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Usuario (Colombia)
A quien interese Mi casa queda enfrente de Prince Street, una de las calles de New Town, una casa que solamente puede destacarse como humilde solo si se compara con las casas detrás de mi, aunque alli existen varios servicios de coche me agrada caminar y admirar la vieja colina del castillo, no obstante para llegar a ella tengo que atravesar una esquina, una esquina donde comprendo que mi ciudad no es una sino en vez, son dos. Mi padre y mi abuelo me contaban de cómo alguna vez tuvieron que sufrir al vivir en uno de los pisos mas altos de estas casas apartamentos, pues no era justo para ellos tener que bajar desde las escaleras externas que habían construido a gran coste monetario y tener que aun cruzarse con los parias del piso de abajo sobretodo cuando algún vecino de un piso mas abajo acababa de descargar todo lo que ya él y sus hijos habían descargado, me contaba todo lo que sufrió alguna vez cuando sus zapatos nuevos se habían manchado con este inevitable mal del ser humano o la semana que mi abuelo lo castigo teniendo que él sacar por la ventana aquel balde que en mi caso solo nuestra nana estaba dispuesta a sacar, sobretodo por que esa semana su hermano menor había estado un poco enfermo a causa de una carne mal adobada -aquel carnicero casi le mata- me contaba que por este motivo no volvieron a comprar allí, así que tenia que cruzar media ciudad para adquirir el producto animal lo que los llevo a convertirse en casi vegetarianos, costumbre que yo no adquirí -¿Por qué habría de hacerlo?, si poseo el derecho que da la propiedad para adquirir los alimentos que desee- la madre de mi mucama que vivía en uno de los pisos de mas abajo en aquel entonces me contaba de un hombre un insolente hombre que siempre que escuchaba el grito que señalaba que lloverían desperdicios salía de su cueva esperando tener la suerte de que fuese bañado por los sobrantes de la comida pero casi nunca contaba con esa suerte, aun como deben suponer la apestosa condición de este hombre lo que nos sorprendía a la madre de mi mucama, a mi mucama y a mi , era la alegría que mostraba cuando por fin acertaba, aun cuando sin saberlo incluso se comía lo que mi padre escupía —a Dios gracias que no viví en aquella época, a Dios gracias que mi acta de nacimiento dice New Town y no Old Town—. Aunque ya no tenga la molestia que tenia mi padre de cruzarme con parias a veces pienso que debería asesinar a mi padre, para así asegurarme de una vez por toda la heredad y asi en ningún momento tendre que preocuparme por adquirir uno de los pisos de Old Town sino que siempre como debe ser viva en mia ciudad New Town, pero no mi desprecio a vivir en Old Towm no es por que no sea digno de vivir en el Old Town, pues a ciencia cierta no he hecho nada para tener el derecho que da la propiedad ,simplemente soy el heredero de un heredero de un heredero, de un hombre que no conocí pero aunque me digan que fue un héroe, por sacar a su familia de la pobreza, se bien que la única forma de haberlo logrado era actuar con la misma crueldad con la que yo he sido criado y tener la suerte de no encontrar gente que fuese despiadada como él sino gente que por el contrario se preocupaban por el bienestar de sus iguales así esté tuvo la posibilidad de escalar y adquirir un piso quinto. Al que lea esto deberá entender primero que no es el principio de un libro , es mas ni siquiera creo que me lleve mas de una pagina, esto tan solamente es una carta de despedida pues a pesar de la guardia, el dinero me ha permitido llegar a la parte mas alta de este viejo castillo de esta cuidad cuyo nombre es Edimburgo, una ciudad de la cual he encontrado la forma de escapar y aunque ya me he lanzado de la torre, aunque mi cuerpo ya se ha desparramado al igual que lo hacían la eses de mis ancestros, aun sigo escribiendo pues desde la perspectiva del fantasma desgraciado que ahora soy veo tristemente que aunque la modernidad ha pasado y Edimburgo ha cambiado tal pereciera que Edimburgo ha cubierto el mundo que ya no solamente es una ciudad la que se ha dividido en dos, sino que el mundo mismo se ha dividido en dos, el mundo progresista, el mundo competitivo no es mas que el reflejo de hombres como mi bisabuelo, aunque hoy ya no tengo parientes que saquen baldes, si veo como personas que deberían ser ricas, personas que viven sentados en diamantes, personas que aborrezco, pues mi piel es clara y la de ellos oscura hoy en día mueren de hambre gracias a aquellos Sir Martin, nombre con el que conocían a mi bisabuelo, Sir Martin, ahora hay muchos y muchos herederos como yo también, muchos que se han apoderado de tierras, muchos que ya ni siquiera hablan mi idioma es como si cada país fuera un pequeño Edimburgo con sus clases altas y bajas, pero lo mas irrisorio del caso es que en mi vieja Edimburgo aquellos que Vivian en aquella casas túneles vivían de vez en cuando algo a lo que le llamaban compartir, era algo intrigante pues camino hacia le castillo veía como viudas compartían su pan con hombres indeseables, con indigentes que incluso les