klamzero
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Nadie podría ser como cualquier otro, apariencia promedio, familia promedio, trabajo promedio, lo único que diferenciaba a Nadie era su manera de observar el mundo, Él era el tipo de persona que pensaba sobre todo, lo cuestionaba todo, analizaba todo, diseccionaba cada aspecto de la existencia hasta dejarlo en su más mínima expresión. Y todo esto de manera inconsciente, solo era un acto reflejo, una mala costumbre, una neura de origen incierto. Nadie perdía el tiempo en pensamientos varios que oscilaban entre pensamientos profundos y superficialidades; entre ideas claras y entre conceptos abstractos en los que muchas veces se perdía. Su mente era un problema. Nadie pasó por una etapa en la que vivía en constante pelea consigo mismo, le molestaban las decisiones que tomaba, y las que no tomaba. Las acciones que hacía y las que no hacía; todo respecto a él le disgustaba. Le deprimía conocer mujeres pregoneras de hermosas mentiras, detestaba que los temas de conversación siempre se encerraran en los mismos tópicos. Odiaba ver como los papeles se distorsionan con el paso del tiempo, le molestaba ver padres ausentes, madres despreocupadas, abuelas cansadas, niños confundidos, jóvenes cansados y adultos de alma muerta… La mente de Nadie estaba repleta de este y otros tipos de pensamientos inútiles, él sabía que esto era una pérdida de tiempo y que aunque llegase a comprender el “¿Por qué?” No lograría cambiar nada. En realidad él no sabía porque le producía tanta curiosidad las personas, nunca se intereso en alguien en particular, nunca se enamoró y de no ser por tener una lista de “principios” que seguía estrictamente, tampoco le interesaría su familia; el no compartía sus dudas u opiniones con alguien, Nadie estaba solo. Nadie llego a la edad en la que se supone que las personas deben trabajar, el como buen barco a la deriva que es, se dejó llevar por la inercia de la vida, se esforzaba todos los días en su trabajo, no porque le gustase o porque quisiera ascender, simplemente porque quería mantener su mente ocupada, él quería mantenerla alejada de los pensamiento que usualmente lo deprimían, él quería mantenerla alejada de las personas… Y funciono. Pasaron los años y Nadie eventualmente fue ascendiendo, fue elogiado por sus superiores, su esfuerzo era reconocido y apreciado, consiguió “Amigos” también consiguió una “Novia”, Nadie verdaderamente se estaba adaptando a la “normalidad”. Tenía una rutina que le abstraía completamente de sus pensamientos, trabajaba todo lo que podía y cuando ya no se le permitía continuar perdía el tiempo con su “Novia” o “Amigos”, Nadie había alcanzado lo que era tan anhelado por otros, Nadie había alcanzado la “Felicidad”. Un día en particular Nadie fue avisado de que tendría que tomar vacaciones, El Comité de Seguridad Integral de los Trabajadores se lo exigía, por mucho que Nadie protesto no logró cambiar nada. Nadie pensó que entonces tendría que pasar tiempo con su “Novia”, intentó contactarla pero no lo logró, hizo lo mismo con sus “Amigos” pero obtuvo el mismo resultado. Nadie fue a su casa, se sentó sobre su cama sin nada más que hacer, pasó cuatro horas con su mirada oscilando entre la pared y el techo, divagando entre pensamientos sobre “¿Qué hacer? “ o “¿A dónde ir?” Nadie no tenía pasatiempos, ni alguna actividad en la que pudiera perder el tiempo, todo su tiempo se consumía en trabajar y dormir, no había nada más, esas dos actividades definían su existencia. Repentinamente Nadie se sintió vacío, lo sobrecogía una melancólica nostalgia, se sentía desesperado, ansioso. El silencio le parecía peligroso, al igual que la soledad que siempre estuvo a su acecho. Nadie necesitaba urgentemente escapar de ahí. Nadie salió corriendo de su casa, corrió y corrió, corrió hasta más no poder, corrió hasta que su garganta quedo seca, corrió hasta donde sus piernas se lo permitieron, no tenía un destino en mente, tampoco tenía algún lugar al que pudiera acudir; Nadie era una persona “Exitosa”, tenía mucho dinero en su cuenta, había alcanzado un ideal perseguido por muchos pero aun así se sentía un fracaso, se sentía falso, no reconocía el reflejo que tenía enfrente; en un arrebato de ira Nadie deseo destruir esa distorsionada imagen suya, se acercó al cristal que lo reflejaba pero al estar a unos centímetros del cristal estos le abrieron paso, era una puerta automática, lo que estaba al otro lado de la puerta era un bar, Nadie no era una persona muy amiga del alcohol, muy pocas veces lo tomaba y solo cuando la presión social se lo exigía, sin embargo la carrera lo había dejado con la garganta seca y el aire acondicionado que salía del interior lo atraía poderosamente… ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Nadie estaba ebrio; en un estado muy cercano a la pérdida de la razón, Nadie discutía con cualquiera que se le acercara, alejó a los bebedores amistosos, ahuyento a las buscadoras de amor, gritaba y lloraba, ni el mismo cantinero lo soportaba, no pasó mucho hasta que este lo echo a la calle. Eran aproximadamente las cinco de la tarde, el ocaso ya se hacía presente, la luz naranja pintaba todo a su alrededor a excepción de una porción del cielo que aún