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kiwi100

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Primer post: 20 nov 2012
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+20 Libros en Español sobre Budismo Zen Japonés
InfoporAnónimo12/4/2012

¿¿Que hay, Feeeisbuc?? Hoy les traigo 25 libros sobre BUDISMO ZEN en español! El budismo Soto Zen se caracteriza principalmente por enfocarse en la meditación (Zazen) y el estudio de las palabras de Buda alejadas de cualquier tipo de misticismo, y con una mirada crítica a la conducta personal y social imperante. Creo que su lectura podría interesar a algunos, profesen lo que profesen, o no profesen nada . Un saludo y si notan que hay algún link erróneo, me avisan para corregirlo Un gran saludo! Tenemos mucho gusto mi Shanga y yo en presentar esta colección Daidoji a la gente de habla hispana. Explica sencillamente nuestra experiencia de casi 20 años de Práctica del Budismo Zen.Deseamos de corazón que se extienda y que otras mentes abiertas la reediten, ya que sólo se han puesto en circulación 150 ejemplares de cada libro.Los textos que contiene este libro, no están ordenados sistemáticamente. Cada lector habrá de estudiarlos muchas veces y se ordenarán según su comprensión y oportunidad. La mente tiene variados momentos de apertura. Quizás por ello repitamos tanto y con afirmaciones pedagógicamente rotundas por lo que pido disculpas. Sin embargo, todos los comentarios posibles no substituyen a la meditación Zazen, práctica-realización transformadora de por sí. Todas las transcripciones y correcciones, han sido hechas por los componentes de la Shanga. Soko Daido EL ORDEN RECOMENDADO DE LECTURA DE LOS LIBROS ES 1, 6, 10, 9, 4, 5, 2, 7, 8, 3... LIBROS: - 1 - >> Ir a Página de Descarga << - 2 - >> Ir a Página de Descarga << - 3 - >> Ir a Página de Descarga << - 4 - >> Ir a Página de Descarga << - 5 - >> Ir a Página de Descarga << - 6 - >> Ir a Página de Descarga << - 7 - >> Ir a Página de Descarga << - 8 - >> Ir a Página de Descarga << - 9 - >> Ir a Página de Descarga << - 10 - >> Ir a Página de Descarga << - 11 - >> Ir a Página de Descarga << - 12 - >> Ir a Página de Descarga << - 13 - >> Ir a Página de Descarga << - 14 - >> Ir a Página de Descarga << - 15 - >> Ir a Página de Descarga << - 16 - >> Ir a Página de Descarga << - 17 - >> Ir a Página de Descarga << - 18 - >> Ir a Página de Descarga << - 19 - >> Ir a Página de Descarga << - 20 - >> Ir a Página de Descarga << - 21 - >> Ir a Página de Descarga << - 22 - >> Ir a Página de Descarga << - 23 - >> Ir a Página de Descarga << - 24 - >> Ir a Página de Descarga << - 25 - >> Ir a Página de Descarga << PREVIA : Extracto del libro "La Luciérnaga Ciega": EL PERSONAJE. EL Personaje es nuestro Ego, el protagonista. Funcionamos viéndonos, haciendo coincidir la escena interior con la exterior creada Así nos gustamos. Se trata de un montaje teatral. También intentamos seducir y convencer. Esta construcción nos produce el placer y la seguridad de creer que estamos manejando el ambiente, la situación, la “realidad”. A esto se refiere la autoimagen. Luego quedan los retoques, las quejas, las críticas... y en este juego buscamos una autoestima sostenida por alfileres. Escena tras escena, transcurre la existencia... aunque nada tenga que ver con la vida. ¿En que creen los Ateos? Krishnamurti x 3

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¿En que creen los Ateos?
¿En que creen los Ateos?
InfoporAnónimo12/1/2012

Muy buenos días-tardes-noches! Les traigo un artículo bastante ameno y conciso (teniendo en cuenta el tema ) que he leído. Espero les resulte interesante. Si les agradó, visiten el sitio del autor (ver en las fuentes). Un saludo! Uno de los puntos que casi siempre salen a relucir en las conversaciones entre Ateos y Creyentes es la clásica pregunta por parte de los segundos: Si los Ateos no creen en nada... entonces ¿En que creen los Ateos? Esta pregunta es bastante frecuente e incluso si el lector tiene paciencia la encontrará varias veces entre los comentarios de este Blog. Hay que aclarar varias cosas, es totalmente falso que los Ateos “No creemos en nada” es un concepción errónea que se ha venido repitiendo una y otra vez por parte de algunos Creyentes que aun no comprenden lo que significa ser Ateo. Nosotros simplemente no creemos en dioses. No creemos en ninguno: ni en el Dios que usted adora amigo Creyente lector, ni en ningún otro Dios actual o del pasado. Tampoco creemos en seres imaginarios y mitológicos como Satanás, demonios, hadas, duendes, ángeles, santos aparecidos, elfos, vírgenes, gnomos, pitufos o el monstruo espaguetti volador. No creemos en seres con características sobrenaturales. En ninguno. Como para muchos Creyentes Cristianos Dios lo es todo en su vida; es entendible que piensen que si alguien no cree en él, tampoco creen en nada. Afortunadamente para los Ateos y descreyentes, nuestras creencias van más allá de un simple Dios. Comprendo perfectamente que para muchos de ustedes no hay ninguna creencia justificable si no se cree en su Dios. Amigo lector Cristiano, los Ateos como cualquier otra persona creemos en cientos de cosas, simplemente que no son sobrenaturales ni religiosas. Creemos en exactamente lo mismo en lo que cree usted, excepto en la fe religiosa y sus aditivos milagrosos. ¿En que creemos los Ateos?: CREEMOS EN LA VIDA: Creemos en la vida porque para nosotros es la única que tenemos. No creemos en posibles resurrecciones ni paraísos. No hay evidencia de ello. Por lo tanto creemos que esta vida es sumamente valiosa como para perder nuestro tiempo buscando “vidas después de esta”. La vida es para nosotros una cosa preciada e inestimable; tratamos de no desperdiciarla y aprovechar nuestro tiempo de la mejor manera posible en ella. Creemos y apreciamos la vida como lo que es “Un gran regalo de la naturaleza” y no la vamos a desperdiciar. CREEMOS EN EL AMOR: “El Amor mueve al mundo” eso es innegable. El Amor es un sentimiento humano que nos llena la vida de alegrías y esperanzas. Bien sea el amor romántico o el amor filial, ese sentimiento a veces tan confuso es indispensable para vivir. El amor es en esencia querer lo mejor de esa persona a quien le proyectamos nuestros sentimientos. Por lo tanto lo respetamos y creemos en el en toda su extensión. Claro, no creemos en el “Amor de Dios”, que en realidad no es tan benévolo como muchos creen (recordemos los numerosos asesinatos de Dios; o que el mismo Dios fue el creador del mal). Creemos en el amor humano, entre los hombres, en el amor puro, sin perversidad ni malicia. Ese es el amor en que creemos y tratamos de brindar positivamente a los demás. Siempre recuerdo un pequeño fragmento de la obra de Nietzsche “Así hablaba Zarathustra” cuando Zarathustra se encontró con un viejo ermitaño creyente en el bosque: Zarathustra respondió: «Yo amo a los hombres.» ¿Por qué, dijo el santo, me marché yo al bosque y a las soledades? ¿No fue acaso porque amaba demasiado a los hombres? Ahora amo a Dios: a los hombres no los amo. El hombre es para mí una cosa demasiado imperfecta. El amor al hombre me mataría. Zarathustra respondió: «¡Qué dije amor! Lo que yo llevo a los hombres es un regalo.» Bien lo dijo Nietzsche en boca de Zarathustra: Los Ateos amamos a los hombres, a los humanos, a nuestro prójimo, a nuestros hermanos... ese es el verdadero y genuino amor. CREEMOS EN LA LIBERTAD: La libertad es un derecho que nos ganamos al nacer. Los Ateos y los descreyentes somos en esencia escépticos y racionales. Creemos en el derecho de ser libres en pensamiento y acción. Esa es la esencia del Hombre: la libertad de elección. No creemos en la supuesta “libertad” que brinda algún Dios invisible. No creemos en dogmas e imposiciones religiosas. Creemos en la libertad básica. Esa libertad que me permite ser un humano a plenitud sin ataduras ni manipulaciones emocionales. Creemos y defendemos esa libertad. Una libertad que no intervenga ni disminuya la libertad de otra persona. Amigo Creyente Cristiano, la verdad es que a la mayoría de los Ateos nos da igual si usted adora a un Dios o a una piedra, para nosotros es una perdida de tiempo y esfuerzo, pero es su vida. Respetamos su libertad de elección; pero... por favor, no interfiera usted con MI LIBERTAD. No ataque la libertad de mis hijos con creencias religiosas desde su nacimiento; no lleve sus creencias dogmáticas a la escuela de mis hijos ni a la política de mi país; no afecte ni coarte la libertad de mis hermanos con violencia religiosa y guerras sin sentido; no lo siga haciendo. Guarde sus creencias para usted. No altere la libertad de su prójimo, aunque usted crea que hace bien. Dele la oportunidad de elegir sin manipulación ni amenazas. Respete mi espacio. Cuando usted usurpa y afecta mi entorno y el de las personas que quiero y respeto, es cuando los Ateos decidimos enfrentar esas intromisiones y hacer valer nuestro derecho a ser libres. Así sea con un humilde y sencillo Blog como este. Si la religión y la creencia en su Dios no perturbaran nuestra vida diaria, nosotros los Ateos estaríamos felices disfrutando de la libertad que ganamos al nacer. Eso no nos lo puede quitar nadie. Ni siquiera un Dios. CREEMOS EN LA AMISTAD: Los Ateos creemos en el amigo, en el compañero, en las personas que nos apoyan y nos entienden. El ser humano es básicamente un animal social que necesita interrelacionarse con otros de su misma especie. Es algo natural e instintivo y creemos y defendemos eso. Creemos en el aprecio verdadero por otros seres humanos sin importar su condición social o religiosa. Aunque no lo crea amigo cristiano, nosotros queremos y amamos más a nuestros amigos Creyentes que el amor que usted siente para con nosotros. Los Ateos no les deseamos el mal a ningún Creyente, todo lo contrario, deseamos que usted crezca como persona, que aprenda, que lea, que sea día a día un mejor ser humano, bien sea creyendo o no en Dioses, les deseamos que sean personas de bien y les deseamos la mayor felicidad del mundo. Me va usted a disculpar por lo que voy a decir, pero lamentablemente creo que usted no desea lo mismo para nosotros los Ateos. Ya sé que usted dirá que “Nosotros los amamos como nuestro prójimo” y que Dios le ordeno que nos quisiera. Pero no entiendo como usted puede amarme y quererme a mí cuando piensa que por no adorar a su Dios me voy a freír en el infierno eternamente una vez que muera ¿Qué clase de amor fraternal es ese? ¡Menos mal que soy su amigo!... no me imagino que le desearía usted a sus enemigos. Afortunadamente estoy exagerando y generalizando; no todos los Creyentes son así; la gran mayoría son personas de extrema bondad y verdaderos amigos. Pero me sigue impresionando que muchos de ustedes de verdad crean que mis colegas Ateos y yo nos iremos al infierno cuando ni siquiera nos conocen, cuando no saben si en realidad nos merecemos semejante castigo. Por suerte nosotros los Ateos no creemos en infiernos ni en sentencias eternas, porque estaríamos muy ofendidos con algunos Creyentes Cristianos. ¡Paz y amor hermanos Cristianos! CREEMOS EN EL CONOCIMIENTO Y APRENDIZAJE: Difícilmente usted encontrará a un Ateo que no le agrade aprender y aumentar sus conocimientos. “El conocimiento es poder”. Al ser los Ateos en esencia racionales y lógicos, nunca aceptaran una premisa sin antes analizarla y estudiarla con detenimiento. Creemos en que un día sin aprender algo es un día perdido. Jamás nos conformaríamos con los que nos digan los demás y menos aun si son cosas absurdas y evidentemente sobrenaturales. Es lo que nos diferencia de lo que promueve su Dios en la Biblia. A su Dios lamentablemente le ofende o le irrita la sabiduría mundana y ve como pecado que el hombre quiera aumentar sus conocimientos. Por eso yo admiro al hombre que busca el conocimiento, que quiere aprender más cada día, sin importar si cree o no en Dios. Amigo Creyente, siga creyendo en su Dios y en su religión, pero trate de aprender y racionalizar esa creencia; no se conforme con un “Dios sabrá por que lo hizo” o con el ya trillado “Los caminos de Dios son misteriosos” aunque la Biblia condene el aprendizaje por cuenta propia; si Dios existe, de seguro que le complacerá que usted aprenda un poco más cada día. Nunca fue más cierta la frase de Karl Popper "La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de negarse a adquirirlos." CREEMOS EN LA CIENCIA: Los Creyentes siempre nos acusan de que nuestro Dios es la ciencia y que “Creemos y adoramos a la ciencia”. Es totalmente cierto que los Ateos creemos en la ciencia. Creemos en la ciencia tanto como creería un Creyente sensato. Quizá la frase “Creer en la ciencia” no es del todo adecuada, lo mejor sería decir que los “Ateos confiamos en la ciencia” ¿Por qué? Es fácil dilucidarlo: la ciencia se basa en estudios, en ensayos, pruebas y error, y sus consiguientes correcciones y actualizaciones. La ciencia utiliza el Método Científico como herramienta de validación y corroboración. La ciencia es racional y lógica. ¿Qué la ciencia se equivoca? ¡Claro! No solo se equivoca, se tiene que equivocar; los errores en ciencia son indispensables para reafirmar los planteamientos formulados. Claro, la ciencia no es perfecta, ni tiene dimensión moral; como dice el dicho: “La ciencia es como un cuchillo, si se lo das a un asesino o a un cirujano cada uno le dará un uso diferente”... el uso y beneficio de la ciencia depende de nosotros los seres humanos. Los Ateos creemos en la ciencia, sobre todo si la confrontamos con las absurdidades e incoherencias de la Biblia y las características del Dios Cristiano. Allí no hay ambigüedades. Si me vienen con afirmaciones extrañas y sobrenaturales, me las tienes que demostrar y razonar con pruebas y evidencias. No hay otra manera. No te creeré por “Fe”... eso se lo dejo a ustedes. CREEMOS EN LA JUSTICIA: Creemos en la equidad y la justicia. Aunque el mundo es en esencia injusto, creemos que hay maneras para mejorar esa situación. Lamentablemente muchos de nuestros hermanos nacen con menos posibilidades que otros. Algunos tenemos el pan cada día en la mesa, otros no. Y esta es una situación que nos preocupa y que deberíamos enfrentar. Tratar de hacer justa la vida. Tratar que todos seamos considerados por nuestros gobiernos y sistemas judiciales con imparcialidad. Que ningún ser humano se aproveche descaradamente de otro. CREEMOS ENEL HONOR Y LA ÉTICA: A una gran mayoría de Creyentes les cuesta comprender como los Ateos podemos ser buenos si no creemos en Dios y en las reglas bíblicas. Insisto en decirlo: “Las buenas acciones no dependen de creencias religiosas particulares” Los Ateos creemos en el Honor y la Ética. No nos hace falta que un libro viejo nos diga que es malo matar a otro ser humano. Por respeto a la vida humana jamás cometeríamos actos semejantes. Claro, puede haber Ateos malas personas, como los hay Cristianos también, pero en el primer caso, de seguro que sus acciones deplorables no serán por causa de no creer en algún dios en particular. Yo por mi parte no cometo crímenes ni asesino porque mi honor y respeto como ser humano no me permiten hacerlo. Jamás cometería un acto despreciable hacia otro ser humano porque la ética y la correcta conducta moral me lo impedirían. Por el contrario, creo que es negativo solo hacer el bien por complacer a un Dios invisible y etéreo. Creo que esos actos de bondad interesada no son nobles ni aplaudibles. ¿De que vale ser bueno con los demás cuando solo obedecemos ordenes de un jefe superior? Yo estoy seguro que usted amigo lector Cristiano no me mataría a mi o a otro ser humano simplemente porque soy un humano como usted y que merezco vivir tanto como lo merece usted. Eso lo sabe sin necesidad de que Dios y la Biblia se lo diga. Usted es más que eso. (HUMOR)Salvando al Planeta (o no) por George Carlin NatGEo: Grandes Felinos + yapa National Geographic: Naturaleza en 50 tomas

