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Usuario (España)

Nuevo Orden Mundial: Un ejemplo del "Humanitarismo" Yanqui Al leer, un reportaje acerca de chilenos que combatieron en la segunda guerra mundial, en el diario "El Mercurio", llamó mi atención la siguiente remembranza de Jurguen Kuhrke: "Los que fueron prisioneros de EE.UU. recuerdan que durmieron dos meses en el barro, que había que hacer eternas filas para conseguir un puñado de sopa en polvo y que los guardias disparaban a los primeros que estaban en la fila cuando los de atrás empujaban para recibir agua. "Después de ver tantas cosas, uno se vuelve insensible". Es interesante como la verdad se vislumbra muchas veces, tras la cortina de falsedades e inexactitudes, que los reportajes sobre estas materias, suelen contener. Este recuerdo trajo a mi memoria un artículo, que había leído hace ya un tiempo, y que trataba acerca del inhumano trato dado por el ejército yanqui, a los prisioneros de guerra alemanes. Como apreciará el lector Irak y Afganistán no son meras anormalidades fruto de la llamada "guerra contra el terror", sino una práctica habitual de estas gentes. Cercano ya a cumplirse los setenta años del inicio de la segunda guerra mundial, es bueno conocer como fueron las cosas realmente y no como Hollywood y la propaganda nos las han mostrado. Roguemos a nuestro Señor y a su Santa Madre para que, toda esta satánica barbarie sea erradicada de la faz de la tierra. Marcelino. Llámelo crueldad, llámelo represalias, llámelo una política de hostil negligencia: Un millón de alemanes capturados como prisioneros por los ejércitos de Eisenhower murieron en cautiverio después de rendirse. En la Primavera de 1945, el Tercer Reich de Adolf Hittler estaba al punto del colapso, atrapado entre el Ejército Rojo avanzando desde el este hacia Berlín y los ejércitos norteamericanos, Británicos y Canadienses, bajo el comando total del General Dwight David Eisenhower, moviéndose desde el oeste a lo largo del río Rhin. Desde el desembarco del día D en Normandía, el pasado junio, los aliados occidentales habían recapturado Francia y los Países Bajos y algunos Comandantes de la Wehrmacht estaban tratando de negociar las rendiciones locales. Otras unidades, sin embargo, continuaban obedeciendo las órdenes de Hitler de luchar hasta el último hombre. La mayoría de los sistemas, incluyendo el transporte, habían colapsado y los civiles huían en pánico, de los rusos que avanzaban a lo largo. “Hambrientos y con temor, yaciendo en terrenos de cultivos, a 15 metros de nosotros, esperando el momento apropiado para saltar con sus manos en el aire”: Así es como el Capitán H. F. McCullough del 2do Regimiento anti-tanques de la 2da División Canadiense, describe el caos de la rendición alemana al final de la Segunda Guerra Mundial. En un día y medio, de acuerdo con el Mariscal de Campo Bernard Montgomery, 500.000 alemanes se rindieron a su 21avo Grupo del Ejército en el norte de Alemania. Poco después del día V-E – el 8 de mayo de 1945- los británicos y canadienses capturaron a más de dos millones de alemanes. Virtualmente casi nada del tratamiento que les fue dado, sobrevive en los archivos en Ottawa o en Londres, sólo algunas escasas evidencias del Comité Internacional de la Cruz Roja, los ejércitos involucrados y los relatos de los prisioneros mismos que indican que la mayoría continuaron con buena salud. En todo caso, la mayoría fueron pronto liberados y enviados a casa, o fueron transferidos a Francia para ayudar en el trabajo de reconstrucción de post-guerra. (El ejército francés había capturados poco menos de 300.000 prisioneros.) Tal como los británicos y canadienses, los norteamericanos se enfrentaron con un sorprendente número de soldados alemanes rendidos. La cuenta final de prisioneros capturados por el ejército norteamericano en Europa (excluyendo Italia y el Norte de África) fue de 5,25 millones. Pero los norteamericanos respondieron en forma diferente. Entre los primeros cautivos en manos de EEUU había uno, el Cabo Helmut Liebich, que había trabajado en un grupo anti-aéreo experimental en Peenemunde en el Báltico. Liebich fue capturado por los norteamericanos el 17 de abril, cerca de Gotha en el centro de Alemania. Cuarenta y dos años después, recuerda perfectamente que no habían tiendas de campaña en el Campo Gotha, tan sólo un cerco de alambres de púas alrededor de un campo que pronto se transformó en un barrial. Los prisioneros recibían una pequeña ración de alimentos el primer día, pero este fue reducido a la mitad. Para obtener la ración fueron forzados correr una manga. Agachados debían correr entre los guardias norteamericanos, que les golpeaban con palos mientras se movían hacia el alimento. El 17 de abril, fueron transferidos al campo norteamericano Heidesheim más hacia el oeste, donde no hubo alimentos por días, luego muy poco. Al aire libre, hambrientos y sedientos los hombres comenzaron a morir. Liebich vio sacar a entre 10 y 30 cuerpos cada día desde su sección, la “B”, que al principio tenía alrededor de 5200 hombres. Vio a un prisionero golpear a otro hasta la muerte para obtener su pequeño trozo de pan. Una noche, mientras llovía, Liebich vio a los costados del agujero donde estaban refugiados, agujeros cavados en la blanda tierra arenosa, colapsar sobre los hombres que estaban muy débiles para luchar por salir. Ellos se sofocaron antes de lograr sacarlos. Liebich se sienta y comienza a llorar: “Me es tan difícil creer que los hombres pueden ser tan crueles unos a otros” El tifus estalló en el Campo Heidesheim aproximadamente desde principios de mayo. Cinco días después del día V-E, el 13 de mayo, Liebich fue transferido a otro campo norteamericano de prisioneros, a Bingen Rüdesheim en Rhineland cerca de Bad Kreusnach, donde se le dijo que había una gran cantidad de prisioneros, algo así como entre 200.000 y 400.000, todos ellos sin algo para cobijarse, sin alimentos, sin agua, ni medicinas o suficiente espacio. Pronto se sintió enfermo con disentería y tifus. Fue transferido nuevamente, semi inconciente y delirando, en carros de ferrocarril sin techos hacia el nororiente bajando el Rhine, con un desvío a través de Holanda, donde los holandeses se apostaban sobre los puentes para lanzar piedras sobre las cabezas de los prisioneros. A veces los guardias norteamericanos disparaban tiros de advertencia hacia los holandeses para mantenerlos alejados, A veces no. Después de 3 noches, sus compañeros prisioneros le ayudaron tambaleante, a ingresar al enorme campo en el Rheinberg, cerca de la frontera con Holanda, nuevamente sin protección ni alimentos. Cuando llegó una pequeña cantidad de alimento, este estaba descompuesto. En ninguno de los cuatro campos vio Liebich alguna protección para los prisioneros. La tasa de muertes en los Campos norteamericanos en el Rhineland en ese momento, de acuerdo con los datos de sobrevida de una encuesta médica, fue del 30 por ciento al año, la tasa normal de muertes de la población civil en 1945, estaba entre el 1 y el 2 por ciento. Un día en junio, a través de sus alucinaciones por la fiebre que le consumía, Liebich vio a los “Tommies” que llegaban al Campo, Los Británicos se hacían cargo del Campo Rheinberg y eso probablemente salvó su vida. En ese momento, Liebich que mide 1,75 mts. pesaba 43 Kg. De acuerdo con las historias referidas por otros ex prisioneros del Campo de Rheinberg, el último acto de los norteamericanos, antes que los británicos tomaran el control del Campo, fue aplanar con buldózer una sección del campo mientras aún había hombres vivos en los agujeros que habían cavado en la tierra. Eisenhower mismo firmó la solicitud para crear una categoría de prisioneros que no era cubierta por la Convención de Ginebra. Bajo la Convención de Ginebra, tres derechos fundamentales están garantizados para los prisioneros de guerra, (a) que serán alimentados y cobijados en la misma forma que las tropas de base o de reserva de las Fuerzas que capturan, (b) que podrán enviar y recibir cartas y (c) que serán visitados por delegados del Comité de la Cruz Roja Internacional quienes reportarán en secreto, acerca del trato que reciben a un Poder de Protección. (En el caso de Alemania, como el gobierno se desintegró en las etapas finales de la guerra, Suiza había sido designada como Poder Protector) De hecho, a los prisioneros alemanes capturados por el ejército norteamericano a fines de la Segunda Guerra Mundial, se le negaron estos y la mayoría de los otros derechos, a través de una serie de decisiones y directivas específicas, que se originaban principalmente desde Cuartel Central del Ejército norteamericano o SHAEF –Cuartel Central Supremo de las Fuerzas Aliadas Expedicionarias. El general Dwight Eisenhower era el Supremo Comando de SHAEF - de todos los ejércitos al noroeste de Europa y el Comandante General de las Fuerzas norteamericanas en el teatro europeo. Estaba sujeto al Staff Combinado de Jefes (CCS) de Bretaña y EEUU, a la Junta del Staff de Jefes (JCS), y a las políticas del Gobierno norteamericano, pero en ausencia de directivas explícitas –de lo contrario o de otra forma- la responsabilidad última para el trato dado a los prisioneros alemanes en manos norteamericanas, yacían en él. “Dios, como odio a los alemanes” escribió Eisenhower a su mujer, Marnie, en septiembre de 1944. Antes, en frente del embajador británico en Washington, había dicho que todos, los 3.500 o algo así, de los oficiales del Staff de Generales alemanes deberían ser “exterminados”. En marzo de 1945, un mensaje al Staff Combinado de Jefes e iniciado por Eisenhower recomendaba la creación de un nuevo tipo de prisioneros –Fuerzas Enemigas Desarmadas, o DEF –quienes a diferencia de los prisioneros de Guerra, definidos por la Convención de Ginebra, no serían alimentados por el ejército después de la rendición de Alemania. Esto sería una directa violación de la Convención de Ginebra. El mensaje datado el 10 de Marzo, argüía en parte: “El compromiso adicional de mantención que conlleva el declarar a las Fuerzas armadas alemanas, Prisioneros de Guerra (sic) haría necesaria provisiones de raciones en una escala igual a las tropas de base, lo que podría estar más allá de la capacidad de los Aliados, incluso si todas las fuentes alemanas fueran usadas.” Esto finaliza: “Se solicita su aprobación, ya existen planes preparados sobre esta base.” El 26 de Abril de 1945, la combinación de Jefes aprueba el Status DEF, solamente para los Prisioneros de Guerra alemanes en manos de los norteamericanos: Los miembros británicos habían rehusado adoptar el plan norteamericano para sus propios prisioneros. La Combinación de Jefes estipuló que el status de las tropas alemanas desarmadas sería mantenido en secreto. En ese momento, el general del Cuartel Central de Eisenhower en el SHAEF, el General Robert Littlejohn, había ya reducido dos veces las raciones de los prisioneros y un mensaje del SHAEF firmado “Eisenhower” había informado al General George Marshall, Jefe de Staff del Ejército de EEUU, que los corrales para los prisioneros “no tendrán refugios o techo u otras acomodaciones”. vista aérea de un campo de prisioneros Las provisiones no eran un problema, había material suficiente acumulado en Europa para construir locaciones de Campos de Prisioneros. El ayudante especial de Eisenhower, el General Everett Hughes, había visitado los enormes almacenes de provisiones en Nápoles y Marsella e informado: “Existe más stock del que podemos alguna vez usar. Puesto en línea hasta donde la vista puede alcanzar”. Los alimentos no habían sido un problema, más bien, en Estados Unidos la sobre producción de trigo y maíz eran las mayores de toda la historia, y existía un record de cultivos de papas. El ejército mismo tenía tanto alimento de reserva, que un almacén totalmente cargado fue sacado por accidente de las listas de vituallas en Inglaterra y no se dieron cuenta hasta 3 meses después. Además, el Comité Internacional de la Cruz Roja tenía más de 100.000 toneladas de alimento en almacenes en Suiza. Cuando la Cruz Roja intentó enviar dos trenes cargados con alimentos al sector norteamericano de Alemania, oficiales del Ejército norteamericano hicieron volver los trenes, diciendo que sus almacenes ya estaban sobresaturados de alimentos de la Cruz Roja, alimento que ellos jamás distribuyeron. Sin embargo, fue a través de la provisión de alimentos que la política de aniquilación fue llevada a cabo. Agua, alimentos, tiendas de campaña, espacio, medicinas, - todo lo necesario para los prisioneros fue fatalmente negado. En el Campo Rheinberg, donde el cabo Liebich, arribaría