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ATENCION: En los últimos días muchas personas han aprovechado mi falta de actualizaciones para decir que no actualizaría mas o que la página cambio de dominio. Nada esta mas lejos de la realidad. Esta sigue siendo la única página oficial de Fanático, no una que aparece por ahí con dominio .com.ar. También el twitter linkeado es el único twitter disponible. La falta de actualizaciones se debe a problemas con la Internet y nuestra conexión (nuestro proveedor nos ha dejado casi todo noviembre sin internet). Pero muy pronto tendremos las actualizaciones normales de las series, animes y estrenos. Además estamos arreglando los links viejos. Por favor haz correr la voz y ten paciencia que lo mejor esta por venir. Bueno si quieren denuncien el post por pobre o lo que sea, quería compartir esta alegría. Chau

Denunció que le robaron la moto y se la había olvidado en la whisquería Un hombre denunció en la Policía que le habían sustraído la moto mientras se encontraba en un boliche bailable, pero el vehículo apareció más tarde estacionado frente a una whisquería donde el propio dueño la había dejado abandonada. El motociclista contó en la división Investigaciones de Villaguay que “en la noche había compartido con amigos en un local bailable y que al salir ya para retirarse en motocicleta no estaba donde el la había dejado”. Pero los recuerdos que tenía de la noche anterior eran algo difusos: no sólo no podía recordar el lugar exacto donde supuestamente había estacionado el rodado, sino que tampoco recordaba haber ido a una whisquería, donde finalmente apareció la moto. Poco después, “ya más lúcido”, el denunciante admitió que había ido a ese lugar junto a sus amigos, al salir del boliche, consignó Noticias Villaguay. Otro hecho similar Por otra parte, un villaguayense pidió ayuda a la policía para localizar su automóvil, ya que había olvidado dónde lo estacionó a causa de una borrachera, según el propio interesado le habría dicho a los uniformados. El extraño episodio se registró anoche, cuando un “ciudadano de Villaguay, mayor de edad” fue hasta la jefatura y pidió, con mucha sinceridad, que colaboren en la búsqueda de su Renault 11. El hombre explicó que “unas horas antes, debido a su avanzado estado de ebriedad, había dejado perdido su automóvil, no recordando dónde”, según se consigna en un parte policial. Fue así que se inició un rastrillaje, que dio un resultado sorpresivo, especialmente para el dueño del auto: lo encontraron estacionado a la vuelta de su casa. Fuente: http://elonce.com/secciones/policiales/192559-denuncio-que-le-robaron-la-moto-y-se-la-habia-olvidado-en-la-whisqueria.htm

Bueno, en este post me puse más serio. Es una Síntesis, hecha por mi, de la obra "Crítica de la Razón Pura" de Immanuel Kant, uno de los filósofos más influyentes en la modernidad. "Crítica de la Razón Pura" sigue generando acalorados debates en los ámbitos intelectuales y universitarios del mundo. En esta oportunidad me atreví a hacer una super síntesis de las principales ideas de la obra. Sólo sirve a modo de guía, no intenten rendir un parcial, mucho menos un final en base a esto porque sería, en principio poco ético, y finalmente no lograrían el objetivo de aprobar ya que esto es una aproximación al pensamiento Kantiano. Le agregué algunas imagenes para hacerlo más ameno. Espero les sirva! El idealismo trascendental Immanuel Kant: nació en 1724 y murió en 1804. la obra que asentó su fama fue la Crítica de la razón pura, Kant ya se acercaba a los 60 años. Esto es el resultado de una larguísima maduración, que no era sólo la del individuo (de Kant), sino de todo el pasado filosófico europeo. Kant nunca se movió de las cercanías de su ciudad natal. Zona bastante a trasmano desde el punto de vista cultural. A pesar de encontrarse en esa situación, Kant pudo introducir en Europa la revolución más grande que conozca el pensamiento moderno. La filosofía teorética Racionalismo y empirismo. El realismo Kant supera el racionalismo y el empirismo. El racionalismo sostiene que puede conocerse con ayuda sola de la razón. Estos son juicios necesarios y universales que valen para todos los casos y que no pueden ser de otra manera. El conocimiento empírico no es verdadero conocimiento. El único conocimiento propiamente dicho es la razón por sí sola. Permite conocer las cosas tales como son en sí, la última y verdadera realidad. El empirismo sostiene la tesis contraria: el único conocimiento legítimo es la experiencia, los datos que nos proporcionan los sentidos. No puede conocerse absolutamente nada acerca de las cosas en sí, sino sólo los fenómenos que se dan en la experiencia. Empirismo y racionalismo resultan teorías enemigas, para ser enemigo hace siempre falta coincidencia. Ambas coinciden en ser formas del realismo. El realismo sostiene que en el acto de conocer, lo determinante es el objeto; que cuando se conoce quien tiene la primera y última palabra no es el sujeto, sino la cosa misma. El sujeto cognoscente es comparable a un espejo donde las cosas simplemente se reflejan. En el empirismo como en el racionalismo el conocimiento se concibe de como una actitud pasiva. Según el realismo el conocer el una actitud puramente contemplativa, teorética: el sujeto cognoscente no hace más que contemplar un espectáculo que la realidad le ofrece. La revolución copernicana Kant sostiene que conocer no es reflejar los objetos, sino que es ante todo trazar el horizonte dentro del cual los objetos son objetos, vale decir, construir el ámbito de la objetividad. Para kant conocer es elaborar cosas para que estén en condiciones de construir objetos. Los discípulos de Kant van a sostener que conocer es crear el objeto de conocimiento, la realidad. Para kant, el conocimiento envuelve a dos factores 1- La estructura de nuestra razón que es independiente