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Usuario (Venezuela)
Arqueólogos argentinos están a punto de resolver enigmas de la metalurgia indígena andina que han permanecido siglos sin respuesta: ¿Cómo un pequeño horno cilíndrico de arcilla puede alcanzar hasta 1,000 grados de temperatura? ¿Por qué funcionan en los Andes y en Francia no?. Los hornos “huayrachina”, de los cuales se han encontrado restos arqueológicos que datan del primer milenio de nuestra era, son pequeños cilindros con agujeros que permitían a los indígenas de la región entre el sur de Bolivia y el norte de Argentina fundir metales muy puros con muy poco combustible. “Cuando llegan los españoles a la región, el Potosí (Bolivia) se descubre oficialmente en 1945, y los europeos no conocían la tecnología para tratar el mineral que había aquí en los Andes”, explica a Efe Pablo Cruz, director del Instituto Interdisciplinario Tilcara, ubicado en la provincia argentina de Jujuy (norte). “Una de las claves de lo que fue un centro económico durante el periodo colonial, junto con la minería, era la metalurgia, de la cual no teníamos muchas informaciones, más allá de lo que señalaban las fuentes y los restos arqueológicos, que no podemos comprender en su totalidad”, señala Cruz. “Huayra” hace referencia al viento, mientras que “china” significa mujer, en lengua quechua, aunque los investigadores aún no han logrado identificar el por qué de esta segunda parte del nombre. El director del instituto se embarcó en la investigación de los hornos “huayrachina” hace casi una década y los estudió en Francia, junto con otros expertos en tecnología indígena. Allí no consiguieron extraer el metal en los hornos. No fue hasta este mismo año, cuando los primeros experimentos realizados en la localidad argentina de Tilcara aportaron por fin nueva luz sobre el enigma del funcionamiento de estos hornos. “Es como una chimenea que tiene varios orificios por los cuales circula el viento. Lo que hemos podido probar es que se necesita mucho viento, a partir de 10 metros por segundo de ventilación natural, y estamos tratando de desentrañar cómo entra en juego la altura, la presión atmosférica”, detalló el responsable del proyecto. Los hornos de viento eran portátiles y permitían a los indígenas fundir unos tres kilos de metal con apenas 6 kilogramos de cartón, casi el mismo combustible que se gasta un argentino en preparar el típico asado familiar del domingo.
Entre los 19 y los 23 kilómetros por sobre la superficie terrestre, en la estratósfera, un delgado escudo de gas, la capa de ozono, rodea a la Tierra y la protege de los peligrosos rayos del sol. El ozono se produce mediante el efecto de la luz solar sobre el oxígeno y es la única sustancia en la atmósfera que puede absorber la dañina radiación ultravioleta (UV-B) proveniente del sol. Este delgado escudo hace posible la vida en la tierra. Desde 1974, los científicos nos han advertido acerca de una potencial crisis global como resultado de la progresiva destrucción de la capa de ozono causada por sustancias químicas hechas por el hombre, tales como los clorofluorocarbonos (CFCs). Le tomó al mundo demasiado tiempo entender estas advertencias tempranas. Hoy, la comunidad internacional es tan sólo un mero espectador que año a año ve desaparecer la capa de ozono a través de los informes sobre su disminución y sobre los comprometedores incrementos de radiación ultravioleta y los daños acumulados en diversos organismos vivos.
Los ministros de Energía de los 28 han alcanzado este viernes un acuerdo político para limitar al 7% --frente al objetivo actual del 10%-- el uso de biocarburantes elaborados con cultivos alimentarios en el sector del transporte de aquí a 2020. La UE responde así a las críticas a su política de renovables por contribuir a la subida de los precios de los alimentos y a la deforestación. El objetivo de esta medida es acelerar la transición hacia una nueva generación de biocombustibles fabricados con algas y algunos residuos. Para ello, la UE ha fijado un objetivo no obligatorio del 0,5% de biocarburantes de nueva generación en 2020. Los Estados miembros deberán dotarse además de una meta nacional. El texto final de la directiva todavía debe pactarse con la Eurocámara, que había fijado un límite inferior, del 6%. Los ecologistas denuncian que estos topes son todavía demasiado altos (de hecho, Bruselas había propuesto un 5%), mientras que los agricultores europeos se oponen a los límites por considerar que ponen en riesgo las "enormes cantidades" de dinero invertidas en el sector de los biocarburantes.
Bogotá, 5 jul (EFE).- El brote de la fiebre del chikunguña en Latinoamérica y el Caribe deja ya 21 muertos, 4.756 infectados y 302.243 casos sospechosos, desde que en diciembre de 2013 fue detectada la presencia del virus en la región, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El brote del chikunguña, que significa "doblarse del dolor" en el lenguaje africano makonde, lo encabezan la República Dominicana, con 165.433 casos sospechosos, 18 confirmados y tres muertos; seguido de Haití, con 51.830 infectados y 4 comprobados; y Guadalupe, con 40.400 enfermos, 1.328 corroborados y tres muertos. Los 21 fallecimientos por este virus, que provoca fiebre alta, dolor en las articulaciones, erupción en la piel, dolor de cabeza y muscular, se han presentado únicamente en el Caribe. Martinica encabeza la lista con 12 fallecimientos, tras presentar 35.000 casos sospechosos de infección (1.515 comprobados), mientras que en República Dominicana, Guadalupe y San Martín (parte francesa, con 3.430 sospechas y 793 comprobaciones) se ha notificado la muerte de tres personas. "La letalidad del virus es extremadamente baja, es mínima. Las personas que fallecen es porque tenían enfermedades previas, eran pacientes de avanzada edad con enfermedades que los debilitaban", dijo a Efe la asesora en Manejo Clínico de Enfermedades Infecciosas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Pilar Ramón Pardo. El virus solo puede adquirirse una vez y no tiene cura, aunque según Pardo en laboratorios científicos de Estados Unidos y Europa se adelantan investigaciones para crear una vacuna. "Tampoco hay ningún tipo de tratamiento antiviral específico, es sintomático, es decir, analgésicos para los dolores articulares, antitérmicos para la fiebre, reposo y una buena hidratación", explicó. La explosión del chikunguña de forma autóctona, es decir, directamente por la picadura del mosquito aedes aegypti o aedes albopictus, los mismos que transmiten el dengue, fue detectada por primera vez en territorio americano en diciembre de 2013 en la isla caribeña de San Martín (parte francesa). Anteriormente se habían registrado contagios de viajeros procedentes de países donde ya había noticias de brotes epidémicos, casos que se conocen como importados, en una enfermedad cuyos primeras informaciones datan de 1952 en Tanzania. El Salvador fue el primer país de Centroamérica en el que se produjo un brote y actualmente registra al menos 1.512 casos de esta enfermedad, ocho de ellos confirmados. En Costa Rica hoy se confirmó el primer caso de chikunguña en una turista francesa que antes de llegar al país estuvo en territorio dominicano, aunque está por saberse si es un caso local o importado. Igualmente, una mujer costarricense enfermó en República Dominicana hace algunas semanas. En Panamá, según la OMS, se reportaron dos casos, todos importados, y se mantiene una alerta sanitaria. En Cuba, cuyas cifras no fueron incluidas en el último informe del 3 de julio de la OMS, el Ministerio de Salud Pública informó que el número de casos diagnosticados ha aumentado de seis a once, desde que el 18 de junio pasado fue confirmada su presencia en la isla. Por su parte, en Suramérica, Brasil ha registrado hasta ahora 11 personas con la fiebre, en casos importados, aunque la prevista llegada de 600.000 extranjeros al país para el Mundial de fútbol obligó al Ministerio de Salud a emitir una alerta a comienzos de este año. En Venezuela, el Ministerio de Salud cifra en 17 el número de casos de la enfermedad, al menos 11 llegaron procedentes de República Dominicana y uno de Haití, y hay datos de transmisión autóctona. En tanto, en Chile se han presentado hasta ahora dos casos, ambos de origen exótico. En el país austral está descartado algún brote autóctono, debido a que no existe ninguna de las dos especies de mosquito que transmiten la enfermedad. En Perú se reportaron en junio pasado dos infectados. Según datos del Ministerio de Salud, no fue necesario hospitalizar a los pacientes, una pareja de esposos de 40 y 31 años que viajaron a territorio dominicano. Además, esta semana se dio en Paraguay el primer caso de una persona infectada. Como el virus es transmitido por el mismo mosquito que el dengue, que causó una epidemia entre 2012 y finales de 2013 en ese país, el Gobierno está incentivando a la población a eliminar los criaderos que se forman en aguas estancadas en casas y calles. En México las autoridades han identificado un caso de contagio en un paciente que viajó a un evento deportivo a Antigua y Barbuda, el cual fue atendido y se encuentra fuera de peligro. En Nicaragua, Honduras, Guatemala, Ecuador, Argentina y Colombia no se han reportado casos, aunque las autoridades mantienen la alerta. La OPS alertó acerca de la "fase aguda" que viven las naciones centroamericanas y del Caribe que han reportado casos sospechosos de infectados y sobre la "fase crónica", que a largo plazo puede dejar secuelas en los pacientes. "Algunos estudios hablan de un hasta 20 % de las personas (con secuelas crónicas), algunas con dolores articulares más leves y otros con síntomas inflamatorios más serios que de alguna forma afectan la calidad de vida", explicó Pardo a Efe. De acuerdo a la especialista, no se sabe "con exactitud qué es lo que determina que una persona tenga las manifestaciones crónicas", aunque existen factores de riesgo "como la edad avanzada, la presencia de enfermedades articulares anteriores (artritis, artrosis) y cardiovasculares como antecedente clínico". Según la OPS, la respuesta de los países ante el brote del chikunguña sido coordinada y siguiendo los estándares internacionales, pero llamó la atención sobre la eliminación de criaderos de los mosquitos para evitar su proliferación cuando se presente algún cambio meteorológico, que tienen "impacto en la diseminación de enfermedades".

