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leohuebe

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Primer post: 30 abr 2010Último post: 7 mar 2011
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Lecturas breves
ArteporAnónimo8/23/2010

La cucaracha soñadora Era una vez una Cucaracha llamada Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha llamada Franz Kafka que soñaba que era un escritor que escribía acerca de un empleado llamado Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha. Augusto Monterroso El globo Mientras subía y subía, el globo lloraba al ver que se le escapaba el niño. Miguel Saiz Álvarez Este tipo es una mina No sabemos si fue a causa de su corazón de oro, de su salud de hierro, de su temple de acero o de sus cabellos de plata. El hecho es que finalmente lo expropió el gobierno y lo está explotando. Como a todos nosotros. Luisa Valenzuela Manzana La flecha disparada por la ballesta precisa de Guillermo Tell parte en dos la manzana que está a punto de caer sobre la cabeza de Newton. Eva toma una mitad y le ofrece la otra a su consorte para regocijo de la serpiente. Es así como nunca llega a formularse la ley de gravedad. Ana María Shua Despertar Despertó cansado, como todos los días. Se sentía como si un tren le hubiese pasado por encima.Abrió un ojo y no vio nada. Abrió el otro y vio las vías. Norberto Costa El sabor de una medialuna a las nueve de la mañana en un viejo café de barrio donde a los 97 años Rodolfo Mondolfo todavía se reúne con sus amigos los miércoles por la tarde. -Que bueno. Luisa Valenzuela Cláusula III Soy un Adán que sueña con el paraíso, pero siempre me despierto con las costillas intactas. Juan José Arreola La mujer Un hombre sueña que ama a una mujer. La mujer huye. El hombre envía en su persecución los perros de su deseo. La mujer cruza un puente sobre un río, atraviesa un muro, se eleva sobre una montaña. Los perros atraviesan el río a nado, saltan el muro y al pie de la montaña se detienen jadeando. El hombre sabe, en su sueño, que jamás en su sueño podrá alcanzarla. Cuando despierta, la mujer está a su lado y el hombre descubre, decepcionado, que ya es suya. Ana María Shua Fecundidad Hoy me siento bien, un Balzac; estoy terminando esta línea. Augusto Monterroso Lingüistas Tras la cerrada ovación que puso término a la sesión plenaria del Congreso Internacional de Lingüística y Afines, la hermosa taquígrafa recogió sus lápices y papeles y se dirigió hacia la salida abriéndose paso entre un centenar de lingüistas, filólogos, semiólogos, críticos estructuralistas y desconstruccionistas, todos los cuales siguieron su garboso desplazamiento con una admiración rayana en la glosemática. De pronto las diversas acuñaciones cerebrales adquirieron vigencia fónica: ¬¡Qué sintagma! ¬¡Qué polisemia! ¬¡Qué significante! ¬¡Qué diacronía! ¬¡Qué exemplar ceterorum! ¬¡Qué Zungenspitze! ¬¡Qué morfema! La hermosa taquígrafa desfiló impertérrita y adusta entre aquella selva de fonemas. Sólo se la vio sonreír, halagada y tal vez vulnerable, cuando el joven ordenanza, antes de abrirle la puerta, murmuró casi en su oído: ''Cosita linda". Mario Benedetti El engaño La conoció en un bar y en el hotel le arrancó la blusa provocativa, la falda entallada, los zapatos de tacón alto, las medias de seda, los ligueros, las pulseras y los collares, el corsé, el maquillaje, y al quitarle los lentes negros se quedó completamente solo. Marcial Fernández Disparos Los hombres salen del saloon y se enfrentan en la calle polvorienta, bajo el sol pesado, sus manos muy cerca de las pistoleras. En el velocísimo instante de las armas, la cámara retrocede para mostrar el equipo de filmación, pero ya es tarde: uno de los disparos ha alcanzado a un espectador que muere silencioso en su butaca. Ana María Shua A destiempo Llevaba tantos días sin hablar con nadie ni oír las noticias que no podía saber que los servicios de limpieza de la ciudad estaban en huelga. Cuando saltó desde la ventana del octavo piso fue a caer sobre una montaña de bolsas de basura. y ni siquiera tenía las llaves de su apartamento. Tomás Onaindia Apuntes para ser leídos por los lobos El lobo, aparte de su orgullosa altivez, es inteligente, un ser sensible y hermoso con mala fama... Trata de sobrevivir. Y observa al humano: le parece abominable, lleno de maldad, cruel; tanto así que suele utilizar proverbios tales como: "Está oscuro como boca de hombre", para señalar algún peligro nocturno, o "el lobo es el hombre del lobo", cuando este animal llega a ciertos excesos de fiereza semejante a la humana. René Avilés Fabila Las sirenas Otra versión de la Odisea cuenta que la tripulación se perdió porque Ulises había ordenado a sus compañeros que se taparan los oídos para no oír el pérfido si bien dulce canto de las sirenas, pero olvidó indicarles que cerraran los ojos, y como además las sirenas, de formas generosas, sabían danzar... José de la Colina Aclaración: Estos cuentos forman parte de dos Temas propios (Lecturas I y Lecturas II) de la comunidad Puro Cuento. Si les interesan los relatos breves e hiperbreves pueden darse una vuelta por allí.

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Star Wars y Joseph Campbell
ArteporAnónimo3/7/2011