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Las 4 Esquinas de tu Productividad Diaria
Las 4 Esquinas de tu Productividad Diaria
Hazlo Tu MismoporAnónimo1/20/2013

Escrito por Berto Pena En ThinkWasabi.com En Productividad personal hay montones de detalles, muchas elecciones en el día a día que te hacen decir “hoy he aprovechado bien el tiempo” o “no sé qué ha pasado hoy que he rendido el doble que ayer”. Pero de esa multitud de detalles hay cuatro aspectos (cuatro rincones, cuatro esquinas) que son especialmente importantes. Da igual si eres estudiante, freelance, empleado o directivo. Al final todos tenemos que pasar por estas cuatro esquinas. Todos los días. Cuídalas en serio, pon empeño en hacerlo bien ahí, y empezarás a notar una grandísima diferencia en la balanza esfuerzo-resultados. Primera esquina: TAREAS Son los peldaños que todos los días tienes que ascender. Pero ni todos los días son iguales ni todas las tareas tampoco lo son. Para hacer bien tus tareas diarias y semanales el primer paso es identificarlas, interpretarlas y ponerles un “apellido”. Esto lo consigues mediante una serie de hábitos: Planifica. Destina los últimos 15 minutos de cada día a hacer una foto de las tareas del día siguiente. Qué vas a hacer y cuándo. Fíjate sobre todo en la importancia (resultados) que hay detrás de cada tarea. Haz esto todos los días. Tareas Clave. Detecta por adelantado las 2-3 tareas más importantes del día. Empieza el día haciendo al menos una y no dejes que nada las interrumpa o te distraiga. Posiblemente supongan el 50% de tu Productividad. Tareas Periódicas. Las repites todos los días o con mucha frecuencia. Sitúalas en momentos de bajo rendimiento y nunca empieces el día con ellas. En la práctica son como una hipoteca: quieras o no te roban tiempo y más cosas. Herramienta. No hace falta una súper-mega aplicación, basta una hoja de papel para tus tareas. Cuando aparezca una, anótala y vuelve rápidamente a lo que estabas haciendo. Ya decidirás al final de la mañana o del día cuándo la harás. Segunda esquina: CONCENTRACIÓN Para mí es el ingrediente número 1 de la Productividad personal. La mayoría tenemos claro lo que debemos hacer cada día. Lo que nos separa de ello es el tiempo continuado de trabajo. Esfuérzate en proteger tu concentración de Distracciones e Interrupciones y multiplicarás de forma alucinante tu trabajo. Y además ganarás en satisfacción personal. Descuídalo, y echarás horas para nada. Entorno digital. Una verdadera “planta de fabricación” de distracciones para tu mente. Saber cerrar el paso a todas estas distracciones es esencial, sobre todo cuando te propones hacer-y-terminar una tarea Clave. // Ver artículo Interrupciones. Muchas no pueden evitarse pero otras muchas sí. Corta llamadas, pide concentración y silencio, ponte auriculares… Anticiparte a ellas es ganar en calidad de trabajo. // Ver artículo Intensidad. Trabajar en bloques cortos de tiempo estimula la concentración y aumenta tu intensidad. La Técnica Pomodoro es un buen remedio para mentes dispersas o para rescatarte en días espesos. // Ver artículo Tercer esquina: INFORMACIÓN Nunca antes habíamos tenido tanta información. El problema es que consumimos demasiada y la mayoría sobra. Y te llega en forma de Emails, páginas web, blogs, comentarios, chats, redes sociales, foros, videos, fotos… La actividad online crece a ritmo desorbitante. ¿Y ya tienes claro lo que todo eso te aporta a ti? Lecturas diarias. El exceso de ruido no es mejor que el exceso de nada. No por leer decenas y decenas de blogs cada día vas a hacer mejor tu trabajo. Pregúntate (elige y decide) cuáles te informan, te enriquecen y te ayudan. El resto, elimínalos. // Ver artículo Redes sociales. Participa en las que de verdad te aporten algo y destina momentos del día para entrar ahí. A la hora de hacer tus tareas bórralas de tu cabeza y corta el acceso. Si estás en muchas pregúntate si merece la pena. Elimina el lastre porque todo lo que no suma, resta. // Ver artículo Email. Es un mal necesario por el que pasamos todos. Saber utilizarlo en tu beneficio es esencial. Porque cada día te roba muchísimo tiempo y energías. No lo leas a primera hora, ábrelo menos veces y destina momentos fijos del día para atenderlo. Verás qué diferencia. // Ver artículo Herramienta. Utiliza una herramienta para capturar, gestionar y almacenar datos e información relevante (Evernote es mi favorita). Soluciones como Instapaper o Read It Later te ayudan a guardar cosas interesantes para no perder tiempo y leerlas en el mejor momento. Cuarta esquina: DESCANSO Habitualmente maltratado cuando uno quiere “aumentar su rendimiento” o “hacer más cosas”. Lo primero que hacemos es cortar vida personal, ocio y tiempo libre; vida familiar o incluso descanso nocturno. Error grave. Un buen descanso es la base de una buena Productividad. Invierte en ocio y descanso y estarás invirtiendo en ti. Ocio personal. Encuentra o recupera tu hobby personal y destina (garantiza) momentos al día o la semana para practicarlo. El ejercicio físico, actividades al aire libre o en grupo, entretenimiento y actividades artísticas. Todo eso suma sobre tu creatividad y claridad mental. Descanso nocturno. Muchos dicen “dormir es para débiles”. Yo digo que es de inteligentes. Cuida las 7-8 horas diarias y estarás listo para rendir más y mejor. Maltrata tu descanso nocturno y verás un zombi mediocre intentando superar la barrera de la vulgaridad. Desconexiones. La frase “estar conectado al 100%” puede quedar bien en una entrevista pero es nefasto para tu rendimiento. Tener ratos, momentos e incluso días en los que ni Internet y tu móvil existen, es muy beneficioso. Te oxigenarás, podrás hacer otras actividades y a la vuelta todo te sabrá mejor. Escrito por Berto Pena En ThinkWasabi.com

