leainside15
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El placer sexual es uno de los más codiciados y buscados por la especie humana. De hecho el hombre se ha ocupado del amor y de los afrodisíacos desde que la historia es historia. En todas las culturas se han preparado filtros y pócimas de amor, ungüentos y practicas rituales para atraer al sexo opuesto, potenciar la sexualidad y la fertilidad. Su historia El origen de los afrodisíacos se remonta mucho antes que la antigua Grecia y no hay cultura antigua o moderna qu e no cuente con diversas plantas estimulantes. El término afrodisíaco proviene de Afrodita, diosa griega del Amor, que surgió desnuda de la espuma del mar de Cythera en el siglo VI, a. de C.; Homero la señala en su himno como responsable de poner el deseo en las fieras, los hombres y los dioses, hasta hacer extraviar la razón de Zeus. La primera mención de los afrodisíacos procede de unos papiros egipcios de los años 2200 y 1700 a de C. Tambien en la Biblia (Antiguo Testamento - Génesis 30: 14 y 15), en los libros de amor de La India, de la Antigua Grecia y en las recetas de los árabes, se mencionan estas "sustancias milagrosas". Los primeros afrodisíacos eran plantas y alimentos, cuya forma se parecía mucho en su estado natural a los órganos sexuales masculinos o femeninos o compartían el mismo perfume que las secreciones sexuales. Cuando los antiguos griegos y romanos querían "aderezar" su vida sexual, bebían unos tragos de un líquido llamado Satirión (de la palabra griega sátiro, un dios que permitía los excesos sexuales), que se sacaba de una especie de orquídea con bulbos en forma de testículos humanos. Se dice que "Hércules, al recibir la bebida de Tespios, desfloró a las quince hijas de su anfitrión en una sola noche". Viejas costumbres para la era Moderna Recientemente se popularizó mucho un libro de cocina afrodisíaca, lo que demuestra de nuevo lo extendida que está la tendencia a aceptar las ideas prácticas antiguas en estos tiempos nuevos, el extenso cuerpo de escritos sobre afrodisíacos mágicos, resulta cuando menos confuso si queremos clasificar los contenidos y obtener un sentido de ellos, la medicina moderna a confirmado que algunas recetas antiguas funcionan, habitualmente aquellas que se basan en plantas, que tienen propiedades narcóticas naturales, pero ¿Quien puede decir que muchos de esos afrodisíacos de los que ahora nos burlamos no funcionaron?, verdaderamente para los griegos, los romanos y todos los demás si le funcionaron, a mi me resulta absolutamente razonable que si Penélope le dice a Ulises que hay un poco de mandrágora mágica en su vino, enseguida este empieza a sentirse ardiente con los móviles zarcillos del pelo oscuro de ella. Consejos Afrodisíacos Naturales Quien coma todos los días yemas de huevos en ayunas, hallará en este alimento un óptimo estimulante para el acto sexual. El mismo efecto se obtendrá comiendo tres días seguidos yemas de huevo mezcladas con cebolla triturada. Las feromonas, existentes en diversas especies animales, son potentes "mensajeros" o afrodisíacos químicos que sirven para que los sujetos de la misma especie se comuniquen entre sí. Consisten en secreciones externas producidas por la piel y las mucosas que actúan a través del olfato o del gusto como una señal sexual y, en consecuencia provocan reacciones sexuales. Quien hierva espárragos, los fría en aceite o en grasa, luego vierta sobre ellos yemas de huevo con sal y los coma cada día, se volverá fuertísimo. También nosotros los humanos podemos generarlas para intensificar nuestros encuentros sexuales, para revitalizarlos, para romper con el tedio y la monotonía que muchas veces nos embargan. Sabemos que el sexo nunca ocurre espontáneamente y si se espera que así ocurra, nos vemos desilusionados. Quien pele cebollas, las ponga en una cacerola con sal, hierbas y yemas de huevo, y fría todo en aceite, adquirirá un sorprendente e inestimable vigor sexual, si las come durante varios días seguidos. La leche de camella unida a la miel e ingerida regularmente desarrolla un vigor único para el acto sexual. Encontrar tiempo