Traduzco lo de arriba: este artículo, editado porque superaba los 65000 caracteres, lo encontré en tecnicacinematografica.blogspot.com. JOSEPH CAMPBELL Y EL HÉROE CON DOS CARAS La saga galáctica de Star Wars comenzó en años en los que en Hollywood estaba de moda el cine realista. George Lucas, a contracorriente, se empeñó en contar una historia de carácter mítico ambientada en un mundo “irreal”. Lucas estudió mitos de todas las culturas del mundo antes de hacer el guión de "La guerra de las galaxias". El interés por la antropología surgió en Lucas tras leer el libro “El héroe de las mil caras” de Joseph Campbell. Este autor defendió, durante su vida, la teoría de que la mayoría de los mitos antiguos son, en realidad, manifestaciones de una misma historia, que sirvió de base, durante milenios, para la educación emocional de hombres pertenecientes a muchas culturas. La teoría de Campbell se puede resumir así: Einstein descubrió algunas de las más complejas leyes de la física, pero, ni pidiendo ayuda a Freud, fue capaz de encontrar una solución para evitar la guerra que provocó Hitler. La personalidad de Hitler, Stalin o Pol Pot ha sido un misterio para la ciencia, pero no lo fue para algunos hombres “primitivos” e “incultos” que vivieron siglos antes de Jesucristo. ¿Por qué? Pues porque una historia mítica les había instruido muy bien sobre los individuos como Hitler. ¿Qué se contaba en esa historia? Vamos a verlo. Aunque la estructura de este mito ancestral propuesta por Campbell es más compleja, se suele resumir su desarrollo en 12 etapas: 1-El mundo ordinario. 2-La llamada a la aventura. 3-El rechazo de la llamada. 4-El encuentro con el mentor. 5-La travesía del primer umbral; los guardianes. 6-Los aliados, los enemigos, las pruebas. 7-Internamiento en la caverna más profunda. 8-La odisea o calvario (ordeal, en inglés). Muerte y resurrección. 9-La recompensa: el elixir sagrado del conocimiento. 10-Regreso con persecución. Gran lucha final. 11-Nueva resurrección. 12-El retorno con el elixir del conocimiento. En la historia mítica un héroe debe emprender una aventura porque algo altera su vida cotidiana llamándole a realizar una gran misión (rescatar a un unicornio encerrado, conseguir el vellocino de oro, socorrer a una dama en apuros…). En Star Wars R2D2 trae un mensaje de la princesa Leia pidiendo ser rescatada de las garras del Imperio. La princesa y el unicornio son símbolos de la libertad que ha sido eliminada por un tirano que está esclavizando al pueblo mediante un sistema político dictatorial. Solo si el héroe vence al tirano la libertad podrá salir de la alta torre en la que ha sido encerrada. En el mito germánico de Sigfrido, el dragón guarda el tesoro de los nibelungos y un anillo que es fuente de poder infinito. Es común que la aventura haya sido anunciada por una profecía. En esta profecía se afirma que el héroe tiene un origen divino (Dios fecunda a una virgen) o lleva sangre real en sus venas (Luke es hijo secreto de la princesa Padme). Así se remarca la grandeza de la personalidad del protagonista y la santidad de su misión (en el Episodio I, Lucas describe a Anakin como hijo de una mujer virgen). Es obvio que todos los evangelistas cristianos intentaron identificar a Jesucristo como el héroe profetizado que planteaba este mito ancestral. Muchas de las falsificaciones que la Iglesia ha hecho para intentar encajar con calzador a Jesús con el personaje pueden consultarse en el magnífico libro “Mentiras Fundamentales de la Iglesia Católica” de Pepe Rodriguez. La profecía que anuncia el enfrentamiento con el tirano puede llevar a éste a intentar matar al héroe cuando aún es un niño. Rea, la madre de Zeus, impidió que su hijo fuera devorado por su propio padre, Cronos (o Saturno). En Star Wars, Luke y su hermana Leia son escondidos para que permanezcan alejados del peligroso Darth Vader, su padre. Al principio puede que el héroe se resista a realizar su misión. Todo cambio trae consigo un salto a lo desconocido que provoca incertidumbre. Los hombres somos animales de costumbres y podemos ser cobardes y negarnos a abandonar nuestro mundo ordinario por doloroso que sea. Si el héroe no hace nada, finalmente llega a un estado límite de auto-destrucción en el que comprende que ya no puede seguir negándose a ver que su realidad cotidiana ha sido alterada de tal forma que exige una profunda restauración. Huir del problema solo conseguirá aumentarlo a la larga. Así es como el protagonista, finalmente, se decide a comenzar el viaje a través de un lugar que resultará ser mágico: un gran lago, un laberinto, una cueva profunda, un bosque tenebroso, el otro lado del espejo, una lejana galaxia. La gran aportación de Campbell, como vamos a ver, consiste en haberse percatado de que este viaje es, en realidad, un recorrido simbólico por el interior del alma humana. El héroe encuentra a un anciano sabio o mentor que le ayudará en su lucha, adiestrándole en los secretos de la vida. El mentor suele dar a su pupilo un arma o talismán para defenderse de las bestias. En Star Wars Obi-Wan da a Luke una espada láser, a modo de Excalibur. Según los psicólogos jungianos, el mentor es una personificación del “sí-mismo” interior. Es decir, un símbolo de que toda persona que se lo proponga puede encontrar, dentro de su propia mente, respuestas a las preguntas más importantes acerca del ser humano. Eso si, se requiere voluntad, esfuerzo y dedicación para ir superando las barreras psicológicas internas que nos impiden adentrarnos en las profundidades de nuestro espíritu. Es imprescindible que el protagonista complete bien su entrenamiento ya que si no lo hace se expone a fracasar en su misión (tal y como le pasa a Luke). Solo los que tienen un conocimiento total de sí mismos pueden enfrentar con éxito la tarea, ya que el demonio es muy astuto y es fácil caer vencido o engañado entre sus garras. El mentor suele morir o desparecer dejando solo al héroe (Yoda muere) Esto refuerza la idea de que los hombres, al final, debemos enfrentarnos solos a la vida. El protagonista, por fin, se dirige a la puerta de entrada al mundo especial dispuesto a introducirse en él; pero las cosas no son tan sencillas. Unos “guardianes del umbral” se interponen en su camino y le impiden pasar. El héroe necesitará superarlos, ya sea peleando o utilizando alguna astuta treta. Según Campbell, las gárgolas que se pueden encontrar en el exterior de gran cantidad de templos son figuras heredadas de estos personajes míticos. Estos guardianes del umbral podrían representar las neurosis internas que nos impiden avanzar en nuestro propio auto-conocimiento. Es imprescindible superar estos mecanismos de autodefensa para no dejarnos engañar por ellos y así poder ver la realidad tal y como es. Los guardianes del umbral pueden tener también otra importante función: chequear al protagonista para saber si puede pasar a la siguiente etapa de auto-conocimiento. Esta sería una explicación de porque muchas veces el héroe para poder cruzar el umbral debe contestar, con acierto, varias preguntas-acertijo. Christopher Vogler plantea la interesante idea de que en nuestra vida ordinaria algunos de nuestros conocidos pueden actuar también como guardianes del umbral. Puede que ellos se hayan acostumbrado a aprovecharse de nuestros defectos y vean la posibilidad de un cambio en nosotros como un peligro para su status. Así que deberemos superar su oposición si queremos avanzar en nuestro en nuestro desarrollo personal. ¿Acaso las sociedades enteras no se organizan muchas veces como guardianes del umbral que impiden a sus miembros salirse de las creencias y costumbres del rebaño? No es tan importante derrotar a los guardianes como “incorporarlos” y superarlos. Es decir, el trabajo del héroe es meterse en la piel de ellos y, así, comprender cómo son y qué artimañas utilizan para engañar. El umbral suele consistir en una puerta, un puente, una muralla. Algunas veces lo que se le exige al protagonista es que conozca el “nombre auténtico” de la puerta frente a la que está, lo que recuerda a lo que ocurre en el cuento de “Alí Babá y los cuarenta ladrones”. Solo quien sabe la fórmula secreta “ábrete sésamo” puede entrar en la cueva. En el “Libro de los muertos” egipcio los guardianes, cerrojos y puertas no dejan pasar a quien no conoce sus nombres. ¿Qué significado puede tener esto? ¿Quizá que al auténtico héroe se le exige haber entendido perfectamente cada parte de su propia personalidad si quiere avanzar a un grado mayor de autoconocimiento? Superado el umbral, el protagonista entra en el lugar mágico y descubre que está habitado tanto por individuos amigables como por criaturas deformes y peligrosas (centauros, harpías, faunos, dragones, ogros). En ocasiones estas criaturas, como veremos más adelante, tratan de seducir al protagonista para que éste se les una o para destruirlo. Un personaje puede hacer su aparición: “el egoísta”, un avaro que obstaculiza el camino del héroe (Waba el Hut). Este individuo puede simbolizar que la codicia es una de las mayores trabas que el hombre puede encontrar dentro de sí en el camino hacia el heroísmo y el autoconocimiento. Uno de los trabajos más importantes que el protagonista debe completar es aprender a diferenciar en quien puede confiar y en quien no, en este mundo especial. Es decir, debe aprender a diferenciar el bien del mal, y a distinguir si los demás son buenas o malas personas. Sus encuentros y enfrentamientos con estos seres permiten conocer las reglas que rigen en este universo y preparan para las feroces luchas que aguardan en el camino. Es frecuente que el héroe entre en una cantina; cuyos moradores componen un microcosmos reflejo, en pequeño, de todos los habitantes del mundo especial. En este lugar abundan los sujetos peligrosos y deseosos de bronca.¿Quién puede olvidar aquella cantina en la que Luke conoce a Han Solo, y en la cual Obi-Wan empieza a demostrar lo gran guerrero que es? Imposible olvidar a la banda de alienígenas que tocan dentro de la cantina de Star Wars o la maravillosa canción que sume en la melancolía a Humphrey Bogart en el Rick Café. En ocasiones, el héroe va a consultar el futuro a un oráculo. El adivino "ciego" Fineo enseñó a Jasón el modo de superar las rocas Simplégades. Ulises tuvo que bajar hasta el reino de los muertos (Hades) para consultar al adivino Tiresias (también ciego). Puede que el oráculo tenga espejos o bolas de cristal en los cuales se puede ver reflejado el porvenir. Esta parte de la aventura no tiene nada que ver con fenómenos sobrenaturales. En realidad, lo que remarca es el hecho de que el héroe debe conocer a su enemigo si quiere vencerlo; y que solo puede entenderlo aprendiendo a auto-observarse a sí mismo, como si se mirara en un espejo. Esta podría ser la causa de que estos adivinos sean muchas veces ciegos. Es decir, son personajes que nunca miran hacia el exterior. ¿Era Homero realmente ciego, tal y como dice la leyenda? En "Matrix" el oráculo tiene colgada en la pared la misma frase que estaba en la entrada del Oráculo de Delfos: “Conócete a ti mismo”. En resumen, el encuentro con el oráculo vuelve a incidir en la idea de que todo el viaje del héroe es, en el fondo, un recorrido interior gracias al cual se llega a conocer a los demás y se aprende a no dejarse engañar o manipular por ellos. En palabras de Antón Chéjov: “todo lo que ha aprendido sobre la naturaleza humana lo he aprendido de mí mismo”. Puede que el héroe se encuentre en su camino con otro personaje que se caracteriza por ser un sinvergüenza sin credo ni bandera ( Han Solo el contrabandista). Este personaje terminará comprometiéndose en la misión y ayudará al héroe en su lucha contra el demonio. Lo más probable es que este caradura represente la parte irresponsable que hay dentro de todo hombre. Sin renunciar a esta parte, no se puede lograr una profunda maduración personal. También es frecuente que el héroe sufra la traición de algún aliado. Cualquier personaje de la trama puede ser este embustero, incluido el mentor. Este impostor se une a las fuerzas del mal y puede llegar a provocar que los villanos venzan la guerra y dominen el mundo. En Star Wars, Anakin se convierte en el traidor, aunque se redime en el Episodio VI. Otro personaje que puede hacer su aparición es el seductor. Este individuo, con su encanto, intenta cegar y arrastrar al protagonista al abismo. Es el caso del hombre o mujer fatal tan frecuente en el cine. Las sirenas intentaban atraer con sus cantos a Ulises, Orfeo y Jasón tal y como Palpatine tienta a Anakin instigando su soberbia. Finalmente, Anakin traiciona a los jedis y provoca la caída de la República. Los papeles son totalmente intercambiables. Un amigo puede volverse enemigo o viceversa; un mentor puede convertirse en un embaucador etc. El mensaje parece ser que nada es fijo en la vida. Todos podemos cambiar y convertirnos en el futuro en lo contrario de lo que somos. Tomemos como ejemplo la película “El silencio de los corderos”. En ella un mentor (Anibal Lecter) ayuda a una mujer (Clarice Sterling) a enfrentar sus problemas personales y convertirse en una buena policía. Lecter es un psiquiatra que, seducido por el mal de sus pacientes, se ha convertido en un psicópata caníbal. El mentor caído, vuelve ahora a actuar como un buen psiquiatra e intenta ayudar a Clarice a superar los traumas que arrastra desde su infancia. Un buen ejemplo narrativo de como los hombres somos libres para elegir el bien o el mal en cualquier momento de nuestra existencia. El héroe marcha y, por fin, encuentra la guarida de la bestia. Esta parte simboliza que el protagonista debe ir hacia dentro de sí mismo y no hacia afuera para llegar a un auto-conocimiento más profundo. Hasta este momento se ha enfrentado a defensas neuróticas que le han ido poniendo obstáculos en su camino hacia la sabiduría. Ahora las resistencias psicológicas son mucho mayores; podríamos calificarlas de casi psicóticas. Por ejemplo, en "El señor de los anillos" los dominios del malvado Sauron están defendidos por una gigantesca muralla, prácticamente inexpugnable. Frodo solo puede penetrar en la fortaleza a través de un angosto y escarpado camino que conoce el traidor Gollum. Este camino está protegido por un mortífero “guardián del umbral”: la gran araña. El héroe consigue entrar en la fortaleza del demonio. Luke se cuela