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Como ser un Librepensador con estilo
OfftopicporAnónimo6/14/2013

¡Hola! Ésta será una breve disertación sobre una palabra que me produjo rechazo cuando la escuché: "Librepensador". Que comience el juego. ¿LIBREPENSADOR? ¿Y ESO QUE ES? Según la R.A.E. refiere a: librepensador, ra. 1. adj. Partidario del librepensamiento. U. t. c. s. librepensamiento. (De libre y pensamiento). 1. m. Doctrina que reclama para la razón individual independencia absoluta de todo criterio sobrenatural. Ahora veamos que nos comenta Wikipedia: "Un librepensador es una persona que forma sus opiniones sobre la base del análisis imparcial de hechos y que es dueño de sus propias decisiones, independientemente de la imposición dogmática de alguna institución, religión, tradición específica, tendencia política o de cualquier movimiento activista que busque imponer su punto de vista ideológico o cosmovisión filosófica." Muy bien, ya tenemos la idea básica, y a continuación me referiré al Librepensamiento partiendo de esta última definición, ya que desde mi punto de vista abarca muchas cosas además de connotaciones sobrenaturales. EL DESAGRADO A ESA PALABRA ¿cómo se sentirían ustedes si, por ejemplo, cuando les salude lo haga de la siguiente forma: "-Que tal, soy @kiwi100 , librepensador... ¿Usted sólo es usuario de Taringa? jo jo jo, pero que risa caballero..." Mi primer rechazo a dicha palabra surge de la emanación de superioridad que parece desprender. Es como caratularse de "Buenapersona" ¿no? En su defensa, hay que decir que es un término nacido en circunstancias filosóficas y políticas bastante moviditas... y los muchachos no podían andarse con sensiblerías. Además, el concepto de "librepensador" de hoy no es el mismo que en el siglo 17, cuando ha sido formado. De todas maneras y para alegría del cosmos, he hecho las paces con ella, luego de comprender lo siguiente... ..¿ES POSIBLE SER LIBREPENSADOR? Personalmente, creo que no. Veo al librepensamiento como una expresión de deseo (ser virtuoso en la formación de nuestros ideales), un contrato o declaración de principios personal y no como una meta que es posible cruzar en algún determinado momento de nuestras corta existencia. Entonces ¿Podría etiquetar a alguien de librepensador? No, desde mi punto de vista. A no ser que... defina como "Librepensador" a aquella persona que aspire a "librepensar" incluso teniendo en mente que es algo difícil de lograr puramente. Pero entonces... ..¿ES IMPOSIBLE SER LIBREPENSADOR? Es posible mientras asumamos que la objetividad humana está contaminada y enriquecida por herencias físicas, culturales, dogmas, vivencias personales, etc. y por más que nos esforcemos nunca podremos ser un frío "calculador". ¿Pero entonces, en qué quedamos? En donde el término se justifica actualmente, es en el llamado de atención a no convertirnos en "esclavos plenos" de nuestras herencias físicas, culturales, dogmas, vivencias personales, etc. Y esto significa que.. ..¿ES MALA LA CULTURA? No. A lo que me refiero es que si estamos con la atención enfocada en nuestro accionar diario, podremos detectar cuándo estamos realizando algo porque es lo mejor que podemos hacer en ese momento o cuándo estamos haciendo algo sólo por el hecho de que un tercero nos dijo que es lo mejor que podríamos hacer. YA VEO:"TODOS MIENTEN", COMO DICE EL DOCTOR... No se trata sobre que "todos mienten", sino de que como humanos somos naturalmente propensos a ser racionalmente falaces y/o emocionalmente inestables; sabiendo esto deberíamos ocuparnos un momento en tratar de serlos lo menos posible por nuestro propio bien y el del resto. Si algo caracteriza a esta época (y todo parece indicar que aumentará) es el bombardeo de información al que estamos expuestos. ¿Es "malo" eso? Quizás si, quizás no, pero sin dudas es una estupenda excusa para practicar el excepticismo... UN MOMENTO... ¿SER LIBREPENSADOR ES LO MISMO QUE SER ESCÉPTICO? El escepticismo es un evento puntual, mientras que el librepensamiento es la educación constante del escepticismo. ¿Porqué no afirmo que es conveniente ser "siempre" escéptico? Porque la inteligencia radica no tanto en "qué tan escéptico sos" sino en saber determinar cuándo es conveniente y cuándo no serlo (descartar lo accesorio de lo importante) o bien, poder determinar que hay situaciones en las que no tendremos todos los datos para llegar a una conclusión fundamentada... FINALIZANDO... Lo importante es saber que tenemos el derecho a ejercer el librepensamiento, a pesar de que nos inculquen lo contrario... Muchos le tienen miedo al escepticismo, quizás porque en el fondo deseemos vivir en una pacífica y tranquila ortodoxia eterna, sin embargo creo que es por algo mucho mas inquietante: saber porqué haces algo de tal manera y no otra te hace responsable de ello. Sin embargo, tenga en cuenta que mantener una actitud sólo por inercia no sólo es posible, sino que es frecuente, y para algunos hasta deseable... Puuuffff, olvidése de esto, de todas maneras, lo que importa aquí es... ¿que piensa usted?.. ¡Un saludo estimados y que sigan bien!

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20 Ideas Personales Para Salvar El Caos Diario
20 Ideas Personales Para Salvar El Caos Diario
Hazlo Tu MismoporAnónimoFecha desconocida

