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Usuario (Colombia)

Primer post: 31 mar 2011Último post: 31 mar 2011
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Un Mensaje para los Universitarios de Colombia y el Mundo
OfftopicporAnónimo3/31/2011

Este POST es un producto de un creciente sentimiento de desilusión de mi parte respecto a la actitud de los educadores y educandos sobre los problemas más fundamentales de la sociedad, por su adormecimiento, indiferencia, apatía y desinterés. Es escandalosa la pasividad sobre muchos temas críticos y urgentes, y sobre todo, la PERPLEJIDAD de los estudiantes, y somos nosotros los que dirigiremos la sociedad en unos cuantos años y seremos padres de las próximas generaciones. Creo en la construcción de una mejor sociedad, creo en el poder de los jóvenes y creo que en nuestras manos está el hacer de este mundo un mejor lugar para vivir. ¡Espero que les guste y lo compartan! Universitarios: De la Perplejidad a la Acción "Solo es útil el conocimiento que nos hace mejores." Sócrates “¿Qué clase de mundo es éste que puede mandar máquinas a marte y no hace nada para detener el asesinato de un ser humano?” José Saramago INTRODUCCIÓN Tuve una experiencia muy interesante en la primera sesión de uno de mis cursos, cuando el profesor se hizo pasar por un extraterrestre para que le contáramos cuál era el estado del mundo en ese momento que los humanos, dentro de nuestras convenciones sociales, clasificamos en el número 2011. Ningún estudiante sin excepción tuvo argumentos para decir que el mundo estuviera bien, pero sí mencionamos la miseria y el hambre , la desigualdad socio-económica, las guerras indeseadas, la degradación del planeta y de los humanos como especie; existió además, un consenso en que no había esperanzas de que se mejorara la situación. El extraterrestre naturalmente regresó inmediatamente a su planeta donde se sintió aliviado de no ser parte de una civilización decadente como la humana. Interesante: en nosotros está el futuro del mundo y creemos que no será mejor. Lo más desconcertante de esto es que nos encontramos sin herramientas y estamos huérfanos de un ideal. Nosotros, los universitarios, debemos evaluar con severa urgencia esta situación y apropiarnos de ella sin más demora. Pues si, que suenen las alarmas. Y que suenen las alarmas en nuestras universidades, donde han fallado en el intento de proveernos de estas herramientas: Fue muy frustrante para mí que un máster en economía internacional de una de las mejores universidades de mi país, nos contara en clase que los lecheros desechaban los excesos resultantes de la producción en vez de donarlos porque 'la economía es así'. Claro, sabemos que los precios en el mercado bajan, pero también sabemos que va en contra de la lógica de supervivencia humana cuando el 18% de los colombianos sufre hambre , según la FAO. Es decir, si te encontraras con todo Colombia en un salón de clases, una de cada 5 personas alrededor tuyo sufre hambre a lo largo del día. A su vez, solo en Colombia, 15.000 niños mueren al año por esa misma causa. ¿ Hambre ? ¿No era éste el siglo XXI? ¡Ahh! sí: es el siglo XXI, donde nuestra capacidad tecnológica se duplica cada 18 meses, pero donde pareciera que el medio y el fin último, del cual depende la misma felicidad del mundo , fuera lograr crecimiento económico, mientras todo lo demás se degrada. Tanto conocimiento, tanta tecnología y habilidades, y ¿Para qué nos han servido? Debemos disminuir la velocidad, detenernos y recapitular. Vivimos en un país en el cual donde vayamos encontraremos conciudadanos pidiendo limosna y miseria reinante, de hecho, nos da físico miedo recorrer nuestro país, ese país que algunos aseguran ser el más rico del mundo en recursos: tenemos la mayor biodiversidad de todo el planeta y aún hay maravillas por descubrir. Vivimos en el país que encabeza la lista de número de desplazados en el mundo , 5.2 millones (Datos del Cohdes) - ¡Somos 45!