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Usuario (Argentina)
Orinar en el mar es muy bueno Miccionar disimuladamente en mitad del baño playero es un extendido hábito entre los veraneantes que, sin embargo, goza de dudosa reputación, al presuponserse que nuestros desechos orgánicos contaminan el ecosistema marino. Nada más lejos de la realidad, ya que la orina humana no solo no daña en modo alguno el océano, sino que resulta beneficiosa para la vida vegetal que allí florece. Así lo afirma un video publicado por la Sociedad Estadounidense de Química, que pretende “diluir” todos los prejuicios infundados en torno a esta inofensiva práctica, que sí resulta punible en el caso de la piscina. Al contrario que las cremas solares, que al disolverse en el agua liberan componentes tóxicos que sí suponen un riesgo para el medio ambiente, el orín es totalmente inocuo, al constituirse de un 95 por ciento agua, como bien saben los astronautas. El 5 por ciento restante se compone de sodio y cloruro, sustancias que se encuentran de forma natural en el agua del mar, estando presente también en ambos líquidos el potasio. Ni siquiera la liberación de urea, sustancia tóxica producida por el metabolismo celular, resulta antihigiénica en proporción a los 350.000.000.000.000.000.000 litros de agua que contiene el océano. Incluso si todo el mundo se pusiera de acuerdo y orinara al mismo tiempo, la cantidad de desecho expelido no sobrepasaría los 60 litros por cada billón de litros. Su alta composición en nitrógeno contribuye además a la producción de amonio, que sirve de alimento a las plantas marinas. Por si fuera poco, la Sociedad Estadounidense de Química recuerda que los seres humanos no somos los únicos en gustar de evacuar bajo el agua; una única ballena expulsa al día 250 litros de orina, con unas cantidades de sodio y cloruro 23 veces superiores a la nuestras. No hay motivos, por tanto, para aguantar las incontenibles ganas de orinar, salvo que deseemos tomar una sabia decisión, para lo que, según han demostrado, resulta útil mantener la vejiga llena.
¿Quiénes fueron los verdaderos descubridores de América? En los últimos años ha adquirido peso la teoría que señala a los vikingos como los protagonistas de tal aventura. Los descubrimientos arqueológicos en Terranova avalaron las historias, siempre endebles, de las sagas nórdicas. Efectivamente, en el sitio de L’Anse aux Meadows aparecieron los restos de asentamiento que habrían establecido Leif Eriksson y sus hombres hace mil años. Habitado sólo durante dos décadas, esta visita europea no trascendió y no adquirió la idiosincrasia de descubrimiento y colonización que en 1492 daría inicio Colón. Otras teorías, por ahora carentes de confirmación, aseguran que mucho antes que los vikingos habrían llegado polinesios y que los chinos lo habrían logrado 70 años antes que Colón gracias al impulso del emperador Yongle, que había convertido al país en una gran potencia marítima.

La Luna no es completamente sólida Un equipo de investigadores internacionales de China, EEUU y Japón ha creado un modelo informático que muestra que la luna no es totalmente sólida, sino que muestra una capa de líquido que rodea al núcleo de la misma. En el estudio, que ha sido publicado en la revista Nature Geoscience, los expertos sugieren que esta capa de líquido, si realmente existe, habría sido causada por la fricción debido a la gravedad de la Tierra. De hecho, las anomalías en la órbita de la Luna asociadas a sus lecturas gravitacionales han dado pistas al respecto. Gracias al modelo desarrollado por los investigadores, han llegado a la conclusión que estas lecturas indican que existe una rotación en el núcleo diferente a otras mediciones, lo que sugiere que el núcleo de la Luna puede estar cubierto por una fina capa externa de líquido. Así, el modelo informático tuvo en cuenta la gravedad ejercida por la Luna, la Tierra y el Sol y mostró claramente una capa de líquido sobre el núcleo, con las mismas mediciones que los investigadores habían obtenido en la Luna real. ¿Por qué existe esta capa de líquido en la Luna? Según el equipo de expertos, el tirón de la gravedad terrestre provoca fricción entre el núcleo lunar y el material que se encuentra justo sobre él, calentándolo y creando así esta capa liquida.