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Primer post: 11 dic 2008Último post: 11 dic 2008
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derecho a huelga en democracia y conflicto agrario
Apuntes Y MonografiasporAnónimo12/11/2008

Espero que les sirva la informacion de esta monografia...la hice para politico II(abogacia)..y lo bueno es que relaciona el conlicto con el campo con toda una base teorica.. saludos! Índice: Introducción……………………………………………………………………Pág. 1 Democracia…………………………………………………………………….Pág. 3 Democracia Representativa……………………………………………………Pág. 3 Democracia Delegativa………………………………………………………...Pág. 4 Contrademocracia……………………………………………………………...Pág. 6 Derecho a la Protesta……………………………………………………….. ...Pág. 7 Reseña Histórica del Derecho a la Protesta…………………………………....Pág. 7 Los cortes de ruta y la contraposición de derechos…………………………….Pág. 8 Conflicto Agrario………………………………………………………………Pág. 9 Conclusión……………………………………………………………………..Pág.12 Anexo…………………………………………………………………………..Pág.14 Bibliografía…………………………………………………………………….Pág.19 Introducción: En la época que nos toca vivir, es algo habitual, por no decir cotidiano, escuchar que tal o cual sector de la sociedad esta de paro, peticionando por mejoras salariales, reclamando por viviendas dignas, o manifestándose en contra de las decisiones del gobierno. Es evidente, que hoy más que nunca la sociedad recurre a los derechos sociales que nuestra Constitución Nacional establece, para hacer llegar a los oídos de los gobernantes sus peticiones. Pero, ¿qué son los derechos sociales? son aquellos encargados de garantizarle a todos los ciudadanos, por el hecho de serlo, y no como mera caridad o política asistencial, el acceso a los medios necesarios para tener unas condiciones de vida dignas. Y ¿qué pasa cuando estas condiciones no se cumplen auque estén hermosamente establecidas en nuestra constitución? Los sectores sociales afectados por la privación de estas garantías constitucionales recurren al derecho a la protesta, al derecho huelga y al derecho a peticionar a las autoridades, para intenta recibir alguna respuesta del gobierno. Aquí es cuando comienza un gran dilema que abraza a la totalidad de la sociedad, ya que en el momento en que se utiliza la protesta como forma de peticionar o de manifestarse, es habitual en nuestro país que se violen otros derechos, también amparados por nuestra Constitución Nacional, y que de una u otra forma afectan desarrollo normal, o mejor dicho, cotidiano de la sociedad, la cual, en la mayoría de los casos, se siente molesta o irritada por las convulsiones que el ejercicio de derechos tan legítimos como es el de huelga o el de peticionar a las autoridades, afectan sus derechos, no menos legítimos de libre tránsito, acceso a la educación, entre otros tantos. Pero, si vivimos en una sociedad con régimen democrático, ¿no se supone que habría que respetar por igual todas las expresiones de los ciudadanos en pleno uso de sus derechos?, o ¿será a caso que la democracia que existe en el ideal de la sociedad no concuerda exactamente con las características de la existente en los hechos? Estos son los ejes sobre los que se desarrollara el siguiente trabajo. En un primer momento, desarrollaremos el término “democracia”, haciendo hincapié en la forma representativa y delegativa, para, posteriormente, saber cuál de estas encuadra mejor con nuestra forma de gobierno. En un segundo momento se desarrollara el derecho a la protesta tratando de sintetizar su evolución hasta llegar a lo que es hoy en día; y, finalmente se vinculara este derecho, cuestionado por algunos y alabado por muchos mas, con la vida democrática, y en especial con el conflicto agrario desarrollado en el corriente año. Para abordar estas cuestiones, recurriremos a bibliografía variada, pasando por textos universitarios, notas periodísticas y columnas de opinión. Dentro de los principales autores que citaremos podemos destacar a: • Gargarella, Roberto, un recocido jurista, filósofo, escritor argentino. Es considerado una autoridad en materia de exigibilidad de los derechos sociales.. Este pensador suele combinar su actividad académica con otras como activista por los derechos humanos, por los derechos sociales, por la democracia deliberativa en el