- en su mayoría nobles y trabajadores campesinos, compatriotas nuestros, que se encuentran en medio de una guerra por la propiedad de la tierra o de bandos irreconciliables y son forzados a dejar las tierras donde crecieron, junto con sus medios de subsistencia, so pena de no ser asesinados, quienes irán a sumarse a los círculos de miseria de los pueblos y ciudades. Ésta es considerada una de las peores tragedias humanitarias Vivimos en un país donde la guerrilla más vieja y poderosa del continente americano, financiada con el negocio más rentable del mundo gracias a que las drogas son ilegales (y lo seguirá siendo siempre y cuando esto no cambie), ha logrado implantar el terror y el miedo, en una guerra que sabemos que no acabará por la lucha armada, pero ellos parecen no querer hacer concesiones, ni su contraparte. Vivimos en un mundo donde la violencia se ha convertido en la regla. Vivimos en un mundo donde mil millones de personas no tienen acceso a agua potable y lo mejor que hacemos es un chiste con esto. Vivimos en un mundo donde a pesar del hambre ya mencionada, la mitad de la comida producida en él es desechada. Déjame entender... ¿Se podría alimentar a todo el mundo ? sí. Ah, ¡Pero no es rentable!. Vivimos en un mundo donde no existe lo correcto o lo incorrecto a la luz del dinero, y nos ha hecho a todos competir por el que más logre acumular, desconfiando los unos en los otros, ya que en él reside el verdadero poder en la sociedad actual, sin meta alguna. Con él, podemos hacer de las demás personas unas marionetas o unos ventrílocuos. Al parecer, estudiamos para lograr esto último, porque solo existe el afán de sobrepasar la tortuosa etapa de estudio para 'coronar' y buscar obtener un empleo bien remunerado. Claramente necesitamos de un ingreso, pero no entiendo por qué en pleno siglo XXI donde las máquinas fabrican la mayor parte de los productos en el mundo , los humanos tenemos que trabajar más arduamente y más tiempo, ¿Acaso no eran para facilitarnos la vida?, muy contradictorio cuando las edades de jubilación no han disminuido y por el contrario tienden a aumentar. Además, los productos son cada vez más desechables y defectuosos, y los alimentos menos confiables, ya que las empresas -oferentes- tienen la 'libertad' de generar ganancia; como cambio, los consumidores tienen la de elegir de qué empresa comprar, pero nuestras opciones se reducen progresivamente. Asimismo, como en toda democracia, podemos suponer que nosotros definimos nuestro propio rumbo, que todos indirectamente gobernamos nuestras naciones. Por esto, cargamos además con un sentimiento de culpabilidad por todo lo que pasa a nuestro alrededor, pues este es resultado de nuestra gestión. Como dicen por ahí: Bienvenido a la Matrix. Cuestionando el paradigma de desarrollo actual El único concepto de desarrollo válido para los países capitalistas es el desarrollo económico, expresado en crecimiento económico, el cual nunca tiene fin; y si lo tuviera, sería acabar con todos los recursos del planeta, cuando podríamos administrarlos eficiente y 'racionalmente' maximizando el beneficio para toda la población. Crecimiento económico es simplemente un aumento en la producción-consumo de bienes y servicios que entran a la dinámica del mercado (no tiene en cuenta la producción pan-comer, mercados locales-rurales, trueque, etc.), y en clase de economía aprendemos que ese crecimiento económico difícilmente se traduce en bienestar para la sociedad, pues no tiene en cuenta la calidad ni la distribución de los bienes entre las personas. Quiere decir esto que si se te daña el celular y te ves forzado a comprar uno nuevo, ¡estás aportando al crecimiento económico! Las empresas para asegurar su crecimiento y ser rentables, deben crear siempre nuevas necesidades (nuevos mercados), luego la solución a ellas y luego la dependencia a esta solución específica. Así, las comunidades donde se hace uso de armas de fuego son un mercado para la industria armamentista y las personas enfermas son un mercado para las farmacéuticas, y no es negocio acabar con la violencia ni distribuir medicamentos que realmente curen, sino todo lo contrario (me pregunto qué estrategias usarán para mantener su mercado y aumentar las ventas). Por esto, los repuestos y accesorios de cada empresa son diferentes y cada programa de software tiene su propio formato. Trabajo, trabajo, trabajo, para consumir, consumir y consumir; adquirir