macabre18
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Argentina:Renace el Mito del Ucumar en Salta Dos puesteros de un paraje del cerro El Crestón, ubicado a unos 40 kilómetros al oeste de San José de Metán, departamento de Metán, provincia de Salta cazaron, hace dos semanas, a un extraño ser de aspecto humanoide pero de descomunales y afilados incisivos. La similitud de este ejemplar con los relatos locales sobre el mítico “Ucumar” -aquella figura antropomorfa, cubierta de pelo corto y negro-reaviva en Salta el debate sobre la existencia del yeti local. La presencia de un ser de tales características ha sido noticias desde hace décadas en las zonas boscosas del sur de la provincia, especialmente en Rosario de la Frontera, donde se suman los testimonios. La fotografía de los despojos del ejemplar baleado en las alturas nuboselváticas del cerro El Crestón fue realizada por Martín, un metanense que no quiso dar su nombre, en el puesto de los arrieros que le dieron muerte. La imagen -capturada con un celular- muestra claramente a un ejemplar homínido, con largos colmillos y ojos saltones. La historia Los puesteros en cuestión son un hombre mayor, de 79 años y cuyas iniciales son J.S. El otro individuo es su sobrino, E.S. Ambos reclamaron el anonimato para preservar la zona de una avalancha de curiosos. De manera casi tímida, Martín contó en exclusiva sobre su experiencia con el extraño ser, durante una visita a los puesteros, sus amigos: “Ese sábado llegué allí y me dijeron lo que les había sucedido durante la madrugada. Entré a la casa y ahí estaba, colgado de las patas, con sus manos a un costado y extendidas hacia el piso”, comienza. Sin prisa pero sin pausa, prosiguió: “les pregunté qué era, y no me supieron responder. Sólo me dijeron que por la oscuridad de la noche, ellos habían pensado que se trataba de un puma o un duende, porque sólo le vieron esos ojos enormes verdes brillando a la luz de una linterna”. Según el joven J.S. y E.S., habían salido la noche del 23 de julio a juntar ganado, ya que al otro día tenían una “marcada”. En medio de la oscuridad, oyeron un ruido casi ensordecedor sobre el filo de uno de los cerros que rodea a su terreno. Con la linterna alumbraron, y se dieron con dos enormes ojos verdes que casi les paralizó sus corazones. “Me dijeron que pensaron que se trataba de un duende, entonces para asustarlo hicieron un tiro, con tanta mala suerte que le pegaron en la cabeza”, dijo. Al parecer, la bala le ingresó por el maxilar inferior izquierdo, saliendo por el arco superciliar derecho. A causa del impacto, el supuesto “ucumar” cayó desplomado al instante. “Los perros que los acompañaban, acostumbrados a buscar chanchos, salieron disparados hacia el cuerpo y cuando mis amigos corrieron detrás de ellos, se dieron con eso”. Los dos gauchos llevaron los restos hacia su rancho, para poder analizarlo más detenidamente. Al otro día, con la luz del sol, no dudaron ni un instante: habían cazado a un ucumar, aunque claro, para aseverarlo es necesario un estudio en profundidad de lo hallado. Por ahora todo son especulaciones y sospechas. Lo que sí se puede afirmar es que los especialistas veterinarios consultados, aseguran que el ejemplar “cazado” por casualidad no es de la zona. Tiraron el cuerpo al fondo de un barranco de la zona Martín siguió contando lo que vivió con los puesteros del cerro El Crestón. Señaló que “el sábado a la mañana, J.S. nos pidió que le cortemos la cabeza y que arrojemos lejos el cuerpo, porque no quería ser víctima de ninguna venganza”. La venganza que hizo referencia Martín es porque, supuestamente, el ser encontrado es un “pichón” o cría de un “ucumar”, que podría tomar alguna represalia con él por haber disparado y dado muerte a su hijo. El hecho de que sería una cría lo afirman por el tamaño del diámetro del cráneo del ejemplar, que mide unos 15 centímetros. Calculan la altura del ser en unos 60 ó 70 centímetros. “Por lo general la gente que vive en estas zonas cree mucho en estas cosas: los duendes, el “ucumar”…y la verdad es que debo confesar que yo también sentí miedo. En un momento pensé en traer el cuerpo a Metán, pero después me atemoricé”, dijo el muchacho. Martín dijo que “le cortamos la cabeza, que quedó en el rancho. Pero al cuerpo lo envolvimos en varias bolsas y lo tiramos a un barranco”. J.S., el propietario del rancho donde ocurrieron los extraños sucesos vive solo en la zona. Su vecino más cercano está a 15 kilómetros de distancia. El hombre recibe, de manera esporádica, la visita de alguno de sus sobrinos. “Tenía dedos en manos y pies” El testigo que tuvo en sus manos el cuerpo del homínido cazado, contó que “estaba cubierto de pelo corto y negro en todo el cuerpo, menos en su rostro; era algo impresionante ver el tamaño de esos incisivos”. Señaló, además, que la figura antropomorfa poseía dedos en sus manos y pies. “La verdad es que fue una experiencia única, jamás me había pasado ver algo así. Cuando vamos para el puesto del cerro El Crestón encontramos por el camino pelos enganchados en los troncos de los árboles, como si se estuviera rascando. En la zona hay muchos animales, pero ninguno que tenga pelaje parecido al del ser que cazaron”, sostuvo Martín. Leyendas y creencias Consultado sobre si el arriero que cazó al ejemplar ya había tenido un encuentro similar, contestó que “me ha contado historias de alguna vez que el ’ucumar’ se le cruzó cuando realizaba sus tareas diarias y que dan mucho miedo, pero jamás escuché de alguien que haya tenido un cuerpo en sus manos como mis amigos, por suerte lo fotografié”. fuente: http://noticierodiario.com.ar/argentinarenace-el-mito-del-ucumar-en-salta/