de la experiencia; pero la razón para poder funcionar en este especial tipo de conocimiento que consiste en modelar los objetos requiere un material 2- Un material modelable; las impresiones. Así se lee en la crítica a la razón pura: Ni conceptos sin intuición que de alguna manera le corresponda, ni intuición sin conceptos pueden dar conocimiento. Porque pensamiento sin contenido son vacíos, intuiciones sin conceptos son ciegas. La “razón” está constituida por espacio y tiempo, para Kant son formas puras de la sensibilidad o intuiciones puras; y del otro por las categorías o conceptos del entendimiento. Resulta que el espacio, el tiempo y las categorías no son independientes del sujeto, son instrumentos o moldes mediante los cuales el sujeto elabora el mundo de los objetos; y el material a que se aplican esos moldes son las impresiones o sensaciones. Kant expresa la relación de la estructura a priori del sujeto, conformadora y elaboradora de los objetos del conocimiento, por una parte y por la otra las impresiones, con el par de conceptos “forma” y “materia”: espacio, tiempo y categorías son formas, las impresiones constituyen su materia o contenido. Es preciso que esas formas o moldes tengan un material al cual aplicarse. Lo único que nos es dado son las impresiones y solamente sobre la base de éstas podrá elaborarse un conocimiento. “pensamientos sin contenidos son vacíos” Pero a la vez Kant enseña que puras impresiones no pueden dar conocimientos, las puras impresiones sin ninguna forma serían un caos. Para que haya conocimiento es necesario que esas “impresiones” estén “racionalizadas”. “Intuiciones sin conceptos son ciegas” Kant rescata la porción de verdad que encierran el empirismo y racionalismo, a la vez que pone en relieve su unilateralidad. Conocer no es mera recepción, sino también elaboración del objeto. De manera que para Kant lo determinante en el acto de conocer no es tanto el objeto, cuanto más bien el sujeto. Esta teoría se denomina “idealismo”. Kant enfoca al revés la cuestión del conocimiento de como se la encaraba hasta ese momento. Comienzo empírico y fundamento a priori El conocimiento no se origina en su totalidad en la experiencia, ésta proporciona la “materia” como mera multiplicidad de datos empíricos; y el elemento a priori, la “forma” o mejor las formas, como condiciones de la posibilidad de la experiencia. Kant se pregunta cuales son las condiciones de posibilidad de la experiencia. Significado de la palabra objeto El vocablo objeto está compuesto de “ob”- frente a, delante de – y “jectum”- puesto, lanzado, colocado- Kant sostiene que para conocer siempre tiene que haber algo que nos sea dado, algo que, de alguna manera, nos venga al encuentro. La función del concepto es dar forma a lo que en un instante antes era caos, algo indeterminado. Lo que nos sale al encuentro resulta ahora determinado como algo que está con cierto aspecto fijo, que es constante, mientras que las sensaciones son fluctuosas y cambiantes. Estructura de la Crítica de la razón pura La crítica de la razón pura tiene dos grandes partes: la estética trascendental y Lógica trascendental. La Estética trascendental es empleada en su sentido etimológico, en griego significa sensación o percepción. La estética será el estudio de la sensibilidad. Kant le agrega el adjetivo trascendental. Significa todo lo referente a las condiciones de posibilidad de los objetos. Por lo tanto la estética trascendental se ocupará de del estudio de las condiciones de posibilidad de las formas a priori de la sensibilidad. La lógica trascendental por ser lógica, se ocupará de pensar; y por ser trascendental, se encarará con las condiciones de posibilidad del pensar, con el pensar a priori. En terminología Kantiana representación es toda referencia posible a un objeto. Las representaciones se dividen en dos especies principales: intuiciones, son aquellas que dan conocimiento inmediato y que se refieren a un objeto único, individual; y conceptos proporcionan un conocimiento mediato, indirecto y que se refiere a lo que es común a diferentes objetos, es una representación universal de lo común a diversos objetos en cuanto está contenida en ellos. Intuiciones y conceptos pueden ser empíricos o puros: Intuiciones empíricas son las sensaciones o impresiones. Intuiciones puras son las libres de todo elemento que pertenezca a la sensación, y son dos: espacio y tiempo. Hay también conceptos puros del entendimiento o categorías (unidad, pluralidad, causalidad, substancialidad, etc.)y conceptos puros de la razón o Ideas (alma, mundo y Dios) Juicios analíticos y juicios sintéticos a posteriori La ciencia está constituida por juicios. La lógica define a los juicios como conjunto de conceptos en el que se afirma o niega algo. Hay juicios analíticos, dónde el predicado está contenido ya, implícitamente, en el concepto sujeto. El fundamento en que se apoya este juicio es que entre el sujeto y predicado hay identidad. El principio que sirve como fundamento de verdad es el principio de la contradicción. Los analíticos son juicios de cuya verdad se puede estar seguro con toda certeza sin más que recurrir a aquellos dos principio lógicos: no necesitamos ir más allá de nuestra razón y buscar su confirmación en la experiencia. Los juicios analíticos son entonces a priori. Lo a priori tiene universalidad y necesidad. Pero hay juicios diferentes a los analíticos. Donde para saber si es verdad lo afirmado se debe recurrir a la experiencia, la percepción constituye su fundamento. Este juicio donde el predicado no está contenido se lo llamará sintético. Estos amplían el conocimiento, porque dice algo que antes ignorábamos. Estos juicios dependen de la experiencia, lo caracteriza la contingencia y la particularidad (a posteriori). El problema de la crítica de la razón pura: la posibilidad de los juicios