estado constitucional de derecho, por la inclusión de los más vulnerables, etc. • Botana, Natalio R., Doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad de Lovaina, es Profesor Plenario del Departamento de Ciencia Política y Estudios Internacionales en la Universidad Torcuato Di Tella y Miembro de Número de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas y de la Academia Nacional de la Historia. Exclusivo colaborados del diario La Nación y es miembro fundador del Círculo de Montevideo. • Natanson, José, Licenciado en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Se ha desempeñado en el ámbito periodístico, y como investigador de apoyo en el Instituto Gino Germani (FCS,UBA). • Tonelli, Luís, politólogo egresado de la Universidad de Oxford, miembro de Poder Ciudadano, especialista en observación de elecciones en países del Tercer Mundo. • Guillermo O'Donnell, destacado politólogo argentino. Entre su aportes teóricos a la Ciencia Política se destacan los aportes a la teoría de la democracia y las características de los procesos de transición a la democracia, a través del desarrollo de conceptos como "accountability" horizontal, "democracia micro" y democracia delegativa. • Giovanni Sartori , prestigioso investigador en el campo de la ciencia política, especializado en el estudio de la política comparada. ha contribuido firmemente en distintas vertientes de la teoría democrática, los sistemas de partidos y la ingeniería constitucional. Entre otros autores que citaremos se encuentran: Glebo, Edoardo; Aguinis, Marcos; Gentile, Beatriz; Mocca, Edgardo, etc. Democracia Si hoy saliéramos a la calle e hiciéramos una encuesta acerca de cuál cree la gente que es el significado de la palabra democracia, seguramente encostraríamos variadas respuestas, pero la mayoría coincidiría en decir que es el gobierno del pueblo, siguiendo la clásica definición aristotélica. Es cierto, etimológicamente, “demos” puede traducirse como pueblo, y “krátos” como poder o gobierno, no obstante, esta definición resulta simplista para lo complejo que es buscar una correcta definición del término. Norbeto Bobbio es quién nos da una definición basta completa acerca de lo que es la democracia: “Es la forma de gobierno en la que rigen normas generales, llamadas leyes fundamentales, que permiten a los miembros de una sociedad, por numerosos que sean, resolver conflictos que nacen entren los grupos que enarbolan valores e intereses constantes sin necesidad de recurrir a la violencia recíproca. Estas reglas son la que atribuyen a los representantes de los diferentes sectores e intereses el derecho de expresar libremente sus opiniones, incluso si son opuestas a los gobernantes de turno, sin correr el riesgo de ser arrestados, exiliados, o condenados a muerte, y el poder participar directa o indirectamente, mediante delegados o representantes, en la formación de las decisiones colectivas, con un voto calculado de conformidad con el principio de la mayoría”. Antes de continuar, es importante aclarar, que hoy en día, cuando hablamos de “democracia” para referirnos a un sistema político, siempre esta palabra esta acompañada por un adjetivo, lo que abre la puerta que existan innumerable tipos de democracia; algunos de lo cuales serán desarrollados a continuación.* Democracia Representativa Siguiendo las ideas de Benjamín Constan, la definición expuesta al comienzo del párrafo anterior, está mas relacionada con la que él llama “democracia de los antiguos”, donde los ciudadanos, que por cierto eran de un numero muy reducido, ejercían directamente en la plaza pública el gobierno, deliberando todos los asuntos de interés colectivo. Este tipo de gobierno es el que hoy se define como democracia directa, en contraposición de la que se desarrolla en las sociedades modernas. Aquí, debido al número de habitantes y a que tienen intereses privados que atender, estos no cuentan con el suficiente tiempo disponible para la “cosa pública”, por lo que se emplea la representación; como dice Sartori Giovanni “El gobierno representativo libera para los fines extrapolíticos, de actividad económico u otra, el conjunto de energías que la polis absorbía en la política”. Las democracias representativas se caracterizan porque, si bien la