juanka2577
Usuario (Perú)
“¿Tío que es ser emo?” Me disparó mi sobrina de 14 años en medio de la ensalada criolla y las lentejas con arroz del lunes. Después de tomar un respiro y alejar el plato con una mirada de “¿tú también Brutus?” le respondí: “Pues emo es, es, esteee, es como una tribu urbana, que agrupa chicos que les gusta determinado estilo de música y forma de vestir. “Emmm chekale a la wikipedia.” Obvio mi sobrina no entendió ni medio de lo que le dije. Ni tribu urbana, ni estilo de música, ni siquiera la palabra “agrupa”. Pero me hizo caer en cuenta de una cosa: tengo una adolescente prospecto de “emo” en casa. Como cualquier tío preocupado y cual profesor de O.B.E comencé a hacer las averiguaciones respectivas. De saber lo que es un Emo lo sé, es decir, puede señalarlo con un dedo y decir “tal tipo es emo” o “eso es el estilo emo”, pero intentar descifrar la mentalidad “emo” no se me había pasado por la cabeza, hasta este día. Emo, según me dice el Internet, deviene de “emotional” (emocional) se refiere a lo particularmente sensible de los que conforman esta tribu urbana. Para ir en claro: tribu urbana es determinado segmento que se agrupa por afinidades (en este caso: la musical). Ya, pero aún no me queda muy en claro esta cuestión de las características de los “emos”. Revisando más páginas encuentro distintos tipos de manifestaciones del fenómeno/moda “emo”. Algunas comparaciones se me vinieron a la mente y muchas asociaciones con otras tribus urbanas. Chucearse (del peruanismo “chuzo” entiéndase por “tajo”, incisión con objeto filoso osea “meterse cuchio”) a ver si entiendo ¿eso no era exclusivo de los “chicheros”? Según leo es una practica llamada “cutting” (cortase) y es para experimentar o “gozar” con el dolor. Puro sentimiento familiarizado con los habitues de la fenecida Carpa Grau. ¿No sería mejor meterse un martillazo en los dedos?, ¿atraparse los dedos con la puerta? Duele casi lo mismo, pero la marca no es tan rochosa, como si lo es, varios tajos en los brazos, antebrazos y muñecas. “Es que así experimento el dolor” dice una “emo” en un foro de Internet: mamita cógete una teta con un alicate y vas a ver lo que es el dolor. Depresión: Vivir triste, deprimido, solitario y gris es un requisito fundamental. Ah caray, ¿había una moda donde es obligatorio deprimirse hasta el pensamiento suicida? No thanks. Me ha costado cantidades industriales de dinero en terapia para salir de ella (la depre) que no me explico como una persona en su sano juicio debe tener como requisito vivir miserablemente. Es decir me parece tan inexplicable como las secretarias eternas sufriditas escuchando radio ritmo (romántica) con canciones y baladas llorosas de “porque se fue y porque murió porque el señor me la quito” (paréntesis: el ese señor es un chucha ¿ok?) todo el santo día. Diferente forma pero mismo mensaje: la eterna melancolía. Chicos: ¿Nadie les dijo que la alegría no es sólo brasileña? Ser infeliz en Latinoamérica no es ningún mérito. Es decir nuestros países tienen una visión tan deprimente de por sí, que ser melancólico o triste adrede suena a falta de respeto con la miseria y las cojudeces que campean impunes en nuestro continente, asumo que un mocoso en algún país del “primer mundo” debe ser muy triste el no sentirse aceptado socialmente y suicidarse por aburrimiento, pero (y mirando al campo local) ¿en Perú? Give me a fucking break. En el Perú nos sobran los motivos para cortarnos de un tajo las venas: Alan García, sendero luminoso, el gobierno de Fujimori, la corrupción, la selección de futbol, el congreso, tongo cantando “la pituca” en inglés, Magaly y un largo etc. No jodan pues. Ideas suicidas: Nadie apreciará la vida