a mediados de mayo, con tremores por la disentería y el tifus, no tenía algo de alimentos el 17 de abril cuando fue inaugurado. Tal como en los otros Campos, en las “praderas de Rhine”, abiertos por los norteamericanos a mediados de abril, allí no había torres de vigilancia, tiendas de campaña,edificios, edificación para cocinar, agua, letrinas o alimentos. George Weiss, un mecánico de tanques que ahora vive en Toronto, recuerda el Campo donde estuvo junto al Rhine: “Toda la noche teníamos que estar sentados uno contra otros. Pero la falta de agua era la cosa peor de todas. Durante tres día y medio no tuvimos nada de agua, Teníamos que beber nuestra orina….” El soldado Heinz T. (su nombre se mantiene en reserva ante su solicitud) había cumplido justo 18 años en el hospital, cuando los norteamericanos entraron en su sala el 18 de abril, él y sus compañeros heridos fueron sacados del hospital y llevados al Campo en Bad Kreuznach en el Rhineland, donde ya se encontraban varios cientos de miles de prisioneros. Heiz llevaba solamente un pantalón corto, zapatos y una camisa. Heinz estaba lejos de ser el más joven en el campo, Habían niños de 6 años entre los prisioneros, así como mujeres embarazadas y hombres de más de 60 años. Al comienzo cuando los árboles comenzaron a crecer en el campo, algunos lograron cortar sus ramas para hacer fuego, Los guardias ordenaron apagar el fuego. En muchos lugares estaba prohibido cavar agujeros en el suelo para hacer refugios. “Todo lo que teníamos para comer era el pasto”. Recuerda Heiz. Charles von Luttichau estaba convaleciente cuando decidió entregarse voluntariamente a las tropas norteamericanas que estaban cerca de su casa. Fue llevado al Campo Kripp, en el Rhine cerca de Remagen. Fuimos mantenidos en hacinadas prisiones de alambres de púas, al aire libre, con escasos alimentos, recordaba recientemente. “Más de la mitad del tiempo no tuvimos alimentos, el resto del tiempo teníamos una peque ración K. Pude ver desde el encierro que nos estaban dando una décima parte de lo que le entregaban a sus propios hombres…Le reclamé al Comandante norteamericano del Campo que estaban violando la Convención de Ginebra, pero simplemente me dijo: ¡Olvide la Convención, ustedes no tienen ningún derecho!” Las letrinas eran solo una tabla sobre una zanja junto al cerco de alambre de púas. Por las enfermedades, los hombres tenían que defecar en el suelo. Pronto muchos de nosotros estábamos demasiado débiles para sacarnos los calzoncillos. Así nuestra ropa estaba infectada, y así estaba también el barro donde caminábamos, nos sentábamos o nos acostábamos. Es esas condiciones nuestros hombres muy pronto, dentro de pocos días, hombres que habían ingresado sanos al Campo estaban muertos. Vi a nuestros hombres llevar muchos cuerpos a la entrada del Campo donde eran apiñados arriba de un camión que se los llevaba”. La madre de Luttichau era norteamericana y él posteriormente emigró a Washington D.C., donde llegó a ser historiador y escribió una historia militar para el ejército norteamericano.Estuvo en el Campo Kripp cerca de tres meses. Wolfang Iff, que estuvo prisionero en Rheinberg y aún vive en Alemania, informa que, en su sección de aproximadamente 10.0000 prisioneros, se sacaban de 30 a 40 cuerpos cada día. Como miembro del equipo de enterradores, Iff dice que ayudaba a sacar los cuerpos del espacio cercado hasta la entrada del Campo, donde los cuerpos eran llevados en carretillas hasta grandes garages de fierro. Allí Iff y su grupo le sacaban la ropa a los cuerpos, partían en dos sus medallas de identificación, ponían los cuerpos en hileras de 15 a 20 hombre, aplicaban 10 paladas de pegamento rápido sobre cada hilera de cuerpos hasta que alcanzaban un metro de alto, ponían los efectos personales en una bolsa que entregaban a los norteamericanos y luego se iban. Algunos de los cuerpos habían muerto de gangrena como consecuencia del congelamiento (fue una lluviosa y fría primavera anormal ese año). Una docena o más estaban tan débiles para sostenerse en las tablas sobre la zanja de las letrinas que habían caído allí y se habían ahogado. Los Campos de Prisioneros de Guerra a lo largo del Rhine marcan el éxito final del avance al interior de Alemania. Los oficiales del ejército norteamericano capturaron 5,25 millones de prisioneros. Las condiciones en los Campos norteamericanos a lo largo del Rhine a finales de abril fueron observadas por dos coroneles del Cuerpo Médico del Ejército norteamericano, James Mason y Charles Beasley, quienes escribieron en un informe publicado en 1950: “Se apretujan juntos para obtener calor, detrás de las alambradas fue la visión más terrible - 100.000 ojerosos, apáticos, sucios, demacrados con la vista vacía, vestidos en sucios uniformes grises y enterrados hasta los tobillos en el barro…El Comandante de la División alemana informó que los hombres no habían comido por lo menos en dos días y que la provisión de agua era el problema mayor.- aún así, solamente 150 metros más allá, el río Rhin corría hasta el rebalse.” El 4 de mayo de 1945, los primeros prisioneros de Guerra alemanes fueron transferidos al status DEF [hoy los sionistas usan el status de ‘Combatiente Enemigo para justificar Guantánamo’]. El mismo día el Departamento de Guerra de EEUU prohibió toda la correspondencia desde y hacia los Prisioneros. (Cuando el Comité Internacional de la Cruz Roja sugirió un plan para considerar el fin de la Guerra en una semana, una orden del SHAEF firmada “Eisenhower” los anuló el 15 de mayo. Ese mismo día, de acuerdo con una minuta de una reunión, el General Eisenhower y el Primer Ministro Churchill hablaron acerca de la reducción de las raciones de los Prisioneros. Churchill pidió un acuerdo en la cantidad de ración para los prisioneros, porque el quería anunciar pronto un recorte en las raciones británicas de carne y quería estar seguro que los Prisioneros “podrían ser alimentados con esos suministros que nos podríamos perfectamente ahorrar”. Eisenhower replicó que él ya había “dado a esa materia una atención considerable”, pero que estaba pensando revisar todo este asunto para ver “si era o no posible una reducción aún mayor”. Le dijo a Churchill que los prisioneros de Guerra estaban recibiendo 2150 calorías diarias (El Cuerpo Médico del ejército de EEUU ha obtenido que 2.200 calorías diarias es el mínimo absoluto para el nivel de subsistencia de adultos sedentarios viviendo bajo techo en un refugio. Las tropas norteamericanas eran provistas de 4.000 calorías diarias). Lo que no le dijo a Churchill fue que el ejército ya no estaba alimentando a los DEF, (Fuerzas enemigas desarmadas), o los estaba alimentando con mucho menos que aquello que recibían el status de-Prisioneros-de- Guerra. Las raciones fueron prontamente reducidas después de esto: una reducción directa fue grabada en los informes del Cuartel Central. Pero las reducciones indirectas también fueron llevándose a cabo. Una de estas, fueron las extraordinarias diferencias entre el número de prisioneros en las listas de raciones y el conteo oficial “a mano”, y entre el conteo oficial “a mano” y el número real de prisioneros en los Campos. El meticuloso General Lee estaba tan abrumado acerca de la s discrepancias que envió un cable desafiante desde su Cuartel Central en París al Cuartel Central del SHAEF en Frankfurt: “Este Cuartel Central está teniendo considerables dificultades en establecer una base adecuada para requerir raciones para los Prisioneros de Guerra actualmente mantenidos en el teatro…..En respuesta a interrogantes de este Cuartel Central…… Varios declaraciones difieren del número de hombres en nuevos campos o implica alguna nueva organización para obtener raciones de la población civil alemana para ellos”. Los hombres están donde ellos estaban. Todo lo que sucedió fue eso, por el ruido de una máquina de escribir, su escaso y poco alimento del ejército de EEUU fue detenido. El efecto de una política arreglada entre libros de contabilidad y transportada entre guiños y movidas de cabezas –sin órdenes escritas- primero mistificó, luego frustró y finalmente cansó a los oficiales de rango medio que eran los responsables de los Prisioneros de Guerra. Un coronel en el Cuartel Central de la sección de unidades de combate avanzada norteamericana escribió una petición personal al General Robert Littlejohn del Cuartel Central el 27 de abril; “Aparte de la 750 toneladas recibidas del quinceavo ejército, no se ha recibido subsistencia y tampoco la espero recibir. Las deseables raciones de Clase II y IV han sido totalmente debido al sufrimiento del ejército, sobre la petición personal y ha sido insignificante en relación a la demanda que ha sido puesta sobre nosotros por la influencia de los Prisioneros de Guerra”. Los rumores acerca de las condiciones en los Campos corrieron a través del ejército norteamericano, “Muchacho, esos Campos fueron una mala noticia” dijo Benedict K Zobrist, un Sargento técnico en el Cuerpo médico. “Fuimos advertidos de mantenernos tan alejados como fuese posible”. En Mayo y a principios de junio un grupo de médicos del Cuerpo Médico del Ejército de EEUU hizo una encuesta en algunos Campos del Rhineland, que mantenían más de 80.000 Prisioneros de Guerra alemanes. Su informe está perdido de la sección correspondiente en los Archivos Nacionales de EEUU en Washington, pero dos fuentes secundarias reproducen parte de lo encontrado. Los tres mayores asesinos fueron las diarreas y la disentería (tratadas como una categoría), las enfermedades cardíacas y la neumonía. Pero al buscar la terminología médica, los doctores también apuntaron a las muertes por “falta de alimentos y agotamiento total” y sus datos revelan un índice de muertes 80 veces más alto que las normas en tiempos de paz. Sólo el 9,7 por ciento de los Prisioneros habían muerto por causas claramente asociadas a la falta de alimentos, tal como extrema desnutrición, deshidratación y “agotamiento”. Pero las otras enfermedades, directamente atribuibles a la exposición a un hacinamiento, suciedad extrema y la falta de medidas sanitarias fueron indudablemente exacerbadas por el estado agónico. Tal como el informe lo hace notar, “Contagio, hacinamiento en las jaulas y la falta de alimentos y lugares de sanidad todos ellos contribuyeron a este índice excesivo de muertes”. Los datos, usted debe recordar, fueron tomados de los campos de Prisioneros de Guerra no de los Campos DEF (Fuerzas Enemigas Desarmadas). A finales de mayo, habían muerto más personas en los campos Norteamericanos que morirían con el estallido de la Bomba Atómica en Hiroshima. El 4 de junio de 1945, un cable firmado “Eisenhower” le decía a Washington que era urgente reducir el número de Prisioneros, que a la primera oportunidad había que deshacerse de toda clase de prisioneros que no fueran aptos para ser requeridos por los aliados. Es difícil de comprender que era lo que incitaba este cable. No hay ninguna razón para esto, y esto es evidente en el masivo tráfico de cables que sobrevivieron el período en los archivos de Londres, Washington, y Abilene Kansas. Y está muy lejos de ordenar a Eisenhower de capturar o mantener prisioneros. El mensaje de la Combinación de Jefes del 26 de abril, le ordenó no capturar más prisioneros después del Día V-E, incluso para trabajos. Sin embargo más de dos millones de DEF fueron encerrados después del 8 de mayo. Durante junio, Alemania fue dividida en zonas de ocupación y en julio de 1945 SHAEF fue desmantelada, Eisenhower es devuelto de su único rol como Comandante General de EEUU en Europa se transforma en Gobernador Militar de la zona norteamericana. Continúa manteniendo alejados a los representantes del Comité de la Cruz Roja Internacional y el ejército de EEUU también informa a los grupos de socorro que la zona estaba cerrada para ellos. Fue cerrada también para todos los embarques de ayudahasta diciembre de 1945 cuando una leve relajación tuvo efecto. También a comienzos de julio, los norteamericanos entregaron entre 600.000 y 700.000 cautivos alemanes a los franceses para ayudar a reparar los daños hechos a su país durante la guerra. Muchos de los transferidos estaban en 5 campos agrupados alrededor de Dieterheims, cerca de Mainz, en la sección de Alemania que estaba justo en la porción de Alemania que quedaría en las manos de Francia (la mayoría de los que restaban estaban en campos norteamericanos en Francia). El 10 de julio, una unidad del ejército francés tomó Dietersheims y 17 días después el Capitán Julien arribó para asumir el mando. Su informe sobrevive como parte de una investigación del ejército en una disputa entre