sociedad en su conjunto es soberana del poder público, lo delega a grupos de individuos, para que ejerzan en su nombre el gobierno. Siguiendo a Norberto Bobbio, “democracia representativa quiere decir que las deliberaciones colectivas, es decir, las deliberaciones que involucran a toda la colectividad, no son tomadas directamente por quienes forman parte de ella, sino por personas elegidas para este fin” (Bobbio, 1984). Esas personas, en la actualidad se reúnen bajo las instituciones que conocemos como partidos políticos, instrumentos esenciales en la vida política moderna, ya que son el vínculo entre los representados y los representantes. Para alcanzar el gobierno, deben lograr la victoria en las elecciones periódicas que se realizan con el objeto de legitimar al gobierno. Aquí es importante aclarar un punto; al elegir un gobierno, lo que realmente se hace es optar entre las distintas alternativas, para que aquella que obtenga la mayoría de votos elija por si misma, en otras palabras, en nuestra sociedad no existe un mandato vinculante entre el demos votante y los elegidos. Una vez que estos últimos alcanzan el poder no tienen la obligación de cumplir con sus promesas electorales, son libres para llevar a cabo las actividades que consideren con mayor importancia, aunque estas nada tenga que ver con las que la población espera que realice según sus promesas de campaña. Ahora bien, por lo general, una vez que gozan de los beneficio del poder, suelen querer continuar en el, por lo tanto, es habitual que los funcionarios cumplan, aunque se una parte pequeña, aquellos que eran sus objetivos en las campañas electorales, ya que de no hacerlo, posiblemente perderán una importante franja de electores que se sentirán defraudados. Un último factor calve para entender la democracia representativa, es que en ella los tres poderes se sitúan en una posición de igualdad, no hay beneficios del Poder Ejecutivo sobre el Legislativo o el Judicial, y viceversa. En esta forma de gobierno existe accountability horizontal y vertical, esto significa que no solamente el gobierno esta sometido al voto popular para continuar o acceder al poder político, sino que también las distintas instituciones existentes en el gobierno ejercen un verdadero control sobre los tres poderes. Democracia Delegativa Guillermo O´Donnel nos ofrece una variante distinta de la democracia. La democracia delegativa es un tipo de gobierno que se caracteriza por el excesivo poder cedido al ejecutivo, y por la falta de control institucional. Como él bien la define “Las democracias delegativas se basan en la premisa de que la persona que gana la a lección presidencial está autorizada a gobernar como él o ella crea conveniente, solo restringida por la cruda realidad de las relaciones de poder existentes y por la limitación constitucional del término de su mandato. El presidente es considerado la encarnación de la nación y el principal definidor y guardián de sus interés” O´Donnel, hace una referencia muy clara a que en las democracias delegativas hay una carencia total de accountability horizontal. ¿Qué significa esto?, que no hay ningún tipo de control institucional, ya que el poder ejecutivo se ubica en la punta de un triangulo, y no en el medio de una línea recta como debería pasar en los sistemas democráticos representativos. Aquí el presidente se encuentra en un nivel superior respecto de los otros dos poderes, evitando darle cuentas de su accionar, y, por lo general, solo recurre a ellos cuando las decisiones que quiere tomar no las puede llevar a cabo por decretos de necesidad y urgencia, o por otros medios similares, que le permiten actuar de forma independiente, e, incluso en algunos casos, arbitraria. Todo esto puede acarrear enormes consecuencias, ya que al actuar por si solo, el poder ejecutivo, si bien será merecedor de los logros alcanzados, también será el único responsable de los errores. Esta situación es peligrosa por dos aspectos; por un lado, porque lleva a que el presidente se aísle del resto de los poderes, y en el caso de necesitar su ayuda, es muy probable que estos se las nieguen; y por otro lado, con este tipo de democracia, el presidente puede correr muy rápidamente de un estado de omnipotencia absoluta, a otro