sintéticos a priori Kant sostiene que existen juicios sintéticos a priori. Comienza a mostrar mediante una serie de ejemplos, que en todas las ciencias teóricas de la razón hay juicios sintéticos a priori (aritmética, geometría, física y por último la metafísica). Los juicios sintéticos a priori, no pueden estar basados en los principios de identidad y contradicción, ya que aquí no hay identidad alguna entre sujeto y predicado y, por otra parte, su fundamento tampoco pude estar en la experiencia, en la percepción, porque se trata de juicios a priori. Para resolver Kant desarrolla la Crítica de la razón pura. La estética trascendental Exposición metafísica del espacio y tiempo Todo conocimiento busca en definitiva tomar contacto con su objeto. El sujeto humano es un ente finito y su finitud se muestra justamente en la circunstancia de que para intuir un objeto, éste le tiene que ser dado. La intuición humana no es originaria, no es creadora, se derivada, depende primero de que el ente antes de ser intuido, ya exista de por sí,; y segundo que el sujeto se encuentre con el objeto. La sensibilidad es la capacidad de recibir representaciones por el modo cómo somos afectados por el objeto. La receptividad humana tiene ciertas formas según las cuales intuye, formas que hasta cierto punto conforman el objeto intuido; se llaman intuiciones a priori de la sensibilidad y son el espacio y tiempo. Kant sostiene que el espacio y tiempo son formas de nuestra sensibilidad, maneras nuestras de intuir las cosas. Y lo demuestra con la exposición metafísica del espacio. 1- para representarnos algo como adelante o atrás, se necesita ya suponer el espacio, puesto que tales relaciones no pueden darse sin el espacio mismo: estas relaciones son ya relaciones “espaciales”. El espacio no es derivado de la experiencia, sino al revés: el espacio es a priori, la experiencia supone al espacio como condición suya. 2- Podemos pensar en un espacio vacío, pero no nos podemos representar objetos sino en el espacio. Entonces el espacio es condición de los objetos, condición de posibilidad de los fenómenos. 3- Hay un solo espacio, cuando se habla de diversos, es nada más que una división. Cuando una representación se refiere a un objeto único lo llamamos intuición. 4- Ningún concepto contiene sus ejemplares en sí, sino bajo sí. El espacio es una intuición a priori. Es forma o condición de la intuición, de modo tal que no se puede percibir ningún fenómeno del mundo exterior si no es en el espacio. Exposición metafísica del tiempo: kant se vale de un argumento semejante para llegar al mismo resultado. La experiencia supone al tiempo como condición de la misma, porque la representación del tiempo no se la forma por abstracción de las relaciones temporales, estas tienen sentido solo si ya se supone el tiempo. No es posible representarse ningún fenómeno si no es en el tiempo. El tiempo es dado a priori, es condición de todos los fenómenos. El tiempo es único por consiguiente es una intuición, no concepto. El tiempo es una intuición a la que tiene que someterse toda intuición empírica, cualquier contacto que hombre puede realizar con la realidad. Exposición trascendental. Realidad empírica e idealidad trascendental del espacio y tiempo Exposición trascendental del espacio y tiempo: Muestra como sus juicios son sintéticos a priori; y que por definición es una intuición. Espacio: condición subjetiva de la sensibilidad. Solo nos permite intuición externa. Tiempo: forma de intuición de nosotros mismos y de nuestro estado interno. Ambos poseen: Realidad empírica (espacio y tiempo son válidos para todos los objetos que intuimos en la experiencia) Idealidad trascendental: la abstracción de condiciones de nuestra sensibilidad anulan espacio y tiempo. Conclusión: todo conocimiento es necesariamente conocimiento de fenómenos y las cosas en sí son incognoscibles. El problema del pensar puro. La lógica trascendental Para que haya conocimiento el material intuitivo debe ser traducido en conceptos (pensado) Se le debe dar sentido a la multiplicidad. Los conceptos como condición de la experiencia son un hecho y una necesidad, porque el material que la sensibilidad proporciona sólo pude presentarse como un conjunto de objetos si esa multiplicidad es enlazada. Lógica trascendental: investigación del pensar puro. Se ocupa de la condición de todo pensar, y, por ende, del pensar empírico. Conceptos puros del entendimiento o categorías: conceptos puros a priori. Conceptos que se refieran a objetos pero que sin embargo sean independientes de la experiencia. Son los únicos objetos de conocimiento; conceptos que no surgen de la experiencia, sino que son condición de ella. El estudio de las categorías plantea dos problemas: así se distinguen dos deducciones: la metafísica (qué, cuántas y cuáles son las categorías) La trascendental: (cómo las categorías valen para todo conocimiento de objetos- tienen validez objetiva) Deducción metafísica de las categorías Me permiten juzgar, es la condición de posibilidad de los juicios (de la experiencia) Es uno (el que hace el juicio) el que hace la relación entre la cosa y lo otro. Esquematización de la argumentación de Kant en 6 pasos: 1-entendimiento: facultad de conocer mediante conceptos 2-los actos del entendimiento se reducen a juzgar 3-juzgar consiste en enlazar representaciones (síntesis) 4-los diferentes modos en que el juicio enlaza las representaciones constituyen las formas del juicio tal como lo establece la lógica formal – juicios 4 grupos. Cantidad: universales, particulares y singulares Cualidad: afirmativos, negativos e infinitivos Relación: categóricos, hipotéticos y disyuntivos Modalidad: problemáticos, asertóricos y apodícticos. 