se mantenía de un intenso azul, había muy pocas nubes y la luna ya estaba llena, casi por encima de su cabeza, este hermoso paisaje lo absorbía, le producía una sensación de calma, le parecía sublime… Nadie caminó sin rumbo fijo, solo miraba ocasionalmente la calle, toda su atención estaba centrada en el cielo, camino hasta llegar a una isla que estaba en medio de una encrucijada donde se conectaban las calles que iban del centro de la ciudad con las que iban hacia las afueras de esta, las que iban de la zona urbana hasta la zona industrial. Era el punto en el que todo y todos se encontraban. Nadie se dejó caer en un escalón y recostó su espalda a un poste de alumbrado que tenía detrás. Desde allí tenía una buena vista, tenía al gran cielo y la luna llena casi al frente, tenía una vista panorámica de la ciudad, podía ver con gran detalle a las personas que caminaban por la acera y a los que iban en sus autos. Nadie se sentía en calma, el alcohol lo hacía sentir muy lejano a lo que tenía enfrente, se sentía un observador omnipresente, capaz de descifrar las vidas de todos los que veía a su alrededor, Nadie se sentía muy cercano a ser “Dios”. La historia de la mujer que llevaba una niña en brazos le parecía tan predecible; tenía ojeras, lucia cansada, llevaba una pequeña bolsa con el logo de una cadena de supermercado barata, y a pesar de tener un linda figura y un hermoso rostro, emanaba un aura de agresividad hacia cualquier hombre que se le acercara, Ella probablemente era una madre soltera que vivía en casa de su madre, luego de que el padre se diera a la fuga, allí fue cuando se dio cuenta de lo estúpida que fue al confiar en promesas de un falso amor, allí fue donde se dio cuenta de que no se puede confiar en las personas, allí se dio cuenta de que los finales felices no existen y que ahora comparte el mismo destino que su madre, ese con el que tanto peleo, ahora sabe que forma parte de un ciclo; y probablemente su hija ya forma parte de este. La historia del hombre que iba caminando más atrás de ella también parece predecible, un hombre alto, de hombros anchos, con la característica barriga de un borracho, de grandes entradas en la cabeza, no faltaba mucho para que quedase completamente calvo, llevaba un uniforme, un overol azul oscuro con unas botas de plástico blanco que le llegaban a las rodillas, llevaba una pequeña mochila en la que seguro llevaba las sobras del almuerzo que no terminó y el cambio de ropa que no utilizo, quizás no se sintió con las ánimos necesarios. Él era la imagen del “Fracaso” más estereotipado, su trasfondo no tenía importancia. Ni para él, ni para mí, solo somos contenedores de tiempo que se consumen. Todas estas conjeturas podrían estar equivocadas, básicamente me las podría estar inventando, nada lo aseguraba, pero ¿Acaso existe algún mérito en estar equivocado? ¿Existía el mérito en el acierto? La respuesta paso fugazmente por mi aturdida mente. No. Una chica con paso acelerado camina en sentido contrario al del hombre de botas blancas, era casi de la misma altura, pero mucho más joven, probablemente tuviera mi misma edad, unos 26 o 27 años quizás, estaba bien arreglada, parecía que se dirigía a una fiesta, llevaba un vestido melocotón ajustado que marcaba su hermosa figura, tenía toda la cara pintada con maquillajes que lejos de realzar su belleza, más bien la escondía. Observándola más a detalle logro reconocer su rostro, ella era… No recuerdo su nombre, pero fue mi compañera de clase durante todo el bachillerato, ella era la típica “Nerd” del salón, muy inteligente, responsable, seria, casi parecía ser odiada por tener una personalidad muy intensa, lo único que la hacía diferir con esa imagen era, que ella era hermosa, mucho de hecho, aunque siempre se mantuvo aislada de todos, no sé si fue por voluntad propia o porque se le impuso... Siempre me pareció una persona admirable, no en el sentido romántico, simplemente poseía cualidades que me hubieran gustado poseer en ese entonces. Me causo gran curiosidad el cambio que había sufrido, ella era muy diferente de cómo solía ser, nunca fui su amigo, así que en realidad no conozco a detalles su personalidad, pero aun así sé que ese cambio no es lógico… Inevitablemente comienzo a conjeturar sobre su pasado, se graduó como todos nosotros, todos tenían altas expectativas sobre ella, tanto profesores, familia y conocidos… Incluso yo. Ella termino harta de su soledad, se cansó del peso de las expectativas que fueron puesta sobre ella, quiso experimentar eso llamado “Vida normal”, aprovecho la universidad para ser más sociable, se juntó con los “populares” descuido sus estudios, fue a fiestas, se emborrachaba cada fin de semana, quizás más, tuvo muchos amigos, novios, amantes o parejas de una noche, “vivió” su vida. Quizás llego al punto en el que de verdad cree ser así, quizás aún sigue actuando, quizás de verdad es así. Quizás vivió de manera cobarde y escapando constantemente… Así como yo. “Quizás”… Una palabra muy imprecisa, no ayuda a calmar mis dudas. Considerare esto que estoy a punto de hacer como un acto de valentía, como parte de “los efectos del alcohol” me levante tambaleante de donde estaba sentado, me sacudí un poco el polvo de mi ropa, seque con mi manga las lágrimas que aún salían de mis ojos y me dirigí hacia ella. ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------- -Notas del Autor: Gracias al lector por dedicarle tiempo a esta pequeña historia, y gracias para quienes la están volviendo a leer. Ha pasado ya todo un año desde la última vez que subí un capitulo, me disculpo por dejarla tanto tiempo en espera, pero la vida nunca es como uno la desea y a veces no queda más remedio que acatar sus caprichos. Hoy afortunadamente ya me encuentro zafado de esa amarras, tengo la motivación, la inspiración y el tiempo suficiente para continuar y acabar esta historia. Nadie ya tiene casi un año "muerto", lo mejor que podría hacer es terminar su historia y darle un final con el que todos quedemos contentos, tanto ustedes como yo. Es hora de romper el ciclo y comenzar con otro. Ah, Olvidaba mencionarlo, pero borre todos los post relacionados con Nadie, principalmente porque a pesar de que en todo este tiempo de no haber publicado nada, muchas correcciones se han hecho. Algunas de vital importancia mientras que otras solo han sido minucias, estas "mejoras" a mi consideración harán más agradable y coherente la lectura. Mantendré viejas costumbres, una de ellas es enviar mensajes privado a los usuarios interesados en saber cuando publico un nuevo capítulo, en este caso seguiré con la tradición, así que los interesados avisenme en los comentarios. Y la segunda será responder preguntas relacionadas a la historia, dudas, curiosidades o explicaciones sobre determinados eventos. NO DARÉ SPOILERS, NO SE PREOCUPEN. -Enlace para el siguiente capítulo: https://www.taringa.net/posts/offtopic/20074809/Nadie-Capitulo-02.html
Esta es la quinta parte de la historia, en caso de que aun no hayas leídos los capítulos anteriores, aquí el Nadie (Parte 1) Nadie (Parte 2) Nadie (Parte 3) Nadie (Parte 4) Esta es la pequeña e insignificante continuación de la historia de “Nadie”. Desperté, simplemente abrí mis ojos y el deseo de seguir durmiendo se fue de mí, miro a mi izquierda, hacia el despertador que esta sobre la mesa de noche y marca las 5:25 AM, cinco minutos antes de que suene la alarma… Con mi cuerpo conteniendo más alcohol que el que debería ingerir una persona, habiendo tenido un largo día, habiéndome acostado pasada la media noche y aun así mi cuerpo está adaptado para ir a trabajar cada día sin falta… No sé qué me produce más deseos de llorar, mi completa dependencia al trabajo o que hoy me estoy despertando para nada. Miro a mi alrededor, el mismo techo de siempre, las mismas paredes, la misma habitación, sigue siendo mi casa, miro a mi lado y allí esta Karol, cubierta con la sabana hasta el cuello, solo dejaba ver sus dedos, me observa con una sonrisa en el rostro, luce muy feliz. -Buenos días cariño. -¿Eso no es lo que generalmente se dicen las parejas cuando despiertan juntos? -Sí, yo lo considero muy apropiado en esta ocasión, yo pensé que serias un chico tierno y amable, pero eres toda una máquina. –Su sonrisa era picara- -¿Qué dices? Te traje hasta aquí y ya estabas dormida, de hecho vomitaste el taxi. -¡Ah sí! ¿Entonces porque estoy desnuda? –Objeto ella- -No es cierto, no estas desnuda, ni siquiera podías quitarte el vestido anoche. -Sobre eso no se… Pero tu si supiste quitármelo… -Destapo algunas zonas de su cuerpo demostrando que de verdad no tenía nada debajo. -Yo no sé qué cosas hiciste mientras estaba durmiendo, pero las hiciste sola, yo aún estoy vestido. –Levante la sabana lo suficiente para cerciorarme de ello- ¡Karol ¿Qué hiciste?! ¿¡Por qué no estoy usando pantalones!? ¡¿Qué me hiciste!? –Grite, no me contuve por nada- -¿¡Que!? ¡Espera, yo no hice nada! ¡De verdad! ¡Juro que no te toque! ¡Todo fue una broma! –Karol se quitó la sabana con rapidez demostrando que solo estaba en ropa interior y no desnuda- ¡Vez, no te hice nada! –Parecía muy asustada de verdad, casi me hizo sentir culpable- -Lo sé, yo tampoco estoy desnudo. –Me quite la sabana de encima y le enseñe que aun llevaba pantalones, incluso seguía llevando zapatos- ¿Pensaste que caería con un truco tan simple? –Reí- Karol parecía perpleja, no sabía cómo interpretar sus emociones, oscilaban entre el enojo, la risa y el deseo de golpearme… Todo esto sucedía mientras ella aún seguía en ropa interior… -Nadie… Eso fue muy cruel. –Lucia triste- De verdad me asuste. -Tú eras quien me quería asustar a mí, que se te haya devuelto todo no es mi culpa. -No me refería a eso. -Karol se acercó y se colocó sobre mí, su pecho estaba sobre el mío y su rostro estaba al mí mismo nivel- Me refiero a que no me aprovechaste anoche. -Yo diría que sí, te aproveche cuanto quería y pude. Te saque toda la información que necesitaba, te conseguí una conversación, obtuve tu compañía, yo creo que fue una noche muy productiva… Ah, también recibí mucho acoso sexual por tu parte, justo como ahora, eso debe ser un plus. -¿Sabes cómo se diferencia el acoso de cortejo? Mientras que la otra parte no muestre rechazo, puedes continuar. Tú no me has rechazado aun, eso significa que puedo seguir así para siempre. -¿Y cómo sabes que no te estoy dejando hacer lo que quieras por no saber cómo rechazarte? -Eso es fácil de responder, no lo sé. Aun eres un misterio para mí, así que