En Nueva York, durante la reunión mantenida entre la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner con directivos de Monsanto, éstos le comunicaron su plan de inversiones en Argentina por 1.670 millones de pesos. El plan contempla la construcción de una planta para la producción de semillas de maíz en Malvinas Argentinas (Córdoba), dos estaciones experimentales y 170 millones de pesos para investigación y desarrollo en maíz y soja. Las estaciones experimentales se localizarían una en Tucumán y la otra en Córdoba. Dedicado a Cristina Fuentes, in memoriam Una Madre de Barrio Ituzaingó Anexo, una luchadora El título no es un juego de palabras. Describe una realidad inminente. En 1956 la empresa estadounidense Monsanto ingresó a la Argentina como productora de plásticos y en 1978 empezó sus actividades de acondicionamiento de semillas híbridas de maíz en Pergamino, provincia de Buenos Aires. Actualmente posee en nuestro país 5 plantas: dos procesadoras de semillas (Planta María Eugenia en Rojas, Planta Pergamino); una productora de herbicidas (Planta Zárate) y dos estaciones experimentales (Camet, Fontezuela) . Ahora pretende instalar una tercera fábrica en la provincia de Córdoba y dos nuevas estaciones experimentales . La sede central de Monsanto está en el barrio de Creve Coeur en Saint Louis, en el estado de Missouri (Estados Unidos). Fundada por John Francis Queen en 1901 su primer actividad de envergadura fue la venta del edulcorante artificial sacarina a la empresa Coca Cola. Desde entonces ha generado y comercializado centenares de sustancias químicas, entre ellas plaguicidas como el DDT y el Agente Naranja (un herbicida y desfoliante con partes iguales de 2,4 D y 2,4,5 T usado en Viet Nam), agregados para transformadores como los PCBs y edulcorantes como NutraSweet. Contribuyó al desarrollo de las primeras bombas atómicas a través del Proyecto Dayton y de Mound Laboratories y al desarrollo de plásticos y electrónica óptica. Ingresó al campo de la producción de semillas y fue pionera en el desarrollo de organismos genéticamente modificados, OGMs (1982). Los OGMs tienen incorporados genes que los torna resistentes a la aplicación de plaguicidas e incluso a la menor disponibilidad de lluvias. Lamentablemente sus conductas irresponsables han sido casi tan numerosas como sus productos. Innumerables tribunales de distintos países han condenado a Monsanto por adulteración de datos y otras malas prácticas . Recientemente el Tribunal de Gran Instancia de Lyon, en Francia, condenó a Monsanto porque su plaguicida Lasso dañó la salud de un productor. Lasso tiene alacloro como principio activo y cantidades significativas del solvente monoclorobenceno. Precisamente, las muestras biológicas tomadas al afectado confirmaron la presencia de monoclorobenceno (2012). Sería ingenuo considerar a Monsanto como la única amenaza corporativa. Aunque maneja el 80% del mercado de las plantas transgénicas, es seguida por Aventis con el 7%, Syngenta (antes Novartis) con el 5%, Basf con el 5% y DuPont con el 3%. Estas empresas también producen el 60% de los plaguicidas vendidos en el mundo . Monsanto ingresó a la Argentina como industria plástica primero, y como productora de semillas no transgénicas después . Sin embargo, sus actividades productivas y comerciales crecieron explosivamente a partir de la decisión que tomaron varios funcionarios públicos de Argentina en una oscura reunión de la CONABIA, el organismo de la Secretaría de Agricultura de la Nación, el 21 de septiembre de 1995 . Ese organismo consideró que en lo referente a bioseguridad agropecuaria no había inconvenientes para que se comercializara la soja RR (Round-up Ready). Las cartas habían sido echadas sin previo debate público ni consulta. Argentina ingresó de la mano de Felipe Solá y un grupo de ignotos funcionarios a la experimentación abierta de organismos genéticamente modificados. Todos ellos aprobaron al enigmático vegetal de pequeña estatura el 25 de marzo de 1996 . La piratería de Monsanto, que se había apoderado de los genes naturales de la soja con sólo agregarle un gene clonado procedente de la bacteria Agrobacterium CP4 (el gen CP4 EPSP), ingresaba legalmente al país. En cuanto al glifosato ya había sido aprobado en 1977 por el SENASA, que lo revalidó en 1999 . Hacia fines de la década de 1990 Argentina empezaba a pagar el precio de tener instituciones públicas y funcionarios poco serios, más preocupados por complacer a las corporaciones internacionales que en proteger la salud de los ciudadanos. En base al criterio de dosis letal 50 -absolutamente inapropiado para clasificar plaguicidas- el glifosato ya estaba incluido internacionalmente en la Clase Toxicológica IV: "productos que normalmente no ofrecen peligro". Esto parecía ahuyentar cualquier riesgo. No se consideraron entonces las consecuencias negativas de sus bajas dosis, pese a que ya existía suficiente bibliografía y sólidas alertas. Servilismo e ignorancia se combinaron para que durante los siguientes 15 años personas y ecosistemas formaran parte de un experimento abierto que las afectaría en forma silenciosa. Cientos de miles de bebés, niños, adolescentes y adultos fueron transformados en cobayos involuntarios y sin derecho a protesta. Pero no recibirían solamente glifosato y su derivado AMPA , sino también una larga lista de otros plaguicidas, entre ellos los insecticidas endosulfán y clorpirifós y el herbicida 2,4 D. Las puertas institucionales del país quedaron abiertas así para el cultivo masivo de la soja TH (comercialmente RR), y su herbicida asociado, todo ello en base a un raquítico expediente de 146 fojas que contenía información mayoritariamente aportada por Monsanto. A partir de allí la revolución transgénica local siguió los mismos caminos de parcialidad y de corrupción técnica que ya se habían registrado en otros países. El glifosato y sus derivados pasaron a interactuar luego con plaguicidas ya existentes y con nuevos productos, todos ellos autorizados por SENASA con la misma torpeza e insuficiencia técnica demostrada por la CONABIA. Al resto de la historia la conocemos todos. La oscura historia administrativa quedó sepultada por crecientes superficies de suelo argentino dedicadas a la agricultura industrial y por cuantiosos ingresos privados y fiscales, resultado de las exportaciones de soja y demás cultivos transgénicos. Actualmente la patente de la semilla de soja TH y de otras especies resistentes a plaguicidas sigue perteneciendo a Monsanto, pero desde el año 2000 ya no es propietaria de la fórmula del glifosato. Esto explica porqué se multiplicaron industrias productoras en varios países del mundo. En Argentina se utilizan crecientes cantidades de glifosato chino, y plantas petroquímicas como Atanor –del grupo estadounidense Albaugh- lo produce localmente (glifosato II). Atanor fabrica también los peligrosos plaguicidas 2,4 D; 2,4 DB; MCPA, trifluralina, atrazina, simazina y dicamba además de participar en el negocio de los organismos genéticamente modificados. Como Monsanto, Atanor tiene su casa matriz –Albaugh- en el estado de Missouri. Esta diversidad de productores de glifosato torna cada vez más difícil el control de las composiciones químicas, que pueden variar incluso entre partidas de la misma fábrica y procedencia. Lamentablemente, algo ya funcionaba mal antes de que se produjese el boom de los cultivos transgénicos. Al aplicarse plaguicidas sólo se tenían en cuenta las dosis letales –las que pueden matar directamente una persona- y se descartaban los efectos de las bajas dosis y la exposición crónica. Además, en un país sin registros de morbilidad y de mortalidad por causas generales, y sin un monitoreo continuo y nacional de residuos de plaguicidas, todo parecía indicar que el uso de plaguicidas era inofensivo para la salud y el ambiente. Como no había mediciones tampoco podían detectarse los efectos . Este pasado de irresponsabilidad estatal prosiguió sin cambios, lo cual facilitó la expansión descontrolada de cultivos industriales. Argentina era el país ideal para Monsanto y otras empresas. La debilidad del Estado y de la propia sociedad para proteger del desmonte a los ambientes nativos hizo el resto. Argentina bajó su biodiversidad nativa a niveles alarmantes, pero también bajó su diversidad de cultivos y productos agropecuarios. Durante el período 1999-2006 la diversidad de cultivos del campo argentino decreció en más de un 20% . Campos ganaderos pasaron a ser sojeros, fue cada vez más difícil practicar agricultura orgánica y actividades tradicionales como la producción de miel entraron en crisis. En Polonia por ejemplo el maíz transgénico Bt de Monsanto (Mon810) fue acusado de provocar en las abejas el Trastorno de Colapso de las Colonias (CCD en inglés). Hubo fuertes protestas nacionales de los apicultores y el gobierno prohibió finalmente el cultivo de maíz transgénico (mayo de 2012). Como preveía que esto podía ocurrir, Monsanto adquirió en septiembre del 2011 la prestigiosa empresa Beelogistics, especializada en esa y otra enfermedad de las abejas, la virosis IAPV. Al controlar las operaciones y por lo tanto los informes técnicos de Beelogistics, Monsanto protege al maíz transgénico del efecto cascada que podría provocar en otros países la dura sanción polaca . En Argentina dejamos de privilegiar la alimentación de seres humanos para pasar a alimentar masivamente el ganado de la Comunidad Europea y China, y a proveer de biocombustibles sus vehículos . El uso de estos últimos le permite argumentar a los países del Primer Mundo que ellos utilizan menos petróleo, y que son por lo tanto más sustentables, lo cual es falso. Quienes compran soja y derivados de soja en naciones alejadas de sus territorios cuidan así sus suelos, sus aguas y su salud, pues trasladan a los países productores –en este caso Argentina- todos los efectos negativos. Aún hoy seguimos creyendo, erróneamente, que el elevado precio internacional pagado por tonelada de soja compensa las pérdidas ambientales y sanitarias. Previsiblemente las codicias privadas y públicas alimentadas por la soja siguen asociadas, aunque gobiernos y productores hayan mostrado fuertes enfrentamientos. Entretanto las enfermedades y muertes no registradas, la pérdida de biodiversidad única y la formación de crecientes depósitos ambientales de residuos de plaguicidas continúa escandalosamente . Quien crea que el Estado regula y nos protege está equivocado. Somos un país abierto a experimentos agropecuarios abiertos, un país que contribuye además, y a bajo costo, con sus propios desarrollos biotecnológicos. Nos invaden y ofrecemos al invasor las patentes de OGMs desarrollados en laboratorios locales. Se repite así la perversidad de la colonización megaminera, facilitada por los excelentes estudios geológicos de investigadores argentinos. En este proceso las universidades públicas y privadas no son precisamente inocentes, pues generan investigación, desarrollo tecnológico y recursos humanos que alimentan el modelo extractivo. Lamentablemente los gobiernos de la Nación y de las provincias siguen sin reaccionar ante la "megaminería agrícola" que vacía suelos de nutrientes y hace aumentar las enfermedades y muertes. Mientras la megaminería metálica crea zonas de sacrificio sobre centenares y miles de hectáreas, la megaminería agrícola produce zonas de sacrificio sobre millones de hectáreas de suelos. Todo parece indicar que la codicia y la complicidad con el modelo agropecuario actual son más fuertes que la sensibilidad y la razón. Aunque rija por ley el Principio de Precaución –ello conforme al Artículo 4° de la Ley Nacional de Ambiente 25675- por ahora sólo rige el Principio de la Ganancia a Cualquier Costo. Ambiental y social. Facilitando la invasión Cuatro hechos nos ayudarán a comprender el sugestivo silencio de los gobiernos de Argentina y sus funcionarios, y porqué Monsanto puede invadir Malvinas Argentinas sin mayores obstáculos. 