juanpiso
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SKINHEAD La cultura Skinhead nació a finales de los 60 en el Reino Unido, mas bien el Londres, cuando los ‘Hard mods’, (Jóvenes blancos ingleses obsesionados por la moda y que escuchaban música Pop, Modern Jazz y R&B de la época, una importante banda mod fue The Who, también eran grandes amantes de las motos scooters tipo Vespa o Lambretta , empezaron a relacionarse con los ‘Rudeboys’, (Jóvenes negros inmigrantes jamaicanos que aportaron sus raíces musicales del Ska y el Reggae y que usaban un traje a dos tonos blanco y negro y de tres botones junto a un sombrero imitando a los gángsteres de las películas americanas,por lo tanto cualquier persona con media neurona comprendería que los skinheads no pueden ser racistas si son una fusión de culturas blanca y negra. En sus principios eran simplemente bandas urbanas de barrios obreros, donde generalmente había gente de color, que compartían sus gustos por los ritmos Ska y Reggae y de ideología contraria a la hippie. Estética: Cabeza rapada (en analogía a los negros, botas con punta de acero y tirantes en analogía al obrero), etc... Eran gente muy joven y engrosaban sus filas trepidantemente, hasta que la violencia llegó al fútbol (Tras la victoria de Inglaterra en el mundial de 1966) que hizo que acudieran a los estadios de los equipos de sus ciudades, se hicieron famosas las peleas entre seguidores de distintos equipos y con la policía, naciendo así el termino "Hooligan", hasta que estos enfrentamientos diarios acabaron por movilizar a la policía, a los jueces, y a la sociedad civil, que hicieron un circulo tan estrecho que acabaron ahogándolos. Muchos skins acabaron en prisión, otros dejaron el movimiento, y los más veteranos se convirtieron en ‘Suedeheads’o ‘Casuals’, una versión más Light que les permitió sobrevivir en el anonimato. A mediados de los 70 llega una explosión del Ska, que junto al nacimiento del Punk y del Oí! darían un nuevo impulso al movimiento Skinhead. Pero es también cuando el Nacional Front en castellano Frente Nacional (Partido Ultraderechista Ingles), comienza a manipular la imagen, primero de l@s Punks, y después l@s Skins, gracias a que no tenían muy clara su ideología, así surgen l@s Boneheads (cabezas huecas o naziskins). Los medios de ‘comunicación’ pronto empezaran a hablar de los skins como si todos fueran nazis, dándole una publicidad falsa y gratuita al movimiento. En 1988 se crea en EEUU la organización de nombre Skinheads Against Racial Prejudice "SHARP" en castellano Skinheads En Contra Del Prejuicio Racial. No es una organización política (aunque denunciar el racismo y el fascismo sea una actitud política) Es una organización que rechaza la violencia gratuita y que desea reunir a todos los Skinheads, Skingirls, y todo tipo de gente que apoye el movimiento con un único fin, limpiar la imagen que nos han dado y divulgar la autentica esencia del movimiento. Tampoco el SHARP pretende encuadrar a todos l@s Skins y poner nuevas etiquetas, pero si unirlo para denunciar a aquellos falsos skins nazis que nos han ensuciado el nombre y limpiar la imagen, y no solo a ellos repito, sino a toda la gente que nos apoye, pues como bien sabemos, la unión hace la fuerza. Intentando buscar organización con distintos grupos para montar conciertos, manifestaciones, y explicar a la gente y a la prensa la realidad de las cosas. Estética: Como se suele decir, el habito no hace al monje, y cada uno es libre de seguir una estética o no mientras tengas claro lo que eres, pero como seguidores de un movimiento o cultura (que no tribu urbana) como es la skinhead, también tenemos una indumentaria propia que se ha ido enriqueciendo a lo largo de los años y que nos define y diferencia del resto (estética copiada por los nazis y