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Sin lugar a dudas, los ojos son una parte importante del cuerpo humano, ya que es el elemento fundamental del sentido de la visión junto con el cerebro. En esta lista de datos curiosos conocerás mejor tus ojos… ¡Comencemos! #1 | Al nacer los ojos de un bebe no se han desarrollado completamente y una de las cosas que no puede hacer es dirigir la mirada a donde él quiere. #2 | A los dos meses aproximadamente 6,000,000 células llamadas cono ya se habrán desarrollado, gracias a estos conos ya se pueden distinguir los colores. Antes de eso solo se veía en blanco y negro. Los conos se representan con el color morado. Los verdes son bastones y hay entre 120 y 140 millones. #3 | Durante los dos meses también podemos distinguir sombras, a los cuatro meses los ojos ya pueden identificar rasgos faciales y a los ocho meses la visión se vuelve perfecta. #4 | La retina es tan delgada como el papel de seda, pero contiene más de cien millones de neuronas y éstas efectúa unos diez mil millones de cálculos por segundo. #5 | Todos los bebes en algún momento de su vida tuvieron ojos de color gris azulado… a ti también te paso. Te invitamos a descubrir porque los niños nacen con los ojos azules. #6 | El cerebro siempre corregirá la imagen invertida. Se sabe que el ojo transmite la imagen invertida y el cerebro la corrige. Pero un experimento con personas que llevaron por unos días lentes especiales que hacían ver todo boca abajo con el tiempo vieron todo normal, aun con los lentes puestos. #7 | El ser humano parpadea de forma automática de 15 a 20 veces por minuto. Así que una persona de 70 años que ha dormido 8 horas diarias en toda su vida habrá parpadeado entre 367,920,000 y 490,560,000 veces. Eso sin tomar en cuenta los parpadeo que hacemos de forma voluntaria. #9 | El parpadeo automático dura 0.16 segundos. Si sumarás el tiempo que lleva parpadeando una persona de 70 años y los juntaras en un solo parpadeo, entonces la persona tendría los ojos cerrados por un periodo de un año y medio a casi dos años y medio. #10 | Tenemos treinta glándulas de Meibomio, que junto con la glándula lacrimal, protegen y lubrican el ojo al producir 1.5 ml de lagrima al día. Así que la misma persona de 70 años habrá producido cerca de 40 litros de lágrimas. Esto sin tomar en cuenta las veces que llegó a llorar en su vida. #11 | Las lágrimas ayudan a quitar cuerpos extraños, desechos y células muertas de los ojos. También contienen muchas proteínas antibacterianas que protegen la córnea. #12 | Cuando las lágrimas desempeñan su función de limpieza son drenadas en cada parpadeo y bajan por atrás de la nariz, entonces se combinan con los mocos, la saliva de la boca o con las flemas.

¿Sabías Que? El café es una planta que surgió en Etiopía, al oriente de África. El café es posiblemente la bebida más popular y consumida del mundo, entre una de las curiosidades del café ¿sabías que? en la antigüedad su sabor creo miedo y su consumo genero controversias en las grandes cortes de Europa por creerlo capaz de provocar reacciones de insurgencia en la gente, hoy te compartimos una lista de las curiosidades más interesantes del café. Top 10 – Curiosidades del Café que te asombrarán 1. Denominado erróneamente como bebida alcohólica La palabra café deriva del terminó del idioma árabe kahoueh que era el término para llamar a las bebidas alcohólicas, la aplicación del terminó kahoueh se le adjudica a los primeros musulmanes, ya que el islam prohibió el consumo de bebidas alcohólicas, en idioma turco era pronunciado kahveh, cuando el producto fue comercializado con occidente se castellanizó como café. 2. El café literalmente puede matarte La cafeína es considerada una sustancia psicoactiva, su consumo en altas dosis pueden ocasionar alucinaciones y hasta la muerte, varios estudios revelaron que aproximadamente cien tazas de café sería una dosis fatal. 3. La Iglesia cristiana y el consumo del café en Europa Cuando el café llego a Europa se le conocía como el vino árabe, las presiones fueron enormes y hasta se le pidió al papa Clemente VIII que tomara una decisión en cuanto a aprobar su consumo, ya que era considerado una manera de dominación por el mundo musulmán , se dice que el Papa Clemente VIII al probar una taza de café exclamo que sería un pecado dejar esa deliciosa bebida solo para el consumo de los moros, dando así su bendición para ser consumida en Europa y convertirla en una bebida cristiana. 4. La primera cafetería conocida en el mundo La primera cafetería abrió sus puertas en la Cuidad de Berlín en 1670, inmigrantes armenios abrieron la primeas cafeterías en Francia, pero fue el café Procope abierto en París, en 1686 el que revoluciono la manera de preparar el café actual usando el “método del filtrado” (colar el café molido con agua caliente a través de un filtro). 5. El café y la revolución estadounidense El café en los Estados Unidos cuando este era colonia del Reino Unido no fue una bebida popular, para los habitantes de la colonia Americana el café era visto como un intento de sustituir al alcohol, además como colonia Británica la bebida por excelencia era él Te, pero precisamente al estallar la guerra de independencia debido al a dificultad de los comerciantes británicos de exportar sus productos, él Te comenzó a escasear aumentando así la demanda por el café, años más tarde cuando estalló la guerra de 1812 entre los Estados Unidos y Gran Bretaña las importaciones de té a territorio norteamericano llegaron a su fin dándole al café el empujón definitivo. 6. Un sabor causante de divorcios Entre unas de las muchas curiosidades del café ¿sabías que? en los inicios de la cultura arábica, específicamente una antigua ley promulgada en Turquía permitía a las mujeres divorciarse de sus esposos si estos no les proporcionaban suficiente café. 7. Una bebida perseguida y condenada en la antigüedad El Café fue objeto de persecución y controversia en los distintos reinos e imperios de la antigüedad, en la Rusia Zarista durante el siglo XIX el consumo de café era duramente castigado con mutilaciones, el Rey Carlos II de Inglaterra el 29 de Diciembre 1675 ordeno cerrar todas las cafetería de Inglaterra por ser centro de planeación de conspiraciones, en Alemania, el Káiser Guillermo “El Grande” expresó su indignación a ver que el pueblo Alemán se avocaba al consumo de café dejando a un lado la cerveza que era la bebida tradicional, el Káiser expresó “Mi pueblo debe consumir cerveza, su majestad fue criado con cerveza, el pueblo, mi pueblo debe consumirla”. 8. El café y la Revolución Francesa Según estudiosos de la Revolución Francesa, en el café Procope abierto por el Siciliano Francesco Procope en Paris en 1689 se gestaron los ideales que conllevaron a la Revolución Francesa, entre sus clientes habituales estaban Voltaire, Rousseau entre otros grandes personajes. 