suficiente para hacer el amor sin apuro es fundamental para mantener un buen nivel de pareja. Luego de los primeros años de convivencia y a veces después de la luna de miel, la sexualidad queda relegada, olvidada, la pareja no tiene "tiempo libre" y no logra salir del ritmo agotador de una agenda llena; por ende, no tienen tiempo para estar juntos. Seguramente en esta situación tampoco tendrán buen sexo. Quien por varios días se nutra de huevos hervidos con mirra, canela y pimienta verá enormemente aumentado su vigor para el coito y el número de sus erecciones. Y ¿por qué no planificar una salida de fin de semana solos, sin hijos?. En el primer día una de las dos personas expresará sus fantasías y deseos, puede solicitar lo que quiera, tanto sexual como de otra índole. La otra persona es el dador que se ocupa de materializar esos pedidos. Al día siguiente los papeles se cambian. Casi todas las parejas hallan que el juego es esclarecedor y liberador, y al mismo tiempo hace crecer la relación. Cuando termina, ambos han efectuado deslumbrantes descubrimientos sobre las fantasías de uno y otro, así como sobre sus miedos y pasiones.

Voy a tratar de explicarte de como hacer un asado tipico argentino y familiar. Lo que vamos a precisar es: *Leña de piquillín / CArbon *Ramitas de árbol muy secas *Papel de diario *Parrilla *CArne, Chorizo, Morcilla Etc Primer paso: Tenemos que preparar con los tronquitos de Piquillín una torre de mas o menos 5 pisos, para hacerla debemos poner como base dos troncos paralelos y luego poner a 90º otros dos, así sucesivamente hasta completar los 5 pisos. En la base de la misma tenemos que poner unos bollitos de papel de diario del día anterior, y en el centro unas ramitas secas, para que podamos prender fácilmente el fuego. Segundo Paso Al encender el fuego notaremos que este toma fuerza inmediatamente, esto se debe al sistema de tiraje que produce esta torre de troncos. Para que el mismo no se apague deberemos estar continuamente agregándole las ramitas, así de esta manera los troncos de piquillín comenzaran a tomar temperatura y convertirse en brazas. Vamos a notar que cuando el piquillín haga braza la torre se derrumbara, en este momento deberemos acomodar los troncos de manera que el fuego no se apague. Para que esto no suceda aconsejo poner más ramas sobre ellos y seguir haciendo llama. Tercer Paso No olvidemos de calentar la parrilla previamente para que toda la grasa del asado anterior se derrita y no nos de mal gusto al nuevo. Cuando logramos buena braza, la desparramamos debajo de la parrilla, colocamos la carne bien acomodada y la tapamos con hojas de diario del día anterior. Ahora solo tenemos que esperar que la carne comience a dorarse, cuando vemos que los huesos de las costillas están negritos en los bordes ya es hora que demos vuelta la carne. No olvidemos de ir poniendo siempre brazas debajo de la carne para que esta no pierda calor y la cocción sea pareja Para que el asado tenga un buen sabor es aconsejable rociarlo con un buen chimichurri. Cuarto Paso Cuando este dorado del otro lado lo damos vuelta una vez mas y volvemos a ponerle chimichurri, este procedimiento lo repetimos varias veces hasta que notemos que la carne se termino de cocinar. Servimos la carne en una tabla y hacemos unos cortes pequeños para que la porción en cada plato sea pareja, una costilla, un trozo de vacío y chorizos y todo lo demás que hayamos puesto a asar. Es recomendable tomar un vino tinto, a mi gusto un Cabernet Sauvignon o un Syrah, pero no olvidar, el mejor vino es el que mas nos gusta a nuestro paladar. Fuente: http://elasado.atspace.com/
