laputaylaballena
Usuario (Argentina)
Merlina Meiler, publicó en su habitual columna de Yahoo un desafiante artículo titulado "¿Perdonarías una infidelidad?". Qué preguntita, ¿no? (como si no supiéramos que sólo hay dos respuestas posibles: "No" y "No, pero le voy a hacer creer al hijo de puta que sí, para cagarle la vida todo lo posible de aquí en más". A continuación, la nota de Merlina, y las reflexiones que nos movilizó. "Muchas encuestas señalan que la mayoría de la gente dice que se separaría si se entera de que su pareja le es infiel..." Es más, las encuestas indican que la mayoría de la gente dice que se separaría aunque jamás la hayan guampeado. "...pero cuando se produce, la duda sobre qué hacer (y el amor, la familia, los sueños, el nivel de autoestima) juega un rol importantísimo ante la toma de una decisión". ¿Ven que es mejor hacerse las boludas? "Luego de las fases por las que la persona engañada pasa (shock, negación, enojo, a veces culpa o agresión verbal hacia el otro, tristeza o depresión, asumir o negar responsabilidad)..." Que yo sepa, las fases son: shock, piña en la cara, más shock, destrucción de celular contra la pared, shock, arrojo de ropa a la calle, patadas en las canillas, shock y después sí, negación (a dejarnos entrar nuevamente a la casa). "...llega el momento de plantearse los pasos a seguir... y si seguir o no con la relación". Los pasos a seguir generalmente son pisándonos los anteojos. "Algunos tips para superar este momento y para decidir si vale la pena perdonar o no: No preguntes detalles, no vale la pena adentrarse en ese terreno, ni hacerse una imagen mental (o auditiva) de lo que sucedió". Totalmente cierto. Están las minas (y los vagos) que no descansan en sus interrogatorios hasta saber exactamente cómo empomaba su pareja en el acto de infidelidad, qué ropa interior usaba, cómo gritaba, y qué recorrido de calles hacía para devolver a la otra persona a su casa u oficina. Incluso no falta quien le permite a su marido o esposa volver a guampearla/o, pero sólo para que pueda conocer los detalles que preguntó y que el enjuiciado/a no supo recordar. "Identifica la causa real del dolor..." Sí, a lo mejor te sentaste arriba de un hormiguero, jio jio jiooo. "¿Te duele el engaño, o hay otra razón mayor que te genera esta infelicidad?" A veces ella sufre porque comprueba que la relación clandestina no es nada serio, lo cual significa que él no se piensa ir de la casa y que ella tendrá que seguir soportando al pelotudo por varios años más. "Por ejemplo, sueños rotos, o que la familia o los amigos se hayan enterado y nos dé vergüenza presentarnos ante ellos como 'la pobrecita' o 'el cornudo'". También cierto, hay familias y grupos de amigos que son muy guachos ante situaciones de este tipo. Un caso típico: te invitan a comer un asado, y el que está preparando las ensaladas grita a su mujer desde la cocina, por lo cual lo escuchan los otros 20 comensales: "¡Marielaaaaa, preguntales a Patricia y al cornudo si van a querer lechuga o rúculaaaaa!". Vos te consolás un poco pensando en que los demás, al ser amigos de ellos y no tuyos, no te ubican por el nombre. Pero entonces Mariela se te acerca y te dice: "Ricardo, ¿lechuga o rúcula?" "La infidelidad es un síntoma de que algo no funciona como debería en la relación". Bien ahí, Merlina. "¿Lo has hablado con tu pareja?" Si no lo hiciste, acercate a ella/él, y decile: "Vos siempre decís que somos la pareja perfecta, pero ¿sabés qué?: te ando recontra guampeando". Pero al toque, contragolpeá agregando: "¿Ves que nunca decís la verdad?" "¿Hay cosas que pueden cambiar/mejorar para armar algo bien satisfactorio para los dos?" Bueno, para los dos no, falta algo bien satisfactorio para uno nomás. El otro ya se armó lo suyo. "Olvidar es imposible y te aconsejaría que ni lo intentes. Sería borrar algo que sucedió y negar la realidad, lo que nunca trae consigo buenas consecuencias". Merlina, me perdí. ¿Esto último es un apoyo a la Ley de Medios? "Si decides perdonar, deja atrás el hecho, sabiendo que existió, llora, habla con un psicólogo o con tus amistades o familia, pero pon un punto límite, una fecha específica para, a partir de ahí, dejar el pasado atrás y mirar hacia el futuro con otros ojos". ¿Y con los ojos anteriores qué hacemos? "Ten en cuenta que las cosas no volverán a ser como antes, ya que sucedió algo importante. Pueden llegar a ser peores