productos cada vez más defectuosos, o vestir prendas que en poco tiempo no serán socialmente aceptadas gracias a la moda. De igual manera, las energías renovables y 'económicas' van en contra del crecimiento, porque los motores eléctricos, de hidrógeno y magnéticos (todos los anteriores ya funcionales desde hace muchos años, incluso décadas) significarían un menor consumo, y me temo que por esta razón no se han masificado estas tecnologías. Al mismo tiempo, elaborar productos de alta calidad va en contra de los principios de crecimiento económico, ya que un bien cualquiera que dure más tiempo retrae a los consumidores de una nueva compra e implica un menor consumo a largo plazo; preguntémosle a los ingenieros sobre la obsolescencia programada que les enseñan. En fin, si se implementaran las mejores soluciones ahora existentes en términos de economía, desarrollo sostenible y beneficio social, las más grandes industrias desaparecerían de la noche a la mañana, y habría una 'crisis' porque inminentemente haría retroceder el PIB mundial. Tal sería el caso de dejar de consumir combustibles fósiles (desaparecen las petroleras), y por otro lado, adoptar el Software Libre y Open Source en nuestros computadores personales, en nuestras universidades, a nivel empresarial y estatal (desaparecen los monopolios de informática): Este conocimiento humano plasmado en códigos de programación es gratuito, potente, estable y seguro, ya que es una construcción comunitaria y voluntaria de los más apasionados expertos desarrolladores de software de todo el mundo , quienes lo comparten a toda la humanidad bajo la licencia GPL (Copyleft), con el permiso de usarlo para cualquier fin, compartirlo (!), modificarlo, y distribuir copias modificadas del mismo. Con él, no tendrías que ser un 'pirata' al compartir el software con quien quieras y además podría ser adaptado para cualquier tipo de uso y volverlo a distribuir, ya que nos pertenece a todos, pero podrías realizar una donación en el sitio web del proyecto para que siga adelante. Los gobiernos e instituciones como nuestras universidades ahorrarían grandes cantidades de dinero ya que en el universo del Software Libre no existe tal cosa como la compra de licencias que nos autorizan legalmente a usar cierto programa, y además, los estudiantes podrán contribuir a la construcción y mejoramiento del código El sistema operativo LINUX es el mejor ejemplo de ello, que se construye y se auto-depura de la misma manera que lo hace Wikipedia, el cual ha superado todas las dificultades que Windows no, ni los superará, ya que acabaría con el negocio de las grandes empresas de seguridad, soporte y mantenimiento (amigas suyas), quienes a su vez deberán generar fallas en el sistema para poder seguir con su trabajo. Aún así, usamos este último por comodidad y por falta de conocimiento. El trabajo de las empresas es asegurar su continuidad y constante crecimiento, y esto es un aspecto que no se tiene en cuenta al privatizar compañías, ya que en un momento dado, lo conveniente en términos de bienestar social es que desaparezcan, dándole paso a industrias basadas en tecnologías más eficientes (hasta aquí funcionaría la ley del mercado), pero los accionistas harán hasta lo imposible para que no sea así, obstruyendo un verdadero avance de las capacidades materiales humanas: por esto la corrupción es un asunto cada vez más inmanejable, y peor, nos acostumbramos a ella como si fuera parte de la 'naturaleza humana' y hasta la amparamos bajo las leyes. Como diría el máster en economía internacional que antes mencioné: 'la economía es así', Pero como dice el economista chileno Manfred Max-Neef (y candidato a la presidencia de ese país en el año 93), seguimos trabajando con modelos económicos del siglo pasado. Modelos que han obligado a las empresas a presentar ganancias sin importar cómo, a tal punto, que las multas y las penalizaciones resultantes de cierta estrategia son contabilizadas dentro de los costos. Modelos que no le han permitido a la humanidad resolver el muy primitivo problema de la alimentación: Mil millones de habitantes del planeta sufren de hambre , y el resto de la humanidad que tiene el privilegio de