luscho
Usuario (Argentina)
No todos los perros de la misma raza son iguales. Hay grandes diferencias de calidad entre individuos de una misma raza e incluso de una misma camada. La calidad de un perro se mide a través de su Standard de belleza. La calidad de un perro para el trabajo se mide a través de las pruebas de trabajo. Un perro es de mayor o menor calidad según se acerque o aleje de su Standard de belleza. El Standard de belleza de es un “documento”, elaborado por el Club Oficial de la raza en cuestión, que dice cómo debe ser el perro “ideal”. Se describe el perro en profundidad desde la punta de la nariz a la punta de la cola. La genética es la que hace que los individuos hereden las características físicas y psíquicas de sus antecesores. La carga genética de un perro es la que va a determinar sus características físicas y de comportamiento. El fenotipo de un perro es lo que se ve a simple vista (morfología y conducta). El genotipo es la carga genética que el individuo lleva dentro y que es capaz de transmitir a sus descendientes. El fenotipo no es siempre un reflejo del genotipo. Las enfermedades genéticas se heredan o pueden heredar. Hay defectos y virtudes que se heredan genéticamente. Mediante la selección se trata de mejorar las razas física y psíquicamente. Un hijo de Campeones de Belleza es más fácil que haya heredado la belleza y el buen carácter de de sus padres que un hijo de ejemplares sin ningún tipo de selección. El carácter de los perros también puede venir marcado genéticamente. Un cachorro hijo de perros agresivos puede haber heredado esa agresividad. Igual ocurre con la timidez. De ahí la importancia de hacerse con un individuo cuyos padres tengan el carácter que debe tener la raza; es decir: buen carácter. Lo barato en el mundo del perro puede resultar caro a la larga. Elección de un cachorro: Hoy en día la adquisición de un perro no se suele hacer en función de la utilidad. Fundamentalmente se adquiere un perro con la intención de disfrutar de él. Se mira (o debería mirar) el tamaño, el carácter, el tipo y longitud del pelo, la estética, el lugar donde va a vivir, el nivel de actividad al que se le va a someter, etc. La elección de un cachorro nunca debería basarse en un capricho pasajero cuando se ve en el escaparate de una tienda de mascotas (esos son los típicos cachorros que más posibilidades tienen luego de ser abandonados), debería basarse en una elección meditada y responsable. En cuanto al sexo del perro, decir que en general los machos son más dominantes y más espectaculares que las hembras. Si nos vamos a hacer un ejemplar de una raza de fuerte carácter y no tenemos experiencia, lo mejor es elegir una hembra. Por otro lado, las hembras suelen tener dos celos al año y eso puede ser una incomodidad si no pensamos criar. En general, las hembras son más cariñosas y menos “fuguistas” e independientes que los machos. El carácter de un cachorro puede que no tenga que ver con el de un perro adulto, pero como norma general no se debería elegir un cachorro que demuestre signos de agresividad o de mucha dominancia, ni un cachorro tímido y asustadizo. El cachorro, al igual que el adulto, debe estar equilibrado. Leernos el “Test de Campbell” nos puede ser de gran utilidad a la hora de elegir un cachorro. Otro punto muy importante a considerar es la calidad del perro. Un perro malo (según su Standard de belleza) tiene los mismos gastos de alimentación, vacunas, etc., que uno bueno (según su Standard de belleza). La diferencia está únicamente en el desembolso inicial. Además, un perro seleccionado es fácil que esté libre de las graves taras genéticas propias de la raza (la temida displasia de cadera, displasia de codo, monorquidismo, prognatismo, entropión, etc.) que pueden hacer sufrir de por vida al animal y a nuestros bolsillos. Por otro lado, un macho bueno y bonito va a ser fácil que nos lo pidan como semental, con lo cual podremos recuperar fácilmente su coste inicial y además tendremos un gran perro durante muchos años. Si la elección del cachorro se va a basar en la utilidad posterior que esperamos que el perro nos repote, hay que ser también extremadamente cuidadoso en lo que hacemos. Por ejemplo, si queremos un perro de guarda que guarde de verdad (la mayoría de los perros llamados “de guarda” no son capaces ni de guardarse a sí mismos) y que sea capaz de defender nuestras posesiones en caso de necesidad, lo mejor será buscar un perro adulto ya probado, o un cachorro que venga de líneas de trabajo (el trabajo y la belleza no tienen por qué ser, ni son incompatibles). De todas formas, no es garantía que un cachorro hijo de perros de trabajo vaya a hacer una guarda efectiva cuando sea adulto. Lo mejor es un adulto ya funcionando. Lo mismo ocurre con los perros que vamos a dedicar a la caza. En lo relativo al pedigree de un perro, también hay que estudiar qué es lo que queremos. Se habla mucho del “comercio” perros importados de otros países y de los perros nacionales basura (según su Standard de belleza). Se estima que el 50% de los pedigrees de perros españoles son falsos. Falsificar un pedigree es muy fácil, ya que quienes deberían velar por evitar las falsificaciones que saben que se cometen, parece ser que no lo hacen (o si lo hacen no nos enteramos). Si esto es así ¿qué nos va a hacer pensar que el pedigree de los perros triados masivamente desde el extranjero es de verdad? El pedigree de un perro es sólo un “documento” que dice quienes son (si el pedigree no es falso) sus antecesores. Nada más, No garantiza de ninguna manera que el perro sea bueno. Otro punto a considerar es la profesionalidad del criador. Desgraciadamente hay muchos criadores que no seleccionan nada de lo que crían (para ellos “macho + hembra = dinero”). Es más que no saben nada (ni les importa) o casi nada de la raza que pretenden vender. Preguntemos a ciertos criadores que por