5-cada una de estas formas del juicio es posible porque cada una enlaza el sujeto con el predicado según una determinada unidad de enlace – categorías/ conceptos puros del entendimiento /actos o acciones del pensar puro. 6-Kant utiliza la tabla tradicional de los juicios como hilo conductor para hallar la tabla de categorías. -De la cantidad: unidad, pluralidad, totalidad. -De la cualidad: realidad, negación, limitación. -De la relación: inherencia y subsistencia, causalidad y dependencia, comunidad -De la modalidad: posibilidad – imposibilidad, existencia – no existencia, necesidad y contingencia. La deducción trascendental de las categorías. La apercepción trascendental. Es la síntesis de toda síntesis, cualquier representación tiene que ir acompañada de un “yo pienso que” – Trascendental CATEGORÍAS: actos – constituidas de forma legal. Deducción Trascendental – tarea: explicar y justificar como las categorías tienen valor objetivo (valen para todo conocimiento de objetos)- los objetos empíricos no requieren deducción (porque los respalda la experiencia), pero las categorías requieren justificación. Las condiciones de posibilidad de la experiencia en general son a la vez las de los objetos de la experiencia. Apercepción trascendental: el entendimiento enlaza (no produce) representaciones, y sus enlaces son las categorías. Juicios: operaciones o actos de un “yo pienso” unitario. Para que haya conocimiento hay que enlazar la diversidad. (Combinación con la diversidad y unidad) Síntesis de toda síntesis, sin esta síntesis lo múltiple no se uniría en una sola conciencia. Conclusión: las categorías (y los diferentes actos del pensar) son como el despliegue o especificación del originario acto de unificación en que consiste la conciencia trascendental. Los juicios serán válidos objetivamente, porque la conciencia trascendental no es la individual empírica, y por ello su conocimiento será objetivo. Kant se coloca en el plano trascendental, se pregunta las condiciones de posibilidad de la experiencia. La crítica de la razón pura como ontología. Física moderna Ontología: metafísica de la experiencia – estudio de las determinaciones necesarias y universales de los objetos. Se ocupa de las condiciones de posibilidad de los objetos, del ser de los entes empíricos. Ontología kantiana: se ocupa de los objetos empíricos (fenómenos) tal como los construye el sujeto con el entendimiento y mediante las intuiciones puras. Razón: ella misma produce según su proyecto. Debe acudir a la naturaleza con sus principios (sólo los fenómenos concordantes pueden tener el valor de leyes) y el experimento (pensado según aquellos principios) Unificación de la diversidad, se alcanza con el conocimiento científico, con la física. Lo que posibilita este sistema son los “principios del entendimiento puro” trazan el ser de los objetos empíricos, la “figura” de los objetos naturales. Naturaleza: en su significado formal, es la unidad sintética de lo múltiple de los fenómenos según reglas. Esquematismo y principios del entendimiento puro Teoría del esquematismo de los conceptos puros del entendimiento Tiene que resolver el problema de la relación entre categoría y fenómeno - ¿cómo es posible una vinculación entre cosas tan heterogéneas como percepción y concepto? El problema se resuelve merced a una temporización de las categorías. De lo que resulta del esquema; que media entre el entendimiento y el fenómeno, son como “exhibiciones” de las categorías- condición sensible (temporal) que hace que su sentido se haga más rico y concreto. Esta teoría señala la necesidad de esquematizar las categorías. Principios del entendimiento puro Son juicios muy generales, exponen lo que hace que el objeto (empírico) sea objeto, lo que delimita la cosidad de las cosas. Contienen las analogías de la experiencia. Analogías de la experiencia La experiencia es posible solo mediante la representación de un enlace necesario de las percepciones. Objeto es aquello en cuyo concepto lo múltiple de una intuición es reunido. De los tres modos del tiempo (permanencia, sucesión, y simultaneidad) resultan tres analogías. 1º Analogía: permanencia de la substancia. Substancia: categoría pura, significación solamente lógica, algo que puede ser pensado (nada más que) como sujeto (sin ser predicado de otra cosa) Permanece (subsiste) en todo cambio de los fenómenos, su cantidad no aumenta, ni disminuye en la naturaleza. Es el supuesto necesario para determinar las modificaciones / alteraciones empíricas y hacerlas así objetos de conocimiento. Así se prueba la objetividad del concepto de sustancia. 2º Analogía: ley de causalidad Todos los cambios se producen según la ley del enlace causa y efecto. Categoría pura de causalidad y dependencia. Su esquema resulta ser “la sucesión de lo múltiple por cuanto se halla sometida a una regla”. Relación entre dos hechos sucesivos tales que el primero determina necesariamente (produce) la aparición del segundo. Necesidad de que un fenómeno (causa) contenga la condición necesaria del siguiente (efecto) Conclusión: el entendimiento es el legislador de la naturaleza, allí encuentra lo que el mismo ha puesto en ella, en cuanto le ha dado forma. Nosotros introducimos el orden y la regularidad de los fenómenos que llamamos naturaleza. Estas analogías son fundamentos necesarios de toda ciencia; no podemos pensar racionalmente (científicamente) si no suponemos que la cantidad de materia (energía) se mantiene constante, ni puede pensarse científicamente sin la noción de causalidad ya que de otra manera todo sería azar / caprichoso. Estos principios son a priori y condiciones que hacen posible la experiencia, por ello la razón debe tomar la delantera con los principios que determinan sus juicios, siguiendo leyes inmutables. La dialéctica trascendental Nuestro conocimiento es objetivo y válido, de cosas que se nos aparecen (solo que no tales como son en sí, la finitud del hombre implica que el conocimiento absoluto le está vedado). La serie de causas