“Me puede el día a día. Tengo los objetivos bastante claros y mis prioridades definidas pero me pierdo en el ritmo diario. Quiero ser productivo pero es muy difícil”. No sé si te sientes identificado con este mensaje. Muchas personas me transmiten con manifiesto desánimo estas o parecidas frases. Claro que es difícil conjugar Productividad-ritmo diario. Si fuera fácil todo el mundo lo conseguiría (y yo no tendría trabajo). Pero en esa superación está el desafío… y la incalculable recompensa de conseguirlo. Si tú estás en esa o parecida situación, dejarte llevar y no hacer nada es lo PEOR que puedes hacer. Porque 1) esas situaciones siempre van a peor 2) o lo arreglas tú o nadie lo va a solucionar por ti y 3) estrés y ansiedad sólo contribuyen a degradar tu trabajo y tu vida (personal y familiar). Mis reglas para romper el caos Si algo no va bien, hay que cambiarlo. Y si muchas cosas no van bien, hay que cambiarlas. Una por una. Yo hace unos años estuve al borde de romper. Física y psicológicamente. Y me salvó pensar y grabarme a fuego estas tres frases: Por sí solos los problemas nunca se arreglan. Contemplarlos y lamentarme sin corregirlos no hace sino aumentarlos. Haciendo lo mismo que ayer tendré siempre el mismo resultado. O tomo otro camino —otros hábitos— o siempre llegaré al mismo lugar. Mejorar exige decisiones y sacrificios. ¿Estoy dispuesto a mejorar? Tener bien definidos tus objetivos y tus prioridades NO vale para nada si no actúas. Simplemente con decirlo no lo consigues. Esa es la “mala” noticia. Por algún lugar hay que empezar a mejorar… Desde luego es un tema complejo que no pretendo reducir a unas pocas lineas de un artículo. Pero sí dar alguna pista que, tal vez, pueda ayudarte a mejorar algún rincón de tu vida/trabajo, si es que funciona mal o no funciona del todo. Algunas de estas 20 ideas me han salvado el culo (léase no literalmente) y han conseguido DE VERDAD que mi eficacia y rendimiento diario que estaban bajo mínimos, ahora tengan un nivel relativamente bueno. (En muchas de ellas he adjuntado un enlace al artículo que en su día escribí sobre ello.) 1. Planifica tus tareas. Esto es, fotografía y conoce con anterioridad (el día antes) qué es lo que te espera mañana. Estudia el terreno y la ruta antes de ponerte a caminar. 2. Distingue nítidamente entre las Tareas CLAVE, las Tareas MENORES y las Tareas BASURA. Administrarte bien y decidir cuánto de tu “yo diario” destinas a unas y otras es fundamental. 3. Desprecia o ignora por completo las Tareas Basura. Parecen Urgentes e Importantes y ni son ni una cosa ni la otra. Destruyen tu Productividad y tu Motivación. 4. No aceptes las interrupciones como tu plan de vida. Son zancadillas continuas a tu concentración y a tu ritmo de trabajo. Aprender a evitarlas o manejarlas, si es que se presentan, resulta esencial. Un corredor tiene que correr, no pararse cada quince metros. 5. La Información en Internet puede ser un tesoro o un pozo sin fondo. Consumir información tiene mucho que ver con saber administrarla. La sobreinformación en la que viven muchos es un problema real en nuestra Productividad diaria. 6. Prepara bien las reuniones y si las convocas tú asegúrate que los demás hacen lo mismo. 7. La Motivación (con mayúsculas) es tu gasolina diaria. ¿Por qué haces las cosas? ¿Qué es lo que te mueve? La desmotivación alimenta el caos diario. 8. Atención al tiempo-energía que te roba el Teléfono. Sé directo, conciso y vete al grano. Aprender a no contestar y utilizar el buzón de voz contribuye a tu eficacia. 9. Vete más despacio. La “no-aceleración” te da consciencia, control y capacidad de reacción; e imprime calidad y excelencia a lo que haces. Párate. En dos o tres momentos del día, párate y no hagas nada durante un minuto. Descansa, respira y retoma el control. 10. Empieza a decir “no”. No a otros, no a otras actividades, no a otros compromisos. Intenta contentar a todos y llegar a todo… y te quedarás por el camino. Hacer más cosas te transmite “euforia productiva” pero la calidad de tu trabajo va a menos. El puzle tiene un número limitado de piezas. 11. Aprovecha los “rincones del día”. Son pequeños lapsos de tiempo que el día nos regala y que muchos llaman “ratos muertos”. Todos los ratos están muy vivos, sólo hay que saber qué hacer con ellos. 12. Consigue 1-2 horas de trabajo ININTERRUMPIDO. De las 8 (o más) horas que trabajas cada día… ¿cuántas horas de trabajo REAL consigues? 13. Cuida y mima las Tareas Clave. Son las que de verdad tienen impacto, producen resultados y tienen que ver con tu trabajo. Hazlas cuando más fresco estés. 14. Haz descansos entre tareas. Tu energía y rendimiento describen una parábola descendente a lo largo del día. Con cada minuto, das menos. Recupérate con frecuentes pausas cada 45 minutos o 1 hora. 15. Atención al tiempo-energía que te roban las Redes Sociales. No olvides por qué entras en ellas y qué te aportan de verdad. 16. Concéntrate en Terminar. Planificar, sí. Hacer, sí. Pero por encima de todo Terminar, Completar y Rematar las tareas. Invierte más energías en Terminar que en abrir nuevos frentes. 17. Distingue nítidamente entre el TENGO, PUEDO y DEBO. Lo que hemos asumido, damos por hecho, entendemos como necesario o lo que nos autoexigimos no siempre es lo que correcto. 18. Domina las aplicaciones que más utilizas. Si tu trabajo (y su calidad) depende de dos o tres aplicaciones, tienes que conocerlas a fondo hasta poder explicarlas a otros. 19. Reduce las Tareas Periódicas o Diarias. En la práctica actúan como una hipoteca vital porque quieras o no, las tienes que hacer. Reducir su número, su frecuencia o su tiempo es ganar espacio para otras tareas de más impacto. 20. Atención al tiempo-energía que te roba el Email. Que tu aplicación de correo no se convierta en el centro de tu día; que los mensajes que te llegan no marquen tu ritmo de trabajo; y que su ficticia urgencia no dicte tus prioridades. Tener claros los conceptos de Productividad Personal, tener bien definidos tus objetivos y tus prioridades NO vale para nada si no actúas. Si no decides, cambias, sacrificas, ajustas, rectificas, eliges o mejoras las cosas. Simplemente con decirlo no lo consigues. Esa es la “mala” noticia. — Berto Pena http://thinkwasabi.com/

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Cómo vencer a la Procrastinación
Hazlo Tu MismoporAnónimo1/24/2013

Escrito por Berto Pena en ThinkWasabi.com Escrito por Berto Pena en ThinkWasabi.com

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Borges Conferencia sobre el Budismo
Borges Conferencia sobre el Budismo
OfftopicporAnónimo1/14/2013

