. La pregunta es ¿por qué los japoneses, en comparación a los europeos o incluso asiáticos, eran de mente más abierta al ilustrar el sexo? Una razón puede encontrarse en la naturaleza de la religión japonesa. El sintoísmo, que es la religión originaria de Japón adora a la naturaleza y lo relacionado con la fertilidad, las diosas, etcétera. Esto de vez en cuando se traducía en rendir culto al sexo, tanto masculino como femenino. Mientras que en muchas culturas de tradición patriarcal como el cristianismo, confusianismo o incluso el budismo abandonaron el culto a la fertilidad, la adoración a la naturaleza en Japón nunca desapareció realmente. Incluso hoy en día existen santuarios sintoístas en las que las mujeres agitan figuras en forma de pene para pedir un hijo. En algunos festivales rurales, objetos fálicos son cargados por las calles para unirse con vulvas sagradas que se producen en otros santuarios. Las imágenes eróticas a veces tenían una función de talismán. Algunas impresiones se colocaban dentro de la armadura del samurái para darle fuerza al que lo vistiera. Los comerciantes lo usaban para disuadir el fuego en sus almacenes. Esto tal vez se haya heredado de una tradición china, en la que los comerciantes llevaban imágenes con motivos primaverales llamadas chun-hua para prevenir incendios. Otra forma de imágenes eróticas es conocida como warai-e (笑絵, “imágenes de risa”). Existe una rica tradición de sátira y comedia en el arte erótico japonés. Este tipo de humor se basa en romper las convenciones sociales y un gusto por lo grotesco. Quizás este tipo de arte también se origina en la religión. El mito de Amaterasu cuenta que la diosa del sol se escondió en una caverna y el mundo quedó en oscuridad. Otros dioses se reunieron afuera de la cueva e hicieron una orgía, e incluso uno de ellos se desnudó, provocando las risas de los demás. Así, Amaterasu, llena de curiosidad salió finalmente de la cueva. La popularidad del shunga declinó con el inicio de la restauración Meiji, cuando la clase samurái colapsó y se reemplazó por un estado más occidental. El gobierno japonés, en sus intentos de obtener legitimidad y respeto internacional, prohibió el desnudo en público, los baños mixtos u obras de kabuki muy osadas, marcando el fin del shunga. Fuente: http://conoce-japon.com/arte/shunga-el-arte-erotico-de-japon/

GIF ¿Cómo un profesor universitario se convierte en el padre de la literatura moderna de fantasía? ¿Cómo se convierte en fuente de inspiración para escritores de todo el mundo y en el causante del resurgimiento de un género lleno de dragones, justas, reyes y mucha magia? J.R.R. Tolkien tuvo la pócima secreta en sus manos y expandió el hechizo en sus historias sobre Arda y la Tierra Media. Ahora mismo no hay quien no conozca, aunque sea por referencia, las aventuras de Frodo en El Señor de los Anillos y los sucesos previos ocurridos en El Hobbit. Quienes quedaron enganchados, seguramente devoraron los manuscritos inéditos publicados después de la muerte del autor: Silmarillion y Los Hijos de Húrin. Entonces, ¿de dónde surge una creatividad que no solo agrada al propio individuo, sino que es devorada por lectores de todo el mundo? Tolkien tomó influencias de diversas fuentes: sus estudios en filología, poesía y mitología; sin dejar de lado un vasto conocimiento en otras religiones y culturas. Y claramente, un hombre tan letrado también jugó con la imaginación originada en otras historias. Aunque se trata de conjeturas, los seguidores del trabajo de Tolkien han ubicado una serie de libros en los que, seguramente, el autor se inspiró para escribir sus magníficas historias. Macbeth – William Shakespeare William Shakespeare es uno de los mejores escritores de todos los tiempos y, evidentemente, Tolkien se empapó en su obra. Se dice que el ataque Ent en Isengard está inspirado en el acto V de Macbeth: Macduff y sus aliados se camuflan con ramas del bosque de Birnam para atacar Dunsinane. Beowulf – Anónimo Aunque se desconoce su fecha de publicación y autor, la fantasía tras la historia de este joven gauta que ayuda a los daneses del ataque de dos jotunes gigantes sirvió para los propósitos de Tolkien mientras escribía su obra. The Pickwick Papers – Charles Dickens Considerada como una de las más grandes obras maestras de la literatura inglesa, Los papeles póstumos del Club Pickwick es la primera novela de Charles Dickens que narra las aventuras de Samuel Pickwick, un anciano que funda un club con varios amigos y viven mil peripecias mientras viajan por el mundo. The House of the Wolfings (y The Roots of the Mountains) – William Morris A William Morris se le conoce como el primer escritor de fantasía moderna en toda la historia. Estas dos obras son una muestra de la vida de las tribus góticas germánicas con dejos de poesía y según Graham Seaman, Tolkien se inspiró en ellas al escribir El Señor de los Anillos. “The Roots of the Mountains parece ser la historia que inspiró la trama secundaria de Dunedain, errantes de un pasado heroico defendiendo las fronteras de la Comarca contra los Orcos y los amores de Aragorn, Eowyn, Faramir y Arwen”. Tolkien esperaba imitar la prosa y poesía de los romances descritos por Morris, así como su estilo. She – H. Rider Haggard Considerada como la mejor novela fantástica del siglo XIX, "Ella es la primera de una serie de novelas sobre Ayesha, “la que debe ser obedecida”. Según dijo el propio Tolkien en una entrevista: “cuando era chico, She me interesaba más que nada”. Los críticos señalan gran influencia de este texto en El Señor de Los Anillos, especialmente en el testamento de Isildur. Fuente: http://www.batanga.com/arte-cultura/67298/5-obras-que-influenciaron-a-j-r-r-tolkien Te puede interesar: El sabueso, Howard Phillips Lovecraft: (http://www.taringa.net/post/apuntes-y-monografias/19551272/El-sabueso-Howard-Phillips-Lovecraft.html) Shunga, el arte erótico de Japón: (http://www.taringa.net/posts/info/19533165/Shunga-el-arte-erotico-de-Japon.html) The Stone Roses: Biografía y discografía completa: (http://www.taringa.net/posts/musica/19536136/The-Stone-Roses-Biografia-y-discografia-completa.html) Kanji, el arte de la escritura japonesa: (http://www.taringa.net/post/info/19468671/Kanji-el-arte-de-la-escritura-japonesa.html) Curiosidades de Dragon Ball (Recopilación propia): (http://www.taringa.net/post/manga-anime/18911368/Curiosidades-de-Dragon-Ball-Recopilacion-propia.html) GIF
La invasión samurái de Corea fue el primer intento japonés de expandirse a gran escala por Asia. Tras poner fin a las constantes guerras feudales y conseguir unificar todo Japón bajo su mando en 1591, el general Toyotomi Hideyoshi decidió enviar a sus invencibles samuráis a realizar una nueva hazaña: la conquista de China . Para ello, antes debía conquistar Corea con el objeto de usarla de base avanzada desde la cual enviar suministros y refuerzos a sus ejércitos. En 1592, los samuráis desembarcaron en Corea, iniciándose una devastadora guerra que originó enormes pérdidas económicas y humanas en la región. Una guerra que marcó la historia y las relaciones internacionales entre China , Corea y Japón para siempre. Un año después de unificar Japón, Hideyoshi Toyotomi decidió lanzar su más arriesgada campaña hasta la fecha: conquistar la rica China gobernada por la poderosa dinastía Ming. Ésta campaña nos puede parecer algo precipitada, pero nada más lejos de la realidad; la expedición había estado en la mente de Hideyoshi desde 1585, aún cuando las guerras feudales aún perduraban. Hideyoshi contaba con informes sobre la potencia militar de Corea y China trasmitidos por los “wakos”: los piratas japoneses que periódicamente asolaban las costas de éstos países, y su pretensión de conquistar la vasta China , no era ninguna locura; sabía que conquistando la capital de Beijín y destronando al emperador Wanli de la dinastía Ming el resto del país se fragmentaria en facciones que lucharían por el poder. Para sus enormes ambiciones contaba en aquel momento con una herramienta determinante: un experimentado ejército, forjado en los años de guerras feudales interminables, que no tenía rival, sobre todo después de la gran asimilación que hicieron los samuráis de las armas de fuego europeas. Corea, gobernada por el rey Seonjo de la dinastía Joseon, era un estado vasallo de China y ambas potencias consideraban a los japoneses poco más o menos que como barbaros ignorantes, subestimando sus capacidades militares y pensando que el único peligro que podían tener eran los ataques piratas, por eso, las únicas medidas eficaces de Corea para defenderse fueron las de crear una poderosa flota artillada capaz de destruir cualquier intento de raid pirata. En tierra era donde Corea tenía su mayor problema, pues sus ejércitos no eran muy competentes y para defenderse de un ataque japonés terrestre a gran escala necesitaba de una masiva ayuda militar China . El problema es que los ejércitos chinos se enfrentaban a múltiples amenazas: las constantes rebeliones internas, el acoso mongol en las fronteras y los ataques piratas de los wakos japoneses. El 23 de mayo de 1592, 7.000 soldados samuráis de la primera división al mando del señor feudal o “daimyo” Konishi Yukinaga desembarcaron en la bahía de Pusán, al sur de Corea, siendo los primeros japoneses de los 158.800 de los que constaba la expedición de Hideyoshi que pisaban Corea. La poderosa flota coreana, al mando del cobarde almirante Won Kyun decidió no hacer nada para evitar el desembarco japonés