pero también mejores, hay casos de personas que luego de un episodio como éste se dieron cuenta del valor del otro ser y pueden sostener buenos vínculos. Otras prefieren dar vuelta la hoja y marcharse". El que siempre prefería dar vuelta la hoja era Adán, jio jio jioooo. "La infidelidad es una espina clavada que causa una herida imborrable". Bueno, no es para tanto, depende de cómo se haga y en qué posición, che. "No vale la pena quedarse en el resentimiento y en el 'por qué a mí', ya que eso solo te dañará y no te permitirá sacarte esa espina y avanzar hacia la dirección que desees". Me parece que la engañada no se pregunta "por qué a mí", sino "por qué a la otra". "De perdonar, perdona desde el corazón, al 100%. Los perdones a medias no sirven". Además las medias no tienen la culpa de que él te haya caminado. "Te sugeriría que dejes bien en claro que será solo UNA vez. Que no habrá lugar para engaños a repetición: te mereces todo el respeto del mundo y volver a tolerar algo semejante es la puerta abierta a que se transforme en un hábito de la pareja". Sobre esto, algunos tips más: a) Nunca digas cosas del tipo "Te perdono, pero que sea la antepenúltima vez que me hacés algo así" b) Dejá bien en claro que al decirle "No quiero que jamás vuelvas a engañarme" no le estás diciendo que puede seguir enhebrándose a la compañera del gimnasio siempre y cuando te lo cuente. c) No le adelantes que si lo vas a perdonar, será por única vez. Eso sólo haría que él salga disparado a pegarse todas las clavadas posibles, para que entren en la misma amnistía. d) Remarcale que Merlina te dijo que te merecés todo el respeto del mundo. "¿Perdonarías una infidelidad?" ¡A vos te perdonaríamos todo, Merli! Y sha que estamos: ¿Tuviste que bancarte alguna vez una infidelidad?¿Cómo lo manejaste?¿Te pescaron a vos alguna vez? Contestá lo más rápido que puedas, y después pegate una vuelta por tu casa, por las dudas.

La historia de Marcial Valiente, el implacable fiscal de los alimentos en venta Hay personas que piensan que comer un choripán es sólo eso, apretar el pan hasta casi oír el gemido del chorizo, llevar el emparedado criollo a la boca y darle el bocado más grande posible. Ignoran que en ese acto están permitiendo que ingresen a sus organismos 328 distintos tipos de bacterias y hasta siete variantes de grasas manipuladas genéticamente, y que si se ingiere ese alimento al menos una vez por mes, tarde o temprano llegará una tortuosa muerte por estallido del hemisferio derecho del páncreas. Quien tiene medidos todos esos factores es Marcial Valiente, un empecinado ingeniero mecánico mendocino que por un trauma familiar se dedicó de lleno a estudiar el tema y se convirtió en un solitario francotirador que lucha contra el descontrol bromatológico que impera en la Argentina y en buena parte del mundo. El fundó Greenfood, la organización internacional que adquirió cierta notoriedad la semana pasada, al tomar un local de Burger King para denunciar que las semillas de sésamo que se colocan en los panes producen un tipo de caspa que si no es tratado a tiempo perfora el cuero cabelludo y devora la masa encefálica en tres semanas y media. Una vida de lucha Marcial tiene 52 años, y hace catorce que fue abandonado por su esposa. Ella dijo en el juicio de divorcio que él la enloquecía con recomendaciones obsesivas, pulverizaciones de cloro sobre su cuerpo desnudo antes de preparar un par de bifes y otros procedimientos que él atribuía simplemente al deseo de permitir en su hogar "sólo comida probadamente segura". La separación y la pérdida de su empleo (era jefe de sección en una automotriz de Córdoba, a la que demandó con el argumento de que el café de las expendedoras automáticas provocaba cáncer de lóbulo de oreja) lo volvieron huraño y a veces directamente hostil. Desconfiado, accedió a una entrevista con Angaú Noticias luego de cinco falsas citas "para ver si realmente eran periodistas y no agentes del Pentágono". -Las fobias por las sospechas de que los alimentos están contaminados o hechos con ingredientes dañinos no es nueva, aunque su fundamentalismo en el tema llama la atención. ¿De dónde cree que le viene eso? -Si quiere llamar fundamentalismo a mi realismo, y normalidad a su ignorancia, adelante. En cuanto a su pregunta, mi interés por estos temas surgió en mi infancia. -¿Por qué? -Mi padre tenía una panadería. Vi cosas que me hicieron