1 Un firmamento de estrellas sobre la playa Este efecto tan impresionante sobre el mar es causado gracias al fitoplancton conocido como Lingulodinium polyedrum. Son una especie de dinoflagellata, microorganismos unicelulares que forman parte del fitoplancton marino y de agua dulce. Suele encontrarse en aguas tropicales. El maravilloso espectáculo es gracias a a la presencia de millones de partículas luminiscentes de este fitoplancton. Estos microorganismos emiten luz al recibir estímulos externos como, por ejemplo, cuando las olas del mar pasan sobre ellos. Es un fenómeno inusual. De hecho, aunque se conocía este fenómeno, los científicos no acaban de entender muy bien el por qué. Esta foto fue tomada en Las Maldivas por el fotógrafo taiwanés, Will Ho. Aunque las playas de esta isla paradísiaca no son las únicas que disfrutan de esta belleza natural, sí es esta la fotografía que mejor recoje el fenómeno. Los habitantes de San Diego también pudieron disfrutar de este maravilloso espectáculo, que convertía el mar en azul fluorescente de noche y rojizo de día. 2 El increíble Salar de Uyuni, Bolivia No es una playa. Ni un espejo. Tampoco es un lago... ¡es un salar! y el más impresionante del mundo. El Salar de Uyuni está ubicado al suroeste de Bolivia y es el mayor desierto de sal continuo del mundo. Además, este salar es una de las reservas de litio más importantes del mundo y almacena también compuestos muy importantes para la química básica e industrial como el magnesio, el potasio o boro. También minerales como la ulexita, conocida en EEUU como "la piedra televisión" por su capacidad para transmitir imágenes a través de sus fibras naturales. Está formado por once capas de sal. Estas capas pueden tener un espesor que oscilan entre uno y diez metros. Su profundidad total es de 120 m. 3 Plaga de arañas en los árboles en Pakistán ¿Vivirías al lado de un bosque lleno de estos árboles? Pues los habitantes de Sind (Pakistán) parecen haberse adaptado por completo a sus vecinos. De hecho, hasta les agradaba la idea. Todos sus árboles están colmados de arañas, lo que da al lugar un aspecto bastante escalofriante. Esto ocurrió a consecuencia de las inundaciones de la región de 2010. Las arañas, que habitualmente viven en la tierra, buscaron un lugar seguro para cobijarse, y los árboles de Sind les pareció una buena opción. Lo que parece un tanto asqueroso para cualquier mortal, los habitantes lo utilizaron en su beneficio: usaron estos algodones gigantes como trampa infalible de mosquitos, los cuáles también querían hacerse con algo de terreno por los mismos motivos que las arañas. 4 La puerta al inframundo El pozo de Thor, también conocido como 'la puerta al inframundo', es un lago ubicado en Cabo Perpetua, Oregón (EEUU) donde se reúnen frecuentemente grandes personajes de la fotografía. Es una fuente natural de agua salada cargada de leyendas. Dicen que aquel que mira en su interior, desaparece. Aplicando la teoría escéptica... esto no es raro. Si te asomas puede que nadie más vuelva a verte por el simple hecho de que en este lugar la fuerza del mar es capaz de succionar a un elefante antes de que te dé tiempo a pestañear. 5 Cascadas de sangre en la Antártida Estas impresionantes cascadas se encuentran en los Valles secos de McMurdo de la Antártida. Además de ser uno de los desiertos más extremos del mundo, el espectáculo que ofrece es realmente extraño e impresionante. Además de albergar el río más largo del continente, acoge esta impresionante cascada 'de sangre' descubierta por el geólogo Thomas Griffith Taylor en 1911. Aunque los primeros que exploraron la Antártida atribuyeron este color rojo a algas del mismo color, recientemente los investigadores han confirmado que su color rojo se debe a la presencia de óxido de hierro poco soluble. Este, se queda en la superficie helada después de que el ion ferroso se oxide al entrar en contacto con el oxígeno de la atmósfera. 6 Tormentas volcánicas La razón de estas tormentas eléctricas es ocasionada por las grandes cantidades de carga eléctrica que producen las partículas en expulsión. Los rayos se producen a consecuencia de cargas negativas en la parte superior de una nube. Estas se transmiten tanto fuera como dentro de la propia nube dentro de zonas que tienen carga positiva. 7 Las burbujas de aire congelado del Lago Abraham Esto que ves en la imagen es lo que ocurre cuando las burbujas de aire se congelan. El fenómeno ocurre en el invierno del Hemisferio Norte (entre noviembre y marzo) en el Lago Abraham de Canadá. Un lago realizado por la mano del hombre. Las plantas que viven en el fondo del lago liberan gas metano, el cual se congela al subir a la superficie y queda atrapado en esta hasta que el invierno termina. La superficie helada tiene entre ocho y nueve centrímetros de grosor.