link: https://www.youtube.com/watch?v=PSNS9gITDAE Descargar el audio de la conferencia en MP3 cliqueando aquí Borges conferencia sobre el Budismo El tema de hoy será el budismo. No entraré en esa larga historia que empezó hace dos mil quinientos años en Benares, cuando un príncipe de Nepal - Siddharta o Gautama -, que había llegado a ser el Buddha, hizo girar la rueda de la ley, proclamó las cuatro nobles verdades y el óctuple sendero. Hablaré de lo esencial de esa religión, la más difundida del mundo. Los elementos del budismo se han conservado desde el siglo v antes de Cristo: es decir, desde la época de Heráclito, de Pitágoras, de Zenón, hasta nuestro tiempo, cuando el doctor Suzuki la expone en el Japón. Los elementos son los mismos. La religión ahora está incrustada de mitología, de astronomía, de extrañas creencias, de magia, pero ya que el tema es complejo, me limitaré a lo que tienen en común las diversas sectas. Éstas pueden corresponder al Hinayana o el pequeño vehículo. Consideremos ante todo la longevidad del budismo. Esa longevidad puede explicarse por razones históricas, pero tales razones son fortuitas o, mejor dicho, son discutibles, falibles. Creo que hay dos causas fundamentales. La primera es la tolerancia del budismo. Esa extraña tolerancia no corresponde, como en el caso de otras religiones, a distintas épocas: el budismo siempre fue tolerante. No ha recurrido nunca al hierro o al fuego, nunca ha pensado que el hierro o el fuego fueran persuasivos. Cuando Asoka, emperador de la India, se hizo budista, no trató de imponer a nadie su nueva religión. Un buen budista puede ser luterano, o metodista, o presbiteriano, o calvinista, o sintoísta, o taoísta, o católico, puede ser prosélito del Islam o de la religión judía, con toda libertad. En cambio, no le está permitido a un cristiano, a un judío, a un musulmán, ser budista. La tolerancia del budismo no es una debilidad, sino que pertenece a su índole misma. El budismo fue, ante todo, lo que podemos llamar un yoga. ¿Qué es la palabra yoga? Es la misma palabra que usamos cuando decimos yugo y que tiene su origen en el latín yugu. Un yugo, una disciplina que el hombre se impone. Luego, si comprendemos lo que el Buddha predicó en aquel primer sermón del Parque de las Gacelas de Benares hace dos mil quinientos años, habremos comprendido el budismo. Salvo que no se trata de comprender, se trata de sentido de un modo hondo, de sentido en cuerpo y alma; salvo, también, que el budismo no admite la realidad del cuerpo ni del alma. Trataré de exponerlo. Además, hay otra razón. El budismo exige mucho de nuestra fe. Es natural, ya que toda religión es un acto de fe. Así como la patria es un acto de fe. ¿Qué es, me he preguntado muchas veces, ser argentino? Ser argentino es sentir que somos argentinos. ¿Qué es ser budista? Ser budista, es, no comprender, porque eso puede cumplirse en pocos minutos, sentir las cuatro nobles verdades y el óctuple camino. No entraremos en los vericuetos del óctuple camino, pues esa cifra obedece al hábito hindú de dividir y subdividir, pero si en las cuatro nobles verdades. Hay, además, la leyenda del Buddha. Podemos descreer de esa leyenda. Tengo un amigo japonés, budista zen, con el cual he mantenido largas y amistosas discusiones. Yo le decía que creía en la verdad histórica del Buddha. Creía, y creo, que hace dos mil quinientos años hubo un príncipe del Nepal llamado Siddharta o Gautama que llegó a ser el Buddha, es decir, el Despierto, el Lúcido -a diferencia de nosotros que estamos dormidos o que estamos soñando ese largo sueño que es la vida -. Recuerdo una frase de Joyce: "La historia es una pesadilla de la que quiero despertarme." Pues bien, Siddharta, a la edad de treinta años, llegó a despertarse y a ser el Buddha. Con aquel amigo que era budista (yo no estoy seguro de ser cristiano y estoy seguro de no ser budista) yo discutía y le decía: "¿Por qué no creer en el príncipe Siddharta, que nació en Kapilovastu quinientos años antes de la era cristiana?" Él me respondía: "Porque no tiene ninguna importancia; lo importante es creer en la Doctrina". Agregó, creo que con más ingenio que verdad, que creer en la existencia histórica del Buddha o interesarse en ella seria algo así como confundir el estudio de las matemáticas con la biografía de Pitágoras o Newton. Uno de los temas de meditación que tienen los monjes en los monasterios de la China y el Japón, es dudar de la existencia del Buddha. Es una de las dudas que deben imponerse para llegar a la verdad. Las otras religiones exigen mucho de nuestra credulidad. Si somos cristianos, debemos creer que una de las tres personas de la Divinidad condescendió a ser hombre y fue crucificado en Judea. Si somos musulmanes tenemos que creer que no hay otro dios que Dios y que Muhammad es su apóstol. Podemos ser buenos budistas y negar que el Buddha existió o, mejor dicho, podemos pensar, debemos pensar que no es importante nuestra creencia en lo histórico: lo importante es creer en la Doctrina. Sin embargo, la leyenda del Buddha es tan hermosa que no podemos dejar de referirla. Los franceses se han dedicado con especial atención al estudio dé la leyenda del Buddha. Su argumento es éste: la biografía del Buddha es lo que le ocurrió a un solo hombre en un breve periodo de tiempo. Puede haber sido de este modo o de tal otro. En cambio, la leyenda del Buddha ha iluminado y sigue iluminando a millones de hombres. La leyenda es la que ha inspirado tantas hermosas pinturas esculturas y poemas. El budismo, además de ser una religión, es una mitología, una cosmología, un sistema metafísico, o, mejor dicho, una serie de sistemas metafísicos, que no se entienden y que discuten entre sí. La leyenda del Buddha es iluminativa y su creencia no se impone. En el Japón se insiste en la no historicidad del Buddha. Pero sí en la Doctrina. La leyenda empieza en el cielo. En el cielo hay alguien que durante siglos y siglos, podemos decir literalmente, durante un número infinito de siglos, ha ido perfeccionándose hasta comprender que en la próxima encarnación será el Buddha. Elige el continente en que ha de nacer. Según la cosmogonía budista el mundo está dividido en cuatro continentes triangulares yen el centro hay una montaña de oro: el monte Meru. Nacerá en el que corresponde a la India. Elige el siglo en que nacerá; elige la casta, elige la madre. Ahora, la parte terrenal de la leyenda. Hay una reina, Maya. Maya significa ilusión. La reina tiene un sueño que corre el albur de parecernos extravagante pero no lo es para los hindúes. Casada con el rey Suddhodana, soñó que un elefante blanco de seis colmillos, que erraba en las montañas del oro, entró en su costado izquierdo sin causarle dolor. Se despierta; el rey convoca a sus astrólogos y éstos le explican que la reina dará a luz un hijo que podrá ser el emperador del mundo o que podrá ser el Buddha: el Despierto, el Lúcido, el ser destinado a salvar a todos los hombres. Previsiblemente, el rey elige el primer destino: quiere que su hijo sea el emperador del mundo. Volvamos al detalle del elefante blanco de seis colmillos. Oldemberg hace notar que el elefante de la India es animal doméstico y cotidiano. El color blanco es siempre símbolo de inocencia. ¿Por qué seis colmillos? Tenemos que recordar (habrá que recurrir a la historia alguna vez) que el número seis, que para nosotros es arbitrario y de algún modo incómodo (ya que preferimos el tres o el siete), no lo es en la India, donde se cree que hay seis dimensiones en el espacio: arriba, abajo, atrás, adelante, derecha, izquierda. Un elefante blanco de seis colmillos no es extravagante para los hindúes. El rey convoca a los magos y la reina da a luz sin dolor. Una higuera inclina sus ramas para ayudarla. El hijo nace de pie y al nacer da cuatro pasos: al Norte, al Sur, al Este y al Oeste, y dice con voz de león: "Soy el incomparable; éste será mi último nacimiento". Los hindúes creen en un número infinito de nacimientos anteriores. El príncipe crece, es el mejor arquero, es el mejor jinete, el mejor nadador, el mejor atleta, el mejor calígrafo, confuta a todos los doctores (aquí podemos pensar en Cristo y los doctores). A los dieciséis años se casa. El padre sabe - los astrólogos se lo han dicho - que su hijo corre el peligro de ser el Buddha, el hombre que salva a todos los demás si conoce cuatro hechos que son: la vejez, la enfermedad, la muerte y el ascetismo. Recluye a su hijo en un palacio, le suministra un harén, no diré la cifra de mujeres porque corresponde a una exageración hindú evidente. Pero, por qué no decirlo: eran ochenta y cuatro mil. El príncipe vive una vida feliz; ignora que hay sufrimiento en el mundo, ya que le ocultan la vejez, la enfermedad y la muerte. El día predestinado sale en su carroza por una de las cuatro puertas del palacio rectangular. Digamos, por la puerta del Norte. Recorre un trecho y ve un ser distinto de todos los que ha visto. Está encorvado, arrugado, no tiene pelo. Apenas puede caminar, apoyándose en un bastón. Pregunta quién es ese hombre, si es que es un hombre. El cochero le contesta que es un anciano y que todos seremos ese hombre si seguimos viviendo. El príncipe vuelve al palacio, perturbado. Al cabo de seis días vuelve a salir por la puerta del Sur. Ve en una zanja a un hombre aún más extraño, con la blancura de la lepra y el rostro demacrado. Pregunta quién es ese hombre, si es que es un hombre. Es un enfermo, le contesta el cochero; todos seremos ese hombre si seguimos viviendo. El príncipe, ya muy inquieto, vuelve al palacio. Seis días más tarde sale nuevamente y ve a un hombre que parece dormido, pero cuyo color no es el de esta vida. A ese hombre lo llevan otros. Pregunta quién es. El cochero le dice que es un muerto y que todos seremos ese muerto si vivimos lo suficiente. El príncipe está desolado. Tres horribles verdades le han sido reveladas: la verdad de la vejez, la verdad de la enfermedad, la verdad de la muerte. Sale una cuarta vez. Ve a un hombre casi desnudo, cuyo rostro está lleno de serenidad. Pregunta quién es. Le dicen que es un asceta, un hombre que ha renunciado a todo y que ha logrado la beatitud. El príncipe resuelve abandonar todo; él, que ha llevado una vida tan rica. El budismo cree que el ascetismo puede convenir, pero después de haber probado la vida. No se cree que nadie deba empezar negándose nada. Hay que apurar la vida hasta las heces y luego desengañarse de ella; pero no sin conocimiento de ella. El príncipe resuelve ser el Buddha. En ese momento le traen una noticia: su mujer, Jasodhara, ha dado a luz un hijo. Exclama: "Un vínculo ha sido forjado." Es el hijo que lo ata a la vida. Por eso le dan el nombre de Vínculo. Siddharta está en su harén, mira a esas mujeres que son jóvenes y bellas y las ve ancianas horribles, leprosas. Va al aposento de su mujer. Está durmiendo. Tiene al niño en los brazos. Está por besarla, pero comprende que si la besa no podrá desprenderse de ella, y se va. Busca maestros. Aquí tenemos una parte de la biografía que puede no ser legendaria. ¿Por qué mostrarlo discípulo de maestros que después abandonará? Los maestros le enseñan el ascetismo, que él ejerce durante mucho tiempo. Al final está tirado en medio del campo, su cuerpo está inmóvil y los dioses que lo ven desde los treinta y tres cielos, piensan que ha muerto. Uno de ellos, el más sabio, dice: "No, no ha muerto; será el Buddha". El príncipe se despierta, corre a un arroyo que está cerca, toma un poco de alimento y se sienta bajo la higuera sagrada: el árbol de la ley, podríamos decir. Sigue un entreacto mágico, que tiene su correspondencia con los Evangelios: es la lucha con el demonio. El demonio se llama Mara. Ya hemos visto esa palabra nightmare, demonio de la noche. El demonio siente que domina el mundo pero que ahora corre peligro y sale de su palacio. Se han roto las cuerdas de sus instrumentos de música, el agua se ha secado en las cisternas. Apresta sus ejércitos, monota en el elefante que tiene no sé cuántas millas de altura, multiplica sus brazos, multiplica sus armas y ataca al príncipe. El príncipe está sentado al atardecer bajo el árbol del conocimiento, ese árbol que ha nacido al mismo tiempo que él. El demonio y sus huestes de tigres, leones, camellos, elefantes y guerreros monstruosos le arrojan flechas. Cuando llegan a él, son flores. Le arrojan montañas de fuego, que forman un dosel sobre su cabeza. El príncipe medita inmóvil, con los brazos cruzados. Quizá no sepa que lo están atacando. Piensa en la vida; está llegando al nirvana, a la salvación. Antes de la caída del sol, el demonio ha sido derrotado. Sigue una larga noche de meditación; al cabo de esa noche, Siddharta ya no es Siddharta. Es el Buddha: ha llegado al nirvana. Resuelve predicar la ley. Se levanta, ya se ha salvado, quiere salvar a los demás. Predica su primer sermón en el Parque de las Gacelas de Benares. Luego otro sermón, el del fuego, en el que dice que todo está ardiendo: almas, cuerpos, cosas están en: fuego. Más o menos por aquella fecha, Heráclito de Éfeso decía que todo es fuego. Su ley no es la del ascetismo, ya que para el Buddha el ascetismo es un error. El hombre no debe abandonarse a la vida carnal porque la vida carnal es baja, innoble, bochornosa y dolorosa; tampoco al ascetismo, que también es innoble y doloroso. Predica una vía media -para seguir la terminología teológica -, ya ha alcanzado el nirvana y vive cuarenta y tantos años, que dedica a la prédica. Podría haber sido inmortal pero elige el momento de su muerte, cuando ya tiene muchos discípulos. Muere en casa de un herrero. Sus discípulos lo rodean. Están desesperados. ¿Qué van a hacer sin él? Les dice que él no existe, que es un hombre como ellos, tan irreal y tan mortal como ellos, pero que les deja su Ley. Aquí tenemos una gran diferencia con Cristo. Creo que Jesús les dice a sus discípulos que si dos están reunidos, él será el tercero. En cambio, el Buddha les dice: les dejo mi Ley. Es decir, ha puesto en movimiento la rueda de la ley en el primer sermón. Luego vendrá la historia del budismo. Son muchos los hechos: el lamaísmo, el budismo mágico, el Mahayana o gran vehículo, que sigue al Hinavana o pequeño vehículo, el budismo zen del Japón. Yo tengo para mí que si hay dos budismos que se parecen, que son casi idénticos, son el que predicó el Buddha y lo que se enseña ahora en la China y el Japón, el budismo zen. Lo demás son incrustaciones mitológicas, fábulas. Algunas de esas fábulas son interesantes. Se sabe que el Buddha podía ejercer milagros, pero al igual que a Jesucristo, le desagradaban los milagros, le desagradaba ejercerlos. Le parece una ostentación vulgar. Hay una historia que contaré: la del bol de sándalo. Un mercader, en una ciudad de la India, hace tallar un pedazo de sándalo en forma de bol. Lo pone en lo alto de una serie de cañas de bambú, una especie de altísimo palo enjabonado. Dice que dará el bol de sándalo a quien pueda alcanzarlo. Hay maestros heréticos que lo intentan en vano. Quieren sobornar al mercader para que diga que lo han alcanzado. El mercader se niega y llega un discípulo menor del Buddha. Su nombre no se menciona, fuera de ese episodio. El discípulo se eleva por el aire, vuela seis veces alrededor del bol, lo recoge y se lo entrega al mercader. Cuando el Buddha oye la historia lo hace expulsar de la orden, por haber realizado algo tan baladí. Pero también el Buddha hizo milagros. Por ejemplo éste, un milagro de cortesía. El Buddha tiene que atravesar un desierto a la hora del mediodía. Los dioses, desde sus treinta y tres cielos, le arrojan una sombrilla cada uno. El Buddha, que no quiere desairar a ninguno de los dioses, se multiplica en treinta y tres Buddhas, de modo que cada uno de los dioses ve, desde arriba, un Buddha protegido por la sombrilla que le ha arrojado. Entre los hechos del Buddha hay uno iluminativo: la parábola de la flecha. Un hombre ha sido herido en batalla y no quiere que le saquen la flecha. Antes quiere saber el nombre del arquero, a qué casta pertenecía, el material de la flecha, en qué lugar estaba el arquero, qué longitud tiene la flecha. Mientras están discutiendo estas cuestiones, se muere. "En cambio -dice el Buddha-, yo enseño a arrancar la flecha." ¿Qué es la flecha? Es el universo. La flecha es la idea del yo, de todo lo