leonesco1986
Usuario (Estados Unidos)
La Navnath Sampradaya, o la tradición de los Nueve Maestros (nava, nueve; natha, maestro; sampradaya, tradición)Toma este nombre cuando en un tiempo remoto, los seguidores del Nath Sampradaya, eligieron a nueve de sus primeros maestros como ejemplo de su enseÑanza. Maestros recientes de la Navnath Sampradaya Maestros recientes reconocidos de esta tradición, basada en el Advaita Vedanta, han sido: Nisargadatta Maharaj (1897-1981), Sri Ranjit Maharaj (1913-2000), y su gurú, Sri Siddharameshwar (1888-1936) junto a su predecesor Bhausaheb Maharaj (1843-1914) Aunque Nisargadatta Maharaj ha sido uno de los Maestros más destacados y reconocidos de la Navnath Sampradaya, nunca dio mucha importancia a las escuelas, cultos y credos, incluyendo el suyo mismo. En respuesta a un interlocutor que quería unirse a la Navnath Sampradaya, Sri Nisargadatta contestó: “El Navnath Sampradaya es sólo una tradición, una manera de enseñar y una práctica. No denota un nivel de consciencia. Si usted acepta a un maestro Navnath Sampradaya como su gurú, se une a su Sampradaya… su pertenencia es un asunto de su propio sentimiento y convicción. Después de todo, ello es completamente verbal y formal. En realidad, no hay ni gurú ni discípulo, ni teoría ni práctica, ni ignorancia ni realización. Todo ello depende de lo que usted mismo crea que usted es. Conózcase a usted mismo correctamente. No hay ningún substituto para el conocimiento del Sí mismo link: link: link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=I8sSwOXhiAU extracto del libro homenaje a maharaj: P: Mi temor es no ser capaz de amar o ser amado. R: ¿A qué llama usted amor? ¿Por qué se atribuye usted que usted sea el hacedor de la pasión amor? ¿Por qué dice usted de usted mismo que es usted el que es capaz de amar o no? ¿Por qué dice usted de usted mismo que es usted el que es amado o no? ¿Por qué dice usted de usted mismo que es usted el ca-paz? ¿De qué «usted» está hablando usted cuando habla usted así? ¿A qué llama usted temor? ¿Cuál es esa satisfacción, cuál es esa felicidad que usted teme perder si usted no es capaz de amar o ser amado? ¿Por qué no mira usted detenidamente qué es lo que usted no quiere perder, cuál es esa satisfacción, cuál es esa felicidad que usted no quiere perder? Todo su temor es sólo otro nombre de esta codicia de no perderse usted algo bueno. Todo su temor es sólo miedo de no llegar a tiempo al banquete. ¿Pero de cuál banquete se trata? ¿Cuál es ese banquete que usted imagina que va a darle el hecho de amar y ser amado? ¿Por qué da usted el nombre de usted a una sensación? ¿Por qué dice usted estar poseyendo como si fuera suya una sensación? ¿Por qué dice usted mi temor? ¿Cómo, con cuál medio de posesión está usted poseyendo este temor que usted dice que está siendo sentido? ¿Cómo puede ese temor ser suyo? ¿Cómo puede una sen-sación ser suya? ¿Con qué la está poseyendo usted? ¿A qué llama usted amor? ¿Cuál es esa sensación «amor»? ¿Cómo se manifiesta ella? ¿Cuál es esa falta, esa carencia «amor»? ¿Qué ama el amor? ¿Qué está pidiendo esa carencia «amor»? ¿Qué está pidiendo esa desazón «amor»? Por favor, comprenda esa sensación «amor»; entonces usted sabrá que decir que usted siente amor por otros, consciente y deliberadamente, es una falsedad. Una sensación desazonante está siendo sentida; ella es algo completamente indescriptible, ella es algo como sentir pasarse un diente, ella es como una dentera; entonces hay el anhelo de regresar al estado que usted era cuando esa sensación irritante no era; sin saberlo usted quiere hacer cesar esa sensación sintiendo; de ahí que usted diga que usted ama a otros. Pero usted no ama a otros; está siendo sentido un anhelo de que esa sensación urtican-te cese; está siendo sentida una sed de que esa sensación «siendo» cese de ser sentida y reine de nuevo la paz del estado que era cuando esa sensación «siendo» no era; nadie ama sentir, nadie ama tener experien-cias, nadie ama amar y ser amado; sólo está habiendo una búsqueda apremiante de ese «lo que sea» que ponga fin a la sensación «siendo» y me devuelva al estado que era cuando la sensación «siendo» no era; es un abuso y una falsedad acusar a nadie nunca de querer sentir, de querer amar y ser amado, de amar tener experiencias; lo que se quiere en realidad, lo que se ama en realidad, ello es idéntico a lo que se ama yendo al dentista; uno quiere que el estado que era cuando ninguna muela picada estaba siendo sentida le sea devuelto; lo que uno quiere en realidad cuando uno dice que ama es que le sea devuelto ese estado que era cuando ninguna sensación «amando» estaba siendo sentida. Yo no me fío de nadie que me acuse de amar esto o aquello, yo sé mi verdadero estado. Por favor, comprenda, sentir amor por otros conscientemente y deliberadamente, no puede ser hecho. Esa sensación «amando» debe ser comprendida y entonces el amor mostrará su verdad. ¿Cuál es esa ver-dad? Usted comprenderá que lo que usted ama es ese estado que era cuando esta sensación «amando» no era, usted comprenderá que esta sensación «amando» es la inclinación irresistible a volver a ese estado que era cuando esta sensación «amando» no era. Este amor por el Sí mismo, lo que usted es, el estado que era cuando la sensación de ser no era, aquellos que han comprendido esto como el verdadero amor, ellos mismos han devenido amor. Todo ha sido sumergido en ellos, todo ha sido sumergido en ese punto de sensación «siendo» que