Pablo neruda (Parral, 12 de julio de 1904 - Santiago, 23 de septiembre de 1973), poeta chileno cuyo nombre hasta 1946 era Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, cambiado mediante trámite legal. Fue uno de los poetas más importantes en lengua española del siglo XX. Biografía Hijo de José del Carmen Reyes Morales, obrero ferroviario, y Rosa Basoalto Opazo, maestra de escuela, fallecida un mes después de que él naciera. En 1906 la familia se traslada a Temuco donde su padre se casa con Trinidad Candia Marverde, a quién el poeta menciona con el nombre de Mamadre en textos como "Confieso que he vivido" y "Memorial de Isla Negra". Realiza sus estudios en el Liceo de Hombres de esta ciudad, donde también publica sus primeros poemas en el periódico regional La Mañana. En 1919 obtiene el tercer premio en los Juegos Florales de Maule con su poema Nocturno ideal. En 1920 comienza a contribuir con la revista literaria "Selva Austral" bajo el seudónimo de Pablo neruda, que adoptara en homenaje al poeta checo Jan neruda (1834-1891). En 1921 se radica en Santiago y estudia pedagogía en francés en la Universidad de Chile, donde obtiene el primer premio de la fiesta de la primavera con el poema "La canción de fiesta", publicado posteriormente en la revista Juventud. En 1923, publica "Crepusculario", que es reconocido por escritores como Alone, Raúl Silva Castro y Pedro Prado. Al año siguiente aparece en Editorial Nascimento sus "Veinte poemas de amor y una canción desesperada", en el que todavía se nota una influencia del modernismo. Posteriormente se manifiesta un propósito de renovación formal de intención vanguardista en tres breves libros publicados en 1926: El habitante y su esperanza; Anillos (en colaboración con Tomás Lagos) y Tentativa del hombre infinito. En 1927 comienza su larga carrera diplomática cuando es nombrado cónsul en Rangún, Birmania. Será luego cónsul en Sri Lanka, Java, Singapur, Buenos Aires, Barcelona y Madrid. En sus múltiples viajes conoce en Buenos Aires a Federico García Lorca y en Barcelona a Rafael Alberti. En 1935, Manuel Altolaguirre le entrega la dirección a neruda de la revista "Caballo verde para la poesía" en la cual es compañero de los poetas de la generación del 27. Ese mismo año aparece la edición madrileña de "Residencia en la tierra". En 1936 estalla la Guerra civil española. Conmovido por la guerra y el asesinato de García Lorca, neruda se compromete con el movimiento republicano, primero en España y luego --ya desplazado de su cargo diplomático-- en Francia, donde comienza a escribir "España en el corazón" (1937). En ese año regresa a su patria, y su poesía durante el período siguiente se caracterizará por una orientación hacia cuestiones políticas y sociales. En 1939 es designado cónsul especial para la inmigración española en París, y poco tiempo después Cónsul General en México, donde reescribe su "Canto General de Chile" transformándolo en un poema épico sobre todo el continente sudamericano, su naturaleza, sus gentes y su destino histórico. Esta obra, titulada "Canto General", fue publicada en México en 1950, y también clandestinamente en Chile. Compuesta de unos 250 poemas en quince ciclos literarios, constituye (a juicio del propio neruda) la parte central de su producción artística. Al poco tiempo de publicado, "Canto General" fue traducido a alrededor de diez idiomas. Casi todos los poemas que lo componen fueron creados en circunstancias particularmente difíciles, cuando neruda vivía en el exilio. Habiendo retornado a Chile en 1943, neruda recibe el Premio Nacional de Literatura en 1945. En este último año (4 de marzo) es electo Senador de la República, y se une al Partido Comunista de Chile. En las elecciones presidenciales chilenas de 1946 triunfa una coalición (Alianza Democrática) integrada por radicales, comunistas y demócratas, llevando al poder a Gabriel González Videla. La represión desencadenada por este último contra los trabajadores mineros en huelga llevará a neruda a protestar vehementemente en el Senado. La persecución desatada por el gobierno de González Videla contra sus antiguos aliados comunistas, que culminará en la prohibición del partido (3 de septiembre de 1948) forzarán a neruda primero a la clandestinidad en su propio país, y luego al exilio. Huye hacia Argentina cruzando a caballo la Cordillera de los Andes en 1949, y se dirige a Europa. Regresará a Chile recién en 1952. Gran parte de lo que escribe en ese tiempo lleva el sello de sus actividades políticas. El 28 de diciembre de 1946 se dicta sentencia judicial declarando que su nombre legal será Pablo neruda, como