y huyó sin combatir. Por tanto, los ejércitos samuráis pudieron atacar fácilmente la ciudad de Pusán. El ataque contra las murallas de Pusán fue dirigido por el hijo adoptivo de Yukinaga; So Yoshitoshi (llamado en algunas fuentes So Yoshitomo), el cual puso la ciudad bajo asedio esperando que sus defensores se rindieran y cedieran paso libre a los invasores. El comandante coreano, Chong Pal, pensó que los japoneses eran unos simples piratas y se negó rotundamente a rendirse, así que al día siguiente, los samuráis de Yoshitoshi iniciaron el asalto de los muros con un feroz fuego de cobertura de los arcabuceros japoneses: soldados armados con arcabuces o mosquetes. Los coreanos sufrieron enormes pérdidas a consecuencia del eficaz fuego de arcabuz japonés, al que solo podían contrarrestar con andanadas de flechas. Finalmente, la defensa de Pusan se desmoronó cuando el valiente Chong Pal murió de un disparo de arcabuz, rindiéndose inmediatamente sus hombres y entregando la ciudad a los japoneses, los cuales iniciaron una feroz matanza contra los civiles coreanos, una orgia de sangre en la que incluso mataron a los perros y gatos… Mientras Yoshitoshi atacaba Pusán, Konishi Yukinaga atacó el fuerte de Tadaejin, que defendía una bahía cercana. El comandante coreano, Yun Hungsin, decidió defender el fuerte hasta la muerte, pero su valor no pudo con las tácticas japonesas. Una vez más, los arcabuceros japoneses hicieron estragos en los defensores coreanos del fuerte, permitiendo que sus compañeros pudieran poner escalas sobre los muros y comenzar una lucha cuerpo a cuerpo que acabó con todos los defensores coreanos muertos. La conquista de Pusán y sus fuertes permitirá que los refuerzos y suministros japoneses puedan desembarcar en Corea sin problemas. Por otro lado, estas dos batallas costaron a los coreanos casi 9.000 muertos, por tan solo unos cientos que sufrieron los japoneses. Konishi Yukinaga no se entretuvo a celebrar su éxito, siguiendo los principios de la “guerra relámpago” diseñada por Hideyoshi Toyotomi, partió a toda velocidad hacia la conquista de Seúl, la capital de Corea. Entre Yukinaga y el camino hacía Seúl solo había un último obstáculo, la fortaleza de Tongnae, ubicada en una montaña y defendida por el coreano Song Sanghyeon. Yukinaga intentó obtener un acuerdo mediante el cual se le garantizara el paso libre hasta China , pero los coreanos se negaron rotundamente. Así pues, al amanecer del 25 de mayo, la primera división inició el ataque sobre Tongnae, la cual, tras 12 horas de feroz batalla cayó ante los japoneses, siendo ejecutado Song Sanghyeon mientras aguadaba impertérrito al enemigo sentado desafiante en su puesto de mando. Tras la victoria, los japoneses iniciaron una masacre aún peor que la de Pusán, asesinando a todo ser vivo que encontraban en Tongnae. Nuevamente, los coreanos sufrieron más de 3.000 muertos por unos 300 japoneses muertos. La ferocidad de los japoneses y el asesinato indiscriminado de civiles que realizaban en cada ciudad conquistada era parte de una política de terror destinada a desmoralizar al enemigo y forzar a que el gobierno coreano se comprometiera a ceder un derecho de pase de los ejércitos japoneses hasta China sin necesidad de más combates. Sin embargo, el gobierno coreano estaba decidido a ser fiel a sus compromisos con China y estas matanzas solo reafirmaban su determinación a resistir hasta el último hombre. Tras conquistar Tongnae, Yukinaga envió a Yoshitoshi y un grupo de exploradores a reconocer el castillo de Yangsan, que protegía el acceso al rio Nakdong y la costa este. El terror esparcido por los japoneses había dado sus frutos, pues con tan solo una andanada de arcabucería de los exploradores, el castillo se rindió, permitiendo así obtener a los japoneses del importante rio Nakdong. Mientras Yukinaga avanzaba hacia Seúl, la segunda división japonesa, al mando de Kato Kiyomasa desembarcó en Pusán el 27 de mayo. Un día después, el 28, llegó a Pusán, la tercera división, comandada por Kuroda Nagamasa. La segunda división de Kiyomasa avanzó fulgurantemente por la costa este, cubriendo el flanco derecho de Yukinaga y conquistando la importante ciudad de Kyongju el día 30, tan solo tres días después de haber desembarcado en Corea. La tercera división avanzó por la izquierda, tomó el castillo de Kimhae y avanzó a toda velocidad conquistando en pocos días las ciudades de Unsan, Changnyong y Songju. Con los flancos asegurados, Yukinaga pudo avanzar tranquilamente por el centro, conquistando el castillo de Miryang y arrasando cruelmente la ciudad de Taegu. El 3 de junio, la primera división se detuvo para aprovisionarse en la ciudad de Sonsan. Como vemos, la “Guerra Relámpago” japonesa era imparable pese a los desesperados actos de valor de los coreanos. Ante esto, el gobierno del rey Seonjo decidió reorganizar sus ejércitos y nombró comandante de las fronteras al general Yi Il. Yi Il decidió concentrar a gran parte de sus tropas con el objeto de detener a Yukinaga en los accesos montañosos del sur. Sin embargo, el rápido avance japonés impidió que juntara un gran ejercito y tuvo que plantar batalla en una colina cerca a la ciudad de Sangju con tan solo 1.000 hombres. Yukinaga aplastó a Yi Il fácilmente, sus arcabuceros abatieron a los coreanos de la colina silenciando sus andanadas de flechas. Tras eso, los samurái cargaron colina arriba acabando con el resto de defensores. Yi Il perdió 700 hombres y se vio obligado a huir con el honor por los suelos. Ante la gravedad de la situación, Yi Il se atrincheró en la fortaleza de Chungju, para defender el Paso Choryong, el único y vital paso de montaña que separaba a los japoneses de Seúl. Sin embargo, el gobierno coreano había perdido la confianza en Yi y envió a la zona al nuevo comandante al mando: el general Shin Rip que traía consigo una división de caballería de 8.000 soldados. Shin pensaba que su superioridad en caballería le permitiría acabar con los japoneses en campo abierto y decidió enfrentarse a ellos en una llanura de arrozales. Shin desconocía que la división de Yukinaga se encontraba ya al completo de sus efectivos y tenía a su disposición más de 18.000 hombres. En la conocida como “Batalla de Chungju” los coreanos lanzaron carga tras carga de caballería sobre el barrizal de los arrozales contra los arcabuceros atrincherados de Yukinaga. Una verdadera locura que terminó con la derrota total de los coreanos, más de 3.000 muertos entre las tropas y el suicidio de Shin Rip. La fortaleza de Chungju cayó casi inmediatamente después, abriendo el camino hacia Seúl. En Chungju se reunieron las tres divisiones japonesas, pero los celos de Kato Kiyomasa por los enormes éxitos de Yukinaga impidieron que entraran juntas en la capital, el arrogante Kiyomasa intentó entrar antes que Yukinaga en la capital, pero eligió mal el camino a seguir y humillado tuvo que dar marcha atrás, llegando a Seúl un día después de que Konishi Yukinaga hubiera tomado Seúl. La corte coreana había abandonado Seúl antes de la llegada de los japoneses para establecerse en Pyongyang , su situación era desesperada y solo la ayuda china podría salvar lo que quedaba de su devastado país. Pero los chinos estaban más preocupados de acabar de suprimir sus rebeliones internas que de ayudar a Corea, no sabían que el peligro japonés para China era mayor de lo esperado, pues para entontes ya había ocho divisiones japonesas sobre Corea, mas una novena en reserva, lo cual sumaba un ejército de más de 150.000 hombres…una amenaza nada despreciable, sobre todo teniendo en cuenta su alto grado de entrenamiento militar. El nuevo comandante en jefe coreano; Kim Myong-won decidió utilizar la barrera natural que formaba el río Imjin para detener a los japoneses, desplegando en su orilla a 12.000 soldados encargados de impedir que los samuráis cruzaran el río. Mientras Yukinaga descansaba en Seúl, su rival, Kiyomasa decidió emprender el ataque al norte de Corea por su cuenta, pero al llegar al río Imjin se percató de que no tenía botes con que cruzarlo. Tras dos semanas buscando infructuosamente botes o madera con que construirlos, Kiyomasa tuvo que dar marcha atrás. Kim Myong-won interpretó la retirada como una derrota y decidió cruzar el rio para atacar a los japoneses, pero, tras derrotar a la retaguardia japonesa, acudió el cuerpo de tropas principal de Kiyomasa y aplastó a los coreanos, causándoles muchas bajas y lo más importante, capturando los botes en que los coreanos habían cruzado el rio. El general Kim Myong-won se replegó hasta la fortaleza de Kaesong, pero la pérdida del rio había sellado su destino y la fortaleza cayó enseguida. A los japoneses solo les restaba ocupar la ciudad de Pyongyang para consumar su conquista de Corea. Mientras los señores samuráis competían por ver quién obtenía más laureles en la campaña, Hideyoshi envió un grupo de militares y funcionarios, liderados por Ukita Hideie, uno de sus mejores generales, para hacerse cargo de la administración del país. Entre este grupo destacaba la presencia del posteriormente famoso Ishida Mitsunari como funcionario civil. Hideie puso orden entre los generales samuráis y elaboro un plan simple para continuar la campaña: Las divisiones de Yukinaga y Nagamasa tomarían Pyongyang y después avanzarían hacia el norte, la segunda división de Kiyomasa avanzaría hacía el noreste, asegurando el control de la costa hasta el territorio chino y el resto de divisiones se encargaría de pacificar el país, asegurando