en algunos rasgos por los bakalaeros). CALZADO: Para empezar, el calzado típico de los skinheads han sido las botas militares, o los zapatos tipo Loafers, las skingirls aparte usan unos zapatos de medio tacón y con una puntera de acero, luego a lo largo del tiempo se han empezado a usar las futboleras que no son otra cosa que las botas de fútbol de toda la vida, que se empezó a usar en el mundillo hooligan. DE CINTURA PARA ABAJO: luego para la parte de abajo lo típico son los vaqueros estrechos, posteriormente se empezaron a usar también desteñidos con chorros de lejía, los vaqueros se suelen llevar cortos de pata como los llevaban los rude boys, también se empezaron a usar con el tiempo pantalones militares chandals con goma en los bajos,, luego las skingirls también usan faldas de cuadros escoceses por encima de la rodilla. DE CINTURA PARA ARRIBA: Se suele usar camisas de cuadros en honor a los obreros, también se usan polos , y para poner por encima se usan jerséis o chalecos de lana con cuello de pico, algo mas moderno que también se usa son las sudaderas tipo canguro con capucha y bolsillos y ya pues las chaquetas o cazadoras, lo clásico es una vaquera, o las Harrington que son unas chaquetas de tela vaquera con forro de lana por dentro de cuadros escoceses y también pues gabardinas, como pueden ser las Donkey que es como la harrington pero en gabardina o las clasicas Crombie, y lo mas moderno son las bomber. ACCESORIOS: Los clásicos tirantes de ½ pulgada, hoy en día sueles encontrarlos de cualquier color, incluso skataliticos, también hay quien usa boinas, y bufandas de lana con cuadros escoceses, y luego los cordones de las botas que suelen ser blancos, rojos o negros, hay quien les pone significados políticos a los colores de los cordones, pero a mi eso me la suda, también hay quien usa pulseras y cinturones de pinchos por la relación que hay con los punks, algo normal en las skingirls es llevar muchos pendientes en las orejas colocados de mayor a menor, al igual que se usan bastantes piercings, también por la relación que hay con los punks, y luego ya se suelen poner muchos tatuajes, el típico es una tela de araña en el codo. BASTA DE ESTOS GILES! PD: no savia esto del SHARP y me parese muy bueno lo q hacen y q esta bien q ahora esten tratando de cambiar la imagen q les han ensuciado PD2: no soy skinhead pero si los apoyo en esto
EL NEGRO JOSE LUIS, ICONO TRIPERO Y RICOTERO LA VERDADERA GRAN BESTIA POP El héroe de la canción más famosa de los Redonditos de Ricota era el jefe de la barra brava de Gimnasia y Esgrima La Plata. Falleció la semana pasada. Aquí, la historia jamás contada de quien inspiró al Indio Solari. El Negro José Luis lideró la barra del Lobo platense desde los años 70. Murió a los 46 años. Fue militante de la JP y fan del rock: Polifemo, Pappo, V8, Hermética y, por supuesto, los Redondos. POR GABRIEL FERNÁNDEZ Un entorno magnífico. En lo alto, un cielo limpio; acunando la multitud, los árboles del bosque platense. Miles de rostros ansiosos esperan el clásico. Sucede a principios de los 70: la gente no pregunta por el precio de las entradas, simplemente va a la cancha. Entre esa gente, justo en el medio de la cabecera local, hay un negrito delgado, fibroso, con hombros imponentes. La tribuna roja y blanca, desde un costado, en minoría, lanza su artillería con pegadizo compás: “Para ser hincha del Lobo/ dos cosas hay que tener/ una casilla en Berisso/ y un long play de chamamé”. Racimos de berissenses y mondongueros acusan el impacto, y la tensión social crece en los minutos previos al partido. Pocos atinan a mejorar el “hijos de puta” o el célebre “pincha, compadre...” El negrito no lo piensa más: utiliza su singular potencia para subir a codazos a un paraavalancha y empieza a cantar. En derredor se hace silencio, hasta