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juankysain

Usuario (Argentina)

Primer post: 3 abr 2011Último post: 10 abr 2011
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Nota de Ciro Pertusi en pagina 12
InfoporAnónimo4/3/2011

Yo, Ciro En 1992, cuando Attaque 77 gozaba por primera vez del éxito con "Hacelo por mí", Víctor Pintos entrevistó a Ciro Pertusi en el pequeño departamento de Lugano donde vivía con su familia. Hoy presentamos ese testimonio tal como fue publicado originalmente, en forma de texto en primera persona. Es una confesión imperdible. Y sirve para saber dónde están las raíces de la autenticidad de esta estrella de estos días... Esta es mi pieza. Esta es mi casa, un departamento en Lugano, el viejo Lugano, un lugar bárbaro. Acá vivo con mi familia que son mi vieja Estela, mi hermano Federico y mi hermana María. Mi viejo se suicidó en el 79, por ahí. Acá en esta casa no hay ningún recuerdo de él. En ese tiempo nosotros vivíamos en Boedo. Yo tenía 11 años, creo, o 12. Mi viejo trabajaba en una fábrica de su padre; era obrero, chofer de una camioneta. En una época empezó a andar mal. Mucha ginebra, algunas pastillas. Andaba mal a nivel anímico, no tenía buen trato con la familia. Depresión. Después llegó a lo que llegó. Agarró un revólver y se pegó un tiro. Al principio me preguntaba por qué lo hizo, por qué lo hizo. Hoy en día, poniéndome en su lugar, diría que dijo: Yo no quiero molestar más ni que me molesten más. Entonces se pegó un tiro. Después de lo de mi viejo, mi vieja reamó su vida con otro chabón. Y bueno, medio que cambiamos de lugar porque era muy doloroso estar en esa casa de Boedo. Fuimos a un departamento alquilado. Y vinieron épocas malísimas, porque cuando mi viejo laburaba y mi vieja también trabajaba había algo de guita, entonces no nos preocupábamos. Pero después vino Martínez de Hoz, todas las transfugueadas militares, y nos quedamos sin casa. Porque alquilábamos. Recién éste es el primer lugar que es de mi vieja. Todavía no tenemos la escritura porque es un plan Fonavi de ésos que se pagan de a poco, pero sabemos que ya se lo adjudicaron. Cuando mi vieja rehízo su vida, empezamos a alquilar acá y allá, toda esa movida de los meses de depósito, cada vez peor, cada vez peor, hasta que una vez no pudimos renovar en el departamento donde estábamos porque el dueño lo quería para la hija que se casaba. Y nos mandaron una cédula de desalojo. Y gracias a esa cédula, por la que íbamos a quedar en la calle, fuimos a la Comisión Nacional de la Vivienda, donde ya estábamos anotados, y nos mejoraron el puntaje y conseguimos esto. Y cuando conseguimos esto, no sabés cómo estábamos. Saltábamos de alegría. Porque es lindísimo este lugar. Llegamos y estábamos solos en el edificio, y teníamos que bancarnos la historia de gente que quería meterse. Los viejos quilombos de que viene gente y quiere usurpar, y vos tenés que andar calzado y todo ese tipo de cosas. Pero para nosotros vivir ese peligro era una alegría porque sabíamos que estábamos defendiendo algo que no era de un hijo de puta que nos estaba cobrando un alquiler. Sabíamos que algún día iba a ser nuestro. En esa época me habían echado de un laburo, pegué un juicio y con esa guita entramos acá. A mí siempre me acostumbraron a dejar el sueldo en casa. Medio sueldo era para mi vieja y el otro medio para mí. Bueno, me quedé un tiempo sin laburo y después conseguí el Correo. Duró dos años, me ayudó un montón. Era mensajero, andaba con telegramas. Eso me salvó porque andaba mal, yo soy un tipo que cuando no ando con ocupación me vuelvo medio depresivo. Como cualquiera, no. Viste que cuando perdés un laburo y estás al pedo, te empieza a pegar mal. Y sabés cómo es eso, estás al pedo y hacés cualquiera, sos capaz de salir a afanar si no tenés plata. Eso, de acuerdo a la estabilidad emocional de cada uno. Yo siempre me mantuve bien por suerte. Simplemente por mi familia, porque tengo un hermano, una hermanita, mi vieja. Es un patrimonio. Todo lo que me puede dar fama, me lo pueden quitar, pero a mi familia no, porque yo me voy a matar por mi familia. Cuando empecé con el Correo, Attaque empezó a andar bien. No fue cuando yo lo necesitaba porque andábamos tan mal... Empezó a andar bien cuando yo anduve un poco mejor. Un día vine y le dije a mi vieja: mirá, si había algo que yo quería, era que vos tengas un lugar donde caerte muerta, no un lugar alquilado donde por una de esas cosas de la vida palmás, lo digo aunque es feo hablar de eso, y dejás a dos hijos que no tienen hogar. En cambio acá estás segura, ya tenés tu casa. Entonces yo me sentía realizado con eso, y agarré y me fui. Tranquilo. Yo quería vivir mi vida. Desde los 15 años quería vivir solo. Me fui a un hotel, a una pensión en Flores. Viví en esa pensión hasta que hicimos un Cemento glorioso y con esa guita tuve la entrada para alquilar el departamento donde estuve hasta hace poco. Ahora la onda es que volví a vivir con mi