alimentarse tiene a su disposición los alimentos de peor calidad en la historia, gracias a los agroquímicos usados en los cultivos y a las hormonas inyectadas en los animales criados en granjas industriales - donde se han generado los grandes virus del siglo, que generan otro mercado -, contaminando nuestro organismo de manera sutil, progresiva y alterando nuestras funciones vitales: De ahí el desorden hormonal, pues nos estamos intoxicando y por ende a los hijos de nuestra generación. Gracias a todo esto estamos en el siglo de las enfermedades, de la obesidad y del cáncer, los cuales también son 'beneficiosos' para la economía ya que generan un mercado potencial para la industria farmacéutica e impulsa el crecimiento económico. Aún así, estas empresas se jactan de hablar de su Responsabilidad Social Corporativa y su compromiso con las comunidades, y me atrevería a pensar que de esto se encarga el departamento de publicidad y el de finanzas, ya que eluden impuestos con su admirable altruismo. Empecemos entonces a desmitificar el aparente beneficio del crecimiento económico, y a su vez, a preguntarles a quienes hablan de él y lo han convertido en una especie de utopía de la libertad y felicidad humana (también canjeables por dinero), si de verdad se han tomado la tarea de pensar sobre esto, o si lo tomaron como una regla a seguir. En el colegio nos enseñaron a multiplicar: sabemos, no por simple memoria sino por lógica, por qué da aquel u otro resultado. Ahora solo nos enseñan a memorizar la operación con su producto, como si nunca nadie hubiera entendido la lógica de ésta. Y lo más peculiar y sorprendente es que la mayoría de educadores y estudiantes estamos convencidos que este trabajo de entender, analizar, debatir y construir teorías, las cuales intenta explicar el mundo y a la vez lo afectan, es un trabajo de filósofos. Además se cree que ellos no sirven para nada y son subvalorados (o temidos): Nos creemos tontos y permitimos que se nos trate como tal. Se promueven por doquier las libertades, derechos individuales y particulares, y como cada uno tiene el derecho y la libertad de ser quien quiere ser, cada uno es culpable por lo que es. Hemos asumido que los pobres son pobres porque algún día se les ocurrió la magnífica idea de serlo y los violentos son violentos porque así es su naturaleza: encontraron en ella su realización personal. Lo que hemos olvidado es que la falta de alimento y la inequidad socio-económica es causa de violencia: Debemos preguntarnos por qué en los países nórdicos no hay violencia ni existen guerrillas, y por qué en nuestra América Latina, la zona más desigual del mundo , ambas pululan por doquier, ¿Será que esa es nuestra naturaleza y no podremos hacer nada al respecto? ¿Será que algunos humanos nacen queriendo ser violentos o queriendo ser ladrones? Realmente parecemos Don Quijote en su caballo luchando contra molinos de viento: declaramos a la violencia culpable de todos los males, y la atacamos convencidos de que ésta es la solución. Sería como culpar a los trancones de los problemas de tránsito vehicular, cuando el problema va desde la falta de planeación, la insuficiencia y pobre administración de la malla vial, hasta el haber permitido la masificación del auto particular en vez de gestionar un ágil y cómodo sistema integrado de transporte público. Creemos que la existencia de los grupos armados son en sí la raíz del problema, y que la solución está en derrotarlas. Lo mismo parece ocurrir con el calentamiento global: Hay quienes afirman que los humanos poco o nada tienen que ver con la alteración del ecosistema, junto con sus devastadores efectos (terremotos, tsunamis, sequías, heladas, inundaciones, etc.). ¡Que tonto! Les faltaría agregar que no hay nada que podamos mejorar, que no vale la pena luchar para sobrevivir, y que la auto-aniquilación de nuestra especie junto con millones más es parte de la naturaleza humana. Eludimos la responsabilidad por lo que está pasando al intentar analizar estos desastres naturales como eventos aislados y sin relación alguna entre ellos, y sin relación con nuestra forma de vida. ¿Qué más tendrá que ocurrir para que nos demos cuenta? Algunos inclusive usan