Julien y su predecesor. En el primer Campo al cual entró, dijo haber encontrado un terreno fangoso “habitado por esqueletos vivientes” algunos de los cuales murieron cuando el observaba. Otros se apretujaban unos a otros bajo trozos de cartón a pesar que el día de julio estaba cálido. Mujeres que yacían en agujeros cavados en el suelo le miraban directamente con edemas de hambre en sus abultados vientres en una grotesca parodia de embarazo; hombres ancianos con largas barbas grises le miraban débilmente, niños de seis o siete años con los anillos de un mapache en sus ojos del hambre le miraban con sus ojos faltos de vida. Dos médicos alemanes en el “hospital” estaban tratando de cuidar a los moribundos en el suelo, bajo el cálido cielo, entre las marcas dejadas por las tiendas de campaña que los norteamericanos se habían llevado con ellos. Julien que había luchado contra los alemanes con su regimiento, el Tercer Regimiento de Tiradores Escogidos Algerianos, se encontró a sí mismo pensando en el horror: “Esto es exactamente igual a las fotografías en Buchenwald y Dachau”. Había 103.500 personas en los 5 campos alrededor de Dietersheims entre ellos, los oficiales de Julien contaron a 32.640 que absolutamente no podían trabajar. Estos fueron liberados inmediatamente. En total. Dos tercios de los prisioneros tomados por los franceses ese verano que venían de Campos en manos de los norteamericanos en Alemania y en Francia eran inservibles para el trabajo de reparación de post-guerra. En el Campo en Saite Marthe, según los informes, 615 de los 700 cautivos eran incapaces de trabajar. En Erbiseul, cerca de Monz en Bélgica, de acuerdo a un reclamo escrito, 25% de los hombres recibidos por los franceses eran “desechos” o basura. En julio y agosto, tal como el General Littlejohn del Cuartel Central señala a Eisenhower a su debido tiempo, las reservas de alimentos del ejército en Europa habían crecido en un 39 por ciento. El 4 de agosto, en una frase, firmada “Eisenhower” condenaba a todos los prisioneros de guerra, que aún estaban en manos de los Campos norteamericanos, al status DEF (Fuerza Enemiga Desarmada): “Con efecto inmediato todos los miembros de las Fuerzas Alemanas que se mantienen en custodia norteamericana en la zona de ocupación en Alemania, serán considerados como Fuerzas Enemigas Desarmadas y no tendrán el status de Prisioneros de Guerra” No se entregaron razones, las cuentas semanales de los sobrevivientes sugieren que ambas clasificaciones fueron preservadas, pero, para los prisioneros que ahora eran tratados como DEF, la tasa de muertes se cuadruplicó en pocas semanas, de un 2 por ciento por semana, a un 8 por ciento. Largo tiempo los DEF fueron muriendo a casi 5 veces esa tasa de muertes.. El “Weekly PW & DEF report” [Informe semanal de Prisioneros de Guerra (POW) y Fuerzas Enemigas Desarmadas (DEF)] para la semana que finalizaba el 8 de septiembre de 1945, aún existía en los Archivos Nacionales de EEUU en Washington, muestra un agregado de 1.056.482 prisioneros que estaban en manos de los norteamericanos en el teatro europeo, de los cuales cerca de dos tercios son identificados como Prisioneros de Guerra (POW). El otro tercio 363.587 hombres son Fuerzas Enemigas Desarmadas (DEF), durante una semana 13.051 de estos últimos murieron. En noviembre de 1945, el General Eisenhower alcanzó el puesto de George Marshal como Jefe de Staff del Ejército norteamericano y retornó a EEUU. En enero de 1946, los campos aún mantenían un número considerable de cautivos pero EEUU había rebajado el número de sus prisioneros casi a cero a finales de 1946. Los franceses continuaron manteniendo a cientos de miles durante 1946, pero gradualmente redujeron el número hasta la nada cerca de 1949. Durante el año 1950 la mayoría del material no archivado, con relación a los Campos de Prisioneros en manos norteamericanas fue destruido por el Ejército. Eisenhower lamentaba la inútil defensa alemana del Reich en los últimos meses de la guerra por la pérdida de vidas. Pero por lo menos 10 veces más alemanes, sin duda 800.000, quizás más ciertamente 900.000 y bastante probable, más de un millón de alemanes – murieron en los Campos norteamericanos y Franceses, más que aquellos que fueron muertos en todos los combates en el Frente Occidental al norponiente de Europa desde que EEUU entró en la guerra en 1941 hasta abril de 1945.- Fuente:devocioncatolica.blogspot.com

Mito 1: Las cruzadas representaron un ataque no provocado de cristianos occidentales contra el mundo musulmán Nada podría estar más lejos de la verdad, e incluso una revisión cronológica aclararía eso. En el año 632, Egipto, Palestina, Siria, Asia Menor, el norte de África, España, Francia, Italia y las islas de Sicilia, Cerdeña y Córcega eran todos territorios cristianos. Dentro de los límites del Imperio Romano, que todavía era completamente funcional en el Mediterráneo oriental, el cristianismo ortodoxo era la religión oficial y claramente mayoritaria. Fuera de los límites estaban otras grandes comunidades cristianas: no necesariamente ortodoxas o católicas, pero aún cristianas. La mayoría de la población cristiana de Persia, por ejemplo, era nestoriana. Ciertamente habían muchas más comunidades cristianas en la región árabe. Hacia el año 732, un siglo después, los cristianos habían perdido Egipto, Palestina, Siria, el norte de África, España, gran parte de Asia Menor, y la parte sur de Francia. Italia y sus islas estaban bajo amenaza, y caerían bajo el dominio musulmán en el siglo siguiente. Las comunidades cristianas de Arabia fueron destruidas completamente en o poco después del 633, cuando los judíos y los cristianos por igual fueron expulsados de la península. Aquellos en Persia estuvieron bajo severa presión. Dos tercios del territorio que había sido del mundo cristiano eran ahora regidos por musulmanes. ¿Qué había pasado? La mayoría de la gente sí sabe la respuesta, si es que se les precisa un poco, pero por alguna razón no conectan usualmente la respuesta a las cruzadas. La respuesta es el avance del Islam. Cada una de las regiones mencionadas fue sacada, en el transcurso de cien años, del control cristiano por medio de la violencia, a través de campañas militares deliberadamente diseñadas para expandir el territorio musulmán a expensas de sus vecinos. Pero esto no dio por concluido el programa de conquistas del Islam. Los ataques continuaron, focalizándose de tiempo en tiempo en los intentos cristianos por repelerlos. Carlo Magno bloqueó el avance musulmán en Europa occidental cerca al 800 pero las fuerzas islámicas simplemente cambiaron su objetivo y comenzaron por las islas del norte de África hasta las costas francesas e italianas, atacando el territorio principal italiano en el 837. Una confusa lucha por el control de la zona centro y sur de Italia prosiguió el resto del siglo IX y el décimo. En cien años entre el 850 y el 950, los monjes benedictinos fueron expulsados de sus antiguos monasterios, los estados papales fueron arrasados y se establecieron bases piratas musulmanas en toda la costa norte de Italia y en el sur de Francia, desde donde se lanzaron los ataques en lo más profundo del territorio. Desesperados por proteger a las víctimas cristianas, los Papas se involucraron en los siglos XI y XII dirigiendo la defensa de los territorios a su alrededor. La autoridad secular sobreviviente del mundo cristiano en este tiempo fue el Imperio Romano de Oriente o Bizantino. Habiendo perdido mucho de su territorio en los siglos VII y VIII por la repentina amputación provocada por los musulmanes, los bizantinos tomaron un largo periodo para renovar fuerzas y contraatacar. A mediados del siglo IX, iniciaron el contraataque en Egipto, la primera vez desde el 645 en que osaron ir tan lejos al sur. Entre las décadas del 940s’ y el 970s’, los bizantinos lograron un gran avance al recuperar territorios perdidos. El emperador Juan Tzimiskes recuperó buena parte de Siria y un sector de Palestina, llegando hasta Nazaret, pero sus ejércitos se extendieron demasiado y tuvo que concluir su campaña en el 975 sin haber recuperado Jerusalén misma. El contraataque musulmán no se hizo esperar y los bizantinos pudieron retener, a duras penas, Alepo (Siria) y Antioquía. La lucha continuó sin cesar en el siglo XI. En 1009, un trastornado gobernante musulmán destruyó la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén e inició una gran persecución de cristianos y judíos. Pronto fue depuesto y hacia el año 1038 los bizantinos habían negociado el derecho a tratar de reconstruir la estructura. Sin embargo otros eventos hacían difícil la vida para los cristianos en el área, especialmente el desplazamiento de los gobernantes árabes musulmanes por los turcos Seljuk, quienes desde el 1055 comenzaron a tomar el control de Medio Oriente. Esto desestabilizó el territorio e introdujo nuevos gobernantes (los turcos) que no estaban familiarizados ni siquiera con el mosaico y modus vivendi que había existido entre la mayoría de los gobernantes árabes musulmanes y sus súbditos cristianos. Las peregrinaciones comenzaron a hacerse cada vez más difíciles y peligrosas, y los peregrinos occidentales comenzaron a unirse y a portar armas para defenderse mientras trataban de llegar a los santos lugares en Palestina: son destacables las peregrinaciones armadas que se dieron entre 1064 y 1065; y entre 1087 y 1091. En el Mediterráneo occidental y central, el balance de poder se inclinaba hacia los cristianos y se le iba de las manos a los musulmanes. En el 1034, los pisanos saquearon una base musulmana en África del Norte y finalmente extendieron sus contraataques a todo el Mediterráneo. También ellos generaron contraataques hacia Sicilia entre 1062 y 1063. En 1087, una gran fuerza aliada saqueó Mahdia, actualmente Túnez, en una campaña patrocinada por el Papa Víctor III y la condesa de Toscana. Claramente los cristianos italianos estaban tomando la delantera. Pero mientras el poder cristiano en el Mediterráneo central y occidental crecía, estaba en problemas en la parte oriental. El alza de los turcos musulmanes varió el peso del poder militar contra los bizantinos, quienes perdieron una considerable extensión de terreno nuevamente en la década del ‘1060s. Intentando encabezar otras incursiones en el lejano oriente de Asia Menor en 1071, los bizantinos sufrieron una devastadora derrota a manos de los turcos en la batalla de Manzikert. Como resultado de esta batalla, los cristianos perdieron el control de casi toda Asia Menor, con sus recursos agrarios y sus territorios de reclutamiento militar, y un sultán musulmán estableció una capital en Nicea, lugar de la creación del Credo Niceno Constantinopolitano en el 325, a 125 millas de Constantinopla. Desesperados, los bizantinos pidieron ayuda a occidente, dirigiendo estos llamados primeramente a la persona que veían como autoridad allá: el Papa, que, como hemos visto, ya había estado dirigiendo la resistencia cristiana contra los ataques musulmanes. En los primeros años de la década del ‘1070s, el Papa era Gregorio VII, e inmediatamente comenzó los planes para liderar una expedición en ayuda de los bizantinos. Debido a su participación en un conflicto con los emperadores alemanes (lo que los historiadores llaman la ‘controversia de investidura’), no pudo ofrecer una ayuda significativa. Sin embargo los bizantinos persistieron en su pedido de ayuda, y finalmente, en el año 1095, el Papa Urbano II hizo realidad el deseo de Gregorio VII, poniéndolo en práctica en lo que sería la Primera Cruzada. Si una cruzada era lo que Urbano o los bizantinos tenían en mente es cuestión de cierta controversia. Pero la articulada progresión de eventos que llevaron a ella no lo es. Lejos de no haber sido provocadas, entonces, las cruzadas realmente representan el primer gran contraataque del Occidente cristiano contra los ataques musulmanes que se habían dado continuamente desde el inicio del Islam hasta el siglo XI, y que siguieron luego casi sin cesar. Tres de las cinco sedes episcopales de la cristiandad (Jerusalén, Antioquía y Alejandría) habían sido capturadas en el siglo VII antes de las cruzadas. La cuarta sería capturada en 1453, dejando solo una de las cinco (Roma) en manos cristianas hacia el año 1500. Roma fue amenazada nuevamente en el siglo XVI. Esto no significa entonces la ausencia de provocación, en vez de ello se aprecia una amenaza mortal y persistente, una a la que tenía que responderse con una defensa vigorosa si la Cristiandad quería sobrevivir. Las cruzadas fueron simplemente una herramienta en las opciones defensivas ejercidas por los cristianos. Para