o condiciones es una serie infinita. Estudia la razón en sentido estricto. Es incondicionada, absoluta, heurística y regulativa. Es incondicionada y absoluta en cuanto a que nos lleva a construir la síntesis última de todo lo que se puede dar al conocimiento. Es heurística en tanto que representa el ideal del conocimiento humano en su marcha incansable e infinita (ciencia que te permite seguir investigando, encontrando) Y es regulativa en el sentido de orientar el conocimiento hacia alguna meta. Es también la facultad de las ideas (en el sentido de ideales) Son representaciones que no provienen de la experiencia (no hay un correlato empírico) Representan una tarea que nos es propuesta por la naturaleza de nuestra razón. Kant distingue tres ideas: -alma: como unidad absoluta del sujeto pensante -mundo: como unidad absoluta de la serie de las condiciones del fenómeno. -Dios: como unidad absoluta de la condición de todos los objetos del pensamiento en general. El hombre piensa lo absoluto, pero pensar no es conocer, ya que para que haya conocimiento tiene que unirse al pensar la intuición, la presencia del objeto, cosa que aquí no ocurre. En tal sentido las ideas son vacías. Divididas en tres grandes secciones: a) Los paralogismos de la razón pura, se muestra la existencia del alma y su inmortalidad son argumentos sofísticos. b) La antinomia de la razón pura, se ocupa del ideal del mundo. c) El ideal de la razón pura; se trata de la idea de Dios. La antinomia de la razón pura Antinomia: significa que respecto de una misma cuestión se dan dos preposiciones contradictoriamente opuestas: tales que pueden demostrarse tanto la uno (tesis) cuanto la otra (antítesis) Se cae en contradicciones cuando la razón trata de conocer más allá de los límites de la experiencia. Así la naturaleza de la razón es dialéctica; entra en conflicto consigo misma. Son 4: 1º refiere a las limitaciones de tiempo y espacio 2º refiere a las substancias (simples y compuestas) 3º refiere a las relaciones de causalidad 4º refiere a la existencia de un productor, creador del mundo. Kant dice que lo que los filósofos anteriores lo que “demostraron” fueron demostraciones vanas y vacías, sin alcance objetivo. Tales pruebas ignoran que solamente hay conocimiento dentro de los límites de la experiencia. Resuelve tales contradicciones sosteniendo que: la 1º y 2º antinomias son falsas, porque suponen que espacio y tiempo son cosas en sí, suponerlo constituye una contraprueba de las Estética trascendental. La 3º y 4º antinomias son verdaderas porque pueden pensarse racionalmente (no conocerse) ya que lo actos que realizó están causalmente determinados, a la vez pueden ser expresión de un “yo neuménico libre”. La 4º analogía es pensable también un ente absolutamente necesario en el mundo neuménico. La idea de Dios Dios es un ente absolutamente necesario, ente extramundo, esta idea de un ente necesario deja de ser cosmología y pasa a ser teología. Dios es condición de todas las condiciones (independientemente de que exista o no) concepto legítimo; pero si a ese ideal se lo substancializa y personifica, se vuelve un concepto ilegítimo en el campo teórico. Para Kant la existencia no es un predicado constituyente del contenido de un concepto. La existencia no puede ser un predicado conceptual; porque el concepto sujeto, como concepto no varía absolutamente nada por el hecho de que se afirme o niegue su existencia. Decir que algo existe significa decir que algo está dado en el ámbito de la experiencia. Desde el punto de vista del conocimiento humano no se puede negar o afirmar la existencia de Dios. La Dialéctica Trascendental enseña que los temas de que se ocupa la metafísica tradicional especial escapan al conocimiento. Ello no nos impide pensarlo, nos induce a pensar un mundo neuménico desde el hecho que la conciencia moral exige la libertad. Sección II: la filosofía práctica La razón práctica: son juicios de valor, hecho de la moral. La Ética es la fundamentación de la moral. ¿cómo es posible que hagamos juicios morales? Condición de posibilidad de los juicios morales. ¿qué debo hacer? Importa más la voluntad que el resultado. El deber es un momento racional. La conciencia moral nos atormenta, la del deber es buena por lo que quiere, no por lo que logra. El deber es lo único absoluto que puedo conocer, puede ser: a-imperativo categórico, el deber por el deber, es digno, (conozco auténticamente) b-condicionamiento, deber por sentimiento o conveniencia (conozco relativamente) Libertad: está sujeta a normas; libre es el que hace lo que debe. La conciencia moral Las cuestiones metafísicas jamás pueden serle indiferentes al Hombre, siempre se toma una posición al respecto. Conciencia Moral: no conocemos lo absoluto, pero tenemos una especie de contacto que se da en la conciencia moral. Es la presencia de lo absoluto o de algo absoluto en la conciencia del hombre. Acá interesa sólo la conciencia moral misma, el hecho de que todos constantemente hacemos discriminaciones de orden ético. Es la conciencia del deber, manda el modo absoluto, ordena el modo incondicionado. Manda sin restricción ni condición. Tan solo porque es mi deber. Desde el punto de vista de los fenómenos de la naturaleza no tiene ningún, sentido, ya que la naturaleza corresponde al reino del ser y la conciencia moral del reino del deber hacer. La buena voluntad Es lo único que pude pensarse como bueno sin restricción dentro de nuestro mundo empírico. No es buena por lo que efectúa o realiza, es buena por el querer, es buena en sí misma. El deber Es la buena voluntad bajo ciertas restricciones y obstáculos subjetivos. El Hombre es un ente racional, pero también sensible. Entonces, la buena voluntad se manifiesta en cierta tensión / lucha contra las inclinaciones. En la medida que ocurre tal conflicto: la buena voluntad se llama deber. En el