las provincias del este y del oeste y acabando con las bandas de guerrilleros coreanos que atacaban los suministros japoneses. Siguiendo el plan, Kuroda Nagamasa se unió a Konishi Yukinaga y los 30.000 hombres de ambos generales pusieron cerco a la ciudad de Pyongyang , la capital norteña y sede del gobierno coreano, que estaba defendida por unos 10.000 coreanos. El rey Seonjo huyó de nuevo de la ciudad nada más ver a los japoneses campando en las afueras y se dirigió a la frontera con el rio Yalu, por si tenía que escapar a China . El 24 de julio de 1592, tras dos días de lucha, la ciudad de Pyongyang cayó en manos japonesas, otorgando nuevos laureles a la excelente campaña de Konishi Yukinaga. Por su parte, Kato Kiyomasa, culminará la ocupación de Corea con una épica campaña a través del noreste de Corea que lo llevará hasta la ciudad de Kyongsong y la cercana frontera con China . Ésta última campaña había dejado el camino libre para que los japoneses pudieran invadir China , sin embargo, el destino quiso que fuera precisamente un coreano el que frustrara sus planes. El almirante coreano Yi Sun-Sin fue el hombre destinado a cambiar la historia, al contrario que los cobardes almirantes; Bak Hong y Won Kyun, que además de negarse a enfrentarse a los japoneses destruyeron sus propias flotas y huyeron a tierra, Yi Sun-Sin decidirá encarar a los japoneses con gran arrojo y sus victorias en el mar restituirán el honor coreano perdido en tierra. El almirante Yi Sun-sin reunió cuanto barco pudo encontrar en una flota de 90 navíos, de los cuales solo 24 eran barcos de guerra, siendo el resto barcos pesqueros y botes grandes. El 13 de junio de 1592, ésta flota consiguió sorprender en el puerto de Okpo a una flota de 50 barcos japoneses. En el combate subsiguiente, los coreanos aprovecharon la superioridad de sus barcos de guerra, armados con poderosos cañones para hundir toda la flota japonesa sin perder un solo barco. Esta gran victoria ponía de manifiesto el retraso japonés en incorporar las armas de fuego en sus barcos (mismo retraso que tenían los coreanos en incorporarlas a sus ejércitos de tierra). Pero el mayor logro de Yi Sun-sin será la creación a partir de modelos previos de un “Barco Tortuga”: un barco impulsado por remos que alcanzaba grandes velocidades, estaba armado con 30 cañones, contaba con un gran mascaron de proa en forma de dragón con cuatro cañones en su interior y lo más importante: un techo que protegía a la tripulación de los disparos de flechas enemigas. Este “barco acorazado” fue clave para que Yi Sun-sin consiguiera derrotar a los japoneses en numerosas batallas navales que culminaron en la Batalla de Hansado, acontecida el 14 de agosto de 1592 y en la cual, tres barcos tortuga y 54 buques de guerra coreanos aniquilaron una flota japonesa de 73 buques, destruyendo 60 y obligando al resto a escapar gravemente averiados. Tras esta derrota, Hideyoshi Toyotomi ordenó a sus hombres no librar más batallas navales. La intervención del almirante Yi Sun-sin cambió el curso de los acontecimientos, pues impidió a las tropas japonesas avanzar más hacia el norte, ya que no podían contar con suministros por vía marítima con los que abastecer a sus tropas. Los japoneses, incapaces de invadir China se tuvieron que contentar con ocupar Corea, pero habían perdido la iniciativa, lo peor que puede ocurrir en una guerra, los constantes ataques de grupos guerrilleros coreanos y monjes budistas les tenían en vilo y por si fuera poco, China había despertado de su letargo, había puesto fin a todas las rebeliones internas y sus enormes ejércitos se encaminaban hacia el sur para liberar Corea. Inicialmente, el emperador Wanli envió a Corea una fuerza de 3.000 soldados chinos al mando del comandante Zu Chengxun. Pese a contar con tan exigua fuerza, el 23 de agosto de 1592 Zu Chengxun consiguió atacar por sorpresa Pyongyang , tomando a los japoneses completamente desprevenidos. Sin embargo, la pequeña fuerza china no pudo aprovechar su éxito inicial y finalmente fue derrotada por un furioso contraataque japonés. Tras esta primera toma de contacto, el emperador chino decidió actuar con mayor contundencia y a principios de 1593 envió a Corea un poderoso ejército de 100.000 hombres, en el que había cerca de 3.000 arcabuceros y un gran número de cañones, bajo el mando del experimentado general Li Rusong. El rey Seonjo puso los remanentes de sus soldados coreanos, las milicias y los monjes guerrilleros, en total unos 15.000 hombres, bajo el mando del general chino. Li Rusong usó a sus aliados coreanos de exploradores y guías para sus ejércitos, lo cual le permitió avanzar rápida y seguramente hacía Pyongyang , la cual puso bajo asedio el 6 de febrero. Pyongyang estaba fuertemente amurallada, pero Li Rusong era un experto general y decidió someter la ciudad a un incesante cañoneo que “ablandara” las defensas. Días después, el general chino encabezó un feroz asalto que le permitió tomar las defensas exteriores. Poco después, los japoneses de Konishi Yukinaga, abrumados por la gran superioridad numérica china , decidieron abandonar la defensa de la ciudad y replegarse hacía Seúl. Esta gran victoria china generó un exceso de confianza en Li Rusong, el cual fue emboscado por 40.000 japoneses y estuvo a punto de morir en la Batalla de Pyeokje el 23 de febrero de 1593. Una batalla en la que los japoneses causaron 6.000 bajas a los chinos sin sufrir pérdidas de consideración. Tras la victoria, los japoneses decidieron contraatacar lanzando una ofensiva contra el Castillo Haengju. Pero en esta ocasión, el mando lo ejercía Ukita Hideie, quien pensaba que podría tomar la fortaleza solo con la superioridad numérica, un error que le granjeó ser derrotado tras sufrir sus fuerzas más de 10.000 bajas en los suicidas ataques frontales que ordenó sin ningún fundamento. La estupidez de Hideie decidió la campaña, Li Rusong recuperó la confianza perdida en la Batalla de Pyeokje y reanudó la ofensiva contra los japoneses, los cuales decidieron concentrar a sus tropas en Seúl para hacer frente de forma conjunta al enemigo. En Seúl, los generales samurái se reunieron para decidir cómo afrontar la ofensiva China . La situación estratégica era desesperada, pues solo quedaban 53.000 soldados en disposición de combatir. La escasez de suministros y comida había generado una gran hambruna, acompañada de epidemias que había diezmado a los japoneses. La derrota en el mar impedía recibir aprovisionamientos y refuerzos y se podía decir que la guerra estaba perdida para los japoneses. Finalmente, tras incendiar Seúl, los jefes samuráis decidieron replegarse hasta las fortalezas de la provincia de Gyeongsang para defender el puerto de Pusán y evacuar el país si la situación empeoraba. El 19 de mayo de 1593 las tropas chinas entraron en las ruinas de Seúl y se prepararon para expulsar a los japoneses del resto de Corea. Mientras, Ukita Hideie decidió resarcirse de su gran fracaso en la toma del Castillo Haengju y se lanzó al asalto del Castillo Chinju, una fortaleza que había resistido Hideie reunió a todas sus divisiones y a cuanto soldado pudo encontrar, hasta reunir un ejército de 90.000 hombres con el que asaltar el castillo antes de que los chinos pudieran mandar refuerzos. Pese a que el castillo estaba defendido por 60.000 coreanos al mando del General Kim Cheon-il, fue tomado finalmente el 27 de julio tras un feroz asalto de la división de Kato Kiyomasa. Esta última victoria japonesa se convirtió en un terrible baño de sangre en el que murieron todos los coreanos que se encontraban en la zona. Esta última victoria permitió que los japoneses pudieran mantener sus fortificaciones costeras y su ocupación del sur de la península coreana. A partir de entonces la guerra entró en una especie de calma, sin que ningún bando realizara operaciones de envergadura. Por otro lado, los diplomáticos de ambos bandos realizaron cuantiosas gestiones para intentar encontrar una salida al conflicto. Los coreanos, por su parte, aprovecharon su dominio del mar y la tregua que existía en tierra para realizar una compleja reorganización militar, modernizando sus ejércitos y reformando sus castillos y fortalezas para mejorar sus defensas frente a las armas de fuego. Entre 1594 y 1596, Hideyoshi y la dinastía Ming negociaron llegar a una paz mediante la cual se repartirían virtualmente Corea, el norte sería para China y el sur para Japón. Pero cuando las negociaciones estaban a punto de concretarse, China dio marcha atrás, confiada en que con la superioridad de la flota coreana en el mar y de sus ejércitos en tierra la victoria no podría escapárseles de las manos. Hideyoshi estalló de rabia ante el doble juego chino y ordenó lanzar una nueva ofensiva contra China y Corea. A comienzos de 1597 las hostilidades entre ambos bandos se reanudaron, dos ejércitos japoneses, al mando de Kobayakawa Hideaki reforzaron a las guarniciones japonesas en el sur de Corea, sumando una fuerza conjunta de casi 140.000 hombres. Pero esta vez los japoneses encontrarían un ejército coreano que había aprendido de sus derrotas y se había convertido en un gran rival, al que reforzaba un numeroso ejército chino. La ofensiva japonesa comenzó exitosamente con el asalto y conquista del Castillo de Namwon y de la Fortaleza de Hwangseoksan, pero en poco tiempo los japoneses se vieron obligados a detenerse ante la resistencia enemiga y la escasez de suministros ocasionada por el dominio marítimo enemigo. Poco después, el