1. El modelo de agricultura industrial o de "cadenas cortas intensas" que se generalizó en Argentina ha podido desarrollarse prácticamente sin trabas sociales porque la mayor parte de las personas viven en ciudades, donde no se perciben los desmontes, ni la expulsión de campesinos y comunidades indígenas, ni el empobrecimiento de los suelos. Las ciudades son además los lugares donde se produce la mayor parte de los insumos del modelo extractivo, desde plaguicidas hasta maquinaria agrícola . Como era previsible, la ostensible afectación de la salud en barrios periurbanos expuestos a la contaminación por plaguicidas logró que se visibilizara uno de los aspectos más negativos de las "cadenas cortas intensas". Ni gobiernos ni corporaciones pudieron seguir tapando el sol con sus manos. Vivir cerca de cultivos de soja, algodón, maíz y muchos otras especies, transgénicas y no transgénicas podía enfermar y hasta producir la muerte a pequeñas dosis. Pero el aparato productivo privado y sus fuertes socios del Estado, principalmente Secretarías de Agricultura, siguieron ignorando mayoritariamente las evidencias científicas y el Principio de Precaución. Durante el juicio que se sigue en Córdoba contra dos productores y un aeroaplicador, la Federación Agraria organizó un tractorazo para apoyar a los acusados y protestar contra la acción judicial (7 de julio de 2012). Uno de sus impulsores, visiblemente molesto, indicó públicamente que ellos venían aplicando plaguicidas desde hace 30-40 años sin que murieran personas por esa causa. Fue una confesión abierta. Reconoció que sólo pensaban en las dosis letales. Para ellos –y para los ingenieros agrónomos que firman recetas sanitarias- las enfermedades y las muertes por exposición a pequeñas dosis no existen. Simplemente porque ninguno de ellos conoce los modos de acción de las bajas dosis de cócteles químicos, ni sus efectos negativos sobre el desarrollo embrionario, el sistema nervioso, el sistema hormonal, el sistema inmune y demás sistemas del organismo humano . Ya no es solamente un problema de corporaciones y gobiernos, sino también de productores mal informados, universidades y carreras de formación profesional. Durante años los ingenieros agrónomos han dado indicaciones para la aplicación de plaguicidas sin tener en cuenta los residuos acumulados en campañas anteriores. Equivocadamente se operó como si los suelos de las explotaciones agrícolas, químicamente hablando, empezaran cada nuevo año en cero. Esto explica porqué al hacerse recetas fitosanitarias se sigue omitiendo la acumulación previa de clorados antiguos como DDT y recientes como endosulfán. 2. Cada plaguicida no es un principio activo solamente. Es una mezcla de principio activo con inertes, coadyuvantes y otros agregados, alguno de ellos tanto o más tóxico que el plaguicida principal. Es lo que llamamos cóctel 1. Las mezclas de fábrica contenidas en envases sin abrir también pueden sufrir cambios químicos, lo cual genera nuevas sustancias químicas extremadamente peligrosas. En los envases cerrados del plaguicida fosforado malathión se puede formar isomalathión, una sustancia 7 veces más tóxica que el plaguicida originalmente envasado. Es lo que llamamos cóctel 2. Los productores y aplicadores no suelen usar plaguicidas en forma directa, sino que efectúan mezclas y diluciones muy variables, generando así nuevos e impredecibles productos. Es lo que llamamos cóctel 3. Finalmente, cuando esta suma de cócteles –cóctel 1 más cóctel 2 más cóctel 3- es descargada al ambiente, se generan nuevas sustancias, eventualmente más tóxicas o más persistentes o ambas. Es el cóctel 4. Del cóctel a base de glifosato deriva el AMPA y del cóctel a base de endosulfán deriva el sulfato de endosulfán . Todas estas sustancias –no solamente un producto activo- llegan a las personas por numerosas rutas, entre ellas deriva, por partículas de suelo contaminadas que transporta el viento, por el agua y por los alimentos. ¿Cómo pueden los productores y los ingenieros agrónomos evitar que pequeñas dosis de estos cócteles lleguen a las personas, y sobre todo a los bebés y a los niños pequeños, que comparativamente a los adultos, en relación con el peso, consumen más agua, más alimentos y más aire, y tienen mayor superficie expuesta? No pueden. Existe además ese agravante ya mencionado anteriormente que ni la CONABIA ni el SENASA consideran. Los campos en que se practica la agricultura conservan residuos de plaguicidas antiguos como el DDT y el HCH, y recientes como el endosulfán, y toda nueva aplicación se suma a ese "fondo histórico". Se genera así un peligroso cóctel 5. Pero las personas expuestas, a su vez, son portadoras de plaguicidas en sus tejidos graso y sanguíneo, con lo cual todo ingreso de plaguicidas se "agrega" a los depósitos biológicos ya existentes. Es el cóctel 6. Tanto la deriva desde los campos pulverizados como la inhalación e ingesta de residuos de plaguicidas se suma a los que cada persona almacena en sus tejidos, y que le llegaron durante años con los alimentos, el aire o el agua contaminada, o que recibieron de sus madres cuando eran embriones y fetos (transferencia transplacentaria) y bebés (transferencia durante la lactancia). Dado que estas bajas dosis de residuos pueden alterar el sistema hormonal, pues muchos plaguicidas tienen actividad estrogénica, y afectar asimismo el sistema inmune, con lo cual nos volvemos menos resistentes a enfermedades virales y bacterianas, está claro que la dosis letal 50 con que se guían productores e ingenieros agrónomos resulta inadecuada, y no protege la salud de personas expuestas. 3. El modelo de agricultura industrial para exportación no sólo exporta granos y subproductos, sino también nutrientes. Los suelos, desprovistos de su cobertura y de su biodiversidad natural –ambos eliminados a fin de facilitar la siembra- carecen entonces de mecanismos físicos y biológicos suficientes para regenerar los nutrientes que extrae cada cosecha. El suelo acumula vacíos y se empobrece. Los compradores extranjeros pagan el grano que compran, pero no la pérdida de suelo, ni el agua que debió utilizarse para la producción, ni la salud perdida de las personas expuestas, ni la menor superficie con ambiente nativo que queda tras la expansión agrícola. Para producir un kilogramo de porotos de soja, por ejemplo, la planta utiliza entre 1.500 y 2.000 litros de agua. Graciela Cordone, del INTA Castelar, sostiene que en un barco cargado con 40.000 toneladas de soja se exportan 3.576 toneladas de nutrientes, casi el 10% del total. Si la carga es de trigo, lleva 1.176 toneladas, y si se trata de maíz, 966 toneladas. Esa misma investigadora graficó la pérdida: "Necesitaríamos 300 camiones para cargar los nutrientes que se exportan en cada barco". Agregó que de cada tres unidades de nutrientes perdidas "sólo se repone una". En Argentina sólo se recupera mediante uso de abonos el 37% de los nutrientes que pierde el suelo . Seguir considerando que la siembra directa conserva mejor el suelo es incorrecto, pues la erosión biológica –esto es la extracción de nutrientes por una planta de cultivo- afecta no solamente la estructura del suelo sino también la disponibilidad de nutrientes. De este modo a la erosión eólica e hídrica que afecta importantes superficies cultivadas en Argentina se agrega la erosión biológica, cada vez más importante y extendida . En cualquier país las fábricas naturales de suelo son los bosques, matorrales y pastizales nativos con sus miles de especies vivas. La agricultura se extiende sobre partes importantes de estos ecosistemas naturales después que se elimina violentamente la biodiversidad superficial mediante desmonte mecánico, fuego o sustancias químicas. De allí que sólo se conserve el suelo. Lamentablemente, la agricultura y muy especialmente la agricultura industrial, inclusive la practicada con abonos, demanda más suelo y nutrientes de los que su empobrecido sistema puede producir naturalmente. En este contexto los suelos más ricos de la pradera pampeana pueden "resistir" mayor explotación que los suelos del Chaco semiárido, y éstos –a su vez- bastante más que los frágiles y pobres suelos rojos de la selva misionera. Además del defasaje entre la exportación y la regeneración de nutrientes principales (unos 12) también se registra en los suelos cultivados una pérdida creciente de oligonutrientes. Si el empobrecimiento de los suelos coincide con la ocurrencia de otros disturbios, como sequía, inundaciones y erosión eólica, los efectos combinados se vuelven cada vez más graves y definitivos. Los cultivos, ya de por sí vulnerables a plagas, muestran que también son vulnerables a su propia simplificación. Irónicamente, la destrucción de bosques y otros ambientes nativos, terrestres y acuáticos, termina siendo letal para la agricultura. En Argentina las futuras generaciones heredarán no sólo suelos contaminados sino también suelos pobres y desertificados. Habida cuenta que parte de los nutrientes pueden reponerse con fertilizantes ¿dónde los obtenemos? A los fosfatos, por ejemplo, hay que comprarlos masivamente en el exterior. Uno de los mayores proveedores mundiales es Marruecos, donde su gobierno colonizó violentamente las tierras del pueblo Saharauí para explotar sin obstáculos sus enormes reservas fosfáticas . De este modo Argentina comercia impunemente con un gobierno que sigue asesinando a niños, adolescentes y adultos del Sahara Occidental. Cada día se extraen en las minas ocupadas del pueblo Saharauí unas 200.000 toneladas de fosfatos, parte de los cuales son compradas por nuestro país . Pese al cruel origen de esos insumos, casi no hubo voces de protesta cuando en febrero de 2011 se anunció la instalación en Argentina de la Oficina Marroquí de Fosfatos (OCP). Peor aún, esta compañía fue autorizada para crear, conjuntamente con su filial Maroc Phosphore, la importadora OCP de Argentina. Exportamos soja y subproductos para alimentar vacas y vehículos extranjeros, e importamos fosfatos manchados de sangre. De este modo las grandes plantaciones de soja y sus responsables no sólo provocan enfermedades y muertes silenciosas en Argentina. Al comprar fosfatos también contribuyen, indirectamente, a provocar muertes silenciosas en un país tan distante y tan próximo como Marruecos. 