hombre la ley moral se presenta como una exigencia o mandato. El motivo de los mismos estriba el valor del carácter moral. Lo supremo es hacer el bien no por inclinación, sino por deber. Pero no necesariamente las inclinaciones tienen que estar en conflicto con el deber, pero es necesario distinguir si obramos por nuestros sentimientos o por el deber, solo así me acto será moralmente bueno. El imperativo categórico Obra no solo sobre una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal. Obra de tal modo que uses la humana, tanto por tu persona como para cualquier otro, siempre como un fin y nunca como un medio. Se obra inmoralmente cuando a una persona se la considera nada más que como un medio o instrumento para obtener un fin. La liberad El hombre obra suponiendo que es libre, porque la ley moral (deber) implica la libertad. Sólo se puede hablar de actos morales si se supone que el hombre es libre. La libertad es una suposición necesaria para pensar el hecho de la conciencia moral. El primado de la razón pura Los postulados: libertad, inmortalidad y existencia de dios Libertad: condición necesaria de la posibilidad de la moral. Las otras dos ideas son condiciones de la aplicación de la voluntad moralmente determinada; su posibilidad puede y debe ser admitida en esta relación práctica (sin embargo, sin conocerla e inteligirla teóricamente) Virtud: intención moral en la lucha contra las inclinaciones, en busca de la perfecta (e inalcanzable) purificación. Bien supremo: la felicidad; todos los bienes condicionados (el bien acabado) Si bien la virtud merece la felicidad no la garantiza. Tal correspondencia necesita a Dios- poder omnisciente e infinitamente justo, capaz de dispensar la felicidad merecida. Estos postulados son supuestos de la moralidad, son presuposiciones en sentido necesariamente práctico. Conocimiento y moral En la filosofía Kantiana, el aspecto más decisivo es el reconocimiento del valor de la persona humana. En ella se pone en relieve su índole activa (general) y ética (especial) El sujeto no es una cosa, sino las cosas son productos del sujeto, porque en él se originan la legalidad y el orden del mundo fenoménico. Pero el sujeto mismo no está sometido a tales leyes, ya que en su aspecto neuménico, como sujeto moral es persona; un ente libre, pleno de dignidad. Se agradecen comentarios, críticas, opiniones, aportes, etc. Salutes!!!

Este post es sobre todo para conocer un poco más de nosotros mismos. Tiene que ver con nuestra identidad. En este caso, quería hacer este post sobre uno de los mejores escritores del siglo XX. Juanele es uno de los escritores mas importantes de nuestro país, ha sido traducido a incontables idiomas, es estudiado en europa, Estados Unidos, Asia, etc. Poco conocido en la Argentina, y casi ni estudiado lamentablemente. Este escritor, además de una excelente escritura poseía una fuerte sensibilidad por los pobres y marginados. Bueno, los dejo con el post... espero les guste! Juan Laurentino Ortíz BIOGRAFÍA. Puerto Ruiz, Entre Ríos (Argentina), 1896 - Paraná, Entre Ríos, 1978. Fue periodista. Nunca se alejó de su tierra natal, llevó una vida alejada de tertulias y grupos y fue conocido por sus fervorosos seguidores como "Juanele". Poemarios: El agua y la noche (1933), El alba sube (1937), El ángel inclinado (1938), La rama hacia el este (1940), El álamo y el viento (1948), El aire conmovido (1949), La mano infinita (1951), La brisa profunda (1954), El alma y las colinas (1956), De las raíces y del cielo (1958), En el aura del sauce (obra, incl. anteriores, más El junco y la corriente, El Gualeguay, La orilla que se abisma; 3 vols., 1970), Obra completa (incluye lo anterior, más El Protosauce, prosas y poesía inédita; 1996), Antología (2001). Premios: Fund. Argentina para la Poesía (1969). Sobre su obra: VV.AA: Poesía y poética, 18 (1995); Pedrazzoli, Julio: Aproximación a la poesía de JLO (1987); Serra, Edelweis: El cosmos de la palabra. Mensaje poético y estilo de JLO (1976); Veiravé, Alfredo: JLO. La experiencia poética (1984); VV.AA: Para Juanele (1976); Macho Vidal, Lina: JLO. Su cosmovisión oriental (1998); Thürler, Nina: JLO. Cosmovisión y poética (1998); Benítez, Luis: JLO, el contra-Rimbaud (1985, 1986). NO TE DETENGAS ALMA SOBRE EL BORDE de esta armonía que ya no es sólo de aguas, de islas y de orillas. ¿De qué música? ¿Temes alma que sólo la mirada haga temblar los hilos tan delgados que la sostienen sobre el tiempo ahora, en este minuto, en que la luz de la prima tarde ha olvidado sus alas en el amor del momento o en el amor de sus propias dormidas criaturas: las aguas, las orillas, las islas, las barrancas de humo lueñe? ¿O es que temes, alma, su silencio, o acaso tu silencio? Serénate, alma mía, y entra como la luz olvidada, hasta cuándo? en este canto tenue, tenuísimo, perfecto. (De El aire conmovido, 1949 ) ELLA… Ella anuda hilos entre los hombres y lleva de aquí para allá la mariposa profunda -ala del paisaje y del alma de un país, con su polen… Ella hace sensible el clima de los días, con su color y su perfume… a su pesar, muchas veces, como bajo un destino. Testimonio involuntario, ella, de un cierto estado de espíritu, de un cierto estado de las cosas, en que la circunstancia da su hálito. .. Pero se dirige siempre a un testigo invisible, jugando naturalmente con la tierra y el ángel, el infinito a su lado y el presente en el confín... Mas es el don absoluto, y la ternura, ella que es también el término supremo y la última esencia con las melodías de los sentidos y los símbolos y las visiones y los latidos para el encuentro en los abismos... Mas tiene cargo de almas, y es la comunicación, el traspaso del ser, "como se da una flor", en el nivel de los niños, más allá de sí misma, en el olvido puro de ella misma… Y no busca nunca, no, ella… espera, espera toda desnuda, con la lámpara en la