en la Estrella de la Muerte tal y como el héroe del mito era tragado por una ballena o monstruo; o entraba en un laberinto. Vladímir Propp sugirió que el hecho de que el héroe se introduzca en muchas ocasiones en las entrañas de un animal podría ser la explicación a porque, a veces, las puertas de entrada al mundo especial se comportan como mandíbulas. Es decir, se abren de vez en cuando y se cierran de forma muy peligrosa. El protagonista, por fin, encuentra a la bestia y se enfrenta a ella en un feroz combate. Pero en medio de la pelea ocurre algo inesperado. El héroe descubre una verdad que no podía imaginar: la misma naturaleza del demonio tenebroso está también, en potencia, dentro de él. Darth Vader confiesa a Luke que es su padre. Este es, sin duda, el momento más importante de toda la historia. La auténtica misión del héroe es ahora revelada: debe llegar a conocer en profundidad como él mismo puede hacer el bien o el mal; solo así podrá saber como debe actuar en la vida. Únicamente una persona sabia, que se conoce totalmente a sí misma, puede comportarse de una manera inteligente. En el Episodio V de Star Wars Luke se mete en un bosque tenebroso en el cual lucha contra Darth Vader. Tras vencerlo, Luke comprueba desconcertado que tras la máscara de Darth Vader se oculta su propio rostro. Llegado a este punto, el héroe debe elegir entre unirse al mal o rechazarlo. En "El señor de los anillos" Frodo sucumbe y cae bajo la influencia del anillo de poder. Luke, en cambio, prefiere rehusar a todo egoísmo e intenta suicidarse, tirándose al vacío para no unirse a su padre. Un hombre debe “matar” las partes negativas de su interior para poder renacer como un nuevo ser. Sin realizar ese esfuerzo interior no se puede llegar a la renovación del espíritu. No parece casualidad el hecho de que el héroe destruya al monstruo desde su interior. El protagonista, dentro de la ballena, corta órganos vitales de la bestia, la quema o raja su piel y, así, consigue matarla y salir fuera. Es decir, para exterminar al monstruo hay que estar dentro de él. Solo la serpiente puede destruirse a sí misma. El anillo de poder de Tolkien debe ser fundido en el mismo lugar donde se forjó. Si se niega a unirse al mal, el héroe renace de sus cenizas y resurge como un nuevo hombre más sabio y completo (Jonás sale de la ballena). En algunos mitos este nuevo nacimiento del héroe se complementa con el cambio de su nombre por otro que está en concordancia con su nuevo ser interior. En Star Wars, cuando Anakin cae en el lado oscuro es rebautizado como Darth Vader por el canciller Palpatine. En este momento el protagonista se adueña del elixir del conocimiento sagrado. Puede que el protagonista consiga escapar, pero si el villano logra alcanzarle ambos se enfrentan en un combate a muerte. Hasta ahora el héroe ha tenido que pasar muchas pruebas, incluido el tremendo examen parcial del calvario. Esta nueva pelea viene a ser una especie de examen final en el que el héroe debe demostrar que ha aprendido bien la lección a lo largo de todo su entrenamiento anterior. Puede ocurrir que el protagonista esté a punto de ser vencido y resurja de sus cenizas logrando finalmente vencer al malvado. Es el símbolo de un nuevo renacimiento interior en el que el héroe demuestra ser un hombre totalmente nuevo. Como pasa en los cuentos de hadas: el sapo, o bestia, solo logrará convertirse en príncipe si se hace merecedor del cariño y el beso de la princesa. Tras la victoria, el protagonista vuelve al mundo ordinario trayendo consigo una sabiduría (el elixir del conocimiento y de la inmortalidad) que será útil para todo aquel que quiera escucharle. El héroe, en principio, solo quería liberar a la princesa pero al tener que enfrentarse a su malvado guardián acaba conociéndolo de un modo tan profundo que reconoce su maldad también dentro de sí mismo. Es decir, su conocimiento de la bestia hace que se amplíe su propia conciencia interior y así se logra un cambio personal que,luego, mostrará a los miembros de su comunidad. Pongamos un ejemplo sacado de una película “mítica”: “Centauros del desierto”. Ethan (John Wayne) debe rescatar a su sobrina Debbie de las garras de los salvajes indios que la han raptado. Este hombre siente un odio “animal” hacia los malvados indios. Ethan entra en territorio enemigo (se introduce en el laberinto) y, tras años de búsqueda y lucha, encuentra a Debbie convertida en lo que más aborrece: una india. Su primer impulso es matarla, pero entonces ocurre algo. De repente, Ethan tiene una revelación interior: él es tan malvado como los indios a los que tanto desprecia. El odio le ha corrompido hasta el punto de matar a lo que más quiere en el mundo: su sobrina. Entonces Ethan toma la dura decisión de extirpar toda esa parte racista que hay dentro de él y no mata a la muchacha. Así puede renacer como una nueva persona más equilibrada y sabia. Se puede argumentar que el guión tiene un grave fallo ya que Ethan, aunque aparenta cambiar, en el fondo no lo hace. Perdona la vida a Debbie solo por ser "su" sobrina, es decir, lo hace por un sentimiento egoísta. Pero lo innegable es que la intención del guionista (conscientemente o no) ha sido la de reproducir la estructura argumental del antiguo mito. Pero puede ocurrir lo contrario, es decir, que el héroe sucumba a las fuerzas del abismo convirtiéndose en un demonio malvado. En este caso, el héroe se encierra en su propio egoísmo, se infla de soberbia y se convierte en el tirano que juró combatir al principio de la aventura. Sigfrido, tras matar al dragón Fafnir, se quedó con el anillo de poder que la bestia custodiaba en su cueva. Irremediablemente, la maldición del anillo cayó sobre el héroe. A Sigfrido se le subió la victoria a la cabeza y quiso casarse con Crimilda la hermana del gran príncipe Gunter. Los engaños que tuvo que realizar para casarse con la princesa llevaron a Sigfrido a ser el objeto de una implacable venganza por parte de la reina Brunilda de Islandia. Por órdenes suyas, mataron a Sigfrido clavándole una lanza en su único punto vulnerable. Los guionistas de la película "Beowulf" (2007) se han tomado la licencia de cambiar partes del poema original del siglo VIII para hacerlo más similar a la historia de Sigfrido. El héroe Beowulf tras matar al monstruo come-hombres Grendel debe enfrentarse a su vengativa madre. En la película la malvada madre bruja del poema original es transformada en una atractiva criatura mitad mujer, mitad serpiente. Esta seductora criatura, con su belleza y sus promesas de poder y gloria, logra rendir al héroe a sus pies. Fruto de su relación amorosa nace un dragón malvado que aterroriza a los habitantes de la región. De esta forma, el incansable héroe luchador acaba convirtiéndose en un rey poderoso y destructivo que solo es capaz de traer al mundo a las mismas criaturas aborrecibles contra las que antes luchaba. Lo que los guionistas de Beowulf han pretendido es, evidentemente, relacionar la caída del héroe con la visión bíblica de la seducción de Adán por parte de Eva. La serpiente (unida al árbol de la vida) fue venerada durante siglos como una diosa debido a su capacidad de mudar la piel, símbolo de resurrección. La serpiente, y otras diosas femeninas similares, representaban a la madre naturaleza con su capacidad de regenerarse eternamente. El dios griego Hermes era representado con un cayado que tenía dos serpientes entrelazadas por ser un guía al inframundo, además de mensajero de los dioses. Este símbolo (el “caduceo”) fue heredado por el dios romano Mercurio. Joseph Campbell afirma que el paso de la serpiente desde diosa hasta demonio comenzó con el nacimiento de las primeras ciudades-estado de Mesopotamia. Según Campbell, estas ciudades trajeron consigo a los primeros reyezuelos y dictadores cuyas ansías de poder les llevaban a querer ser dioses vivientes. Lógicamente, la existencia de otros dioses hacía que su poder pudiera ser ensombrecido, incluso negado. Por ello, estos reyezuelos transformaron a la diosa serpiente en algo malvado y demoníaco. Así, la madre naturaleza sufrió una degradación moral provocada por la soberbia de aquellos primeros dictadores. Pepe Rodriguez, en su libro “Dios nació mujer” plantea una teoría casi idéntica a la de Campbell, añadiendo además un matiz machista en el proceso. Para Rodriguez el derrocamiento de la Diosa en favor de un dios masculino fue una artimaña para legitimar el poder social de los varones (reyes, sacerdotes, militares, etc). El Antiguo Testamento recogió esta visión negativa de la serpiente y de la mujer en el relato de Adán y Eva. Es interesante percatarse, además, de que la criatura seductora de Beowulf es descrita como un “ser del agua”, con las connotaciones que este elemento tiene como precursor de la vida. Todas las grandes civilizaciones surgieron al lado de algún gran río. No parece una casualidad el hecho de que muchas de las supuestas apariciones de la Virgen hayan sucedido junto a manantiales de agua. Además, no olvidemos que el diablo es descrito muchas veces en la Biblia como un monstruo marino (por ejemplo: Isaías 27:1, Apocalipsis 13:1). De todas formas, resulta curioso el hecho de que la Iglesia ha conservado parte de este antiguo culto popular a la madre naturaleza en la veneración que profesa a la Virgen María, “la madre” de Jesús. La visión que tenía Joseph Campbell acerca del tema, sin duda, estaba motivada por su enorme simpatía personal hacia el budismo y las filosofías de corte ecologista. Los guionistas de Beowulf proponen un punto de vista muy diferente al de Campbell y al de Pepe Rodriguez. Su visión es mucho más cercana a la bíblica, según la cual la serpiente representa la tentación demoníaca que hace que los hombres incumplan los mandatos morales de Dios. En este caso, Beowulf deja de cumplir su misión al caer bajo la tentación del atractivo de la carne y del ansía de poder personal. Así el héroe pierde su integridad moral y se convierte en la bestia que antes combatía. La visión popular de la seducción de Adán por parte de Eva ha puesto el énfasis en el plano sexual. Sin embargo, El Antiguo Testamento relaciona el pecado original, tanto con la serpiente (el sexo) como con la desobediencia a Dios. En el Génesis, el tradicional árbol sagrado se divide en dos diferentes: uno es el del conocimiento del bien y del mal, y otro el árbol de la vida eterna. Dios ordena, explícitamente, a Adán y Eva que no coman del primero. Es decir, les impide que puedan usar su inteligencia para razonar y poder desarrollar unos criterios morales personales y justos. Erich Fromm ve en esta prohibición un claro ejemplo del oscurantismo que impregna a todas las éticas autoritarias. Según ellas, solo el gran líder tiene derecho a decidir qué es bueno y qué es malo. Los súbditos deben limitarse a obedecer ciegamente las normas morales que les impone una autoridad superior e incuestionable. Dios expulsa a Adán y Eva del paraíso para impedir que coman del segundo árbol (el de la vida eterna) y, de esta forma, lleguen a ser tan sabios como él. Además, tras la marcha de la pareja, Dios, por si acaso, pone unos guardianes del umbral (querubines y una espada ardiente) en el camino hacia el árbol. En el Libro del Apocalipsis se dice que los elegidos, que vayan al cielo, si tendrán derecho a disfrutar dicho árbol. Según el Génesis, Adán y Eva estuvieron en el paraíso y a Dios no le hizo ninguna gracia que lo tocaran. En fin, una más de todas las incongruencias de la Biblia. En Star Wars, George Lucas relaciona la caída del héroe no con la lujuria sino con la avaricia (aunque, en el fondo, sean primas hermanas). En el Episodio II Anakin es incapaz de aceptar el hecho de que su madre muera. Cuando después, en el Episodio III, debe elegir entre su deber como Jedi (defender la libertad política) o perder a Padme, su mujer, decide no desprenderse de su posesión más preciada. A partir de ese momento, los demás ya no serán serán nunca más seres humanos libres e iguales, sino cosas sobre las que él puede ejercer su derecho de propiedad. Como la avaricia es un pozo sin fondo, Anakin acaba poseído por al ansía de dominar toda la galaxia. Y, finalmente, se une al Imperio, la máquina legal y militar que anula las libertades de los individuos convirtiéndolos en esclavos del gran sádico dominador: el Emperador. En el último capítulo de la saga, Anakin toma la decisión de suicidarse para salvar la vida de su hijo y, al mismo tiempo, destruir el Imperio. Es decir, Anakin se libera de su egoísmo y hace un acto supremo de bondad, convirtiéndose así en el héroe que no fue y en el mesías anunciado por la profecía. Un detalle interesante es que en Star Wars la luz se utiliza muchas veces como metáfora. Los sith se definen a sí mismos como adoradores del “lado oscuro”. Con ello, George Lucas recoge una larga tradición cinematográfica. En infinidad de películas los personajes perversos suelen moverse a sus anchas en la oscuridad de la noche, mientras que se encuentran fuera de su elemento frente a la luz del día. Un claro ejemplo es el hecho de que los vampiros mueren cuando son alcanzados por la luz del sol. Muchas películas de terror acaban con escenas en las que el protagonista debe luchar con el villano en su terreno, que es un lugar totalmente oscuro (“El silencio de los corderos”, “REC”, “28 semanas después”...). Hablando de esto es imposible no recordar el maravilloso tratamiento que Murnau dió a las sombras del vampiro en su película “Nosferatu”. Evidentemente, esto simboliza la idea de que la maldad humana suele esconder sus oscuras intenciones para poder salirse con la suya. En Star Wars, Palpatine y los Sith ocultan durante años su plan para hacerse con el poder y así logran engañar a todo el mundo, incluidos los jedis. Este tema, probablemente, tiene sus raíces culturales más antiguas en el Mazdeísmo. Su profeta, Zaratustra, predicó un dualismo basado en la batalla entre la luz y las tinieblas, como símbolos del bien y del mal. Ahura Mazda u Ormuz era el dios bueno del día y Angra Mainyu o Ahriman el espíritu malvado de la noche (el nombre de las bombillas Mazda proviene de aquí). Joseph Campbell era una detractor absoluto del mazdeísmo. Para él, Zaratustra supuso el fin de una época dorada de la humanidad. La radical dicotomía entre el bien y el mal (heredada luego por el judaísmo, el cristianismo