juanpepeloto
Usuario (Argentina)

Los sueños se convertirían en imágenes televisivas Un equipo del laboratorio japonés de neurología ATR dirigido por Yukiyasu Kamitani pretende transformar nuestros sueños en imágenes de televisión con una nueva técnica de análisis cerebral. Así, el grupo de investigadores japoneses comandado por Kamitani declaró haber logrado, “por primera vez en el mundo, recrear en imágenes el contenido de percepciones cerebrales complejas“. Los trabajos de los expertos consistieron en hacer observar una letra del alfabeto a un individuo y reconstituirla en una pantalla analizando la actividad cerebral del sujeto. Acto seguido, los científicos interceptaron señales eléctricas procedentes del ojo y verificaron la concordancia entre la forma observada y la reproducida, y estimaron que “si un día llegamos a poner en imágenes las señales que atraviesan nuestras neuronas, podremos, quizás, ver en una pantalla nuestros sueños y otros pensamientos, como si fuesen películas o programas de televisión“. Para lograr ese dispositivo de conversión de señales cerebrales en imágenes, el equipo de Kamitani desarrolló una especie de decodificador de las variaciones cerebrales a través de la asociación de un tipo de señal y de una forma básica conocida, y a continuación combinó varias parejas de señal-forma para recrear imágenes complejas. Además, el grupo de investigación nipón consideró que ese proceso debería permitir el desarrollo de nuevas formas de interacción entre el hombre y las máquinas, estableciendo un conjunto de relaciones entre una combinación de movimientos y un motivo de señales cerebrales. Asimismo, de acuerdo a la agencia de noticias AFP, la técnica empleada también podría dar la posibilidad a arquitectos y otros creadores de mostrar los proyectos que tienen en la cabeza incluso si no encuentran las palabras para explicarlos o no saben dibujarlos. Por el momento, el sistema diseñado por Kamitani y compañía es limitado y no permite reproducir todas las percepciones, y exige, en primer lugar, realizar un panel de correspondencia entre formas y señales para cada individuo. Me parecio muy interesante comenten q les parece! Fuente: http://www.***/sobredosis-de-tv-los-suenos-se-convertirian-en-imagenes-televisivas
¿Por qué aplaudimos? El aplauso (del latín applaudere) es principalmente la expresión de aprobación mediante palmadas, para crear ruido. Hoy en dia tenemos la costumbre de aplaudir para expresar nuestro apoyo o regocijo ante algo, pero esta tradicion es muy antigua... Los griegos expresaban su aprobación a las obras de teatro vitoreando y aplaudiendo. Los romanos chasqueaban los dedos, aplaudían y hacían ondear la punta de sus togas, o bien, sacudían tiras especiales que se distribuían entre el público para tal propósito. En el siglo XVII, chiflar, pisotear y aplaudir era lo correcto para mostrar aprobación a un espectáculo. Tales prácticas se observaron también en las iglesias durante un tiempo, pero cuando el clero prohibió estas manifestaciones, toser, tararear o soplar por la nariz pasaron a ser la forma en que se aprobaba un sermón brillante o un coro bien entonado. Los psicólogos afirman que cualquier forma de aplauso satisface la necesidad humana de expresar una opinión, y además da a la audiencia la sensación de que está participando. Palmear una mano contra otra para expresar aprobación posiblemente se derive de palmear la espalda de alguien cuando lo felicitamos. Como los espectadores no pueden palmear a los actores en la espalda, aplauden. Aplaudir también es una forma de expresar la emoción reprimida o el deleite. Los niños y los chimpancés lo hacen espontáneamente. Desde la época del Imperio Romano se contrataban personas para que aplaudieran durante un evento. El emperador Nerón pagaba a casi 5,000 plausores para que aplaudieran sus apariciones en público. Ensayaban dos tipos de aplauso: imbrex, con las manos ahuecadas, y testa, con las manos planas. Más tarde, se recurrió al truco de colocar entre el público a personas contratadas para aplaudir llamadas claque, palabra francesa que quiere decir aplaudir y animar a los espectadores a que siguieran su ejemplo. Esta costumbre se extendió en los teatros de Nueva York, en el Metropolitan Opera House y todavía era común a principios del siglo XX en los teatros europeos. Algunas veces, claques rivales aplaudían o silbaban en una misma obra. Asi pues, ya ve como no es precisamente actual el hecho de llevar publico a algunos actos, por ejemplo programas de television, para que aplaudan cuando se lo pedimos. El aplauso indiscriminado es ampliamente considerado una violación de la etiqueta concertística de música clásica. Ha habido cierto número de intentos de restringirlo en diversas circunstancias. Por ejemplo, los teatros de Berlín prohíben el aplauso durante el espectáculo y antes de la bajada del telón. Los políticos y actores famosos reciben a menudo aplausos tan pronto como aparecen en escena, incluso antes de iniciar sus discursos o interpretaciones. Este elogio se da para demostrar la admiración por sus logros pasados, y no es una respuesta al mitin o representación al que el público asiste. En algunas ocasiones, el aplauso sucede en mitad de un evento. Por ejemplo, el presidente de los Estados Unidos, en su Discurso del Estado de la Unión, es interrumpido a menudo con aplausos. También suele ser habitual que los intérpretes de jazz reciban aplausos en mitad de una melodía, tras terminar un solo improvisado. Aunque ya se ha mencionado que aplaudir durante una sinfonía se considera una falta de etiqueta, no siempre sucede así en las óperas. También es frecuente que el público que asiste a los programas de televisión aplaudan durante el inicio y fin de éste, así como en los cambios de escenario. Si el programa es un concurso, el participante recibe aplausos por sus aciertos y desaprobaciones en sus fallos («¡ohhh!»); al final del concurso normalmente le dedican una ovación al ganador.