de impotencia. Esto se explica, porque a asumir su cargo, el jefe del ejecutivo es muy común que empiece a utilizar todas las herramientas legislativas, que violando los mandatos de nuestra constitución, se le fueron cediendo progresivamente; y a través de estas expedirá medidas, quizá apresuradas, sin medir sus posibles consecuencias, las cuales en un primer momento será vista con alegría por las población, pero con el paso del tiempo pueden llegar a ser repudiadas, porque para que sean efectivas las tendrá que complementar con otras medidas no tan deseadas. Guillermo O´Donnel lo expresa muy claramente: “La omnipotencia comienza con la espectacular sanción de los primeros paquetes y prosigue con la avalancha de decisiones destinadas a complementar esos paquetes e, inevitablemente, corregir sus múltiples consecuencias no deseadas. Esto acentúa las tendencias antiinstitucionales de las democracias delegativas, y ratifica tradiciones de fuerte personalización y concentración de poder en el ejecutivo” El único tipo de control que hay en las Democracias Delegativas es la accountability vertical, es decir, el voto. Esta es la única herramienta que posee la sociedad para demostrar, en el próximo turno electoral su descontento, o no, con la modalidad de llevar a cabo el gobierno; pero queda en claro, que durante los años que dure la gestión, la ciudadanía “vuelve a ser una audiencia pasiva pero complaciente de lo que hace el presidente” . No obstante esta consideración pasiva de la ciudadanía, esta se puede agrupar bajo distintos partidos políticos con total libertad, y también tiene la posibilidad de influir, aunque sea mínimamente, sobre la opinión pública. Antes de pasar con el derecho a huelga, consideramos importante exponer brevemente una vertiente relativamente nueva de este abarcativo término. Contrademocracia Hoy en día se puede observar que el número de ciudadanos que se acerca periódicamente a las unas va descendiendo. A simple vista esta situación se la podría interpretar como un “desprecio” hacia la democracia, pero al analizar con mayor profundidad nos damos cuenta que no es así. Cotidianamente se ve como la sociedad sale a la calle a reclamar o a hacerse oír. Esta forma de manifestarse, es conocida como “contrademocracia”. Como dice Pierre Rosanvallon “después de las elecciones hay cosas que no se discuten mas. Pero el ciudadano activo es más que un elector (…), es un actor de la sociedad civil. Interroga al poder, lo pone a prueba, lo obliga a rendir cuentas” . Este historiados y filósofo político sostiene también que esto es en parte consecuencia de la importante pérdida de confianza en nuestros gobernantes, por lo que la ciudadanía pasa muy rápidamente de la “desconfianza positiva” a la “desconfianza negativa”, la cual puede llegar a demonizar la política. Como él bien dice, “el gobierno democrático ya no se define solo por un procedimiento de autorización y de legitimación. Está cada vez más esencialmente estructurado por la confrontación permanente con diferentes categorías de veto provenientes de grupos sociales, de fuerzas políticas o económicas” . Como expuso Rafart Gabriel en la columna periodística “De la democracia inmediata a la contrademocracia” , en esta variante, el protagonista es el ciudadano de pie, hombres corrientes que creen ver la política como la continuación "natural" de sus prácticas y moralidad de sentido común. Se manifiestan en los espacios públicos, especialmente en la calle o plazas, se comunican con el resto de la sociedad es a través de Internet, de los medios audiovisuales y de la telefonía móvil, y su mayor característica es la auto convocatoria, como así también el hecho de dirigirse a la sociedad de manera abierta y sincera. Derecho a la Protesta Antes de desarrollar el derecho a la protesta en nuestro país, consideramos importante responder una pregunta: ¿Qué es la protesta? Hoy en día de es considerada como la exhibición pública de la opinión de un grupo activista (económica, política o social, sobre todo), mediante una congregación en las calles, a menudo en un lugar o una fecha simbólicos y asociados con esa opinión, cuyo propósito es mostrar que una parte significativa de la población esta, en casi todas las ocasiones, en contra de una