loliconx
Usuario (Venezuela)
Verme inerte dentro de mi ataúd de improvisada caoba, atado a las frías, duras e irrompibles cadenas de la muerte ¿Qué me restaba en el mundo ya? En ella se reflejaba mi luz, mi regocijo, mi ilusión y mi delirio todo, y yo que he desaparecido así, súbita y repentinamente Fue mi mayor dolor, ver como corrían las lagrimas por tu joven rostro y empañando tu seductora belleza Moría nuevamente por decirte “Pues me amas, Sígueme” ¡Seguirme¡ !jamás¡ Pues eres la única resolución digna de mi cariño. Moría nuevamente por reunirme con ella mi amada Roxana y esperarla a orillas del rio fúnebre y abrazarla delirante y decirle “Aquí estoy ¿Pensaste que resistiría la eternidad sin ti?” No podría soportar verte morir por mis razones egoístas por eso quisiera que vivieras una vida plena y maravillosa, que te vuelvas a enamorar y aunque no sea a mi lado pueda verte dormir con el calor de un tierno abrazo mi amada Roxana En alma comencé a visitar todos aquellos lugares que se ruborizaron al ver nuestro amor a las horas del alba. Aposentos donde se deslizaron insensiblemente tantas horas de ventura, medida por el suave ritmo de nuestros corazones. Al llegar a hay comencé a olvidar mi dolor y me pareció que yo aun vivía para poder estar a tu lado. Me imagine verte feliz y sonriente, acudiendo con velocidad a levantar las cortinas de tu habitación para verme más pronto y dejando iluminar tus castaños y hermosos ojos con la luz que cada mañana nos regala el sol y en tus mejillas arrebol de la felicidad Cuando llegue al sitio que mas frecuentábamos que era tu habitación, allí estaba el inmenso sofá en el que nos sentábamos juntos como si fuera tan angosto como el agujero de una aguja, aquel sofá en el que nos acurrucábamos, abrazados por el tenue, reconfortante y cómodo calor de una chimenea a medio encender. También hay estaba solitaria y vacía en una esquina de la habitación la pequeña butaca que yo ocupaba en aquellos escasos y míseros momentos de discusiones y berrinches que teníamos. Aquella pequeña, gélida y triste butaca que me acompañaba en las noches de cólera en las que la pared oía mis problemas y el piso de madera secaba mis lagrimas. Hay sobre la mesa las flores que dejaste regocijantes de belleza y ternura que avían sido testigo nuestro amor. Pero esa belleza que una vez tuvieron la lleve a la tumba con migo para así recordar la belleza que tenia la flor más hermosa de ellas TU aunque la belleza de ellas no se iguala ni compara a la irradiada por ti. Hay tu foto de cuerpo completo adornado con tu presencia y en ti uno de los trajes que mas adoraba, aquellos ojos oscuros que reflejaban calma, dulzura y paz, más abajo tu boca entre abierta para exclamar “Que tarde vienes” de manera dulce y preocupada, hay tus brazos delicados que se posaban sobre mis hombros para terminar en un fuerte y cálido abrazo. Esa habitación donde se vivieron emociones y momentos que gracias a mi estupidez obsesiva no se repetirán Ahora te doy las gracias por todos estos y otros momentos que pasamos juntos, gracias por darme tu inmenso amor aunque no fue él quien que llevo a mi suicidio, al contrario pero en estos momentos pienso que fue el mas grande error haberte dejado con ese inmenso dolor en tu corazón Aun aun lamento como las lágrimas de rabia escaldaron mis pupilas; me coloqué, según había resuelto, frente a la fotografía que tanto adoraba, empuñé la pistola, alcé el cañón... y, apuntando fríamente, sin prisa, sin que me temblase el pulso.... con los dos tiros.... reventé los dos oscuros y aunque a la ves luminosos ojos que te fascinaban.