4. Los cultivos transgénicos no solamente implican el saqueo a veces irreversible del suelo, y la exportación de "agua virtual" y nutrientes a otros países, sino también la dramática reducción de la superficie cubierta con ambientes nativos. Solamente la soja TH cubre más de 18 millones de hectáreas que en algún momento fueron ecosistemas de alta biodiversidad. Se le deben sumar las superficies ocupadas por maíz y algodón transgénicos, cada uno de ellos en sus formas Bt, TH y Bt x TH, que totalizan más de 4,2 millones de hectáreas antes ocupadas por ambientes nativos (Campaña 2010-2011) . Es imposible tener agua, regeneración de suelo y estabilidad ambiental sin conservar superficies importantes de ambientes nativos, terrestres y acuáticos. Lamentablemente los gobiernos y los pool de siembra no lo entienden, o no les conviene entender. Prefieren que el país termine reventándoles en las manos a las futuras generaciones antes que reducir sus ganancias. Un bosque no tiene solamente árboles, hongos, reptiles, aves y mamíferos, sino un complejo entramado de seres vivos. En un metro cuadrado de suelo y hasta los 30 centímetros de profundidad pueden vivir unos 1.500 millones de protozoarios (microorganismos), 120 millones de nematodos (gusanos), 440.000 colémbolos (insectos), 400.000 ácaros, 2.900 ciempiés y milpiés, 500 hormigas, y muchas poblaciones de otros organismos . Cuando pasa la topadora o el fuego para plantar soja, desaparece la biodiversidad superficial. Ese ambiente "decapitado" deja de fabricar suelo y tiene muy baja capacidad para retener agua. La formación de 1 centímetro de suelo en condiciones naturales demanda de cientos a miles de años, mientras que su destrucción puede lograrse en apenas unos años o décadas. Sobre calizas duras y clima templado-frío un centímetro de suelo tarda 5.000 años en formarse. En selvas tropicales lluviosas la formación de 1 centímetro de suelo rojo (oxisol) puede demandar de 1 a 2 millones de años . ¿Alcanzamos a comprender que los ecosistemas agrícolas casi no tienen biodiversidad? ¿Y que el silencio atroz y prácticamente sin vida animal de un campo cultivado con soja anticipa silencios más dramáticos, si no aprendemos a balancear producción agropecuaria con conservación de ambientes naturales? La estabilidad social y ambiental de un país depende primariamente de que la superficie dedicada a producción agropecuaria y sistemas urbanos, y la superficie ocupada por ambientes nativos, ocupen cada una el 50% de la superficie total aproximadamente. De este modo es mayor la resistencia ambiental a crisis ambientales de todo tipo, desde sequías a períodos extremadamente lluviosos, fuegos e ingreso de plagas. Si por el contrario la superficie dedicada a producción crece desmesuradamente, y solo van quedando Parques Nacionales y otras áreas naturales protegidas, la vulnerabilidad se vuelve crítica. Es lo que está sucediendo en Argentina. Pero baja también su resistencia social. Al haber menos diversidad de cultivos y una desmesurada dependencia de los países compradores de soja, cada vez que alguno de ellos impone barreras o suspende las importaciones nuestro sistema económico entra en pánico. En lugar de ser un país inteligente con una buena diversidad de cultivos, y un adecuado balance entre superficie dedicada a producción y ambiente nativo (lo cual supone, es cierto, menos ganancias) optamos por el país-monocultivo y la dependencia enfermiza de los compradores externos de granos. Esta combinación entre codicia, falta de planificación agrícola e imprudencia comercial puede costarnos muy caro en un planeta cada vez más volátil e inestable, sometido además al cambio climático global. En una provincia como Córdoba, que tenía 12 millones de hectáreas de ambiente boscoso, queda menos del 5% de bosque cerrado. Si recordamos que Córdoba es una de las provincias con peor gestión ambiental de Argentina (y la primera con mayor superficie dedicada a soja transgénica) , y que para el período 1998-2002 tuvo la tasa de desmonte más alta del país (-2,93%, una cifra que contrasta con la media mundial para un período comparable, -0,23%), se entiende cómo llegamos al actual estado de crisis. Las cuencas hídricas colapsan, pero las exportaciones de soja aumentan. Nuevamente las ciudades, alejadas de los lugares donde se fabrican las crisis, parecen no advertir lo que sucede. Pero los cortes en los suministros de agua durante 2011 y 2012 encendieron una luz roja que todavía sigue encendida. Sin embargo ¿Quién habla en nombre de aquellos que perdieron y perderán su salud y su vida por bajas dosis de plaguicidas? ¿Quién habla en nombre de los campesinos expulsados de las tierras donde convivían con el bosque, ahora dedicadas a la agricultura industrial que practican terratenientes ilegales? ¿Quién habla en nombre de la diversidad productiva, reducida irracionalmente por los monocultivos de soja, algodón, maíz o arroz? ¿Quién habla en nombre de los ambientes nativos que ya no producen suelo, ni agua, ni estabilidad ambiental? ¿Quién habla en nombre de un país y de provincias destrozadas ambientalmente por malas gestiones de gobierno y por poderosos intereses corporativos? ¿Quién asume la responsabilidad por la deprimida resistencia ambiental de Argentina, la más baja de toda su historia? La respuesta es el silencio. En Argentina ha triunfado hasta ahora el modelo de los agronegocios, no la agroecología sustentable. Aunque podría haberse equilibrado la superficie dedicada a producción con la ocupada por ambiente nativo, gobiernos, corporaciones y hasta sectores universitarios siguen privilegiando la destrucción, el uso de biotecnología y la codicia simplificadora. En lugar de Manejo Integrado de Plagas (MIP) continúa optándose por el envenenamiento masivo de organismos vivos, que expone colateralmente a cientos de miles de personas a bajas dosis de plaguicidas. Durante 2009, por ejemplo, se dispersaron en todo el país unos 292 millones de litros de plaguicidas. En este contexto las incorrectas autorizaciones de plaguicidas por el SENASA, la mediocre aprobación de organismos genéticamente modificados desde la CONABIA y la ausencia de controles estatales delatan la inadmisible complicidad del Estado con el modelo de los agronegocios. Monsanto en Argentina: de 5 a 8 plantas. Todo lo analizado con anterioridad es un prólogo indispensable para entender las nuevas invasiones de Monsanto en Argentina. Resulta ingenuo asumir que una planta procesadora de semillas es solamente una industria. También es un acelerador indirecto de los procesos de monocultivo, contaminación y desmonte, y sobre todo, un factor de consolidación del modelo básicamente depredador instalado en nuestro país. En Nueva York, durante la reunión mantenida entre la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner con directivos de Monsanto, éstos le comunicaron su plan de inversiones en Argentina por 1.670 millones de pesos. El plan contempla la construcción de una planta para la producción de semillas de maíz en Malvinas Argentinas (Córdoba), dos estaciones experimentales y 170 millones de pesos para investigación y desarrollo en maíz y soja. Las estaciones experimentales se localizarían una en Tucumán y la otra en Córdoba . Malvinas Argentinas es una localidad del Departamento Colón ubicada 14 kilómetros al noreste de la ciudad de Córdoba y a 10 kilómetros de barrio Ituzaingó Anexo. Según el Censo de 2010 tiene 12.484 habitantes pero la población continúa creciendo. Al igual de otras ciudades rurales, sus bordes reciben los plaguicidas aplicados en campos colindantes cultivados con soja. Afortunadamente la noticia sobre la posible radicación de Monsanto en Malvinas Argentinas coincidió con el fuerte debate social sobre los efectos de las bajas dosis de plaguicidas en la salud humana y el ambiente. Además del juicio que se registra en Córdoba contra tres personas por aplicación ilegal de plaguicidas (2012), se reactivó en la justicia provincial la causa madre por contaminación en barrio Ituzaingó Anexo iniciada por FUNAM en 2002 . Esta causa –en la cual están imputadas las mismas personas que hoy enfrentan el juicio, y donde seguramente se investigará a funcionarios públicos- analiza la asociación entre aplicación de plaguicidas y daños a la salud. Los querellantes de la causa madre son FUNAM además de 30 Madres y vecinos de barrio Ituzaingó Anexo . Estas acciones, históricas, se suman al emblemático juicio finalizado en Paraguay hace siete años (2005), donde su Corte Suprema de Justicia dejó firme la condena de dos años de prisión impuesta a varios productores sojeros que produjeron la muerte de un niño (Silvino Talavera), y la intoxicación de su familia, tras aplicar glifosato en dos oportunidades (2003) . Una planta para el acondicionamiento de semillas -como la planificada por Monsanto para Malvinas Argentinas- no puede disociarse de los campos que las sembrarían, ni del uso asociado de plaguicidas y sus efectos. Siendo Monsanto una de las empresas líderes en el mantenimiento del modelo extractivo, es inevitable predecir que una mayor presencia de la corporación agravaría regionalmente los efectos indeseados, esto es, expansión de la superficie cultivada, destrucción de ambientes nativos y sobre todo, más enfermedades y muertes por exposición a bajas dosis de plaguicidas. El actual modelo agrícola extractivo que se practica en Argentina debería ser asumido como una variante muy extendida y superficial de la megaminería. En los cultivos no se extraen metales valiosos, sino nutrientes que luego se exportan como granos. Agricultura y megaminería tienen en común, además, el consumo de agua, mayor en la agricultura industrial, y la generación de pasivos ambientales. Mientras que la megaminería abandona colas de mineral y depósitos de estériles, la agricultura industrial deja acumulaciones diseminadas de plaguicidas que persisten por años y décadas. La planta de Malvinas Argentinas, cuya puesta en funcionamiento se prevé para el año 2013, trataría y acondicionaría semillas de maíz hasta lograr una capacidad máxima de producción de 3,5 millones de hectáreas. Argentina tendría las dos plantas más grandes del mundo para el