determinada política, persona, ley, etc. El éxito de este tipo de manifestaciones suele ser considerado mayor cuanta más gente participa. El derecho a la protesta esta englobado en nuestra Constitución. El art. 14 y 14 bis, establecen el derecho a peticionar a las autoridades, de publicar nuestras ideas por la prensa sin censura previa, le permite a los gremios utilizar el derecho a huelga; pero también establece el derecho de libre circulación por el territorio argentino, a la educación, entre otros tantos. Aquí, en las mismas páginas de la Constitución, se puede percibir como el goce de algunos derechos, se puede contraponer al goce de otros. Un claro ejemplo de esto es el conflicto agrario que vivimos recientemente. Reseña Histórica Antes de desarrollar este punto, expondremos brevemente una periodización de la protesta desde el retorno de la democracia : • En el período de 1983-1989, los protagonistas eran los sindicatos (justicialistas en su mayoría), que reclamaban al gobierno de Alfonsin recomposiciones salariales. Este reclamo fue acompañado de 14 paros nacionales. • Desde 1989 hasta 1995, durante la presidencia de Menem, los sindicatos siguieron siendo los protagonistas, pero ahora reclamaban por la perdida de categoría de los empleados públicos, cuestionaban las privatizaciones, etc. Lograron sus objetivos en la mayoría de los casos, dado su alto poder de negociación y su gran legitimidad. • Desde 1995 al 2001, los sindicatos pierden su legitimidad al llevarse acuerdos entre el gobierno y los líderes de estos movimientos. Surgen, como consecuencia, organismo no oficial que buscan representar la clase obrera. En este periodo nos comenzamos a familiarizar con los términos “piqueteros” y “punteros”. • En diciembre de 2001 es la clase media y alta la que lleva a cabo numerosa protestas, ya que sus intereses particulares había sido alterados. Su forma manifestarse no es a través de los cortes de ruta, sino principalmente por medio del “cacerolazo”. Esta nueva tipología de protesta manifestaba el descontento con la clase política con su típico lema “que se vayan todos”. • Desde el 2003 los principales actores son los piqueteros y grupos no oficialistas, cuyas demandas individuales y puntuales hacen escaso el poder de convocatoria. • En el 2008, los ejes de las protestas se vuelven similares a los del 2001. El campo, organizado independientemente, (al igual que las clases medias y altas en el 2001) reclaman contra la resolución nº 125, que afectaría en gran medida a sus intereses particulares (como en el 2001, sectores de la sociedad protestaban en contra del “corralito” financiero). Esto es, en parte, consecuencia del neoliberalismo, ya que en la actualidad se trata de defender intereses particulares, y no como antes que se manifestaba contra la pobreza en general, el desempleo, etc. Los cortes de rutas y la contraposición de derechos Tanto el conflicto agrario, como la mayoría de las movilizaciones o protestas llevadas a cabo, se suelen manifestar a través de los cortes de ruta, pero ¿qué son exactamente? Siguiendo las palabras de R. Gargarrella, “Es la práctica de bloquear alguna vía pública con el objeto de demandar al gobierno nacional o local la resolución de algún problema social particular” . Y es aquí, en los cortes de ruta, donde comienza a notarse la interferencia entre los distintos derechos. Muchos sectores de la sociedad suelen enfadarse con estas medidas, generalmente cuando no son sus intereses lo que están en juego, y suelen argumentar que ellos también tienen derechos que merecen respeto, pero lo que estas personas no tiene en cuenta, es que pasaría si no se respetara el tan valioso derecho a la libertad de expresión o a peticionar a las autoridades. Este conflicto, de contraposición de derecho, muchas veces lo deben dirimir los tribunales, y, lamentablemente, muy pocas veces en nuestro país se hecho prevalecer los derechos de las personas que encabezan las protestas. Y este es un gravísimo error ya que “el derecho debe proteger en lugar de acallar la protesta. El derecho a protestar aparece así, en un sentido importantísimo al menos, como el “primer derecho”: el derecho a exigir la recuperación de los demás derecho”. Siguiendo las palabras de Gargarrella, “el