sentir mal. No quise ser cómplice. -No me contará la clásica historia de los obreros de la panadería refrescándose los cuerpos transpirados con el método de enrollarse sobre los torsos la masa que luego metían en los hornos para hacer el pan... -Se ponían la masa sobre los cuerpos sudados, sí, pero no era todo. Uno de ellos, que estaba herniado, se desinflamaba los testículos con las medialunas crudas; otro se curaba las raspaduras que traía de sus partidos de fútbol fregándose con los cañoncitos; un aprendiz llevaba atorrantas y se cuidadaba envolviéndose la garompa con la masa que era para el pan flauta... Cosas así. -¿Habló con su padre del tema? -No, porque nunca le perdoné que hiciera los anisados simulando las semillas de anís con las liendres de piojos que mamá nos sacaba a mi hermano y a mí. -¿Es tan grave la cuestión de la inseguridad alimentaria?¿No hay algo de alarmismo en todo eso, como con los ambientalistas y el cambio climático? -Es así de grave. Cada día en nuestro país mueren 1.064 personas por causas vinculadas con el mal estado o con la composición indebida de alimentos. En otros países también hay riesgos, pero los controles funcionan, y ésa es la gran diferencia. En Bélgica, por ejemplo, se venden las mismas hamburguesas McDonalds que acá, pero las venden en las farmacias, y con receta archivada. -¿No es un cliché ya a esta altura pegarles las hamburguesas de las grandes cadenas? -Nosotros hicimos una experiencia, de guardar en frascos hamburguesas de cadenas multinacionales. En ocho de cada diez casos, al cabo de doce semanas, la hamburguesa se para sobre dos patas traseras y escapa hacia la selva. -Otro elemento siempre bajo sospecha son las salchichas. ¿Son insalubres realmente?¿De qué están hechas? -Tienen un 0.28% de carne. El resto es alquitrán, brea, ladrillo molido filtrado, semen de búfalo, ramas de paraíso y pilas usadas. -¿Los chicos están más expuestos que los adultos? -Es difícil ser taxativos en eso, pero sí, están muy atacados. Fíjese que los chizitos son restos de mugre que quedan entre los dedos de los pies después de jugar al fútbol en días de verano, con una pizca de azafrán y el queso que barren de las veredas de las pizzerías al amanecer. Eso sí, reconozco que tienen algo de calcio. -También se han dicho cosas desde hace décadas sobre el picadillo... Marcial se pone de pie en un microsegundo, hace señas desesperadas con las manos, se tapa la boca, sale corriendo hacia el balcón y vomita violentamente sobre unas macetas. "Por Dios, cómo diablos se le ocurre hablar del picadillo, ¡cómo diablos!", nos grita, pasándose un pañuelo por el rostro. Marcial se excusa, deja la sala, vuelve tras veinte minutos, con otra ropa y aparentemente duchado. Hace un gesto nervioso de que podemos seguir. -Así como hay alimentos de pésima fama, los hay también con un cierto prestigio. Los cereales, por ejemplo. -El prestigio del que usted habla surge de las fabulosas inversiones publicitarias de las marcas. Los cereales, en un 72%, son escamas de piel que se sacan con una espátula de las espaldas de los enfermos de psoriasis. -¿El helado? -Depende del sabor. Un descubrimiento reciente que hemos hecho es que hay todo un formidable mercado negro con los pulidores tailandeses de cucarachas. Estas personas pulen esos insectos hasta convertirlos en imitaciones de almendras y avellanas, que luego se utilizan en la industria del helado. Las alas del bicho se utilizan para hacer la cascarita de los maníes. -¿No habrá entonces que volcarse por los alimentos más artesanales? En el Chaco hubo en los últimos años un crecimiento muy grande de los puestos callejeros de tortas-parilla. -Están todos manejados por dos grandes cadenas, que se proveen de grasa de los centros de estética que hacen liposucción. -¿No hay salida entonces?¿Habrá que volver al puchero de nuestras madres? -El puchero materno es un mito. Compraban un sobrecito del tamaño de una estampilla, al polvillo que había dentro le echaban agua con un 10% de aguarrás, y quedaba hecho el puchero. Hay una sobrevaloración de las madres de nuestro tiempo. Marcial nos indica con una estrecha amabilidad que ya debemos dar por finalizada la entrevista. El sol del mediodía avanza entre las plantas del balcón, y mientras juntamos nuestras cosas, vemos a la mucama entrar con un plato en el que humea una milanesa de gelatina con dos cubos de hielo al orégano