que llevamos clavado. El Buddha dice que no debemos perder tiempo en cuestiones inútiles. Por ejemplo: ¿es finito o infinito el universo? ¿El Buddha vivirá después del nirvana o no? Todo eso es inútil, lo importante es que nos arranquemos la flecha. Se trata de un exorcismo, de una ley de salvación. Dice el Buddha: "Así como el vasto océano tiene un solo sabor, el sabor de la sal, el sabor de la leyes el sabor de la salvación". La ley que él enseña es vasta como el mar pero tiene un solo sabor: el sabor de la salvación. Desde luego, los continuadores se han perdido (o han encontrado tal vez mucho) en disquisiciones metafísicas. El fin del budismo no es ése. Un budista puede profesar cualquier religión, siempre que siga esa ley. Lo que importa es la salvación y las cuatro nobles verdades: el sufrimiento, el origen del sufrimiento, la curación del sufrimiento y el medio para llegar a la curación. Al final está el nirvana. El orden de las verdades no importa. Se ha dicho que corresponden a una antigua tradición médica en que se trata del mal, del diagnóstico, del tratamiento y de la cura. La cura, en este caso, es el nirvana. Ahora llegamos a lo difícil. A lo que nuestras mentes occidentales tienden a rechazar. La transmigración, que para nosotros es un concepto ante todo poético. Lo que transmigra no es el alma, porque el budismo niega la existencia del alma, sino el karma, que es una suerte de organismo mental, que transmigra infinitas veces. En el Occidente esa idea está vinculada a varios pensadores, sobre todo a Pitágoras. Pitágoras reconoció el escudo con el que se había batido en la guerra de Troya, cuando él tenía otro nombre. En el décimo libro de La República de Platón está el sueño de Er. Ese soldado ve las almas que antes de beber en el rio del Olvido, eligen su destino. Agamenón elige ser un águila, Orfeo un cisne y Ulises -que alguna vez se llamó Nadie- elige ser el más modesto y el más desconocido de los hombres. . Hay un pasaje de Empédocles de Agrigento que recuerda sus vidas anteriores: "Yo fui doncella, yo fui una rama, yo fui un ciervo y fui un mudo pez que surge del mar." César atribuye esa doctrina a los druidas. El poeta celta Taliesi dice que no hay una forma en el universo que no haya sido la suya: "He sido un jefe en la batalla, he sido una espada en la mano, he sido un puente que atraviesa sesenta ríos, estuve hechizado en la espuma del agua, he sido una estrella, he sido una luz, he sido un árbol, he sido una palabra en un libro, he sido un libro en el principio." Hay un poema de Rubén Darío, tal vez el más hermoso de los suyos, que empieza así: "Yo fui un soldado que durmió en el lecho / de Cleopatra la reina..." La transmigración ha sido un gran tema de la literatura. La encontramos, también entre los místicos. Plotino dice que pasar de una vida a otra es como dormir en distintos lechos y en distintas habitaciones. Creo que todos hemos tenido alguna vez la sensación de haber vivido un momento parecido en vidas anteriores. En un hermoso poema de Dante Gabriel Rossetti, "Sudden light", se lee, I have been here before, "Yo estuve aquí". Se dirige a una mujer que ha poseído o que va a poseer y le dice: "Tú ya has sido mía y has sido mía un número infinito de veces y seguirás siendo mía infinitamente." Esto nos lleva a la doctrina de los ciclos, que está tan cerca del budismo, y que San Agustín refutó en La Ciudad de Dios. Porque a los estoicos y a los pitagóricos les había llegado la noticia de la doctrina hindú: que el universo consta de un número infinito de ciclos que se miden por calpas. La calpa trasciende la imaginación de los hombres. Imaginemos una pared de hierro. Tiene dieciséis millas de alto y cada seiscientos años un ángel la roza. La roza con una tela finísima de Benares. Cuando la tela haya gastado la muralla que tiene dieciséis millas de alto, habrá pasado el primer día de una de las calpas y los dioses también duran lo que duran las calpas y después mueren. La historia del universo está dividida en ciclos y en esos ciclos hay largos eclipses en los que no hay nada o en los que sólo quedan las palabras del Veda. Esas palabras son arquetipos que sirven para crear las cosas. La divinidad Brahma muere también y renace. Hay un momento bastante patético en el que Brahma se encuentra en su palacio. Ha renacido después de una de esas calpas, después de uno de esos eclipses. Recorre las habitaciones, que están vacías. Piensa en otros dioses. Los otros dioses surgen a su mandato; y creen que el Brahma los ha creado porque estaban ahí antes. Detengámonos en esta visión de la historia del universo. En el budismo no hay un Dios; o puede haber un Dios pero no es lo esencial. Lo esencial es que creamos que nuestro destino ha sido prefijado por nuestro karma o karman. Si me ha tocado nacer en Buenos Aires en 1899, si me ha tocado ser ciego, si me ha tocado estar pronunciando esta noche esta conferencia ante ustedes, todo esto es obra de mi vida anterior. No hay un solo hecho de mi vida que no haya sido prefijado por mi vida anterior. Eso es lo que se llama el karma. El karma, ya lo he dicho, viene a ser una estructura mental, una finísima estructura mental. Estamos tejiendo y entretejiendo en cada momento de nuestra vida. Es que tejen, no sólo nuestras voliciones, nuestros actos, nuestros semisueños, nuestro dormir, nuestra semivigilia: perpetuamente estamos tejiendo esa cosa. Cuando morimos, nace otro ser que hereda nuestro karma. Deussen, discípulo de Schopenhauer, que quiso tanto al budismo, cuenta que se encontró en la India con un mendigo ciego y se compadeció de él. El mendigo le dijo: "Si yo he nacido ciego, ello se debe a las culpas cometidas en mi vida anterior; es justo que yo sea ciego". La gente acepta el dolor. Gandhi se opone a la fundación de hospitales diciendo que los hospitales y las obras de beneficencia simplemente atrasan el pago de una deuda, que no hay que ayudar a los demás: si los demás sufren deben sufrir puesto que es una culpa que tienen que pagar y si yo los ayudo estoy demorando que paguen esa deuda, El karma es una ley cruel, pero tiene una curiosa consecuencia matemática: si mi vida actual está determinada por mi vida anterior, esa vida anterior estuvo determinada por otra; y ésa, por otra, y así sin fin. Es decir: la letra z estuvo determinada por la y, la y por la x, la x por la v, la v por la u, salvo que ese alfabeto tiene fin pero no tiene principio. Los budistas y los hindúes, en general, creen en un infinito actual; creen que para llegar a este momento ha pasado ya un tiempo infinito, y al decir infinito no quiero decir indefinido, innumerable, quiero decir estrictamente infinito. De los seis destinos que están permitidos a los hombres (alguien puede ser un demonio, puede ser una planta, puede ser un animal), el más difícil es el de ser hombre, y debemos aprovecharlo para salvarnos. El Buddha imagina en el fondo del mar una tortuga y una ajorca que flota. Cada seiscientos años, la tortuga saca la cabeza y seria muy raro que la cabeza calzara en la ajorca. Pues bien, dice el Buddha, "tan raro como el hecho de que suceda eso con la tortuga y la ajorca es el hecho de que seamos hombres. Debemos aprovechar el ser hombres para llegar al nirvana". ¿Cuál es la causa del sufrimiento, la causa de la vida, ya que negamos el concepto de un Dios, ya que no hay un dios personal que cree el universo? Ese concepto es lo que Buddha llama la zen. La palabra zen puede parecernos extraña, pero vamos a compararla con otras palabras que conocemos. Pensemos por ejemplo en la Voluntad de Schopenhauer. Schopenhauer concibe Die Welt als Wille und Vorstellung, El mundo como voluntad y representación. Hay una voluntad que se encarna en cada uno de nosotros y produce esa representación que es el mundo. Eso lo encontramos en otros filósofos con un nombre distinto. Bergson habla del élan vital, del ímpetu vital; Bernard Shaw, de the life force, la fuerza vital, que es lo mismo. Pero hay una diferencia: para Bergson y para Shaw el élan vital son fuerzas que deben imponerse, debemos seguir soñando el mundo, creando el mundo. Para Schopenhauer, para el sombrío Schopenhauer, y para el Buddha, el mundo es un sueño, debemos dejar de soñarlo y podemos llegar a ello mediante largos ejercicios. Tenemos al principio el sufrimiento, que viene a ser la zen. Y la zen produce la vida y la vida es, forzosamente, desdicha; ya que ¿qué es vivir? Vivir es nacer, envejecer, enfermarse, morir, además de otros males, entre ellos uno muy patético, que para el Buddha es uno de los más patéticos: no estar con quienes queremos. Tenemos que renunciar a la pasión. El suicidio no sirve porque es acto apasionado. El hombre que se suicida está siempre en el mundo de los sueños. Debemos llegar a comprender que el mundo es una aparición, un sueño, que la vida es sueño. Pero eso debemos sentirlo profundamente, llegar a ello a través de los ejercicios de meditación. En los monasterios budistas uno de los ejercicios es éste: el neófito tiene que vivir cada momento de su vida viviéndolo plenamente. Debe pensar: "ahora es el mediodía, ahora estoy atravesando el patio, ahora me encontraré con el superior", y al mismo tiempo debe pensar que el mediodía, el patio y el superior son irreales, son tan irreales como él y como sus pensamientos. Porque el budismo niega el yo. Una de las desilusiones capitales es la del yo. El budismo concuerda así con Hume, con Schopenhauer y con nuestro Macedonia Fernández. No hay un sujeto, lo que hay es una serie de estados mentales. Si digo "yo pienso", estoy incurriendo en un error, porque supongo un sujeto constante y luego una obra de ese sujeto, que es el pensamiento. No es así. Habría que decir, apunta Hume, no "yo pienso", sino "se piensa", como se dice "llueve". Al decir llueve, no pensamos que la lluvia ejerce una acción; no, está sucediendo algo. De igual modo, como se dice hace calor, hace frío, llueve, debemos decir: se piensa, se sufre, y evitar el sujeto. En los monasterios budistas los neófitos son sometidos a una disciplina muy dura. Pueden abandonar el monasterio en el momento que quieran. Ni siquiera -me dice María Kodama - se anotan los nombres. El neófito entra en el monasterio y lo someten a trabajos muy duros. Duerme y al cabo de un cuarto de hora lo despiertan; tiene que lavar, tiene que barrer; si se duerme lo castigan físicamente. Así, tiene que pensar todo el tiempo, no en sus culpas, sino en la irrealidad de todo. Tiene que hacer un continuo ejercicio de irrealidad. Llegamos ahora al budismo zen y a Bodhidharma. Bodhidharma fue el primer misionero, en el siglo VI. Bodhidharma se traslada de la India a la China y se encuentra con un emperador que había fomentado el budismo y le enumera monasterios y santuarios y le informa del número de neófitos budistas. Bodhidharma le dice: 'Todo eso pertenece al mundo de la ilusión; los monasterios y los monjes son tan irreales como tú y como yo." Después se va a meditar y se sienta contra una pared. La doctrina llega al Japón y se ramifica en diversas sectas. La más famosa es la zen. En la zen se ha descubierto un procedimiento para llegar a la iluminación. Sólo sirve después de años de meditación. Se llega bruscamente; no se trata de una serie de silogismos. Uno debe intuir de pronto la verdad. El procedimiento se llama satori y consiste en un hecho brusco, que está más allá de la lógica. Nosotros pensamos siempre en términos de sujeto, objeto, causa, efecto, lógico, ilógico, algo y su contrario; tenemos que rebasar esas categorías. Según los doctores de la zen, llegar a la verdad por una intuición brusca, mediante una respuesta ilógica. El neófito pregunta al maestro qué es el Buddha. El maestro le responde: "El ciprés es el huerto." Una contestación del todo ilógica que puede despertar la verdad. El neófito pregunta por qué Bodhidharma vino del Oeste. El maestro puede responder: "Tres libras de lino." Estas palabras no encierran un sentido alegórico; son una respuesta disparatada para despertar, de pronto, la intuición. Puede ser un golpe, también. El discípulo puede preguntar algo y el maestro puede contestar con un golpe. Hay una historia -desde luego tiene que ser legendaria- sobre Bodhidharma. A Bodhidharma lo acompañaba un discípulo que le hacía preguntas y Bodhidharma nunca contestaba. El discípulo trataba de meditar y al cabo de un tiempo se cortó el brazo izquierdo y se presentó ante el maestro como una prueba de que quería ser su discípulo. Como una prueba de su intención se mutiló deliberadamente. El maestro, sin fijarse en el hecho, que al fin de todo era un hecho físico, un hecho ilusorio, le dijo: "¿Qué quieres?" El discípulo le respondió: "He estado buscando mi mente durante mucho tiempo y no la he encontrado." El maestro resumió: "No la has encontrado porque no existe." En ese momento el discípulo comprendió la verdad, comprendió que no existe el yo, comprendió que todo es irreal. Aquí tenemos, más o menos, lo esencial del budismo zen. Es muy difícil exponer una religión, sobre todo una religión que uno no profesa. Creo que lo importante no es que vivamos el budismo como un juego de leyendas, sino como una disciplina; una disciplina que está a nuestro alcance y que no exige de nosotros el ascetismo. Tampoco nos permite abandonarnos a las licencias de la vida carnal. Lo que nos pide es la meditación, una meditación que no tiene que ser sobre nuestras culpas, sobre nuestra vida pasada. Uno de los temas de meditación del budismo zen es pensar que nuestra vida pasada fue ilusoria. Si yo fuera un monje budista pensaría en este momento que he empezado a vivir ahora, que toda la vida anterior de Borges fue un sueño, que toda la historia universal fue un sueño. Mediante ejercicios de orden intelectual nos iremos liberando de la zen. Una vez que comprendamos que el yo no existe, no pensaremos que el yo puede ser feliz o que nuestro deber es hacerlo feliz. Llegaremos a un estado de calma. Eso no quiere decir que el nirvana equivalga a la sensación del pensamiento y una prueba de ello estaría en la leyenda del Buddha. El Buddha, bajo la higuera sagrada, llega al nirvana, y, sin embargo, sigue viviendo y predicando la ley durante muchos años. ¿Qué significa llegar al nirvana? Simplemente, que nuestros actos ya no arrojan sombras. Mientras estamos en este mundo estamos sujetos al karma. Cada uno de nuestros actos entreteje esa estructura mental que se llama karma. Cuando hemos llegado al nirvana nuestros actos ya no proyectan sombras, estamos libres. San Agustín dijo que cuando estamos salvados no tenemos por qué pensar en el malo en el bien. Seguiremos obrando el bien, sin pensar en ello. ¿Qué es el nirvana? Buena parte de la atención que ha suscitado el budismo en el Occidente se debe a esta hermosa palabra. Parece imposible que la palabra nirvana no encierre algo precioso. ¿Qué es el nirvana, literalmente? Es extinción, apagamiento. Se ha conjeturado que cuando alguien alcanza el nirvana, se apaga. Pero cuando muere, hay gran nirvana, y entonces, la extinción. Contrariamente, un orientalista austriaco hace notar que el Buddha usaba la física de su época, y la idea de la extinción no era entonces la misma que ahora: porque se pensaba que una llama, al apagarse, no desaparecía. Se pensaba que la llama seguía viviendo, que perduraba en otro estado, y decir nirvana no significaba forzosamente la extinción. Puede significar que seguimos de otro modo. De un modo inconcebible para nosotros. En general, las metáforas de los místicos son metáforas nunciales, pero las de los budistas son distintas. Cuando se habla del nirvana no se habla del vino del nirvana o de la rosa del nirvana o del abrazo del nirvana. Se lo compara, más bien, con una isla. Con una isla firme en medio de las tormentas. Se lo compara con una alta torre; puede comparárselo con un jardín, también. Es algo que existe por su cuenta, más allá de nosotros. Lo que he dicho hoy es fragmentario. Hubiera sido absurdo que yo expusiera una doctrina a la cual he dedicado tantos años -y de la que he entendido poco, realmente - con ánimo de mostrar una pieza de museo. Para mí el budismo no es una pieza de museo: es un camino de salvación. No para mí, pero para millones de hombres. Es la religión más difundida del mundo y creo haberla tratado con todo respeto, al exponerla esta noche.