9. Vincent Van Gogh y su reflexión sobre el café El pintor Expresionista holandés Vincent Van Gogh en una carta dirigida a su amado hermano Teo, le escribió que en su pintura “Café Nocturno” quiso ofrecer la visión, de que el café es una bebida que puede llevar a la ruina y a la demencia, recordemos que Van Gogh padecía una enfermedad mental posiblemente un trastorno bipolar. 10. El origen místico de esta bebida El café es una planta que surgió en Etiopía al oriente de África, el mito más difundido sobre el descubrimiento del café para su consumo, cuenta que un pastor de cabras llamado Kaldi hacia el siglo IX observo que el comportamiento de su rebaño de cabras se tornaba “alocado” cuando consumían los granos de la planta de café, el pastor llevo los granos a un monasterio donde los monjes al cocinarla les pareció sumamente desagradable y echaron los granos al fuego , pero cuando los granos se empezaron a quemar, despidieron un olor agradable, seguido con la granos tostados y crudos la bebida si resulto agradable, lo sí está comprobado es los etíopes conocían el café desde hace mucho tiempo y usaban sus granos en la preparación de una pasta para alimento de los animales.

¿Vivimos en un multiverso? Tanto si os gusta la ciencia-ficción como si no (pero especialmente si os gusta), habréis oído hablar mil veces sobre la idea de que vivimos en un multiverso compuesto por muchos universos más o menos parecidos al nuestro. De hecho, es posible que hayáis escuchado a alguien justificando esta “teoría” con un argumento parecido a este: “Cada vez que tiene lugar un evento que puede producir varios resultados diferentes, el universo se divide en tantas versiones distintas de sí mismo como posibles conclusiones existan. Si por ejemplo lanzas un dado, el universo se ramificará en seis versiones diferentes y, en cada una de ellas, existirá una copia de ti mismo que obtendrá un número distinto. Por tanto, aunque a ti te parezca que el asunto se acaba cuando tiras el dado y sacas un 3, existirían otras cinco realidades alternativas en las que cinco versiones paralelas de ti mismo habrían observado cada posible resultado… Pero nunca podrías ponerte en contacto con ellas, porque esos nuevos universos serían inaccesibles.” Por supuesto, en función del resultado que hubieras obtenido en cada uno, tu vida se desarrollaría de manera diferente en estos nuevos universos. Aplicado esta lógica al universo entero, este planteamiento implicaría que la realidad se habría estado ramificando constantemente desde que tuvo lugar el Big Bang, creando nuevos universos cada vez que la interacción entre dos partículas tenía más de un resultado posible. Si esto fuera cierto, existiría una cantidad potencialmente infinita de universos paralelos que habrían evolucionado de manera diferente al nuestro durante casi 14.000 millones de años. Algunas de estas realidades alternativas serían parecidas a la nuestra, pero otras serían radicalmente distintas. ¿Eso significa que existirían otras versiones del universo en las que me ha tocado la lotería varias veces? ¿Y otras en la que he ganado un premio Nobel? Sí, claro, voz cursiva. Y otras tantas en las que la Tierra nunca se llegó a formar o algunas en las que la especie humana ha sido extinguida por un meteorito. Incluso existiría alguna realidad en la que tú llevas el blog y yo soy la voz cursiva. Y seguro que Ciencia de Sofá tiene mucho más éxito en ese universo. En cualquier caso, ¿a qué esperamos para desarrollar alguna tecnología que nos permita visitar todas esas realidades paralelas potencialmente fantásticas? Para el carro, voz cursiva. Entiendo que la idea de moverte entre las infinitas realidades de un multiverso te parezca emocionante (y más ahora que ha salido la tercera temporada de Rick&Morty), pero esta interpretación es sólo una hipótesis que sirve para intentar encontrarle sentido a las extrañas propiedades de la mecánica cuántica. Madre mía, ya estamos con la mecánica cuántica otra vez… No te preocupes, vamos a poner algo de contexto al asunto para ver si existe alguna posibilidad de que realmente vivamos en un vasto multiverso. Como vimos en esta otra entrada, el comportamiento de las partículas subatómicas es muy distinto al de las cosas que estamos acostumbrados a ver en nuestra vida diaria porque se rigen por las leyes de la mecánica cuántica. Como resultado, en vez de ser objetos que siempre tienen una posición y una velocidad determinadas, como pueden ser una pelota o un coche, la existencia de una partícula subatómica está definida por una distribución estadística que representa todos los posibles estados en los que se puede encontrar en cualquier momento. Para entender mejor este concepto, tomemos como ejemplo los electrones. En el colegio nos enseñaron que estas partículas son bolitas que dan vueltas alrededor del núcleo atómico… Pero no es así. En realidad, mientras nada interaccione con ellos, los electrones están desparramados alrededor de los núcleos de los átomos sin una posición definida, como si fueran una especie de “nube de carga eléctrica” tridimensional. Pero una partícula subatómica no permanece en esta forma incierta para siempre porque, en cuanto interacciona con algún elemento de su entorno, escoge uno de sus estados posibles de manera aleatoria y lo adopta, abandonando así su existencia “borrosa”. De hecho, puede que hayáis oído que “las partículas no existen en un estado u otro hasta que las observas“. En este contexto, observación no es literalmente el acto de mirarlas, sino conseguir que entren en contacto con alguna otra partícula para poder deducir información sobre ellas a partir de su interacción. Total, que mientras nadie la moleste, el comportamiento de una partícula está descrito por su función de onda que, matemáticamente, no es más que una lista que contiene todos los posibles estados que tiene asociados y la probabilidad de que se encuentre en cada uno de ellos en un instante determinado. Cuando se observa una partícula y ésta adopta uno de esos estados arbitrariamente, entonces se dice que su función de onda se ha colapsado. El componente estadístico de este fenómeno puede parecer muy confuso pero, en realidad, la función de onda en sí es determinista, en el sentido de que se puede predecir con precisión cómo cambiarán con el tiempo las probabilidades de que una partícula se encuentre en un estado concreto u otro. Lo que no se puede predecir con antelación es el estado que elegirá adoptar la partícula cuando sea observada, que es el único momento del proceso en el que interviene el azar. Pero, ojo, que aquí viene un dato importante. Resulta que, sobre el papel, todos los estados descritos por la función de onda son igual de reales. Y eso es un problema conceptual porque, si una partícula se encuentra siempre en una superposición de muchos estados igual de reales, ¿por