mano, en el centro mismo de la noche... (De El alma y las colinas, 1956) A la orilla del río ... A la orilla del río un niño solo con su perro. A la orilla del río dos soledades tímidas que se abrazan. ¿Qué mar oscuro, qué mar oscuro, los rodea, cuando el agua es de cielo que llega danzando hasta las gramillas? A la orilla del río dos vidas solas que se abrazan. Solos, solos, quedaron cerca del rancho. La madre fue por algo. El mundo era una crecida nocturna. ¿Por qué el hambre y las piedras y las palabras duras? Y había enredaderas que se miraban, y sombras de sauces, que se iban, y ramas que quedaban… Solos de pronto, solos, ante la extraña noche que subía y los rodeaba: del vago, del profundo terror igual, surgió el desesperado anhelo de un calor que los flotara. A la orilla del río dos soledades puras confundidas sobre una isla efímera de amor desesperado. El animal temblaba. ¿De qué alegría temblaba? El niño casi lloraba. ¿De qué alegría casi lloraba? A la orilla del río un niño solo con su perro. A Teresita Fabani La sombra, al fin, la sombra en que ya casi flotabas, te cubrió, frágil niña, con la ola temida que golpeaba contra tu cabecera en el desvelo visionario. Ah, la luz del alba celeste, en las cortinas, qué vana, qué vana la franja de oro desvaído en la pieza, y qué vanas las flores, y qué vano el gesto largo de tus brazos, llamando, ay, llamando sobre tu cabellera ya medio anegada. Los finos brazos de cera hacia una luz con alas, apenas luz, pero donde temblaban jardines y campanas de media tarde, hacia, a pesar de todo, la esperanza, otro ángel, que solía traerte un chal para los breves hombros al crepúsculo, un aire amigo, lírico, para la asfixia de la noche, y un ligero conjuro para los fantasmas últimos de la noche… Qué solos, frágil niña, qué solos los largos brazos llamando! ¿Se desesperaron frente a la crecida extraña, extraña? ¿O encontraste en lo hondo, en la pálida aurora abisal, que “todo tenía nombre”, el nombre, ay, cambiante pero el único de nuestro amor y del amor de todo con los números de que tu alma ya estaba melodiosa? Oh, si esa melodía oscura de tu alma se hubiera fundido dulcemente, y en seguida con las ondas que traerían ahora el día profundo, musical —esas ondas que habías sentido y que rehuías, marea etérea, infinita, de estrellas en el vértigo—, y estarás ya, frágil niña, de vuelta en estas ramas que se mecen, serena ya, de aire sobre nuestra tristeza y nuestra inquietud vaga por ser dignos de ti hasta en los menores gestos grises de una mañana de invierno: criatura toda de música, de la música de aquí y de la música de allá, atravesada como un lirio sobre la corriente del límite, crucificada largamente, largamente, sobre el filo mismo del límite: del aire, frágil niña, del aire y de estas ramas, la sonrisa sin herida, y la voz sin penumbra rota ahogada… al fin, al fin? Ah, esta tarde encendida... Ah, esta tarde encendida, amigos, esta tarde, de un oro vegetal iluminada toda y toda penetrada de la gracia celeste qué dulce, ah, qué dulce! entre el follaje frágil: lluvia pálida o fluido casi primaveral con una muy secreta y fragante nostalgia de alma. Luz celeste y sensible mirando entre la irradiación de la muerte suntuosa. ...Fue en Abril, sí, en Abril, en los primeros días en que empieza a reinar un orden aún tierno en las cosas. Venía distraído. De pronto al volver de una esquina suburbana aquel árbol me sorprendió con una presencia tan perfecta, tan acabada, que, en un milagro hube de creer. Parecía destacado con un equilibrio, un ritmo, del todo musical, en la plenitud grave y frágil de sus formas. Y todo al punto se ordenó en torno de él en una paz que hubiera madurado el sensible pensamiento latente ya del mediodía. Ah, los crepúsculos de allá... Ah, los crepúsculos de allá. Iguales a los de acá. La misma tristeza primaveral, límpida. Y los grillos, los grillos... Y la brisa, casi el viento, con la misma melancolía, de qué agua invasora? en las islas de los follajes. Ah, mis amigos, habláis de rimas... Ah, mis amigos, habláis de rimas y habláis finamente de los crecimientos libres... en la seda fantástica os dan las hadas de los leños con sus suplicios de tísicas sobresaltadas de alas... Pero habéis pensado que el otro cuerpo de la poesía está también allá, en el Junio de crecida, desnudo casi bajo las agujas del cielo? Qué haríais vosotros, decid, sin ese cuerpo del que el vuestro, si frágil y si herido, vive desde “la división”, despedido del “espíritu”, él, que sostiene oscuramente sus juegos con el pan que él amasa y que debe recibir a veces en un insulto de piedra? Habéis pensado, mis amigos, que es una red de sangre la que os salva del vacío, en el tejido de todos los días, bajo los metales del aire, de esas manos sin nada al fin como las ramas de Junio, a no ser una escritura de vidrio? Oh, yo sé que buscáis desde el principio el secreto de la tierra, y que os arrojáis al fuego, muchas veces, para encontrar el secreto… Y sé que a veces halláis la melodía más difícil que duerme en aquellos que mueren de silencio, corridos por el padre río, ahora, hacia las tiendas del viento… Pero cuidado, mis amigos, con envolveros en la seda de la poesía igual que en un capullo... No olvidéis que la poesía, si la pura sensitiva o la ineludible sensitiva, es asimismo, o acaso sobre todo, la intemperie sin fin, cruzada o crucificada, si queréis, por los llamados sin fin y tendida humildemente, humildemente, para el invento del amor… Al Paraná Yo no sé nada de ti... Yo no sé nada de los dioses o del dios de que naciste ni de los anhelos que repitieras antes, aún de los Añax y los Tupac hasta la misma azucena de la armonía nevándote, otoñalmente, la despedida a la arenilla... No sé nada.. . ni siquiera del punto en que, por otro lado, caerías del vértigo de la piedra bajo los rayos... No sé nada... O sé, apenas, que el guaraní