acondicionamiento de semillas, lo cual fortalecería el ya descontrolado modelo extractivo. Continuamente se registran en Córdoba operaciones de desmonte ilegal para seguir ampliando el área cultivable. Es previsible por lo tanto que las actividades de Monsanto no sólo induzcan la expansión de fronteras agrícolas, sino también procesos de uso más intensivo de los suelos. La planta que Monsanto pretende instalar en Malvinas Argentinas no se dedicaría a la producción de plaguicidas. Pero incentivaría indirectamente su uso a nivel provincial. Al establecerse en Córdoba –y ampliar sus actividades en Argentina- consolidaría aún más la agricultura industrial para exportación. El dilema queda planteado. Los 400 puestos de trabajo previstos por Monsanto para la planta representan indudablemente un atractivo en zonas con desempleo crónico. Pero las actividades de la acondicionadora de semillas también tendrían efectos indeseados, como la consolidación del modelo extractivo, con su secuela de morbilidad y mortalidad, y la pérdida de puestos de trabajo en actividades incompatibles con los cultivos transgénicos. Existen además obstáculos legales y administrativos muy importantes. Es inaceptable que una empresa como Monsanto anuncie sus inversiones desde Nueva York, y que anticipe además fechas de puesta en funcionamiento como si no hubiera Estado regulador en Argentina. También es inaceptable que la propia presidencia de la Nación permita ese juego colonial. Monsanto, como cualquier otra empresa, no debe decidir por sí misma lo que hará o no en un país que se supone soberano. Por el contrario, debe hacer la propuesta formal, iniciar el proceso de Evaluación de Impacto Ambiental en Córdoba y someter su proyecto a debate en Audiencia Pública. La Ley del Ambiente 7343 de la provincia de Córdoba, su decreto reglamentario 2131 sobre Evaluación de Impacto Ambiental y la Ley Nacional de Ambiente 25675 son de cumplimiento obligatorio e ineludible. Las localizaciones no se deciden en Nueva York o Saint Louis, Estados Unidos, sino en Malvinas Argentinas, en Córdoba, con la participación de todos sus pobladores. Ningún funcionario público, por alto que sea su rango, puede asegurarle a Monsanto que se instalará. Como cualquier empresa pública o privada debe presentar formalmente su propuesta en Argentina, y someterse a la ley. Lo sucedido fuera del país volvió a mostrar el escaso respeto de muchos funcionarios públicos de Argentina y de la propia Monsanto por los procesos administrativos y por la opinión de personas que pudieran verse afectadas. No olvidemos además que esa empresa tiene pésimos antecedentes industriales. Como ya lo dijimos antes, participó del proceso de fabricación de las primeras bombas atómicas, produjo armas químicas que se usaron en Vietnam y violó normas de todo tipo en muchos países, todo ello en nombre de sus ganancias. De allí que Natural Society, una reconocida organización no gubernamental de Estados Unidos, declarara a Monsanto "la peor empresa del año 2011" tras considerar que amenazaba "la salud humana y el ambiente" . Muchos pobladores de Malvinas Argentinas conocieron la posible radicación de la planta dedicada al acondicionamiento de semillas por los medios y no están dispuestos a que la propia Municipalidad, la provincia o la nación cercene sus derechos. Los debates ya empezaron, sobre todo en los colegios . Apuntan críticamente al intendente y al gobierno de la provincia, pues sospechan que ya se habrían otorgado autorizaciones. Cabría preguntarse ¿Por qué Córdoba? La decisión no es casual. Hay cuatro motivos visibles. 1) Tiene a nivel nacional la mayor superficie cultivada con soja transgénica y pese a que sólo conserva menos del 5% de bosque nativo, su superficie cultivada sigue creciendo. 2) Desde 1996 los sucesivos gobiernos nacionales y provinciales vienen apoyando esta redituable simplificación de la biodiversidad productiva para acrecentar la exportación. 3) Las universidades públicas y privadas producen cada vez más especialistas en ingeniería genética, y 4) Sectores importantes de la sociedad están convencidos –equivocadamente- que este modelo de producción es económicamente sustentable. Aunque Monsanto no lo explicite, estar cerca de los grandes consumidores de semillas transgénicas le permitirá fiscalizar y reducir el creciente uso irregular de "sus" semillas patentadas. También existen cuatro motivos invisibles; 1) Argentina ejecuta una pésima política ambiental, más basada en la declamación que en los controles, lo cual tranquiliza a empresas como Monsanto 2) Los gobiernos locales y buena parte de la sociedad no advierten la fuerte degradación de los suelos productivos. 3) Las consecuencias sanitarias permanecen tan poco visibles como los efectos ambientales, y 4) Estado y Monsanto favorecen el mismo tipo de modelo productivo. Esto es, un modelo extractivo basado en cientos de sustancias tóxicas, falta de controles estatales y ausencia de estudios epidemiológicos. Un modelo que genera cuantiosas ganancias públicas y privadas en el corto plazo. Un modelo que nos hace más dependientes y vulnerables a los compradores externos. Un modelo que le roba salud y estabilidad ambiental a las actuales y futuras generaciones. Un modelo que diariamente y en silencio aumenta la contaminación química de embriones, fetos, mujeres embarazadas, bebés, niños, adolescentes y adultos. Un modelo que en el nombre del progreso (de unos pocos) termina haciendo sufrir indeciblemente (a la mayoría). Un modelo donde por cada tonelada de soja exportada se invierte localmente en una tonelada de sufrimiento silencioso. Pero los sufrimientos silenciosos terminan por romperse. Y cuando el silencio social se rompe nada vuelve a ser igual. www.ecoportal.net Prof. Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo - Presidente de FUNAM, Profesor Titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba y Premio Nóbel Alternativo 2004 (RLA-Estocolmo, Suecia). Referencias: Pérez García, S. & H. Medina. 2008. "Informe de investigación sobre las operaciones de Monsanto en Argentina". Observatorio de las Empresas Transnacionales de FOCO, Reporte n° 5, 12 p. Nuestro Agro. 2012. "Monsanto invertirá 1.600 millones en su nueva planta de maíz en Córdoba". Editorial Nuestro Agro, Argentina, 18 de junio de 2012, 2 p. Ver la página Web: http://www.nuestroagro.com.ar/newsDetails.aspx?id=259 El Liberal. 2012. "Monsanto anunció inversiones por más de 1.670 millones en la Argentina". Diario El Liberal, Santiago del Estero, 16 de junio de 2012, 1 p. Robin, M. 2008. "Le monde selon Monsanto, de la dioxine aux OGM, une multinationale qui vous veut du bien". Ed. Decouverte & Arte Editions, Paris. Santamarta, J. 2004. "Los transgénicos en el mundo". World Watch, España, 5 p. Aranda, D. 2011. "15 años de soja: la prueba del delito". La Vaca, Buenos Aires, 11 p. Montenegro, R.A. 2006. "Informe sobre los efectos de los plaguicidas en la salud humana y el ambiente. Necesidad de prohibir el uso de plaguicidas agropecuarios en áreas urbanas y periurbanas". Ed. FUNAM y Cátedra de Biología Evolutiva Humana, Córdoba, 58 p. Aizen, M.A.; L.A. Garibaldi & M. Dondo. 2009. 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En el juicio o "segunda causa" se juzga la aplicación ilegal de plaguicidas. FUNAM participó del debate y elaboración de la Ordenanza 10590/2003 que prohibió la aplicación de plaguicidas en barrio Ituzaingó Anexo, y logró –tras presentar un informe técnico a la legislatura de Córdoba- que ésta incluyera en la Ley de Agroquímicos 9164/2004 una franja periurbana de 500 metros vedada para la aplicación terrestre de plaguicidas de las Clases Toxicológicas Ia, Ib y II; de 1500 metros para la aplicación aérea de plaguicidas de la Clases Ia, Ib y II, y de 500 metros para la aplicación aérea de plaguicidas de las Clases III y IV. FUNAM solicitaba prohibición total de aplicación terrestre y aérea para una franja de 2500 metros. En ambos casos las propuestas técnicas de FUNAM fueron apoyadas por las Madres de barrio Ituzaingó Anexo. La violación de la ordenanza municipal 10590, de la ley provincial 9164 y de la ley nacional 24051 sobre residuos peligrosos son claves para el juicio que se sustancia en Tribunales II. FUNAM está acompañando la resistencia pacífica de grupos de vecinos, vecinas y estudiantes de Malvinas Argentinas que se oponen al proyecto, y que exigen el cumplimiento a rajatabla de las leyes vigentes. Ciciolli, R. 2007. "Se hizo justicia para Silvino Talavera. Dos años de cárcel para sojeros que envenenaron a niño campesino". UITA, Secretaría Regional Latinoamericana, 7 de julio de 2005, 2 p. Ver la página Web: http://www.rel-uita.org/agricultura/agrotoxicos/dos-anios-de-carcel.htm Mathews, K. 2012. "Research firm blames Monsanto for bee deaths so Monsanto buys it". Occupy Monsanto, USA, 30 April 2012, 2 p. Huff, E.A. 2012. "Poland beekeepers kick Monsanto out of the hive, successfully ban bee-killing GM corn". Natural News, USA, May 29, 2012, 2 p. Gucciardi, A. & M. Barrett. 2011. "Monsanto declared worst company of 2011". Natural Society, USA, December 5, 2011, 3 p. CONABIA es la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria que funciona en el ámbito del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Se creó por Resolución 124/1991. SENASA es el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Se creó por Ley Nacional n° 23899/1990. El AMPA (ácido aminometilfosfónico) es un derivado químico del herbicida glifosato.