ejército chino emprendió la ofensiva con el objeto de tomar las fortalezas costeras japonesas. Los japoneses consiguieron defenderse exitosamente, pero sabían que la victoria era casi imposible y decidieron prepararse para retirarse a Japón cuando se presentara la ocasión. En mayo de 1598, 70.000 soldados regresaron a Japón, mientras que otros 60.000 continuaron defendiendo épicamente sus fortalezas frente a los continuos asaltos chinos y coreanos. El 18 de septiembre de 1598, Hideyoshi, en su lecho de muerte, ordenó la retirada de todas las tropas japonesas en Corea. Con la muerte de Hideyoshi moría el sueño de grandeza japonés, y Corea y China se verían libres de la amenaza nipona durante varios cientos de años. No será hasta el siglo XX, que Japón retomará su sueño imperial y volverá a llevar la guerra hasta Corea y China , reanudando las vergonzosas masacres que sus antepasados samuráis realizaron en el siglo XVI. El daño que recibió Corea en esta contienda fue enorme, sus pérdidas humanas, calculadas en casi un millón de personas, fueron terribles y a estas se sumó la destrucción de su economía y de sus principales ciudades. Fuente: Te puede interesar: 5 obras que influenciaron a J.R.R. Tolkien: () El sabueso, Howard Phillips Lovecraft: () Kanji, el arte de la escritura japonesa: () Las últimas fotos que hicieron momentos antes de morir: () Grandes jugadores en equipos donde nunca los pensaste ver: ()

GIF La intervención soviética en Afganistán comenzó con el apoyo de la Unión Soviética al Partido Democrático Popular de Afganistán. Este partido comunista pretendía modernizar el país con distintos cambios políticos, sociales, económicos y religiosos, lo cual provocó la insurrección armada de la gran mayoría de fundamentalistas islámicos afganos, los cuales estaban en contra de todos estos cambios y veían el comunismo como una amenaza directa contra su Fe y su modo de vida tradicional. La lucha de guerrillas de los muyahidines afganos obligó a la URSS a intervenir militarmente en una guerra asimétrica que pronto se convertiría en un auténtico infierno. La derrota soviética en Afganistán agravó la desintegración interna de la Unión Soviética y contribuyo a su caída poco tiempo después. Afganistán siguió siendo un país fundamentalista hasta la intervención militar de EEUU en 2001. Tras la descolonización británica del país, en 1947, Afganistán entró en el punto de mira de la Unión Soviética. La gran potencia, enfrentada al Occidente Capitalista desde el final de la Segunda Guerra Mundial, buscaba ampliar su área de influencia a un país tan importante estratégicamente como es Afganistán, el puente entre Asia y Oriente Medio. Desde 1950, los soviéticos colaboraron con los afganos ayudándoles a modernizarse, construyendo carreteras, puentes y aeropuertos y pasando a entrenar a sus fuerzas armadas. Además, los soviéticos influyeron para que se produjese un cambio político y el país pasara a estar gobernado por una monarquía constitucional en vez de una monarquía absoluta. También auspiciaron que las dos principales facciones comunistas del país el “Jalq” y el “Parcham” se fusionaran en único partido, el “Partido Democrático Popular de Afganistán”. El 17 de julio de 1973, el príncipe Mohammad Daoud Khan derribó la corrupta monarquía de su primo, el rey Mohammed Zahir Shah, y se convirtió en Primer Ministro con el beneplácito de los comunistas y de la mayoría del pueblo afgano. Pese a las expectativas de los comunistas, Daoud mantuvo la neutralidad del país sin decantarlo por el bloque soviético, y poco tiempo después inició una dura represión contra los comunistas afganos, llegando a asesinar a Mir Akbar Khyber, uno de sus líderes, lo cual provocó que el 24 de abril de 1978 el Partido Democrático Popular de Afganistán (PDPA) diera un golpe de estado, asesinando a Daoud y colocando en su lugar como Primer Ministro a Nur Mohammad Taraki, que también era el Presidente del Consejo Revolucionario de Afganistán. Mohammad Daoud Khan. Nur Mohammad Taraki. El gobierno de Taraki inició un programa radical de reformas con objeto de acabar con el feudalismo y llevar a Afganistán al siglo XX: eliminó la usura, inició una campaña de alfabetización en la que se incluyó a las mujeres, implantó una reforma agraria radical, prohibió el cultivo del opio, legalizó los sindicatos, estableció una ley de salario mínimo y lo más importante y rompedor: otorgó la igualdad de derechos para la mujer (llegando éstas incluso al Parlamento) y el Estado paso a ser laico. Estos cambios rompían de lleno con el pasado islámico del país y alarmaron a la URSS, que pidió a Taraki más moderación en las reformas. Sin embargo, la mecha del descontento de los islamistas ya estaba prendida y estos comenzaron a rebelarse en 25 de las 28 provincias, atacando a las fuerzas gubernamentales y realizando atentados terroristas. El 14 de septiembre de 1979 Hafizullah Amín, líder de la otra facción del PDPA, asesina a Taraki y da un golpe de estado. Amín trata de detener las reformas de su predecesor, alejándose de la órbita de la URSS y acercándose a los Estados Unidos. Este giro de su política hacia Occidente provoca la ira de la URSS que, decidida a no perder su influencia en un país estratégico para el control de su frontera sur, organiza una operación secreta para hacerse con el control total del país. Al atardecer del día 27 de diciembre de 1979, dos grupos especiales (spetsnaz) del KGB entran en acción (700 hombres) entran en acción, el Grupo Alfa asalta el Palacio Presidencial en Kabul, la capital del país, y asesina a Hafizullah Amin, mientras el Grupo Zenith se encarga de controlar las comunicaciones y asegurar el Ministerio del Interior. Con los centros de mando y control asegurados, al amanecer del día 28, bajo el mando del mariscal Sergei Sokolov, comienzan a entrar en al país las divisiones regulares soviéticas. La 103ª División de Guardias Paracaidistas “Vitebsk” y dos divisiones reforzadas de Fusileros Motorizados, la 5ª y la 108ª, tomarán el control de las principales ciudades y puntos estratégicos del país. Esta operación magistral demostró que las fuerzas especiales soviéticas eran sin duda las mejores del mundo en la obtención de objetivos estratégicos, capaces de tomar el control de un país en menos de 24 horas, una capacidad bélica que preocupó sobremanera a EEUU y sus aliados occidentales. Sergei Sokolov. La guerra había comenzado y pese al buen comienzo la situación no tardaría en deteriorarse, sin darse cuenta, la Unión Soviética había creado su propio Vietnam, había invadido un país para defender el gobierno de un partido comunista minoritario y existente solo en las grandes ciudades. Frente a ellos se alzaba la mayoría de las tribus que componían el pueblo afgano, en especial las tribus que habitaban las zonas rurales, amantes del modo de vida tradicional y profundamente creyentes en el Islam. Por si fuera poco, tras el visto bueno del presidente Carter, EEUU ayudaría a los rebeldes con ingentes cantidades de dinero, armas (desde fusiles de la Segunda Guerra Mundial a lanzagranadas anticarro LAW y morteros de 120mm) y consejeros de la CIA a los que se sumarían las brigadas internacionales de “combatientes de la fe” o Muyahidines de distintos países musulmanes que acudirían al país a combatir a los “infieles”; a los comunistas soviéticos que no necesitaban de un dios para vivir. Las cosas empezaron mal para los soviéticos desde el principio, el ejército afgano sufrió una plaga de deserciones y motines que en menos de un año hizo reducirse su número de 80.000 hombres a menos de 20.000, por tanto, los soviéticos para compensar la ingente pérdida de soldados aliados tuvieron que aumentar su contingente inicial de 80.000 hombres a 108.000 hombres apoyados por 1.800 tanques y cientos de helicópteros. Pero, exceptuando a las unidades de elite, como los paracaidistas (desantnik), las tropas de montaña y los spetsnaz, la mayoría de soldados soviéticos eran reclutas de diversa procedencia que tenían pocas ganas de combatir en un país tan lejano de sus hogares y tan distinto en sus costumbres. Soldados soviéticos en la guerra de Afganistán en 1988. Al igual que en la mayoría de las guerras de guerrillas o guerras asimétricas, ésta era una guerra sin frentes definidos ni grandes batallas en la que los soviéticos controlaban las llanuras y las grandes ciudades mientras los rebeldes se escondían en fortalezas y cuevas de sus enormes montañas, listos para realizar emboscadas y ataques por sorpresa contra los convoyes de suministros soviéticos y contra las posiciones ocupadas por el ejército regular afgano. Los comienzos de la guerra, en el invierno de 1979 a 1980, fueron relativamente “tranquilos”, los combates más serios se libraron a partir de marzo de 1980, cuando los soviéticos lanzaron sendas ofensivas para acabar con los focos rebeldes de las provincias de Kunar y Paktia, encontrándose con una tenaz resistencia. Poco después, el 9 de abril los soviéticos atacaron el Valle de Panjsher, valle situado 70km al norte de la capital Kabul donde los rebeldes, liderados por el famoso muyahidín Ahmed Shah Massoud, tenían una importante base desde la que atacaban los convoyes soviéticos que se dirigían a Kabul. Cuando los soviéticos llegaron al valle no encontraron ni rastro de los muyahidines, los cuales se habían mezclado con la población civil, y tuvieron que retirarse sin lograr pacificar el valle. En octubre volvió a pasar lo mismo cuando los soviéticos volvieron