la excusa de que como el mundo se acabará en el 2012, realmente no va a importar. ¡Miserables! Definitivamente 'No hay peor ciego que el que no quiere ver'. Creo que ahora más que nunca es urgente hablar de DEBERES HUMANOS. Algunos nos hemos percatado, otros todavía no, pero es un hecho que este periodo de la historia humana es particularmente importante y crucial para el futuro de nuestra especie – junto con millones más -. El concepto de desarrollo que hemos construido ha llevado al vehículo donde se transporta la humanidad a un camino sin salida: o cambiamos de dirección, o nos vamos todos juntos al abismo, y eso no será en el 2012: ya lo estamos viviendo. Por esto, más y más voces de intelectuales y científicos se levantan para decir que si seguimos adelante con el modelo actual de producción-consumo, no habrá humanidad en unas cuantas décadas. Como dijo Fidel Castro el mes pasado: “Nuestra especie no ha aprendido a sobrevivir”. El paradigma de desarrollo actual no tiene en cuenta que vivimos en un planeta con recursos limitados y donde las especie vivas (animales, plantas, microorganismos, etc.) tienen su propio papel en el ecosistema, un papel fundamental. Nuestro planeta alberga millones de especies, con las cuales compartimos los recursos, y nos consideramos la única especie que tiene derecho a tomarlos o alterarlos: por eso le llamamos medio ambiente, donde nos ubicamos en el centro. A la humanidad le falta afrontar otro gran golpe a su ego: la tierra puede vivir sin nosotros, nosotros no lo lograríamos sin ella. Somos sólo una pequeña parte de ella. Si incluyéramos estos factores dentro de las teorías y ecuaciones económicas sería muy claro que este modelo no es sostenible, y peor, amenaza una gran cantidad de manifestaciones de vida en el planeta tierra (consideremos la lista de especies en peligro de extinción, donde tendremos que agregar a los humanos). Nuestro sistema de producción-consumo está convirtiendo las materias primas rápidamente en basura (¡En eso consiste al Crecimiento económico!), pensado como un sistema lineal en vez de uno circular, donde nadie sabe qué hacer con toda las cantidades de desechos, y nos vemos forzados a convertir grandes extensiones de terrenos y océanos en vertederos, los cuales son otro más de los problemas que evadimos. Estamos desconectados de los ciclos de la naturaleza, consumimos más rápido de lo que ésta se regenera y destruimos indiscriminadamente los hábitats de las demás especies: la estamos desequilibrando. Sin embargo, somos la especie dominante en nuestro planeta – lo cual implica una gran responsabilidad - y todavía parecemos no convencernos de ello. Hemos demostrado una y otra vez que hemos dominado las condiciones naturales adversas para asegurar nuestra subsistencia, y aún así seguimos torturando animales para demostrarlo, como en las corridas de toros: un espectáculo descabellado, inadmisible e innecesario. Los humanos estamos alterando la tierra a pasos inimaginados gracias a las industrias ineficientes y dañinas que luchan por subsistir convenciéndonos de que son indispensables, y así mantener una alta rentabilidad a sus accionistas, una riqueza que no es otra cosa que una simple cifra en la pantalla de un computador. El ecosistema encontrará su equilibrio, con o sin nosotros. Y aquí cito a Douglas Adams: “Pensamos que podemos hacer y deshacer con el mundo como queramos. Tal vez no. Nosotros no tenemos que salvar el mundo . El mundo está bien. El mundo es lo suficientemente grande como para cuidarse a él mismo. Sobre lo que nos tenemos que preocupar es si el mundo en el que vivimos será capaz de mantenernos después de que hayamos terminado de hacer lo que estamos haciendo.” Es claro que somos nosotros los que nos tenemos que adaptar al ecosistema, y es absurdo e insensato pretender lo contrario. De la misma manera, William Ospina afirma en su majestuoso ensayo El dibujo secreto de América Latina: “Es verdad que los seres humanos no podemos sobrevivir sin perturbar, pero ya empezamos a comprender que tampoco sobreviviremos si perturbamos demasiado.” y luego señala “Hoy el mundo siente el peso oneroso de la especie humana, advierte demasiado su presencia, siente