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kissituc

Usuario (Argentina)

Primer post: 15 sept 2010
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El Oso Mugroso mata a Mickey Mouse
HumorporAnónimo9/15/2010

link: http://www.youtube.com/watch?v=NEHtA-d0kRU El Oso Mugroso Porroneando El Oso Mugroso, como ET

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La semana de Mayo, un primer grito de libertad
Apuntes Y MonografiasporAnónimoFecha desconocida

Como sucede en la construcción de una casa, para levantar un país se necesitan los cimientos. En Argentina, las bases que presagiaban la libertad llegaron a fines de mayo de 1810. Hombres idealistas que perseguían el bien de estas tierras, que en aquel momento eran un virreinato, dieron el primer grito de una libertad que terminaría de concretarse 6 años después, justamente en Tucumán. La Revolución de Mayo fue el puntapié para que los territorios del Río de la Plata comenzaran a desprenderse de las órdenes de España, que tenía sus colonias en América. En esas fechas, por una serie de sucesos que transcurrieron durante mayo de 1810 en Buenos Aires –y también antes, en la convulsionada España, donde comenzaba a mandar Bonaparte-, el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros fue reemplazado –luego de una conflictiva semana- por la Primera Junta de Gobierno. La Revolución de Mayo dio pie para que naciera Argentina seis años después. Y aunque la Primera Junta reconocía que aún gobernaba simbólicamente el rey de España Fernando VII, cuyo lugar había ocupado el francés José Bonaparte, muchos consideran que la supuesta lealtad al rey español era una maniobra para ocultar la búsqueda de la independencia, que en Argentina finalmente se concretaría el 9 de julio de 1816. Días decisivos Los principales acontecimientos de la Revolución sucedieron durante la “Semana de Mayo” entre el 18 y el 25. Viernes 18. La noticia de que los franceses habían tomado casi toda la península en España y que el rey Fernando VII había quedado lejos del poder y en su lugar habían ubicado a José Bonaparte se conoció.. En estas tierras, el virrey Cisneros reafirmaba gobernar en nombre del rey Fernando VII, para intentar calmar los ánimos. Paralelamente, distintos. Cornelio Saavedra, quien se hallaba en San Isidro, fue llamado de urgencia y concurrió a la reunión en la que se decidió solicitar al virrey la realización de un cabildo abierto para determinar los pasos a seguir por el virreinato. Sábado 19. Durante la mañana Saavedra y Belgrano se reunieron con el alcalde Juan José de Lezica y Castelli con el síndico procurador, Julián de Leiva, para gestionar ante el virrey un cabildo abierto. Domingo 20. Lezica transmitió a Cisneros la petición que había recibido, y éste consultó a Leyva, quien se mostró favorable a la realización de un cabildo abierto. Antes de tomar una decisión el virrey citó a los jefes militares. Como Cisneros reclamó una respuesta a su petición de apoyo, el coronel criollo Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios dijo “(…)El que a V.E. dio autoridad para mandarnos ya no existe; de consiguiente usted tampoco la tiene ya, así que no cuente con las fuerzas de mi mando para sostenerse en ella”. Por la noche, en casa de Rodríguez Peña, en donde los jefes militares comunicaron lo ocurrido se decidió enviar inmediatamente a Castelli y a Martín Rodríguez a entrevistarse con Cisneros. El virrey se resignó y permitió que se realizara el cabildo abierto. Lunes 21. Unos 600 hombres armados, agrupados bajo el nombre de "Legión Infernal", que ocuparon la Plaza de la Victoria, hoy Plaza de Mayo, y exigieron que se convocara a un Cabildo Abierto y se destituyese al virrey Cisneros. La gente se tranquilizó y dispersó gracias a la intervención de Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios, que aseguró que los reclamos de la Legión Infernal contaban con su apoyo militar. Ese día se repartieron las 450 invitaciones correspondientes a la lista de invitados; pero el encargado de su impresión Agustín Donado (compañero de French y Beruti) imprimió muchas más de las necesarias y las repartió entre los criollos. Martes 22. De los 450 invitados al cabildo abierto solamente asistieron 251. French y Beruti, al mando de 600 hombres armados, controlaron el acceso a la plaza, con la finalidad de asegurar que el cabildo abierto