irrespetaban, era extraño para mi y creo que también para aquellos indigentes,que mujeres que incluso no creían en un Dios que les castigaria por no ser caritativas, ni en un señor que premiase sus actos en nada a lo que divino pueda llamarce, mas que a la exaltacion por solventar la debilidad humana pues no hay nada que acerque mas a la divinidad al hombre que el procuparce por el bienestar de sus projimos, de hecho recuerdo bien un pequeño grupo de damas de compañía que frecuentaba mi padre, recuerdo que una vez tuve que irle a buscar me di cuenta que como a diferencia de algunas de su clase que se peleaban por una esquina, estas respetaban sus turnos y daban cierto tiempo de amamantar a aquellas que tenían hijos, suplían a aquellas que enseñaban a leer a sus hijos aun cuando estas no sabían hacerlo de forma adecuada. Recuerdo un joven de cabello largo cuyo nombre jamás pregunte hablar de ciertas ideologías de las cuales una de ellas fracaso y otra se expandió por el mundo y aun lo hace, todo después de una guerra ala cual llaman fría pero ¿cuál no lo es?, recuerdo que ambas ideologías tenían algo en común y es un poder para todos que no dependía de la propiedad del trabajo sino del simple hecho de haber nacido humano, lo donoso del caso es que ahora no respetan aquellas familias puras en humanidad sino que ahora solamente respetan aquellos Sir Martin. Mi tutor en la época de mi juventud el cual fue despedido por mi padre trataba de inculcarme una idea en la cual yo hombre privilegiado tendría que velar por aquellos parias, Mr. Wilson, sí, ese era su nombre hoy veo a muchos y muchas descendientes de este que luchan casi sin ningún resultado por que privilegiados como yo tomen aquella idea, pero mi bisabuelo sigue ganando, es mas estos Mr. Wilson no solamente buscan que nosotros los privilegiados nos preocupemos por lo que los otros deseen, también que aquellos parias que ahora les dicen oprimidos se preocupen como se preocupaban la unas por la otras prostitutas de las cuales hable antes, pero muchos de estos que forman estas poblaciones ,se han dedicado nada mas en buscar llegar ser otro Sir Martin mas. Otro Sir Martin mas, a eso renuncie, pero solamente para tener la visión de este teatro de ciudad, el papel de Mr. Wilson interpretado por unos pocos desalentadoramente parece ser el único punto de quiebre entre la ideología del muchacho de cabello largo y la competencia y la propiedad que se respira desde la época de antes de mi nacimiento, pues no son mas que la voz de conciencia de aquellos que quieren superarse ,de los que no se dan cuenta que la única forma de hacerlo, sin dañar a otros es ser como las prostitutas que visitaba mi padre, pues de estas prostitutas tres llegaron a ser damas, damas solitarias nada más ,que luego montaron un orfanato, orfanato del cual salieron unos lideres, lideres que orquestaron pequeñas revoluciones que permitieron que hoy algunos descendientes de mi padre cuya fortuna ya no existe, puedan recibir educación mejor que la que yo priveligiado recibí, puedan enfermase sin preocuparse casi siempre, incluso pueden y desean tener hijos, hay tantos descendientes de mi padre, descendientes que incluso ignoran que sus ancestros alguna vez hablaron ingles, tan distantes han llegado que incluso hoy uno de estos tiene una cubierta oscura y aunque a tratado de estudiar no es mas que un vendedor de la calle, que a veces aguanta los olores que repudiaba mi padre aunque ahora no es necesario usar balde, su lugar de trabajo esta habitado por personas de aun mas baja clase que lo que vivían en los túneles de la vieja Edimburgo, algunos consumidores de alucinógenos con los cuales me divertía antes de mi muerte mesclados en ocaciones con materiales que solian embellecer mi hogar, pero que ellos no consumen por mis motivos recreativos y ostentosos sino para ignorar la mierda de mundo en el que abren los ojos cada mañana, en la vieja Edimburgo la diferencia no era tan marcada como lo es hoy, pues hoy hay hombres que pueden comprar islas otros que son capaces de construir islas y los demás son islas vivientes desiertas y sin alimento, esa es la Edimburgo actual, un conjunto de islas en una gigante aldea ¿Cuándo empezaran a mandarse botellas entre si?. Decisión correcta siento haber tomado, pues no tengo tanta culpa sobre los resultados del triunfo de los ideales que han permitido la evolución del hombre basándose en peldaños de carne y hueso, pues así como hoy Old Town fue una ciudad que primero tenia solo casas de un solo pisos y poco a poco los mas adinerados construyeran encima de estas cada vez mas arriba sin importar los que vivían abajo aprovechándose de los terrenos que les compraban miserablemente para luego abandonarla y crear una nueva cuidad dejando a Old Town pudrirse en el olvido, de la misma forma los Sir Martin de hoy, construyen encima para luego abandonar y seguir evolucionando ellos, y aunque la historia de la humanidad muestra como posibilidad irrisoria el que Old Town crezca y sea mejor que New Town ojala para ustedes parias la historia pueda equivocarse de ves en cuando. Leonard Martin