Estas tres semillas además de poseer cualidades nutricionales excepcionales, ser increíblemente ricas en proteínas y aportar casi todos los aminoácidos que el cuerpo necesita, también están envueltas de historias de un pasado incaico de veneraciones y una actualidad combativa que las ha puesto como estandarte en las luchas contra el agrogenocidio que está en marcha. AMARANTO, la “Valiente Luchadora” La “Kiwicha” o Amaranto, científicamente llamado Amaranthus caudatus, (que en griego significa “Lo que nunca muere” o “valiente luchadora”) es la planta que desafía a la multicriminal Monsanto y a sus semillas transgénicas. En Estados Unidos los agricultores han tenido que abandonar cinco mil hectáreas de soja transgénica y otras cincuenta mil están gravemente amenazadas porque esta supuesta ‘mala hierba’, el Amaranto (conocida en el Perú como Kiwicha), es resistente al poderoso herbicida Roundup. Según un grupo de científicos británicos del Centro para la Ecología y la Hidrología, se ha producido una transferencia de genes entre la planta modificada genéticamente y algunas hierbas como el amaranto. Esta constatación contradice las afirmaciones de los defensores de los organismos modificados genéticamente (OMG): que sostienen que ‘una hibridación entre una planta modificada genéticamente y una planta no modificada es simplemente imposible. Según el genetista británico Brian Johnson, basta con un solo cruce logrado entre varios millones de posibilidades. Una vez creada, la nueva planta posee una enorme ventaja selectiva y se multiplica rápidamente. El potente herbicida que se utiliza aquí, Roundup, a base de glifosfato de amonio, ha ejercido una presión enorme sobre las plantas, las cuales han aumentado aún más la velocidad de la adaptación. Así, al parecer un gen de resistencia a los herbicidas ha dado nacimiento a una planta híbrida surgida de un salto entre el grano que se supone protege y el humilde Amaranto, que se vuelve imposible de eliminar. La única solución es arrancar a mano las malas hierbas, como se hacía antes. “La Reina del calcio” La Kiwicha o Amaranto fue el alimento del Imperio Inca, es una planta que sorprende al mundo por su gran cantidad de propiedades benéficas. Se le puede considerar como la "Reina del calcio", pues 100 gramos de Kiwicha contienen el doble de calcio que el mismo volumen de leche. Las semillas contienen entre un 13% y un 18% de proteínas y un alto nivel de lisina (aminoácido esencial para la nutrición). Ademas de calcio, fósforo, hierro, potasio, zinc, vitamina E y complejo de vitamina B. Su fibra es fina y suave. La kiwicha se adapta fácilmente a distintos ambientes, tiene un tipo eficiente de fotosíntesis, crece rápidamente y no requiere de mucho mantenimiento ni fungicidas o fertilizantes. Para lxs niñxs, incluir estos cereales en su alimentación es ideal, pues debido a que los componentes de fósforo, potasio y magnesio que contienen estos granos ayudan directamente en la formación de los huesos, tendones y músculos. Semilla de los Dioses Los aztecas de México cultivaban esta planta que era muy apreciada por sus cualidades nutritivas. Era tan apreciada que hacían uso de ella en ceremonias religiosas. Se cree que fabricaban ídolos con su harina mezclada con miel y en ocasiones con sangre humana y que ofrecían estos ídolos a los dioses como tributo. En la época del emperador Moctezuma, era junto con el huauzontle, el cuarto cultivo en importancia, después del maíz, el frijol y la chía. Cuando los conquistadores españoles del siglo XVI consiguieron dominar el Imperio azteca, prohibieron estos rituales y el cultivo del amaranto. En la actualidad la planta continúa cultivándose después de un largo periodo de abandono y es muy apreciada por sus propiedades nutricionales, además posee la particularidad de no contener gluten. Una teoría bastante popular afirma que el origen de la palabra Caracas proviene del nombre de esta planta, el Amaranto, tal cual lo pronunciaban desde épocas prehispánicas los habitantes de la zona conocida por el mismo nombre: el valle de Caracas. Ellos llamaban a esta planta "caraca". QUINUA O QUÍNOA El Chenopodium quinoa es un pseudocereal de la familia Chenopodiaceae, no pertenece a la familia de las gramíneas en que están los cereales "tradicionales", pero debido a su alto contenido de almidón su uso es el de un cereal. Fue cultivada en los Andes bolivianos principalmente y también en los Andes ecuatorianos y peruanos desde hace unos 5.000 años. Este cultivo, al igual que la papa fue uno de los principales alimentos en muchos pueblos andinos de la antigüedad preinca. Nutrición completa La Quinua es un alimento rico ya que posee los 10 aminoácidos esenciales para el humano, esto hace que la Quinua sea un alimento muy completo y de fácil digestión. Tradicionalmente los granos de quinua se tuestan y con ellos se produce harina. También pueden ser cocidos, añadidos a las sopas, usados como cereales, pastas e inclusive se le fermenta para obtener cerveza o chicha, bebida tradicional de los Andes. Cuando se cuece toma un sabor similar a la nuez. Un problema para la masificación de la producción de Quinoa es que posee la saponina, que le otorga un sabor amargo característico, esta suele sacarse lavando abundantemente la semilla. La Quinua posee un excepcional balance de proteínas, grasa, aceite, almidón y un alto grado de aminoácidos. Entre los aminoácidos están la lisina (importante para el desarrollo del cerebro) y la arginina e histidina básicos para el desarrollo humano durante la infancia; igualmente que es rica en hierro, calcio, fósforo y vitaminas, mientras que es pobre en grasas. El promedio de proteínas en el grano es de 16%, pero puede contener hasta 23%. Esto es más del doble que cualquier otro cereal. La grasa contenida es de 4 a 9%, de los cuales la mitad contiene ácido linoleico, esencial para la dieta humana. En contenido nutricional, la hoja de Quinua se compara a la espinaca. Prohibir la Semilla Como grano madre la Quinoa forma parte de diversas ceremonias y rituales andinos los cuales fueron marginados y prohibidos por los europeos durante la conquista española, este fue un motivo para que el cultivo de Quinua como el de la Kiwicha fueran prohibidos ya que se les consideraba asociados a rituales paganos. La Quinua es considerada también como una planta medicinal por la mayor parte de los pueblos tradicionales andinos. Entre sus usos más frecuentes se pueden mencionar el tratamiento de abcesos, hemorragias y luxaciones. CAÑAHUA O CAÑIHUA Del quechua: Qañiwa, Chenopodium Pallidicaule, es una especie botánica de Chenopodium (cenizo) similar en su composición a la Quinoa, una planta relacionada. Su grano contiene un elevado nivel de proteínas (de 15 a 19 %) y como la Quinua una elevada cantidad de aminoácidos. La planta que se resiste a usar “uniforme” Tiene importantes características beneficiarias las cuales incluyen una gran tolerancia a las condiciones de alta montaña, su contenido de alta proteína en sus granos, y no posee saponinas que es una de las contras de la Quinoa. Aún así, su domesticación no es amplia por la falta de uniformidad de la madurez de sus granos, ello limita su producción para el mercado. Por lo menos se conservan 380 accesiones, en colecciones de germoplasma, en las Estaciones Experimentales INIA de Camacani y de Illpa (Puno), en la Universidad San Antonio Abad en K'ayra (Cusco) en el Perú, y en la de Patacamaya (IBTA, Bolivia). Como usar el “PITO” La preparación más frecuente consiste en limpiar, tostar ligeramente los granos de Cañahua y posteriormente molerlos, obteniéndose un tipo de harina llamada comúnmente "PITO". Se lo consume mezclado con bebidas frías o calientes, se conocen más de 15 maneras diferentes de preparar el grano entero y el "PITO". De la misma manera en la panificación se han obtenido excelentes resultados incorporando a las mezclas un 20% de "PITO". El Pito de Cañahua es un excelente aditivo para panes, galletas, barras energéticas, cereales para el desayuno y bebidas. El sabor característico es llamado reacción-Malliard conocido como principio de lo apetitoso. Un grano nunca olvidado Los especialistas aciertan que la Cañahua tiene su origen en Los Andes, y que su proceso de cultivo no es completo aún, es un producto apto para este piso ecológico del Altiplano entre 3.500 a 4.500 msnm, es muy resistente a las heladas, pestes, enfermedades y sequías; gracias a esta resistencia múltiple, se usa principalmente como alimento seguro para las familias rurales del Altiplano Boliviano. En Bolivia, existen segmentos de poblaciones extremadamente pobres, sin embargo ellos han paliado por sí mismos su alimentación con una planta robusta y adaptable a las duras condiciones climáticas del Altiplano. Un buen ejemplo son los Chipayas, grupo étnico originario que hace dos mil años vivían en tierras cercanas al lago Titicaca, otras culturas más agresivas como los Aymaras los desplazaron hacia el Sur; una zona hostil y salina donde actualmente se encuentran; su población oscila en 1800 habitantes que sobreviven en cercanías del salar de Coipasa, lago de sal ubicado en la frontera con Chile a 3650 msnm. Las etnias del altiplano, basadas en una cosmovisión agro céntrica, manejan, usan y protegen a la biodiversidad para su supervivencia y la del resto de la tierra.Ecoportal.net Millones contra Monsanto
Aunque sigue siendo un buen edulcorante natural libre de calorías y glucosa, a la stevia utilizada en la mayoría de productos se le han suprimido todos los compuestos beneficiosos y con propiedades medicinales, en muchos casos para ser utilizados por las farmacéuticas. Es el caso del edulcorante llamado Truvia, que será empleado por empresas como Coca-Cola En los últimos tiempos se está oyendo mucho hablar de la Stevia. Un edulcorante natural, sin efectos negativos para Truvia, sin aporte calórico, y con una infinidad de propiedades beneficiosas para la salud. Pero no todo lo que nos venden es tan bonito… La Stevia es una planta que pertenece a la misma familia que los girasoles que se cultiva para su uso como edulcorante: el extracto de esta planta puede ser hasta 300 veces más dulce que el azúcar, lo que la convierte en un edulcorante natural prácticamente libre de azúcares y carbohidratos. Recientes estudios han demostrado además que la stevia o estevia contiene unos compuestos llamados Steviósidos que ayudan a regular la diabetes, estimular la actividad del páncreas, regular la tensión e incluso disminuir la ansiedad por la comida y reducir la grasa. Además tiene propiedades antioxidantes y diuréticas. Todas estas virtudes han hecho que la stevia haya sido adoptada como edulcorante por todo tipo de empresas y productos. Pero no es oro todo lo que reluce. Aunque sigue siendo un buen edulcorante natural libre de calorías y glucosa, a la stevia utilizada en la mayoría de productos se le han suprimido todos los compuestos beneficiosos y con propiedades medicinales, en muchos casos para ser utilizados por las farmacéuticas. Es el caso del edulcorante llamado Truvia, que será empleado por empresas como Coca-Cola y Azucarera Española, que está formado tan sólo por un 20% de stevia, que además no contiene propiedades medicinales al no tener steviósidos. El otro 80% estará formado por Eritritol, un polialcohol que contribuye a aumentar la glucosa en sangre de los diabéticos. Otro caso alarmante es el de la multinacional Monsanto, que ha creado una stevia transgénica carente Steviósidos, y por tanto sin propiedades medicinales, para uso exclusivo como edulcorante. Diversos grupos ecologistas temen que esta nueva planta acabe colonizando gracias a la polinización las plantaciones de stevia natural, haciéndola así desaparecer. ¿Cómo podemos aprovechar los beneficios de la stevia? La única manera actualmente es cultivarla en casa, a partir de semillas naturales o esquejes, asegurándonos que no se trate de plantas transgénicas, ya que la Unión Europea actualmente no permite la comercialización de las hojas frescas ni secas de la stevia, que es como realmente se pueden aprovechar sus beneficios, ya sea comiéndolas enteras o en infusión.