qué es bueno tal o cual cachorro. A ver qué dicen. O cuál debe ser (según su Standard) la angulación de la grupa de ese cachorrito que quieren vendernos. En resumen, al adquirir un cachorro, deberíamos aprender sobre la raza que nos interesa y acudir a un profesional que sepamos que es honrado y sabe lo que hace. Haciendo esto, también nos puede salir mal el perro, pero las posibilidades de que esto ocurra se reducen enormemente. Cuidados del cachorro: Lo primero que debe hacer un criador cuando nacen sus cachorros es colocarles en las mamas de la madre, para que tomen cuanto antes su primera comida, calostro, que contiene anticuerpos. Los anticuerpos inmunizan pasivamente a los cachorros durante las primeras semanas de vida y éstos quedan inmunizados activamente con las vacunaciones. El periodo más peligroso durante la vida del cachorro es durante las dos primeras semanas de vida. La lactancia materna se debe prolongar, siempre que sea posible, hasta que los cachorros tengan un mes y medio o dos meses. Durante este periodo hay que proporcionar a la madre una alimentación de alta calidad y en cantidad suficiente para que cubra sus necesidades de nutrición y las de sus cachorros, sin debilitarse. La cantidad de alimento dependerá del número de cachorros que tenga. Si la madre no tuviese leche suficiente para amamantar a toda la camada, lo mejor es administrar a todos los cachorros un suplemento artificial. En cualquier caso, a partir de la tercera semana desde el nacimiento de la camada, podemos ir dando progresivamente a los cachorros una papilla de destete como complemento a la leche materna. El destete debe hacer poco a poco, sin brusquedades. Puede empezarse a partir de la tercera semana y terminarse hacia la octava semana. Se puede realizar con papilla de destete o dando a los cachorros el mismo pienso que toma la madre, pero humedecido en agua hasta formar una papilla y a temperatura ambiente. Una vez tenemos al cachorro en casa, hay que tener en cuenta que para él todo a su alrededor (incluso nosotros) es nuevo. Tendremos que tener mucha paciencia con él, hasta que se habitúe a su nuevo entorno. Debemos seguir dándole el mismo alimento (de alta calidad) que tomaba en el criadero y si se lo queremos cambiar, hacerlo paulatinamente durante varios días. Lo mejor es darle de comer tres veces al día hasta que cumpla seis meses, dos hasta el año y una a partir de entonces. En razas propensas a la “torsión de estómago”, lo ideal es alimentar al perro dos veces al día durante toda su vida. Debemos dejar agua fresca y limpia siempre a disposición del perro. No deberíamos sacar al cachorro a la calle hasta que éste tenga todas las vacunas que le correspondan y éstas le hayan hecho efecto. Los virus están en lugares por donde han pasado otros perros y en sus excrementos y orines. A los adultos vacunados no les afectan, pero a los cachorros mal protegidos o sin proteger, si que les afectan. Como norma general, antes de vacunar a un cachorro (o adulto) hay que desparasitarlo. Los cachorros necesitan dormir y descansar mucho. Desde que llega a casa debemos proporcionarle un lugar resguardado donde se sienta cómodo y seguro y donde pueda dormir sin que se le moleste. Ese es un buen lugar para ponerle el agua y donde darle de comer. Lo ideal que esté cerca de sus dueños y no aislado. Por otro lado, hay que proporcionarle todo el ejercicio que necesite, pero sin forzarle. El cachorro debe hacer el ejercicio que quiera y cuando quiera. El juego es fundamental para los cachorros. Ayuda a su desarrollo físico y psíquico. Le enseña a relacionarse con nosotros y con sus congéneres y potencia el desarrollo de sus instintos. Debe tener juguetes a su disposición. Si los adquirimos en un comercio, debemos asegurarnos de que sean irrompibles para el perro y que no se los pueda tragar. Desgraciadamente, muchos (la mayoría) de los juguetes que se venden como “adecuados para perros”, no lo son ya que el perro puede romperlos y tragarse sus partes y trozos con suma facilidad. Son “juguetes“pensados para atraer al dueño (y que por tanto los compre) por sus vivos colores, formas de alimentos o golosinas, etc., pero que probablemente ni sus fabricantes se los darían a sus perros. Los mejores juguetes para los perros, los que más les gustan y los más baratos, son los naturales: un palo, una piña, una rama, etc. Educación del cachorro: La educación del cachorro no hay que confundirla con el adiestramiento. A un cachorro se le debe empezar a educar en la convivencia con los humanos a partir del segundo o tercer día desde su llegada a casa. El adiestramiento no se debería empezar hasta los seis meses. Por otro lado, las bases de una buena educación son las bases de un buen posterior adiestramiento. La primera orden que hay que enseñarle es: “NO”, para a partir de ahí enseñarle en positivo. Es muy importante la coherencia. A un cachorro no se le puede prohibir subirse al sofá un día y al día siguiente permitírselo. No se le puede regañar por haberse comido una zapatilla y al día siguiente darle otra. También es importante darle siempre las órdenes utilizando las mismas palabras. Hay que tener mucha paciencia al enseñarle las normas básicas de convivencia. El cachorro no habla nuestro idioma y captará lo que esperamos de él por la repetición y por el tono de nuestra voz. Cuando haga lo que queramos que haga, habrá que felicitarle muy efusivamente para que se de cuenta de que eso es lo que queríamos que hiciese. No hay que castigarle mientras está aprendiendo una orden, pero si cuando estemos seguros que comprende perfectamente lo que esperamos de él y no quiere hacerlo; el los casos de clara rebeldía. La mejor forma de educarlo es poniéndose uno en su lugar, tratando de pensar como pensaría él; teniendo un poco de psicología canina. Espero que sirva y que no este haciendo nada mal, suerte con sus cachorritos Comenten!