decidí simplemente ir forzándote hasta que te quiebres ante mí. –Tenía una gran sonrisa en el rostro, parecía muy convencida de lo que dijo- -Eso no sonó como una mujer en busca de una conquista, fue más parecido a un villano que quiere ver como se desmorona su enemigo. -Aun así posee cierto romanticismo ¿No? –Parece que se enojó por la comparación- -Sí, tienes razón, tengo otra pregunta que me la llevo haciendo desde ayer, ¿Eres una chica tímida o una agresiva? Tu comportamiento es contradictorio, cuando creo definirte de una manera salta y haces algo completamente diferente, algo como estar en ropa interior sobre el joven e inocente Nadie. -Pues… No soy tan tímida, soy quizás un poco cerrada a los demás, en la universidad trate de cambiar eso, por eso trate de ser más extrovertida, hablar más, hacer más cosas, y de alguna forma conseguí mantener un poco de ambas, aunque contigo soy más atrevida de lo usual… -Lucia apenada- -Ya veo… ¿Cuándo desarrollaste un fetiche por trabajadores cercano a los treinta y con un estimado de vida corto? -Creo que fue ayer, cuando uno me detuvo en la calle. –Acerco su rostro mucho más al mío, parecía con la intención de besarme, pero no daba el último paso- Yo solo la observaba, trataba de alejar mis ojos de los suyos, no quería caer absorto en esos oscuros espejos, algo me decía que si me quedaba observado por mucho tiempo sería peligroso, mi mirada paso de su cabello a sus labios, de su nariz a sus orejas, de las orejas a su cabello y nuevamente a sus labios, todo me conducía a sus labios. -No te entiendo, siempre pensé que eras una chica decidida, que avanzaba según su ritmo, sin importar si este entorpecía o dejaba atrás a los demás, entonces ¿Por qué no me has dicho que me amas? O ¿Por qué no simplemente me robas el beso? –Pregunte con sinceridad, ese era una respuesta que no podía obtener con preguntas al azar o juegos- -Porque nunca ante he trate de conquistar a nadie, siempre son los hombres los que viene detrás de mí, no sabía que era tan difícil llamar la atención de alguien, tratar de que piensen en ti, tratar de hacerlo reír, es muy difícil. -Ahora sabes lo que sufren todos los hombres. -¿Tú también lo sufriste? -No, en mi caso fue fácil, simplemente me acerque y se lo pedí, no tenía razón para perder tanto tiempo con pensamientos contradictorios. -Tú le matas el romance a la vida… Y me sorprende que hubiera dicho que sí. –Parecía muy decepcionada- -Si me acercase a ti, y te preguntara si quisieras ser mi novia ¿Qué dirías? -Sí, ¿Cuándo me mudo? -Con eso compruebo mi punto... Y prefiero vivir solo. Karol y yo nos quedamos sin tema de conversación, ella no se quiso quitar de encima de mí, permaneció allí la hora y media que faltaba para que amaneciera, su respiración todo el tiempo estuvo acelerada, sentía sus palpitaciones. No dije nada, estaba disfrutando de su compañía, no quería hacer nada para interrumpirla. Si no me conociera tan bien diría que me he enamorado de Karol, de hecho, no sería algo tan malo, me agrada de verdad, sin embargo lo más probable es que esto sea una “aventura” de unos días…No, de unas doce horas aproximadamente. Una vez que termine el tiempo prometido, ella volverá a casa, se pintara la cara y continuara con su vida miserable, yo hare… No sé qué hare, aún tengo ocho meses de vacaciones obligatorias, creo que me desharé de los distractores y saldré de viaje, o quizás solo deba comprar algunos libros y no salir hasta que se terminen mis vacaciones… Quizás deba renunciar y conseguir un trabajo donde no se me den vacaciones, eso sería lo ideal… -Nadie, disculpa que mi comentario suene muy arrogante pero ¿Sera que tener a una hermosa mujer en ropa interior sobre ti es demasiado para tu corazón? Estas comenzando a hiperventilarte. Pensar sobre el futuro o sobre las decisiones que debo tomar es suficiente para alterar mis nervios, eso no es bueno… -N-No, descuida, no es nada. –Apenas logre responderle con fluidez, de verdad me estaba faltando el aire- -¿Seguro? Parecías a punto de tener un ataque de ansiedad o algo parecido. Karol parecía realmente preocupada, estaba a punto de quitarse de encima de mí cuando la detuve. -¿Que ibas a hacer? -¡Eh! N-Nada… Solo me iba a mover, no quería seguir haciendo presión sobre tu pecho… -Karol lucia nerviosa, estaba roja como tomate- -No me incomodabas para nada –La levante, sorprendentemente era más liviana de lo que esperaba y la tumbe en la cama, yo me coloque sobre ella y acerque mi rostro al de ella, mucho, tal como ella hizo- ¿Prefieres salir a desayunar a fuera o prefieres comer en la cama? -E-En la cama por favor… -Lucia un poco ansiosa- -Lamentablemente no tengo tazas ni utensilios en mi cocina, nunca como aquí, así que me iré a bañar para comprar algo. –Me levante y fui tras mi toalla- -¡Me puedo bañar contigo! –Grito Karol aunque no entendí si eso fue una pregunta o una afirmación- -No, no necesito que me vigilen mientras me baño, al menos no desde que era niño ¡Y no grites! La casa no es tan grande. –Dije mientras entraba en el baño- ----------------------------------------------------------------------------------------------------- El agua de la regadera me golpea con fuerza, el agua estaba fría, casi se sentía como una penitencia, estaba