Para muchos es "paranoico" e incluso "caricaturesco" señalar a la Corporación Monsanto de la familia Rothschild como el "Imperio del Mal", sin embargo una breve revisión histórica expone como sembró y cosechó miseria durante el transcurso de un siglo. Aspartamo, DDT, Agente Naranja, Armas Nucleares, PCB, la hormona de Crecimiento Bovino, etc. Cuando usted reflexiona por un momento sobre los productos desarrollados por Monsanto, ¿qué encuentra? Esta es una lista certificada por organismos legales mundiales, describiendo doce creaciones que Monsanto lanzó al mercado: 1. Sacarina. John Francisco Queeny fundó "Monsanto Chemical Works", con el objetivo de producir sacarina para Coca-Cola. Estudios realizados durante la década de 1970 mostraron que este químico produce cáncer en ratas y otros mamíferos de prueba. Sin embargo, tras descubrir que causa el mismo efecto en humanos, Monsanto sobornó a médicos e instituciones para seguir comercializandola. 2. PCBs. Durante la década de 1920, Monsanto comenzó a expandir su producción química mediante bifenilos policlorados (PCB), para producir fluidos refrigerantes de transformadores eléctricos y motores. Cincuenta años después, la EPA publicó un informe citando a los PCBs como causantes de cáncer en animales, con pruebas adicionales indicando que produce cáncer en seres humanos. Casi 30 años después los PCBs fueron prohibidos en EE.UU., este químico sigue apareciendo en la sangre de las mujeres embarazadas, como se informó en un estudio de 2011. En muchas áreas de Argentina se sigue utilizando PCBs. 3. Poliestireno. En 1941, Monsanto comenzó a enfocarse en plásticos y el poliestireno sintético, que todavía es ampliamente utilizado para envasar alimentos. El poliestireno fue clasificado quinto en la lista de 1980 de la EPA, donde se enumeran productos químicos cuya producción genera los residuos más peligrosos. Al estar en los envases de comida ingerimos poliestireno (efecto de migración), que causa depresión, cáncer y daños a los nervios. Los vasos y recipientes hechos de este material sintético son difíciles de reciclar. Deben ser derretidos utilizando un equipo adecuado que la mayoría de los centros de reciclaje no poseen. Dentro de 1000 años, la bandeja de carne que usted compró en Carrefour o Wall-Mart seguirá existiendo en alguna parte del planeta. Es fatal para la vida marina: Flota en la superficie del océano, se descompone en pequeñas esferas que los animales comen. Las tortugas de mar, por ejemplo, pierden su capacidad de sumergirse y mueren de hambre. 4. Bomba Atómica y armas nucleares. Poco después de ser adquirida por Thomas and Hochwalt Laboratories, la corporación Monsanto se convirtió en una división de su Central Research Department. Entre 1943 y 1945, este departamento coordinó esfuerzos de producción clave con Manhattan Project. Lea sobre el mayor accidente industrial de Norteamérica. 5. DDT. En 1944, Monsanto empezó a fabricar el insecticida DDT, con la excusa de combatir a los mosquitos "transmisores de malaria". En 1972, el DDT fue prohibido en EE.UU. - Sus efectos adversos para la salud humana incluyen infertilidad, fallos en el desarrollo, destrucción del sistema inmunológico, muerte. El DDT impide al andrógeno unirse con su receptor, bloqueando, por lo tanto, al andrógeno para conducir un normal desarrollo sexual, dando lugar a anormalidades. Durante un experimento llevado a cabo en el Mar Caspio (Mediterráneo), el DDT a una concentración de 1 ppb redujo la población de peces hasta un 50%. El transporte atmosférico de largo de esta sustancia afecta actualmente a todos los seres vivos del planeta. Fue detectado en el aire del Ártico, terreno, hielo y nieve y virtualmente en todos los niveles de la cadena alimentaria mundial. Los sedimentos del fondo en lagos y los lechos de los ríos actúan como reservas para el DDT y sus metabolitos. Todos los bebés humanos nacen con DDT en la sangre. 6. Dioxinas. En 1945, Monsanto comenzó a promover el uso de pesticidas químicos en la agricultura con la fabricación del herbicida 2,4,5-T (uno de los precursores de agente naranja), que contiene dioxina. Las dioxinas son un grupo de compuestos químicamente relacionados que se conocen como los "Doce del patíbulo" - Son contaminantes ambientales persistentes que se acumulan en la cadena alimentaria, principalmente en el tejido adiposo de los animales. Durante décadas, desde que fue desarrollado por primera vez, Monsanto fue acusada de encubrimiento o no informar sobre la contaminación por dioxinas en una amplia gama de sus productos. 7. Agent Orange. Durante la década de 1960, Monsanto fue el principal fabricante de Agente Naranja, un herbicida / defoliante utilizado como arma química en la guerra de Vietnam. La fórmula de Monsanto tenía niveles de dioxinas mucho mayores que el Agente Naranja producido por Dow Chemicals, el otro fabricante (por lo que Monsanto fue el acusado clave en la demanda presentada por veteranos de la guerra en los Estados Unidos). Como resultado del uso de Agente Naranja, Vietnam estima que más de 400.000 personas fueron asesinadas o mutiladas, 500.000 niños nacieron con defectos de nacimiento, y un máximo de 1 millón de personas quedaron discapacitadas o sufrieron problemas de salud, por no hablar de los efectos a largo plazo que lesionaron a más de 3 millones de soldados americanos y sus descendientes. Memos internos de Monsanto muestran que la corporación conocía perfectamente los problemas de contaminación por dioxinas del Agente Naranja cuando vendió el producto al gobierno de EE.UU. (para su uso en Vietnam). Sin embargo, la "Justicia" norteamericana permitió a Monsanto y Dow apelar y recibir protección financiera por parte del gobierno, ignorando a los veteranos que buscan una compensación por haber sido expuestos al Agente Naranja. Recién en el año 2012, 50 años más tarde del rociamiento con Agente Naranja, comenzaron algunos esfuerzos por limpiarlo. Mientras tanto, el legado de Monsanto para las generaciones futuras se traduce nacimientos de niños deformes, que continuarán durante las próximas décadas. ¿Piensa que no puede suceder aquí? Varios cultivos argentinos son modificados genéticamente para resistir un herbicida hecho con el principal componente del Agente Naranja (2,4-D), con el fin de luchar contra las "súper malas hierbas" desarrolladas por el RoundUp. Estos químicos persisten en los alimentos hasta llegar a las góndolas del supermercado y más tarde a su estomago. 8. Abono a base de petróleo. En 1955, Monsanto empezó con la fabricación de "fertilizantes" a base de petróleo, luego de comprar una refinería petrolera. Los "fertilizantes" a base de petróleo matan microorganismos benéficos del suelo esterilizando la tierra y creando dependencia, es como una adicción a los sustitutos artificiales. Dado el creciente precio del petroleo no parece una opción demasiado económica ni prospera... 9. RoundUp. Durante la década de 1970 Monsanto fundó su división Agricultural Chemicals, para producir herbicidas, y uno en particular: RoundUp (glifosato). La propaganda de Monsanto es que puede erradicar "las malezas" un día para el otro. Por supuesto los agricultores lo adoptaron de inmediato. La utilización de este químico aumentó cuando Monsanto introdujo las semillas "RoundUp Ready" (resistentes al glifosato), lo que permite a los agricultores a saturar el campo con herbicidas sin matar estos cultivos (transgénicos). Monsanto es una corporación muy poderosa, como lo demostró recientemente haciendo firmar a Obama un Acta de Protección para sus crímenes. Y aunque el glifosato inicialmente fue aprobado por organismos reguladores de todo el mundo, y es ampliamente utilizado en Argentina y Estados Unidos, más tarde fue prácticamente erradicado de Europa. El RoundUp fue hallado en muestras de aguas subterránea, así como en el suelo, y el mar, e incluso en las corrientes de aire y las lluvias. Pero por sobre todo en alimentos. Es el causante de la desaparición de abejas, y produce malformaciones, infertilidad, cáncer y destrucción del sistema inmunológico. Los estudios independientes demostraron efectos sobre la salud consistentemente negativos que van desde tumores y función orgánica alterada, hasta muerte por intoxicación. El RoundUp es Agente Naranja con distinto nombre. 10. El aspartame (NutraSweet / Equal). Fue descubierto accidentalmente durante una investigación sobre hormonas gastrointestinales. Se trata de un producto químico dulce que en primera instancia, mató a un mono bebé y dejó a otros 5 dañados gravemente (sobre un total de 7 monos), en un ensayo clínico realizado para que la FDA apruebe el Aspartame. ¡Y la FDA lo hizo! (1974). En 1985, Monsanto adquirió la empresa que fabricaba aspartame (GD Searle) y comenzó a comercializar el producto rebautizándolo NutraSweet. Veinte años más tarde, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU. publicó un informe que enumera 94 problemas de salud causados por el aspartamo. (Vea un vídeo rápido aquí.). 11. Hormona de Crecimiento Bovino (rBGH). Esta hormona modificada genéticamente fue desarrollada por Monsanto para ser inyectada en las vacas lecheras y aumentar la producción de leche cuando no hay escasez de leche. Las vacas sometidas a rBGH sufren un dolor insoportable debido a la inflamación de las ubres, y mastitis. El pus de la infección resultante entra en el suministro de leche que requiere el uso de antibióticos adicionales. La leche rBGH produce cáncer de mama, cáncer de colon, y cáncer de próstata en seres humanos. 12. Cultivos Genéticamente Modificados OGM / GMO / GM. A principios de la década de 1990, Monsanto comenzó el "empalme" de genes de maíz, algodón, soja y canola. Utilizó ADN de fuentes extrañas para lograr dos características principalmente: Un pesticida generado internamente, y resistencia al herbicida RoundUp de Monsanto. En otras palabras, las plantas envenenan y matan a los insectos y mamíferos que las devoran, y, resisten el agroquimico (pariente del Agente Naranja) RoundUp que persiste en ellas incluso tras su procesamiento hasta llegar al consumidor. Por supuesto la transgenesis se ha extendido. Papas, frutillas, manzanas, tomates, lechuga, tabaco, peras, sandías. TODO tiene su versión OGM. Pese a las décadas de propaganda diciendo que los cultivos genéticamente modificados podrían alimentar al mundo, que tendrían más nutrientes, resistencia a la sequía, o mayor rendimiento, ninguna de esas promesas se cumplió. Los cultivos GM no alimentan al mundo, causan cáncer. No tienen más nutrientes, de hecho no alcanzan ni un 10 % de los nutrientes de los cultivos orgánicos. No resisten a la sequía. No brindan mayor rendimiento sino menor rendimiento, mientras encarecen la producción. La mayoría de las ganancias de Monsanto provienen de las semillas diseñadas para tolerar el RoundUp, este diseño transforma a los "alimentos" en armas mortales para la humanidad. Los ingresos de Monsanto aumentan constantemente ya que los agricultores se ven obligados a usar más y más químicos debido a la proliferación de super malezas que evolucionan desarrollando resistencia al RoundUp. Monsanto y los medios de comunicación masivos ocultan que el Amaranto orgánico era el verdadero alimento proyectado para la humanidad del futuro. Cura el cáncer, lo previene, es el cereal más nutritivo del planeta y fue la primera planta en germinar en el espacio. Tal es así que los astronautas de la NASA utilizan amaranto para mantenerse saludables y no soja. Al igual que durante los primeros días de los PCB, el DDT, o el Agente Naranja, Monsanto ha engañado y sobornado con éxito a los organismos públicos y reguladores generales implantando la creencia de que el RoundUp y los cultivos modificados genéticamente son beneficiosos y "seguros". Sin embargo Monsanto tuvo que ordenar a Obama que firmara una Ley en salvaguarda de la corporación para defenderse de las denuncias y demandas producto de 100 años de nuevos estudios que demuestran los efectos negativos e impactos ambientales de los OGM. Monsanto ataca dichos estudios científicos mediante medios de comunicación masivos controlados, denigrando e ignorando a las organizaciones independientes, y científicos honestos. Pero además, Monsanto cuenta con asociaciones industriales, blogs, científicos sobornados, "ciencia independiente" falsa y todo tipo de herramientas que a su vez, los mismos medios de comunicación corruptos patrocinan, sumado a cientos de miles de artículos de relaciones públicas "privadas" realizados por empresas que con frecuencia fueron fundadas, son financiadas y mantenidas por Monsanto. Desafortunadamente, muy pocos de nosotros tomamos el tiempo para localizar a los miembros fundadores, y las relaciones de estas fuentes no válidas con Monsanto. (Leer más en esta página.) La FDA respalda enfáticamente a Monsanto, ya que comparte funcionarios con Monsanto mediante el fenómeno "Puertas Giratorias". En el siguiente gráfico elaborado por Millones contra Monsanto puede ver algunos ex vicepresidentes de Monsanto y abogados de la firma que más tarde ocuparon cargos en la FDA. Y no se olvide de Clarence Thomas, el ex abogado de Monsanto, que siendo juez de la Corte Suprema de Justicia, falló a favor de Monsanto en cada caso presentado. El viento y las abejas transportan mutaciones genéticas de Monsanto a la naturaleza salvaje, comprometiendo el ecosistema global. Muy pronto todas las plantas serán transgénicas. 13. Un producto extra para este informe: Las semillas Terminator. A finales de 1990, Monsanto desarrolló tecnología para producir granos estériles incapaces de germinar. Estas "semillas Terminator" obligarían a los agricultores a comprar nuevas semillas de Monsanto cada año, en lugar de guardar y reutilizar las semillas de sus cosechas como lo hicieron durante siglos. Afortunadamente, esta tecnología fracasa en al mercado. Por lo cual Monsanto decidió exigir a los agricultores la firma de un contrato de acuerdo para que no re-utilicen ni vendan las semillas, lo que les obliga a comprar nuevas semillas y se antepone a la necesidad de un "gen terminator". El fracaso parcial de las semillas terminator es una suerte para nosotros ... ya que también eran susceptibles a polinización cruzada y podrían haber contaminado cultivos y bosques en todo el mundo. Lo cual no significa que este objetivo siga en los planes de Monsanto. ¿Cómo se traduce el legado de Monsanto para la humanidad? Entre el 85% y el 90% de los alimentos que usted consume cada día tiene OGMs y tóxicos químicos de Monsanto, y residuos de RoundUp. (Las cifras en esa fuente están desactualizadas) ¿Cómo logra Monsanto su impunidad? Según la Asociación de Consumidores Orgánicos en un documento del año 2011, "Hay una correlación directa entre el suministro de alimentos genéticamente modificados y los $ 2,000,000,000,000 de dólares que el gobierno de EE.UU. gasta anualmente en atención médica, es decir, una epidemia de enfermedades crónicas relacionadas con la dieta y un vinculo comercial con los laboratorios de fármacos y vacunas. En lugar de frutos sanos, verduras, granos y animales alimentados con hierba natural, las granjas industriales de Estados Unidos y Argentina producen un exceso de comida chatarra de ingeniería genética para ocasionar enfermedades cardíacas derrame cerebral, diabetes y cáncer, con el respaldo de subsidios agrícolas, mientras que los agricultores orgánicos no reciben dichas subvenciones. La historia de Monsanto refleja un cuadro persistente de sustancias químicas tóxicas, demandas, y ciencia manipulada. ¿Es este el tipo de entidad que queremos para controlar el suministro de alimentos de nuestro mundo?