tanto hasta que alguien se juegue la misma en algún momento. Es cierto, lo recomiendo como terapia, si nunca te han asaltado con pistola, sobrevivido a un choque de autos, créanme que nunca se les ocurrirá suicidarse o al menos la idea se les hará un poquito lejana. Después del terremoto del 2007 una amiga a quién no veía desde hacía años (a quién casi juraría ya estaba en el “otro barrio”) me contó su terrible experiencia en medio del terremoto (que aquí en Lima no paso de un feo susto), “la verdad no quería morir” me dijo; yo respondí: “¿no querías morir?; pero eso lo has estado deseando desde que te conozco” -“sí, pero ya en ese momento, no quise”. Años de deseos tanáticos echados al agua. La oscuridad: O mejor dicho lo “gótico” o “neo gótico”, vestirse de negro y mezclarlo con rosa (en el caso de las chicas, porque sólo las chicas usan rosa ¿no?), gafas oscuras, palidez mortecina, ambientes oscuros. Pero ¿qué carajo? ¿Acaso no hay para un foco? El color negro se ha venido paseando como color insignia de diferentes estilos en la música, desde el metal hasta el wave. En mi caso ahorra mucho trabajo en combinar colores, permite llevar el mismo par de jeans por más días de lo habitual y adelgaza sobre todo. La música: Si me dijeran que lo “emo” tiene que ver estrictamente como despertar emociones como la tristeza, melancolía y “etcs” afines pues “Nesum Dorma” de Puccini, “La Foule” de Edith Piaf, “Lo dudo” de “Los Panchos” califica como emo. Despiertan emociones, sensaciones; son canciones tristes, melancólicas y la tristeza en las canciones populares abundan: el bolero, el tango, el pasillo, el huayno, (siguen firmas) y yo nunca he visto a Segundo Rosero con un polo de “My Chemical Romance” (que me suenan a “Greenday” pero vestidos como “Marilyn Manson”). Lo freak: O lo que es lo mismo clonarse o la imitación de patrones. “El cuervo”, “Ghost World”, “El extraño mundo de jack”, “El cadáver de la novia”, han generado cantidades de clones de Enid, Jack Skellington y Eric Raven (post mortem), con lo cual el merchandising de cada obra y de toda la parafernalia “emo” genera ventas y dividendos a las tiendas especializadas. Para muestra un botón: antes de esta moda, yo, solía usar un morral del ejército, una pieza tosca de lona con remaches resistentes, que era una mochila “todo terreno” y a un precio baratísimo. Hoy esos morrales cuestan el cuádruple de su precio original y la industria de las maletas y mochilas hoy ofrece variedades “alternativas” con motivos y dibujitos alusivos. Estar a la moda siempre ha costado dinero. Ahora puedo ver un poco más claro al respecto al “emo” y lo veo en las modas que antecedieron a esta generación, a mi generación y a las demás. Y puedo verlo porque alguna vez anduve por ahí y puedo contarlo con algunas fotos de cuando tenía 15 o un poco más. Lo que sí sé ahora es, que, cuando mi sobrina vuelva a preguntarme sobre la próxima moda le diré es lo que se lleva este año y serán las fotos de las que se reirá (y con vergüenza) años después, cuando estaba en todo el proceso de encontrarse a si misma. (nota final uno: si encuentro una foto de esos años, se los juro, la posteo.) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=evphXreOGRA