fuera copado por criollos. El debate en el cabildo tuvo como tema principal la legitimidad o no del gobierno y de la autoridad del virrey. La postura de Cornelio Saavedra fue la que acabó imponiéndose. Saavedra propuso que el mando se delegase en el Cabildo hasta la formación de una junta de gobierno. Resaltó que: "(...) y no queda duda de que el pueblo es el que confiere la autoridad o mando". Luego se votó por la continuidad del virrey (solo o asociado), o por su destitución. Se decidió por mayoría destituir al virrey. Miércoles 23. Se colocaron afiches en la ciudad que informaban de la creación de la Junta y la convocatoria a diputados de las provincias y que llamaban a mantener el orden público. Jueves 24. El Cabildo conformó la nueva Junta, que debía mantenerse hasta la llegada de los diputados del resto del Virreinato. Además, se hizo un reglamento de 13 artículos, redactado por Leyva, que regiría el accionar de la Junta. Cuando se conoció esto, una multitud al mando por French y Beruti invadió la plaza. La permanencia de Cisneros en el poder era una burla a la voluntad del Cabildo Abierto. Hubo una discusión en la casa de Rodríguez Peña y Castelli se comprometió a intervenir para que el pueblo fuera consultado nuevamente. Por la noche, una delegación encabezada por Castelli y Saavedra informó a Cisneros acerca del estado de agitación popular y sublevación de las tropas, por lo que pedían su renuncia. Lograron conseguir en forma verbal su dimisión. Luego se convocó nuevamente al pueblo. Viernes 25: Este fue el gran día. Durante la mañana una multitud se reunió en la Plaza Mayor, -actual Plaza de Mayo-. Querían que se anulara la resolución del día anterior, que Cisneros se fuera del poder y que se formara una Junta de gobierno. El Cabildo se reunió a las nueve de la mañana y reclamó que la agitación popular fuese reprimida por la fuerza. Sin embargo, los principales comandantes no obedecieron y afirmaron que no podrían sostener al gobierno y que en caso de intentar reprimir las manifestaciones serían desobedecidos. Cisneros seguía resistiéndose a renunciar, y tras mucho esfuerzo se logró que ratificase y formalizace los términos de su renuncia. Luego se estableció la composición de la Primera Junta, surgida de un escrito presentado por French y Beruti y respaldado por un gran número de firmas. El reglamento que regiría a la Junta fue, a grandes rasgos, el mismo que se había propuesto para la Junta del 24, pero se agregó que el Cabildo controlaría la actividad de los vocales y que la Junta nombraría reemplazantes en caso de producirse vacantes. La Primera Junta estaba compuesta por: Cornelio Saavedra, como presidente; por los vocales Manuel Alberti, Miguel de Azcuénaga, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Domingo Matheu y Juan Larrea; por los secretarios Juan José Paso y Dr. Mariano Moreno. El mismo 25, en un intento de lograr que la revolución no avanzara demasiado, Cisneros despachó a José Melchor Lavín rumbo a Córdoba, para advertir a Santiago de Liniers lo sucedido y reclamarle acciones militares contra la Junta, pero la contrarrevolución liderada por el ex virry Liniers fracasó. Luego se buscó el apoyo del interior a la Primera Junta. Así, se incorporó a los diputados enviados por las ciudades que respaldaban a la Revolución, tras lo cual la Junta pasó a ser conocida como la Junta Grande. Gracias a esta revolución, la sociedad que residía en el territorio argentino dejó de ser un virreinato para consolidad una nueva relación entre el pueblo y sus representantes que habían sido elegidos en el Cabildo Abierto. La revolución instaló la soberanía popular, con próceres como Moreno, Castelli o Monteagudo, que sostenían que en ausencia de las autoridades legítimas el pueblo tenía derecho a designar a sus propios gobernantes, luego se instalaría la idea de que la mayoría es quien decide quién debe gobernar. Este proceso de maduración de las ideas y de país tardó muchos años en consolidarse, pero fue el primer movimiento que desembocó, finalmente, en la adopción del sistema republicano como modelo a poner en práctica como país. Hoy, 200 años después, las ideas siguen vivas, pero todavía hoy, desde el Gobierno nacional se llama a reflexionar acerca de qué líneas seguir para buscar un acuerdo acerca de qué país queremos.

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