poner el asunto en perspectiva, basta con preguntarse cuántas veces fuerzas cristianas han atacado la Meca. La respuesta, por supuesto, es nunca. Mito 2: Los cristianos occidentales fueron a las cruzadas porque su avaricia los motivó a saquear a los musulmanes para hacerse ricos Nuevamente, no es verdad. Una versión del discurso del Papa Urbano II en Clermont en 1095 en la que alienta a los guerreros franceses a embarcarse en lo que sería conocido como la Primera Cruzada sí hace referencia a que podrían “echar a perder los tesoros (del enemigo)”, pero esto era nada más que una observación sobre la usual manera de financiar la guerra en la sociedad antigua y medieval. Fulcher de Chartres sí escribió en los inicios del siglo XII que aquellos que habían sido pobres en Occidente se harían ricos en Oriente como resultado de sus esfuerzos en las Primeras Cruzadas, sugiriendo obviamente que otros podrían hacer lo mismo. Es necesario leer esto en contexto, que en ese momento era una falta crónica y fatal de mano de obra para la defensa de los estados cruzados. Fulcher no era del todo engañoso cuando decía que alguien podría volverse rico como resultado de las cruzadas, pero no estaba siendo del todo honesto tampoco, porque para muchos participantes, las cruzadas fueron increíblemente caras. Como Fred Cazel señala, “pocos cruzados tenían suficiente dinero para pagar sus obligaciones en casa y mantenerse decentemente en las cruzadas”. Desde el principio mismo, las consideraciones financieras fueron importantes en la planeación de la cruzada. Los primeros cruzados vendieron tantas de sus posesiones para financiar sus expediciones que generaron una extendida inflación. Aunque los siguientes cruzados tomaron esta consideración en cuenta y comenzaron a ahorrar mucho antes de embarcarse en esta empresa, el gasto seguía estando muy cerca de lo prohibitivo. Pese al hecho de que el dinero no jugó un rol esencial en las economías europeas en el siglo XI, había un “consistente y persistente flujo de dinero” de Occidente a Oriente como resultado de las cruzadas y las demandas financieras de las mismas causaron “profundos cambios económicos y monetarios en Europa y en el Levante”. Una de las principales razones para el financiamiento de la Cuarta Cruzada, y su desvío a Constantinopla, fue el hecho de que se quedaron sin dinero antes de que se iniciara adecuadamente, y estaban tan endeudados con los venecianos que no pudieron controlar su propio destino. La Séptima Cruzada de Luis IX a mediados del siglo XIII costó seis veces más que el ingreso anual de la corona. Los Papas recurrieron a tácticas incluso más desesperadas para recaudar dinero y financiar las cruzadas, desde la institución del primer impuesto a los ingresos en la primera parte del siglo XIII hasta hacer una serie de ajustes en la manera en que las indulgencias eran manejadas, lo que eventualmente llevó a ciertos abusos condenados por Martín Lutero. Incluso en el siglo XIII, muchos de quienes planeaban las cruzadas asumían que sería imposible atraer una suficiente cantidad de voluntarios para realizarlas, y participar de las cruzadas se convirtió en una especie de provincia de reyes y Papas, perdiendo su carácter popular original. Cuando el Hospitaller Master Fulk de Villaret escribió sobre las cruzadas al Papa Clemente V cerca al 1305, subrayó que “sería una buena idea si el Señor Papa dispusiera algunas medidas para reunir un gran tesoro, sin el que esta misión (la cruzada) sería imposible”. Algunos años después, Marino Sanudo estimó que costaría cinco millones de florines en más de dos años efectuar la conquista de Egipto. Aunque no lo dijo, y tal vez no se dio cuenta de ello, la suma necesaria simplemente era una meta imposible de lograr. En ese tiempo, las autoridades más responsables en Occidente habían llegado a la misma conclusión, lo que explica por qué se lanzaron cada vez menos cruzadas desde el inicio del siglo XIV. En breve: muy pocos se hicieron ricos con las cruzadas, y sus números fueron empequeñecidos sobremanera por quienes quebraron. Muchos en el medioevo eran muy conscientes de eso y no consideraron a las cruzadas como una manera de mejorar su situación financiera. Mito 3: Los cruzados fueron un bloque cínico que en realidad no creía ni en su propia propaganda religiosa, en vez de eso tenían otros motivos más materiales. Este ha sido un argumento muy popular, al menos desde Voltaire. Parece creíble e incluso obligatorio para la gente moderna, dominada por la perspectiva del mundo materialista. Y ciertamente hubieron cínicos y hipócritas en la Edad Media, –descartando las obvias diferencias de tecnología y cultura material– la gente de entonces era tan humana como nosotros, y víctima de los mismos errores. Sin embargo, como en los primeros dos mitos, esta afirmación generalmente es falsa y se puede demostrar con una sola razón: las bajas de las cruzadas eran usualmente tan altas, que muchos, sino la mayoría de los cruzados, iban a ellas sabiendo que no iban a volver. Un historiador militar de las cruzadas, por ejemplo, ha estimado la tasa de bajas en un aplastante 75 por ciento. La declaración del cruzado Robert de Crésèques, del siglo XIII, de que había “venido a través del mar para morir por Dios en la Tierra Santa” –a la que efectivamente siguió rápidamente su muerte en una batalla– puede haber sido inusual en su fuerza y su cumplimiento rápido, pero no era una actitud atípica. Es difícil imaginar una manera más conclusiva de probar la dedicación de uno a una causa que sacrificar la vida por ella… y muchísimos cruzados hicieron eso. Esta mito también se revela como falso cuando consideramos la manera en la que los cruzados fueron animados en las prédicas. Los cruzados no fueron reclutados. La participación era voluntaria y los participantes tenían que ser persuadidos para ir. El medio primario de persuasión era el sermón cruzado, y uno podría esperar encontrar estos sermones mostrando a las cruzadas como algo profundamente apelante. Este, hablando en general, no era el caso. De hecho, lo opuesto es verdad: los sermones para las cruzadas estaban repletos de advertencias de que las cruzadas generaban privación, sufrimiento y con frecuencia la muerte. Que esta era la realidad de las cruzadas era algo bien sabido, en todo caso. Como Jonathan Riley-Smith ha destacado, los predicadores de las cruzadas “tenían que persuadir a sus oyentes a comprometerse ellos mismos en empresas que interrumpirían sus vidas, posiblemente los empobrecerían e incluso los asesinarían o mutilarían, o que serían un inconveniente para sus familias, cuyo apoyo necesitarían… si es que iban a cumplir sus promesas”. ¿Entonces cómo tenía resultado la prédica? Funcionaba porque las cruzadas eran apelantes precisamente porque era una tarea dura y conocida, y porque emprender una cruzada por los motivos correctos era entendida como una penitencia aceptable del pecado. Lejos de ser una empresa materialista, la cruzada era impráctica en términos mundanos, pero valiosa para el alma. No hay espacio aquí para explorar la doctrina de la penitencia como se desarrolló en la última etapa del mundo antiguo y medieval, pero es suficiente decir que la aceptación voluntaria de las dificultades y el sufrimiento era vista como una manera útil de purificar el alma (y aún lo es, en la doctrina católica actual). La cruzada era el ejemplo casi supremo de ese sufrimiento complicado, y por eso era una penitencia ideal y muy completa. Relacionado al concepto de penitencia está el concepto de la cruzada como un acto de amor desinteresado, de “dar la vida por los amigos”. Desde el principio, la caridad cristiana era propuesta como una razón para las cruzadas, y esto no cambió en todo ese periodo. Jonathan Riley-Smith trató este aspecto de las cruzadas en un artículo muy conocido para los historiadores de las cruzadas, pero inadecuadamente reconocido en el amplio mundo académico, ignorado por el público en general. “Para los cristianos… la sagrada violencia”, subraya Riley-Smith, no puede ser propuesta en cualquier ámbito excepto en el del amor… (y) en una era dominada por la teología del mérito esto explica por qué la participación en las cruzadas se consideraba como meritoria, por qué las expediciones eran vistas como actos penitenciales con las que se podía ganar indulgencias, y por qué la muerte en batalla era vista como martirio. Como manifestaciones del amor cristiano, las cruzadas fueron producto de la renovada espiritualidad del Medioevo central, con su preocupación de vivir la vita apostolica y expresando los ideales cristianos en activas obras de caridad, como lo fueron los nuevos hospitales, el trabajo pastoral de los agustinos y los premonstratenses y el servicio de los frailes. La caridad de San Francisco podría apelarnos más ahora que entonces a los cruzados, pero ambas se originan de las mismas raíces. Con lo complicado que puede ser para la gente actual creer, la evidencia sugiere fuertemente que la mayoría de los cruzados estaban motivados por el deseo de agradar a Dios, expiar sus pecados y poner sus vidas al servicio del “prójimo”, entendido en el sentido cristiano. Mito 4: Los cruzados le enseñaron a los musulmanes a odiar y atacar a cristianos Parte de la respuesta a este mito puede encontrarse arriba, en la parte del Mito 1. Los musulmanes habían estado atacando a los cristianos por más de 450 años antes de que el Papa Urbano declarara la Primera Cruzada. No necesitaban ningún incentivo para seguir haciéndolo. Pero hay también aquí una respuesta un poco más complicada. Hasta hace muy poco, los musulmanes recordaban las cruzadas como una instancia en la que habían derrotado un insignificante ataque occidental cristiano. Un iluminador pasaje se encuentra en una de las cartas de Lawrence de Arabia, quien describe una confrontación durante las negociaciones de la Primera Guerra Mundial entre el francés Stéphen Pichon y Faisal al-Hashemi (luego Faisal I de Irak). Pichon presentó el caso por el interés francés en Siria, recordando las cruzadas, a lo que Faisal contestó con una aguda pregunta: “¿Pero, perdóneme, quien de nosotros ganó las cruzadas?” Esto era generalmente representativo de la actitud musulmana hacia las cruzadas antes de la Primera Guerra Mundial, es decir, cuando los musulmanes se molestaban en recordarlas, que no era muy seguido. La mayoría de los escritos históricos en árabe sobre las cruzadas antes del siglo XIX fueron producidos por cristianos árabes, no por musulmanes, y la mayoría eran positivos. No existía tampoco una palabra árabe para “cruzadas” hasta ese periodo e incluso quienes lo acuñaron fueron, otra vez, cristianos árabes. No parecía importante para los musulmanes distinguir entre las cruzadas y otros conflictos entre el Cristianismo y el Islam. No había tampoco una reacción inmediata a las cruzadas entre musulmanes. Como Carole Hillenbrand destaca, “la respuesta musulmana a la llegada de las cruzadas fue inicialmente de apatía, compromiso y preocupación con los problemas internos”. Hacia el 1130 comenzó una contra cruzada musulmana, bajo el liderazgo del feroz Zengi de Mosul (Irak). Pero se necesitaron algunas décadas para que el mundo musulmán se preocupara por Jerusalén, considerada en mayor estima por los musulmanes cuando no la dominaban que cuando sí lo hacen. La acción contra los cruzados fue con frecuencia realizada como un medio para unir al mundo musulmán bajo varios aspirantes a conquistadores, hasta el 1291, cuando los cristianos fueron expulsados del territorio de Siria. Y –sorpresivamente para los occidentales– no fue Saladino quien fue reconocido por los musulmanes como el gran líder anti-cristiano. Ese lugar de honor usualmente fue otorgado a los más sedientos de sangre y más exitosos Zengi y Baibars, o al más público Nur al-Din. La primera historia musulmana sobre las cruzadas no apareció sino hasta 1899. Por ese entonces, el mundo musulmán estaba redescubriendo las cruzadas, pero lo hacía con un giro aprendido de los occidentales. En el periodo moderno, había dos escuelas europeas principales de pensamiento sobre las cruzadas. Una de ellas, representada por gente como Voltaire, Gibbon, y Sir Walter Scott; y Sir Steven Runciman del siglo XX, veían a los cruzados como bárbaros crudos, avaros y agresivos que atacaban musulmanes civilizados y amantes de la paz, para mejorar su propia suerte. La otra escuela, más romántica y representada por figuras menos conocidas como el escritor francés Joseph-François Michaud, veía a las cruzadas como un glorioso episodio en una larga lucha en la que los cristianos habían vencido a las hordas musulmanas. Además los