él mismo había solicitado. En 1952 publica Los versos del capitán y en 1954 Las uvas y el viento (en donde se encuentra una elegía a Stalin) y Odas elementales. En 1953 recibe el Premio Stalin de la Paz. En 1958 aparece Estravagario con un nuevo cambio en su poesía. En 1965 se le otorga el título de doctor honoris causa en la Universidad de Oxford, Gran Bretaña. En octubre de 1971 recibe el Premio Nobel de Literatura. En 1969 el Partido Comunista lo elige como candidato a Presidente de la República, pero renuncia en favor de su amigo Salvador Allende como candidato unificado de la Unidad Popular, que triunfa en las elecciones de 1970. El gobierno de la Unidad Popular lo designa Embajador en Francia, de donde regresa a su país en 1972. Muere en la Clinica Santa María de Santiago el 23 de septiembre de 1973, por un cáncer de próstata. Pocos días antes, el 11 de septiembre, el gobierno de Allende había sido violentamente derrocado por un golpe de estado militar encabezado por el General Augusto Pinochet, y la casa de neruda en Santiago había sido saqueada y sus libros incendiados. Su funeral estuvo rodeado de soldados armados de ametralladoras. Sus restos descansan junto a los de su tercera esposa, Matilde, en la casa (hoy museo) que poseía en Isla Negra. Póstumamente se publicaron sus memorias en 1974, con el título Confieso que he vivido. Tuvo tres esposas. En 1930 se casó con María Antonieta Hagenaar, de quien se divorció en 1936. Desde mediados de la década de 1930 hasta su divorcio en 1955 vivió con Delia de Carril, "la Hormiguita", con quien se había casado en 1943. En 1966 se casó con Matilde Urrutia. POEMAS Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir: por ejemplo: «La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.» El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. la noche está estrellada y ella no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. la misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. AGUA SEXUAL Rodando a goterones solos, a gotas como dientes, a espesos goterones de mermelada y sangre, rodando a goterones cae el agua, como una espada en gotas, como un desgarrador río de vidrio, cae mordiendo, golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del alma, rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro. Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto, un líquido, un sudor, un aceite sin nombre, un movimiento agudo, haciéndose, espesándose, cae el agua, a goterones lentos, hacia su mar, hacia su seco océano, hacia su ola sin agua. Veo el verano extenso, y un estertor saliendo de un granero, bodegas, cigarras, poblaciones, estímulos, habitaciones, niñas durmiendo con las manos en el corazón, soñando con bandidos, con incendios, veo barcos, veo árboles de médula erizados como gatos rabiosos, veo sangre, puñales y medias de mujer, y pelos de hombre, veo camas, veo corredores donde grita una virgen, veo frazadas y órganos y hoteles. Veo los sueños sigilosos, admito los postreros días, y también los orígenes, y también los recuerdos, como un párpado atrozmente levantado a la fuerza estoy mirando. Y entonces hay este sonido: un ruido rojo de huesos, un pegarse de carne, y piernas amarillas como espigas juntándose. Yo escucho entre el disparo de los besos, escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos. Estoy mirando, oyendo, con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma en la tierra, y con las dos mitades del alma miro el mundo. Y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente, veo caer agua sorda, a goterones sordos. Es como un huracán de gelatina, como una catarata de espermas y medusas. Veo correr un arco iris turbio. ÁNGELA ADÓNICA Hoy me he tendido junto a una joven pura como a la orilla de un océano blanco, como en el centro de una ardiente estrella de lento espacio. De su mirada largamente verde la luz caía como un agua seca, en transparentes y profundos círculos de fresca fuerza. Su pecho como un fuego de dos llamas ardía en dos regiones levantado, y en doble río llegaba a sus pies, grandes y claros. Un clima de oro maduraba apenas las diurnas longitudes de su cuerpo llenándolo de frutas extendidas y oculto fuego. AUSENCIA Apenas te he dejado, vas en mí, cristalina o temblorosa, o inquieta, herida por mí mismo o colmada de amor, como cuando tusojos se cierran sobre el don de la vida que sin cesar te entrego. Amor mío nos hemos encontrado sedientos y nos hemos bebido toda el agua y la sangre, nos encontramos con hambre y nos mordimos como el fuego muerde, dejándonos heridas. Pero espérame, guárdame tu dulzura. Yo te daré también una rosa. CUÁNTAS VECES, AMOR... Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo, sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura, en regiones contrarias, en un mediodía quemante: eras sólo el aroma de los cereales que amo. Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa en Angola, a la luz de la luna de Junio, o eras tú la cintura de aquella guitarra que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido. Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria. En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato. Pero yo ya sabía cómo era. De pronto mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida: frente a mis ojos estabas, reinándome, y reinas. Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino. EL ALFARERO Todo tu cuerpo tiene copa o dulzura destinada a mí. Cuando subo la mano encuentro en cada sitio una paloma que me buscaba, como si te hubieran, amor, hecho de arcilla para mis propias manos de alfarero. Tus rodillas, tus senos, tu cintura faltan en mí como en el hueco de una tierra sedienta de la que desprendieron una forma, y juntos somos completos, como un solo río, como una sola arena. SIENTO TU TERNURA... Siento tu ternura allegarse a mi tierra, mirada de mis ojos, huir, la veo interrumpirse para seguirme hasta la hora de mi silencio absorto y de mi afán de ti. Hela aquí tu ternura de ojos dulces que esperan. Hela aquí, boca tuya, palabra nunca dicha. Siento que se me suben los musgos de tu pena y me crecen a tientas en el alma infinita. Era esto el abandono, y lo sabías, era la guerra oscura del corazón y todos, era la queja rota de angustias conmovidas, y la ebriedad, y el deseo, y el dejarse ir, y era eso mi vida, era eso que el agua de tus ojos llevaba, era eso que en el hueco de tus manos cabía. Ah, mariposa mía y arrullo de paloma, ah vaso, ah estero, ah compañera mía! Te llegó mi reclamo, dímelo, te llegaba, en las abiertas noches de estrellas frías ahora, en el otoño, en el baile amarillo de los vientos hambrientos y las hojas caídas! Dímelo, te llegaba aullando o cómo o sollozando en la hora de la sangre fermentada cuando la tierra crece y se cimbra latiendo bajo el sol que la raya con sus colas de ámbar? Dímelo, me sentiste trepar hasta tu forma por todos los silencios, y todas las palabras? Yo me sentí crecer. Nunca supe hacia dónde. Es más allá de ti. Lo comprendes, hermana? Es que se aleja el fruto cuando llegan mis manos y ruedan las estrellas antes de mi mirada. Siento que soy la aguja de una infinita flecha, y va a clavarse lejos, no va a clavarse nunca, tren de dolores húmedos en fuga hacia lo eterno, goteando en cada tierra sollozos y preguntas. Pero hela aquí, tu forma familiar, lo que es mío, lo tuyo, lo que es mío, lo que es tuyo y me inunda, hela aquí que me llena los miembros de abandono, hela aquí, tu ternura, amarrándose a las mismas raíces, madurando en la misma caravana de frutas, y saliendo de tu alma rota bajo mis dedos como el licor del vino del centro de la uva. TUS MANOS Cuando tus manos salen, amor, hacia las mías, ¿qué me traen volando? ¿por qué se detuvieron en mi boca, de pronto, por qué las reconozco como si entonces, antes, las hubiera tocado, como si antes de ser hubieran recorrido mi frente, mi cintura? Su suavidad venía volando sobre el tiempo, sobre el mar, sobre el humo, sobre la primavera, y cuando tú pusiste tus manos en mi pecho, reconocí estas alas de paloma dorada, reconocí esa greda y ese color de trigo. Los años de mi vida yo caminé buscándolas, subí las escaleras, crucé los arrecifes, me llevaron los trenes las aguas me trajeron, y en la piel de las