julietaalt
Usuario (Argentina)
"LA TRISTE REALIDAD" Todos sabemos que la vida es impredecible, y no paramos de repetirlo y buscar coincidencias sobre cada cosa que pasa, también decimos que en la vida la confianza es una de las cosas más importantes para una relación, ya sea, amorosa, de amistad o entre pares de misma sangre. La confianza se podría personificar como un lazo que une a dos personas, si uno de los dos lo corta, se pierde la confianza. Ésta se construye y cuesta mucho hacerlo, pero se destruye en un instante. Siempre decimos que se puede confiar en alguien, o porque lo conocés mucho, le tenés aprecio, o solamente porque él te confía cosas y entonces uno también debe hacerlo. Lamentablemente, y aunque suene triste y decepcionante decirlo, mas allá de que sea solo mi humilde opinión, -“NO SE PUEDE CONFIAR EN NADIE”-, en nadie más que uno mismo. A esta frase la repito en mi cabeza hace ya mucho tiempo, y poco a poco esta sobrepasando mi mente hasta llegar a mis propios labios ,es feo decirlo y pensarlo, pero es la cruda verdad, esto no se enseña, tan sólo se aprende con el tiempo . Constantes episodios en mi vida, me dieron a pensar en esto que hoy transmito, no me excluyo de mis propias palabras, porque muchas veces yo fui esa persona en la que no se pudo confiar, pero hasta me atrevo a decir que incluso la gente de tu propia sangre llega a traicionarte de algún modo, en algún momento, de alguna manera. Da vergüenza, y mucha impotencia no poder hacer nada, pero los seres humanos somos así, imperfectos. De la noche a la mañana ese puñal que pensabas que estaba bien guardado, en el alma de aquellas personas en quienes confiaste, así nomás, de repente y sin aviso, se te clave y te haga difícil perdonar. Perdonar, una palabra tan fácil de deletrear, pero tan difícil al mismo tiempo, de pronunciar, esa palabra que duele y cuesta tanto arrancar de la lengua, pero que muchas veces es tan útil para zafar de ciertas situaciones que nos molestan, que muchas veces no nos dejan dormir, que lastiman al otro, que nos ponen una mochila muy pesada que es la CULPA. Si digo esto, no es para asustar ni para acusar a nadie, sólo reafirmar un sentimiento que vengo sintiendo desde ya un tiempo, y prevenir. Con esto último me refiero a que no cometan los mismos errores que yo cometí, que recuerden que hasta tu mejor amigo/a es imperfecto, es decir tiene defectos, como también virtudes, pero que al fin y al cabo es una persona, comete errores como cualquiera, pero esto se puede prevenir. Si tan sólo nos calláramos un poco de vez en cuando, reflexionáramos antes de hablar o “buchonear” algo, o siquiera nos guardáramos nuestros mas profundos secretos, en nadie mas que uno mismo, como debería ser. Uno nunca sabe cuándo puede ser traicionado, quizás por una pelea y un consecuente enojo, una discusión tonta, un momento de ira o malhumor o tan sólo para lavarse las manos y salir de un grave problema. Las palabras fallar, decepcionar, defraudar son muy hirientes, pero muy utilizadas, ¿acaso hay que llegar a tal extremo de ir y pagar innumerables sesiones con profesionales, obligados por ley a no revelar ninguna de las cosas que les decimos, para poder confiar en alguien? Sin ir más lejos, hasta los curas utilizamos muchas veces para descargarnos con alguien, porque no aguantamos más, pero no podemos recurrir a nadie más que a ellos. La DESCONFIANZA puede ser individual, mutua o colectiva, pero SIEMPRE es mala, al igual que sus consecuencias. Si hay desconfianza, no hay amistad, ni pareja , ni relación. Por eso sin más que expresar que mi profundo dolor ,es que todo me lleva a la misma frase con la que empecé…esa es la triste realidad, y hay que admitirla, afrontarla y sufrirla, porque no hay nada más feo que vivir sabiendo que estás solo, rodeado de gente que te confía, desconfía, te traiciona, te perdona y te vuelve a decepcionar, vivir sabiendo que nuestra generación está hundida en un profundo mar del que se puede salir, sólo si nosotros nos lo proponemos. ES DIFÍCIL, NO IMPOSIBLE lograrlo.