de nuevo al valle. En noviembre las ofensivas soviéticas se dirigieron hacía las provincias de Wardak y Nangrahar donde tampoco consiguieron pacificar la zona. Convoy soviético destruido por las fuerzas afganas. Por otro lado, los soviéticos también dedicaron gran parte del año a controlar la frontera con Irán, por donde los rebeldes recibían ingentes cantidades de armas y suministros. Dos helicópteros soviéticos fueron derribados por aviones iraníes mientras efectuaban ataques contra campamentos de adiestramiento que tenían los muyahidines en el lado iraní de la frontera. Combatientes muyahidines. En el campo político, la URSS también estaba perdiendo la batalla: la ONU y el movimiento de países no alineados condenaron duramente la intervención soviética, mientras que EEUU aumentaba el envío de dinero y armas a los rebeldes. Increíblemente, al envío de armas se sumó China, un país comunista pero que rivalizaba con la URSS en el dominio del Este Asiático. A comienzos de 1981, los soviéticos decidieron cambiar de táctica y en vez de usar grandes unidades de soldados en costosas ofensivas contra un enemigo que rehuía el combate, comenzó a usar pequeños grupos de soldados aerotransportados por helicóptero, copiando la táctica usada por los EEUU en Vietnam. Además, los soviéticos comenzaron una estrategia de “tierra quemada” fuera de las ciudades, arrasando las zonas agrícolas rurales y los sistemas de irrigación para causar el hambre entre los rebeldes de las montañas. Sin embargo, los rebeldes continuaban indomables y rechazaban los continuos ataques soviéticos, fracasando estrepitosamente las ofensivas contra Paghman, al norte de Kabul, contra el Valle de Panjsher y contra Nangrahar. En septiembre, los soviéticos lanzaron la cuarta ofensiva contra el Valle de Panjsher, que para entonces estaba ya completamente fortificado y sus accesos estaban protegidos con minas antivehículo y antipersonales. En esta ocasión los soviéticos encontraron una resistencia tan fuerte que tuvieron que retirarse tras sufrir más de 100 bajas en su avance por tierra hacia el corazón del valle. En 1982, los soviéticos decidieron minimizar las operaciones terrestres y aumentar los ataques aéreos y las operaciones aerotransportadas, dada la mayor eficiencia de éstas. La mayor operación fue la quinta ofensiva contra el Valle de Panjsher, lanzada el 16 de mayo y en la que participaron 12.000 soldados, apoyados por 104 helicópteros y 26 cazabombarderos. En esta ocasión, en vez de avanzar solo por tierra, 4200 paracaidistas a bordo de helicópteros artillados lanzaron un gran número de asaltos aéreos para apoderarse de los principales puntos estratégicos del valle. La lucha por el control del valle fue durísima, en una ocasión un regimiento paracaidista fue rodeado tras desembarcar cerca de la fortaleza rebelde de Rukha y solo se salvó de la aniquilación por la oportuna llegada de los fusileros motorizados del mayor Aushev, que por su valiente acción fue condecorado como ”Héroe de la Unión Soviética”. Esta ofensiva soviética, que había estado dirigida por el general Grigoryan, cogió completamente desprevenidos a los muyahidines, ya que estos esperaban un ataque por tierra como en anteriores ocasiones y por ello obtuvo grandes resultados. Aunque Massoud, el líder rebelde, consiguió escapar, un gran número de sus hombres fueron abatidos por los soviéticos, que además capturaron la lista con los nombres de los 600 agentes que rebeldes que operaban en Kabul y ocuparon una gran parte del valle. Para intentar encontrar a Massoud y acabar con el resto de rebeldes que operaban en el valle los soviéticos lanzaron una sexta ofensiva en que diversos grupos de fuerzas especiales asaltaron un gran número de aldeas en las montañas consiguiendo acabar con varios grupos rebeldes pero sin lograr encontrar al líder. Poco después todo el éxito de estas ofensivas fue desperdiciado por los soviéticos al dejar el control del valle al ejército regular afgano, cuyos soldados eran incapaces de enfrentarse a los muyahidines con efectividad. El resto de ofensivas soviéticas de 1982 se concentraron en arrasar los alrededores de Kabul, donde se concentraban varias unidades guerrilleras, y los entornos de Mazar-e-Sharif. Los rebeldes contestaron estos ataques con un gran número de ataques terroristas sobre Kabul y alrededores que causaron cientos de bajas a los soviéticos y sus aliados afganos. Soldado soviético transportando un AK-74 con lanzagranadas GP-25. Afgano orando antes de combatir, lleva un fusil de asalto AKM. A comienzos de 1983 los soviéticos incrementaron los ataques aéreos usando bombarderos pesados mientras sus tropas de tierra permanecían a la defensiva. En el valle de Panjsher los soviéticos habían acordado un alto el fuego de 6 meses de duración con Massoud que ambos bandos aprovecharon para reforzar sus posiciones y darse un respiro. En otros frentes, los rebeldes atacaron Kandahar y Kabul e incluso en diciembre llegaron a asediar un puesto fortificado del ejército afgano leal al régimen situado en Urgun. El siguiente año, 1984 comenzaba para los soviéticos con la ardua tarea de liberar Urgun del cerco. Por su parte, los rebeldes, cada vez mejor armados y más experimentados en la guerra de guerrillas, consiguieron una nueva victoria al emboscar un gran convoy en el Paso de Salang. A este éxito rebelde le sucedió la culminación soviética de sus continuas ofensivas contra el valle de Panjsher. La séptima ofensiva, dirigida por el mariscal Sergei Sokolov, siguió el patrón de la quinta, 11.000 soldados soviéticos, apoyados por 190 helicópteros y 200 aviones lanzaron sucesivos y exitosos asaltos aerotransportados sobre las bases rebeldes consiguiendo ocupar el valle y obligando a los rebeldes supervivientes a retirarse para escapar del cerco. Las bajas soviéticas fueron de tan solo 60 muertos mientras que varios cientos de rebeldes habían sido abatidos y sus fortalezas habían sido demolidas con explosivos. Sin embargo, Massoud, el alma de la resistencia en la zona había conseguido escapar de nuevo y volvería a la zona en cuanto los soviéticos se retiraran a sus bases y dejaran a los soldados regulares afganos a cargo del control del valle. En septiembre se lanzó otra ofensiva, la octava, contra grupos pequeños de rebeldes que aún resistían en el valle. Ahmad Shah Massoud. En el resto de frentes, los soviéticos consiguieron nuevos éxitos con sus ofensivas de verano contra los rebeldes de Herat y Kandahar y consiguieron casi sellar la frontera con Pakistán, por donde entraban refuerzos y suministros para los rebeldes. Este año de éxitos se cerró con la destrucción de las posiciones rebeldes en Paghman. El éxito soviético basado en los ataques con helicópteros artillados Mil Mi Hind 24 generó que EEUU decidiera suministrar a los rebeldes misiles anti-aire SA-7S y que aumentara las partidas de dinero destinadas a los rebeldes y el número de asesores de la CIA que se encargaban del entrenamiento de los rebeldes. Mil Mi Hind 24. En 1985, el año más sangriento de la guerra, los soviéticos dedicaron sus esfuerzos militares a seguir destruyendo las bases de los muyahidines (lanzando entre otras una última e ineficaz ofensiva contra el valle de valle de Panjsher) y a cerrar las fronteras con Irán y Pakistán, mientras que por otro lado intensificaban las acciones de espionaje, soborno de jefes tribales y coacción. Acciones que solía efectuar la policía secreta afgana o “KHAD” con apoyo de agentes del KGB. 1985 también sería el año en que los rebeldes cambiaron de estrategia, aconsejados por los agentes estadounidenses, los diferentes jefes tribales, que realizaban la guerra cada uno por su cuenta, decidieron aliarse en un movimiento de resistencia único con el objeto de coordinar ataques contra los soviéticos, lo cual incrementaría enormemente su efectividad. Los rebeldes afganos pasarían de una estrategia defensiva, dedicada a emboscar convoyes por carretera, asesinar a funcionarios del gobierno y realizar atentados terroristas a una estrategia ofensiva, en la que columnas de insurgentes lanzarían ataques contra las ciudades y campamentos soviéticos. Estos ataques los realizarían apoyados con el nuevo y abundante material de guerra que les habían entregado sus aliados norteamericanos, británicos y chinos: baterías de lanzacohetes, morteros de 120mm, lanzagranadas chinos que imitaban el RPG soviético, misiles antiaéreos FIM-92 “Stinger” e incluso tanques “Type 59” chinos. (Además de todo el apoyo militar, EEUU aportaba 600 millones de dólares cada año al esfuerzo bélico rebelde) Type 59. La nueva situación con rebeldes armados hasta los dientes con misiles antiaéreos y lanzacohetes antitanque, impidió a los soviéticos poder seguir usando a gran escala sus helicópteros de ataque y aviones, que pasaron a una misión defensiva, protegiendo a los convoyes de suministros. Por otro lado, los salvajes ataques soviéticos contra las aldeas que suministraban comida a los insurgentes hacían que cada vez un mayor número de indignados afganos decidiera unirse a los rebeldes. Con la gran mayoría del país en contra estaba claro que la facción gubernamental apoyada por los soviéticos jamás podría imponerse. A partir de 1986 el agotamiento soviético impulsó una nueva estrategia destinada a salir del embrollo, una estrategia similar a la “vietnamización” realizada por EEUU en sus últimos años de presencia en Vietnam, los soviéticos pasarían a la defensiva y el peso del conflicto lo llevarían a cabo