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Evitar dejar las cosas a medias
Hazlo Tu MismoporAnónimo3/21/2013

Escrito por Berto Pena en ThinkWasabi.com «Nada cansa más que el recordatorio constante de la tarea sin acabar». Utilizo esta frase de William James para introducir un problema que cada vez nos acucia más: dejar las cosas a medias. Es un problema que muchas veces está ahí sin que nos demos cuenta pero que a la larga va llevando al profesional al paraíso de la mediocridad. Caer en el (mal) hábito de dejar las cosas a medias tiene grandes consecuencias sobre nuestra organización, eficacia, resultados… Divide la atención: si tienes algo a medias e intentas hacer otra cosa, tendrás un ojo en cada cosa. No podrás poner toda tu atención (lo más grande que tienes) en lo siguiente que hagas. Es un retraso disfrazado: dejar una tarea a medias es diferir un “problema”. Es un frente abierto que tarde o temprano volverá sobre nosotros. Y seguramente en el peor momento Da sensación de no avanzar: una tarea terminada es una tarea tachada que da sensación real de progreso y resultados. Muchas tareas a medias dan sensación real de bloqueo. Aumenta el agobio: cuantas más cosas a medias pendientes, más sensación de agobio y ansiedad. Y es posible que estrés. Impide empezar cosas nuevas: cuando cierras una puerta puedes abrir otra (proyectos…) con más confianza. Pero si tienes muchas a medio cerrar nunca te verás con la seguridad para empezar cosas nuevas. Las cosas nuevas te hacen crecer y aprender. Las viejas a medias no. Te acostumbras a ello: como cualquier mal hábito, a base de repetirlo va creciendo en forma de espiral y acostumbrándonos a hacer las cosas así. Dentro de unos años, será todavía peor. ¿Cómo empezar a romper este mal hábito? ¿Cómo ser capaces de terminar las cosas cuando, muchas de ellas, no se terminan en un solo día? Esta es la fórmula que intento aplicarme a mí mismo. No siempre consigo seguirla (porque fallo) pero hasta ahora me ha dado grandes resultados. Empieza con un objetivo en mente Es mucho más fácil terminar una tarea cuando sabes para qué es, qué buscas o para quién es. Cuando uno tiene un porqué aparecen las ganas, la intención, la tensión positiva, la sana presión por terminarlo y entregarlo. Una sola cosa a la vez Muchas veces nos cuesta terminar las tareas porque dividimos nuestra mente en varias cosas a la vez. Cuando tu mente está enfocada en una sola tarea es más resolutiva y eficaz, tiene más tensión, más ritmo de trabajo e intensidad. Aplica el foco, elimina opciones, aparta el ruido, céntrate… céntrate en una sola cosa. Divide y vencerás Hay tareas que por su tamaño o duración nos cuesta terminar. Dividir esas tareas en pequeñas parcelas, es una forma inteligente de trabajar. «Primero termino esta parte, luego esta otra y luego esta». Al dividir esa gran tarea en trozos ya empiezas a trabajar con un objetivo claro: ir terminándolas una a una para completarla en su totalidad. Revisa lo que esté a medias Muchas veces nuestro trabajo consiste en ir cargando por la vida con tareas a medio acabar. Y al final, muchas de ellas hasta las olvidamos. A mí esto antes me pasaba mucho. Para remediarlo empecé a incluir en mi Revisión-Planificación semanal de los viernes unos minutos para repasar dos tipos de tareas muy concretas: a) Las tareas procrastinadas; b) Tareas que estaban casi terminadas. Empezar es fácil, empezar es rápido, empezar es divertido… empezar da sensación de estar ocupado, y empezar transmite la falsa sensación de productividad. Pero empezar no significa ser productivo. Tu Productividad Personal se mide en resultados, en avances, en mejoras… en cosas pendientes hechas — Berto Pena Escrito por Berto Pena en ThinkWasabi.com

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La importancia de decir “no” (Productividad personal)
La importancia de decir “no” (Productividad personal)
Salud BienestarporAnónimo11/20/2012