qué no los manifiesta todos a la vez cuando la observamos? ¿Por qué la función de onda se colapsa y sólo podemos observar uno de ellos? ¿Y qué pasa con el resto de estados que la partícula decide no adoptar? ¿Simplemente se desintegran y dejan de existir? Buen apunte, voz cursiva. Nos estamos acercando a lo interesante. Para explicar este extraño comportamiento, se suele asumir que el mundo cuántico y los instrumentos que utilizamos para medirlo se rigen por principios fundamentalmente distintos. Este argumento propone que, al contrario que las partículas subatómicas, los objetos macroscópicos sólo pueden existir en un único estado en todo momento (una suposición bastante natural, teniendo en cuenta que los objetos que nos rodean nunca parecen encontrarse en varios estados a la vez). Por tanto, cuando usamos nuestros instrumentos para observar una partícula, ésta “entiende” que ha llegado el momento de comportarse según las reglas macroscópicas, así que decide abandonar su superposición de estados adoptando uno de ellos al azar. Pero esta explicación, la llamada interpretación de Copenhague, no es del todo satisfactoria. La función de onda gobierna el comportamiento de las partículas incluso cuando se juntan en grupos. De hecho, desde el punto de vista matemático, no debería existir ninguna razón por la que los objetos macroscópicos (que no son más que agrupaciones de partículas) no se puedan encontrar también en múltiples estados al mismo tiempo. De nuevo, eso no es lo que observamos en nuestro día a día, pero parece que la formulación de la mecánica cuántica lo permite. Pero, si esto fuera cierto, ¿por qué las partículas abandonan su estado de superposición cuando son observadas por otro montón de partículas que también siguen los mismos principios? Dicho de otra manera: ¿cómo sabe una partícula que debe comportarse de manera distinta ante un sistema de medición que, a su vez, está compuesto por partículas que tienen posiciones inciertas a menos que algo las perturbe? ¿De dónde sale nuestro mundo macroscópico, en el que todos los objetos tienen un estado definido en todo momento, a partir de partículas que no lo tienen? ¿Y qué pasa con los estados que no se llegan a manifestar tras una observación? Uf, nos estamos poniendo filosóficos. No te preocupes, voz cursiva, que vamos a arrojar algo de luz sobre el asunto con la hipótesis de los multiversos… O la interpretación de los muchos mundos, que es como terminaron llamando a la idea original de Hugh Everett. Hemos visto que, desde el punto de vista matemático, todos los posibles estados descritos por la función de onda de una partícula son igual de “reales” y que, a priori, no debería existir ningún motivo por el que un sistema macroscópico tenga que existir en un único estado. Pero, aunque las ecuaciones lo permitan, está claro que en nuestro día a día sólo experimentamos una realidad en la que las cosas se encuentran en un único estado en todo momento. ¿Cómo se puede arreglar esta contradicción? Pues, basado en estas ideas, Everett sugirió que no uno, sino todos estados en los que puede existir una partícula o un sistema se manifiestan en cuanto los observamos, pero no vemos señales de ellos en nuestra vida cotidiana porque no somos capaces de detectarlos. Y ahí es donde entran las realidades paralelas. En vez de asumir que nuestro universo es la única realidad posible y que, por tanto, las partículas sólo pueden manifestar en ella una de las opciones que tienen a su disposición, Everett propuso que una partícula podría adoptar todos los estados contenidos en su función de onda si el universo se ramificara en muchas versiones de sí mismo en el momento de la observación. Por tanto, como cada uno de los resultados posibles tendría lugar en un universo diferente, ese elemento aleatorio de la mecánica cuántica, el instante en el que, de manera arbitraria, la partícula decide adoptar un estado u otro durante su observación, desaparecería por completo. Eso sí, aunque la interpretación elimina el azar de la ecuación, a cada nueva versión del observador le seguiría pareciendo que el proceso de observación produce resultados aleatorios, porque no tendría ninguna manera de acceder a los universos en los que se manifiestan el resto de estados de la partícula, ni tampoco podría predecir con antelación en qué versión del universo se encuentra él. Hasta aquí la interpretación de los muchos mundos, una idea especialmente atractiva porque responde a una pregunta muy importante en el campo de la física: ¿las partículas se comportan de manera verdaderamente aleatoria al ser observadas o, por el contrario, su comportamiento sólo parece aleatorio porque obedecen una serie de leyes que aún no hemos descubierto? Si esta interpretación fuera correcta, entonces el enigma estaría resuelto, porque esa aleatoriedad aparente del mundo subatómico no sería más que una ilusión provocada por la existencia de infinitas realidades paralelas, pero inaccesibles para los observadores que viven en ellas. Vale, vale, pero vamos a ponernos escépticos un momento antes de que me haga ilusiones. ¿Hay alguna evidencia de que realmente vivamos en un multiverso? ¿O sólo es una idea bonita, pero sin fundamento? Pues siento decírtelo, voz cursiva, pero no hay ninguna evidencia de que la interpretación de los muchos mundos sea correcta… … Peeeeero, si te consuela, tampoco hay evidencias de que alguna de las interpretaciones actuales del mundillo cuántico sea más válida que las otras porque, aunque todas ellas intentan explicar qué pasa tras la aparente aleatoriedad del reino subatómico, ninguna predice la existencia de algún fenómeno en particular que la distinga de las demás y se pueda comprobar empíricamente. Aun así, es posible que haya una manera de obtener alguna pista. Como hemos visto, la interpretación de Copenhague sugiere que el universo se rige por leyes distintas a gran y pequeña escala. La de los muchos mundos, en cambio, propone que la mecánica cuántica también rige el universo a gran escala, pero que no podemos percibir sus efectos porque ocurren en otras realidades paralelas. Por tanto, si se observaran fenómenos cuánticos en un objeto macroscópico, entonces existiría una evidencia sólida a favor de la interpretación de los muchos mundos. El problema es que la magnitud de estos efectos disminuye a medida que la escala aumenta y, aunque se han conseguido detectar comportamientos cuánticos en un objeto de 30 micrómetros de longitud, probablemente nunca existirá un experimento que nos permita detectarlos a escalas humanas, que es lo que haría falta para arrojar algo de luz sobre la naturaleza del un posible multiverso. O sea, que de momento nos tendremos que conformar con lo que ven nuestros ojos: un sólo universo observable de 93.000 millones de años luz de diámetro y potencialmente infinito… Que tampoco está tan mal.