sofocamiento de la libertad de expresión afecta directamente el nervio principal del sistema democrático” , y esto engloba numerosos efectos malignos para toda la sociedad. En estas situaciones si o si algún derecho tendrá que ceder espacio para el goce de otro; es frente a esta circunstancia, cuando la sociedad en su conjunto debe plantearse ¿Cuál de todos los derecho en juego es más importante para la vida democrática? Creemos que la respuesta resulta evidente, y más aún teniendo a cuesta nuestro penoso pasado, donde numerosos golpes militares se interpusieron en nuestra vida constitucional, quitándonos la posibilidad de expresarnos libremente. Sin lugar a dudas el derecho que como sociedad debemos priorizar en el de la libertad de expresión, ya que si él es limitado, mucho nos tendríamos que replantear acerca de si realmente queremos una democracia representativa como forma de gobierno, donde toda la población pueda expresar sus ideas sin intromisión del estado. Y más aún se debe defender el derecho a la crítica del poder, porque, como argumenta Gargarrella , “tenemos un sistema representativo, y porque hemos delegado el control de las armas y del dinero al gobierno, y si frente a este contexto además se nos quiere recortar el derecho a criticar el gobierno, entonces sí que estamos perdidos.” A pesar de todo lo expuesto, por lo general, la sociedad cuando algún grupo se apodera de las rutas para manifestarse, no lo toma con paciencia, y mucho menos analiza los derechos que están en juego. Pero, el corte de ruta llevado a cabo por las corporaciones agrarias, en lugar de provocar el rechazo de la mayor parte de la sociedad, provoco su apoyo. Conflicto Agrario Retomando este conflicto, por un lado, las corporación agrarias, estaban en legitima posición de utilizar el derecho de la libre expresión, para demostrar sus descontento con la resolución ministerial nº 125, que pretendía llevar a cabo una retención del 44% respecto de las rentas extraordinarias que estos grupos estaban percibiendo (porcentaje que resulta confiscatorio si se tiene en cuenta la carta magna). Antes de continuar es preciso hacer una aclaración: el artículo 29 de la Constitución Nacional, establece que el congreso no puede conceder al Ejecutivo nacional facultades extraordinarias, (como lo hizo en el 2006) y en caso de hacerlo por emergencia pública solo serán para un plazo previamente fijado. Una de estas facultades corresponde a la materia tributaria, dentro de la cual se sitúan las retenciones. Como dice Marcos Aguinis “Si no se hubiera cometido esa traición a la explícita prohibición constitucional de conferir esos poderes (poderes extraordinarios que el congreso confirió al ejecutivo), no habría existido la resolución 125(…)” . Si bien es cierto que hubo un exceso por parte de los representantes del campo al atribuirse el hecho de que hablaban en nombre “del pueblo”, ellos si fueron votados por aquellos cuidados cuyas actividades se relacionan con el ámbito agropecuario, y no es como dijo nuestra presidenta en la Plaza de Mayo que “ desde una corporación , cuatro personas a las que nadie votó, a las que nadie eligió, se reunía, deliberaban, decidía, y comunicaban al resto de los argentinos, quien podía andar por las rutas del país y quién no” . Natalio Botana , nos habla de que el gobernante tiene la obligación moral de prevenir posibles errores derivados de sus decisiones, también nos dice que el “no guardar distancia” es uno de lo pecados mortales de todo político. ¿A caso no fue esto exactamente lo que sucedió? Cristina Kirchner tranquilamente podría haber enviado el proyecto al congreso para que este lo tratara, pero es su lugar lo quiso imponer por medio de una resolución, que no solo provoco el rechazo de los damnificados, si también logro que la mayor parte de la sociedad lo repudiara por arbitrario. Con respecto al segundo punto, ¿No se supone que el presidente de la nación no debe dejarse influenciar por “juegos infantiles”?porque si no lo llamamos así ¿cómo tendríamos que denominar al hecho de que el campo coloque una carpa para manifestar su oposición en la Plaza de Mayo y el gobierno otra, que ambos lleven acabo actos simultáneos para ver cuál de los dos posee mayor poder de convocatoria , o que Luís