helada. Solo me quedan doce horas con Karol, lo más probable es que pase este tiempo con ella, que salgamos, que nos divirtamos, no me mentiré, me agrada pasar el tiempo con ella, disfruto de nuestras conversaciones, sin embargo todo parece marchar bien, demasiado bien para mi gusto, comienzo a sentirme incomodo, quizás solo sea un poco pesimista, pero en realidad no sé qué esperar de esto, no me agrada estar a merced del alzar o de la espontaneidad de Karol, pero tampoco tengo nada mejor que hacer y dado que la soledad es la única compañía con la que puedo contar… Creo que lo mejor será apegarme a Karol como un cachorro herido que busca dueño… No, nunca sería capaz de eso, por muy solo que me sienta, no creo ser capaz de hacerlo, mi destino es morir solo y rebosante de orgullo, eso es lo único que tengo claro… -Reí amargamente mientras cerraba la llave- Permanecí de pie frente al espejo, observaba a la persona que estaba reflejada allí, no lograba reconocerla. Nada nuevo. Tenía los ojos cansados, parecía que en cualquier momento los cerraría para no abrirlos más, lucia grandes ojeras debajo de estos, parece ser alguien que no descansa lo suficiente, tenía el cabello un poco largo, desarreglado, parecía que no lo cuidaba; recuerdo que en segundo año nos dieron en educación para la salud unos pasos para reconocer a las personas deprimidas, ojos cansados, ojeras, cabello maltratado, mala postura, caminar encorvado, suelen hablar en voz baja o simplemente no hablar, lucen tristes; en ese entonces me reí mentalmente por pensar que estaba cayendo en un estereotipo ¿Ahora quien ríe? –Reí sardónicamente- Quien se reflejaba en frente del espejo no era yo, era el Nadie de catorce años, lucia como un niño triste. Es joven aun ¿Por qué estará triste? No sabe nada de la vida, aun es felizmente ignorante de todo, eso es bueno, la ignorancia es felicidad ¿No? ¿Qué hacía yo con mi vida en ese entonces? La pregunta reboto en mi mente por un rato, no hubo respuesta alguna. Salí del baño cubierto solo por la toalla con la que entre en un principio, fue un fallo por mi parte no traer una muda de ropa antes de entrar… Por alguna razón me siento más vulnerable que antes. Entre a la habitación y Karol ya tenía una toalla sobre los hombros a pesar de que yo aún no se la había dado, seguro reviso el armario… Ella me miro de pies a cabeza sin decir nada, se levantó y avanzo hasta el arco de la puerta, hasta donde yo estaba, se giró hacia mí y dijo: -Te puedes bañar conmigo si quieres, pero solo hay una condición. –Dijo en tono serio y petulante, aunque creo que bromeaba- -Me acabo de bañar, pero ¿Cuál es la condición? -Que no nos bañaremos. –Camino al baño sin mirar hacia atrás y aun en ropa interior, cuando entro en el baño grito- ¡Estoy dejando la puerta abierta! -¡Otro día será, otro día! –Creo que si no me sintiera un poco culpable por tener novia… Seguramente aceptaría su propuesta- ----------------------------------------------------------------------------------------------------- Estaba tumbado sobre la cama esperando que Karol saliera del baño para ir a desayunar, cuando mi celular comenzó a sonar, era el timbre predeterminado de fábrica, desde que lo compre solo lo había escuchado unas pocas veces, solo recibía llamada de dos personas, la primera y la que encabezaba la lista de marcación era sin duda de la empresa, generalmente del supervisor de turno reportando alguna eventualidad o de la secretaria, la segunda persona era mi “Novia” y había conseguido ese número mediante ruegos y suplicas que obviamente debilitaron mi voluntad, dado que estoy de vacaciones, la primera opción se descarta, eso solo me deja… Observo la pantalla del celular y dice su nombre, es mi novia… Ese monótono y electrónico tono se repite mientras me decido en si contestar o no, algo dentro de mí, ese lado vengativo e irracional que todos tenemos me dice que no conteste, que lo deje sonar, que lo apague o que simplemente lo arroje por la ventana… Al final decido contestar. -Hola… -Hola mi amor, disculpa por no haberte podido responder ayer, es que surgieron algunas eventualidades. -Descuida, de hecho no te llamaba por nada importante… -Estaba conteniendo los deseos de desatar mi sinceridad con ella, de terminar esta relación ficticia, de decirle que no necesito mis “amigos” ni su compañía, por alguna razón sentía la ilógica necesidad de lastimarla- -Te llamaba para saber si hoy estarías libre en la noche a eso de las seis, tenía pensado que podríamos cenar juntos ¿Qué te parece? En ese momento Karol estaba entrando a la habitación, solo la cubría la toalla que llevaba en hombros hace unos minutos, lucia enojada, solo se quedó allí, mirándome sin decir nada; en estos momentos creo que su presencia en mi vida es alguna especie de acto divino, sin dudas su presencia aclaro mi mente. -Te llamo luego para confirmar, hablamos después. Colgué, me sentí un poco culpable por ser tan seco, aunque no hay nada que quisiera más que lanzar este teléfono por la ventana… Karol me observa, su expresión sigue siendo dura, pero se nota algo confundido. ¿Qué ocurre Karol? ¿Por qué me miras así? -¿Por qué crees? –Retorica- ¡No me fuiste a acompañar! –Parecía enojada de verdad- -Pero ya te había respondía