la rudeza y la torpeza de nuestra relación con las cosas, y es evidente que se hace necesario el aprendizaje de la levedad, de no pesar mucho, el aprendizaje de cierta invisibilidad, tan contraria a esta manía moderna de lo que es excesivamente visible y estridente, el aprendizaje de la delicadeza, y el aprendizaje de la sutileza.” Llama la atención lo vergonzoso que resulta ver AVATAR la película. Aún así, no nos incomodamos. Aún así, seguimos actuando con indiferencia frente a las causas. Como una analogía de un gran maestro: “Dado el caso que un matorral indeseado esté en medio de nuestra finca, arrancar todos sus frutos no significa que el matorral desaparezca. Él permanecerá y los frutos volverán a nacer con el tiempo.” Nuestras sociedades 'civilizadas' se han encargado de combatir los efectos y no las causas, a arrancar los frutos y no a arrancar de raíz el matorral. Además, aquellos que quieren hacer algo por arrancar el matorral de raíz son tildados de locos, incompetentes, idealistas y hasta de peligrosos, pues impiden el 'desarrollo'. Tenemos que dudar de la calidad de educación que estamos recibiendo cuando estamos convencidos que las soluciones yacen en atacar los efectos mientras las causas son desatendidas. Mientras tanto, el matorral indeseado extiende sus raíces y crece sin cesar por toda nuestra finca al tiempo que pretendemos no verlo. De nuevo pregunto: Tanto conocimiento, tanta tecnología y habilidades, y ¿Para qué nos han servido?. El mismo maestro aseguró: “La confusión es un estado mental muy saludable cuando eres estudiante” y si lo analizamos, nos encontramos en una etapa de nuestras vidas en la cual poco es definitivo, dándonos el tiempo suficiente para ejercer el beneficio de la duda y como lo dice Eduardo Galeano, “el Derecho al Delirio, el Derecho a Soñar”. Como estudiantes podremos cuestionar y debatir sobre lo que nos enseñan, tal vez no en el lugar de trabajo. Por esto, debemos aprovechar este gran privilegio que el ser estudiantes nos proporciona y desafiar los paradigmas actuales, los cuales son los que nos han llevado a la situación apremiante en que nos encontramos (recuerde el extraterrestre). No hay nada que perder, por el contrario, hay mucho qué ganar y conquistar. No sé qué respuesta le podríamos dar a nuestros hijos o sobrinos cuando nos pregunten ¿Y tú no te dabas cuenta de lo que estaba pasando?. Tampoco tendríamos la autoridad moral para enseñarles sobre valores humanos cuando producimos cada vez con más rapidez miseria y hambre . Tristemente, sabemos que no podremos lograr y mantener las estadísticas de los Objetivos del Milenio propuesto por las Naciones Unidas bajo el sistema económico actual, el que hemos construido para la humanidad, pues el desarrollo a nivel humano que exigen estos objetivos ni siquiera está contemplado en él. Además, si tenemos en cuenta que la vida, la alimentación, la salud, el bienestar, la educación, el empleo, la no discriminación y el acceso al beneficio resultante de los progresos científicos son todos parte integral de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, podremos deducir que el paradigma de desarrollo actual ha llevado a la humanidad a ser una máquina infame que sistemáticamente viola sus propios derechos. Identificar los problemas y aceptarlos es el primer paso hacia una solución Es cierto que en nuestro planeta tierra siempre ha existido la inequidad y la pobreza, pero también es cierto que la humanidad ha acumulado los conocimientos y habilidades suficientes para liberarse del hambre y la miseria, para administrar los recursos eficientemente y lograr abundancia para todos los que habitamos en ella, así acabando con la violencia: la humanidad entraría en una nueva era. Debemos evolucionar y pasar desde una relación salvaje y destructiva hacia nuestro mundo y hacia los de nuestra misma especie, hacia una relación simbiótica donde se preserve el ecosistema, con toda su infinidad de especies, y la vida humana en él. Los estudiantes de administración, y más precisamente los que cursan un MBA, deberían estar a la vanguardia de la muy importante e inaplazable tarea de la buena y eficiente administración de los recursos planetarios, de