vieja porque dentro de poco hay una posibilidad de pegar una casita toda desarmada por acá, por Lugano. Y dentro de un tiempo, espero que el grupo me siga dando para seguir levantándola. Mi sueño es cortito, lo tengo desde hace mil años: quiero tener una casa. Lo demás viene solo. Cuando yo nací, seguro que mi viejo me miró y me dijo: vos sos de Boca. El era fanático de Boca. Yo crecí jugando al fútbol, como cualquier pibe de barrio, hasta los 13 ó 14 años, cuando conocí el rocanrol. Después volví al fútbol con la era Maradona. No tanto en el 81 sino en el 86, con el Mundial. Ahí me di cuenta de ese tipo. A Maradona, aunque no lo conozco mucho, sólo hablamos un par de veces, lo siento como un hermano más. Cada vez que lo veía hacer un gol, me daban ganas de estar ahí, de ser compañero suyo y abrazarme con él por el gol. Sentía una cosa terrible. Bueno, volví al fútbol con Maradona y volví a la cancha de Boca, volví a parar ahí, más que nada a ver cómo se desarrolla el sentimiento popular. Más que nada, lo social. Al fútbol no le presto atención, para eso lo miro después en casa por televisión, ahí estoy más tranquilo. Ahora ya no voy a la cancha. Imaginate, es un quilombo, me lo paso firmando autógrafos. Pero conocí a los pibes de la barra brava, que me dijeron que estaba todo bien, que cuando quisiera ir a la cancha los viera a ellos, porque donde están, nadie me va a molestar. Pero más que nada no voy para cuidarme la voz. No soy un tipo cantor. Entonces voy a la cancha y me pongo a cantar, y me cago la voz. Yo pienso que en el futuro hay dos cosas que me gustaría hacer. Me gustaría quedarme en el rock, ser productor o tener un estudio, algo así. Si no, terminar en un paravalancha, ser un gordo de los que están ahí, de esos gordos con aguante, y estar ahí y alentar a mi equipo y viajar a todos lados, y prenderme en escaramuzas y mil quilombos por una bandera simplemente, eso estaría bueno. Y me gustaría seguir acá. Vivir en Lugano. Vivir y morir en Lugano. (—) Mongocho 77 En un primer momento, la banda se llamó Namores, un nombre parecido a Ramones. "Incluso llegamos a aparecer todos vestidos como el príncipe Namor", recuerda Ciro. Pero dejaron el nombre por demasiado ridículo. Sigue: "Una noche yo estaba hablando con mi hermano sobre el nombre del grupo, queríamos algo que identificara a la música y descubrimos que casi todas las bandas que más nos influían, habían hecho su explosión en el 77, el año de la revolución punk en Inglaterra. Entonces el número 77 salió solo, como un punto de referencia primordial. Y bueno, estábamos en una cama marinera, Federico arriba y yo abajo, tirando nombres: tanto 77, no se cuánto 77, mongocho 77, y de pronto mi hermano dice "attaque 77". Le dimos vuelta muchas veces y no había con qué darle. Era perfecto. Y el resto de la banda estuvo de acuerdo". "De ahí en más, nos idolatrábamos a nosotros mismos, pintábamos el nombre por la calle, inventábamos logos. Hasta que el más guaso fue un círculo con el número 77 adentro. Después llegó la estrella tipo Clash. Ahora ponés ese dibujo y la gente sabe que somos nosotros..." (—) Demian Ciro no se llama Ciro. Según su documento, ese argentino nacido el 18 de marzo de 1968 se llama Demian Horacio Pertusi. Demian por la admiración que tenía su mamá por el libro Demian de Herman Hesse. El nombre que lo identifica en la escena del rock, sin necesidad del apellido, lo encontró en la adolescencia. Así lo cuenta: "Estaba en primer año del colegio y la bolilla más corta del libro de historia era una que contaba lo que había hecho Ciro, el rey de los persas. A fin de año, cuando parecía que me llevaba la materia a examen, me estudié de memoria eso de Ciro y zafé. De ahí me quedó el nombre..." Publicado en el Suplemento No de Página/12 en 1992. .

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Piropos de obreros
Piropos de obreros
HumorporAnónimo4/10/2011

PIROPOS DE OBRA: El veneno de la araña mata a la lagartija... ¿Qué veneno tendrá tu concha que me acalambra la pija? Corazón de arroz: la que me cuelga es para vos. Las chicas no me quieren porque no tengo patilla, pero tengo un limpia-tubo que me llega a la rodilla. De lejos te vi venir y me pareciste una groncha. Si negra tenes la cara, ¡¡como tendrás la concha!! Tenes el andar del ganso y el color de la guinea ¡Y tenes el culo más negro que caño de chimenea! El naranjo nació verde, el tiempo lo maduró; mi garcha nació peluda y tu culo me la peló. En Los Andes cae la nieve, en la Pampa crece el ombú y en la zanja de tu culo toma agua mi ñandú. El camello muere en la arena, el águila muere en la roca y yo me quiero morir acabándote en la boca. La Pampa tiene el ombú, el ñandú la ligereza y mi bicho acá colgando tiene una flor de cabeza. Nena, pero con esas tetas ¿para qué te pintas los labios? En el cielo las estrellas, en el campo el alambrado y en el medio de tu culo mi chorizo colorado.

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