GIF 12 Datos curiosos sobre los animales que probablemente no conocías El mundo animal no deja de sorprendernos día con día. Ya sea por aire, tierra o mar, cada una de las especies tienen sus características y peculiaridades que los convierten en seres vivos dignos de admirar y respetar por todos los humanos. Y para conocer un poco más acerca del reino animal, tenemos para ti 10 asombrosos datos que te harán incrementar tus conocimientos generales. 1. Y pensar que se ven tan desagradables 2. De lo que se pierden, pobrecitos 3. ¡Impresionante! 4. Sería un alimento solo para los ricos 5. Se regeneran 6. Tienen que aprender todo por sí solas 7. Y los humanos nos quejamos de 9 meses 8. Hasta se quedan con sueño 9. Igual que mi ex 10. Y nosotros quejándonos que solo dormimos 7 11. Ojala no toquen cosas desagradables 12. El resto del día se la pasan trabajando Otros post mios que te pueden interesar: Más de 60 curiosidades que no sabias ¿Qué pasaría si la Tierra fuese dos veces más grande? ¿Qué significa el concepto de “universo observable”? ¿Qué pasaría si la Tierra fuera plana? ¿Vivimos en un multiverso? ¿Que es y de que se trata un eclipse solar? 10 Curiosidades del café que debes ¿Conocer? ¿A qué se deben los colores del cielo al atardecer? Curiosidades del número Pi
Musica relajante para ambientar el post: Hola amigos, realice una compilacion de curiosidades para ustedes. Espero les guste!
GIF Bienvenidos a mi post. Estos ultimos dias estuve recopilando una serie de dudas que habia tenido en un pasado y que tenia ahora y me parecio interesante armar un post con cada una de ellas. Ademas agregue cosas que me resultan interesantes de saber en general. Espero que lo disfruten. En las imagenes encontraran un breve resumen de cada tema. Para ver mas la imagen de "Más informacion" que acompaña a cada una nos lleva a la fuente con mas info. Musica para ambientar el post: link: https://www.youtube.com/watch?v=ex2SGbidcGE Otros post que te pueden interesar: Más de 60 curiosidades que no sabias 12 Datos curiosos sobre los animales que no conocías ¿Qué pasaría si la Tierra fuese dos veces más grande? ¿Qué significa el concepto de “universo observable”? ¿Qué pasaría si la Tierra fuera plana? ¿Vivimos en un multiverso? ¿Que es y de que se trata un eclipse solar? 10 Curiosidades del café que debes ¿Conocer? ¿A qué se deben los colores del cielo al atardecer? Curiosidades del número Pi

¿Qué pasaría si la Tierra fuera plana? Pese a todas la pruebas que respaldan que la Tierra es un cuerpo esferoidal mayormente sólido, aún hay quien no se lo quiere creer. Aunque en el siglo XXI somos conscientes de que estas ideas no tienen sentido porque sabemos cómo funciona la gravedad, siempre hay alguien capaz de empujarlas un poco más allá, hacia el terreno de lo absurdo. Y en este caso, el honor corresponde a la Flat Earth Society (la Sociedad de la Tierra Plana), que defiende a capa y espada que nuestro planeta tiene forma de disco. Y ahora que ya me he quedado a gusto, vamos a ver cómo se comportaría la Tierra si fuera plana. Que una idea sea absurda no significa que no pueda ser interesante. Suponiendo que la Tierra plana tuviera la misma masa que nuestro planeta, el resultado sería un disco con un grosor de 1.000 kilómetros al que le correspondería un diámetro de 18.501 kilómetros. Ahora que tenemos nuestro planeta en mente, vamos a ver cómo nos afectaría su gravedad si nos encontráramos sobre su superficie plana. En primer lugar, la gravedad no tiene una dirección preferida en la que actuar. Nosotros no somos atraídos hacia abajo por nuestro planeta porque esta dirección tenga algo de especial. Es decir, que un trozo de roca que flota en el espacio no tira de las cosas que están en una dirección preferida, sino que lo atrae todo hacia sí desde todas las direcciones. Para entenderlo mejor, se puede considerar una masa cualquiera, ya sea un planeta o un asteroide, como un montón de pedazos unidos, cada uno con su propio campo gravitatorio. Allá donde los campos gravitatorios de cada elemento se solapan, la intensidad gravitatoria será más fuerte. Por eso, el campo gravitatorio de un objeto influenciará su entorno de manera distinta dependiendo de cómo esté distribuida su masa. Pero, Ciencia de Sofá, ¿No habías dicho en esta otra entrada que Einstein descubrió que la gravedad no es una fuerza, sino una distorsión del espacio-tiempo? Y así es, voz cursiva, pero es más fácil imaginar el asunto si visualizamos la gravedad como un campo de fuerza atractiva alrededor de un cuerpo. Estimados lectores, tened en cuenta que, estrictamente hablando, este enfoque no sería correcto. Volviendo a lo nuestro, cuando nos encontramos sobre la superficie de un cuerpo esférico sólido como la Tierra (bueno, vale, esferoidal), toda la masa del planeta queda bajo nuestros pies y cada fragmento de roca que compone la el planeta estará tirando de nosotros en dirección a él. Sobre la superficie de un cuerpo casi esférico siempre tenemos más o menos la misma cantidad de masa tirando de nosotros desde cualquier dirección, así que no somos atraídos con más intensidad en una dirección concreta. Por este motivo, en la Tierra (y cualquier otro planeta, en realidad) la fuerza gravitatoria que resulta al combinar el tirón gravitatorio de cada una de sus partes es perpendicular a la superficie. O “vertical”, como queráis llamarle. ¿Y cómo nos afectaría la gravedad en un disco? La distribución de la masa de un disco tan masivo como nuestro planeta es muy distinta a la de una esfera. Básicamente, en un planeta plano nos podríamos olvidar del lujo de ser atraídos perpendicularmente hacia el suelo. Si ahora mismo apareciéramos de repente en el centro de una Tierra plana, no notaríamos ninguna diferencia en la fuerza gravitatoria: toda la masa del disco estaría tirando de nuestros