que todos captan la idea. Minutos después, los otros tres costados del estadio aúllan la consigna, tosca y llana. José Luis Torres (a) El Negro José Luis, una bestia en la pelea callejera, dicta o vomita su historia, a modo de respuesta: “Seremos negros/ seremos basureros/ pero en La Plata/ mandamos los triperos”. El Loco Tabbia, un gordo enorme que participa del liderazgo gimnasista, sonríe. Vacuna, con sus andrajos y su paraguas pintado “Ginacia”, baila reivindicado. Y los pibes de la periferia empiezan a hablar del Negro José Luis. Puede decirse: no fue un buen hombre. Puede decirse: nunca atemperó la discordia horizontal. Puede decirse: su lealtad era imponente. Y también: no peleaba para mostrarse valiente. Peleaba porque le gustaba pelear. En un recordado recital de Polifemo, en el Club Atenas, logró que toda una tribuna lateral se volcara hacia el campo para batirse con los que habían conseguido la mejor ubicación. En otro, de Pappo, protagonizó una riña callejera memorable, a lo Tigre Millán, con un agravante: varios de sus rivales portaban navajas y su grupo rompió muchas cabezas a puro palo y fierro bien buscado. No fueron los únicos cuchillos que se clavaron en su cuerpo. Hinchas rivales, de Primera y del Ascenso, lograron herirlo, hospitalizarlo, mas no vencerlo. Rápidamente volvía, vendado, a los estadios y a los recitales. Algunas de sus tácticas fueron ingeniosas: al atardecer de un domingo sereno, poco después de empezar el segundo tiempo de un cotejo entre Gimnasia (triperos) y Quilmes (cerveceros), un grupo significativo de hinchas de Gimnasia se fue de la popular. Esperaron a los rivales trepados a los árboles. Cuando la gente del Negro Thompson –el histórico jefe de la barra de Quilmes– comenzó a recorrer el ecológico paseo platense, desde las copas llovían hinchas. El efecto sorpresa se completaba maniatando al huésped y lanzándolo al lago. José Luis no había leído a Sun Tzu, pero tenía sus recursos. A menos que estuviera atiborrado de drogas y de alcohol: en esos casos, sólo peleaba, sin planificación alguna. En una de sus tardes más oscuras, se lo pudo ver tieso sobre un parante de la cancha de Banfield. Los compañeros lo sostenían, hasta que en una jugada discutida, cayó. Golpeó su cabeza contra un escalón de cemento. Se paró enseguida, con una sonrisa nublada. Se quitó el polvo de la manga izquierda de la remera y volvió a su lugar ante el asombro de quienes lo daban por muerto. Como en los buenos tangos, vivió hasta grande con su mamá. La relación era enternecedora. Aunque parezca extraño, no faltaba el beso en la frente, el elogio desmedido y la comparación con otras mujeres, que derivaba inevitablemente en un triunfo de la Vieja. Su casa tenía las características de un hogar humilde “bien llevado” por la patrona. Su habitación era un compendio de banderas y elementos del Lobo conjugados con discos y posters de rock. Su tesoro más preciado: la grabación de un programa radial en el cual el Indio Solari narraba que él, el Negro JoséLuis, era la Bestia Pop. En distintas etapas de su vida escuchó a Polifemo, Pappo, Barón Rojo, V8, Hermética y, por supuesto, los Redonditos de Ricota. No lo sabía cuando los descubrió, pero Poli y Skay ya lo conocían. En los primeros recitales platenses de la banda, ese morocho enfundado en una gran bandera azul y blanca era más conocido en la región que quienes serían ídolos supremos en todo el país. Cuando la guía espiritual y el guitarrista todavía podían ir a triperear por los viejos tablones de 60 y 118 sin que se armara un amontonamiento, observaban el accionar del Negro e, inconscientemente, tomaban nota. Durante el primer lustro de los 70 fue uno de los Jotapé más entusiastas a la hora de movilizarse, tocar el bombo y pelear por un país mejor. El golpe de 1976 lo alejó de la