imperialistas occidentales comenzaron a ver a los cruzados como sus predecesores, adaptando sus actividades de un modo secularizado que los mismos cruzados no habrían reconocido o encontrado muy acordes. Al mismo tiempo, el nacionalismo comenzó a enraizarse en el mundo musulmán. Los nacionalistas árabes tomaron prestada la idea de una larga campaña europea contra ellos de la escuela europea antigua de pensamiento, sin considerar el hecho de que constituía realmente una mala representación de las cruzadas, y usando este entendimiento distorsionado como una forma para generar apoyo para sus propias agendas. Ese fue el caso hasta la mitad del siglo XX, cuando, en palabras de Riley-Smith, “un Panislamismo renovado y militante” aplicó las metas de los nacionalistas árabes a un renacimiento mundial de lo que era entonces llamado fundamentalismo islámico y a lo que ahora algunos se refieren como, un poco torpemente, como jihadismo. Esto llevó casi inexpugnablemente al origen de Osama Bin Laden y Al Qaeda, ofreciendo una perspectiva de las cruzadas tan extraña como para permitir a Laden considerar a todos los judíos como cruzados y a las cruzadas como un rasgo permanente y continuo de la respuesta occidental al Islam. La concepción de la historia de Bin Laden es una fantasía febril. No es más preciso en su perspectiva sobre las cruzadas que lo que es sobre la supuesta unidad islámica que cree el Islam disfrutó antes de que la malévola influencia cristiana se entrometiera. Pero la ironía está en que él y los millones de musulmanes que aceptaron el mensaje, recibieron ese mensaje originalmente de quienes ellos perciben como sus enemigos: de Occidente. Entonces no fueron las cruzadas las que le enseñaron al Islam a atacar y odiar a los cristianos. Muy lejos de eso están los hechos. Esas actividades habían precedido a las cruzadas por largo tiempo, y nos dirigen hasta el origen del Islam. En vez de eso, fue Occidente quien enseñó al Islam a odiar las cruzadas. La ironía es grande. Fuente:http://www.minutodigital.com/2011/06/09/paul-f-crawford-desmiente-los-mitos-anti-catolicos-sobre-las-cruzadas/

En la creación del mundo angélico, Dios colocó a San Miguel en segundo puesto después de Lucifer. El creador dividió a los Ángeles en tres grandes jerarquías y en nueve coros. Sus nombres están revelados en la Sangrada Escritura: Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Potestades, Principados, Virtudes, Arcángeles y Ángeles. Los Ángeles se quedarán eternamente en el mismo coro. Todos estos fúlgidos Espíritus arden por el deseo de Cumplir la Santa Voluntad de Dios con la velocidad del pensamiento.¡San Miguel, al ver que era uno de los primeros Príncipes, revestido de poder, gloria esplendor más que los demás, se humilla, se pone a los pies de Dios y reconoce con profunda gratitud que la magnificencia en la naturaleza angélica y todos los dones y privilegios de la Gracia son gratuitos por la bondad del Creador, sin ningún derecho a dicha dignidad en cuanto fue creado de la nada y su origen será siempre nada!Un amor seráfico, una dedicación profunda inunda su radiante espíritu y se humilla en la contemplación de la Bondad y el Amor Divino. En esta tranquila armonía del Cielo nada podía prestigiar los funestos eventos de una guerra inminente que destruirá sus filas en todos los coros angélicos.LA PRUEBA DE LOS ÁNGELES Y LA DERROTA DE LOS REBELDES POR MEDIO DE SAN MIGUEL.Antes de que Dios ponga fundamento invisible de la Creación, puso como fundamento invisible la OBEDENCIA en todas las criaturas razonables, Jesucristo adquiere su nueva gloria como Jefe de la humanidad, mediante la obediencia a los decretos eternos de la Santa Trinidad.María Santisima recorre el camino de la Maternidad Divina con su humilde:”Fiat mihi secun-dum verbum tuumo”. Es el camino maestro también para los Ángeles.Para admitir estos sublimes Espíritus a la visión Beatificada en la gloria eterna y confirmarlos en la Gracia, Dios quiere someterlos a una prueba. Todos los Ángeles recibieron una visión clara del Ser Divino y de sus infinitas perfecciones, debían reconocer la Mejestad Divina como súbditos del Señor. Creador de su radiante existencia: adorarlo, servirlo como su único y Sumo Bien. Gran parte de ellos obedeció con alegría y con humildad, ofreciendo con amor a la propiaadoración y a la propia existencia para obedecer en todo a la voluntad Divina. También Lucifer se sometió, pero más por conveniencia que por amor, siéndole por el momento imposible retirarse ante una orden tan amorosa. También porque el orgullo estaba apenas germinando en su espíritu. Era la pequeña semilla del mal que luego se convirtió en el arbol gigantesco de los pecados de toda especie trasplantado en el mundo visible.En unsegundo tiempo como vio María Agreda Albadesa en el maravilloso libro de la “mística Ciudad de Dios” y es la opinión de muchos teólogos. Dios mostró a los Ángeles al Verbo Divino su Ungénito, revestido con naturaleza humana, preferida por ÉL y muy favorecida, hasta ensalzarla en el Trono eterno de la Santísima Trinidad. Pidió a los Ángeles que le adoren como a su Rey, no solo en su Naturaleza Divina, sino también unida hipostáticamente con la naturaleza humana servirlo. Con la luz de la Gracia actual, Dios iluminó a todos los Ángeles los méritos infinitos del verbo humanado y que, ha merecido también para cada uno de ellos todas las Gracias y Dones que poseen, comprendida la Gloria y la felicidad sin fin que nos espera a todos en la Visión Beatifica.“ A este precepto, todos los obedientes y Santos Ángeles se rindieron y prestaron asenso y obsequio con humilde y amoroso afecto de toda su voluntad” Exultación y sumisión por parte de los Ángeles obedientes. Para sí hosanna, admiración, gran estupor, gran estupor, gran condescendencia y humillación del Verbo Divino. Pero no Lucifer. Su repugnancia por la naturaleza crece, y si antes obedecía de mala gana, ahora no puede más. La envidia inunda su espíritu soberbio, cegado por su suprema belleza y poder personal, resite a la Voluntad Divina. Invita también a los otros Ángeles para que desobedezcan, prometiéndoles un Reino independiente del de Cristo Humanado. El, Lucifer, sería el jefe, y ellos, príncipes. Decía con soberbia:“ Subiré el Cielo ( visión beatifica ), sobre los astros de Dios, en salzararé mi trono… subiré a la altura de las nubes… seré igual al Átisimo” ( Is 14, 14 )Este insensato grito de rebelión se hizo eco en el ambiente celestial y fue acogido por un tercio de los Ángeles. Inició así la grande y tremenda guerra para destronar a Dios y apropiarse de su trono. Viendo San Miguel el caos y el tumulto provocado por los rebeldes, con una gran voz exclamo: “¿Quién (ES) Como Dios?, sumergiéndose en su nada ante el Crador de toda existencia. Lo adora, ofrece su amor fiel, todo su ser al servicio de la Majestad Divina, para defender su Honor y la Gloria humillada por los rebeldes ingratos. Con un discurso inflamado para la Gloria del Señor, exhorta a todos los Ángeles para que resistan a la malsana rebelión de Lucifer, recordándoles el sagrado deber de la adoración y de gratitud para con Dios y la humilde sumisión por los inmenson beneficios recibidos. Exhorta a todos para que acepten con un amor humilde todos los planes y proyectos que se refieren a la Encarnación del Verbo Divino. El hijo Unigénito del Padre es siempre su Rey y Creador aún bajo las condiciones de la naturaleza humana.En este cuadro estupendo Dios mostró a los Ángeles la Divina Materidad de María Santísima e intelectualmente la unión Hipostática dela Naturaleza Divina con la naturaleza humana en la Sagrada Persona de Jesucristo:” Mágnum pietatis Sacramentumo” ( Tm 3, 16 ).Para salvar a los Ángeles tribulados y vacilantes San Miguel gritó:“Veremos a esta mujer singular y bendita, que será la obra de arte de la Santísima Trinidad, la Madre futura del Verbo Divino y nuestra futura, gloriosa y admirable Reina Arrodillémonos ante los planes divinos que recaen sobre Ella”Respondió Lucifer:“ No ¡Nunca serviré a una naturaleza inferior de la mía, como es la naturaleza humana!”Con él gritaron muchísimos Ángeles.Dios respondió:“ Y bien, esta Mujer a la que le has negado veneración, será Aquella que te aplastará la cabeza y por ella serás vencido y aniquilado. Porque si por tu soberbia entrará la muerte en el mundo del futuro, por su humildad entrará la vida y la salud a todos los mortales, los cuales gozarán del premio y la corona que tú y los tuyos has perdido”.Los buenos entonan cantos armoniosos en honor de María Santísima para alabar su futura existencia y deciden unánimente defender contra los rebeldes el honor del Verbo Encarnado y de su futura Madre y Reina.En este punto Lucifer prorrumpe contra la Mujer predilecta con insultos ásperos y blasfemias que eran inauditos en el ambiente del Cielo.“¿ Quién (ES) Como Dios?, exlama nuevamente San Miguel y desencadena una gran guerra en el Cielo, como vio San Juan Apóstol en la isla de Pathmos y describe su visión del Apocalipsis:” Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón. Lucharon encarnizadamente del dragón y sus ángeles, pero fueron derrotados y los arrojaron del cielo para siempre” ( AP 12. 7-8 ).A la derrota de Lucifer, sigue un castigo adecuado para su pecado. El ángel rebelde se vio transformado de Espíritu de Luz en un monstruo horrible con siete cabezas, que significaban las siete legiones en las cuales divididas y ordenadas los ángeles caídos, transformados también ellos en seres repugnantes, en diablos. Lucifer nombra un jefe para cada legión, según los siete vicios capitales:Soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia, pereza. Pecados con los cuales mas tarde arrastrarán a los hombres para poblar su reino del eterno dolor.Entre el inmenso asombro de San Miguel y de los Ángeles buenos se abrió un abismo en el ancla deforme de la tierra donde Lucifer se precipito transformado en un Dragón Rojo con todos sus secuaces.En la profundidad del infierno Lucifer comprendió su equivocación que terminó en tragedia irreparable:“La diadema de nuestra cabeza ha caído: ay de nosotros que hemos pecado”Pero era tarde… demasiado tarde… para siempre, para una eternidad.¡ Que Dios nos libre a todos nosotros de un cálculo tan arriesgado!Cuando regresó la calma después de la separación, las tinieblas del pecado de la Luz de la Gracia, la mirada adolorida de Dios busca consuelo ante la Imagen de la “ Mujer vestida de Sol” suspirando el tiempo de su creación y con ímpetud divino susurra… Ave, Ave OH llena de Gracia…¡Yo estaré siempre contigo!Luego Dios se dirigió a San Miguel y lo felicitó por su fidelidad y por su espléndida victoria. Contemplando el gran vacío arrastrado por los rebeldes, su Amor de Padre de todas las criaturas se desfoga en su amargo lamento de frente a tanta pérdida e ingratitud, hablando como para consigo mismo:“ …Eras un dechado de perfección, lleno de sabiduría y hermosura perfecta. Estabas en el Edén, en el jardín de Dios, adornado con piedras preciosas: rubí, topacio, diamante, crisólito, ónice, bereilo, zafro, carbunclo y esmeralda.De oro labrado eran tus aros y colgantes desde el día en que fuiste creado. Eras un querubín protectos de alas extendidas: yo te había puesto sobre las montañas de Dios.Caminabas entre piedras de fuego. Intachable era tu conducta, desde el día en que fuiste creado,hasta que se encontró la iniquidad en ti. Al prosperar tus negocios te llenaste de violencia y pecados. Entonces yo te expulsé de las montañas de Dios y a ti, el querubín protectos, te hice desaparecer de entre las piedras de fuego.La belleza te ensoberbeció, el esplendor echó a perder tu sabiduría. Yo te arrastraré por tierra y te convertí en objeto de burla para reyes… Todos los pueblos que te conocíasn se quedarán asombrados por ti; serás motivo de espanto y desaparecerás para siempre ( Ez 28, 12-19 ). “ Cómo jas caído, OH Lucifer, Lucero del alba”! (Is 14, 12).Solo un Dios, que ama a todos con un Amor Infinito, inundable, puede lamentarse así de la pérdida de su Ángel primogénito.Este dolor nos fue revelado por medio del Espíritu Santo, mediante la boca de los santos Profetas del Antiguo Testamento, También el Padre Eterno dice: “ Buscaba consoladores, pero no los he encontrado”.Dios Omnipotente, para premiar la fidelidad heroica de San Miguel, le dio el puesto dejado vacío por Lucifer, lo constituyó en el Primer Ministro de la Santa Trinidad Príncipes angélicos y jefe Supremo de los nueve coros de Ángeles, lleno de poder, honor y gloria y más cerca del trono Divino. Su esplendor está en grado de iluminar toda la tierra, como vio San Juan en el Apocalipsis.