cuerpos hacia abajo de manera simétrica desde todas las direcciones y, por tanto, la fuerza gravitatoria resultante nos atraería de manera perpendicular al suelo. Hasta ahí no hay ningún problema. Las cosas no se pondrían interesantes hasta que empezáramos a movernos hacia el borde del planeta plano. A medida que nos desplazáramos hacia cualquiera punto de la periferia del disco, el área de la superficie del planeta que dejaríamos atrás sería cada vez mayor que la que nos quedaría por delante. Como ya había comentado, el disco tiene un grosor, así que no sólo queda una mayor área detrás de nosotros, sino también un mayor volumen del planeta y, por tanto, una mayor masa. Esta mayor cantidad de masa que dejamos atrás tirará de nuestros cuerpos con más fuerza que la que tenemos delante y, por tanto, la atracción gravitatoria dejará de ser simétrica. La fuerza resultante ya no será perpendicular al suelo, sino que tirará de nosotros con un ángulo mayor a medida que nos alejáramos del centro. O sea, que aunque la superficie del planeta plano fuera totalmente horizontal, una persona que se desplazara hacia el extremo del disco tendría la sensación de estar caminando por una pendiente cada vez más inclinada. Lo curioso es que en las zonas más exteriores del disco, la dirección de la fuerza gravitatoria estaría inclinada en un ángulo tan cerrado respecto a la superficie del planeta que tiraría de una persona de manera casi paralela al suelo, por lo que desplazarse los últimos kilómetros hacia el borde externo del planeta equivaldría a escalar las paredes verticales de un acantilado… Aunque sin abandonar en ningún momento la posición horizontal. Lo que nos lleva a un fenómeno aún más curioso: si alguien consiguiera “escalar” este último tramo horizontal y llegar hasta el borde del planeta, al superar el borde y subirse al “canto” de la Tierra plana, notaría que la gravedad volvería a atraerle hacia abajo con normalidad. Esto se debe a que, sobre el borde del planeta, la dirección en la que apunta la gravedad vuelve a ser perpendicular al suelo. Sobre el canto del disco, toda la masa del planeta estaría directamente bajo nuestros pies y, debido a que el disco tiene sección circular, la gravedad tiraría de nosotros en la misma medida a izquierda y derecha. La diferencia es que, sobre el borde del disco, la gravedad tenderá a tirar de nosotros hacia la sección central de éste. Toda esta historia no parece demasiado impactante así escrita, pero el fenómeno aparece representado en la siguiente simulación de Yeti Dynamics esta para este vídeo de Vsauce (un canal de Youtube que recomiendo seguir, por cierto) del segundo 45 hasta 1:55: En el vídeo, la inclinación de los edificios representa en qué ángulo deberían estar éstos construidos para que la gente que los habitara experimentara la gravedad tirando de ellos hacia “abajo” (perpendicular al suelo como la sentimos en nuestro planeta). Vale, hasta aquí todo es bastante curioso pero, ¿sabemos de algún planeta que tenga esta forma? Por atractiva que parezca la idea de mudarse a vivir en un planeta plano, aquí llega por fin el cubo de agua fría: los planetas con forma de disco no pueden existir en la naturaleza. Cuando un montón de objetos se empiezan a unir entre sí, la propia naturaleza de la fuerza gravitatoria que actúa entre ellos tiende a agruparlos en el estado en el que ocupan menos energía. Esta es la manera molona de decir que la gravedad tiende a colocar toda la masa del cuerpo lo más cerca posible del centro de gravedad común. ¿Y cuál es la forma geométrica que permite que todo el material que compone un cuerpo muy grande esté lo más cerca posible del centro? La esfera. Oye, ¿Y cómo es que los objetos que me rodean no tienden a formar esferas? Los objetos que nos encontramos en el día a día tienen una gran variedad de formas: hay cosas redondas, planas, cuadradas, finas, alargadas… Echad un vistazo a vuestro entorno para completar la lista, que hay muchas cosas. Esto se debe a que, a pequeña escala, la gravedad apenas tiene efecto alguno y no puede sobreponerse a las fuerzas electrostáticas que mantienen unidas entre sí las moléculas y los átomos. En el caso de los planetas, en cambio, formados por la unión paulatina de pequeños trozos de material alrededor de una estrella recién nacida, llega un punto en el que acumulan suficiente masa como para que la fuerza gravitatoria que generan sea capaz de sobreponerse a las fuerzas cohesivas que mantienen su estructura unida. Llegados a este punto, el objeto empieza a deformarse y adoptar una forma más esférica con el paso del tiempo. Este fenómeno se puede observar en el tamaño y la forma de los asteroides, esos trozos de roca de tamaños dispares que deambulan por el espacio. La forma de un asteroide está determinada por un límite llamado el Potato Radius (Radio Patata, aunque como traducción me gustaría más Radio de Patatización), que equivale a un radio de unos 200 o 300 kilómetros, lo que es lo mismo, de 400 a 600 km de diámetro. Por debajo de este tamaño, un asteroide no tiene suficiente masa como para forzar al material que lo compone a adoptar una forma esférica. Por eso los asteroides, normalmente de tan sólo unas decenas de kilómetros de diámetro, tienen formas tan “apatatadas”. En la siguiente imagen se puede ver cómo con el aumento de tamaño de un objeto, aumenta también su esfericidad. Por un lado está el asteroide Ida, de poco más de 30 kilómetros de diámetro y un alto grado de patatización. Luego aparece Vesta, cuyo tamaño está en la frontera patatizadora y, aunque su forma no es excesivamente irregular, no termina de ser del todo esférico. Finalmente, con 950 kilómetros de diámetro, el planeta enano Ceres tiene una forma claramente esférica. ¿Qué pinta tendría la superficie de un planeta plano a grandes rasgos. Por