Digamos que es una especie de aburrimiento de dimensiones elefantiásicas ¿No te sucede cuando ves una película malísima en la televisión por quinta vh(porque no hay más que ver en la tv o llegó cortaron el cable) o escuchas el mismo sonsonete en la radio? No hay nada nuevo, ya lo oíste, ya te la sabes. Esa es la única explicación que se me ocurre cuando alguien me pregunta “y del corazón ¿cómo vamos?” y mi respuesta es: “tranquilo, ¿yo? tranquilo” La explicación iría por el lado de que, hasta la fecha, no me he topado con un espécimen que no me salga con los mismos hitazos bailables del floro femenino. Por favor –ejem- señoritas más originalidad: la desesperación, la melancolía, la soledad, la necesidad de reproducción, la calentura pueden ser pretextos para arrancar; mas no para mantener una relación. ¿Se está oyendo claro por allá? No importa. Es curioso de que aún existan algunas chicas que creen que un hombre no se aburrirá al escuchar de SUS inseguridades o de SUS planes. Remember this: esos son SUS planes, no crean que los hombres no se dan cuenta de cómo los están llevando al matadero. Me refiero al cadalso, no al telo. Si bien es cierto, algunos no se dan cuenta de que están encima del carrusel y de que tanto pasearlo en medio del mareo ya tienen el anillo en el dedo o , fíjate tú, vengan con carita de angustia porque ya llevan varias faltas en el calendario. No crean que esa cara que ponemos es de enojo: es la cara de la derrota, del saber que en vez de estarla metiendo (sapazos nosotros) NOS la estaban metiendo. Digo la inyección social del matrimonio base de familia, base fundamental de la soledad, digo, de la sociedad. Experiencia no necesariamente implica conocimiento. A cuantos hombres no se les oye decir: ¿Quién rayos entiende a las mujeres? Nadie. Ellas se entienden, manejan otros códigos, mensajes secretos, mensajes en algún códice secreto que viene con el flujo menstrual. Este pequeño inventario no pretende ser un estudio, ni por joder, del género femenino. No pretendo ni por asomo hacer un catálogo de TODAS las mujeres, pero al menos sí, con las que he conocido y tropezado, caído, enredado, relacionado, arrimado, amodorrado, aburrido, engañado, ilusionado, maltratado, violentado y hasta horrorizado. Porque al final de todo, la mujer no sólo es un misterio: Es un deporte de alto riesgo. LA LIMEÑA TRADICIONAL: Su idea es la casa (propia), los hijos (la parejita) el matrimonio de blanco con pedida de mano previa. Requisito indispensable: Solidez emocional (Se entiende que la de ella no) y económica (se sobre entiende que este requisito tampoco es de ella) Ama de casa modelo y madre ejemplar, presidenta de Apafa y algunos estudios que tuvo que dejar, porque, la labor de madre es lo primero. LA LIMEÑA TRADICIONAL RELOAD: Su idea es una casa alquilada o mini departamento construido en los aires de la casa paterna (de él o ella). No importa dónde: la prioridad es acomodarse. La característica básicamente es el de adecuarse al embarazo imprevisto (“ups, nos falló el método mi amor”). Por lo general esta especie de fémina no estudia, y si estudia es “algo” mientras ve cual espécimen masculino cumple con sus requerimientos. Estos dos especímenes son los que más abundan en la ciudad capital. Pero por características emocionales o conductuales se subdividen en: LA MELANCÓLICA Si los señores de la Lima que “ya fué” escuchaban religiosamente “Radio Cora”, esta fémina escucha “Radio Corazón” o “Ritmo Romántica” como si no existieran más emisoras en el dial. Viven añorando o deseando romances que no tienen el valor de iniciar, por aquello de que “no hay melancolía más grande que añorar aquello que nunca sucedió”. Si inician una relación tratan de que todo se encamine en un romance de características a los descritos por Delia Fiallo, Corin Tellado o Yolanda Vargas Dulché. De encontrar pareja, no importa si está no genera ningún problema: ella lo generará espontáneamente, de la nada, por las santas waves y lo hará porque: “sufrir por amor es muy bonito”. Agradeceremos el día que un cataclismo destruya hasta los cimientos Televisa o cualquier productora de telenovelas. Que no quede huella, que no, que