uvas me pareció tocarte. La madera de pronto me trajo tu contacto, la almendra me anunciaba tu suavidad secreta, hasta que se cerraron tus manos en mi pecho y allí como dos olas terminaron su viaje. TUS PIES Cuando no puedo mirar tu cara miro tus pies. Tus pies de hueso arqueado, tus pequeños pies duros. Yo se que te sostienen, y que tu dulce peso sobre ellos se levanta. Tu cintura y tus pechos, la duplicada púrpura de tus pezones, la caja de tus ojos que recién han volado, tu ancha boca de fruta, tu cabellera roja, pequeña torre mía. Pero no amo tus pies sino porque anduvieron sobre la tierra y sobre el viento y sobre el agua, hasta que me encontraron. TU RISA Quítame el pan si quieres quítame el aire, pero no me quites tu risa. No me quites la rosa, la lanza que desgranas, el agua que de pronto estalla en tu alegría, la repentina ola de planta que te nace. Mi lucha es dura y vuelo con los ojos cansados a veces de haber visto la tierra que no cambia, pero al entrar tu risa sube al cielo buscándome y abre para mí todas las puertas de la vida. Amor mío, en la hora más oscura desgrana tu risa, y si de pronto ves que mi sangre mancha las piedras de la calle, ríe, porque tu risa será para mis manos como una espada fresca. Junto al mar en otoño, tu risa debe alzar su cascada de espuma, y en primavera, amor, quiero tu risa como la flor que yo esperaba, la flor azul, la rosa de mi patria sonora. Ríe de la noche del día, de la luna, ríete de las calles torcidas de la isla, ríete del torpe muchacho que te quiere, pero cuando yo abro los ojos y los cierro, cuando mis pasos van, cuando vuelven mis pasos, niégame el pan, el aire, la luz, la primavera, pero tu risa nunca porque me moriría. LA VULGAR QUE PASÓ No eras para mis sueños, ni eras para mi vida, ni para mis cansancios aromados de rosas, ni para la impotencia de mi rabia suicida, no eras la bella y buena, la bella y dolorosa. No eras para mis sueños, no eras para mis cantos, no eras para el prestigio de mis amargos llantos, no eras para mi vida ni para mi dolor, no eras lo fugitivo de todos mis encantos. No merecías nada. Ni mi agrio desencanto ni siquiera la lumbre que presintió el Amor. Bien hecho, muy bien hecho que hayas pasado en vano que no se haya engarfiado mi vida a tu mirar, que no se hayan juntado a los llantos ancianos la amargura doliente de un estéril llorar. Eras para un imbécil que te quisiera un poco. Oh! mis ensueños buenos, oh! mis ensueños locos. Eras para un imbécil, un cualquiera no más que no tuviera nada de mis ensueños, nada, pero que te daría tu dicha animalada la corta y bruta crisis del espasmo final. No eras para mis sueños, no eras para mi vida ni para mis quebrantos ni para mi dolor, no eras para los llantos de mis duras heridas, no eras para mis brazos, ni para mi canción. LA RAMA ROBADA En la noche entraremos a robar una rama florida. Pasaremos el muro, en las tinieblas del jardín ajeno, dos sombras en la sombra. Aún no se fue el invierno, y el manzano aparece convertido de pronto en cascada de estrellas olorosas. En la noche entraremos hasta su tembloroso firmamento, y tus pequeñas manos y las mías robarán las estrellas. Y sigilosamente, a nuestra casa, en la noche y en la sombra, entrará con tus pasos el silencioso paso del perfume y con pies estrellados el cuerpo claro de la primavera. EL DAÑO Te he hecho daño, alma mía he desgarrado tu alma. Entiéndeme. Todos saben quien soy, pero ese Soy es además un hombre para ti. En ti vacilo, caigo y me levanto ardiendo. Tú entre todos los seres tienes derecho a verme débil. Y tu pequeña mano de pan y de guitarra debe tocar mi pecho cuando sale al combate. Por eso busco en ti la firme piedra. Ásperas manos en tu sangre clavo buscando tu firmeza y la profundidad que necesito, y si no encuentro sino tu risa de metal, si no hallo nada en qué sostener mis firmes pasos, adorada, recibe mi tristeza y mi cólera, mis manos enemigas destruyéndote un poco para que te levantes de la arcilla, hecha de nuevo para mis combates. Fuentes: *http://www.wikilearning.com/pablo_neruda_100_anos-wkccp-14220-1.htm *http://www.poesiaspoemas.com/pablo-neruda