ejemplo, ¿qué pasaría con los océanos? Bueno, pues que se derramarían por los bordes, obviamente. Pues, no. Curiosamente, ocurriría lo contrario. Esto no le pasaría nunca a nadie, ni en una Tierra esférica ni en una plana. Como habíamos visto en la primera parte, caminar desde el centro de la Tierra plana hacia uno de sus extremos sería como intentar escalar una pendiente cada vez más empinada, aunque el terreno sobre el que nos moviéramos fuera completamente horizontal. Y esto se debe a que cada vez tendríamos más masa por detrás de nosotros, así que la fuerza gravitatoria no sólo tiraría de nuestro cuerpo en un ángulo cada vez más cerrado, sino que lo haría con una fuerza cada vez mayor. Por eso, si pusiéramos una pelota cerca del borde de la Tierra plana, entonces ésta empezaría a rodar hacia el interior del disco hasta llegar a la zona central… Aunque su superficie fuera completamente lisa y horizontal. Una vez allí, rodeada por la misma cantidad de material en todas las direcciones, no sería estirada en ninguna dirección más que en otra y terminaría por quedar en reposo. Y, como podéis imaginar, lo mismo pasaría con el agua, que tiende a fluir hacia la posición donde tiene la menor energía potencial. La energía potencial gravitatoria de un objeto depende de su masa, de la altura a la que se encuentre y de la intensidad del campo gravitatorio a la que esté sometido. En nuestra Tierra esférica, con un campo gravitatorio que es prácticamente constante por toda su superficie, las cosas que se encuentran a una altura mayor tienen una mayor energía potencial y, si no tienen nada sobre lo que apoyarse, caerán hacia lugares donde su energía potencial sea menor. En cambio, sobre la superficie de un planeta completamente plano, aunque un objeto se encontrara siempre sobre la superficie y, por tanto, siempre a la misma altura, la intensidad del campo gravitatorio es mayor en las zonas cercanas al borde del disco y mínima en su centro. Así que todo tenderá a moverse hacia el centro del disco, donde la energía potencial de un objeto será menor… Incluidos los fluidos como el agua o el aire. O sea que, en un planeta plano, lejos de derramarse por los bordes, toda el agua fluiría hacia el centro del disco, acumulándose allí y formando un “océano” con forma lenticular alrededor de la zona central. Los habitantes de este planeta plano verían un escenario curioso, desde luego, porque desde cualquier punto del planeta se podría ver el gigantesco bulto de agua asomando en la lejanía… Bueno, asumiendo que no hubiera aire entre sus ojos y el “océano”, claro. Para que sobre la superficie del planeta plano hubiera habitantes, primero debería existir con una atmósfera. Pero, pese a que no existiría un horizonte propiamente dicho en el mundo plano,el campo de visión de sus habitantes estaría limitado a unos 296 kilómetros porque el aire no es completamente transparente. Así que, por desgracia, el océano lenticular no se podría ver desde cualquier rincón de la Tierra plana. Al tratarse de un fluido, la atmósfera estaría distribuida de la misma manera que el agua, aunque formaría una “cúpula” más grande debido a su mayor volumen. Probablemente, la densidad del aire sería máxima alrededor del centro del disco y disminuiría en las zonas más cercanas a los bordes. Por supuesto, en los dos casos la altura y la extensión de las cúpulas de agua o aire dependerán tanto del grosor de la Tierra plana como de la cantidad de agua o aire que haya sobre ella. Pero, eso sí, para que el agua se desparramara más allá de los bordes del disco como en la imagen del principio, habría que añadir suficiente agua sobre la Tierra plana como para que el océano cubriera toda la superficie por completo. O sea, que el planeta entero tendría que estar cubierto por una gigantesca cúpula de agua antes de que ésta empezara a desbordarse hacia los bordes. Curiosamente, lejos de formar una catarata que se vaciara en el espacio, seguramente el agua quedaría retenida sobre el canto del disco hasta cierto punto, donde la gravedad tira de las cosas hacia la superficie del canto, como explicaba en la primera parte. Una vez cruzara el disco, el agua empezaría a caer en la otra cara del planeta plano y a fluir hasta su centro, formando otra cúpula de agua gigantesca. Las montañas también se comportarían de manera distinta en un planeta plano. En nuestra Tierra redonda, la gravedad tira de todo hacia abajo de manera perpendicular al suelo, así que un montón de materia cualquier no tiene ningún lado preferido hacia el que caer y, con el tiempo, las montañas tienden a adoptar perfiles más o menos simétricos, con laderas parecidas en todos sus lados. Podéis hacer un experimento vosotros mismos para simular este efecto: coged un puñado de sal y dejadla caer sobre una superficie plana. Os quedará un montículo de este estilo: Pero, en un planeta plano, la gravedad tira de las cosas que están sobre su superficie en ángulo. Y no sólo eso, sino que el ángulo es mayor cuanto más te alejas del centro. Podéis comprobar vosotros mismos las consecuencias que esto tendría para las montañas haciendo montones de sal sobre superficies con distintas inclinaciones. Al fin y al cabo, un planeta plano donde la gravedad actúa en ángulo y una superficie inclinada donde la gravedad tira hacia abajo son dos situaciones equivalentes. Haciendo este experimento con sal y una libreta (y luego poniendo la libreta horizontal de nuevo), podéis ver cómo iría cambiando la forma de las montañas cuanto más cerca se encontraran del borde de un planeta plano. Bueno, en las zonas más cercanas de los bordes directamente no podrían existir montañas, ya que allí la dirección de la gravedad es casi paralela al suelo. Ya veréis que, si inclináis vuestra superficie lo suficiente, entonces la sal simplemente se desparrama y resbala