no. LA MALAGRACIA Tiene pinta de que todititito le aburre. Hasta la sal le parece sosa. En algunos casos tiene ese airecito intelectualoide, que le ha hecho ver la importancia de preocuparse en ser un poco “más” (un par de libros de Chopra, Osho, La Vaca, con un remix de Agatha Cristhie, Harry Potter y la tía esta de los vampiros adolescentes) frente a “los demás”. Si no la halagan por algo, se siente ofendida y abandonada. Requiere atención constante. Perdón, atención no, lo que requiere (exige) es veneración, ofrendas (algún sacrificio humano no está demás), cirios, sándalo y patchouli. Ella tiene que ser el centro del universo para su pareja -y el resto debe notarlo -sino, no merecen estar en su proyecto de vida. No merecen estar en el (su) universo. LA INCOHERENTE Pide libertad absoluta, pero te chequea como Reyna a Maradona. Dice ser completamente “independiente” y “moderna” pero espera que le abran la puerta al ingresar a donde sea o tener citas donde no ponga ni un solo centavo, es decir, muta de principios según la ocasión. Podría tener una carrera prometedora en la política: te dice que sí al principio, luego no o peor aún: talvez, puede ser a lo mejor, que quizás, vamos viendo en el camino. No pierdas tiempo Forrest: ¡corre, corre, corre! (Y elige a otra candidata: bendito sea el voto preferencial) LA TRISTE Su vida es un innumerable conjunto de experiencias traumáticas de toda índole, pobechita, te la vas a pasar de pañuelo o de terapeuta ad honorem (pero con derecho a roce) Si bien es cierto algunas historias sí pueden ser trágicas, algunas féminas suelen “inflan” un poquito sus “tragedias” porque, digamos, si su viejo nunca le compró un pony a los 12 años no es lo mismo que algún desgraciado la haya tocado indebidamente a la misma edad. ¿Muy cruel? A no dudarlo; pero es cierto: hay mujeres tristes y tristonas, mujeres simples y simplonas. El problema radica en hallar la diferencia, cosa complicada porque ya sabemos de la habilidad de muchísimas mujeres de llorar con mucha, pero mucha facilidad. LA LOCA Definitivamente es un deporte de aventura. Estoy siendo injusto, es en realidad una ruleta rusa con más de una bala en el tambor. Ok, ok, no te aburres nunca, el problema/ventaja reside en que no sabes con que cosa te puede salir en cada cita con ella. Puedes tener la suerte de que se ponga tan desinhibida como cualquier femme fatale del cine para luego mutar horrorosamente frente a tus ojos en Alex Forrest (Glenn Close en “Atracción Fatal”) o el personaje de Kathy Bates en “Misery” Si empieza con el rollo de la energía cósmica o de que aún conversa con sus amigos imaginarios de la niñez, salta del auto, di que vas por más pop corn en el cine y escapa. Cruzar la frontera por Tijuana vestido con glow sticks es menos peligroso que quedarse junto a ella. TU AMIGA DIGITAL Acéptalo: alguna vez trataste de buscarte una chica por Internet. Todo parece bacán, todo parece fluir bien chévere. Bonito, todo te parece bonito, pero hay un problema: ella vive en otro país. Lo que es peor: vive en EEUU. Hasta la vista baby, porque el ser peruano (y encima ser/estar misio) te descalifica para la visa gringa. Ya lo dijo Alanis Morrisete “es como tener miles de tenedores cuando lo que necesitas es un cuchillo”. Si en el “supuesto negado” de lograr superar el factor distancia, tendrás que enfrentarte al factor realidad y esperar (si eres hombre de fe, empieza a rezar el día del viaje) que no esté dentro de las categorías anteriores (y las que siguen) una vez de que se encuentren cara a cara. O lo que pudiera ser la cereza del helado de tu desgracia: una mezcla de todas las clasificaciones descritas hasta ahora. El horror, el horror, el