política. Se dedicó a Gimnasia. Y a otros menesteres. Alcanzó el complicadísimo liderazgo de la hinchada luego de reyertas sorprendentes contra propios y ajenos. Entre fines de los 70 y mediados de los 80, su reinado fue turbulento, pero admitido. A su lado combatían figuras brillantes de las zonas bravías: Tabbia, el Oso, Arrieta, el Tucumano, Olivia, Wimpy. Emergía con luz propia un jovencito audaz: Marcelo Amuchástegui (a) El Loco Fierro. Entre todos, y con varios más, construyeron mitos, golpearon rivales, elaboraron poemas tribuneros, se convirtieron en la pesadilla de “la Bonaerense”. Una noche, que según amigos fue la misma noche en que Vacuna murió baleado en un local mítico llamado sin pudor “El Rancho de Goma”, fue hasta la sede de Gimnasia, en la calle 4, y estampó en las paredes: “Mi Vieja, el Lobo y Perón”. Llegó a discursear, a su manera, por los andenes porteños cuando el triperío se movilizaba como visita. Sentado sobre unos barrotes, explicaba a los más jóvenes la necesidad de luchar “por lo que es de uno”. Una verba inconexa pero sugestiva preparaba huestes eficaces, listas para arrasar lo que surgiera. Claro: amplios sectores de las capas medias platenses lo tenían como el peor ejemplo del mundo. Desde ciertos parámetros, tal vez lo fuera. El Negro lo sabía y su afirmación aumentaba. Había conocido el trato que algunos les dispensan a los humildes: su padre, trabajador de YPF, arrastraba su historia. Y aunque vivió tan poco como él, dejó su huella. Por entonces, su gente cantaba: “Todos nos llaman/ los negros de mierda/ la policía nos persigue sin cesar/ pero la gente que sabe, comprende/ que a Gimnasia lo queremos de verdad”. Haciendo alarde de una lógica sin hilván que, sin embargo, muchos palpaban con naturalidad. El día gris en que descendió Gimnasia, allá por el 78, se llenó los bolsillos de piedras, se calzó la albiazul y salió a recorrer el centro de la ciudad, sólo, a la espera de bromas y cargadas. Esa vez no las hubo. Con los años, el consumo fue aumentando, las entradas a las cárceles se intensificaron y su liderazgo fue decreciendo. Tabbia estaba más viejo, pero Fierro irrumpía con dotes organizativos, energía física e intransigencia ante la policía. “El Negro José Luis es nuestra bandera, Fierro es nuestro jefe” empezaron a decir los muchachos de las áreas sureñas que no figuran en las visitas guiadas a la capital provincial. El transvasamiento generacional se dio, y el Negro quedó como bandera. Siguió peleando, aunque sin asumir la orientación. Pero, como en las buenas películas de piratas, cuando las canas empezaban a surcar sus cabellos, el amor irrumpió y capturó al imposible. Hay quien dice que le hizo bien. Lo cierto es que cuando empezaban a esfumarse los 90, una lobita hizo su irrupción en la agitada vida de nuestro héroe. La bautizó Paloma Azul, sorprendiendo no por los colores, pero sí por un pacifismo que parecía ajeno a su personalidad. Este es el testimonio de un amigo común que pudo ver el primer encuentro del Negro José Luis con su hija. “Ella se veía tan chiquitita, porque vos viste lo que es la espalda del Negro. Primero se quedó paralizado, y después se transformó. La agarraba, se reía, le cantaba algo de los Redondos, qué seyo. ¿Sabés qué? Ahí me di cuenta de que era la primera vez que el Negro era feliz, feliz así, como cuando uno está recontento pero de veras. ¿entendés? Y ahí me dio lástima.” ¿Lástima? “Sí, porque me di cuenta de lo que pensaba. Como si lo dijera en voz alta. El tipo la miraba y yo, que lo conozco, sé qué pensaba ‘¿cómo alguien tan malo como yo pudo hacer esto tan hermoso?’