que sería otro día. –Me excuse- -Lo sé, pero pensé que te sentirías tentado aunque sea a dar un vistazo, estuve diez minutos esperando. -Eso explica porque tardabas tanto… Disculpa. -No pensé que te disculparías por eso… ¿Paso algo? ¿Con quién hablabas? –Dijo con tono de preocupación, ya me estaba adaptando a ese tono- No pasó nada, solo pensé que debería tomar más en cuenta tus sentimientos, he notado que a veces simplemente los ignoro y no creo que eso sea correcto… No contigo. -Estas siendo extrañamente sincero… Eso me asusta. Dime ¿Era tu medico quien llamo avisando que tienes cáncer y que solo te quedan unos meses de vida y ahora que lo sabes quieres disfruta de lo poco que te queda y estas rectificando tus errores? -La vida no es tan romántica e interesante como las novelas dramáticas, así que por favor abstente de matarme en tus futuras fantasías… -Estas extrañamente serio. Paso algo ¿Verdad? Lo noto en tus ojos… No te has molestado en verme más de una vez a pesar de que estoy en paño. -Tus habilidades de observación son de temer. No pasó nada, vístete para irnos a comer. –Camine hacia la salida de la habitación para dejar que se cambiase cuando ella me pregunto- -¿Te molesta si pasamos antes por mi casa? -No me molesta particularmente, pero ¿Qué vamos a hacer allá? -Quiero cambiarme de ropa, ponerme algo menos llamativo… Me da vergüenza salir con esto. –Lucía una expresión apenada- -Espera, anoche saliste con eso puesto, ¿Por qué entonces no tenías vergüenza? -Porque estaba oscuro, no me gusta salir de día… -Ohhh, eso es algo interesante. No veo ningún problema en pasar por tu casa primero, te espero abajo. ----------------------------------------------------------------------------------------------------- Mi departamento estaba en la cuarta planta de un edificio pequeño, era una construcción vieja y el alquiler era barato, la mayoría de mis vecinos eran ancianos y pensionados, poco salían de casa, así que pocas veces hablaba con ellos; todos parecían vivir allí desde su construcción, al menos eso me dio a entender el arrendador. Yo estaba sentado en las escaleras de la entrada principal mientras esperaba que Karol bajara, nunca me había tomado el tiempo suficiente para observar a las personas que vivían en los edificios vecinos, persona tras persona pasaban al frente de mi sin notar mi presencia, lucían angustiados, con prisa, como si su tiempo de vida se estuviera agotando, la mayoría eran personas jóvenes, probablemente de mi generación; lucen cansados, con sueño y por sobretodo, muertos. Parecían marionetas vivas movidas por inercia, individuos con un solo fin; ser engranajes. -¿Yo lucia igual? –Inconscientemente lo dije en voz alta- -No conozco tu faceta de trabajador adicto, pero si te pareces mucho a ellos. Karol contesto a mis espaldas, mientras cerraba la puerta detrás de mí. -Esperemos que nunca lo conozcas. -Suenas muy seguro al decirlo ¿Eso significa que harás algo para cambiar tu situación? -No lo sé, aún no he pensado sobre eso a profundidad, pero sé que no puedo trabajar eternamente, eventualmente tendré que tomar vacaciones y con eso volverá el infierno a mí. Karol comenzó a caminar, yo la seguía un poco más atrás. -Eso no es una solución, solo te estas quejando porque tu problema tiene periodos de descanso. -¿Una persona puede tener un problema aunque no lo note? ¿Aunque no afecte el desarrollo de su vida diaria? Si no hace ruido, si no molesta y si no demuestra su presencia ¿Realmente existe? -No lo notaras tú, pero los demás si, dime ¿Por qué te dieron vacaciones en primer lugar? –Dio en el clavo- -No es divertido discutir contigo… -Me dejo sin argumentos- Karol se detuvo, estaba a unos dos metros por delante de mí, lucía una expresión impasible, muy impropia de ella. -Nadie… ¿Dónde estamos? -¡¿Oye, de verdad me vienes con eso ahora?! Pensé que dirías otra cosa. -¿Cómo qué? –Pregunto confundida- -Olvídalo, tienes razón al estar perdida, anoche cuando te traje estabas dormida, ¿Pedimos un taxi? No sé en dónde vives. -Mi casa está en el centro, en la calle Rómulo, cerca del estadio de beisbol. -Eso son al menos ocho kilómetros… Entonces será en taxi. ----------------------------------------------------------------------------------------------------- El taxi nos dejó en frente de la casa de Karol, tal como ella indico. Su casa era grande, más de lo que creo que es necesario, la fachada era de ladrillos rojo, tenía rejas blancas y altas, lo suficientemente alta como para que se te cansara el cuello de mirar arriba, hacían juego con la puerta que era un entretejido de láminas de hierro, bastante creativo. Todo luce muy pomposo y solo estoy describiendo la entrada… Karol se acercó al comunicador que está en la entrada y pulso un botón, pasaron unos segundos antes de obtener alguna respuesta. -Adivinare, eres Karol. –Por alguna razón me pareció mas a una afirmación que una pregunta, la voz era femenina y no parecía de estar de buen humor- -¡Adivinaste! –Grito Karol con una actitud muy alegre- Yo por mi parte estaba confundido, no se intercambió más palabras entre ellas, la comunicación termino y ambos seguíamos de pie frente a su puerta, Karol lucia como si nada pasara. Pasados unos minutos alguien nos abrió la puerta, era una