A medida que cumplo años y sobre todo que comparto tiempo con otros profesionales me doy más cuenta de la importancia de decir “no”. Como fórmula para centrarte en las tareas y actividades importantes, como remedio para evitar la saturación y el desbordamiento, y como respuesta a la pregunta «¿cómo hago para hacer lo que siempre quise hacer pero siempre me veo obligado a posponer?» Nuestra taza rebosa, nuestro puzle tiene muchas piezas, nuestro plato está lleno. Y sin embargo nos empeñamos en aceptar nuevos compromisos y un sinfín de cosas más. Cosas como una nueva colaboración que nos proponen, un proyecto que sobrevuela y el cuerpo nos pide hacer, absorber más información online/offline, abrir una nueva cuenta en tal nueva web de la que todo el mundo habla, instalar nuevas y sugerentes aplicaciones o, directamente, inventarnos tareas basura que no valen para nada. ¿Y por qué nos cuesta tanto decir “no”? Dicho de otro modo: ¿Por qué somos tan propensos a decir “sí” y cargarnos de más cosas? Porque decir sí es rápido: no te obliga a pensar y elegir; porque es conveniente: quedas bien con los demás y transmite una mejor imagen de ti; porque es cómodo: en lugar de decidir por prioridades miras hacia otro lado y eliges lo que tenga más “azúcar”, como un niño. Pero decir “sí” a todo, no saber decir “no”, significa pagar un precio alto. Sumar lleva a saturar, y la saturación conduce al exceso y la desorientación. Al final necesitaríamos 17 vidas para hacer todo lo que nos gustaría. Y claro, después de las 17 vendrían otras 17 más… Hay que decir “no” a mil cosas para estar seguro de que no te estás equivocando o que intentas abarcar demasiado. — Steve Jobs ¿Por qué hay que decir “no” cuando lo que me pide el cuerpo e incluso todo el mundo a mi alrededor me empuja a probar, hacer y colaborar en todo lo que se ponga por delante? ¿Por qué es importante empezar a decir “no”? Porque al decir “no” podrás hacer las tareas importantes mejor, a conciencia… poniendo calidad, creatividad y talento en los detalles que marcan la diferencia y dejan huella. Porque al decir “no” tendrás tiempo y atención para volcarte en tus prioridades. Personales y profesionales. Las cosas que son importantes y que cuentan para ti. Las cosas, las personas, por las que merece la pena estar aquí. Porque al decir “no” disfrutarás de tiempo extra para empezar cosas que siempre quisiste hacer y que una y otra vez te viste obligado a posponer. Porque al decir “no” podrás vivir y hacer las otras cosas más conscientemente; y las podrás saborear a fondo, sin la sensación de ser un títere manipulado por una agenda siempre saturada. Porque al decir “no” podrás experimentar una sensación de libertad y liberación sin igual. Te demostrarás a ti mismo que tienes los mandos y el control de lo que haces. Que todavía puedes elegir, hacer y vivir sin tener que actuar como un coche teledirigido. Decir “no” cuesta horrores, sin duda. Pero cuesta mucho menos cuando tienes claro lo que quieres, cuando tienes un porqué y sabes que hay cosas mucho más importantes que la incomodidad o el mal trago de rechazar algo nuevo. Cosas como tu capacidad parar invertir en tus prioridades verdaderas para vivirlas más intensamente. Libertad para elegir según tus principios y caminar con menos peso a la espalda. O inteligencia para administrar tus fuerzas y no desgastarte gratuitamente en cosas que no aportan. Creo que son razones poderosas para empezar a practicar el “no”. — Berto Pena (escritor y formador de productividad personal)

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Condorito: ¡42 tiras a puro humor + yapa!
HumorporAnónimo11/30/2012

Muy buenas!! Hoy les traigo cuarenta y dos (SI, CUARENTA Y DOS) tiras de este gran personaje de Pepo! “Condorito fue creado por el famoso caricaturista René Ríos Boettiger, alias Pepo. Apareció por primera vez en 1948 en la revista Okey, que publicaba la Editorial Zigzag, y en donde era sólo una página entre las 32 otras páginas que contenía la revista. Fue tanto el éxito de dicha página que la editorial decidió crear una revista independiente que primero fue anual y después, a medida del creciente éxito, fue semestral y continuó aumentando su frecuencia hasta llegar a ser quincenal como es todavía." Espero que las disfruten tanto como yo, un saludo ¡¡42 MOTIVOS PARA REIR!! 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. 27. 28. 29. 30. 31. 32. 33. 34. 35. 36. 37. 38. 39. 40. 41. 42. ¡¡YAPA!! Curiosidades de Condorito Cuando Condorito visita a Yayita, él mismo saca las flores del jardín de Yayita y dice que las compró él. Es frecuente ver a un ladrón metiéndose en un basurero, ver en el cielo aeronaves, e incluso Ovnis, con varios mensajes colgados. Hallar a un sonámbulo paseando por ahí, en bata de dormir y a veces incluso con una vela en la mano... a media tarde. Es frecuente encontrar carteles como: "Tome Pin y haga Pum" basados en un viejo slogan comercial de Bilz y Pap. También es frecuente ver un cartel con la imagen de un futbolista, pateando una pelota y enviándola afuera del cartel. Antiguamente, había un letrero que decía "dENTRe sIn GoRpeaL" (entre sin golpear) clavado a la cerca que protegía la casa de Condorito. A fines de la década de los 80, el letrero desapareció, producto de la internacionalización del personaje. En todas partes aparecen inodoros y bacinicas ya usados. En Pelotillehue se consume unos vinos de ínfima calidad llamados "Santa Clota", "Tres Tiritones" y "Sonrisa de León" También se vende un jabón llamado "Jabón Sussio". ("No lava" es su lema.) Una de las clásicas también son los grafittis en las paredes referente a la caspa, el sarro, la placa bacteriana, la censura, el smog, la tala, la biodiversidad, la sobrepesca y los cambios sociales, reemplazando el antiguo graffiti de "Muera el roto Quezada" que desapareció de la revista a finales de la década de los '80. En los consultorios médicos, es recurrente ver cráneos humanos sobre los escritorios de los médicos fumando un puro y riéndose a carcajadas al final del chiste. También suelen verse esqueletos llenos de telarañas sentados en la sala de espera. En algunos chistes antiguos, era común ver a una persona triste que decía: "Me quiero ir". Es común ver en los chistes un ladrón dentro de los buzones rojos de Pelotillehue. También es frecuente ver en las tiendas carteles que dicen "Hoy no se fía, mañana si." En general todas las intersecciones de calles son Tarapacá-Tarapallá. Los partidos de fútbol entre la selección de Pelotillehue y Buenas Peras (ciudad rival de Pelotillehue, sus ciudadanos se odian a muerte) siempre terminan en el mejor de los casos con una pelea, y en el peor de los casos, en una masacre de proporciones épicas. En ciertos chistes, es común ver en las ventanas de las casas de las calles los pies apestosos de un tipo con un letrero colgado en sus dedos que dice "No contamine" (O también puede aparecer como un graffiti escrito bajo la misma ventana.) Si es necesario para ciertos chistes donde aparecen Coné o Yuyito, cada personaje tiene su respectivo hijo o sobrino, según el estado civil del personaje. Curiosamente, el único personaje que jamás ha mostrado un descendiente es Don Chuma. Condorito posee varias mascotas que muestran diferentes habilidades antropomorfas segun la necesidad del chiste en cuestion, Ej: Matias (Perico), Washinton (Perro), Mandibula (Caballo), Trompita (Elefante mascota de Condorzán) estas tambien por motivos argumentales participan usualmente en los chistes recurentes Ej: Matias siempre es regalado o vendido a Doña Treme y este siempre regresa argumentando que la suegra de Condorito no lo deja hablar. Cuando las mujeres de la revista se desmayan se le salen uno o los dos zapatos, que saltan por en el aire. A Yayita le pasa lo mismo, pero a veces no sólo pierde los zapatos, sino que también algunas prendas de vestir. Las gasolineras distribuyen combustible de la transnacional "Essto", parodiando a la compañía "Esso". Los chistes sobre campos nudistas o gente que practica el nudismo son un tema que se ha cobrado popularidad en la historieta: ya sea mostrando a Condorito y compañía inventando formas para espiar a un grupo de chicas desnudas (con distintos grados de éxito) o bien mostrando al propio Condorito y sus amigos practicando nudismo y sufriendo diversos contratiempos producto de su desnudez, como por ejemplo trabajar de mozo para los socios del campo y tener que guardarse las propinas en la boca. Hay que destacar que en las ocasiones que también Yayita aparece practicando el nudismo, Condorito no es incluido en el mismo chiste, por lo que se entiende que ambos personajes nunca se han visto desnudos el uno al otro. Cada vez que Condorito es masacrado o sufre un accidente, pierde la cresta, en una alusión al popular dicho "Se sacó, o le sacaron la cresta" que se usa para describir un accidente o paliza. También suele terminar con su pico agrietado o abollado. Todos los suicidas dejan la misma nota de despedida dirigida al "Sr. Juez" y en los juicios, los reos se refieren siempre a este como "Usía". Los locos aparecen siempre con una clásica espiral en los ojos, pero en los chistes en los que la locura sólo es evidente al final, tienen los ojos normales hasta la penúltima viñeta. Por otra parte, a menudo se recurre a clichés como el clásico disfraz de Napoleón para representarles. Cuando los locos están encerrados en el manicomio, llevan uniforme gris, gorra a rayas y son divididos por sexo, ya que según el director del manicomio, sus pacientes están locos pero no son tontos. Asimismo, es frecuente ver a los pacientes del manicomio demostrando una extraña sabiduría que les permite desafiar las leyes de la física (Por ejemplo, saltar desde la azotea del manicomio para zambullirse en un pañuelo mojado, sin sufrir daños) y ver el mundo desde un singular, pero válido punto de vista: de acuerdo a ellos, los verdaderos locos están afuera y el único lugar seguro es dentro del manicomio. Cuando se quiere mostrar a alguien que es tonto (como Ungenio González) este siempre va con la boca abierta, de la que cae una eterna gota de saliva. Muchas situaciones son provocadas por las enormes patas de Condorito y el olor que estas despiden cuando se quita las sandalias. En revistas antiguas, era común ver carteles que irónicamante dicen: "Prohibido pegar carteles". En los colegios donde estudia Coné, siempre aparece una pizarra con errores gramaticales, ortográficos o aritméticos, o bien con frases como "el/la profe", o un retrato de un profesor en modo grosero. Es ya tradición en los chistes de Condorito, ponerle nombres alternativos a los personajes que amerita el chiste. Ejemplos: Condorloco (el loco), Condorkaka (el canibal), Condorocker (el roquero), Condornoé, Condoradán, Condorcolón, Condorzán, Condorotto, etc. En las puertas o en un letrero de los consultorios de los doctores se pueden ver letreros que dicen doctor-zito o Dr. Cito.

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