y el Islam) hizo que el hombre perdiera su unidad emocional natural y su equilibrio. Campbell era ante todo un defensor del budismo y, como tal, pensaba que los contrarios deben integrarse y superarse para poder llegar a la auténtica iluminación y al nirvana. En el libro “Los mitos en el tiempo” afirma Campbell: “La dimensión mística está más allá del bien y del mal”. De una frase así lo menos que se puede decir es que es más que discutible. En mi modesta opinión, la historia demuestra que más allá del bien y del mal siempre se encuentra el mal, eso si, muy bien escondido. Y es que, como dijo Baudelaire, el mayor logro del diablo es convencer a los demás de que no existe. Aunque en Star Wars se hacen muchas referencias a “la fuerza” y al “equilibrio de la fuerza”, conceptos de corte taoísta, en la trama no se encuentran tantos elementos budistas como se suele afirmar. El budismo pone un gran énfasis en la no-violencia. No tiene mucho sentido el defenderse cuando se está buscando la desaparición del propio yo y la integración en la rueda inmutable de la materia universal. Esta mentalidad ha llevado a las comunidades budistas a ser masacradas muchas veces, sin que opusieran mucha resistencia. Muy al contrario, un jedi tiene una espada láser y aprende a utilizarla con pericia. Los jedis matan y exterminan a los siths de forma inmisericorde, considerándolo como algo necesario para preservar la libertad en la galaxia. Esto concuerda, más bien, con una mentalidad moralista que defiende la lucha del bien contra el mal, y no con una visión pacifista o budista. Al final de la saga, Anakin logra el famoso “equilibrio de la fuerza” pasándose al bando contrario, matando al emperador y derrocando al Imperio. ¿Se parece esto a sentarse en posición de loto, meditar y alcanzar el nirvana? En el fondo, Lucas si cree en la dualidad del ser humano (y de toda la materia) y es mucho menos budista o taoísta de lo que algunos afirman. El capítulo 14 (“Defenders of Peace”) de la serie de animación “The Clone Wars” es todo un alegato a favor de la violencia cuando hay necesidad de ella. El capítulo comienza con esta frase en la pantalla: “Cuando a uno le rodea la guerra debe acabar escogiendo un bando”. Este es, sin duda, el punto en el que más difiere el guión de Star Wars de las ideas de Campbell. Podríamos decir que, en su personal viaje del héroe, Campbell encuentra un elixir con sabor a budismo y a taoísmo. Lucas, en cambio, halla una pócima con el gusto amargo de la sangre del malvado dragón Fafnir. Los personajes de C3PO y R2D2 los creó Lucas inspirándose en dos secundarios cómicos de la película “La fortaleza escondida” de Akira Kurosawa. C3PO tiene una función parecida a la que tenía el coro en las obras griegas (comentar con la audiencia todos los hechos que van ocurriendo en la aventura). También se asemeja al clásico bufón (Trickster en inglés) de las obras de Shakespeare. Este bufón puede, a veces, ser la voz que exprese con más certeza la situación (el viejo Mose en “Centauros del desierto”). Lucas introdujo un nuevo bufón (Jar Jar Binks) en el guión de su segunda trilogía. Este personaje cómico no ha gustado mucho a los fans porque sus chistes de patoso no tienen ninguna relación con la trama principal de la historia. R2D2, por su parte, es similar al personaje del heraldo o mensajero griego, que era el encargado de llevar noticias importantes al héroe para motivar así el desarrollo de la historia. Otro personaje arquetípico de Star Wars es el “bounty hunter”; mercenario sin escrúpulos que trabaja para los villanos a cambio de dinero. Esta figura aparece frecuentemente en los westerns clásicos de Hollywood. El bounty hunter “Jango Fett” tuvo tal popularidad entre el público que George Lucas amplió sus apariciones en la saga. Padme acaba siendo un personaje tipo “santo inocente”. Es decir, es una buena persona que muere por los efectos del mal, ya sea de forma directa o indirecta (como, por ejemplo, la india Sonseeahray en “Broken Arrow”, 1950). Shakespeare era muy dado a poner un personaje de este tipo en sus tragedias (Cordelia en “El rey Lear”, Ofelia en “Hamlet”, Desdémona en “Otelo”…). De hecho, el cuerpo de Padme tiene, en su entierro, un cierto parecido a la Ofelia del cuadro de Millais. Como hemos visto, para Campbell, la cultura de los pueblos no es el resultado de una creación de las masas, como pueda pensarse. Son unos pocos individuos (los héroes) los que son capaces de salir de las normas y límites establecidos por su sociedad e ir más allá para ampliar (o reducir) los conocimientos de su pueblo. Así es como las culturas avanzan (o retroceden): por el impulso de un solo héroe que tiene el valor suficiente para hacer un viaje interior en el que pueda encontrar un sabiduría nueva; el elixir sagrado capaz de curar las heridas de una sociedad enferma. Algo de razón debe tener Campbell, ya que si vemos las culturas que en el 2007 pueblan la tierra nos encontramos con que la mayoría de ellas están basadas en la ideología que un solo hombre fundó: Moisés para los judíos, Jesucristo para los cristianos, Mahoma para los islámicos, Buda para los budistas. Curiosamente, este sistema puede provocar retrocesos culturales tal y como, en mi humilde opinión, supuso para Occidente la introducción del cristianismo, con todo su masoquismo autodestructivo de fondo como modelo de conducta. Se pueden encontrar posibles conexiones entre la leyenda del Santo Grial y el mito del héroe. La interpretación más conocida del Grial afirma que es la copa que Jesús utilizó en la última cena. Dentro de ella se supone que está la sangre de Cristo (con poderes milagrosos). La similitud con el curativo elixir sagrado de los antiguos mitos me parece bastante evidente. Además, es interesante darse cuenta de que el elixir en la leyenda de Sigfrido es la sangre del dragón Fafnir. Sigfrido, tras matar a la bestia, se bebe su sangre y se baña en ella. Así es como se hace invulnerable y comprende el lenguaje de los pájaros. Es decir, es el conocimiento del mal, que está dentro del dragón, el que aumenta su sabiduría acerca de los hombres y de toda la naturaleza. Con toda esta base mítica, Lucas ha escrito una historia en la que nos muestra como el bien y el mal que habitan dentro del corazón de todo hombre permanecen en un difícil equilibrio, que puede llegar a romperse en cualquier momento. Una historia en la que vemos como el egoísmo lleva al hombre a la agresividad, la violencia y el deseo de dominar a los demás. Resulta muy interesante comprobar la enorme similitud que existe entre las teorías del psicólogo Erich Fromm acerca de la biofilia-necrofília del ser humano con las ideas acerca de "la fuerza" que se plantean en el guión de Lucas. También es significativo como las teorías de Fromm coinciden con las de Campbell al identificar, ambos, los sistemas fascistas de gobierno con las culturas influenciadas por las religiones monoteístas. La imagen del único Dios Todopoderoso es traspasada simbólica y afectivamente a la del dictador político omnipotente. Si a alguien le interesa este tema puede consultar los libros: "Anatomía de la destructividad humana", “Ética y psicoanálisis” y “El miedo a la libertad” de Fromm; y “Las máscaras de Dios” de Cambpell. Decía un veda: “La verdad es solo una, los sabios solo le dan diferentes nombres”. Se puede reprochar al Episodio III que la transformación de Anakin al lado oscuro es bastante light. Resulta poco creíble que un hombre pase de ser un poco chulito y soberbio a convertirse en un monstruo asesino de una forma tan rápida e incoherente. Éste era el plato fuerte de la historia y George Lucas debió echar mucha más carne en el asador. A veces, Lucas parece dar a entender que es el amor el que pierde a Anakin; cuando solo debe ser la codicia la que motive su comportamiento. Al lado oscuro no se llega por amor, se llega por egoísmo. Frente a este mediocre Anakin nos encontramos con un soberbio Canciller Palpatine interpretado por Ian McDiarmid. Un monstruo con dos caras: la de responsable hombre de Estado y la de canalla capaz de engañar al mismo demonio. Los hombres más malvados de la historia de la humanidad ha sido expertos en ocultar sus ansías de destrucción y de poder absoluto bajo los más nobles disfraces. Si alguien quiere hacer algo malo es necesario esconderlo para que los demás no puedan darse cuenta y evitarlo. La descripción de cómo Palpatine, en plan caballo de Troya, derriba desde dentro la democracia e instaura una dictadura fascista es, sin duda, lo mejor de esta película. Lucas nos describe uno de los trucos más viejos usados por los dictadores para subir y mantenerse en el poder: inventarse un enemigo externo. Tal y como George Orwell narraba en “1984” las dictaduras suelen crear enemigos imaginarios (Godstein) y mantener constantes guerras provocadas artificialmente (Eurasia, Asia Oriental) para justificar el poder absoluto y la represión de todo oponente político interno. Es lógico que en situaciones excepcionales, como la guerra, el poder se concentre en un reducido grupo con capacidad para decidir rápidamente. Todo aquel que disiente de las órdenes de este grupo es considerado traidor y colaborador del enemigo, por lo que se le puede ejecutar. Esta trampa es la que utiliza Palpatine para eliminar las leyes democráticas y condenar a muerte a todos los jedis. Los jemeres rojos utilizaron exactamente la misma argucia para mantener a la población camboyana bajo un sistema de terror constante. Todo aquel que no obedecía lo que se le ordenaba era considerado espía del enemigo Vietnam y, por ello, era torturado y ejecutado. Stalin fue otro especialista en mantenerse en el poder ejerciendo el terror por medio de innumerables purgas internas que lavaban al URSS de “traidores” a la patria y colaboradores de los enemigos europeos. La creación artificial de un enemigo tiene, además, otra función para los dictadores: la de provocar el sadismo encubierto en la población. El dictador convence al pueblo de que hay un rival que estaba buscando la destrucción del país. El contrincante es malvado, cruel y responsable de todos los crímenes conocidos en el universo. El deber de todo buen ciudadano es, por tanto, defender su patria del futuro y “seguro” ataque de este enemigo perverso. Mal hombre es el que no colaboraba en el exterminio de los demonios extranjeros. De esta forma, el dictador lava el cerebro de sus súbditos y los convierte en sádicos asesinos mientras en su conciencia creen estar cumpliendo su deber. Orwell lo describe muy bien en 1984 cuando narra como está mal visto por la sociedad el no asistir a los “2 minutos del odio, el no ir a las ejecuciones masivas de los enemigos y traidores, o el no regodearse en las muertes que aparecen en las películas de guerra. Es el todo del revés o “doble-pensamiento” que tan bien describe Orwell: “la guerra es la paz, la libertad es la esclavitud, la ignorancia es la fuerza”. No queda, sin embargo, muy bien expuesta la inquietante idea que Lucas expone acerca de que los pueblos y los sistemas políticos acaban suicidándose cuando la corrupción está generalizada en ellos. Como dijo el historiador William Durante: “ninguna civilización es conquistada por otra sin que antes tenga lugar su propia autodestrucción”. Una crítica que se puede hacer a la saga de Star Wars es una incongruencia bastante grande de George Lucas en referencia a su odio hacia la tecnología. En Star Wars las máquinas aparecen constantemente como una amenaza contra el hombre. Lucas es un convencido defensor de la vida campestre. El malvado Imperio Galáctico, con sus innumerables robots asesinos, representa el punto opuesto a la idílica vida natural del campo. Y esto lo afirma un hombre que siempre ha estado obsesionado por utilizar toda nueva tecnología digital que haya en el mercado para hacer efectos especiales. Este temor a las máquinas, relacionado con la leyenda del Golem, ha sido expuesto en multitud de guiones cinematográficos ("2001 Odisea espacial, "Juegos de guerra", "Terminator", "Matrix"...). Evidentemente, las máquinas no son buenas ni malas, sino que es bueno o malo el uso que el hombre hace de ellas. El mismo Lucas ha declarado ser consciente de todo ello, y más aún, cuando es el robot R2D2 quien suele sacar a los jedis de muchos de sus apuros. Y una crítica a nivel personal: no me gustan esos finales de Lucas con celebraciones apoteósicas tras haber derrotado a los villanos. Dan la impresión de que el lado oscuro ha sido vencido para siempre. Me recuerdan a ese mito de “la Edad de Oro” o del “Paraíso Terrenal” donde el ser humano vive eternamente feliz y sin preocupaciones (quimera infantil tan bien explotada por los marxistas y los nazis). Como decía Jung: “La vida es un campo de batalla. Siempre lo fue y siempre lo será, y si no fuera así, la existencia llegaría a su fin”. Por desgracia, si hay un personaje en la mitología que refleja la esencia del mal, es la hydra. Si le cortas una cabeza, pronto surgen otras para sustituirla. Desde su inicio, la ciencia se empeñó en despojar a los antiguos mitos de toda validez empírica y pretendió conservarlos solo como testimonio de la rica imaginación de pueblos antiguos. Los mitos, silenciosos, siguieron el curso de los siglos infiltrándose en la pintura, en la escultura, en los cuentos infantiles, en las fábulas, en las novelas, en el teatro, en las religiones. Las tradiciones populares nunca los dejaron irse, sino que los conservaron vivos como un valioso tesoro cultural que no debía quedar olvidado entre las polvorientas páginas de los libros de historia. Los espectadores de cine del siglo XX se quedaron prendados de películas como “Star Wars”, “El señor de los anillos” o “Matrix”. Las aventuras de los viejos héroes se contemplaron de nuevo con pasión, como si nunca antes hubieran sido contadas. Quizá, al final, habrá que darles la razón al señor Campbell y al señor Lucas y reconocer la enorme significación que sigue teniendo la mitología para el hombre. Campbell citaba esta frase en una de sus conferencias: “Una sociedad que no tiene un mito en que apoyarse, y de donde sacar coherencia, va hacia su disolución”. Los personajes míticos de Star Wars se nos presentan como símbolos de todo lo que hay en lo más profundo de nuestro interior. ¿Será por eso por lo que nos parecen tan auténticos e intemporales?