los recursos de la empresa más importante para la especie humana, su propia subsistencia. Lamentablemente nuestra visión miope no lo permite, y como lo señalé anteriormente, las universidades han fallado en la provisión de las herramientas necesarias para ensanchar nuestro horizonte: De hecho, no le encuentro el sentido a que nos hablen de la globalización y sus beneficios, de la gran diversidad de culturas y riquezas naturales en el mundo , de la integración de países y culturas, cuando, para lo único que esto nos ha servido es para comprenderlo cada vez menos. Tal vez por esta razón nuestras universidades producen expertos tan inútiles como influyentes, que gozan de gran fama, admiración y riquezas, pero que han aprobado, justificado y perpetuado nuestra forma de actuar. Un niño seguramente estaría más preocupado de esta situación que nosotros mismos. Sin embargo, este mismo niño a medida que crece, encarará la frustración de no encontrar cómo puede contribuir a la resolución de este problema y por el contrario, encontrará la indiferencia, apatía y desinterés de las personas, por lo que preferirá olvidarlo y que su alma sea secuestrada por el mundo 'civilizado'. Vuelve y juega. Nuestros asuntos más urgentes los aplazamos sin cesar, tal vez evadiendo. Aplazamos atender lo fundamental de nuestra sociedad. De hecho, en ocasiones pareciera que no tuviéramos idea que hacemos parte de una sociedad que construimos entre todos, incluyendo al querido lector; una sociedad que trasciende más allá de las fronteras, pero que ha sido dividida: geográficamente en países e ideológicamente bajo nacionalidades. Debemos romper con la idea de que todos somos tan diferentes que nunca nos podremos entender, que por naturaleza somos egoístas y debemos quitarle al otro para poder tener, que el buen-vivir se da a costa de los otros, que siempre hay alguien que tiene que imponerse sobre los demás, que todos los humanos luchamos por el poder hegemónico como si jugáramos monopolio, que el mundo ahora tal y como está es el mejor posible y sobre todo que el rumbo que hemos tomado es el más apropiado, que sería el mayor engaño. La historia nos ha definido; pero NOSOTROS definimos la historia. Identificar los problemas y aceptarlos como nuestros, es en sí parte de la solución. Por esto, exhorto a todos los universitarios a ocuparnos de los asuntos inaplazables que en nuestro mundo deben ser tratados pertinentemente, a conversar con los demás sobre lo que nos incomoda, y no solo de lo que nos gusta, como el botón de Facebook; a cuestionar las cada vez más desinformantes noticias, a leer intelectuales y escritores que se incomoden por lo que nosotros también, a asistir a grupos que busquen alternativas y respuestas a los desafíos actuales. No podemos limitarnos solo a ver documentales como Home, The Story of Stuff, Una Verdad Incómoda, Zeitgeist:Addendum y Moving Forward, The Corporation, La Casa de los Números, Food Inc., etc, (todos disponibles gratuitamente en internet) sino que tenemos que salir a confrontarlo con nuestra realidad inmediata, hablar con nuestros padres, compañeros, profesores y directivas. No estamos solos, pues todos nos preocupamos por lo mismo, la diferencia está en cómo lo afrontamos. En esta situación de frustración en la que nos encontramos podremos tomar dos actitudes: Evitarla y seguir adelante como si no existiera, o encontrar las causas, enfrentarla y perseverar con el fin de superar esa etapa y empezar una nueva. En vez de unirnos a conversar sobre nuestros problemas, nos internamos cada vez más en los dispositivos electrónicos, nos fascinamos con las últimas tecnologías que hay en el mercado, e invertimos toda nuestra energía en conseguir lo último y lo mejor, que es una tarea de nunca acabar. Nuestras conversaciones son de farándula y moda, de rumbas y negocios, y de las hazañas de los 'grandes' políticos, aunque sepamos que de ellos no podemos esperar cambio alguno. Las tecnologías de información no las hemos utilizado para mejorar la comunicación, sino para todo lo contrario: evitar el contacto real de los unos con los otros. Miremos simplemente la pérdida de contacto con aquellos que chatean en sus teléfonos inteligentes