¿Quién podrá separarnos del amor de Jesucristo? Nada ni nadie. Ni los problemas, ni los sufrimientos, ni las dificultades. Tampoco podrán hacerlo el hambre ni el frío, ni los peligros ni la muerte. En medio de todos nuestros problemas, estamos seguros de que Jesucristo, quien nos amó, nos dará la victoria total. Yo estoy seguro de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la vida, ni la muerte, ni los ángeles, ni los espíritus, ni lo presente, ni lo futuro, ni los poderes del cielo, ni los del infierno, ni nada de lo creado por Dios. ¡Nada, absolutamente nada, podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado por medio de nuestro Señor Jesucristo! Romanos 8:35,8:37-39 (La Biblia)

La mayoría de los dirigentes de las patrullas de la muerte rehicieron sus vidas en el exilio. "Catalunya no puede convertirse en un charco de sangre. Catalunya no quiere llevar encima la mancha de canibalismo de los pueblos primitivos y salvajes", proclamaba La Vanguardia, confiscada por la Generalitat, el 1 de agosto de 1936, ante la violencia revolucionaria desatada por las milicias de partidos y sindicatos tras el 18 de julio. La República empezó a perder la guerra - la batalla de la imagen exterior y el apoyo de la ciudadanía moderada- aquellos días. Los nuevos documentos hallados en un piso de Londres por el archivero Miquel Mir, informes de la FAI que no fueron entregados al archivo de Amsterdam por ser los más comprometidos con sus propietarios, aportan nueva luz sobre lo que sucedió en Barcelona desde julio de 1936 hasta mayo de 1937, cuando los estalinistas ajustaron cuentas con anarquistas y trotskistas. A la documentación del piso de Kensington-Chelsea (Diari d'un pistoler de la FAI, Destino), Mir suma los papeles que los familiares de los faístas le han facilitado. El historiador Solé i Sabaté contabiliza 65 asesinatos diarios entre julio y septiembre de 1936, la mitad de los cometidos en toda de la Guerra Civil (8.352). Aunque la responsabilidad es múltiple, buena parte de ellos correspondió a las patrullas de control dirigidas y con mayoría de miembros de la FAI (25%-30% para CNT-FAI, 10%-15% ERC, 10%-15% UGT, 3%-5% el POUM y, desde agosto, también el PSUC). Cobraban de la Generalitat 12 pesetas al día. El botín de las requisas a iglesias y casas particulares iba a la Conselleria d'Economia y otra parte era sustraída por miembros de las patrullas. Las piezas eran ocultadas en almacenes de Poble Sec, fundidas en lingotes o vendidas a bajo precio en el sur de Francia, adonde acudían mercaderes de toda Europa e incluso enviados del Vaticano para recuperar objetos litúrgicos. Aún otra parte quedó a disposición de dirigentes exiliados, mientras algunas de las cuentas abiertas en Suiza para la compra de armas alemanas siguieron a su disposición. Del estudio de las 742 órdenes de detención de las patrullas de control se desprende, según Mir, que, aparte de religiosos, militantes de la Lliga, empresarios, carlistas, falangistas o de la CEDA, muchos fueron asesinados sólo por ser catalanistas, jóvenes cristianos o por venganzas personales. Entre las profesiones: maquinista impresor, agente comercial, profesor de la escuela de ingenieros, farmacéutico... Escalofriante es la frialdad burocrática: "Viaje de siete detenidos al cementerio de Moncada. Cuatro a la fábrica de cemento". Además de los paseos de la muerte, los patrulleros habían ideado un macabro sistema para hacerse con dinero y joyas que habían escapado de sus requisas: pactaban con los familiares del detenido su liberación a cambio de una suma. Una vez entregado el rescate, subían a los presos, sin esposar, a un auto, escoltado por otros dos camino de Francia. Siempre de noche. Al llegar a Montcada, les invitaban a hacer un alto para estirar las piernas y allí los ametrallaban. Para que el descubrimiento de los cadáveres no echara a perder su treta, los llevaban a la fábrica de cementos de Montcada que se puede ver aún hoy humeante a las puertas de Barcelona y allí trituraban sus cuerpos y después los incineraban en el horno. Tras mayo de 1937, el juez Bertran de Quintana incoó un proceso sobre los cementerios clandestinos. Después del 24 de julio, Durruti marchó con su columna a Zaragoza y dejó el orden público en manos de Joan García Oliver, quien delegó la máxima responsa bilidad en su hombre de confianza (terrorista de Los Solidarios y Nosotros) Aurelio Fernández. La cúpula se completaba con Dionisio Eroles, Josep Asens y, como cerebro, Manuel Escorza del Val, a quien García Oliver -que llegó a ser ministro de Justicia- utilizó por su eficacia en el espionaje y la represión, a pesar de calificarle de "tullido de cuerpo y alma". Parecía un personaje de novela de Víctor Hugo. Una poliomelitis infantil le produjo una parálisis permanente y una atrofia que explicaba su corta estatura. Utilizaba alzas en los zapatos y muletas. Los historiadores resaltan un carácter agrio, una voluntad férrea y un orgullo extremado: no permitía que nadie le ayudara a moverse. Al acabar la guerra se refugió en Valparaíso (Chile), donde vivió con su mujer y dos hijas (una de ellas, una poeta reconocida), logrando fama de crítico (teatro, cine y literatura) temible por sus juicios afilados. Sus reseñas le valieron el premio Camilo Henríquez, el fraile dramaturgo. Murió en 1968, a los 56 años. Dionisio Eroles Batlló, jefe de Servicios de la Comisaría General de Orden Público (Via Laietana), logró huir a Montauban (Francia) en 1939. Al parecer fue ejecutado en 1941 por los anarquistas del grupo Ponzán, que actuaba en la frontera, al negarse a revelar dónde escondía su botín. Encontraron su escondite y enterraron su cuerpo en algún lugar de los Pirineos. Aurelio Fernández, jefe del departamento de Investigación y Patrullas de Control (Corts Catalanes, 617) y secretario general de la Junta de Seguridad de la Generalitat, se exilió con García Oliver a Francia y vivió en Puebla (México) con su joven mujer hasta su muerte en 1974. Josep Asens, responsable de las patrullas (hotel Oriente), vivió en Francia bajo identidad falsa (Mariano Ojeda) y murió en Annecy en 1985. Fuente:http://www.lavanguardia.com/cultura/noticias/20100411/53903623288/el-verano-sangriento-del-36.html
»Nada de un párrafo de gracias. Escuetamente, gracias, como corresponde al laconismo militar de nuestro estilo. »Cuando, en marzo de 1762, un hombre nefasto, que se llamaba Juan Jacobo Rousseau, publicó El contrato social, dejó de ser la verdad política una entidad permanente. Antes, en otras épocas más profundas, los Estados, que eran ejecutores de misiones históricas, tenían inscritas sobre sus frentes, y aun sobre los astros, la justicia y la verdad. Juan Jacobo Rousseau vino a decirnos que la justicia y la verdad no eran categorías permanentes de razón, sino que eran, en cada instante, decisiones de voluntad. »Juan Jacobo Rousseau suponía que el conjunto de los que vivimos en un pueblo tiene un alma superior, de jerarquía diferente a cada una de nuestras almas, y que ese yo superior está dotado de una voluntad infalible, capaz de definir en cada instante lo justo y lo injusto, el bien y el mal. Y como esa voluntad colectiva, esa voluntad soberana, sólo se expresa por medio del sufragio conjetura de los más que triunfa sobre la de los menos en la adivinación de la voluntad superior, venía a resultar que el sufragio, esa farsa de las papeletas entradas en una urna de cristal, tenía la virtud de decirnos en cada instante si Dios existía o no existía, si la verdad era la verdad o no era la verdad, si la Patria debía permanecer o si era mejor que, en un momento, se suicidase. »Como el Estado liberal fue un servidor de esa doctrina, vino a constituirse no ya en el ejecutor resuelto de los destinos patrios, sino en el espectador de las luchas electorales. Para el Estado liberal sólo era lo importante que en las mesas de votación hubiera sentado un determinado número de señores; que las elecciones empezaran a las ocho y acabaran a las cuatro; que no se rompieran las urnas. Cuando el ser rotas es el más noble destino de todas las urnas. Después, a respetar tranquilamente lo que de las urnas saliera, como si a él no le importase nada. Es decir, que los gobernantes liberales no creían ni siquiera en su misión propia; no creían que ellos mismos estuviesen allí cumpliendo un respetable deber, sino que todo el que pensara lo contrario y se propusiera asaltar el Estado, por las buenas o por las malas, tenía igual derecho a decirlo y a intentarlo que los, guardianes del Estado mismo a defenderlo. »De ahí vino el sistema democrático, que es, en primer lugar, el más ruinoso sistema de derroche de energías. Un hombre dotado para la altísima función de gobernar, que es tal vez la más noble de las funciones humanas, tenía que dedicar el ochenta, el noventa o el noventa y cinco por ciento de su energía a sustanciar reclamaciones formularias, a hacer propaganda electoral, a dormitar en los escaños del Congreso, a adular a los electores, a aguantar sus impertinencias, porque de los electores iba a recibir el Poder; a soportar humillaciones y vejámenes de los que, precisamente por la función casi divina de gobernar, estaban llamados a obedecerle; y si, después de todo eso, le quedaba un sobrante de algunas horas en la madrugada, o de algunos minutos robados a un descanso intranquilo, en ese mínimo sobrante es cuando el hombre dotado para gobernar podía pensar seriamente en las funciones sustantivas de Gobierno. »Vino después la pérdida de la unidad espiritual de los pueblos, porque como el sistema funcionaba sobre el logro de las mayorías, todo aquel que aspiraba a ganar el sistema ,tenía que procurarse la mayoría de los sufragios. Y tenía que procurárselos robándolos, si era preciso, a los otros partidos, y para ello no tenía que vacilar en calumniarlos, en verter sobre ellos las peores injurias, en faltar deliberadamente a la verdad, en no desperdiciar un solo resorte de mentira y de envilecimiento. Y así, siendo la fraternidad uno de los postulados que el Estado liberal nos mostraba en su frontispicio, no hubo nunca situación de vida colectiva donde los hombres injuriados, enemigos unos de otros, se sintieran menos hermanos que en la vida turbulenta y desagradable del Estado liberal. »Y, por último, el Estado liberal vino a depararnos la esclavitud económica, porque a los obreros, con trágico sarcasmo, se les decía: «Sois libres de trabajar lo que queráis; nadie puede compeleros a que aceptéis unas u otras condiciones; ahora bien: como nosotros somos los ricos, os ofrecemos las condiciones que nos parecen; vosotros, ciudadanos libres, si no queréis, no estáis obligados a aceptarlas; pero vosotros, ciudadanos pobres, si no aceptáis las condiciones que nosotros os impongamos, moriréis de hambre, rodeados de la máxima dignidad liberal». Y así veríais cómo en los países donde se ha llegado a tener Parlamentos más brillantes e instituciones democráticas más finas, no teníais más que separamos unos cientos de metros de los barrios lujosos para encontramos con tugurios infectos donde vivían hacinados los obreros y sus familias, en un límite de decoro casi infrahumano. Y os encontraríais trabajadores de los campos que de sol a sol se doblaban sobre la tierra, abrasadas las costillas, y que ganaban en todo el año, gracias al libre juego de la economía liberal, setenta u ochenta jornales de tres pesetas. »Por eso tuvo que nacer, y fue justo su nacimiento (nosotros no recatamos ninguna verdad), el socialismo. Los obreros tuvieron que defenderse contra aquel sistema, que sólo les daba promesas de derechos, pero no se cuidaba de proporcionarles una vida justa. »Ahora, que el socialismo, que fue una reacción legítima contra aquella esclavitud liberal, vino a descarriarse, porque dio, primero, en la interpretación materialista de la vida y de la Historia; segundo, en un sentido de represalia; tercero, en una proclamación del dogma de la lucha de clases. »El socialismo, sobre todo el socialismo que construyeron, impasibles en la frialdad de sus gabinetes, los apóstoles socialistas, en quienes creen los pobres obreros, y que ya nos ha descubierto tal como eran Alfonso García Valdecasas; el socialismo así entendido, no ve en la Historia sino un juego de resortes económicos: lo espiritual se suprime; la Religión es un opio del pueblo; la Patria es un mito para explotar a los desgraciados. Todo eso dice el socialismo. No hay más que producción, organización económica. Así es que los obreros tienen que estrujar bien sus almas para que no quede dentro de ellas la menor gota de espiritualidad. »No aspira el socialismo a restablecer una justicia social rota por el mal funcionamiento de los Estados liberales, sino que aspira a la represalia; aspira a llegar en la injusticia a tantos grados más allá cuantos más acá llegaran en la injusticia los sistemas liberales. »Por último, el socialismo proclama el dogma monstruoso de la lucha de clases; proclama el dogma de que las luchas entre las clases son indispensables, y se producen naturalmente en la vida, porque no puede haber nunca nada que las aplaque. Y el socialismo, que vino a ser una crítica justa del liberalismo económico, nos trajo, por otro camino, lo mismo que el liberalismo económico: la disgregación, el odio, la separación, el olvido de todo vínculo de hermandad y de solidaridad entre los hombres. »Así