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Librería Bau (del aire); historia IV
ArteporAnónimo10/8/2010

BREVE CATÁLOGO ILUSTRADO DE LIBROS PERDIDOS -HISTORIAS CONTADAS POR EL BIBLIÓFILO HANS STAUFFENBERG EN SUS VISITAS A LA LIBRERÍA BAU (DEL AIRE) EN LOS PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO XXI- Debo confesar que la presencia del señor Stauffenberg en mi librería me provoca una repulsión que nunca antes había sentido por otro ser vivo. En realidad, aun hoy, tras ocho meses de verlo asomarse entre los libros de la vidriera al menos dos veces por mes, no puedo reprimir un gesto de desprecio ante sus ojos de reptil con cataratas, ante las serpientes labradas en su bastón, ante la lujuria con que, al entrar, su cuerpo envolverá los viejos ejemplares en busca de esas señas que los hacen únicos. Hay noches en que lo sueño en su biblioteca, sudando azufre y riéndose de mi ignorancia, acariciando un volumen codiciado por todos los bibliófilos del mundo y adquirido aquí, en mi librería, a precio de oferta. Pero lo soporto. Apenas me dedica su entrecortado “Buenas tardes” escondo la verdad detrás de una máscara de fría cortesía y, a veces, hasta le sonrío. Porque cuando el señor Staunfferberg llega con ganas de hablar, deja en mi recuerdo historias como esta: HISTORIA IV Del mismo modo que usted tiene al dinero, un objeto material, como a su deidad suprema, a principios del siglo XIX se formó una extraña secta denominada la “Cofradía de Johan Gensfleich”, secreta en su funcionamiento y selectiva en su admisión, integrada por escritores europeos que también entronaron como a su único dios a un objeto, a la más extraordinaria de las máquinas: la imprenta. No es mucho lo que se sabe de la secta, sólo que aún en la actualidad perdura, que tiene como Hermano Mayor al italiano Umberto Eco y que su doctrina está basada en una compleja relación de hechos históricos y cambios sociales que comenzaron con la aparición del dios egipcio Thoth y culminaron un día de 1454 con la presentación de su invento por el irascible Gutenberg. Parece ser que una de las máximas de la cofradía, en realidad, la única que se conoce, es que todos sus miembros, en cada uno de sus textos, deben veladamente referirse al dios. Por ejemplo, Victor Hugo, en “Notre-Dame de Paris”, hace que un personaje, con su primer libro impreso en sus manos, mire una catedral y diga: “Esto matará aquello”. Claves así se han descubierto en Kavafis, Ungaretti, Henry James, el norteamericano que se nacionalizó inglés para ser aceptado en la secta, Stevenson, Verne y mis compatriotas Wassermann y Klingen, entre los que ahora recuerdo. Se sospecha que hace seis o siete años, ya con el papado de Eco, tuvieron su peor crisis. Ocurrió un cisma entre quienes querían conservar los límites europeos y los que querían abrirse al mundo literario. Globalizarse, diría cualquier otro que no fuera yo. Se cree que un grupo minoritario liderado por el comunista portugués José Saramago y el cronista de guerra español Pérez-Reverte se escindió, que adoptaron el nombre de “Los seguidores del Maestro de los Naipes” y que dieron lugar a los escritores de América, Asia y África. También se cree que para ellos editaron un catálogo con las claves europeas escondidas hasta esa fecha. Se sabe que a quienes se lo entregan les informan que deben memorizarlo y devolverlo, que perderlo o repetirlo en público puede ser causal de calamidades. Por eso, entre los bibliófilos, cuando se habla de ese catálogo sagrado, se lo hace en voz baja y añorando algún día entrar a un lugar como este y encontrar uno mezclado entre las revistas “Selecciones”, que, quizá, es donde una persona como usted lo pondría. Por eso es que ahora mismo, con su permiso, o sin él, voy a revisar ese canasto. Fuente: leohuebe.blogspot.com