hasta el suelo (o el escritorio lleno de cosas, si os ha pasado a mí, que es más molesto de limpiar). Y, como podéis imaginar, los edificios también sufrirían las consecuencias de la fuerza gravitatoria inclinada. Los edificios aguantan muy bien los esfuerzos de compresión que resultan de que actúe sobre ellos una fuerza gravitatoria en vertical, pero que no manejan tan bien los esfuerzos tangenciales. O sea que, si queremos montar una inmobiliaria en un planeta plano, sólo nos quedan dos opciones: Y creo que hasta aquí llega lo que que puedo afirmar con cierta seguridad sobre los efectos de la gravedad de un planeta plano “sobre la vida diaria”. Si se os ocurren otros fenómenos interesantes que creéis que ocurrirían en un mundo plano (como el clima), no dudéis en dejar vuestras ideas en los comentarios. Quién sabe, tal vez al final reunamos suficientes ideas para una tercera parte. Aunque no prometeré ninguna fecha, por si acaso. Bonus track: como ha mencionado Petyr Andreu Baelish en los comentarios, los defensores de la teoría de la Tierra plana solucionan el problema de que la gravedad no hace que aparezca una gigantesca burbuja de aire en el centro del planeta diciendo que la Tierra está acelerando constantemente hacia arriba a 9,8 metros por segundo cada segundo, lo que crearía una “falsa gravedad” en dirección vertical idéntica a la que notamos. Esto no tiene ningún sentido porque, suponiendo que partiéramos de una Tierra plana en reposo, tardaría sólo 354 días en alcanzar la velocidad de la luz… Algo que obviamente no ocurre, porque entonces estaríamos muertos. Ningún objeto con masa puede alcanzar la velocidad de la luz. Y, aunque la Tierra se desplazara a esa velocidad en algún mundo fantasioso donde nada es imposible, cualquier trocito de polvo espacial que se encontrara en nuestro camino impactaría contra el planeta con una energía tremenda. Si el impacto de un micrometeoroide que se mueve a “sólo” unos pocos kilómetros por segundo puede llegar a hacer esto en el fuselaje de una nave espacial, imaginad qué haría estrellándose contra la Tierra a casi 300.000 km/s. De la misma manera, los átomos de hidrógeno que hay sueltos por el espacio lloverían sobre la superficie de la Tierra de manera constante en forma de mortífera radiación altamente energética. Y eso por no decir que esta excusa no explica por qué otros planetas, como Júpiter, tienen satélites dando vueltas a su alrededor.

Las 15 ecuaciones que cambiaron el mundo Una ecuación es una igualdad matemática entre dos expresiones algebraicas, denominadas miembros, en las que aparecen valores conocidos o datos, y desconocidos o incógnitas, relacionados mediante operaciones matemáticas. Las ecuaciones son un pilar clave y fundamental de la ciencia y la ingeniería que ha permitido entender mejor el mundo que nos rodea. Por ello, en Fieras de la Ingeniería hemos querido dedicar este post a las 15 ecuaciones más relevantes que cambiaron el mundo. Teorema de Pitágoras: Desarrollado por Pitágoras de Samos en el 530 a.C., su archiconocido teorema establece que en todo triángulo rectángulo, el cuadrado de la hipotenusa (el lado de mayor longitud del triángulo rectángulo) es igual a la suma de los cuadrados de los catetos (los dos lados menores del triángulo, los que conforman el ángulo recto). Logaritmos: En matemáticas, el logaritmo de un número (en una base de logaritmo determinada) es el exponente al cual hay que elevar la base para obtener dicho número. Los logaritmos fueron introducidos por John Napier a principios del siglo XVII como un medio de simplificación de los cálculos. Estos fueron rápidamente utilizados por científicos, ingenieros, economistas y otros profesionales para realizar operaciones de forma más sencilla y rápida, usando reglas de cálculo y tablas de logaritmos. Estos dispositivos se basan en el hecho más importante, que el logaritmo de un producto es la suma de los logaritmos de los factores: Ley de gravitación universal: La ley de gravitación universal es una ley física clásica que describe la interacción gravitatoria entre distintos cuerpos con masa. Ésta fue presentada por Isaac Newton en su libro Philosophiae Naturalis Principia Mathematica, publicado en 1687, donde establece por primera vez una relación cuantitativa (deducida empíricamente de la observación) de la fuerza con que se atraen dos objetos con masa. La ley de la Gravitación Universal predice que la fuerza ejercida entre dos cuerpos de masas m1 y m2 separados una distancia r, es proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia, es decir: Número imaginario: En matemáticas, un número imaginario es un número complejo cuya parte real es igual a cero. Fue en el año 1777 cuando Leonhard Euler le dio a la raíz cuadrada de menos uno el nombre de i, por imaginario, de manera despectiva dando a entender que no tenían una existencia real. El número imaginario i es definido únicamente por la propiedad de que su cuadrado es -1: La fórmula de Euler para poliedros: En matemáticas, y más concretamente en topología algebraica y combinatoria poliédrica, la característica de Euler (o característica de Euler-Poincaré) es un invariante topológico, un número definido que sirve para ampliar una clase de espacios topológicos, siendo denotada generalmente por X (la letra griega Chi). La característica de Euler fue definida originalmente para poliedros y se utiliza para probar varios teoremas sobre ellos, incluyendo la clasificación de los sólidos platónicos. Leonhard Euler fue responsable de gran parte de este trabajo inicial. Distribución normal: En estadística y probabilidad se llama distribución normal, distribución de Gauss o distribución gaussiana (desarrollada por Carl Friedrich Gauss en 1810), a una de las distribuciones de probabilidad de variable continua que con más frecuencia