. José Luis estaba fascinado, loco, emocionado con la pibita. Por ahí si le hubiera llegado antes... qué sé yo, por ahí si le hubiera llegado antes él hasta hubiera aceptado que merecía tener una nena así... ¿no?” Aunque suene raro en un país que parece no tener códigos, José Luis y su entorno garantizaron durante bastante tiempo algunas normas cuya mención puede confundir a los que miran el trazo grueso de los alrededores. ¿Qué garantizaron esos tipos ultraviolentos al frente de una hinchada tablonera, recia, amable (al decir de Ardizzone), como la de Gimnasia? Básicamente, la presencia de la familia en las canchas. Lo que la propaganda de la AFA no consiguió, lo que los superpoderes policiales no obtienen, lo lograron Tabbia, José Luis y Fierro. Quien esto escribe, a riesgo de contrastar con pundonorosos eticistas, puede afirmarlo por experiencia propia: en los trenes, en los micros, en los laberintos de las zonas futboleras, se cuidó siempre a la compacta madeja de hombres mayores, mujeres y niños que buscaron en la pelota un juego y en la camiseta una pasión. Las peleas fueron descomunales. Pero los rivales eran unos gordos espectaculares que “estaban en lo mismo”. Fierro murió baleado por la policía en Rosario. El Negro José Luis, la Bestia Pop de los Redonditos de Ricota, se fue el 7 de junio, días después de que un dolor trivial lo llevara hasta un centro de salud. Tenía 46 años. Sus últimos momentos los pasó junto a dos hinchas de su grupo: El Volador y Torugo. Una bandera azul y blanca lo envolvió al final. Varias camisetas de los Redondos lo despidieron. Manos nudosas hicieron la V. Quizás le cueste llegar hasta donde está su padre. Tal vez deba esperar para abrazar de nuevo a la Vieja. Pero cuando pueda, lo hará. Lo hará como cuando era un chiquito oscuro, y volvía al hogar después de trompearse con los “chetos” en las plazas platenses. ¿Qué hacía –y qué hará– José Luis? Le daba un beso al hombre de la casa y estrujaba a la madre, a la cual le decía que la quería tanto como al Lobo. Lo cual, ella lo sabía, era mucho decir. Fuente:http://www.mundoredondo1.com.ar/Juguetes/vgbpop.htm https://ugc.kn3.net/s/http://www.youtube.com/v/kDf7pyvTRko link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=kDf7pyvTRko
El Indio y su homenaje Carlos Solari le regaló un poema a Las Madres. Lo grabó en video, solo, en su casa por pedido de la gente de RadioTea. Se suma así, a un homenaje del que ya participaron, entre muchísimos otros, Manu Chao, Sting y Bono. aca pongo el link con el video del poema donde lo resita el indio(no se como ponerlo directamente)http://www.ciudad.com.ar/nota.aspx?id=01629840 El Indio Solari, Manu Chao, Sting, Bono, Saramago, Galeano, Andrés Ciro, Fito Paez, Chizzo, El Pelado Cordera, León Gieco, Jorge Drexler, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Caetano Veloso, Mario Benedetti, Leo Sbaraglia, Ruben Blades, Chico Buarque, Calle 13, Aute, Martin Sheen, Iván Noble, Federico Luppi, Eusebio Poncela, Toquinho, Alfredo Alcón, Norman Brisky, David Byrne, Pino Solanas, Roa Bastos, Julieta Díaz, etc, etc etc. Los nombres se apilan como ladrillos de un muro muy firme cuando la causa es justa. En un ejercicio de fortalecimiento de la memoria, cientos de personalidades de la música, las letras, el teatro, la televisión y la poesía, le rindieron homenaje e hicieron su personal regalo a Las Madres de Plaza de Mayo, y en su nombre, a todas las madres del mundo. A las que luchan. Esta vuelta le tocó a El Indio Solari. Uno de los personajes más misteriosos, encumbrados y reacios a las cámaras y los medios de la historia del rock argentino. Y cuenta la gente de RadioTea que lo hizo sin vueltas, sin requisitos, simple. Es un homenaje a las Madres de la Plaza y, quizás, también sea un homenaje muy personal a su propia madre. La que vivía con él y su familia. La que partió a un lugar mejor una semana antes de su show de Jesús María. Celina. Pero eso sólo Carlos lo sabe. Fuente:http://www.ciudad.com.ar/nota.aspx?id=01629840