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Nuevo libro de García Márquez. Uno de sus capítulos
ArteporAnónimo10/31/2010

"Cómo comencé a escribir" es uno de los textos que componen el nuevo libro de Gabriel García Márquez titulado "Yo no vengo a decir un discurso", editado por Random House Mondadori, de pronto lanzamiento. Primero que todo, perdónenme que hable sentado, pero la verdad es que si me levanto corro el riesgo de caerme de miedo. De veras. Yo siempre creí que los cinco minutos más terribles de mi vida me tocaría pasarlos en un avión y delante de veinte a treinta personas, no delante de doscientos amigos como ahora. Afortunadamente, lo que me sucede en este momento me permite empezar a hablar de mi literatura, ya que estaba pensando que yo comencé a ser escritor en la misma forma que me subí a este estrado: a la fuerza. Confieso que hice todo lo posible por no asistir a esta asamblea: traté de enfermarme, busqué que me diera una pulmonía, fui a donde el peluquero con la esperanza de que me degollara y, por último, se me ocurrió la idea de venir sin saco y sin corbata para que no me permitieran entrar en una reunión tan formal como ésta, pero olvidaba que estaba en Venezuela, en donde a todas partes se puede ir en camisa. Resultado: que aquí estoy y no sé por dónde empezar. Pero les puedo contar, por ejemplo, cómo comencé a escribir. A mí nunca se me había ocurrido que pudiera ser escritor pero, en mis tiempos de estudiante, Eduardo Zalamea Borda, director del suplemento literario de El Espectador de Bogotá, publicó una nota donde decía que las nuevas generaciones de escritores no ofrecían nada, que no se veía por ninguna parte un nuevo cuentista ni un nuevo novelista. Y concluía afirmando que a él se le reprochaba porque en su periódico no publicaba sino firmas muy conocidas de escritores viejos, y nada de jóvenes en cambio, cuando la verdad -dijo- es que no hay jóvenes que escriban. A mí me salió entonces un sentimiento de solidaridad para con mis compañeros de generación y resolví escribir un cuento, nomás por taparle la boca a Eduardo Zalamea Borda, que era mi gran amigo, o al menos que después llegó a ser mi gran amigo. Me senté y escribí el cuento, lo mandé a El Espectador. El segundo susto lo obtuve el domingo siguiente cuando abrí el periódico y a toda página estaba mi cuento con una nota donde Eduardo Zalamea Borda reconocía que se había equivocado, porque evidentemente con «ese cuento surgía el genio de la literatura colombiana» o algo parecido. Esta vez sí que me enfermé y me dije: «¡En qué lío me he metido! ¿Y ahora qué hago para no hacer quedar mal a Eduardo Zalamea Borda?». Seguir escribiendo, era la respuesta. Siempre tenía frente a mí el problema de los temas: estaba obligado a buscarme el cuento para poderlo escribir. Y esto me permite decirles una cosa que compruebo ahora, después de haber publicado cinco libros: el oficio de escritor es tal vez el único que se hace más difícil a medida que más se practica. La facilidad con que yo me senté a escribir aquel cuento una tarde no puede compararse con el trabajo que me cuesta ahora escribir una página. En cuanto a mi método de trabajo, es bastante coherente con esto que les estoy diciendo. Nunca sé cuánto voy a poder escribir ni qué voy a escribir. Espero que se me ocurra algo y, cuando se me ocurre una idea que juzgo buena para escribirla, me pongo a darle vueltas en la cabeza y dejo que se vaya madurando. Cuando la tengo terminada (y a veces pasan muchos años, como en el caso de Cien años de soledad, que pasé diecinueve años pensándola), cuando la tengo terminada, repito, entonces me siento a escribirla y ahí empieza la parte más difícil y la que más me aburre. Porque lo más delicioso de la historia es concebirla, irla redondeando, dándole vueltas y revueltas, de manera que a la hora de sentarse a escribirla ya no le interesa a uno mucho, o al menos a mí no me interesa mucho; la idea que le da vueltas. Les voy a contar, por ejemplo, la idea que me está dando vueltas en la cabeza hace ya varios años y sospecho que la tengo ya bastante redonda. Se las cuento ahora, porque seguramente cuando la escriba, no sé cuándo, ustedes la van a encontrar completamente distinta y podrán observar en qué forma evolucionó. Imagínense un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de diecisiete y una hija menor de catorce. Está sirviéndoles el desayuno a sus hijos y se le advierte una expresión muy preocupada. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella responde: «No sé, pero he amanecido con el pensamiento de que algo muy grave va a suceder en este pueblo». Ellos se ríen de ella, dicen que ésos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el adversario le dice: «Te apuesto un peso a que no la haces». Todos se ríen, él se ríe, tira la carambola y no la hace. Paga un peso y le pregunta: «¿Pero qué pasó, si era una carambola tan sencilla?». Dice: «Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi mamá esta mañana sobre algo grave que va a suceder en este pueblo». Todos se ríen de él y el que se ha ganado el peso regresa a su casa, donde está su mamá y una prima o una nieta o en fin, cualquier parienta. Feliz con su peso dice: «Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla, porque es un tonto». «¿Y por qué es un tonto?». Dice: «Hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado por la preocupación de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo». Entonces le dice la mamá: «No te burles de los presentimientos de los viejos, porque a veces salen». La parienta lo oye y va a comprar carne. Ella dice al carnicero: «Véndame una libra de carne» y, en el momento en que está cortando, agrega: «Mejor véndame dos porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado». El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar una libra de carne, le dice: «Lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se está preparando, y andan comprando cosas». Entonces la vieja responde: «Tengo varios hijos; mire, mejor déme cuatro libras». Se lleva cuatro libras y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto, a las dos de la tarde, hace calor como siempre. Alguien dice: «Se han dado cuenta del calor que está haciendo?». «Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor.» Tanto calor que es un pueblo donde todos los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos. «Sin embargo -dice uno-, nunca a esta hora ha hecho tanto calor.» «Sí, pero no tanto calor como ahora.» Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz: «Hay un pajarito en la plaza». Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito. «Pero, señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.» «Sí, pero nunca a esta hora.» Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo. «Yo sí soy muy macho -grita uno-, yo me voy.» Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndolo. Hasta el momento en que dicen: «Si éste se atreve a irse, pues nosotros también nos vamos», y empiezan a desmantelar literalmente al pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo. Y uno de los últimos que abandona el pueblo dice: «Que no venga la desgracia a caer sobre todo lo que queda de nuestra casa» y entonces incendia la casa y otros incendian otras casas. Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio clamando: «Yo lo dije, que algo muy grave iba a pasar y me dijeron que estaba loca». FUENTE: http://prodavinci.com

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Librería Bau (del aire); historia III
ArteporAnónimo10/8/2010

BREVE CATÁLOGO ILUSTRADO DE LIBROS PERDIDOS -HISTORIAS CONTADAS POR EL BIBLIÓFILO HANS STAUFFENBERG EN SUS VISITAS A LA LIBRERÍA BAU (DEL AIRE) EN LOS PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO XXI- Debo confesar que la presencia del señor Stauffenberg en mi librería me provoca una repulsión que nunca antes había sentido por otro ser vivo. En realidad, aun hoy, tras ocho meses de verlo asomarse entre los libros de la vidriera al menos dos veces por mes, no puedo reprimir un gesto de desprecio ante sus ojos de reptil con cataratas, ante las serpientes labradas en su bastón, ante la lujuria con que, al entrar, su cuerpo envolverá los viejos ejemplares en busca de esas señas que los hacen únicos. Hay noches en que lo sueño en su biblioteca, sudando azufre y riéndose de mi ignorancia, acariciando un volumen codiciado por todos los bibliófilos del mundo y adquirido aquí, en mi librería, a precio de oferta. Pero lo soporto. Apenas me dedica su entrecortado “Buenas tardes” escondo la verdad detrás de una máscara de fría cortesía y, a veces, hasta le sonrío. Porque cuando el señor Staunfferberg llega con ganas de hablar, deja en mi recuerdo historias como esta: HISTORIA III Una mañana de 1835, el corsario al servicio de la República de Río Grande, Giussepe Garibaldi, desembarcó en un paraje inhóspito de la que hoy conocemos como la costa uruguaya con la intención de comprar un buey con el que alimentar a sus marinos. Cuenta Garibaldi en sus memorias que se alejó bastante de la costa y que penetró en un bosque oscuro en el que se encontró con una mujer hermosa a la que en un principio confundió con un hada. Después de presentarse, sin dejar de admirar la belleza de la dama, el corsario, con cierto pudor, le dijo lo que estaba buscando. Ella lo invitó a su casa para que allí esperasen a su marido, quien seguramente no tendría reparos en satisfacer su demanda. El corsario nos dice que la mujer comenzó a hacerle preguntas sobre Europa, mezclando en su castellano perfectas frases en italiano que lo sorprendieron, pero que más lo sorprendió que ella recitara a Dante y Petrarca con unos matices tan peninsulares que lo emocionaron hasta lagrimear. No cuenta Garibaldi lo que sucedió entre el fin del repertorio y la llegada del esposo de la dama. Si se sabe que el hombre le vendió el buey al corsario, que un peón lo descuartizó y que lo enviaron rápidamente al barco. En la despedida, la mujer le obsequió a Garibaldi una primera edición, año 1620, del Diccionario de la Lengua Italiana realizado por la Academia della Crusca, el primer diccionario de una sola lengua de la historia. En el año de 1857, el incomparable Alejandro Dumas recibe como legado aquel diccionario. En la carta que lo acompañaba Garibaldi le afirma que, para él, ese trabajo de compilación había sido tan importante como las ideas de Mazzini o sus propias batallas para corporizar el sueño de la República de Italia. Fuente: leohuebe.blogspot.com