con su estar siendo sentida me está descubriendo lo que yo soy verdaderamente. Este descubrimiento, este conocimiento, ¿qué otro que ese estado que era cuando este conocimiento no era puede acabar esa sed, ese amor, esa indecible tensión? Mientras hay dualidad hay tensión, amor, co-nocimiento. Tenga usted la certeza de que jamás nadie ha amado otra cosa que el que la dualidad deje de ser sentida. Ese estado donde la dualidad no era sentida, ¿no conoce usted ese estado que era cuando nin-guna sensación «amando» era? ¿No conoce usted entonces lo que este impulso «amando» ama en reali-dad? ¿No conoce usted entonces el verdadero objeto de este amor? Primero hubo ese amor de alguien, primero hubo aquella invasión de sensación ígnea que abrasaba; yo creía amar a ese alguien en cuya proximidad la sensación ardiente crecía y menguaba a la vez; parecía que ella era debida a ese alguien, pero ella era sentida aquí, un amor tan intenso, una sensación de querer tan grande… Después hubo aquel amor de un dios; una sensación que creaba toda entera la concepción de aquel dios; después hubo preguntarme a qué podía parecerse amar al Sí mismo, amar a yo, a ese estado que era cuando la sensación «amando» no era; entonces ha sido descubierto que es exactamente eso lo que es amado siempre y por todas partes —lo que es amado en todo y por todo es el quietus, la paz pro-funda que era cuando la sensación «amando» no era. Esta química que hace la función del cuerpo, esta salobridad «siendo» cuyo contacto es como un rejón de fuego en la serenidad sin límites del estado que era cuando la sensación «siendo» no era, es lo más pe-queño de lo pequeño, y lo más grande de lo grande. Esta química, esta salobridad, ella contiene el universo entero; ella misma es amor y dios. ¿Qué ocurre cuando en la serenidad apacible repentinamente es sentido clavarse un dardo de fuego? Instantáneamente hay dos manifestaciones opuestas de ese ardor intolerable; por una parte hay la expansión de ese ardor febril en busca de alivio; por otra hay el punzante anhelo de que el estado que era antes de que el dardo de fuego fuera clavado sea de nuevo; ello es como los movi-mientos agitados de un noble toro picado en el lomo; hay la expansión instantánea de ese dolor intolera-ble, y hay también el anhelo de que el estado que era el suyo antes de ese salvaje atentado sea de nuevo. Esa química, la sensación «siendo», proporciona la luz que hace que el mundo tenga lugar, exactamen-te como un sueño. Ese amor, esa sensación «amando», ella no es amor individual; el principio en todos los seres es ese amor, esa sensación «amando», la fuerza vital. Comience usted con este amor, con esta sensa-ción «amando»; ella no tiene nombre ni forma, ella está siendo sentida ahora… un impulso poderoso a abalanzarse sobre algo, un persistente empuje a buscar… esto no, esto no. El amor, esta sensación «aman-do», sabe completamente lo que ella quiere, sabe completamente lo que ella busca; ella, la sensación amando», ella es el mejor «recuerdo» de lo que ella está buscando. ¿Sabe usted?, las tradiciones han dado nombres a esta sensación «amando», nombres de dioses. Entonces se pide al buscador que recite el nom-bre; el nombre no es la sensación «amando»; por ello ella puede ser nombrada bajo cualquier nombre, bajo cualquier atributo. El inconveniente de nombrar sensación «amando», es que el buscador tenderá a creer que ella es otra cosa; esto es lo que es llamado recitar el nombre de dios; pero el recitador tiende a creer que él está invocando algo, otra cosa; éste es el inconveniente; ello es como creer que el nombre de una calle a donde uno debe ir es la calle misma; sólo que aquí hay una salvedad, y ella es que lo que nom-bra el nombre sensación «amando» es antes de que ello sea nombrado y está siendo sentido constante-mente. Todo lo que acontece, este cuerpo-universo-consciencia, acontece en eso que ha sido convertido en objeto espacio-atemporal; pero no sea usted confundido, ello es sólo formas de estar siendo sentida esta sensación «amando», la cual es el intenso recuerdo del estado que era cuando ella no era; de la completa ausencia de esta sensación «amando» ha venido esta plenitud de anhelo, esta plenitud de recuerdo cuer-po-universo-consciencia. Este cuerpo-universo-consciencia comienza, este recuerdo «amando» llena com-pletamente un tiempo y espacio y vida exclusivos suyos, y entonces desaparece; pero lo absoluto, el estado que era cuando la sensación-recuerdo «amando» no era, no es afectado por ello. Ese estado eterno preva-lece aparte de todos los aconteceres. Este cuerpo-universo-consciencia aparentemente tangible y visible desaparece en nada. Sin embargo esa nada es también un estado —de manera que esa nada también entra en el estado absoluto. ¿Pero porqué digo yo «este cuerpo-universo-consciencia aparentemente tangible y visible desaparece en nada»? Lo que es llamado «nada», eso en lo cual desaparece este cuerpo-universo-consciencia, ello es exactamente como desaparece una sensación sabor «salado» ¿Es realmente «nada» el sentido del gusto cuando la sensación sabor salado desaparece? ¿Ha desaparecido la sensación sabor sala-do en el sentido del gusto cuando ella ha desaparecido? No. El sentido del gusto permanece intocado. Es porque la sensación sabor salado es ella misma «nada» por lo que ella desaparece en nada. El error está en pensar que ella desaparece en el sentido del gusto. Exactamente así con este cuerpo-universo-consciencia.