¿Por cuánto tiempo puede ignorar Monsanto la evidencia científica contra sus aseveraciones de que se necesitan los OGMs para alimentar al mundo? ¿Por cuánto tiempo el gigante biotecnológico puede negar el desastre que ocasiona en la salud pública y en el planeta? Jim Goodman, activista, agricultor e integrante de la Asociación de Consumidores Orgánicos, describió recientemente que el concepto furtivo ‘ciencia sonora’ no tiene una definición científica. No significa que fue revisada por homónimos o en investigación documentada. ‘Ciencia Sonora’ es sólo un término ideológico, usado para apoyar un punto de vista particular, una aseveración de políticas o una tecnología. Simplemente, la ‘ciencia sonora’ apoya la posición de la industria sobre la gente, la ganancia corporativa sobre la seguridad alimentaria, el ambiente y la salud pública.” Cinco nuevos reportes publicados recientemente destruyen las aseveraciones de la ciencia sonora de Monsanto: 1) En el Diario de Investigación Ambiental y Salud Pública (febrero de 2014), se descubrió una conexión entre el Roundup de Monsanto y una enfermedad del riñón epidémica, global, crónica y fatal. Los investigadores creen que al mezclar fertilizante químico con el herbicida, extremadamente poderoso, puede ser la razón de miles de muertes en áreas agrícolas en todo Sudamérica. 2) El Roundup de Monsanto está en el aire y suelo, de acuerdo a estudios publicados en el número de Toxicología y Química Ambiental (febrero de 2014). De acuerdo a un análisis, “si estuvieras respirando en el aire de muestra, estarías inhalando 2.5 nanogramas de glifosato por metro cúbico de aire. Se ha estimado que una persona adulta promedio inhala aproximadamente 388 pies cúbicos u 11 metros cúbicos de aire por día, lo que equivaldría a 27.5 nanogramas de glifosato al día.” 3) De acuerdo con un reporte del mes pasado, la USDA ha determinado que el uso de OGMs ha incrementado el uso de pesticidas y herbicidas. Aunque la USDA es conocida por favorecer los OGM, el reporte confirma lo que los científicos independientes han estado diciendo todo el tiempo: La modificación genética no lleva a un incremento de ganancias. Dado que existe una relación incestuosa entre la agencia y Monsanto, ahora se están formulando preguntas relativas a las aseveraciones no científicas y no probadas de la industria biotecnológica, en el sentido de que la biotecnología no es el camino hacia el futuro. 4)Investigación BioMédica Internacional confirmó lo que muchos han pensado por un largo tiempo: los pesticidas son mucho más peligrosos de lo que se pensaba originalmente. Los científicos en la Universidad de Caen examinaron ocho productos comerciales, incluyendo al Roundup, y descubrieron que nueve de ellos fueron cientos de veces más tóxicos que su ingrediente activo por sí solo. Así que no sólo nos debemos preocupar por los químicos tóxicos en los pesticidas, sino también de su interacción con otros químicos tóxicos. El Roundup de Monsanto fue el más tóxico. 5)Un estudio de diciembre de la Comisión de las Naciones Unidas en Desarrollo e Intercambio titulado: Despierta antes de que sea demasiado tarde, advirtió que la agricultura orgánica y a pequeña escala es la única forma de alimentar al mundo. El reporte contiene – secciones sobre la necesidad de cambio a una agricultura más sustentable y resistente: la producción de ganado y el cambio climático; la importancia de la investigación y expansión; el rol del uso de la tierra y de reformar las reglas de intercambio global. Más de 60 expertos del mundo contribuyeron al reporte. En diciembre, más de 200 científicos acusaron a la industria biotecnológica de mentir sobre la seguridad de los OGM. Eso junto con los cinco estudios recientes citados anteriormente, lo que constituye una pila de evidencia que señala los peligros del uso de pesticidas, así como el daño que causan los OGMs. ¿Cuándo la FDA, USDA y la EPA dejaran de apoyar a una industria señalada por científicos de todas partes y van a empezar a hacer su trabajo? La salud pública debe estar antes que la ganancia corporativa.
PAN llama a los gobiernos y los ciudadanos de todo el mundo a actuar para reducir y eliminar los plaguicidas altamente peligrosos y apoyar políticas que permitan avanzar hacia un modelo de agricultora ecológica que puede entregar vidas dignas a los productores rurales, a los trabajadores agrícolas, las comunidades rurales, así como proporcionar alimento seguro a los consumidores. En el Día Mundial del Medioambiente, PAN (Red de Acción en Plaguicidas) llamó a los ciudadanos y gobiernos a tomar medidas respecto de los plaguicidas altamente tóxicos y a hacer del planeta un lugar más seguro. PAN ha difundido una lista actualizada de plaguicidas altamente peligrosos (HHPs) para llamar la atención respecto de estas sustancias químicas peligrosas. Existe amplia investigación científica y evidencia sobre este tema, lo cual hace que se levante una voz de alarma sobre enfermedades graves ligadas al uso de plaguicidas, tales como cánceres, malformaciones congénitas, alteraciones endocrinas, neurotoxicidad, y daño a riñones e hígado. No hay estadísticas exactas sobre exposición a plaguicidas. Sin embargo, las estimaciones anuales de intoxicaciones no intencionales por plaguicidas que afectan a trabajadores del campo cifran el número en millones en todo el mundo. “Los plaguicidas son parte de una tecnología anticuada que ha causado profundo daño a la gente y el ambiente. Debemos avanzar hacia prácticas agroecológicas adecuadas que han sido desarrolladas por centenares de años por los agricultores y que son comprobadamente seguras”, dice Judy Hatcher, presidenta de PAN Internacional. Los costos de no hacer nada respecto de los plaguicidas son enormes. En África Subsahariana los costos acumulados en salud debido a daños por plaguicidas se proyectan en US$97 billones para 2020, según informa UNEP en “Costos de no hacer nada para manejar correctamente las sustancias químicas”. “Las comunidades rurales de África han pagado un precio alto por la contaminación ambiental generada por los plaguicidas y esto debería parar, en la medida que estamos frente a una nueva agenda para alcanzar el desarrollo sustentable”, dice Abou Thiam de PAN África. Existen alternativas seguras. La Evaluación Internacional del Conocimiento Agrícola, la Ciencia y la Tecnología (IASSTD) ha destacado los aportes de las prácticas agroecológicas para el desarrollo sustentable. El informe 2013 de UNCTSAD, “Despertemos antes que sea demasiado tarde” observa que una de las maneras más efectivas de reducir a la mitad las cifras del hambre y la pobreza es dar los pasos necesarios para hacer una transición hacia formas más sustentables de agricultura que nutran la tierra y la gente y entreguen oportunidades para un trabajo decente. “Apoyar las prácticas ecológicas de los productores rurales es un paso importante para contribuir a la seguridad alimentaria y al desarrollo sustentable” dice Keith Tyrell de PAN del Reino Unido. Sarojeni Rengam de PAN de Asia Pacífico destaca: “La presión internacional para frenar y eliminar el uso de plaguicidas está aumentando. Esperamos una nueva era donde el desarrollo sustentable se una totalmente con el principio precautorio para prevenir el daño a las personas y al ambiente”. La lista de plaguicidas altamente peligrosos (HHPs) de PAN identifica plaguicidas peligrosos que presentan altos niveles de riesgos crónicos o agudos, usando un conjunto muy abarcador de criterios adoptados por autoridades reconocidas. Carina Weber de PAN Alemania señala: “La lista internacional de HHPs de PAN entrega un fundamento para actuar en la implementación de la prohibición por etapas de los HHPs y su remplazo por alternativas más seguras, agroecológicas y no químicas”. Javier Souza de PAN de América Latina (RAP-AL) enfatiza: “Ya es hora que los gobiernos, las instituciones, las organizaciones y las personas desarrollen un plan de acción respecto de los HHPs con medidas concretas”. Casi 30 años atrás, en 1985, la Red de Acción en Plaguicidas lanzó la campaña “La Docena Sucia” llamando la atención hacia las intoxicaciones agudas por plaguicidas que afectaban a productores rurales y generaban contaminación ambiental. El mundo escuchó, y años más tarde la mayor parte de los plaguicidas de la Docena Sucia han sido incorporados a las Convenciones de Estocolmo y Rotterdam. Una vez más, PAN llama a los gobiernos y los ciudadanos de todo el mundo a actuar para reducir y eliminar los plaguicidas altamente peligrosos y apoyar políticas que permitan avanzar hacia un modelo de agricultura ecológica que puede entregar vidas dignas a los productores rurales, a los trabajadores agrícolas, las comunidades rurales, así como proporcionar alimento seguro a los consumidores.