aparece aproximada en fenómenos reales. La gráfica de su función de densidad tiene una forma acampanada y es simétrica respecto de un determinado parámetro estadístico. Esta curva se conoce como campana de Gauss y es el gráfico de una función gaussiana. La importancia de esta distribución radica en que permite modelar numerosos fenómenos naturales, sociales y psicológicos. Ecuación de onda: La ecuación de onda es una importante ecuación diferencial en derivadas parciales lineal de segundo orden que describe la propagación de una variedad de ondas, como las ondas sonoras, las ondas de luz y las ondas en el agua. Es importante en varios campos como la acústica, el electromagnetismo y la dinámica de fluidos. Históricamente, el problema de una cuerda vibrante como las que están en los instrumentos musicales fue estudiado por Jean le Rond d’Alembert en 1746 por primera vez, seguido de Leonhard Euler en 1748, Daniel Bernoulli en 1753 y Joseph-Louis Lagrangeen 1759. Transformada de Fourier: La transformada de Fourier, denominada así por Joseph Fourier, es básicamente el espectro de frecuencias de una función. Tiene una multitud de aplicaciones en muchas áreas de la ciencia e ingeniería: la física, la teoría de los números, la combinatoria, el procesamiento de señales (electrónica), la teoría de la probabilidad, la estadística, la óptica, la propagación de ondas y otras áreas. Ecuaciones de Navier-Stokes: Las ecuaciones de Navier-Stokes reciben su nombre de Claude-Louis Navier y George Gabriel Stokes. Se trata de un conjunto de ecuaciones en derivadas parciales no lineales que describen el movimiento de un fluido. Estas ecuaciones gobiernan la atmósfera terrestre, las corrientes oceánicas y el flujo alrededor de vehículos o proyectiles y, en general, cualquier fenómeno en el que se involucren fluidos newtonianos. Ecuaciones de Maxwell: Las ecuaciones de Maxwell son un conjunto de cuatro ecuaciones (originalmente 20 ecuaciones) que describen por completo los fenómenos electromagnéticos. La gran contribución de James Clerk Maxwell fue reunir en estas ecuaciones largos años de resultados experimentales, debidos a Coulomb, Gauss, Ampere, Faraday y otros, introduciendo los conceptos de campo y corriente de desplazamiento, y unificando los campos eléctricos y magnéticos en un solo concepto: el campo electromagnético. La segunda ley de la termodinámica: La segunda ley de la termodinámica, es una de las leyes más importantes de la física que, aún pudiéndose formular de muchas maneras, todas llevan a la explicación del concepto de irreversibilidad y al de entropía. Este último concepto, cuando es tratado por otras ramas de la física, sobre todo por la mecánica estadística y la teoría de la información, queda ligado al grado de desorden de la materia y la energía de un sistema. La segunda ley de la termodinámica dictamina que si bien la materia y la energía no se pueden crear ni destruir, sí que se transforman, y establece el sentido en el que se produce dicha transformación. Sin embargo, el punto capital del segundo principio es que, como ocurre con toda la teoría termodinámica, se refiere única y exclusivamente a estados de equilibrio. Relatividad: La teoría de la relatividad incluye tanto a la teoría de la relatividad especial como a la relatividad general, formuladas por Albert Einstein a principios del siglo XX, que pretendían resolver la incompatibilidad existente entre la mecánica newtoniana y el electromagnetismo. La equivalencia entre la masa y la energía dada por la expresión de la teoría de la relatividad de Einstein, E = mc², indica que la masa conlleva una cierta cantidad de energía aunque la primera se encuentre en reposo, concepto ausente en mecánica clásica, esto es, que la energía en reposo de un cuerpo es el producto de su masa por su factor de conversión (velocidad de la luz al cuadrado), o que cierta cantidad de energía de un objeto en reposo por unidad de su propia masa es equivalente a la velocidad de la luz al cuadrado. Ecuación de Schrödinger: La ecuación de Schrödinger, desarrollada por el físico austríaco Erwin Schrödinger en 1925, describe la evolución temporal de una partícula masiva no relativista. Es de importancia central en la teoría de la mecánica cuántica, donde representa para las partículas microscópicas un papel análogo a la segunda ley de Newton en la mecánica clásica. Las partículas microscópicas incluyen a las partículas elementales, tales como electrones, así como sistemas de partículas, tales como núcleos atómicos. Teoría de la información: La teoría de la información, también conocida como teoría matemática de la comunicación, es una propuesta teórica presentada por Claude E. Shannon y Warren Weaver a finales de la década de los años 1940. Esta teoría está relacionada con las leyes matemáticas que rigen la transmisión y el procesamiento de la información y se ocupa de la medición de la información y de la representación de la misma, así como también de la capacidad de los sistemas de comunicación para transmitir y procesar información. La teoría de la información es una rama de la teoría matemática y de las ciencias de la computación que estudia la información y todo lo relacionado con ella: canales, compresión de datos y criptografía, entre otros. Teoría del caos: La teoría del caos es la denominación popular de la rama de las matemáticas, la física y otras ciencias que trata ciertos tipos de sistemas dinámicos muy sensibles a las variaciones en las condiciones iniciales. Pequeñas variaciones en dichas condiciones iniciales pueden implicar grandes diferencias en el comportamiento futuro, imposibilitando la predicción a largo plazo. Esto sucede aunque estos sistemas son en rigor determinísticos, es decir, su comportamiento puede ser completamente determinado conociendo sus condiciones iniciales.