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Librería Bau (del aire); historia I
ArteporAnónimo7/28/2010

BREVE CATÁLOGO ILUSTRADO DE LIBROS PERDIDOS -HISTORIAS CONTADAS POR EL BIBLIÓFILO HANS STAUFFENBERG EN SUS VISITAS A LA LIBRERÍA BAU (DEL AIRE) EN LOS PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO XXI- Debo confesar que la presencia del señor Stauffenberg en mi librería me provoca una repulsión que nunca antes había sentido por otro ser vivo. En realidad, aun hoy, tras ocho meses de verlo asomarse entre los libros de la vidriera al menos dos veces por mes, no puedo reprimir un gesto de desprecio ante sus ojos de reptil con cataratas, ante las serpientes labradas en su bastón, ante la lujuria con que, al entrar, su cuerpo envolverá los viejos ejemplares en busca de esas señas que los hacen únicos. Hay noches en que lo sueño en su biblioteca, sudando azufre y riéndose de mi ignorancia, acariciando un volumen codiciado por todos los bibliófilos del mundo y adquirido aquí, en mi librería, a precio de oferta. Pero lo soporto. Apenas me dedica su entrecortado “Buenas tardes” escondo la verdad detrás de una máscara de fría cortesía y, a veces, hasta le sonrío. Porque cuando el señor Staunfferberg llega con ganas de hablar, deja en mi recuerdo historias como esta: HISTORIA 1 Seguramente aquí, en este negocio donde se comercializan libros comprados en velorios, no encontraré ningún ejemplar de la editorial Aldina, perteneciente al honorable Aldo Manuzio. De lo que le estoy hablando es de impresiones realizadas en Venecia en la primera década del siglo XVI. Manuzio inventó el tipo de letra conocido como itálico, publicó una centena de obras de autores griegos clásicos y, además, tuvo tiempo de difundir textos herméticos. Hacia 1505 Manuzio recibió un encargo especial. La familia Fugger, banqueros de los Habsburgos, le solicitaron un ejemplar de Picatrix y uno de La Tabla Esmeralda, en alemán, presumiblemente a pedido del mismísimo emperador germánico, Maximiliano I. Durante 450 años no se supo nada de aquellos libros. Pero en 1960 La Tabla Esmeralda y el Picatrix solicitados por los Fugger se subastaron silenciosamente en Nueva York. Se pagaron por ellos ciento veinticinco mil dólares. Gracias a unos amigos pude averiguar quien los entregó en subasta. Era un compatriota mío, un ex SS refugiado en el Brasil. Viajé. Logré entrevistarlo. Se negó a decirme como había conseguido los libros. También se negó a darme los datos del comprador. Hace algunos días me llegó una fría esquela con la noticia de la muerte de mi compatriota y una carta de su autoría en la que me cuenta como había rescatado los libros de la última guarida de Adolf Hitler y Eva Braun, antes del presunto suicidio y las llamas. Allí, a manera de posdata, me revela el nombre del supuesto comprador. Usted ni se imagina las personas que según esta carta aún siguen vivas. leohuebe.blogspot.com

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El rito: guión
El rito: guión
ArteporAnónimo8/4/2010

Basado en el cuento "El rito", de relatosagonicos.blogspot.com ESPECIFICACIONES: LOCACIONES: BAR, SÓTANO Y BAÑO El BAR es un lugar cubierto por el polvo, la humedad y las telarañas, pero debido a la tenue luminosidad del sol que se cuela a través del ventanal sucio parece confortable. El SÓTANO es lúgubre debido a la inestable luz de las velas. El BAÑO es un recoveco en un rincón del SÓTANO. Las casas, que apenas se distinguen desde el ventanal del BAR, están por derrumbarse. PERSONAJES: EL HOMBRE Y LA MUJER EL HOMBRE es un individuo mayor, “casi gordo”, al que el traje le queda chico. El pelo (que apenas le cubre el cuero cabelludo) se le nota teñido, y el bigote, fino y filoso, está recortado con maestría. LA MUJER es joven, flaca, de rasgos angulosos y extremadamente pálida. Lleva puesto un vestido blanco. Sus movimientos son lentos y al caminar parece flotar en el aire. GUIÓN: 1 (INTERIOR. DÍA. SÓTANO) EL HOMBRE duerme en su cama, envuelto en una frazada ruinosa. Junto a él, sobre una mesa de luz desvencijada, hay tres libros polvorientos y una dentadura postiza dentro de un vaso con agua. Adheridos a salientes de la pared, hay cabos de velas (algunos encendidos y otros ya consumidos) que marcan el camino al BAÑO y al pasillo que termina en la escalera que lleva al BAR. 2 (INTERIOR. DÍA. SÓTANO) De repente, sin mediar ningún movimiento corporal entre el sueño y la vigilia, EL HOMBRE abre los ojos. Durante algunos segundos observa las manchas de humedad que cubren el techo. Luego, tomándose la cintura, se levanta con dificultad. Saca la dentadura del vaso y se la coloca en la boca. De un ropero de madera infectado de moho descuelga un traje negro, una camisa blanca y una corbata roja. De abajo de la cama saca una caja de zapatos, donde hay un par de mocasines negros que adentro tienen un par de medias rojas. 3 (INTERIOR. DÍA. BAÑO) Ya vestido, EL HOMBRE levanta un fuentón de plástico lleno del agua que gotea desde un caño oxidado y lo apoya encima de una mesa de mimbre en la que hay medio rollo de papel higiénico, un jabón blanco, un pomo de tintura color castaño oscuro, una toalla de hotel, un peine de bolsillo, una máquina de afeitar descartable y una tijera de las que regalaba la revista Anteojito. 4 (INTERIOR. DÍA. BAÑO) EL HOMBRE se moja el pelo y se asea la cara. Frente a un trozo de espejo se peina con prolijidad y esmero. En el espejo hay pegado un papel con la leyenda: RECORDATORIO: LA CALMA Y LA PACIENCIA SON MIS ÚNICAS ARMAS. Cuando comienza a recortarse el bigote, EL HOMBRE ve el reflejo fugaz de una sombra que lo sobresalta. Presuroso, huye hacia el BAR. 5 (INTERIOR. DÍA. BAR) EL HOMBRE va directamente hacia el mostrador y de un cajón saca una caja de madera con piezas de ajedrez y un tablero de cartón destrozado. De un estante toma una botella de ginebra tapada con un vaso de vidrio y luego se sienta en una de las mesas más alejadas del ventanal. 6 (INTERIOR. DÍA. BAR) EL HOMBRE llena el vaso con ginebra y lo vacía de un trago. Con escrupulosa profesionalidad, acomoda las piezas. Luego vuelve a servirse ginebra y, con frenesí, comienza a jugar contra si mismo. El segundo vaso de ginebra lo bebe a pequeños sorbos, cuando debe pensar alguna jugada. 7 (INTERIOR. DÍA. BAR) Silenciosamente, LA MUJER entra al BAR y se sienta en una de las mesas cercanas al ventanal. En una ceremonia de ademanes lentos y movimientos exagerados, abre la cartera, de la que saca una revista de crucigramas y una lapicera. Hojea la revista, aplana la página del crucigrama elegido, destapa la lapicera y, con gestos ampulosos, se dedica a completar los casilleros vacíos. 8 (INTERIOR. DÍA. BAR) Escondiendo la mirada, EL HOMBRE la observa con desconfianza. 9 (INTERIOR. DÍA. BAR) LA MUJER se levanta y camina hasta quedar frente a EL HOMBRE con la revista de crucigramas y la lapicera en sus manos. EL HOMBRE finge no estar enterado de su presencia. LA MUJER= -Buenos días. Discúlpeme que lo moleste, pero a lo mejor usted me puede ayudar. EL HOMBRE la ignora. LA MUJER toma su falta de interés como una respuesta afirmativa y lee la consigna: LA MUJER= -Dícese del estado o circunstancia de estar solo. Siete letras. Comienza con “SO”. EL HOMBRE= (Sin levantar la vista de las piezas) -Estúpida. LA MUJER= (Sonriendo confundida) -No, no me entendió. Dícese del estado o circunstancia de estar solo. Siete... EL HOMBRE= (Interrumpiéndola, mirándola a los ojos) -Estúpida. Todas las mujeres que se pasan el día haciendo crucigramas son estúpidas. 10 (INTERIOR. DÍA. BAR) Después de decir esto, EL HOMBRE empalidece y niega con la cabeza. Luego se incorpora y levanta un brazo. EL HOMBRE= (Con el puño derecho cerrado, como si sostuviera un cuchillo, golpea en el aire siete veces) -Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete. 11 (INTERIOR. DÍA. BAR) LA MUJER observa a EL HOMBRE con enigmático aire triunfal. EL HOMBRE se sienta agitado, se cubre el rostro con las manos y, respirando hondo, recobra paulatinamente la compostura. LA MUJER= (Manteniendo su aire triunfal y hablando con ironía) -¿Se encuentra bien? Por un momento me asustó. Se puso blanco, como si se hubiera descompuesto; o peor: como si el número siete, o quizá las siete letras, le hubieran hecho ver un fantasma. EL HOMBRE= (Contenido, hablando también con ironía) -No se preocupe; mi salud es buena, el siete es mi número de la suerte y ya me acostumbré a las visitas de los fantasmas. (Hay una pausa donde AMBOS, serios y en silencio, se miran a los ojos, midiendo sus fuerzas en un intenso contrapunto). Ya tendrían que haber aprendido que hace demasiado tiempo que estoy solo y que no me van a poder engañar así nomás. 12 (INTERIOR. DÍA. BAR) LA MUJER baja la vista, toma la Dama Blanca y con un movimiento lento la lleva hasta una casilla, a siete de distancia de la que estaba, desde la cual le da Jaque Mate al Rey Negro. LA MUJER= (Mientras mueve la Dama Blanca) -Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete. 13 (INTERIOR. DÍA. BAR) LA MUJER vuelve a su mesa. Guarda la revista y la lapicera en la cartera. 14 (INTERIOR. DÍA. BAR) EL HOMBRE= (Observando el tablero) -Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete. 15 (INTERIOR. DÍA. BAR) LA MUJER se dirige hacia la puerta. La abre. LA MUJER= (Antes de abandonar el bar, mirando a EL HOMBRE) -Todo envejece y muere, menos las culpas. 16 (INTERIOR. DÍA. BAR) En el torso de LA MUJER, siete manchas de sangre crecen sobre el vestido blanco. 17 (INTERIOR. DÍA. BAR) EL HOMBRE fija la vista durante treinta segundos en el tablero. Murmura: EL HOMBRE= -La calma y la paciencia son mis únicas armas. La calma y la paciencia son mis únicas armas. Luego, gira la cabeza enfurecido. Sólo ve la puerta abierta y las casas de enfrente en ruinas. Observa otra vez el tablero. EL HOMBRE= -Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete. 18 (INTERIOR. DÍA. BAR) EL HOMBRE toma la Dama Blanca y repite el movimiento del Jaque Mate. Mientras niega con la cabeza bebe de un trago la ginebra que queda en su vaso. Pensativo, vuelve a acomodar las piezas en la posición de inicio. 19 (INTERIOR. DÍA. BAR) De repente, EL HOMBRE lanza un alarido y arroja el tablero hacia arriba; de inmediato, toma el vaso vacío y lo aplasta con la palma de la mano contra la pared. EL HOMBRE= (Soportando el dolor, y mientras la sangre resbala por la pared y caen las fichas) -¡Con jaques al Rey, con jaques al Rey! FIN Fuente: leohuebe.blogspot.com