resulta que cuando nosotros, los hombres de nuestra generación, abrimos los ojos, nos encontramos con un mundo en ruina moral, un mundo escindido en toda suerte de diferencias; y por lo que nos toca de cerca, nos encontramos en una España en ruina moral, una España dividida por todos los odios y por todas las pugnas. Y así, nosotros hemos tenido que llorar en el fondo de nuestra alma cuando recorríamos los pueblos de esa España maravillosa, esos pueblos en donde todavía, bajo la capa más humilde, se descubren gentes dotadas de una elegancia rústica que no tienen un gesto excesivo ni una palabra ociosa, gentes que viven sobre una tierra seca en apariencia, con sequedad exterior, pero que nos asombra con la fecundidad que estalla en el triunfo de los pámpanos y los trigos. Cuando recorríamos esas tierras y veíamos esas gentes, y las sabíamos torturadas por pequeños caciques, olvidadas por todos los grupos, divididas, envenenadas por predicaciones tortuosas, teníamos que pensar de todo ese pueblo lo que él mismo cantaba del Cid al verle errar por campos de Castilla, desterrado de Burgos: »¡Dios, qué buen vasallo si ovierá buen señor! »Eso vinimos a encontrar nosotros en el movimiento que empieza en ese día: ese legítimo soñar de España; pero un señor como el de San Francisco de Borja, un señor que no se nos muera. Y para que no se nos muera, ha de ser un señor que no sea, al propio tiempo, esclavo de un interés de grupo ni de un interés de clase. »El movimiento de hoy, que no es de partido, sino que es un movimiento, casi podríamos decir un antipartido, sépase desde ahora, no es de derechas ni de izquierdas. Porque en el fondo, la derecha es la aspiración a mantener una organización económica, aunque sea injusta, y la izquierda es, en el fondo, el deseo de subvertir una organización económica, aunque al subvertiría se arrastren muchas cosas buenas. Luego, esto se decora en unos y otros con una serie de consideraciones espirituales. Sepan todos los que nos escuchan de buena fe que estas consideraciones espirituales caben todas en nuestro movimiento; pero que nuestro movimiento por nada atará sus destinos al interés de grupo o al interés de clase que anida bajo la división superficial de derechas e izquierdas. »La Patria es una unidad total, en que se integran todos los individuos y todas las clases; la Patria no puede estar en manos de la clase más fuerte ni del partido mejor organizado. La Patria es una síntesis trascendente, una síntesis indivisible, con fines propios que cumplir; y nosotros lo que queremos es que el movimiento de este día, y el Estado que cree, sea el instrumento eficaz, autoritario, al servicio de una unidad indiscutible, de esa unidad permanente, de esa unidad irrevocable que se llama Patria. »Y con eso ya tenemos todo el motor de nuestros actos futuros y de nuestra conducta presente, porque nosotros seríamos un partido más si viniéramos a enunciar un programa de soluciones concretas. Tales programas tienen la ventaja de que nunca se cumplen. En cambio, cuando se tiene un sentido permanente ante la Historia y ante la vida, ese propio sentido nos da las soluciones ante lo concreto, como el amor nos dice en qué caso debemos reñir y en qué caso nos debemos abrazar, sin que un verdadero amor tenga hecho un mínimo programa de abrazos y de riñas. »He aquí lo que exige nuestro sentido total de la Patria y del Estado que ha de servirla. »Que todos los pueblos de España, por diversos que sean, se sientan armonizados en una irrevocable unidad de destino. »Que desaparezcan los partidos políticos. Nadie ha nacido nunca miembro de un partido político; en cambio, nacemos todos miembros de una familia; somos todos vecinos de un Municipio; nos afanamos todos en el ejercicio de un trabajo. Pues si ésas son nuestras unidades naturales, si la familia y el Municipio y la corporación es en lo que de veras vivimos, ¿para qué necesitamos el instrumento intermediario y pernicioso de los partidos políticos, que, para unimos en grupos artificiales, empiezan por desunimos en nuestras realidades auténticas? »Queremos menos palabrería liberal y más respeto a la libertad profunda del hombre. Porque sólo se respeta la libertad del hombre cuando se le estima, como nosotros le estimamos, portador de valores eternos; cuando se le estima envoltura corporal de un alma que es capaz de condenarse y de salvarse. Sólo cuando al hombre se le considera así, se puede decir que se respeta de veras su libertad, y más todavía si esa libertad se conjuga, como nosotros pretendemos, en un sistema de autoridad, de jerarquía y de orden. »Queremos que todos se sientan miembros de una comunidad seria y completa; es decir, que las funciones a realizar son muchas: unos, con el trabajo manual; otros, con el trabajo del espíritu; algunos, con un magisterio de costumbres y refinamientos. Pero que en una comunidad tal como la que nosotros apetecernos, sépase desde ahora, no debe haber convidados ni debe haber zánganos. »Queremos que no se canten derechos individuales de los que no pueden cumplirse nunca en casa de los famélicos, sino que se dé a todo hombre, a todo miembro de la comunidad política, por el hecho de serio, la manera de ganarse con su trabajo una vida humana, justa y digna. »Queremos que el espíritu religioso, clave de los mejores arcos de nuestra Historia, sea respetado y amparado como merece, sin que por eso el Estado se inmiscuya en funciones que no le son propias ni comparta como lo hacía, tal vez por otros intereses que los de la verdadera Religión funciones que sí le corresponde realizar por sí mismo. »Queremos que España recobre resueltamente el sentido universal de su cultura y de su Historia. »Y queremos, por último, que si esto ha de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia. Porque, ¿quién ha dicho al hablar de "todo menos la violencia" que la suprema jerarquía de los valores morales reside en la amabilidad? ¿Quién ha dicho que cuando insultan nuestros sentimientos, antes que reaccionar como hombres, estamos obligados a ser amables? Bien está, sí, la dialéctica como primer instrumento de comunicación. Pero no hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y de las pistolas cuando se ofende a la justicia o a la Patria. »Esto es lo que pensamos nosotros del Estado futuro que hemos de afanamos en edificar. »Pero nuestro movimiento no estaría del todo entendido si se creyera que es una manera de pensar tan sólo; no es una manera de pensar: es una manera de ser. No debemos proponemos sólo la construcción, la arquitectura política. Tenemos que adoptar, ante la vida entera, en cada uno de nuestros actos, una actitud humana, profunda y completa. Esta actitud es el espíritu de servicio y de sacrificio, el sentido ascético y militar de la vida. Así, pues, no imagine nadie que aquí se recluta para ofrecer prebendas; no imagine nadie que aquí nos reunimos para defender privilegios. Yo quisiera que este micrófono que tengo delante llevara mi voz hasta los últimos rincones de los hogares obreros, para decirles: sí, nosotros llevamos corbata; sí, de nosotros podéis decir que somos señoritos. Pero traemos el espíritu de lucha precisamente por aquello que no nos interesa como señoritos; venimos a luchar porque a muchos de nuestras clases se les impongan sacrificios duros y justos, y venimos a luchar por que un Estado totalitario alcance con sus bienes lo mismo a los poderosos que a los humildes. Y así somos, porque así lo fueron siempre en la Historia los señoritos de España. Así lograron alcanzar la jerarquía verdadera de señores, porque en tierras lejanas, y en nuestra Patria misma, supieron arrostrar la muerte y cargar con las misiones más duras, por aquello que precisamente, como a tales señoritos, no les importaba nada. »Yo creo que está alzada la bandera. Ahora vamos a defenderla alegremente, poéticamente. Porque hay algunos que frente a la marcha de la revolución creen que para aunar voluntades conviene ofrecer las soluciones más tibias; creen que se debe ocultar en la propaganda todo lo que pueda despertar una emoción o señalar una actitud enérgica y extrema. ¡Qué equivocación! A los pueblos no los han movido nunca más que los poetas, y ¡ay del que no sepa levantar, frente a la poesía que destruye, la poesía que promete! »En un movimiento poético, nosotros levantaremos este fervoroso afán de España; nosotros nos sacrificaremos; nosotros renunciaremos, y de nosotros será el triunfo, triunfo que ¿para qué os lo voy a decir? no vamos a lograr en las elecciones próximas. En estas elecciones votad lo que os parezca menos malo. Pero no saldrá de ahí vuestra España, ni está ahí nuestro marco. Esa es una atmósfera turbia, ya cansada, como de taberna al final de una noche crapulosa. No está ahí nuestro sitio. Yo creo, sí, que soy candidato; pero lo soy sin fe y sin respeto. Y esto lo digo ahora, cuando ello puede hacer que se me retraigan todos los votos. No me importa nada. Nosotros no vamos a ir a disputar a los habituales los restos desabridos de un banquete sucio. Nuestro sitio está fuera, aunque tal vez transitemos, de paso, por el otro. Nuestro sitio está al aire libre, bajo la noche clara, arma al brazo, y en lo alto, las estrellas, Que sigan los demás con sus festines. Nosotros fuera, en vigilancia tensa, fervorosa y segura, ya presentimos el amanecer en la alegría de nuestras entrañas.»Jose Antonio Primo de Rivera. Madrid, 29 de octubre de 1933.

Blas de Lezo y OlavarrietaDe donde viene el nombre de Oreja de JenkinsEn las costas de Florida actuaba un pirata llamado Robert Jenkins, que fue interceptado por un guardacostas español, a las órdenes del capitán Juan de León Fandiño. El capitán permitió seguir con vida al pirata y le amputó una oreja; y con la oreja del pirata en la mano, le dijo:«Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve». Jenkins, que compareció en la Cámara de los Comunes en 1738, como parte de una campaña por parte de la oposición parlamentaria en contra del primer ministro Walpole. En su comparecencia, Jenkins denunció el caso con la oreja en la mano, y Walpole se vio obligado a declarar la guerra a España el 23 de octubre de 1739. Inglaterra prepara su flotaEsto fue considerado como una afrenta en el parlamento británico y los ingleses declararon la guerra a España; una oreja iba a provocar una guerra. Pero la verdad no era así, los ingleses encontraron la escusa oficial para declararle la guerra a España ya que Inglaterra trataba de desplazar a España y ocupar su posición para su control marítimo y comercial de los mares atlánticos y arrebatarle a España las mejores posesiones americanas de su imperio.Inglaterra organizó una formación guerrera formidable. Preparó y armó una magnífica flota de 195 navíos entre buques de guerra y transporte, la flota más grande jamás vista hasta la armada aliada del desembarcó de Normandía. La flota se puso rumbo a Cartagena de Indias, para tomarla al asalto, era el gran objetivo de los ingleses.Entre las tropas inglesas estaba el hermanastro de Jorge Washington, el futuro presidente norteamericano, que dirigía un grupo de 4.000 milicianos americanos que iban a participara en la toma de la ciudad.Junto con los 195 navíos, viajaban 11.000 tropas de asalto. 15.000 marineros, los 4.000 milicianos americanos y 2.000 macheteros negros jamaicanos. Los macheros serían la vanguardia, la carne de cañón de la Gran Bretaña en su intento de conquistar Cartagena de Indias. Importante resaltar que los ingleses eran los mejores artilleros del momento y que iban a contar en sus buques con 3.000 piezas de artillería. Inglaterra iba a atacar con lo mejor que tenía su armada de guerra, en material y personal de asalto, muy determinadas a la victoria.Blas de Lezo organiza las defensas de la ciudadEn aquellos días, Blas de Lezo era el responsable de la defensa de la ciudad. Cartagena de Indias contaba con unas magníficas fortalezas y castillos que protegían la ciudad. Las fuerzas defensoras era pocas, Lezo disponía de 3.000 soldados del ejército regular español, reforzadas con 600 arqueros indios del interior y unas 1.000 piezas de artillería. Esto es todo con lo que se contaba para asegurar que Cartagena de Indias pudiera seguir siendo española los próximos años.Para el desenlace final de la batalla, resultó decisiva la eficacia de los servicios de inteligencia españoles, que consiguieron infiltrar espías en la Corte londinense y en el cuartel general del almirante Vernon. El plan general inglés así como el proyecto táctico de la toma de Cartagena de Indias fueron conocidos de antemano por la Corte española y por Blas de Lezo, con tiempo suficiente para reaccionar y adelantarse a los acontecimientos.El virrey Eslava, jefe político y militar del Virreinato, tenía confianza de que el almirante Torres llegaría a tiempo a Cartagena para atacar a Vermon por la retaguardia, pues la flota española estaba anclada en La Habana a la espera de la llegada de la flota inglesa. Pero Torres nunca llegó a Cartagena.......Cartagena no se iba a rendir y Blas de Lezo se decido por la resistencia a ultranza de la ciudad y organizó los recursos disponibles para este objetivo.El sabía que tenía pocos recursos, pero aún así pretendía aguantar y resistir con todo lo que tenía. Los 6 navíos que tenía fueron hundidos por los españoles para impedir el movimiento fácil de los barcos enemigos por la bocana del puerto. Antes de hundir los navíos, Bllas de Lezo, ordenó desmontar los cañones de las 6 naves que tenía y dispuso situarlas estratégicamente rodeando la ciudad; las situó en posiciones claves.Comienza la Batalla de Cartagena de IndiasLa bahía de Cartagena está dividida en dos grandes bahías naturales con problemas defensivos muy diferentes: la Bahía Exterior limitada por la península de Bocagrande, continente, y las islas de Tierrabomba, Barú y Manzanillo; y la Bahía Interior con el puerto colonial, cerrada también por Bocagrande, continente, y por las islas de Manzanillo y Manga. El 17 de marzo de 1640, naufragan en la Bocagrande la nave capitana y los galeones Buensuceso y Concepción, de la armada comandada por Rodrigo Lobo da Silva. Los cascos hundidos sirven de núcleo colector de arena y aceleran la formación de la barra que hace muy difícil la navegación en 1741Después de 1640, las mareas profundizan de manera natural el canal de Bocachica cuyo fondo era de barro. Con un ligero dragado, los más pesados galeones y naves de guerra iniciaron su tránsito entre Barú y Tierrabomba, modificando radicalmente todo el sistema defensivo de la bahía de Cartagena. En 1741, el canal de Bocachica sería el adecuado para los navíos de guerra ingleses de tres puentes.El 13 de marzo de 1741 la imponente flota del almirante Edward Vernon llegaba a la bahía de Cartagena. Vernon ordenó las maniobras oportunas para que las naves inglesas situaran sus flancos frente a las defensas de Cartagena. 