los soldados gubernamentales afganos apoyados por la artillería y aviación soviética. Un factor determinante en el abandono de la URSS de su campaña en Afganistán fue la llegada al poder de Mijaíl Gorbachov, un nuevo líder de carácter reformista con un programa llamado “Perestroika” que pretendía llevar a cabo reformas económicas y sociales en la URSS y acabar con la Guerra Fría abogando por una distensión en las relaciones con Occidente y con China. La primera condición que ponían éstas potencias era la salida de las tropas soviéticas de Afganistán y Gorbachov decidió que a partir de 1987 las tropas abandonarían el país escalonadamente. Mijaíl Gorbachov. Mientras se reducía el número de efectivos, los soviéticos continuaron defendiendo las ciudades y realizando operaciones a pequeña escala. La única operación importante fue la limpieza de la carretera entre Gardez y Khost que se saldó con una victoria soviética. Una victoria final que les permitiría retirarse con el honor intacto. Nada más comenzar el año 1989 los últimos soldados del Ejército Soviético cruzaron la frontera, abandonando Afganistán para siempre y finalizando así un largo conflicto que había sido un verdadero quebradero de cabeza para la URSS. Los soviéticos no habían sido derrotados en el campo de batalla, habían sido derrotados en el terreno político y social, habían sido incapaces de ganarse al pueblo afgano y de doblegarlo, todo un fracaso propagandístico que sufría en su prestigio una de las dos mayores potencias mundiales. Pocos años después y pese a los intentos de reforma de Gorbachov, la URSS caería por su propio peso, agotada económicamente acabaría desintegrándose en un caos del que surgirían con mucho esfuerzo y sufrimiento las nuevas naciones de nuestros días. La guerra de Afganistán costó en total a la URSS 12.000 muertos (9530 en combate), 50.000 heridos o enfermos y la pérdida de 400 tanques, 300 helicópteros y casi mil transportes de tropas (BMR y BMD). Estas cifras, ridículas en comparación con las sufridas con los norteamericanos en Vietnam, no supieron un coste demasiado alto para una potencia con una cantidad de población enorme como era la URSS, pero el coste económico, social y político del conflicto hicieron un daño tremendo que contribuyó en gran parte al agotamiento final de la Unión Soviética. Para Afganistán la invasión soviética supuso la pérdida de 600.000 vidas (siendo casi un 80% muertes de civiles) y el desplazamiento a países vecinos de casi 5 millones de habitantes, una auténtica tragedia humana. Por otro lado, los continuos ataques soviéticos contra las zonas agrícolas destruyeron el sistema de irrigación, tan vital para la agricultura en un país tan árido y convirtieron los campos de cultivo en eriales, aumentando exponencialmente la pobreza y el hambre en el país. Por otro lado, la guerra no acabó con la salida soviética, el régimen comunista afgano, dirigido por el Primer Ministro Najibullah consiguió resistir hasta abril de 1992, en que toma el poder un gobierno de transición. El 1 de septiembre de 1996 los Talibanes, integristas islámicos radicales, se hacen con el control del país, pasando a imponer su versión de la ley islámica con suma dureza, acabando con todo signo de modernidad y con la alfabetización y los derechos para la mujer que había impuesto el gobierno comunista. Para los EEUU, la ayuda a los rebeldes se había saldado con una deliciosa victoria, pero una vez acabado el conflicto se desatendieron de Afganistán y no aportaron ayudas económicas para la reconstrucción del país, algo que indignó sobremanera a sus antiguos aliados, que a partir de entonces se dedicarían a apoyar el terrorismo internacional contra los intereses norteamericanos. La organización terrorista Al Qaeda nació en 1980 al calor del conflicto de Afganistán, siendo en un comienzo un movimiento internacional de muyahidines de distintos países entrenados y financiados por la CIA y dirigidos entre otros por el joven saudí Ben Laden que pronto se convertiría en el líder más famoso de la organización. Así pues, irónicamente, en su afán de combatir a la URSS, los EEUU sembraron las semillas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y de la posterior intervención norteamericana en Afganistán contra Al-Qaeda y sus aliados talibanes, intervención que dura hasta nuestros días. Nunca nadie ha conseguido nunca conquistar al pueblo afgano. Por último y como curiosidad, anotar que Ahmed Shah Massoud, el famoso líder rebelde que tantos problemas había dado a los soviéticos en el valle de Panjsher, fue uno de los hombres que más activamente se opuso a los Talibanes, siendo el creador y líder de la “Alianza del Norte”, una alianza de tribus contrarias al integrismo de los talibanes. Dos días antes del 11 de septiembre de 2001, Massoud fue asesinado por un terrorista suicida de Al-Qaeda. Fuente: https://senderosdelahistoria.wordpress.com/2011/06/18/336/ Te puede interesar: La invasión samurái de Corea: (http://www.taringa.net/posts/info/19570175/La-invasion-samurai-de-Corea.html) 5 obras que influenciaron a J.R.R. Tolkien: (http://www.taringa.net/posts/info/19568620/5-obras-que-influenciaron-a-J-R-R-Tolkien.html) El sabueso, Howard Phillips Lovecraft: (http://www.taringa.net/post/apuntes-y-monografias/19551272/El-sabueso-Howard-Phillips-Lovecraft.html) Kanji, el arte de la escritura japonesa: (http://www.taringa.net/posts/info/19468671/Kanji-el-arte-de-la-escritura-japonesa.html) Shunga, el arte erótico de Japón: (http://www.taringa.net/posts/info/19533165/Shunga-el-arte-erotico-de-Japon.html) GIF

Es un hecho que durante la Edad Media se suscitaron numerosos conflictos y las famosas Cruzadas, una serie de campañas militares convocadas e impulsadas por el papado y realizadas por la Europa cristiana y latina. Su objetivo específico fue frenar el expansionismo musulmán (que estaba arrasando y conquistando extensos territorios del imperio bizantino) y restablecer el control cristiano sobre Tierra Santa. Así, aparece el caballero de la Edad Media como una creación de la iglesia, durante el imperio carolingio, cuando Carlomagno, el rey de los francos, reinó en el territorio. Su reinado fue desde 754 hasta 813, y una de sus estrategias fue darles a los señores de cada región porciones de tierra a cambio de que le prestasen servicios. Este sistema fue el que dio lugar al feudalismo. Se llamó caballero porque era un guerrero a caballo, y viene de la palabra francesa chevalier. Este guerrero servía al rey, o a otro señor feudal –por dinero o por el derecho a tener tierras–, y estaba obligado a participar en aquellos conflictos bélicos que su señor le pidiera. Pero no fue sino hasta el siglo XI, con las primeras Cruzadas, que se establecen las órdenes de caballería y se nombran los primeros caballeros, instituyendo así una clase militar al servicio de la iglesia, con unas características muy bien definidas y hasta con un código de comportamiento que perduraría varios siglos, el famosísimo código de caballería. En sus comienzos, para ser caballero de la Edad Media debías ser por fuerza de noble cuna; además, debías tener recursos económicos, porque mantener caballos era algo muy costoso. Por eso, se elegía a niños pequeños, hijos de hidalgos y nobles, como parte del cuerpo de servicio. A partir de los 6-7 años, el niño entraba al servicio en calidad de paje, ayudando en todo al caballero. Podía estar tanto dentro como fuera del castillo, y sus obligaciones iban desde hacer mandados hasta barrer los patios, pasando por llevar las armas y hacerse cargo de los caballos. Al pisar la adolescencia, como a los 14 o 15, se convertía en escudero que, como su mismo nombre lo dice, llevaba el escudo de su señor, aunque no peleaba. Su entrenamiento era militar, obviamente, y se le adiestraba en el manejo de la espada y en tácticas bélicas. Un dato interesante: se hacía a través de juegos y deportes. Un paje medieval jugaba con mazas y practicaba la equitación. El escudero servía a un señor específico, y cumplía funciones de mayordomo: ayudaba a vestir al caballero de la Edad Media y mantenía a punto su armadura y sus armas. Aunque no luchaba en el campo de batalla, era capaz de hacerlo si así se requería. Los juegos y deportes eran los torneos y las justas, bastante peligrosos. Fueron una manera de entrenar, como un ejercicio táctico de combate que le permitía al caballero, y a los aspirantes a serlo, mantenerse alerta. Pero también se convirtieron en un entretenimiento muy importante para las gentes medievales. El caballero solía representar a su señor feudal, y debía ganar el premio, que era dinero pero también fama y gloria. Los torneos y las justas llegaron a ser grandes eventos, que se realizaban cuando no había guerras. Se celebraban, aparte del ya dicho motivo de ejercitarse, por casi cualquier razón: coronaciones, matrimonios, nacimientos, bautizos, conquistas, alianzas y sucesos similares eran excelentes excusas para planearlos, y luego, con el tiempo, también se utilizaron para conmemorar festividades eclesiásticas. Al cumplir los 21, el escudero era al fin nombrado caballero. El espaldarazo, pescozada o palmada era el acto central de la ceremonia llamada “doblaje”, por medio del cual el rey tocaba con la espada el hombro del candidato, y le daba el título de caballero. También, en lugar de la espada, el monarca daba una ligera palmada en el cuello o la mejilla, aunque en sus comienzos el golpe era en la oreja y con el puño, lo suficientemente fuerte como para