D´elía haya irrumpido una manifestación del campo argumentando que “¡Todo ciudadano debe armarse en defensa de la Patria!” Realmente tiene mucho parecido con el juego de dos niños que compiten mutuamente, pero, las consecuencias son mucho mayores, en especial para el gobierno, ya que su imagen se vio fuertemente deteriorada, al rebajarse a estas conductas. Antes de concluir es importante aclarar que no solo el gobierno cometió graves errores a lo largo de este conflicto, sino también los representantes de las corporaciones. Para comenzar, si bien fueron votados por un sector importante de la sociedad, no pueden atribuirse el título de “representantes del pueblo”, como lo hicieron en numerosas oportunidades, por otro lado, “el campo” no puede exigir al gobierno que cambie sus políticas económicas, lo que si puede exigir es que se lleven a cabo por el procedimiento constitucionalmente establecido, tampoco debería aclamar la consigna “¡O se anulan las retenciones o nada! , o peor aún “¡Que se vayan todos!”. Vivimos en democracia, y en ella el gobierno es elegido por el pueblo cada 4 años, es absurdo, teniendo en cuenta la historia golpista que hay en nuestro haber, que un grupo de ciudadanos disconforme con las políticas del gobierno, pida que este se retire del poder, tiene es su manos el poder del voto, que en el próximo turno electoral se lo pueden negar. Conclusión En cuanto al primer interrogante que nos planteamos, creemos que, sin bien ninguna de las variantes del término “democracia” encaja perfectamente con nuestra realidad política, es la Democracia Delegativa la que comparte más características en común con la vigente en nuestro país. ¿Por qué decimos esto?, porque si nos detenemos un instante a analizar los sucesivos gobiernos que prosiguieron desde la recuperación de la democracia en 1983, nos damos cuenta que nuestros presidentes, en la mayoría de los casos, se situaron un escalón por encima de los demás poderes; gozaron de “súper poderes” que les fueron cedidos ignorando los mandatos constitucionales, no hubo un control institucional lo suficiente eficaz (si es que en algún momento lo hubo) como para evitar desvirtuaciones del poder; los sobornos y demás actitudes poco “éticas” son moneda corriente, como así también la falta de representatividad que siente la sociedad respecto de la clase política; y así podríamos seguir con una lista interminable. No obstante esto, creemos que, el hecho que Congreso Nacional rechazara la resolución ministerial nº 125, es un primer paso importantísimo para alcanzar una democracia representativa. Esto demostró que el Ejecutivo Nacional no puede actuar indiscrecionalmente, sin medir sus consecuencias, y mucho menos sin si quiera consultar al poder legislativo. También evidenció que nuestros legisladores no siempre hacen “oídos sordos” a las peticiones del pueblo; y sobre todo, lo más importante, es que quedó demostrado que el Congreso Nacional, dentro de otras funciones, es realmente un órgano para el análisis, la discusión, la rectificación o no de un proyecto presidencial, y no solamente un títere de este, como últimamente nos venía demostrando. Esperamos que este paso no sea el único, que de aquí en más cada poder respete sus atribuciones, para así alcanzar una verdadera República Democrática Representativa. En cuanto al derecho a la protesta, consideramos que este, a no ser que recurra la violencia, no debe ser privado, coartado ni limitado por ningún motivo, ya que de hacerlo, no solo se privaría este derecho, sino también el de libertad de expresión, de asociación y de peticionar a las autoridades. Si bien puede ser que las protestas ocasionen molestias, hay que respetarlas, porque en ellas están englobados numerosos derechos, que de ser violados afectan directamente la vida democrática. Finalmente, respecto del conflicto agrario, creemos que a aquí no hay lobos ni corderos, ambas partes han excedido sus limitaciones, y en el medio, quedó la ciudadanía, que muchas veces mal informada, habla sin fundamentos y hace suyas palabras de gobernantes o bien de los representantes agrarios, sin tomar en cuenta la magnitud de las mismas. Debemos lograr una sociedad más reflexiva, que analice los problemas que se suscitan, y no simplemente repita