15 de marzo, llegan los primeros buques ingleses a Playa Grande y dos días después fondearon sobre la misma playa 195 navíos, pertenecientes a las tres escuadras , comandadas por el almirante Vernon, contra-almirante Chaloner-Ogle y el capitán en jefe Lestock.19 de marzo, los ingleses continuan sin disparar y estudian el campo de operaciones. Algún pequeño intento de desembarco frustrado por la Boquilla sin relevancia.20 de marzo, toda la armada inglesa queda anclada en la Punta de Hicacos, muy cerca del puerto de Cartagena; donde estaban los buques españoles Dragón y el Conquistador que impedían el paso a la bahía interior de Cartagena por BocagrandeAnte la imposibilidad de entrar por Bocagrande, Lestock, al frente de 12 navíos ponen rumbo a Bocachica y durante la navegación disparan contra la batería de Santiago que disponía de 11 cañones cuyo comandante , el capitán de fragata Lorenzo Alderete, también era el responsable de la batería de San Felipe de Bocachica, con 5 cañones. Fracasaron en su intento de romper el cerco de Bocachica y se mantuvieron disparando contra el castillo de San Felipe de Bocachica. 20 de marzo, consiguen desembarcar 500 efectivos cerca de la batería de Santiago y el 21 desembarca el resto del contingente británico.Noche del 20 al 21 los ingleses toman la batería de Varadero y con sus cañones disparan a la de Punta de Abanicos. Los españoles abandonan la batería, quedando Campuzano con un sargento y 11 soldados del regimiento de Aragón y dos artilleros. Les responden con cañonazos los buques San Felipe y África, quedando retrasados en reserva el Galicia y el San Carlos.3 de abril 18 buques alineados frente a Bocachica inician un terrible bombardeo para romper las defensas de los castillos de San Luis y San José que cierran su paso a la Bahía exterior. Knowles se dirige a la ensenada de Abanicos para destruir definitivamente la resistencia de Campuzano , que finalmente tienen que retirarse con su escasa tropa al castillo de San José.4 de abril , la batería de Abanicos queda completamente destruida y Lestock vuelve al ataque con objeto ahora de destruir el fuerte de San José y San Luis. El 4 y el 5 de abril, los fuertes reciben un intensísimo y prolongado cañoneo. Las tres baterías del fuerte de San Luis, que defendían por tierra y mar quedaron desmanteladas y descubiertas las playas para un desembarco. Las murallas del castillo San Luis se derrumbaron y por brecha abierta cargaron los ingleses a bayoneta calada desde tierra. Ante la imposibilidad de resistir, se tocó retirada y durante toda la noche continuó el desembarco enemigo. Noche del 5 al 6 de abril, Blas de Lezo sitúa los buques Dragón y Conquistador entre los canales del Castillo Grande y Manzanillo con intención de hundirlos para impedir el paso de los navíos ingleses por la entrada de Bocagrande.Como parte fundamental de la defensa de Cartagena se planificó el hundimiento de los barcos cuando fuera oportuno, para dificultar la maniobra de la flota inglesa. Se incendió el San Felipe, y se disparó desde el san Carlos nueve cañonazos al África para hundirle en la bocana de entrada. Pero los encargados de disparar desde el San Felipe, fueron capturado por la imposibilidad de abandonar el barco antes de que llegasen los ingleses.La situación empeoraba para los españoles, y los soldados del fuerte de San José fueron evacuados en pequeñas embarcaciones al castillo Grande y posteriormente a Cartagena.11 de abril, los ingles toman el castillo de santa Cruz que previamente había sido abandonado.El 13 de abril a las 9 de la mañana, comenzó el asedio de la ciudad con continuos bombardeos. Simultáneamente otra escuadra asediaba al fuerte Manzanillo. La situación empezaba a ser desesperada para los españoles, les faltaban alimentos y el enemigo no daba tregua.Iban pasado los día , y el cañoneo inglés no cesaba, era intenso y continuo, mañana, tarde, noche, mañana ... pero la moral de las tropas españolas estaban a la altura de las defensas de la ciudad, se mantenía intacta y no terminaba de debilitarse.Cartagena de Indias fue severamente castigada por la artillería naval inglesa. Pero las defensas están soportando todo lo que les llegaba. Vernon estimó que los españoles resistiría dos o tres días, no era posible pensar que tan pocos pudieran resistir el empuje y fuego de tantos. Los españoles tenían orden de resistir hasta el final no se les permitía ni un paso atrás, habían clavado la bandera e iban a morir allí, defendiendo la ciudad hasta el final.16 de abril 4 de la mañana, Vernon decidió que se tomaría Cartagena de Indias al asalto, más de 10.000 hombres desembarcaron por la costa de Jefar, los macheteros jamaicanos, los milicianos americanos y las fuerzas regulares inglesas. Pero las sucesivas ofensivas inglesas se encontraron con trincheras inexpugnables así como con los mosquetes y bayonetas españolas.El 17 de abril, la infantería británica , toman el alto de Popa, a un kilómetro del castillo de San Felipe , auténtico baluarte español en el Caribe. Blas de Lezo tomó tres decisiones que fueron decisivas en el desenlace final de la batalla. Mandó excavar un foso en torno al castillo para que las escalas inglesas se quedasen cortas al intentar tomarlo. Ordenó cavar una trinchera en zigzag , evitando que los cañones ingleses se acercasen demasiado. Les envió dos “desertores” que engañaron y llevaron a la tropa inglesa hasta un flanco de la muralla bien protegido, donde serían masacrados sin piedad. Asalto definitivo al castillo de San Felipe de Barajas La noche del 19 al 20 de abril se produjo el definitivo asalto al castillo de San Felipe. Tras una potente preparación artillera desde un buque de 60 cañones y bombardas. Vernon intentó asaltar el castillo con unos 10.200 hombres de infantería, organizados en tres columnas, apoyados por los negros macheteros jamaicanos. En frente tenía la batería de San Lázaro de propio castillo de San Felipe y 1.000 hombres muy motivados y dispuesto a resistir hasta el finalLa sorpresa fue mayúscula, cuando comprobaron que sus escalas eran demasiado cortas y no podían escalar las murallas del castillo. Las tropas inglesas no podían atacar ni huir debido al peso del equipo. Aprovechando esta circunstancia, los españoles abrieron fuego contra los británicos, produciéndose una carnicería sin precedentes. Los ingleses no pudieron escalar las murallas pero al amanecer, se encontraron con las bayonetas de los tercios españoles que saltaban sobre ellos desde sus trincheras. Fue una masacre:“…rechazados al fusil por mas de una hora y después de salido el Sol en un fuego continuo y biendo los enemigos la ninguna esperanza de su intento (…) se pusieron en bergonzosa fuga al berse fatigados de los Nuestros los que cansados de escopetearles se abanzaron a bayoneta calada siguiendolos hasta quasi su campo…”El error del castillo de San Felipe desmoralizó a los ingleses. El orgulloso y engreído Sir Andrew Vernon había sido incapaz de vencer a unos pocos harapientos españoles capitaneados por un anciano tuerto, manco y cojo. El pánico se apoderó de los ingleses, rompieron sus líneas de combate y huyeron despavoridos tras la última carga española hacia sus barcos para protegerse de la furia de la infantería de los tercios.Desde el 22 al 25 de abril, decrecieron los enfrentamientos. El 26 los ingleses volvieron a bombardear la ciudad.El 9 de mayo , Vernon asumió que era completamente imposible que sus tropas pudieran tomar al asalto la fortaleza de Cartagena de Indias, los disparos de las tropas españolas era una resistencia insalvable para sus fuerzas. Vernon ordenó la retirada, levantar el asedio y volver a Jamaica. Había fracasado estrepitosamente. Tan sólo acertó a pronunciar, entre dientes, una frase: “God damn you, Lezo!”.Vernon envío de una última carta a Lezo: “Hemos decidido retirarnos, pero para volver pronto a esta plaza, después de reforzarnos en Jamaica”. A lo que Lezo respondió con ironía: “Para venir a Cartagena es necesario que el rey de Inglaterra construya otra escuadra mayor, porque esta sólo ha quedado para conducir carbón de Irlanda a Londres.”Fueron tantas las bajas inglesas, que tuvieron que abandonar numerosos barcos y hundirlos allí mismo por falta de recursos para poderlos gobernar en la mar, no les quedaban suficientes marineros.Hasta el 20 de mayo estuvieron saliendo embarcaciones inglesas de Cartagena. El último en abandonar el sitio fue Lestock. De los 195 buques se contaron en la retirada 186.Los ingleses tuvieron 9.500 muertos, 7.500 heridos, perdieron 1.500 cañones y perdieron 50 naves.Los españoles sufrieron 800 muertos , 1.200 heridos y perdieron 6 naves. Los fuertes de Bocachica, Castillo Grande y Manzanillo quedaron totalmente destruidas.Esto fue un horror para los ingleses, quedaron completamente humillados. La mayor operación de la Royal Navy hasta el momento se saldaba también como la mayor derrota de su historia.La falsa victoria de los ingleses en Cartagena de Indias Inglaterra habían llegado noticias erróneas, la información aseguraba que la victoria en Cartagena se había consumado. Vernon , había mandado un correo al rey inglés asegurando que había logrado la victoria, lo que generó una euforia en su país. Pero para su desgracia, lo que consiguió en realidad fue la mayor y más humillante derrota de toda la historia de la Royal Navy, pues perdió 50 naves y 11.000 hombres a manos de una guarnición compuesta por sólo 6 barcos y 3.600 defensores españoles dirigidos por el Almirante español Blas de Lezo. En vista de las falsas buenas noticias remitidas por Vernon, el rey Jorge II ordenó se elaboraran medallas conmemorativas de la supuesta victoria. En las medallas se representaba a un Blas de Lezo, entero y completo con dos brazos, dos piernas, arrodillado ante Vernon. Hubo celebraciones y fiestas basadas en un gran mentira, vamos que se lo pasaron bien durante algunos días; hasta que llegó la verdadera noticia, anunciando la humillante derrota de Vernon antes Blas de Lezo; la realidad heló sus sonrisas ...jajajaj !!Consecuencias de la Batalla de Cartagena de Indias La victoria aseguró el comercio con América 60 años más. Los ingleses nunca volvieron, ni a Cartagena ni aparecieron por los puertos del Caribe, que siguieron siendo hispanos hasta que decidieron ser hispanoamericanos. Los mares del Caribe volvieron a convertirse en un lago español. Los españoles pudieron continuar enarbolando la bandera en la inmensidad del oceáno Atlántico durante 60 años más.La hegemonía de la armada española fue tal que el Atlántico se consideró un lago español. Esto ya no volvería a ser igual, ni siquiera después de Trafalgar, cuando los ingleses se convirtieron en los señores del mar.Inglaterra ya no volvió a amenazar seriamente al Imperio español, que subsistió todavía un siglo más. España, en cambio, contribuyó años más tarde, con Bernardo de Gálvez, al desmoronamiento de las colonias inglesas en América, cuestión también poco difundida .FIRMA EL MANIFIESTOhttp://www.estosololoarreglamossinlasautonomias.org/Fuente:http://www.grandesbatallas.es/batalla%20de%20cartagena%20de%20Indias.html

Aqui les dejo un link donde se describe muy bien el ocultismo y el trabajo de la masoneria. www.falange-espanola.com/MASONERIA.doc En este vídeo J.F. Kennedy relata un discurso contra la masonería, uno de los pocos presidentes que se a atrevido a denunciar a esa repugnante sociedad "secreta" cuyo único objetivo es el poder mundial y el ocultismo, colaborando en el gran engaño, este es el discurso que le izo perder la vida, esa masonería que lo puso como presidente y que se revelo contra la maldad, la hipocresia y el engaño, ese engaño que hace que la sociedad ( "occidental" ) parece que este sin alma, una sociedad podrida, sin principios, almas errantes cuyo único destino es la desidia y la oscuridad. link: http://www.youtube.com/watch?v=ozS24QrF6PM