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Lecturas: Gironella; Trilogía de la Guerra Civil Española
ArteporAnónimo6/7/2010

Estas no son reseñas de libros, sino recuerdos de lecturas. Han sido escritos en mesas de bares, sin un soporte electrónico enfrente ni una biblioteca cercana. Cualquier corrección, comentario o sugerencia serán bien considerados. Ayer me comentaron que Vargas Llosa opinó que la trilogía Millennium de Steig Larsson estaba muy mal escrita, pero que no podía dejar de leerla. Son un misterio esos libros en los que avanzamos dudando de la forma, pero que a cada página nos enamora un poco más su contenido. Hace años me sucedió algo similar con la trilogía sobre la Segunda República, la Guerra Civil y la posguerra en España de José María Gironella, de la que su primera parte, “Los cipreses creen en Dios”, es la novela española más leída del siglo XX, creo. Todos los estratos sociales de la época tienen su correspondencia en alguno de sus personajes y están allí presentes todos sus conflictos. Gironella logra que vivamos con los pies sobre la tierra lo que los libros de historia nos muestran desde un planeador. Este soldado de Franco que logró despojarse de sentimientos y convicciones para tratar derechas e izquierdas con la misma pasión, tuvo como objetivo narrar aquellos acontecimientos desde la excusa de la ficción. No quiso que estos sean libros lindos, sino libros que estuvieran vivos. Y lo logró. La trilogía se completa con “Un millón de muertos” y “Ha estallado la paz”. “Los hombres lloran solos” es, para algunos, la última parte de esta obra, pero en realidad es la primera de una segunda trilogía trunca. Para finalizar, les dejo unas mal recordadas líneas de diálogo entre un socialista que pregunta y un comunista que contesta: -¿Tú te mueves por amor o por odio? -Por disciplina. -¿Crees que el hombre viene del mono? -Creo en la evolución. En la evolución ciega de la naturaleza. -¿En la evolución hacia qué? -He dicho en la evolución ciega. Fuente: leohuebe.blogspot.com

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Relato corto: Entre dos mundos
ArteporAnónimo5/5/2010

ENTRE DOS MUNDOS -¿En qué pensás? Pienso en que arribaré a Cabo Grande a la hora de la siesta, en qué les parece si nos vamos a jugar a las cartas al bar de mi papá, nos propone Luciana, y yo le digo que bueno, y Gregorio le pregunta si Cacho no se habrá ido a acostar, y ella le contesta que seré el único pasajero que se apeará del tren y en que saldré caminando lentamente de la ruinosa estación ferroviaria. Pienso en que tomaré por la Avenida Independencia y en que pasaré frente al cine Paramount hay ratas, se queja Luciana, las ratas no duermen, no muerden, corrijo apresurado, y los tres nos reímos y corremos a la tienda Los Romanos, al hotel Embajador, a la librería Bau (del aire), a la Farmacia Social y a la sede del Club Atlético Defensores de Cabo Grande. Pienso en que me internaré por la angosta diagonal de la iglesia San Juan Bautista escucha todo, me murmura Luciana al oído, Dios, acá, escucha todo, en que leeré nuestros nombres perpetuados con la punta de un alambre en el portón verde de la sacristía (el sitio elegido por Gregorio -recién ahora recuerdo- para confesarme su amor por Luciana) y en que rememorando los detalles de este recuerdo inesperado llegaré al Bar Tinta Roja. Pienso en que me costará descifrar el Purple Rain Pub escrito con neones retorcidos, en que entraré y sentiré impotencia -o, quizás, decepción- al encontrar las paredes adornadas con mantarrayas y escorpiones, en que me sentaré en una de las mesas ubicadas lejos del ventanal y la puerta y en que lo observaré a Gregorio apoyado en la barra, humillado por Cacho que nos dice: Mírenlo, con esa panza quiere ser jugador de fútbol, miralo Luciana, quiere ser jugador de fútbol con esa panza -gordo, brilloso, casi sin pelo-, estudiando boletas y facturas. Pienso en que le pediré un café a una camarera adolescente, en que no mientas más, me grita Gregorio, ayer Cacho me mandó a buscarlos al depósito y te vi besándola, en que lo beberé reprochándome haber tenido en cuenta tantas cosas, por ejemplo, que ellos dos se casaran (“El Heraldo” de Cabo Grande, Eventos Sociales, 5/2/95), y no lo que podría sucederle al Tinta Roja si Cacho se moría (“El Heraldo” de Cabo Grande, Avisos Fúnebres, 7/3/96) durante mi ausencia. Pienso en que tiraré dos monedas sobre la mesa, en que abandonaré furioso el Purple Rain Pub y en que al pasar nuevamente junto al portón de la sacristía no lograré sofrenar el impulso y grabaré bajo nuestros nombres, con la paleta de una llave: BESO NO SE TAPA C/PINTURA. Pienso en que regresaré a la estación ferroviaria, en que compraré un boleto y en que esperaré el próximo tren con impaciencia. -En nada. Del libro Relatos agónicos relatosagonicos.blogspot.com

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Lecturas: Perry; 2 sagas
ArteporAnónimo7/12/2010

Estas no son reseñas de libros, sino recuerdos de lecturas. Han sido escritos en mesas de bares, sin un soporte electrónico enfrente ni una biblioteca cercana. Cualquier corrección, comentario o sugerencia serán bien considerados. En la década del cincuenta, en algún lugar de Nueva Zelanda, Pauline Parker y Juliet Hulme, dos chicas de quince años, asesinaron a la madre de la señorita Parker a ladrillazos. Las adolescentes cumplieron su condena y, por lo que sé, jamás volvieron a verse. De la angelical Pauline yo no supe nada más. De Juliet, he leído casi toda su obra literaria. Escritora de policiales, heredera de Chesterton y Conan Doyle, sus ficciones ambientadas en la época victoriana inglesa son perfectas piezas del género. Y si con los indicios “policial”, “época victoriana” y “perfectas piezas del género”, no lograron resolver el enigma, lean, por favor, lo que deberían haber leído al principio: el título; así van a saber quien es Juliet Hulme. Anne Perry ha escrito más de cincuenta novelas, pero lo imperdible de su producción son las sagas protagonizadas por el inspector Thomas Pitt y su esposa Charlotte, que comienza en 1979 con “Los crímenes de Cater Street” y, mi favorita, la que tiene como personaje principal al amnésico inspector William Monk y a su esposa Hester, cuyo primer libro es “El rostro de un extraño” de 1990. Perry escribe así: “La taberna del barrio resultó ser un sitio agradable y ruidoso donde les sirvieron con impecable cortesía una cerveza y un bocadillo, aunque los observaron con desconfianza por el hecho de ser desconocidos y, a juzgar por su indumentaria, policías. (Monk y Evan) No se abstuvieron de hacer algún comentario capcioso, pero quedó muy claro que Grey no frecuentaba la casa y que en ella no le tenían una especial simpatía, sólo sentían ese interés general por lo macabro que despierta siempre el asesinato”. Sí, como dice la cita, les interesa más lo macabro del principio que la literatura del final, les aviso que esa historia es la que inspiró la película “Criaturas celestiales” de Peter Jackson. Fuente: diario La Capital, Mar del Plata, 2010

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