mujer alta, probablemente cercana a los cincuenta aunque no se note, tenía la piel blanca, el cabello oscuro y un leve acento que se notaba al terminar algunas palabras. No tenía duda alguna, era la madre de Karol. Ella me observo detenidamente por unos segundos, luego miro a Karol, retomo su mirada en mí y luego suspiro. -¿Te tengo que repetir el discurso de siempre o simplemente no lo saltamos? –Pregunto la madre de Karol, parecía sentirse un poco cansada- -Saltémonoslo por esta vez, hoy tengo un invitado. –Karol respondió con una sonrisa en su rostro, no sé si la estaba desafiando o algo por el estilo, sentía algo de agresividad entre ellas- -¿Él es tu novio? Parece ser alguien serio, aunque luce demacrado. -Él es Nadie, es un viejo compañero de clases, estudio conmigo durante los cinco años del bachillerato. Incline un poco la cabeza como saludo, no tenia deseos de decir nada, especialmente cuando todo es tan incierto. -Eso si es una sorpresa que te encuentres con personas del pasado a pesar de mudarnos tan lejos de nuestra ciudad natal. –No sé si lo hizo al propósito, pero me pareció notar desagrado en su voz- -Sí, fue toda una sorpresa, tanto que pasamos toda la noche juntos, rememorando el pasado. "¡KAROL ESO NO SE DICE FRENTE A TUS PADRES, LO MALINTERPRETARAN!” Eso estuve a punto de gritar, pero me mordí la lengua, me contuve y mantuve mi silencio, fingí no haber escuchado nada. La madre de Karol no reacciono, simplemente asintió con la cabeza y nos dejó entrar. Mientras caminábamos por el jardín del frente pregunto. -¿A qué se debe su visita aquí? No es usual que traigas a alguien a casa. -Vine a cambiarme de ropa, vamos a ir a desayunar. –Respondió Karol con un toque de indiferencia en la voz- -Ah, si es por eso ¿Por qué no se quedan a desayunar con nosotros? Le diré a tu padre que haga dos raciones más. –Se dirigió su pregunta a mí- La madre de Karol no logro disimular una sonrisa maliciosa, pero no estaba dirigida a mí, si no a Karol. Yo no tenía idea de lo que pasaba entre ellas, pero me hacia una idea; el rostro de Karol demostraba un completo rechazo hacia la propuesta, me estaba mirando con ojos suplicantes, rogaba porque me negara. -Acepto su generosa invitación –No logre esconder mi sonrisa, creo que Karol noto que lo hice al propósito- Me muero de hambre. ----------------------------------------------------------------------------------------------------- Karol estaba arriba en su habitación, se estaba cambiando de ropa. Yo estaba sentado en la mesa de la cocina, la madre de Karol estaba al frente de mí, me estudiaba con la mirada, siento que trata de descifrar mi vida con solo una mirada, el padre de Karol estaba en la frente a la estufa, estaba friendo tocino para nuestro desayuno, el me pareció ser una persona más amable, parece ser una persona de pocas palabras, me saludo con cordialidad y se centró en lo suyo. Esto de alguna forma es incómodo… -¿Tu nombre era Nadie no? –Pregunto el padre de Karol sin despegar sus ojos del tocino- -Sí, ese es mi nombre. -¿Cuáles son tus intenciones con mi hija? ¡Eso fue rápido! Tal y como pensaba, la personalidad de Karol es herencia genética… -Creo que ha hecho la pregunta equivocada, lo correcto sería preguntar “¿Cuáles son las intenciones de Karol conmigo?” –Respondí con sinceridad en un lugar donde se debe ser político… Espero no estar equivocándome- -Uhmmm… Veo que en realidad si la conoces, ella dijo que estudiaron juntos ¿En qué año fue? -Estudiamos junto de primero a quinto, cinco años. -Ah, entonces deben ser buenos amigos. -De echo no, apenas nos dirigimos la palabra algunas veces. El padre y la madre de Karol lucían sorprendidos, parecían querer preguntar algo pero no se atrevían, se miraban mutuamente tratando de encontrar valor en el otro, hasta que la madre de Karol pregunto. -¿Por qué no se hablaban? ¿Se llevaban mal? –El ambiente se puso tenso de repente, la madre de Karol mostro una actitud agresiva de la nada- -¿La única razón para que dos personas no se hablen es que se lleven mal? -No, no necesariamente, pero en el trascurso de cinco años es muy difícil que dos personas no se vuelvan amigos. –Respondió ella- -Eso depende de los ojos con los que se lo mire, según recuerdo en ese tiempo Karol no tuvo amigos, creo que ustedes sabe eso ¿No? Ya había entendido a que se debía el repentino cambio de actitud, ellos pensaban que yo era uno de los que rechazaban a Karol. Ninguno de ellos logro responderme, no parecían del todo molestos, simplemente no sabían cómo reaccionar a la sinceridad, parecía que estuvieran seleccionando sus próximas palabras con cuidado, les ahorrare el trabajo. -Yo, al igual que Karol no tenía amigos, no porque fuera rechazado, todo lo contrario, yo los rechazaba a ellos. Sentía cierto poder al poder estar solo, llámenlo delirios de grandeza de un solitario puberto, pero yo sentía que estando solo podía ser yo, un yo que jamás podría haber conocido de no ser por mí. –Los padres de Karol comenzaron verme con lastima, como lo esperaba- Veo que no me comprenden, déjenme ejemplificarlo: Un niño está destinado a tener determinada personalidad gracias a la mezcla genética de sus padres, la mezcla de personalidades, la mezcla de caracteres, la mezcla de cualidades