que el caballero lo recordara de por vida. La víspera tenía que ayunar, confesarse y comulgar; tendría sus padrinos, que deberían armarle y con los que cenaría antes, pero en mesa separada y sin poder hablar o reír. Aquella noche estaría de guardia, “velando las armas” y completamente armado. Sería informado de todos los trabajos y penalidades que sufrirá al convertirse en caballero y se pondría de rodillas (imagínate lo difícil, con toda la armadura puesta) y orar toda la noche, o el mayor tiempo posible. A la mañana siguiente, tomaría un baño y descansaría por poco tiempo en una cama. Luego oiría misa, y una vez concluida, se presentará quien le armará caballero y le preguntará si está dispuesto al nombramiento; al tener la respuesta afirmativa, lo ayudará a ponerse las espuelas y le ceñirá la espada. Al terminar todos estos preparativos, irá al lugar indicado con la espada desenvainada, y allí hará su juramento: morir si hace falta por la fe cristiana, por su rey y por su tierra. Acto seguido se le da el espaldarazo, pescozada o palmada, y tanto él como los oficiantes pedirán a Dios que no le permita olvidar su juramento; luego el nuevo caballero le dará un beso a quien lo nombró y a todos los caballeros presentes, como señal de hermandad y paz. Como última cosa, el padrino le ceñirá de nuevo la espada y se festejará todo con un gran banquete y a veces hasta con un torneo. Los ideales caballerescos que juraban servir y cumplir eran el valor –que significaba tener la voluntad de hacer lo correcto, pero también ser capaces de luchar incluso contra ejércitos superiores–; la defensa de sus señores, de la iglesia, de sus familias, de su nación, de huérfanos y viudas; la fe en Dios, que les ayudaría a rechazar las tentaciones y a soportar los sacrificios; la humildad de reconocer en otros la heroicidad, y no jactarse de la suya propia; la justicia, aunque nunca la tomaría por su mano; la generosidad, que le permitiría ser misericordioso con el enemigo, y contrarrestaba la debilidad de la avaricia; la templanza, que significaba hacer todo con moderación, incluso al usar sus riquezas; la lealtad, que debían jurar a la iglesia y a sus señores, hasta dar su vida por ellos; y la nobleza, que es el principio de la cortesía: debían ser corteses, honrados, generosos, y desarrollar un carácter noble para ser un modelo a seguir. El caballero de la Edad Media con el tiempo dejó de ser práctico, sobre todo en las batallas, pues con las nuevas armas resultaba muy fácil herirlo; paulatinamente su poder decayó, y ya para el siglo XVI habían prácticamente desaparecido, quedando para la posteridad sólo la caricatura más famosa, el entrañable Don Quijote de La Mancha. Te puede interesar: La invasión samurái de Corea: () La intervención soviética en Afganistán: () El sabueso, Howard Phillips Lovecraft: () La vida de Nikola Tesla en cómic: () Yoroi, la armadura samurái: ()
Según los expertos, San Marino es la república más antigua del mundo que funciona de forma ininterrumpida. Con sus poco más de 30.000 habitantes y sus 61 km cuadrados de superficie -aproximadamente el tamaño de la isla de Manhattan-, la pequeña república de San Marino bien podría definirse como un caso de arqueología política: el único ejemplo viviente de las llamadas ciudades-Estado que dominaron el centro y el norte de la península itálica entre los siglos X y XV. Pero mientras que la historia borró las fronteras de Venecia, Bolonia o Milán, San Marino perduró en el tiempo y se convirtió en un pequeño país incrustado en la Italia moderna. Un enclave a poco más de 10 km de la costa adriática y a 150 km al este de Florencia, donde el italiano es la lengua oficial y que, aunque no pertenece a la Unión Europea, usa el euro como moneda. La república más antigua del mundo, dicen los expertos. Y también, aseguran, la única donde se eligen dos jefes de Estado -llamados "capitanes regentes"- que comparten el cargo más alto del país y sus responsabilidades. En el origen de esta "rareza política" reside, quizá, parte del secreto de la larga historia de este enclave como estado independiente. San Marino se convirtió en un pequeño país incrustado en la Italia moderna. "La idea de mantener un control sobre el poder era muy fuerte. En comunidades tan pequeñas era importante que nadie tomara demasiado poder. Muchas veces, esas ciudades estaban enfrentadas contra el emperador o el Papa. De modo que dentro de las ciudades era necesario tener algún tipo de democracia", dice la profesora Valentina Rossi, doctora en Historia por la Universidad de San Marino. "En ese sentido, la idea de tener dos jefes de Estado, en San Marino fue tomada de la República Romana, del tiempo de los cónsules. Eran dos para que uno controlara al otro. Era una forma de no concentrar demasiado poder en una sola persona", agrega en diálogo con BBC Mundo. Esta forma de gobierno data al menos de 1243, año en el que se eligieron los primeros "capitanes regentes" de los que se tiene constancia escrita. Desde entonces, San Marino renueva a su pareja de jefes de Estado cada seis meses, un mandato breve que en origen -señala Rossi- también buscaba evitar que acumulen demasiado poder. "A veces se critica que seis meses es demasiado poco tiempo para hacer algo. Pero es muy difícil cambiar esta institución porque es una cuestión de tradición e identidad, no de si es útil o no", apunta la profesora de historia sanmarinense. San Marino renueva a su pareja de jefes de Estado cada seis meses. "Es raro porque para nosotros, al ser un país tan pequeño, nos conocemos los unos a los otros, así que tu hermano, tu primo o tu amigo podría ser capitán regente", añade. En la actualidad, los capitanes regentes deben pertenecer y ser votados por el Parlamento de San Marino, el llamado "Consiglio Grande e Generale", que consta de 60 miembros y es renovado cada cinco años. Sin embargo, hasta 1945, esa elección no se realizaba mediante votación sino a través de un sorteo. "Se introducían los nombres de parejas posibles en un recipiente y se extraían al azar. El cambio en la forma de elección hizo que los capitanes regentes sean siempre representantes de los partidos que tienen mayoría en el Gran Consejo General. Antes podían pertenecer a cualquier partido", comenta la experta. La reforma de 1945 también modificó las funciones de los capitanes regentes, que a partir de aquel momento dejaron de tener un papel ejecutivo importante -desempeñado ahora por los secretarios de Estado- y adoptaron una función más simbólica. "Son los presidentes de nuestro parlamento y tienen que firmar todas las leyes, pero no diría que es un poder ejecutivo, sino de control dentro de San Marino. También tienen la responsabilidad de representar al país ante otros países", dice la profesora sanmarinense. Ese es quizá, su aspecto más visible de puertas afuera del país. En 1974, se permitió que las mujeres pudieran ser elegidas en San Marino. "San Marino está representado en organizaciones internacionales como la ONU y otras, y a veces tenemos problemas cuando nuestros jefes de Estado van allí porque normalmente sólo hay un asiento, no dos. Incluso las sillas son a veces un problema", agrega entre risas. La presencia de mujeres en el cargo es, sin embargo, mucho más reciente. El voto pasivo se instituyó en 1964 y diez años después, en 1974, se permitió que las mujeres pudieran ser elegidas. La primera capitana regente llegó en 1981. Hasta la fecha, nunca hubo dos capitanes regentes mujeres. "Hemos tenido hombre y mujer, pero no dos mujeres. Ese es nuestro siguiente objetivo, nuestra siguiente renovación", sugiere Rossi. Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-37727005 Te puede interesar: El ejército de mujeres del antiguo reino de Dahomey: (http://www.taringa.net/posts/info/19613348/El-ejercito-de-mujeres-del-antiguo-reino-de-Dahomey.html) El corazón delator, Edgar Allan Poe: (http://www.taringa.net/post/apuntes-y-monografias/19541377/El-corazon-delator-Edgar-Allan-Poe.html) 5 obras que influenciaron a J.R.R. Tolkien: (http://www.taringa.net/posts/info/19568620/5-obras-que-influenciaron-a-J-R-R-Tolkien.html) La popovka, embarcación de guerra redonda rusa: (http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/19582694/La-popovka-embarcacion-de-guerra-redonda-rusa.html) La maldición de interpretar a Tarzán: (http://www.taringa.net/post/tv-peliculas-series/19631157/La-maldicion-de-interpretar-a-Tarzan.html)