horror. TU AMIGA DE TODA LA VIDA Han sido patas del alma, pero una noche, sólo una noche algo se desconectó o algún interruptor se presionó por equivocación y ¡zuácate! , la naturaleza de los seres humanos afloró en todos los sentidos. EL problema radica en que quieras conservar la “amistad” después de cualquier acontecimiento donde hubo un intercambio de fluidos capaz de llenar más de una fuente para ensalada tamaño familiar. Válido en el caso de que tú no la quieras ver como más que una amiga (y ella a ti y todos felices), pero si tú siempre la viste como que podrían ser, que se te cruzó por la cabeza la peregrina idea de que podrían ser “más que amigos” estarás realmente jodido. Se cura con el tiempo y con más mujeres. O no. Para que chupas tanto pues, imbeeeecil. LA INSOPORTABLE “Tu entraste a mi vida pateando la puerta” sería, más o menos, la frase que pueda resumir esta clasificación. Para ti era: insoportable, insufrible, pedante, etc. Salvo por esos fatales segundos en que cruzaron las miradas y ambos se vieron terriblemente atraídos por alguna coincidencia letal o algún factor químico externo (sintético, natural o destilado) y ¡blam! Chape, choque y fuga con papel higiénico rosado y jabón blanco chiquito incluido. Si el odio persiste a la mañana siguiente “de”, lo habrás logrado, sino múdate, cambia de número de teléfono, mail, identidad ¿No dicen que del odio al amor hay un paso? También a la locura y a la obsesión (en ambas partes) Sólo es necesario un empujoncito, igualito que la gravedad. Si odias a alguien: ódialo con fervor, (diosito odia a los tibios, acuérdate) nunca dejes espacio para otra cosa. Ya lo dijo Soda Stereo “Deslizaré mi puño por tu espalda: no existes, no existes” LA IMPOSIBLE Todo parecía jugarte en contra: el tipo, la plata, el novio, lo que sea. Pero por alguna extraña razón lo consigues, sales con ella, lo has logrado pero a medida que vas conociéndola, se te desinfla el globo, no se te cuaja la gelatina y comienzas a bostezar, a mirar hacia los lados como quien busca la salida de emergencia, y empiezas a pensar en la inmortalidad del mosquito Senegalés. No es justo, tanto nadar para morir en la playa. Suspiras resignado y entre dientes se te escapa un “parecía una buena idea en ese momento” TU AMIGA CARIÑOSA Ambos no recuerdan exactamente como se conocieron, desconocen gran parte de la vida del otro, es más, se ven muy poco, poquísimo; pero cuando se ven las palabras sobran, la gente y la ropa. No hablan más que para coordinar sus “salidas” (encerradas mejor dicho) y lo hacen con precisión matemática, fechas, horas, coartadas. Es una dulce conspiración a media luz. Se pueden dejar de ver por largos períodos de tiempo, pero todo funciona perfectamente entre cuatro paredes, pero en el mundo real y “normal” no funcionaría nunca. No lo han conversado nunca, pero lo saben. Y lo saben con sólo mirarse al decirse “Hola” y “Chau” Siempre estuvo ahí y tienes la frágil (y boba) certeza de que también estará. Hasta donde me acuerdo esas son, aquí están, hasta donde me da la memoria. Repetiré por si no ha quedado claro antes de que las militantes de Floras o Manuelas empiecen a disparar al cuerpo: No es que yo crea que así son TODAS las mujeres (líbranos señor) Es MI experiencia (que no necesariamente implica conocimiento) y mi SOLA experiencia (risas grabadas, por favor) que he tratado de describir. Nunca acabaría si me envolviera en la empresa de ENTENDER la mente femenina. Es un misterio absoluto que sólo garantiza la locura. Les debo a ellas mucho, no estoy seguro qué exactamente, pero les debo. El tiempo dirá como corresponder a esa deuda mutua. ¿No lo adivinan? ¿No que las mujeres eran las de la intuición?