y de defectos ¿No? –Los padres de Karol asintieron- Bien, ¿Qué pasa una vez que ese niño acaba el colegio y comienza el bachillerato? El entra en un ambiente inestable, llenos de pre-adolecentes inseguros, asustados, lleno de dudas y por sobre todo, con las hormonas alborotadas. Esto es un peligroso coctel químico, todos arrojan a sus hijos en estos sitios sin siquiera saber la influencia que podría conseguir allí, la personalidad de un niño de esa edad es muy maleable, cualquiera podría hacer de él lo que quisieran, podría acabar como el más grande científico de la década, o como el indigente más peleonero de la zona norte, ambas son igual de factibles, afortunadamente para la mayoría la inercia de la vida cotidiana es más fuerte que sus deseos, sueños o la influencia de terceros, pero aquí es donde tocamos territorio contradictorio ¿Quién es el responsable de la inercia de la vida? Les responderé esa pregunta, esta echa por terceros, por usted, por mí, por la vecina, por el que limpia el suelo, por el que da clase, esta echa por todos nosotros y sin siquiera lo notamos. -¿Y si es tan fuerte porque Karol sigue teniendo la misma personalidad? –Pregunto la madre de Karol- -Eso se debe a dos cosas, la primera es que Karol tiene dos personalidades fuertes que la influenciaron tanto genéticamente como en el ambiente familiar, la segunda es que Karol fue una solitaria, no tuvo una influencia tan fuerte como el resto. Además, eso de que Karol tiene la misma personalidad que cuando era una niña es mentira y eso lo puedo afirmar sin siquiera conocerla en ese entonces. -Eso es muy arrogante por tu parte, ¿Por qué crees saber si Karol cambio o no? -Simple, porque ella no es la misma chica de doce años que se enfrentaba a un mar de tiburones de distintas especies, porque ella ya no está sola y porque ella no es la misma chica que conocí entonces… Aunque me duela. –Susurre para mis adentro- -Él tiene razón cariño, ella no es la misma y tú lo sabes, sobretodo porque tiene ya tiene 27 años y aún vive con nosotros. -No sé si parecía que estuviera a punto de estallar en risa o en llanto- Este joven me agrada, tiene una personalidad fuerte, es observador y tiene una mente interesante. ¿Tienes casa? Me desconcertó la pregunta tan repentina y alejada del tema, aun así respondí. -Sí, tengo un pequeño apartamento a las afueras de la zona residencial de la cuidad. –Creo que dije más de lo que debía- -Eso es perfecto, un joven trabajador, de mente fresca y con casa propia. Tienes toda mi aprobación para casarte con Karol y llevártela cuanto antes. –No estoy seguro, pero no creo que bromeara…- -¿Es broma verdad? No puede entregar su hija al primero que venga a decirle disparates, especialmente cuando recién lo está conociendo. -Es mi hija y puedo hacer lo que quiera. –Respondió con firmeza, aun no sé si está jugando o no- -Ya escuchaste a mi padre Nadie, ahora nos tendremos que casar. Dijo Karol mientras entraba en la cocina, estaba vistiendo de manera muy normal, llevaba unas zapatillas deportivas, un jean y un jersey algo holgado, este tenía el escudo de una universidad, no logro reconocerla. -Apuesto a que nos llevabas escuchando un buen rato, ¿Escuchaste mi teoría sobre las influencia en pre-adolecentes *Patente pendiente*? -No sé de lo que hablas, acabo de llegar. –Se estaba haciendo la tonta con el tema- -Si si, como digas, apuesto a que me trajiste sabiendo que caeríamos en esta situación. -No, como crees, estas sobreestimando mi inteligencia. –Ella no escondía su sonrisa sarcástica para nada- La madre de Karol llevaba un buen rato sin hablar, no parecía enojada, tampoco triste o preocupada, simplemente me observaba esporádicamente, hacia lo mismo con Karol. -Señora, me está incomodando su mirada, y creo que Karol piensa lo mismo. –Karol fingió que no era con ella… Traidora- ¿Puedo saber a qué se debe? -Ehhh, pues es debido a… -Ella observó a Karol por unos segundos, como tratando de darle a entender algo, pero parece que no se entendieron, luego prosiguió- Karol, ¿Él es el mismo Nadie del que hablabas cuando estabas en el colegio? Karol tardó en reaccionar, pero apenas se percató del significado de esas palabras salto de su silla, corrió hasta donde su madre y se la llevo arrastras fuera de la cocina. Dejándonos solo a su padre y a mí… ----------------------------------------------------------------------------------------------------- La siguiente parte en unos días... Notas del autor: Creo que ha sido un poco mas de un mes desde que subí la parte cuatro, la primera semana estuve enfermo, la segunda tuve que trabajar hasta muy tarde todos los días, en este punto pensaran que me estoy excusando, pero dejaran de hacerlo cuando sepan que las otras dos semanas simplemente me la pase de vago (En mi tiempo libre, claro). Esta es una "historia" que disfruto mucho escribiendo, desde un principio pensé en esto como un relato de un solo post, pero como comenzaron a pedir una segunda parte, pensé "¿Por que no?" y aquí estamos, en la quinta parte. No se cuanta partes o capítulos tendrá, especialmente porque no se como llegar al final que tengo pensado si forzar las cosas, pero espero que aun hayan personas que la sigan leyendo. Muchas gracias y disculpen por la tardanza.