Hace 196 años nacía el fundador, junto a Carlos Marx, del socialismo científico y de la Primera y Segunda Internacional. Su obra también hizo aportes fundamentales al pensamiento feminista. Federico Engels nació un 28 de noviembre de 1820, en Barmen, en la norteña provincia alemana de Renania. En esta nota repasaremos su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. Fue una de sus obras más leídas y discutidas a lo largo del Siglo XX y aún en la actualidad. Como dice la intelectual feminista Alejandra Ciriza “El texto de Engels busca, a la luz de los conocimientos existentes en su época, explicaciones sobre la relación entre organización familiar y propiedad privada en un momento histórico, hacia fines del siglo XIX, en que la burguesía escribía la elegía de la mujer doméstica y el varón productivo. Un momento en el cual los efectos del avance de las fuerzas productivas se hacía sentir sobre la vida de las mujeres de la clase obrera, tal como Engels mismo lo había advertido en su conocido escrito sobre la situación de la clase obrera inglesa publicado en 1845; un momento, por añadidura, de ascenso de la moral llamada victoriana, que controlaba a ultranza la moral sexual de las mujeres a la vez que manifestaba abierta tolerancia hacia la doble moral masculina”. La monogamia y el patriarcado tuvieron un principio Luego de la muerte de Marx, Engels se dedicó abnegadamente a ordenar los manuscritos que había dejado para terminar y publicar los tomos dos y tres de El Capital. Pero además entre las pilas de cartas, apuntes y artículos inacabados que encontró en el estudio de su amigo había una serie de notas que llamaron su atención sobre el carácter de la sociedad prehistórica. Marx había estudiado el libro del antropólogo estadounidense Lewis Morgan La sociedad primitiva o investigaciones en las líneas del progreso humano desde el salvajismo hasta la civilización a través de la barbarie (1877) que intentaba rastrear la evolución de la organización social humana desde su estado primitivo hasta la modernidad. Morgan estudiando las tribus iroquesas en Estados Unidos registraba el impacto del desarrollo técnico y las concepciones cambiantes de los derechos de propiedad sobre la estructura tribal y familiar. Planteaba que el avance del salvajismo a la civilización equivalía al paso de las tribus consanguíneas a una unidad familiar patriarcal y monógama (o nuclear). En base a los escritos detallado que Marx había realizado del libro de Morgan, Engels escribe su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado en el prefacio plantea: “En América, Morgan descubrió de nuevo, y a su modo, la teoría materialista de la historia descubierta por Marx cuarenta años antes, y, guiándose de ella, llegó a contraponer la barbarie y la civilización, a los mismos resultados esenciales que Marx”. La mujer y las sociedades primitivas: divergencias entre los socialistas En la segunda mitad del Siglo XIX, importantes dirigentes de la socialdemocracia alemana escribieron textos sobre la mujer y la familia. En 1879 August Bebel publicó su libro La mujer y el socialismo, donde sostenía que “desde el principio de los tiempos la opresión ha sido el destino común de la mujer y del hombre que trabajan”. Bebel sugería que antes de que se desarrollase la familia, las mujeres ya “eran propiedad de la horda o de la tribu, sin derecho a elegir ni a decir que no”. Karl Kausky por su parte, entre 1882 y 1883 dio a conocer una serie de artículos sobre las relaciones sexuales primitivas con la misma lógica. A diferencia de Bebel y Kautsky, Engels demostró que las sociedades humanas primitivas no se basaban en el patriarcado, sino en un sistema comunitario de relaciones sexuales. Explica que “hasta 1860 ni siquiera se podía pensar en una historia de la familia. Las ciencias históricas se hallaban aún, en este dominio, bajo la influencia de los cinco libros de Moisés. La forma patriarcal de la familia, pintada en esos cinco libros con mayor detalle que en ninguna otra parte, no sólo era admitida sin reservas como la más antigua, sino que se la identificaba –descontando la poligamia- con la familia burguesa de nuestros días, de modo que parecía como si la familia no hubiera tenido ningún desarrollo histórico; a lo sumo se admitía que en los tiempos primitivos podía haber habido un período de promiscuidad sexual”. Los hombres destruyeron a los viejos dioses y moldearon nuevos Para Engels el estudio de la historia de la familia comienza en 1861, con el “Derecho materno” de Bachofen, que basándose en la literatura clásica antigua, mostraba el paso del “heterismo” (primitivamente los seres humanos vivieron en promiscuidad sexual) a la monogamia y del derecho materno al paterno. Según Bachofen, esto se produce entre los griegos “a consecuencia del desarrollo de las concepciones religiosas, a consecuencia de la introducción de nuevas divinidades, que representan ideas nuevas, en el grupo de los dioses tradicionales, encarnación de las viejas ideas; poco a poco los viejos dioses van siendo relegados a segundo plano por los primeros.” Para él “no fue el desarrollo de las condiciones reales de existencia de los hombres, sino el reflejo religioso de esas condiciones en el cerebro de ellos, lo que determinó los cambios en la situación social recíproca del hombre y la mujer”. Por ello Engels plantea que “tal concepción, que estima la religión como la palanca decisiva de la historia mundial, se reduce, a fin de cuentas, al más puro misticismo.” Sin embargo “no disminuye su mérito como investigador que ha abierto una nueva senda, ya que ha sido el primero en sustituir las frases acerca de aquel ignoto estadio primitivo con promiscuidad sexual por la demostración de que en la literatura clásica griega hay muchas huellas de que entre los griegos y entre los pueblos asiáticos existió, en efecto, antes de la monogamia, un estado social en el que no solamente el hombre mantenía relaciones sexuales con varias mujeres, sino que también la mujer mantenía relaciones sexuales con varios hombres, sin faltar por ello a los hábitos establecidos.” Las creadoras de la vida eran las mujeres En las sociedades primitivas en las que los hombres no tenían un dominio sobre la naturaleza y vivían de la recolección, la caza y la pesca, lo que predominaba era la escasez. Las mujeres participaban de las tareas para la sobrevivencia en igualdad con los varones, no existía una división sexual del trabajo. Además gozaban de un lugar privilegiado, porque cumplían un rol crucial en la reproducción de la especie al ser consideradas las creadoras de vida. Esto hacía que los lazos de parentesco se definieran por línea materna. Además los niños pertenecían a la comunidad y eran criados socialmente. Con la aparición de la agricultura la humanidad pegó un salto enorme, los hombres comenzaron a dominar la naturaleza, poniéndola al servicio de sus necesidades. Engels señala que fue el trabajo, la actividad productiva, lo que le permitió a los hombres salir del reino animal. Pudieron comenzar a abandonar la vida nómade y empezar a planificar asentándose en un lugar. Esto les permitió incrementar los productos necesarios para sobrevivir y a acumular riquezas que en un primer momento pertenecían a todos los miembros de la comunidad. Pero con el desarrollo a gran escala de la agricultura y la ganadería se produce un excedente también a gran escala, así se generaron las bases materiales para que surgieran nuevas formas de vida que transformarán ese sistema social colectivo. Surgirá una división entre quienes producían y trabajaban, la gran mayoría de la sociedad, y una pequeña minoría que no trabaja y vivía a costa del trabajo ajeno. Esta minoría es la que va a poseer el poder da las armas, ejercer el gobierno y apropiarse de las tierras. De esta forma surge también la propiedad privada y las primeras formas de Estado. El monopolio de la propiedad derroca el derecho materno Estas transformaciones irán de la mano de un cambio enorme en la situación de las mujeres. Las clases dominantes querrán dominar la capacidad reproductiva de las mujeres para que los varones se aseguren su descendencia y puedan así heredar sus riquezas y poder político y militar a sus hijos verdaderos. Cambiando de esta forma el derecho hereditario materno por el paterno. Para ello fue necesario controlar el cuerpo de la mujer, recluyéndolas al interior del hogar y estableciendo para ellas la obligación de la monogamia. De esta forma la mujer sale de la esfera de la producción social quedando confinada a la de la reproducción social. La dominación y el poder masculinos tienen una base material, el monopolio de la propiedad y su transmisión por vía paterna. Con el tiempo y el surgimiento de las ciudades el matrimonio se extenderá a las clases explotadas por medio de la ideología que impartía el Estado y la Iglesia entre otras instituciones. Retomar este libro tiene una importancia crucial en nuestros días en que el movimiento de mujeres en distintas partes del mundo se moviliza de forma multitudinaria, como en Argentina contra los femicidios o en Polonia por el derecho al aborto. El mismo Engels dice: “El derrocamiento del derecho materno fue la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo. El hombre empuño también las riendas en la casa; la mujer se vio degradada, convertida en la servidora, en la esclava de la lujuria del hombre, en un simple instrumento de reproducción. Esta baja condición de la mujer, que se manifiesta sobre todo entre los griegos de los tiempos heroicos, y más aún en los de los tiempos clásicos, ha sido gradualmente retocada, disimulada, y en ciertos sitios, hasta revestida de formas más suaves, pero no, ni mucho menos, abolida”. Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/El-origen-de-la-familia-de-como-Engels-desmintio-a-Moises Te puede interesar: La intervención soviética en Afganistán: (http://www.taringa.net/posts/info/19579000/La-intervencion-sovietica-en-Afganistan.html) Famosos que inspiraron nombres de escarabajos: (http://www.taringa.net/posts/imagenes/19645265/Famosos-que-inspiraron-nombres-de-escarabajos.html) Proyectos de la Unión Soviética nunca realizados: (http://www.taringa.net/posts/imagenes/19642561/Proyectos-de-la-Union-Sovietica-nunca-realizados.html) Plantean nuevas versiones sobre la muerte de Vladímir Lenin: (http://www.taringa.net/posts/noticias/19639989/Plantean-nuevas-versiones-sobre-la-muerte-de-Vladimir-Lenin.html) El enviado de Marx en Argentina: (http://www.taringa.net/posts/info/19638671/El-enviado-de-Marx-en-Argentina.html)