lo que los medios publican, donde en lugar de tener que presionar a las autoridades, como lo hizo el campo, el diálogo este al alcance de la mano, y sobre todo que sea el gobierno el primero en convocarlo, donde nuestros senadores y diputados realmente representen a la sociedad entera, y no solo a los grandes grupos de interés. Queda mucho por hacer, pero creemos que el primer paso ya fue dado. Anexo La democracia como sistema de elecciones económicas Edogardo Glebo, en su libro “Democracia”, citando a Downs, expone que “El proceso democrático se configura como un intercambio de recursos entre los electores, que ofrecen sus propios votos en relación con los beneficios obtenidos, y el gobierno, que encauza políticas en grado de ofrecer a los electores un balance positivo relativo a los erogados” En esta visión de la democracia, se esta asemejando al campo político, con un mercado económico, donde el estado ocuparía el rol de productor, y los ciudadanos el de consumidores. Aquí, con el afán de conseguir sus votos, la empresa política lleva a cabo distintas tareas con el fin de captar un mayor numero de votantes, que le permitan, o bien mantenerse en el gobierno, o llegar a el. Democracia como Poliarquía Este término, introducido por Robert A. Dahl, considera a la democracia como un procedimiento, el cual para realizarse necesita de elecciones limpias y libres, sufragio universal, autoridades públicas electas, fuentes alternativas de información, libertad de asociación, libertad de expresión, en fin, de todas aquellas libertades conocidas como “contextuales”. A estas características, hay que agregarle el hecho de que Dahl “separaba el sistema político de los éxitos que éste pudiera alcanzar en la provisión de cotas de bienestar material a sus ciudadanos.” Esta visión de la democracia supone que la sociedad se organice en pequeños grupos o elites, y que todos estos estén igualmente informados y que posean el mismo peso político. A estas características, Guillermo O´Donnel agrega que nada debe impedir a los gobernantes concluir sus mandatos, que sus decisiones no debes ser vetadas o restringidas por sectores no elegidos por la ciudadanía, que debe estar en claro el demos votante teniendo en cuenta el territorio, y que debe estar presente la idea de que las libertades antes enunciadas se mantendrán en un futuro indefinido, como así también las elecciones. Hiperconectividad, el derecho a la protesta, y en el conflicto agrario En la actualidad, es algo totalmente normal que una persona esté comunicada a través de la telefonía celular, un importante número de hogares posee televisión por cable, y otros tantos tienen acceso a Internet. Esto provoca que la mayor parte de la sociedad este al tanto de los distintos acontecimientos que suceden en el mundo casi instantáneamente. Y este fue un factor muy importante en el conflicto con el campo. Los dirigentes y demás personas estaban continuamente conectados por celular de las novedades que iban sucediendo; a través de los mensajes de texto, los mails, y las distintas páginas web se convocaba a la sociedad a participar de las manifestaciones en contra del gobierno. Los canales de noticias que transmiten en vivo las 24hs. nos permitieron seguir el conflicto minuto a minuto. Gran parte de los logros adquiridos por el campo se debieron a las facilidades que hoy en día poseemos para comunicarnos. A través de la web comenzaron a circular algunas imágenes muy llamativas respecto del conflicto, algunas cómicas, y otras nos muestran de forma menos chocante quizá lo patéticas que pueden resultar algunas situaciones: Bibliografía:  Gargarrella, Roberto. “Carta abierta sobre la intolerancia. Apuntes sobre derecho y protesta”. Editorial “Siglo XXI. Editores Argentinos S.A.”Año: 2006.  Gargarrella, Roberto. “El derecho a la Protesta. El primer derecho” Editorial AD-HOC. Año 2007.  Cuaderno de Cátedra Nº 4 “Las política democrática y el conflicto con las corporaciones del agro 2008. Notas para el debate 2008”  Glebo, Edoardo, “Democracia”.  O´Donnell, Guillermo; “¿Democracia delegativa?  Bobbio, Norberto. “El filósofo y la política”  Sartori, Giovanni. ¿Qué es la democracia?  http://es.wikipedia.org Observa

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