loquenotecuentan
Usuario (España)
¿En qué consiste la esclavitud moderna? La idea que viene a la mente de muchas personas cuando escuchan la palabra esclavitud, es la compra y venta de personas, su envío desde un continente hacia otro y la abolición de este comercio a comienzos del siglo XIX. Incluso si no sabemos nada acerca de la Trata de Esclavos, es algo en lo que pensamos como parte de nuestra historia, más que de nuestro presente. Sin embargo, la realidad es que la esclavitud sigue presente HOY. A millones de mujeres, niños, niñas y hombres de todo el mundo se les obliga a vivir como esclavos. Si bien a esta explotación a menudo no se le llama esclavitud, las condiciones son las mismas. A las personas se les vende como a objetos, se les obliga a trabajar por salarios irrisorios o sin salario, y viven a merced de sus “empleadores”. La esclavitud existe hoy día pese a que está prohibida en la mayoría de los países donde se practica. También la prohiben la Declaración de los Derechos Humanos de 1948 y la Convención Suplementaria sobre la Abolición de la Esclavitud, la Trata de Esclavos y las Instituciones y Prácticas Análogas a la Esclavitud, de 1956. Hoy día, hay mujeres de Europa oriental que trabajan en la prostitución en condiciones de servidumbre por deudas, se trafica a niños y a niñas entre estados de África Occidental y en Brasil se obliga a hombres a trabajar como esclavos en haciendas agrícolas. La esclavitud contemporánea adopta diversas formas y afecta a personas de todas las edades, géneros y razas. ¿EN QUÉ CONSISTE LA ESCLAVITUD? La esclavitud tiene características que la distinguen de otras violaciones de los derechos humanos. A un esclavo: Se le obliga a trabajar – mediante amenazas psicológicas o físicas; Se le convierte en propiedad de un “empleador”, generalmente mediante maltrato físico o mental o mediante amenazas de maltrato; Se le deshumaniza y se le trata como a una mercancía, o se le compra y vende como a una “pertenencia”; Se le limita físicamente o se le impone restricciones a su libertad de movimiento. ¿CUÁLES TIPOS DE ESCLAVITUD EXISTEN HOY? El trabajo en condiciones de servidumbre afecta a por lo menos 20 millones de personas en todo el mundo. Las personas se convierten en trabajadores en condiciones de servidumbre cuando aceptan, o se les engaña para que acepten un préstamo que apenas alcanza para cubrir el costo de los medicamentos para un niño enfermo. Para poder pagar la deuda, se ven obligadas a trabajar durante largas jornadas, siete días por semana, 365 días al año. Como “pago” por su trabajo, reciben alimentación y resguardo básicos, pero probablemente nunca consigan saldar la deuda, que puede traspasarse a sus familiares a lo largo de muchas generaciones. El trabajo forzoso se refiere a niños y a niñas que son captados ilegalmente por gobiernos, partidos políticos o individuos particulares y que son obligados a trabajar – generalmente mediante amenazas de violencia u otros castigos. Las peores formas de trabajo infantil se refieren a niños y niñas que trabajan en condiciones de explotación o de riesgo. Decenas de miles de niños y de niñas en todo el mundo trabajan en plena dedicación, privados de la educación y de la recreación que son vitales para su desarrollo personal y social. La explotación sexual de niños y de niñas con fines comerciales. Se explota a niños y a niñas por su valor comercial mediante la prostitución, la trata y la pornografía. A menudo se les secuestra, compra o vende, o se les obliga a ingresar al mercado del sexo. La Trata implica el transporte y/o el comercio de seres humanos, usualmente mujeres o niños y niñas, con fines de lucro, mediante la fuerza o el engaño. A menudo se engaña o se obliga a mujeres migrantes para que ingresen al trabajo doméstico o a la prostitución. El matrimonio precoz y el matrimonio forzado afectan a mujeres y muchachas a quienes se casa sin permitirles elegir y a quienes se obliga a llevar vidas de servidumbre que frecuentemente van acompañadas de violencia física. La esclavitud tradicional o “propiedad personal” implica la compra y venta de personas. A menudo a estas personas se les secuestra en su hogar, o bien se heredan o se ofrecen como obsequios.
Terrorismo Capitalista: El Trabajo por un Plato de Comida El drama de la crisis y el desempleo esconde una dura realidad silenciada, el incremento de la explotación laboral, y el abuso, son fenómenos que se están recrudeciendo actualmente en proporciones desgraciadamente muy desagradables. Es un drama degradante, silencioso, silenciado, una explotación que convive con el desempleo y la crisis. La explotación es una marginación hacia el ciudadano, una lacra, una violación de los más elementales derechos de los seres humanos a un puesto de trabajo digno y una vida mejor. Lo indignante es que en muchos puestos de trabajo la gente se está acostumbrando, porque no ve otra salida para paliar su lamentable situación. La crisis económica hace que prolifere esta casta de sinvergüenzas que no tienen escrúpulos, que se aprovechan para oprimir, explotar, y humillar a los demás. La situación de explotación laboral en que vivimos son una parte del largo letargo de catálogo de irregularidades y estafas que se presentan en muchos sectores de la sociedad. La crisis económica aflora a una era de trabajadores cada vez más indefensos, utilizados como pañuelos clínex de usar y tirar. El drama de esta explotación sucede en silencio, los trabajadores en su mayoría no denuncian por miedo a perder ese tesoro cada día más valioso que es el empleo. Son tiempos difíciles en el que los empresarios terroristas-capitalistas sin escrúpulos tienen el sartén por el mango. Pero lo grave aún es que tener un empleo, no significa que se tenga que salir de la pobreza. La precariedad laboral, sumada al incremento del coste de la vida, y lo peor rematada por los recortes sociales es una bomba que ha provocado que entre la nueva masa de pobres haya cada día más trabajadores, pobres, y desamparados. La espiral entre ricos y pobres crece, y la clase media va desapareciendo poco a poco. Así se explica el aumento del número de mujeres y hombres que acuden a los comedores populares a pesar de que están trabajando. Los servicios sociales, las entidades que atienden a los más necesitados son estadísticas de personas cuyos ingresos están muy por debajo de la media, cobran menos de 750 euros. Ésta es la triste realidad que vivimos: explotación, humillación, mafia, extorsión. Además de explotación…esclavitud, no es justo que en pleno siglo XXI tengamos que seguir aguantando y peor aún, reivindicando el derecho de todo trabajador a una vida digna, un trabajo digno. Creíamos que esto lo habíamos superado.