y que se aislan en sus reproductores de audio. Mahatma Ghandi nos dice “Sé el cambio que deseas ver en el mundo ”, luego afirmó “Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena”. No me cabe ninguna duda que ahora más que nunca las soluciones están en la palma de nuestra mano, pero hay quienes impiden el verdadero 'desarrollo' que tanto promulgan. Tendremos que dudar de cada palabra de aquellos que nos han llevado por este camino, el cual es idolatrado y obedientemente recorrido, sin saber a dónde nos lleva. No habrá una sociedad perfecta, pero siempre está en nuestras manos construir una mejor. Nada está terminado, por el contrario, todo está por hacer. Nuestras instituciones, nuestras ideas, nuestras capacidades materiales son el resultado de una construcción humana, y como nos dice Annie Leonard en The Story of Stuff: NO ES COMO LA GRAVEDAD. Nosotros los humanos lo construimos, nosotros los humanos podemos cambiarlo. Volviendo a las enseñanzas de Max-Neef, quisiera que el lector adoptara esta frase como una enseñanza de vida, como una lección desde la experiencia humana: “Ser coherentes es lo que nos dará satisfacción cuando seamos viejos”. Si crees en algo, confía en tí y ve por ello. Esto es lo que me ha llevado a escribir estas líneas. Si entiendes lo que aquí se expone y compartes este malestar, empieza ya a hacer algo al respecto, haz algo con tu familia, amigos y compañeros, pues la suma de las partes es mayor que ellas por separado, al igual que variados y numerosos instrumentos musicales y voces humanas pueden formar una orquesta e interpretar majestuosas e imponentes sinfonías: La colectividad es más fuerte. Hacer algo desde ya abre la posibilidad de construir un mejor futuro y por consiguiente nos traerá satisfacción en los últimos días de nuestra vida, cuando miremos para atrás y evaluemos lo que hemos hecho. Hagámonos merecedores de esta satisfacción. Esto sí nos lo han enseñado correctamente: “un largo camino empieza por un solo paso”. Estudiantes: estamos perdiendo la materia, la más importante de todas: la que es prerrequisito para todas las demás. Debatamos, expresemos nuestras inconformidades, publiquemos en las redes sociales los problemas que más nos inquietan, confiemos en nuestra rebeldía de jóvenes, confiemos en nuestra intuición, desafiemos lo aparentemente bueno, cuestionemos lo que sentimos que es inútil, confrontemos ideas, hagamos que nuestra voz se escuche, hagamos que este mensaje llegue a los oídos menos dispuestos a escucharlo, pero nunca nos consideremos poseedores de la verdad: dejemos que la verdad nos posea, la verdad humilde que siempre escucha y que siempre se perfecciona a sí misma, siempre en evolución. Como nos enseñó Sócrates: “Solo es útil el conocimiento que nos hace mejores”. Nuestros educadores deberán volver a la poderosa antigua Grecia, encontrar inspiración allí, debatir cuáles son los conocimientos útiles e inútiles, replantear hacia donde queremos dirigirnos, dejar de llamar 'países desarrollados' a los que admiramos ciegamente y redefinirnos. Nosotros los estudiantes les podemos ayudar en esta tarea. Es nuestro mundo , y ahora que la privatización está de moda, ¡adueñémonos de él!. No nos dejemos atemorizar por los obstáculos sin haberlos enfrentado, no permitamos que nuestra imaginación se limite por ideas miopes e inútiles, no dejemos que la frustración nos invada, no dejemos que el miedo haga su trabajo. Nuestra generación dirigirá los pasos de nuestro mundo muy pronto y vale la pena esforzarnos para permitirles a los que llegan, el placer de expresarse con orgullo frente a nuestro amigo extraterrestre sobre los logros de la especie humana, un placer con el que nosotros, no por azar, no contamos. Este siglo tiene algo especial, algo está calando en el mundo . Somos nosotros, los jóvenes comprometidos y soñadores: ¡Este siglo será todo nuestro! Universitarios de Colombia y el mundo , trabajemos juntos, trabajemos fuerte, de manera que le podamos heredar a las próximas generaciones un mundo más justo y unido, un mundo cada vez más feliz, un mundo mejor. Y tú, ¿Qué estás haciendo? http://ludwigzuluaga.org

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