te asimiló al mar de su maravilla... y que ese puma de tu piel que te devuelve, intermitentemente, el día lo tomas en un rodeo, no?, de tu destino. . . No sé nada.. . Aunque me he oscurecido, en ocasiones, al sentirte, arriba, entre un miedo de basalto, buscándote, buscándote sin el ángel del sabiá, aún. . . Y me he recobrado, luego, contigo, en la Anaconda que decían.. . y hasta cuando denunciabas sobre ti a los máuseres de las Compañías... No sé nada. .. Aunque te conocí, ha mucho, allá, donde mi río es de tu eternidad de Palmas... y por el salmón o por el rosa de Ibicuy y por las lunas de Zárate y por la línea de tu agonía en el estuario, finalmente, del alba... Mas éste sería tu sentimiento, y éste, acaso, el misterio que pareces bajar desde los mismos torbellinos del círculo? No sé nada de ti. . . nada de ti. . . Es, acaso, decirte enteramente, decir tus avenidas, sólo, al fin, de silencios sin orillas, que podrían ser, es verdad, derivaciones de gracia corriendo a redimir oh Canals, la palidez del Norte? Es, por ventura, presente, siquiera, el acceder únicamente a las escamas de tus minutos, bajo lo invisible, aún, que pasa… o a las miradas de tus láminas o de tus abismos, en los vacíos o en las profundidades de la luz, de tu luz? Y se podría hablar de ti, intimando, aún por años, con las figuraciones que reviste, diríase, aquí y allá, la corriente de tu ser? Oh no... no se podría, me parece, tocarte todavía así… Cómo, entonces, cómo, asumir tu duración sin probabilidad de disminuir tu tiempo, tal vez, de dios? Y en el tiempo de un dios, qué de los que vinieron a apagar las hogueras que te amanecían...? y qué de los monosílabos que presumiblemente respondían a las gamas de tus espesuras de flautas y que se desconocían entre sí, al llegar a interponerles; tú, las seis o siete leguas que entonces te abrían...? Y qué de los dueños que arriaban, de arriba, todo un río de mugidos hacia los potreros que fluían, aquí, y que sólo detenía tu hermano con esa vena del naciente o ese azul del surtidor de las avecillas...? Y qué de aquél de la “Rinconada” enfrentándolos, el único, más “adelante” que el siglo y junto a la aorta del “país”? Y qué del otro que te cruzara por tres veces para salvar a Mayo de los cuernos de la derecha y de los cuernos del sur…? Qué, pues, todo ello y lo demás, si tú no sabes y no podrías saber, por otra parte, de las milicias de la ceniza, ni de una sociedad de sílabas ni de una codicia de millas... ni menos de los intercesores de los últimos, como tampoco de la caballería que se atreviera a rescatar el sol... de las neblinas, para el “interior” al “exterior” no?, por ahí: del azar o del olvido: qué…? “Maya”, entonces, asimismo, para ti... “Maya” las llamas y el vocabulario que se entendía… “Maya” la cuaresma sobre las lenguas de tus orillas... “Maya” el despojo y la lujuria de praderías… y la vista en alto, y la orden de las cañas, triplemente vadeándote, por los derechos del día...? “Maya”, con más motivo, esos celestes de tus pupilas, o de concentración, en que, místicamente, desaparecerías, o poco menos, con tu tarde, sí en la palidez del uno, allá, a no ser unas pestañas empequeñeciéndose en un cielo o en un infinito de islas...? Y “Maya”, así, esa, si se quiere, sensibilización de la ausencia, ésa en que tú libras o recreas, con unos signos que huyen, el rostro mismo, diríase, del éter...? Pero no sé nada de ti. Nada. Nada. Y hace, sin embargo, diecinueve setiembres que te miro y te miro. Mas, es cierto, te miro con los ojos de aquél a cuyo borde abrí los míos… No podría hacerlo sino así. He de llevarlo, bien íntimamente, y a la izquierda, claro, del latido, y es él, sin duda, el que me haría preferir tu enajenamiento en el cielo a esa piel que hubiste, muy significativamente, de investir por ahí... y que asorda los momentos en que debes de sentirte más leoninamente contigo... Pero por veces, es verdad, sin una pluma que lo explique desde el secreto, aún, del aire, flotas por el atardecer no se sabe qué alma que suspendiese como el fluido de una inmanencia de cisne... Mas ve, ve: sigo mirándote, mirándote, con las niñas del origen… Y todavía de aquí, de aquí, en que por ceñir, o poco menos, a la ciudad a la que hubiste, sacramentalmente, de “alzar” una “debilidad” más que de padrino, no podrías, no naturalmente, reprimir... Y es así que aun en la tempestad que te estira hasta el confín, diríase, en una unidad de siena que quemase el caos... el caos... pareces desplegarte lo mismo que una “cinta” para ella detrás de los vidrios y sobre la barranca que le cincelaran todavía… Pero perdóname que insista e insista: no sé nada de ti. Nada, en realidad, de ti. Y no podré decirte jamás... No es una “madera” sino un “metal”, o los metales, mejor, o más de acuerdo, aún, las ráfagas de unas tuberías, o las ondas de unos hechiceros, lo que requeriría eso que recelas bajo lo femenino que te prestan las veleidades de las horas en complicidad con las estaciones y con tu infidelidad misma al que nombras y con la visión de un mediterráneo que vela el idilio, ay, de unos sauces en ojiva sobre el sueño de unas muselinas que espectralmente despabila el después, sólo, del cachilito, plegándolas en seguida, y envejeciéndolas al punto, en un final de escalofríos que marchita hasta las cejas, hasta las cejas, ahí, del anochecer... No sé nada de ti... Y no podré decirte nunca, probablemente. .. nunca… Pero deja que, al menos, te despida unos pétalos de ese ángelus de mis gramillas que desciende casi hasta el agua cuando ésta pierde sus ojeras y da en hilar, fúnebremente, con la primicia que deslíe el duelo de arriba, la raíz de la lágrima... No sé nada de ti… Nada… Fuente: http://www.prometeodigital.org/SIEMPRE_ORTIZJUANELE.htm http://paginadepoesia.com.ar/clas_ar_ortiz1.html http://www.poeticas.com.ar/Biblioteca/En_el_aura_del_sauce/enelauraframe.html